Al cumplirse el tercer aniversario de su fundación, el Centro Emprende! distribuye gratuitamente en Internet el Informe Emprende! 2002, que analiza cómo aplicar las principales lecciones del modelo de Silicon Valley para aumentar el potencial emprendedor de la economía española.
El fomento de la creación de empresas se convierte en prioridad para
la unión Europea.
<<El fomento del espíritu de empresa y de la innovación ha pasado a
ocupar un lugar central en la política empresarial europea. El
establecimiento de un marco empresarial que promueva la creación y el
desarrollo de nuevas empresas y nuevos sectores constituye un factor
fundamental para mejorar la competitividad de la economía europea>>
(Erkii Liikanen, Comisario Europeo de Empresa y Sociedad de la
Información).
<<Estamos avanzando hacia una sociedad empresarial. Sin embargo, muchas
de nuestras teorías y prácticas reflejan las viejas estructuras
económicas y obstaculizan la creación de nuevas empresas. Por
consiguiente, ya es hora de que pasemos de hablar simplemente de la
importancia de contar con un entorno adecuado para las pequeñas empresas
a situar las necesidades de las empresas en el centro de las decisiones
políticas. Ante todo, lo que se necesita ahora es un esfuerzo político
concertado para actuar a todos los niveles de la Unión Europea:
comunitario, nacional y local. Además de iniciar los avances necesarios,
las medidas que se adopten deberán llevarse a cabo de forma coherente y
decidida.>> (Grupo Operativo para la Simplificación del Entorno
Empresarial de la Unión Europea).
Sin lugar a dudas, uno de los sucesos más remarcables de la política
europea en relación con el fomento de la creación de empresas es la
progresiva sustitución del deficiente modelo francés por el muchísimo
más eficaz modelo estadounidense. El modelo francés, viciado desde su
concepción, lleva décadas generando <<emprendedores-parásito>> (Nueno,
IESE) dependientes de una asistencia pública monopolística y
funcionarizada. Como explicaremos con más detalle a los largo de este
Informe, la alternativa estadounidense del Entrepreneurship, cuyo máximo
exponente es Silicon Valley, brilla con luz propia.
El mejor modelo de creación de riqueza de todos los tiempos
Cada día 62 emprendedores se convierten en millonarios en Silicon
Valley.
41 de los 100 empresarios de tecnología más ricos de los Estados Unidos
residen en este pequeño valle de dos millones y medio de habitantes que
presume, además, de tener el mayor porcentaje de empleados de alta
cualificación, el mayor índice de productividad por trabajador y el 20%
de las mayores empresas tecnológicas del mundo. La región, que genera el
45% de todo el crecimiento industrial de Estados Unidos desde 1993, ha
creado por sí sola una riqueza de 450 billones de dólares.
Ha sido una progresión geométrica: si en 1975 los emprendedores de
Silicon Valley conseguían atraer 46 millones de dólares de inversión
para la puesta en marcha de 51 empresas tecnológicas, veinte años
después las cifras alcanzaban los siete billones de dólares de inversión
anual para 1300 nuevas empresas.
La trayectoria de esta región ha llevado a personas como John Doerr, el
inversor de capital riesgo más prestigioso de la actualidad junto con el
mítico Arthur Rock, a declarar que “Silicon Valley es sin lugar a dudas
el mejor modelo de creación de riqueza de todos los tiempos”.
Cómo mantenerse en la cresta de la ola
“Silicon Valley” no es un topónimo oficial, sino el nombre informal
con el que en los años 70 el periodista Don Hoefler de la revista
“Electronic News” bautizó al territorio en el que nació esta industria
de los circuitos integrados. Situado al sur de la ciudad de San
Francisco los 4.000 kilómetros cuadrados del valle abarcan el condado de
Santa Clara y parte de los condados de San Mateo, Alameda y Santa Cruz.
Aunque el nombre de “Silicon Valley” empieza a utilizarse en los años
70, la excepcional historia de esta región comenzó casi dos décadas
antes cuando el desarrollo de las industrias militar y aeroespacial dio
lugar a la llamada primera “ola de innovación”. Empresas como
Hewlett-Packard y Varian Associates lideraron entonces el despegue de
una economía que empezó a sorprender al mundo.
