La dirección del trabajo independiente a través de la evaluación participativa para la asignatura de auditoría I en la carrera de contabilidad y finanzas

Autor: M. Sc. Rafael Enrique Viña Echevarría

Otros conceptos de finanzas

03-06-2008

El presente artículo aborda la problemática de la dirección del trabajo independiente en la carrera de Contabilidad y Finanzas, el cual no se aprovecha en toda sus manifestaciones para contribuir a la formación de competencias, a través de la sistematización y generalización de las situaciones profesionales que enfrenta el estudiante en su práctica laboral.

Se interesa además, por la diversidad de influencias educativas que los dicentes adquieren en la ejecución del trabajo independiente a partir de la dirección del profesor y los niveles de ayuda que el tutor puede brindar. Se concibe en este proceso, a la evaluación como un instrumento efectivo, que no únicamente mide el resultado, sino además, incorpora diversas formas de intervención, participación y construcción de sentidos y significados ante el objeto cognoscente. En este sentido se propone un sistema de evaluación participativo e integrado, donde se expresen juicios de valor que relacionen tanto lo aprendido por el estudiante, como las experiencias y consejos de los profesores y tutores, en el logro de la dinámica de la evaluación del trabajo independiente en la asignatura de Auditoría I.

Introducción

El proceso de formación de los contadores exige una dinámica continua que contribuya al desarrollo de las competencias profesionales para el logro de desempeños exitosos en las futuras actividades laborales. Han de integrarse en esta dinámica los componentes pedagógicos y las categorías didácticas, determinando un aprendizaje desarrollador en los estudiantes.

En la carrera de Contabilidad y Finanzas se aprecian insuficiencias en el desarrollo de las competencias profesionales básicas, asumiendo el criterio que brinda la práctica pedagógica, donde se demuestra el deficiente direccionamiento del proceso de trabajo independiente, desde la orientación del profesor, la ejecución de los estudiantes, y la falta de claridad que poseen los tutores para brindar los niveles de ayuda necesario en la gestión de conocimiento por parte de los alumnos.

De estas manifestaciones, es válido esclarecer la importancia y necesidad que tiene la dirección del trabajo independiente en la formación de los profesionales, y los diversos escenarios de actuación profesional donde pueden ser ejecutados y controlados.

La dirección del trabajo independiente, es un proceso que tiene como cualidad la potenciación del aprendizaje en los estudiantes, de forma tal que alcance niveles superiores de desarrollo de manera integral, y forme, en los mismos, independencia cognoscitiva.

En este proceso no participan, únicamente el estudiante, como gestor del aprendizaje, y el profesor como orientador y controlador de los resultados. Interviene otras figuras de esencial importancia en el desarrollo formativo de los alumnos. Es el caso del tutor, profesor tutor, tutor de la práctica profesional, el cual brinda niveles de ayudas necesarias al alumno en la realización del estudio, convirtiéndose en ocasiones en emisor y en otras de receptor, para propiciar un proceso interactivo, de intercambio de experiencias e informaciones importante para la realización de las tareas propuestas.

Cuando se logra este proceso participativo, el trabajo independiente garantiza a los estudiantes las habilidades, conocimientos y valores esenciales derivados de la integración de actividades y tareas, las cuales pueden ser ejecutadas en los diversos escenarios de actuación, ya sean en los espacios presenciales, como en los interpresenciales. En este sentido, asumiendo el trabajo independiente como un método de organización, dinámica y evaluación del estudio independiente, y no como una actividad que ha de ejecutarse en un momento determinado, en la clase o fuera de esta.

Por ello, potenciar el direccionamiento del trabajo independiente desde la asignatura de Auditoría I, contribuye al desarrollo más efectivo de la práctica profesional, donde el estudiante enfrenta situaciones profesionales complejas, y pueda desde las competencias alcanzadas, brindar soluciones coherentes y creativas.

En la asignatura de Auditoría I se asume el trabajo independiente como un método que dinamiza la realización de las múltiples actividades y acciones de aprendizaje, llevadas a cabo por los estudiantes en aras de desarrollar las competencias profesionales relacionadas con esta disciplina.

