El mito de la libertad de capitales provocó la crisis

Autor: Jorge Nascimento Rodriguez entrevista a Jagdish Bhagwati

Otros conceptos y herramientas de contabilidad y finanzas

18-04-2008

Paradójicamente, uno de los exponentes de la teoría del comercio internacional defiende el derecho de los países más débiles a controlar los movimientos de capitales. Denuncia un "lobby" poderoso de las altas finanzas, que pusieron a circular el mito de la libertad de capitales como corolario natural del mercado libre.

Dice que cualquier economista que se precie no defiende una niñería de esas. Se distancia de Paul Krugman, el otro protagonista de la Academia en la crisis actual.

A este economista nacido en la India, pero radicado en Estados Unidos, se le debe la puesta en discusión actual de la crisis internacional de una 'nuance' fundamental. Libertad de comercio no implica libertad de movimiento de capitales. La ideología del mercado fue pirateada por los hombres de altas finanzas relacionados a lo que Jagdish Bhagwati bautizó como el "complejo Wall-Street-Tesoro" norteamericano y aprovechado por los especuladores de todos los cuadrantes.

El aboga por el derecho de los más débiles a utilizar restricciones a los movimientos de capitales. Pero lo hace de un modo más radical todavía que el propio Paul Krugman, de quien insinúa que tiene un protagonismo excesivo y cierto "pretenciosismo". Disfruta, inclusive, con el intento de la revista "Fortune" de fabricar un Keynes de la actualidad (que sería Krugman).

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Jagdish Bhagwati es un senior de la galería de economistas y dio esta primera entrevista exclusiva a un órgano de información portugués. Tiene 64 años, está licenciado en Cambridge y, después, estudió en el Massachusetts Institute of Technology, en los Estados Unidos. Estuvo en los años 60 en la India, pero regresó al MIT en 1968. En 1980 ingresó en la Universidad de Columbia (www.columbia.edu), en Nueva York, donde permanece.

Fue consejero del director-general del GATT entre 1991 y 1993. Está considerado un líder entre la generación de teóricos del comercio internacional, y uno de los exponente de la nueva teoría de la Economía Política. Es director de National Bureau of Economic Research, en los EUA.
Fundó en 1971 el "Journal of International Economics» y, en 1989 la revista «Economics and Politics». Su más reciente obra acaba de ser publicada por la MIT Press - A Stream of Windows: Unsettling Reflections on Trade, Immigration and Democracy (ISBN 0262024403).

La entrevista
JORGE NASCIMENTO RODRIGUES:- ¿Nos dirigimos a una recesión mundial? El actual dominio de las crisis financieras en Asia va a incendiar la situación en todo el mundo en desarrollo?
JAGDISH BHAGWATI: - La crisis comenzó en Asia y, ciertamente, va a afectar a otras partes del mundo de distintas maneras. Por ejemplo, mi opinión, Rusia estaba en el camino cierto, aunque caminaba lentamente - la inflación estaba bajo control, con los precios no intervenidos, y con las privatizaciones andando. Pero, vino el colapso de los precios del petróleo, en la secuencia de la crisis asiática, y el convoy ruso, pura y simplemente, descarriló. Y ahora Brasil está al borde de un potencial desastre. Además, países como la India están también en el filo de la navaja, aunque, hasta ahora, se han comportado muy bien.

Sinceramente optimista
J.N.R:- Y, en relación a los países subdesarrollados, le parece que el tifón asiático no va a cambiar la tríada?
J.B.: - Una de las razones por las que creo que la deflación no se profundizará entre nosotros, por ejemplo en Estados Unidos, está a la vista. Alan Greenspan, de la Reserva Federal norteamericana, avanzó con sucesivas reducciones de la tasa de interés y ha flexibilizado la política monetaria, y todo esto puede provocar un estímulo expansionista que podrá detener los impulsos deflacionarios que vienen de Asia. Pienso que Europa seguirá este movimiento muy de cerca. En cuanto a Japón, la verdad, está tardando. Pero dos locomotoras que funcionan ya no es malo, aunque tres serían mejor. Por lo tanto, soy sinceramente optimista y creo que la deflación mundial no se profundizará y que, en un poco más de un año, se pondrá a andar.