A aquella primera ola le han seguido hasta el momento tres más: la ola
de los circuitos integrados (durante los años 60-70, con exponentes
principales como Shockley, Fairchild, Intel o AMD), la de los
ordenadores personales (años 70-80: Apple, Sun Microsystems, Silicon
Graphics, etc) y la reciente ola de Internet (años 90: Netscape, Cisco,
Yahoo!, 3Com, etc).
La actual ebullición de nuevos sectores como la biotecnología y la
nanotecnología podría estar anunciando el inicio de la quinta ola de
innovación en Silicon Valley.
El modelo de Silicon Valley sienta cátedra en todo el mundo
Silicon Alley (en Nueva York), Silicon Forest (Seattle), Silicon
Beach (Miami), Silicon City (Chicago), Silicon Hills (Austin), Silicon
Dominion (Washington), Silicon Desert (Utah) o Silicon Plain (Illinois)
son algunos de los muchos clones estadounidenses de Silicon Valley.
La imitación del modelo no está siendo un fenómeno exclusivamente
norteamericano: Silicon Fen (Cambridge, Inglaterra), Silicon Glen
(Escocia), Silicon Wadi (Israel), Bit Valley (Japón), Wireless Valley
(Escandinavia), Silicon Island (Hsinchu, Taiwán), Silicon Plateau
(Bangalore, India) o Silicon Bog (Irlanda) forman parte del conjunto
cada vez más amplio de regiones de todo el mundo en las que se están
aplicando las lecciones de Silicon Valley.
¿En qué consiste este modelo? ¿Cuáles son sus componentes
principales?
¿Hasta qué punto es reproducible su éxito? ¿Pueden aplicarse sus
ventajas también en España para incrementar el potencial emprendedor de
nuestra economía? En el momento actual tenemos datos suficientes para
abordar con rigor estas cuestiones, que serán el eje del Informe
Emprende! 2002.
Componentes principales del modelos de Silicon Valley
No resulta sencillo delimitar las claves principales del modelo de
Silicon Valley. A lo largo de los últimos años se han difundido
infinidad de opiniones al respecto y también varios estudios científicos
rigurosos. Como resumen de todos ellos, podríamos decir que si bien no
existe un acuerdo unánime sobre cuál fue el detonante pionero de Silicon
Valley, sí existe un grado de consenso mayoritario sobre los componentes
principales en los que se basa.
Tras varios años de investigación práctica y documental exhaustiva,
desde el Centro Emprende! creemos acertado afirmar que el Modelo de
Silicon Valley está basado en cuatro pilares principales:
1. Una nueva cultura de la innovación tecnológico-industrial.
La Universidad de Stanford y la paradigmática empresa Fairchild han
fijado las bases del hiper-crecimiento sostenido sobre los cimientos de
la innovación tecnológica continua y la calidad de los recursos humanos.
2. Una nueva cultura de la creación de empresas con alto potencial de
crecimiento. La suma de una determinada manera de entender la vida y el
trabajo (Actitud Mental Positiva), una aproximación científica a la
formación de emprendedores con alto potencial de crecimiento
(Entrepreneurship) y una nueva forma de entender la financiación de las
start-ups (Venture Capital y Business Angels) ha dado como resultado el
mejor entorno del mundo para crear empresas.
3. Una nueva cultura de networking.
La fuerza de las redes sociales de intercambio y el papel de los medios
de comunicación como dinamizadores del entorno han demostrado que la
innovación se maximiza cuando se desarrolla en un proceso social.
4. Una nueva cultura de desarrollo regional.
Silicon Valley se ha convertido por méritos propios en el mejor ejemplo
de explotación del paradigma de los Clusters Tecnológicos Regionales.
A lo largo del Informe Emprende! 2002 se analizan con detalle estas y
otras lecciones del modelo de Silicon Valley haciendo especial hincapié
en la posibilidad de adaptarlas a la economía española para aumentar el
potencial emprendedor de nuestro país.