La Administración de Riesgo Empresarial es un proceso, realizado por el consejo directivo de una entidad, la administración y otro personal, aplicado en el establecimiento de estrategias para toda la empresa, diseñada para identificar eventos potenciales que puedan afectar a la entidad, y administrar los riesgos para mantenerse dentro de su propensión al riesgo y proporcionar una seguridad razonable referente al logro de objetivos.
Los riesgos son:
…eventos futuros inciertos que podrían influir en el logro de los
objetivos de una organización, incluyendo los objetivos estratégicos, de
operación, financieros y de cumplimiento".
…eventos puntuales cuya ocurrencia afecta los resultados que se espera
obtener, ocasionando perdidas o resultados desfavorables”.
…la exposición a la posibilidad de daño o pérdida y el grado de
posibilidad de esa pérdida”.
Con este enfoque de la administración de Riesgos en las empresas se ha
desarrollado la visión del Control Interno a tres componentes más de los
planteados en su primera versión del COSO. Establecer Objetivos,
Identificarlos y Preparar la respuesta a ese riesgo que permita elaborar
las debidas actividades de control y encauzar la supervisión por esa
razón es mas aceptado esta segunda visión que ya va dando pasos mas
avanzados cuando habla de la gestión o gobierno corporativo y por tanto
de los riesgos en ese enfoque.
En este trabajo reflexionamos acerca de la Función que el auditor debe
desarrollar cuando se enfrenta a entidades que han trabajado con este
enfoque y a las que van en ese camino.
Introducción
Las organizaciones contemporáneas enfrentan el difícil reto del cambio.
Durante los pasados cincuenta años, las organizaciones empresariales se
han orientado hacia la maximización de las utilidades como prioridad
número uno. En la actualidad, la organización ha cambiado nuevamente.
Diversos implicados, tanto dentro como fuera de la misma, presionan en
diferentes direcciones. En tal sentido, las organizaciones deben
convertirse en “buenos ciudadanos corporativos”, capaces de satisfacer
intereses sociales y financieros para lograr el éxito.
Por otra parte, el entorno de las organizaciones ha sufrido cambios. Los
avances tecnológicos, las mejoras y modificaciones en las técnicas
gerenciales, así como el contexto de globalización en el que se
insertan, obligan a las organizaciones a recompensar la forma de llevar
a cabo su actividad. Para desarrollar sus negocios y maximizar las
utilidades, las organizaciones empresariales tienen que saber cómo
balancear y satisfacer adecuadamente las necesidades de los diferentes
implicados por las que el equipo de dirección debe responder.
La dirección desarrolla una visión corporativa y una declaración de
misión basadas en los intereses de los implicados. La dirección analiza
el entorno competitivo externo e interno y, teniendo en cuenta este
análisis, elabora la estrategia corporativa general. Dicha estrategia se
desglosa en metas y objetivos específicos, se le informa a toda la
organización y luego se implementa. Las metas y objetivos, una vez
identificados en un espectro amplio, deberán ser desglosados
individualmente. Asimismo, deberán elaborarse “marcadores de progreso”
identificables para cada uno, basados en las expectativas e hipótesis
elaboradas por la dirección con respecto al entorno. Para determinar si
la estrategia funciona de forma correcta, es necesario desarrollar un
sistema eficaz de indicadores de desempeño con el objetivo de recopilar,
articular y revelar información sobre los resultados de la
implementación de la estrategia corporativa para alcanzar las metas y
objetivos deseados.
Históricamente, las empresas han utilizado por lo general indicadores de
desempeño financiero a la hora de evaluar la estrategia de la empresa.