J.N.R:- Pero ¿cree realmente que Europa y los Estados Unidos serán un séptimo cielo seguro en los próximos años, como algunos políticos y consultores de la gestión nos están "vendiendo"?
J.B.: - Si, creo que EUA y Europa van a ser considerados sitios seguros en los próximos tiempos, en contraste con la confusión de los mercados emergentes. Pero eso no va a durar para siempre. En particular, en seguida que la economías que hoy están más afectadas comiencen a recuperarse, y en particular, cuando las economías asiáticas vuelvan a las altas tasas de crecimiento que tuvieron en el pasado, gracias a las buenas políticas que siguieron, volverán a ser buenas oportunidades para invertir.

J.N.R:- ¿Piensa que el euro podrá ser una especie de paragüas contra shocks externos?
J.B.: - No veo un buen motivo para que un gran país o un área federal con una sola moneda pueda estar mejor defendida contra los shocks externos que si estuviese fragmentada en términos monetarios. Es perfectamente posible crear modelos económicos en los que, en un contexto de moneda única, los disturbios externos repercutan con todavía más confusión, no con menos.

J.N.R:- ¿Los especuladores son los grandes demonios causantes de la situación actual, como acusan los políticos asiáticos?
J.B.: - Si, pero no desde un punto de vista conspirativo, que la salida masiva de capitales de corto plazo genera ciertamente, Pánico. Pero eso no sucede porque hay alguien escondido comandando eso, o un cartel de grandes especuladores que lo deciden. En muchos casos, incluida la crisis mexicana de 1994 y la asiática de hoy, los estudios sugieren que muchos de los que participan de la fuga súbita de capitales son nacionales de los mismos países y no extranjeros.

Un chivo expiatorio
J.N.R:- Entonces, ¿hay algo estructural que provoca la fragilidad asiática, por ejemplo, el llamado "capitalismo de amigos"?
J.B.: - Las acusaciones al "capitalismo de amigos" son sólo una trampa. La pregunta que debemos hacer a sus autores es esta: ¿cómo es que ese tal capitalismo convivió con dos décadas de crecimiento fenomenal y, súbitamente se volvió responsable de un milagroso viraje hacia el desastre total? Además de eso, encuentro ultrajante acusar a los demás con tanta ligereza, cuando nosotros también lo hacemos. Dígame: ¿no es capitalismo de amigos los famosos "lobbies" de Hollywood que apoyaron al presidente Clinton, y que presionaron a la administración americana para exigir en la Organización Mundial del Comercio medidas contra la autonomía cultural de otros países, en el sentido de imponer el entretenimiento y las películas americanas? Si en los EUA estuviesen en crisis, podríamos muy bien escuchar a alguien acusar a Washington de "capitalismo de amigos" y de "corrupción"...

J.N.R:- ¿Sugiere, entonces, que la debilidad del tejido capitalista en muchos países emergentes, es un invento occidental?
J.B.: - Lo que quiero recalcar es que el 'establishment' financiero y político norteamericano es también fundamental y totalmente responsable por el inmenso desastre en curso, no me asombra que intente conseguir otros chivos expiatorios para desviar la atención de su propia responsabilidad. ¿Quién propagó la adopción imprudente y precipitada de la libertad total de capitales? ¿Quién fue que, después, viendo el desastre, instrumentalizó el FMI para agregar más fuego aún a la crisis? ¡Está claro que esos chivos expiatorios sirven para crear la idea de que el desastre es, sobre todo, un producto de las locuras y fallas asiáticas!