En este sentido, al direccionar el trabajo independiente, se tienen en cuenta tres etapas esenciales, las cuales están relacionadas con la organización, ejecución y evaluación, de las actividades de estudios que han de desarrollar, ya sea de manera independiente, grupal, o con ayuda de las tecnologías de información y las comunicaciones.

Este proceso quedaría estructurado de la manera siguiente:



 

Para que este proceso logre sus objetivos, en la eficacia del aprendizaje, el estudiante debe apoyarse en las estrategias de autoaprendizaje que ha ido elaborando en el desarrollo del proceso formativo.

Debe tener en cuenta el grado de conocimiento alcanzado hasta ese momento, qué necesita para desarrollar las nuevas metas propuestas, cómo ejecutará las acciones y si los resultados que alcance se corresponden con sus necesidades cognitivas, con las que espera el colectivo y las que necesita el profesor para el control y evaluación de su aprendizaje.

En este proceso, la evaluación es un eslabón esencial, porque expresa el nivel de logro alcanzado en el proceso de autoaprendizaje y la eficacia del proceso de dirección del trabajo independiente.

En el presente trabajo se exponen algunas experiencias acerca del desarrollo de procedimientos de evaluación, en aras de controlar, medir, cualificar y evaluar el desempeño de los estudiantes en el desarrollo del trabajo independiente, en la asignatura de Auditoría I.

Desarrollo

La evaluación es un eslabón de la didáctica que permite continuamente diagnosticar y rediseñar el proceso de aprendizaje, con el propósito de perfeccionar la formación y desarrollo de las competencias profesionales en los estudiantes.

En la bibliografía consultada se aborda el término de evaluación diagnóstica como el método de determinar la preparación y las condiciones que presentan los gestores y actores del proceso de enseñanza y aprendizaje, en un momento determinado, así como la evaluación formativa, como el método de medir el desarrollo alcanzado a partir de tres procedimientos: la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación.

Para que la evaluación sea un instrumento que mida efectividad, eficacia, eficiencia en el autoaprendizaje, a través del trabajo independiente, en la asignatura de Auditoría I, debe reunir las siguientes características:

§ Que permita auto corregir la acción educativa de forma continua.
§ Que se extienda a lo largo de todo el proceso educativo.
§ Que implique a todo el sistema educacional en su conjunto y a la pluralidad de agentes que intervienen en todo el proceso educativo.
§ Que permita regular y orientar los procesos de enseñanza aprendizaje, a través de una evaluación formativa y continua.
§ Que se articule en un marco de valores que trascienda a los exclusivamente académicos.
§ Que tengan un carácter integrado y coherente, acentuando tanto los objetivos instructivos como los educativos, que se refieren a la formación de actitudes y valores.
§ Que la evaluación de los procesos educativos sea responsabilidad de los profesores, tutores y estudiantes como actores y artífices de esos procesos.
§ Que se oriente al desarrollo de competencias y capacidades, en lugar de sólo conductas o los rendimientos observables.
§ Que oriente tanto al estudiante como al profesor y el proceso mismo de la evaluación como en la dinámica del proceso formativo en general.
§ Que recoja información no sólo sobre el avance de los estudiantes desde el punto de vista conceptual, procedimental y actitudinal, sino también de todos los demás aspectos que interaccionan en él: desempeño del profesor, metodología, recursos, relaciones, entre otros.

En este sentido se propone un sistema de evaluación participativo e integrado, donde se expresen juicios valorativos que relacionen tanto lo aprendido por el estudiante, como las experiencias y consejos de los profesores y tutores. Para ello, la evaluación participativa:

§ Ha de ser sistémica e integradora.
§ Ha de tener carácter de proceso.
§ Ha de ser eminentemente formativa.
§ Tiene que estar contextualizada.
§ Debe ser coherente en el doble sentido: a) epistemológicamente y b) en relación con el proyecto educativo en que se inserta.
§ Ha de ser diversa.
§ Ha de surgir y expandirse a base de negociación.
§ Ha de potenciar lo participativo y constructivo.
§ Debe procurar ser comprensiva y motivadora.
§ Ha de emplear múltiples métodos y fuentes de información.
§ Ha de estar regida por la ética.