Sin embargo, la posibilidad de manipular estos indicadores mediante una
variedad de opciones contables, como la amortización o los inventarios y
los estimados de pensión y los costos de los pasivos, echa por tierra
los beneficios y el propósito de estos sistemas de evaluación del
desempeño a la hora de determinar de forma precisa si la estrategia
corporativa resulta eficaz. Además, en las economías actuales basadas en
la información, el capital humano y la gerencia del conocimiento no
pueden ser incluidos en los estados financieros, ni pueden ser
recopilados por los sistemas tradicionales de medición del desempeño.
Debido a estas razones, resulta esencial utilizar indicadores
adicionales para evaluar la validez y eficacia de la implementación de
la estrategia corporativa. El Cuadro de Mando Integral (CMI) proporciona
un mecanismo para medir la validez de la estrategia corporativa y la
eficacia de su implementación al utilizar indicadores en cuatro
perspectivas vinculadas entre sí.
El presente trabajo pretende enunciar los aspectos generales de este
Modelo de gestión y el papel del auditor en la aplicación como asesor y
su repercusión en su trabajo posterior, teniendo en cuenta las nuevas
acciones en el país por perfeccionar la empresa estatal y hacerla mas
eficiente
Desarrollo
Teoría sobre el Proceso Estratégico y su Evaluación
La visión corporativa se operacionaliza a partir del establecimiento de
una misión que, a su vez, tiene el propósito de orientar las metas y
objetivos de la entidad. El logro de estos objetivos y metas
corporativas conduce, por su parte, al diseño de estrategias como
resultado de una evaluación del contexto externo y el entorno interno en
los que opera la organización. En tal sentido, el papel fundamental que
debe desempeñar la contabilidad de gestión es el de medir y evaluar el
éxito o el fracaso de las estrategias para alcanzar los objetivos y
metas organizacionales y, por ende, el grado en que se dé cumplimiento a
la misión y visión corporativa. Por otro lado, la contabilidad de
gestión puede desempeñar otra importante función en este ámbito mediante
la identificación de oportunidades de desarrollo para la organización.
La estrategia ha sido definida de múltiples formas y a partir de
diferentes perspectivas, incluyendo la que plantea que "la estrategia es
el arte de crear valor. Provee el marco intelectual, los modelos
conceptuales y los enfoques administrativos que permiten a los
directivos identificar oportunidades para dar mayor valor a los clientes
y para entregarlo a cambio de más utilidades" .
La Medición y el Control del Desempeño Estratégico
Dixon y otros especialistas consideran que los sistemas de medición de
desempeño deben:
i) ser consistentes con los objetivos, metas, factores críticos del
éxito y programas de la organización y lograr mutuo apoyo entre ellos;
ii) transmitir la información a través del más reducido y simple grupo
de indicadores posible;
iii) revelar cuán eficazmente se satisfacen las necesidades y
expectativas de los clientes, enfocándose hacia aquellos indicadores que
ellos pueden percibir;
iv) Proveer un conjunto de indicadores para cada componente
organizacional que permita a todos los miembros de la organización
entender cómo sus decisiones y actividades tributan al desempeño general
de la misma; y
v) apoyar el aprendizaje organizacional y la mejora continua de la
organización. La mayoría de las investigaciones sobre este tema, en la
actualidad, se orientan hacia nuevos enfoques que incorporan indicadores
multidimensionales de medición del desempeño, tanto de carácter
financiero como no financiero.
La utilización de indicadores de desempeño no financieros se ha
concebido con el fin de complementar los tradicionales indicadores de
desempeño de carácter financiero. Su desarrollo ha sido consecuencia de
la necesidad de dar respuesta al planteamiento de que los indicadores de
carácter financiero tienden a ser "retardados", mientras que los
indicadores de carácter no financiero tienden a ser más "adelantados" y
con mayor orientación al cliente en el contexto de las estrategias
corporativas.