J.N.R:- Hablando ahora de las curas. El remedio transitorio del control de capitales propuesto por Paul Krugman...
J.B.: - Espere ahí, ¡pongamos los puntos sobre las íes! Quien comenzó a decir que la movilidad del capital podría ser un gran problema, quien escribió eso, con un enorme impacto mundial, fue Robert Wade, un prestigioso especialista de las economías asiáticas, y también yo mismo - no se si leyó el artículo ('The Capital Mith, The Difference between Trade in Widgets and Dollars') que escribí para la revista "Foreign Affairs" (www.foreignaffairs.org) de Mayo/Junio de 1998 (volumen 77, número 3, 1998).

J.N.R:- Lo leí, pero el impacto mayor fue el artículo de Krugman en la tapa de "Fortune"...
J.B.: - Mire que los editores de la "Foreign Affairs" me dijeron que ese artículo mío fue probablemente el más pedido y el más traducido entre los artículos de economía publicados en la revista en años recientes. Tome nota que Joseph E. Stiglitz, del Banco Mundial, también ha escrito sobre el asunto, desde que estalló la crisis asiática. ¡Krugman sólo escribió sobre esto ahora! Después, sepa que yo estuve, recientemente, en Malasia y toda la gente se reía de la Carta Abierta de Krugman al Dr. Mahathir (publicada en la edición "on line" de "Fortune")! Los malayos tomaron la decisión por sí mismos y hay muchos que habían leído a Stiglitz, a mi y a otros que hablaron sobre esto mucho antes del artículo de Krugman.

J.N.R:- ¿Cree que un académico debe exponerse públicamente como lo hizo Krugman?
J.B.: - No veo nada de malo. Pero tiene que ser menos pretencioso y más reflexivo en el tono. Después, tiene que saber en profundidad sobre el país cuya política va a comentar. Muchos economistas hoy en día, se preocupan más por el protagonismo mediático que por hacer avanzar el bien público. Esta última postura exige mucho estudio y no decir banalidades. Hay que dar consejos muy prácticos.

J.N.R:- Leí en algún lado que usted acostumbra estar en desacuerdo con este tipo de 'intervencionismo' de los economistas de academia.
J.B.: - No creo que los macroeconomistas influyentes deban hablar en público sobre sus juicios acerca de países concretos, sobre todo, cuando estos están en situación crítica, porque eso puede desestabilizar aún más la situación. Por ejemplo, pienso que lo que dijeron Rudiger Dornbusch y Jeffrey Sachs al argumentar en público que Brasil debería devaluar un 25% o de lo contrario habría crisis. Como eso esta acompañado de la idea de que son 'consultores' de esos países, lo que sobresale en los medios es que ellos tienen alguna 'información privilegiada' que nosotros no tenemos, lo que después genera aún más problemas. Pienso que los economistas deberían tener una especie de código profesional de conducta responsable.

J.N.R:- Pero, no había terminado mi pregunta inicial: ¿está de acuerdo o no transitoriamente con el control de capitales en el caso de los nuevos países industrializados e, incluso, en relación a los países menos desarrollados?
J.B.: - Con un control prudente, si. Estoy, de hecho, contra la convertibilidad total para la casi totalidad de los países en desarrollo. Es absolutamente prematuro, en virtud de su fragilidad política y económica, permitir la entrada o salida absolutamente libres de capitales en estos países. También creo que deberá haber un monitoreo muy estrecho de los empréstitos de corto plazo, manteniéndolos en armonía con la buena salud de los indicadores fundamentales del país. Mi posición sobre los controles de capitales es más sofisticada que la de Krugman. Pienso que los países que los practican no deben abandonarlos con liviandad - deben primero concentrarse en el refuerzo de sus economías a través del comercio libre, de reformas internas, como las privatizaciones, y en la convertibilidad para objetivos específicos, como intereses, lucros, dividendos e inversión directa extranjera. No tengo problemas con respecto a la repatriación en estos casos. Pienso que el comercio libre y la inversión extranjera directa son los mecanismos más benéficos.

Una distinción fundamental
J.N.R:- En el debate actual, usted introdujo un dato nuevo, en relación con la necesidad - teórica y práctica- de distinguir precisamente el comercio libre de la libertad de movimiento de capitales. ¿Cómo es posible ser un 'liberal' en defensa del comercio libre y, al mismo tiempo, defender el control de capitales?

