Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano. Isacc Newton.
Se define el valor razonable como: el importe por el que puede ser
adquirido un activo o liquidado su pasivo entre partes interesadas
(comprador y vendedor) y debidamente informados que realicen una
transacción en condiciones de independencia mutua.
Al haber asumido una velocidad cuasi-infinita, el tiempo, como concepto
abstracto que nos permitiría explicar la pura existencia de físicas
distintas en un mismo espacio, tendríamos que situar el valor de un bien
o servicio en relación al tiempo fuerza y velocidad de la compra o venta
y considerar los anteriores factores como partículas, tomando en cuenta
los efectos del mismo en los registros que practicamos en la
contabilidad, y asumir entonces que podrían existir choques generados
por fuerzas internas o externas en el mercado que registramos y que
permiten efectos elásticos en los registros contables, mismos que no
están registrados en la contabilidad y que no podríamos decir que se
relacionan con un valor razonable de mercado, en virtud de que son
aspectos diferentes dentro de un mismo registro contable con relación a
una transacción en condiciones de independencia mutua en virtud de las
definiciones de tiempo absoluto o relativo, velocidad, dirección de
movimiento en el mercado, fuerza definida como cualquier acción o
influencia capaz de modificar el estado de la velocidad del bien o del
servicio es decir, de imprimirle una aceleración modificando la
velocidad y dirección del bien o del servicio dentro de un mercado
existente intangible determinado por la variable del tiempo-aspecto que
hace de la contabilidad un instrumento.
Aunque esta propiedad que he denominado efectos elásticos en los
registros contables considerada de forma aislada, propone aristas
físicas-contables al modelo de valor razonable, conceptualmente porque
muestra que aunque se conocen los precios, los cuales se reflejan en
mercados reales, la producción de los efectos de bienes y servicios
están afectados por las partículas-saldos de cuentas- que yo llamo
-paquetes de valor fijo- que afectan la singularidad de los mercados con
relación a lo que he determinado como partículas como son (T) Tiempo,
(F) Fuerza y (V) Velocidad, pero quizás pueda ayudar a pensar que si
tuviésemos un conjunto de bienes y servicios en un mercado existente el
(TV) tiempo de venta más la (FV) fuerza de venta y la (VV) velocidad en
venta y compra transcurrido en el recorrido hasta su registro fuese
totalmente despreciable respecto al de los choques elásticos que de
ellos se pueden generar entre las variables en un mercado libre.
Del mismo modo por la que hay razón para hablar de esas partículas
discretas en el valor razonable de un servicio o bien, también aprecio
razón para hablar de un espacio discreto- tiempo -velocidad- sobre todo
porque no deja de ser una realidad conceptual física–contable del
proceso en la información que se da en los estados financieros, con
relación a la fuerza de venta y a la velocidad de la venta aspectos que
afectan el criterio del mercado que debe estar debidamente informado- a
la fecha estoy llevando a cabo el análisis de las ecuaciones que darán
la constante a dos de las partículas toda vez que es sabido que no se
puede calcular simultáneamente la posición y la velocidad en virtud de
que si se calcula una la otra no podría determinarse- esto nos llevará a
tener estados financieros a tiempo real para un mercado cualquiera
variando cada hora y estableciendo nuevas posiciones durante el día.
Me explico, si nos imaginamos un proceso dinámico y elástico en donde
solo interviene una singularidad como puede ser el tiempo de venta, -la
más importante- que incrementa la tensión en un mercado cualquiera,
estaríamos en condición de decir ¿que estamos registrando razonablemente
ese servicio o bien a pesar que ignoramos las otras partículas? Es decir
se producirá un equilibrio entre el registro y lo que sucede en el
mercado o existirá deformación en el registro que estamos planteando
reversible a volver a su estado inicial. En definitiva, las partículas
elementales-como son los saldos descritos en las cuentas- estarán en
continua vibración interior y cuya resonancia o frecuencia estará
relacionada con un valor del mercado que no podría ser registrado de
manera aislada en los estados financieros y que no podemos observar
actualmente por ausencia de la medición del tiempo en el proceso de
registro.
Por otra parte existen túneles de tiempo en la estructura del bien o
servicio que se está valorando y que da origen al registro contable -sin
tomar en cuenta el riesgo- debido a aspectos propios del mercado, a los
cuales he llamado tiempos inmateriales.
Dicho de otra forma, para mí el valor razonable se daría en tanto
tengamos conciencia de que el bien y servicio está dado en función de la
valoración de las mismas condiciones y teniendo plena medición de dichas
singularidades, con relación a tiempos inmateriales (TV+FV+VV) para
poder establecer paquetes de valor fijo en los registros contables, de
otra forma estaríamos ante registros elásticos dentro de una estructura
del valor razonable en un mismo mercado en un tiempo no determinado y
sin ningún efecto para la toma de decisiones.
También había comentado en otra ocasión, la existencia de lo aquí dicho
con relación a la teoría del VaPoR, un tema para mí importante, porque
establece a través del concepto que doy en la teoría de que la unidad es
la variedad, y la variedad es la unidad partiendo de un cambio que
propongo en la ecuación contable y revelando al terreno como activo
móvil y por lo tanto de una elasticidad en el registro contable en
virtud de la probabilidad de un evento en el tiempo en función de
posibles tiempos inmateriales.
En resumen, todo menos brincarse el sentido común, o al menos, el
sentido común del futuro; porque eso no sería ciencia; pero bueno, la
verdad es que estamos bastante acostumbrados desde comienzos del siglo
XX a la realidad de los intentos de saltarse el sentido común, que ha
sido una constante histórica totalmente observable con el microscopio
hojológico y estando condenados al fracaso a largo plazo.