El Cuadro de Mando Integral
Sin embargo, según el criterio de Kaplan y Norton que la orientación
hacia la integración de enfoques, como es el caso del CMI, es lo que
debe garantizar que "los directivos no tengan que escoger entre
indicadores financieros u operacionales porque ningún indicador per sé
puede expresar en su integralidad el desempeño o centrar su atención en
las áreas claves de la organización. Por ello, los directivos necesitan
una presentación balanceada de indicadores financieros y no
financieros". Por ejemplo, los autores utilizan el ejemplo de un piloto
tratando de pilotear con éxito un avión utilizando un solo indicador,
digamos la velocidad. Al igual que en un negocio, el piloto necesitará
tener en cuenta el combustible, la altitud, la velocidad del viento y
otros indicadores. Por eso, en el complejo entorno de los negocios
contemporáneos, los directivos, al igual que los pilotos, requieren una
información detallada sobre diferentes indicadores para pilotear su
organización.
En tal sentido, el CMI desarrollado por Kaplan y Norton relaciona los
indicadores de medición del desempeño con cuatro dimensiones básicas:
i) perspectiva financiera;
ii) perspectiva del cliente;
iii) perspectiva interna del negocio; y
iv) perspectiva del aprendizaje y crecimiento.
La perspectiva financiera incluye los indicadores "retardados" asociados
con la información histórica procedente de los estados financieros y se
orienta a detectar si la estrategia está contribuyendo al funcionamiento
básico de la organización. Estos indicadores tienden a concentrarse en
el análisis del crecimiento de las ventas, el retorno del capital, el
incremento de la cuota de mercado y otros elementos de interés de
carácter económico-financiero, como es el caso del valor de las acciones
medido a través de los flujos de caja actualizados. En tal sentido, los
indicadores asociados a la perspectiva financiera constituyen
instrumentos cruciales en la evaluación de este tipo de estrategia.
La perspectiva del cliente es vital, si se tiene en cuenta que el núcleo
de cualquier estrategia consiste en consolidar la proposición de valor
al cliente, que incluye la mezcla de producto, el precio, el servicio,
la imagen y las relaciones. Kaplan y Norton sostienen que las empresas
tienden a diferenciar la proposición de valor mediante la excelencia
operacional, mayor intimidad con el cliente o el liderazgo del producto,
aspectos que incidirán en los segmentos-objetivos, así como en las
particularidades del producto y la fijación de precios. Por ello, los
indicadores que deben incluirse en esta perspectiva son el grado de
satisfacción de los clientes, la cuota de mercado, la rentabilidad del
cliente, además de la adquisición y retención de clientes.
La perspectiva relacionada con el proceso interno del negocio se orienta
hacia lo que debe hacerse para satisfacer las necesidades de los
clientes. Su enfoque no solo se centra en mediciones de carácter
financiero o de costos, sino también en términos de calidad, tiempo y
flexibilidad . Los principales beneficios en esta esfera, se dan en
diferentes momentos:
i) beneficios de corto plazo, cuando se obtienen mejoras en la
eficiencia operacional;
ii) beneficios de mediano plazo, cuando se generan crecimientos en los
niveles de ventas mediante el desarrollo y fortalecimiento de las
relaciones con los clientes; y
iii) beneficios a largo plazo, cuando se consolidan los procesos de
innovación en la organización. Entre los indicadores que incluye esta
perspectiva se pueden destacar la eficiencia productiva, los niveles de
reprocesamiento, los tiempos de los ciclos, el rendimiento productivo y
el costo unitario.
La perspectiva de aprendizaje y crecimiento considera las competencias
de los trabajadores, la tecnología, la cultura y el clima organizacional
necesarios para sustentar la estrategia. La habilidad de alinear el
factor humano y las tecnologías de información con los procesos internos
críticos del negocio y con la proposición de valor al cliente constituye
un elemento clave en esta dirección.