J.B.: - Como argumenté recientemente en el "Wall Street Journal", se debe saber diferenciar el comercio libre de los flujos de capital. Estos últimos están sujetos a una especulación desestabilizadora y a comportamientos comandados por el pánico, como vimos el año pasado en Asia. No se puede estar ciego frente al descalabro: en 1996, las entradas de capitales privados en Corea del Sur, Indonesia, Malasia, Tailandia y Filipinas fueron de 93 billones de dólares, un salto en relación a los 41 billones de 1994; en 1997, el curso cambió súbitamente, y pasó a haber, por el contrario, una fuga de 12 billones. Los flujos de capital se caracterizan por manías y pánicos, como lo notó el historiador económico Charles Kindleberger, del MIT, en el libro que escribió sobre la historia de las crisis financieras: Manias, Panics and Crashes: A History of Financial Crisis (ISBN 0465044042).

Las semejanzas entre el comercio libre y la movilidad total de capitales existen efectivamente - ambas le dan libertad para transaccionar y ambas sugieren una ganancia económica al remover barreras. Pero las diferencias, que surgen del enorme potencial de los movimientos libres de capitales para generar crisis, suplantan a las semejanzas. Es por eso que yo hablo de una ideología de la movilidad del capital, de un mito, como escribí en "Foreign Affairs".

J.N.R:- Pero, ¿qué fuerzas sustentan ese mito? Seguramente no cayó del cielo...
J.B.: - La respuesta es esta: el mito refleja siempre intereses - o sea, "lobbies". Yo hablo de un nuevo "complejo", formado en el eje Wall Street-Tesoro. Hay una elite en el poder, en la acepción de C. Wright Mills, una red de luminarias que están o estuvieron o vuelven a estar en las instituciones más poderosas, y leen el mismo manual. Para Wall Street es fundamental un mundo de libertad de capitales, porque esa movilidad amplía la arena en la que pueden hacer dinero.

J.N.R:- Hablando ahora del Fondo Monetario Internacional, ¿qué reformas necesita, o se debe pura y simplemente desmantelarlo, como propuso Milton Friedman, recientemente en la revista "Forbes"?
J.B.: - No veo gran alternativa al refuerzo del FMI como prestamista de último recurso en situación de crisis. Pienso que el profesor Friedman, a quien yo admiro mucho, está equivocado en este punto.

J.N.R:- Para concluir: ¿estamos entrando en una nueva era en la que Keynes va a volver triunfante?
J.B.: - Vamos a tener que reestructurar Breton Woods de varias formas. Pero esto requiere salir de diversas dificultades en torno de algunas cuestiones muy controvertidas. Nadie tiene una varita mágica para hacerlo. No hay ningún Keynes que pueda hacer esa proeza. Además, es grotesco juzgar que cualquiera de los economistas que escriben hoy sobre el asunto puedan, siquiera remotamente, parecerse al genio multifacético que fue Keynes.

El mito del capital
(O cómo la ideología de la movilidad de capitales hecha nafta en el fuego). según Jagdish Bhagwati. En la secuencia de la crisis financiera asiática, la visión dominante en los círculos políticos - digamos, el mito predominante- es que, a pesar de la evidencia ofensiva de la inherente generación de crisis por parte de los movimientos libres de capitales, continua siendo inevitable y deseable un mundo de convertibilidad total de capitales. En vez de mantener algunas restricciones cuidadosas, nos dicen que el único camino es continuar así.

En septiembre de 1997, el FMI, en su reunión anual realizada en Hong Kong, dio un paso más en esta dirección, cuando su Comité Interino difundió una declaración apoyando la convertibilidad total de los capitales para todos los miembros del Fondo.

