Una OPA es una oferta que hace el posible comprador a los actuales
accionistas de una empresa, los cuales son totalmente libres de
aceptarla o no.
Si no la aceptan continúan con las acciones en su poder y siguen siendo
accionistas de la empresa, independientemente de que el resto de
accionistas acuda o no la OPA. Hay veces que en la práctica no queda más
remedio que aceptar la OPA, aunque no sea legalmente obligatorio. Las
situaciones que se pueden dar en una OPA sobre el 100% de una empresa
son:
OPA's de exclusión de Bolsa: En este caso no queda más remedio que
aceptar. Las acciones dejan de cotizar en Bolsa al finalizar la OPA, lo
cuál crea varios problemas al que decida seguir como accionista de la
empresa:
Las comisiones de depósito y custodia que cobre el banco en que están
depositadas las acciones pueden pasar de los 5-10 euros al año
habituales a 200, 500 ó 1.000, dependiendo del banco y de la cantidad de
acciones.
Todos los analistas y bancos dejan de seguir la empresa, por lo que es
casi imposible conseguir información.
La única forma de vender las acciones es contactar con alguien que las
quiera comprar (poniendo un anuncio en prensa, cosultando a la propia
empresa, etc.) y venderlas a través de un contrato privado, quizá
acudiendo a un notario. O sea, es casi imposible venderlas y además los
gastos son muy superiores a las de una operación bursátil. Para
rematarlo, el precio debe negociarse de tú a tú porque no hay cotización
oficial (y querer vender como sea no da mucha fuerza en una negociación)
Es muy posible que la empresa deje de editar la tradicional memoria
anual en la que informa sobre la marcha de la empresa y la única
documentación disponible sea la obligatoria legalmente, es decir, el
balance y la cuenta de pérdidas y ganancias (son una ristra de números
incomprensibles para los que no sean expertos en contabilidad).
Todas estas dificultades hacen que lo mejor (o menos malo) sea acudir a
la OPA y olvidarse. Permanecer como accionista sólo es posible para
grandes inversores que tengan un gran conocimiento de la empresa.
Recuerdo el caso de la OPA de exclusión sobre Cortefiel. Bestinver tenía
un 2-3% del capital y estuvo amenzando al comprador que lanzó la OPA con
no acudir si no subía el precio. No recuerdo si al final acudió o no,
pero en un caso así puede estar justificado no acudir. Para un pequeño
inversor es un error quedarse dentro de una empresa así, aunque pierda
dinero acudiendo a la OPA.
OPA's NO de exclusión: En este caso se pueden distinguir 2 situaciones:
a) El que lanza la OPA se hace con la mayoría del capital (superior al
95% aproximadamente): Si antes de cerrarse el plazo de aceptación se
prevé que se vaya a dar esta situación lo mejor es acudir a la OPA (casi
siempre, puede haber excepciones). De todas formas, como la empresa
sigue cotizando en Bolsa, si no se ha aceptado la OPA se pueden vender
las acciones en el mercado en cualquier momento despues de terminar la
OPA. Lo normal es que la cotización al terminar la OPA sea similar al
precio ofrecido en la OPA (casi siempre es algo inferior, pero es muy
raro que haya grandes caídas). En este caso no tenemos ninguno de los
inconvenientes que se producen al sacar la empresa de Bolsa, salvo el de
la pérdida de interés de la gran mayoría de analistas e inversores por
la empresa. Esto hace que se reduzca la información sobre la empresa y
que la cotización se mueva más siguiendo los intereses del accionista
mayoritario que los beneficios y datos macroecómicos. Lo normal es que
al accionista mayoritario no le interese una gran caída de la cotización
(por temas contables), pero como tampoco suele haber mucha gente que
quiera comprar en una situación así, lo más probable es que si no
vendemos estemos perdiendo el tiempo , ya que estas empresas suelen
tener una revalorización inferior a la media del mercado (hay
excepciones pero son eso, excepciones).
b) El que lanza la OPA no se hace con la mayoría del capital y la
empresa sigue cotizando normalmente: En esta situación no hay problema
en continuar con las acciones . La liquidez de la acción suele bajar
pero sigue siendo más que suficiente para cualquier inversor particular.
Los analistas continúan siguiendo la empresa normalmente. Hay muchas
empresas que tienen un único accionista que tiene más del 51% (Acciona,
OHL, Banesto, Zardoya Otis, etc). Esta situación se puede prolongar
indefinidamente y la empresa puede tener una revalorización superior a
la media de la Bolsa sin ningún problema.