Financiamiento para empresas nuevas

Autor: Miguel Ángel Ghione Busca y Julián Ferrando Davidovich

Otros conceptos de finanzas

12-08-2009

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INTRODUCCIÓN

"El fracaso nos da la posibilidad de comenzar de nuevo en forma más inteligente" Henry Ford

A través del presente trabajo, se entregará un análisis de las distintas alternativas de financiamiento de las cuales hace mención la literatura relativa al emprendimiento, alternativas a las que pueden optar, quienes inicien la labor de crear una nueva empresa, identificando sus necesidades de capital, en los distintos momentos en que se encuentran para dar respuesta a cómo echar a andar un proyecto.

Hablaremos de los "Proyectos sin historia", entendiendo como tales a "Proyectos sin historia" aquellas ideas de empresas que surgen bajo el alero de la ideaficación de sus propios creadores, y potenciales dueños.

Se entregará una visión de las distintas instituciones que existen y que distintas instituciones han surgido para ayudar a hacer realidad los emprendimientos que se ven aflorar por múltiples lugares de nuestra geografía.

Pero no pretenderemos hacer un análisis desenfocado o desraizado de lo que se debe conocer antes de partir en la búsqueda de antes de partir financiamiento, y antes de comenzar las operaciones de la empresa. Por ello, la pretensión es dar una visión general de los antes, durante y después, que un potencial empresario debe conocer, no por dotar de complejidad algo que puede ser sencillo, sino para disminuir los riesgos de su idea, evitando que se pierda por aquellos "otros" aspectos que se deben conocer.

Vemos, con gran preocupación, que la gran cantidad de empresas que gran cantidad de empresas se integran al qué hacer nacional, han ido encontrando un camino cada vez más complejo. Chile es un mercado pequeño, pero existen miles de oportunidades, lo que se ve de manifiesto en las más de 10.500 empresas creadas por año, como las más de 535.000 empresas solo en el ámbito de las Pymes.

Si ahondamos más en estas cifras, "En Chile existen 1.200.000 empresas, es decir, prácticamente una cada 13 habitantes. Según el Servicio de Impuestos Internos, el 2001 había 652.445 empresas formales, a las que deben sumarse otras 550 mil de carácter informal.

Al considerar el tamaño de las empresas formales, 82% de ellas (535.537) son microempresas, es decir, que venden hasta 2.400 UF al año (aproximadamente $38 millones). Las pequeñas empresas, con ventas anuales entre 2.401 y 25.000 U.F, corresponden a 15% del total (96.842 en el 2001). Las medianas y grandes empresas suman sólo 3% de las unidades productivas. Sin embargo, son responsables por más de 87% de las ventas totales realizadas el 2001.

Por otra parte, se estima que las empresas micro y pequeñas generan alrededor de 3 millones de empleos (incluido el empleo informal), aunque obviamente, su productividad es relativamente baja.

Si bien estamos lejanos de las cifras de Estados Unidos cifras de Estados Unidos según consigna el libro "El mito del emprendedor" de Michael Gerber anualmente se crea cerca de un millón de empresas. De las cuales 40% desaparece en el primer año, 80% al cabo de cinco y del 20% que queda sólo sobrevive 4% transcurrida una década. Así y todo, el impacto de los emprendedores en la economía es relevante: en los últimos 20 años crearon 14 millones de empleos en ese país, mientras que las empresas más grandes, que conforman el ranking Fortune, destruyeron cuatro millones de ocupaciones.

En Chile un estudio de Gustavo Crespi entre 1995 2001 reveló que 60% de las compañías no llega a celebrar un lustro.

En los últimos años hemos visto como la oferta universitaria crece a oferta universitaria tasas increíbles, logrando que los anhelos de la clase media sean cada vez más sencillamente cumplidos: Educación para sus hijos.

Sin embargo, las grandes empresas reducen su tamaño en la contratación y sus empleos son cada vez menos estables, por lo que las ofertas de trabajo serán insuficientes para cubrir la mayor masa laboral disponible, y las tasas de cesantía ilustrada, irán aumentando día a día.

Así mismo, las oportunidades de mejores ingresos o salarios, para el personal dependiente, es cada vez más reducida, lo que se explica por el fenómeno descrito, en donde la oferta laboral es mayor que la demanda.

Todas las aseveraciones efectuadas, bastan para indicar que la solución no pasa por la generación de más empleos en estas empresas, sino de mayor cantidad de empresas, en que sea la generación de empleo un mayor cantidad de empresas elemento accesorio, en donde veamos los esfuerzos públicos redirigiéndose hacia la creación de condiciones, no necesariamente de fondos, abriendo oportunidades a la creación de nuevas formas de generación de nuestros ingresos.

La inquietud está latiendo en las huestes políticas3, surgiendo interesantes iniciativas que buscan crear condiciones, que, más temprano que tarde, se ofrecerán a quienes busquen en el empresariado una alternativa de desarrollo y sustento.

Así mismo, en el seno de las universidades, y con fuerza interesante en la octava región de nuestro país, se ha comenzado a sentir como familiar el concepto de Incubadoras de Empresas, incorporándose una incubadoras de Empresas nueva forma de apoyo a la generación de empresas.