Con todo, las obligaciones inscriptas en los Artículos de Acuerdo de 1944 estipulaban apenas "se evitarán restricciones en los pagos de las transacciones corrientes" y no hablaban de convertibilidad de capitales, ni lo proponía como meta siquiera.
Se muestra como una idea seductora: si la libertad de comercio es una cosa buena, ¿por qué no dejar a los capitales hacer lo mismo?
Ahora, los beneficios enormes de la movilidad de capital no son persuasivos. Se afirma, pero no se demuestra, que habrá ganancias sustanciales, y nada que no se pueda obtener con la inversión directa extranjera.

El mito contrario fue creado por lo que podemos bautizar como "complejo Wall Street-Tesoro", siguiendo las huellas del Presidente Eisenhower, que nos advirtió contra el "complejo militar-industrial". Hasta que la crisis asiática sensibilizó a la opinión pública de que la realidad de los movimientos de capitales podrían generar crisis, mucha gente tenía como cierta la idea de que la movilidad de capitales era lo mismo que el comercio libre de bienes y servicios, que tenía el mismo efecto de ganancia mutua. De este modo, las restricciones a la movilidad de capitales, tal como el proteccionismo comercial, eran vistas como perniciosas, tanto en los países ricos como en los pobres. Nunca se había planteado la cuestión de que las ganancias podrían ser problemáticas frente al costo de las crisis que la movilidad de capitales podría generar.

A pesar de que hoy es ya obvio el efecto negativo, muchos continúan considerando que puede ser aliviado, si no eliminado, y que las ventajas pueden ser usufructuadas a pleno. Los conservadores, por su lado, lo harán dejando que los mercados se despedacen y dejando de lado o disolviendo el FMI. La izquierda lo hará, por el contrario, a través del FMI, dispensando fondo condicionados por una serie de condiciones. Para comprender que ninguna de estas posiciones es acertada, es preciso percibir el mito original. Sin duda, los economistas hablan de una correspondencia entre comercio libre y movilidad de capital. Interfiriendo se producen ineficiencias. Pero sólo un economista ignorante desconocerá que los flujos de capital se caracterizan por manías y pánicos. Cada vez que una crisis relacionada con flujo de capital alcanza a un país determinado, él es presionado.

La crisis de la deuda de los 80 le costó a América del Sur una década de crecimiento.
Los mexicanos, que estaban muy expuestos a las entradas de capitales de corto plazo, fueron devastados en 1994. Las economías asiáticas, que estaban demasiado sobrecargadas con deudas de corto plazo cayeron en espiral.

Cuando surge una crisis de estas, se ve mejor la otra cara de la movilidad de capitales. Para asegurar que los capitales regresen, el país debe hacer todo para atraerlos otra vez. Y esto significa, como regla, aumentar las tasas de interés, como el FMI requirió a Indonesia, por ejemplo. Por toda Asia, esto arruinó empresas con un servicio enorme de deuda. También significó vender activos a precios muy bajos a extranjeros con mejor acceso a los fondos.
Además de todo eso, estos países perdieron totalmente su independencia política para administrar sus políticas económicas.

Por lo tanto, cualquier país que quiera abrazar la libertad total de capitales, tiene que estar preparado para soportar esos costos y considerar la probabilidad de tener encima una crisis. Esto nos conduce a disecar el mito. Y darnos cuenta de que la idea e ideología del comercio libre y de sus beneficios fue pirateada por quienes proponen la movilidad de capitales. Y estos reflejan "lobbies" que yo llamo "complejo Wall Street-Tesoro".

Jorge Nascimento Rodriguez

Resumen del artículo publicado por Jagdish Bhagwati en la revista «Foreign Affairs», Mayo/Junio de 1998, volumen 77, número 3. No está disponible en la Web. El artículo puede ser encargado "on line" en www.foreignaffairs.org.

Gurusonline.tv.

Publicado por Mujeres de Empresa bajo el título: El mito de la libertad de capitales provocó la crisis en 21.Febrero.2001 y distribuído bajo una Licencia Creative Commons.

http://www.mujeresdeempresa.com/finanzas/finanzas010203.shtml

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