De acuerdo a esta propuesta se hace complejo lograr la dinámica de la evaluación del trabajo independiente en la asignatura de Auditoría I, por lo que se propone los siguientes requerimientos metodológicos que permitan desarrollar cada elemento tratado.

1. El profesor y/o tutor debe seguir un estrategia que permita direccionar el contenido por aprender sobre la base de los interese de los estudiantes.

2. Para ello debe proponer determinadas situaciones problémicas que generen en los estudiantes conflictos cognitivos, constantes cuestionamientos, inventario de los conocimientos adquiridos y sistematizados con anterioridad y de esta manera conducirlos a establecer nuevas necesidades de aprendizajes.

3. El estudiante para establecer un nivel de control sobre lo aprendido, constantemente abordará su criterio sobre juicios valorativos y reflexivos que de común acuerdo lo conducirá a lo nuevo por aprender.

4. En este momento la evaluación obtenida constituirá un intensivo. El procedimiento para evaluar será selectivo.

5. En un segundo nivel de desarrollo el estudiante sentirá la necesidad de enfrentar el nuevo contenido y establecer nuevas estrategias para comprender las problemáticas que surjan.

6. De esta manera el alumno se implicará con el docente y/o tutor en la construcción del contenido, lográndose discusiones y cuestionamientos que determinen nuevas soluciones a los problemas planteados.

7. Para dinamizar la actividad se relacionarán el método, los medios y las estrategias con las técnicas participativas, creando un clima favorable en el aula o fuera de esta, donde se esté desarrollando la actividad de aprendizaje, y donde los estudiantes estén de acuerdo y participen en las decisiones que se tomen.

8. La evaluación constituirá un patrón de reconocimiento que el estudiante debe asumir como resultado de la relaciones entre las categorías dinámicas que ha configurado y que son la expresión de esas nuevas cualidades y rasgos esenciales.

9. Los procedimientos utilizados para evaluar constituyen un elemento de motivación para el establecimiento de las estrategias dirigidas al autoaprendizaje y a la sistematización de lo aprendido.

De esta manera el profesor y/o tutor habrá logrado:

§ Cumplir con su objetivo propuesto,
§ abordar el contenido y
§ facilitar al estudiante el modo de llegar, de forma individual y con la ayuda del grupo, a nuevos patrones de conocimiento.

De igual manera, el estudiante habrá logrado:

§ Establecer su propio patrón de resultado de acuerdo al aprendizaje y el del resto del grupo,
§ conducir las estrategias de autoaprendizaje sobre las necesidades de profundizar y enriquecer los contenidos adquiridos en el desarrollo del trabajo independiente, y
§ establecer nuevos patrones de aprendizaje individual y colectivo.

Conclusiones

Las consideraciones realizadas sobre la evaluación del proceso de dirección del trabajo independiente propiciarán el carácter participativo y constructivo del proceso de autoaprendizaje, llevando al estudiante a un plano fundamental dentro de dicho proceso, estimulando el planteamiento, por parte de ellos mismos, de situaciones no previstas por el profesor o el tutor; como resultado de los avances y necesidades, que tanto al nivel individual como al grupal, vayan creándose.

Se requerirá del profesor y/o tutor, el suficiente conocimiento de su ciencia y de la didáctica para hacer frente a esta concepción del proceso.

A partir de esta concepción de la evaluación, no se trata de reducir, el proceso de direccionamiento del trabajo independiente, al sistema de evaluación, sino por el contrario, propiciar mediante el sistema de evaluación, dinamizar este proceso.

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M. Sc. Rafael Enrique Viña Echevarría

Profesor auxiliar de Auditoría.

Máster en Ciencias de la Educación Facultad de Contabilidad y Finanzas, CUSS, Cuba.

rafaelearrobasuss.co.cu

Coautores: Lic. Bárbara Figueroa Oliva

Lic. Carlos Miguel Bermúdez Izquierdo

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