A las Universidades, por cierto, les cabe un papel esencial, desde su Universidades propia misión como tales, de ser las responsables de preparar individuos para la sociedad, por lo que deben dejar de lado el concepto de preparar perfectos empleados, para generar entes inquietos y con un espíritu emprendedor, de querer hacer cosas nuevas, que no sepan de límites más que los principios que deben guiar a toda sociedad moderna y desarrollada. Así mismo, a estos nuevos profesionales, se les debe dotar de las herramientas intelectuales y del saber, de manera tal, que montar una empresa sea algo sabido, y no un desafío a sus inquietudes.

Chile vive un momento especial: nuestras cifras nos hablan de un país que toca a los países desarrollados.

Hemos establecido importantes tratados con grandes conglomerados como la Comunidad Europea y nos hemos acercado al gran Estados Unidos y a países como Canadá o México, solo por nombrar algunos, pero, sin embargo, la visión macro nos hace olvidar que la mediana y pequeña empresa, unidades básica de la economía, que, sin afanes chovinistas, más bien fundado en cifras, es la que más emplea chilenos, y las vemos enfrentadas a una realidad que no se resuelve, más bien empeora, cuando revisamos algunas cifras que se mostrarán en este trabajo.

Es importante destacar en este tenor el PROGRAMA PUBLICO PRIVADO DE FOMENTO AL EMPRENDIMIENTO, en donde el Ministro de Economía propuso la formación de 4 equipos de trabajo para que analizaran temas específicos: Barreras a Emprendedores en nuestra sociedad, Educación y Emprendimiento, Financiamiento de Emprendimientos, y Estado y Emprendimiento.

Las Incubadoras de Empresas de Base Tecnológica participan en las etapas iniciales de desarrollo de las empresas. Proporcionan los recursos y servicios necesarios para poner la compañía en funcionamiento. Incluye espacio físico, asesoría legal, tecnológica o de marketing.

Se clasifican en dos clases: asociadas a universidades o centros de investigación académico y las integradas a sectores industriales que utilizan tecnología de punta.

Sin embargo, aún el pesimismo que envuelve a la aseveración anterior, encontramos que existe un Aire de Renovación, que motiva a cientos, sino miles, a pensar que existe una corriente, en la que se verán realizados los sueños de muchos, y en donde encontraremos oportunidades nuevas. Ese cambio se ha catalogado como: Emprender.

Así en Chile ese aire nos da ejemplos como lo ocurrido en la Octava Región, donde cerca de seiscientos proyectos se presentaron en abril del 2003 en la región al concurso de emprendedores organizado por emprendedores Innova Bío Bío y Sercotec. Un hecho único en el país, donde los jóvenes están dando que hablar, generando ideas atractivas y creando empresas pensando en grande, en conquistar mercados externos.

Pero el tema que nos ocupa en este líneas, es ver lo que las empresas a empresas a punto de nacer, necesitan para transformarse en una realidad, es punto de nacer decirle como estructurar "sencillamente" una idea empresa, qué hacer y, fundamentalmente, cómo conseguir esas inyecciones de capital o recursos o dineros, para comenzar a operar.

Hemos podido ver como el Estado Chileno, busca alternativas para crear Estado Chileno "emprendimiento". Ha generado instrumentos (a través de CORFO y otras instituciones) que buscan motivar la creación de "empresas innovadoras", casi buscando transformarse en un clon de los sueños norteamericanos: Desde un garaje, con unos pocos dólares, hasta la bolsa de valores, consiguiendo muchos millones.

Pero para llegar a los verdaderos íconos del sueño norteamericano, como Microsoft, Mc Donald´s, Oracle, Wal Mart u otros, hubo acaso millones de intentos que no fueron más que una promesa y un sueño de sus fundadores.

Hubo, así, un paso necesario en todo desarrollo:

Aprender de los propios errores.

Cuando leemos o escuchamos las historias de hombres de éxito ¿nos hemos preguntado cuántas veces fallaron antes de encontrar esa idea que los hizo triunfar?

Con esto queremos decirles que, para comenzar a ser empresario, se debe dejar de lado el miedo a equivocarse, para comenzar a aprender miedo a equivocarse de nuestros traspiés y encontrar la perseverancia y empuje, para derrotar todos los obstáculos que se interpongan, más aún cuando sabemos que nuestra idea es genial.

Al consultar innumerables portales y páginas en Internet, revistas y diarios, como la literatura técnica cercana al tópico de creación de empresas nuevas, la primera conclusión a la que podemos llegar es que existe información dispersa y, en muchas ocasiones, casi oculta, no información dispersa existiendo un manual que oriente, en plenitud, a los nuevos empresarios en busca de dar inicio a sus actividades independientes. Encontramos verdaderas manifestaciones de intenciones, respecto al apoyo al emprendimiento, ideas de lo que se podrá hacer, pero falta la concreción de algunas de ellas, cuando menos, para comenzar la senda de creación de empresarios, en busca de sus aspiraciones.

Sólo falta que aquellos que tienen una idea, formalicen su proyecto y comiencen a trabajar.

El momento de la acción es hoy, la que conjugada con empuje y creer en uno mismo, vestirá nuestros sueños de realidad.

No es un camino fácil, pero vale la pena recorrerlo.

"Una persona que nunca cometió un error jamás probó nada nuevo" Albert Einstein

Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento.  Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior

Miguel Ángel Ghione Busca

Julián Ferrando Davidovich

Ingeniero Comercial.

Ingeniero en Administración, mención Comercialización.

Universidad Tecnológica Metropolitana.

Facultad de administración y economía.

Escuela de ingeniería comercial.

Santiago de Chile.

julianfdarrobagmail.com

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