El CMI se prepara utilizando un "mapa estratégico", cuyo propósito
esencial consiste en lograr un vínculo estrecho entre las cuatro
perspectivas que conforman este instrumento. El resultado puede ser
utilizado para evaluar las hipótesis de la gerencia sobre el desarrollo
de la estrategia corporativa, en esencia, verificar la validez de las
decisiones estratégicas. Asimismo, puede ser utilizado en la evaluación
de la eficacia de la implementación de la estrategia corporativa por
parte de la dirección. Ello se alcanza mediante la conexión de los
indicadores asociados a las diferentes perspectivas con los objetivos de
productividad y crecimiento y otros que se haya propuesto la empresa.
Los que han utilizado el CMI como instrumento de control y evaluación
estratégica señalan que su capacidad de "alineación y enfoque" con la
estrategia corporativa constituyen sus dos principales ventajas. Ello se
ha logrado mediante el seguimiento de cinco principios básicos:
i) traducir la estrategia a términos operacionales, es decir,
elaborar un "mapa estratégico" de la organización;
ii) alinear la organización a la estrategia por medio de la elaboración
de su propio diseño de CMI en cada departamento o unidad estratégica de
negocio;
iii) hacer de la estrategia el trabajo diario de todos, de manera que
cada trabajador entienda la estrategia y conduzca al negocio hacia la
real contribución. En muchas organizaciones se vinculan los mecanismos
de compensación y estimulación de la gerencia asociados a los cuadros de
mando integrales;
iv) hacer de la estrategia un proceso continuo, integrando la
elaboración de presupuestos como parte del proceso estratégico. El
vínculo existente entre los presupuestos y los CMI desarrolla
oportunidades similares a las de los presupuestos "base cero", mediante
el cual los directivos pueden apreciar y evaluar estratégicamente si
cada propuesta está en correspondencia con la estrategia general de la
organización;
v) movilizar el liderazgo para el cambio, lo que presupone sentido de
pertenencia e implicación activa del equipo de dirección. El proceso
estratégico demanda virtualmente cambios en cada una de las partes de la
organización y, de trabajo de equipo para coordinar estos cambios. En el
siguiente gráfico se observa la relación que el CMI puede tener con esta
visión estratégica de la entidad
Experiencia cubana de aplicar el CMI. Pasos a seguir
En Cuba se ha trabajado desde los años 90 del pasado siglo en el
Perfeccionamiento de la empresa, fundamentalmente la empresa estatal
cubana que es mayoría en nuestro país; y en busca de mejores resultados
se han valorado diferentes modelos de Gestión que así lo permitieran y
se comenzó a utilizar con mas insistencia la dirección por Objetivos y
la Dirección pro valores, en otro momento de esa década y teniendo en
cuenta los cambios sufridos en el país se inserta en un mercado
internacional que exige igualdad en el lenguaje y terminología por lo
que se comienza un proceso de perfeccionamiento empresarial que hoy
cubre a mas del 25% de las empresas estatales del país, pero que debe a
su vez ser perfeccionado en lo que a modelos de gestión corporativos se
refiere.
A inicios del siglo en el 2002 se dicta una nueva Ley que obliga a las
entidades a trabajar con el enfoque integral del Control Interno según
enuncia el Informe COSO y se orienta a las entidades sujetas al
perfeccionamiento que deben completar en sus organizaciones Sistemas de
Gestión de Calidad que permitan alcanzar niveles de eficiencia y
eficacia.
En cualquiera de estas alternativas la labor del empresario es
fundamental y la necesidad de hacer mucho en poco tiempo con un sentido
integrador los obliga a buscar instrumentos que les alerten de las
situaciones problemáticas de la entidad con un sentido estratégico y
corporativo, de ahí entonces la necesidad de considerar la implantación
de Cuadros de Mando Integral con las características que las empresas
cubanas requieren teniendo en cuenta que es una economía abierta y
centralizada q1ue responde a los intereses de la sociedad en su
conjunto.
Los pasos que a continuación se describen constituyen una primera
experiencia de acercamiento a generalizar la implantación del CMI en
Cuba.
Este esquema responde a una valoración de los pasos que hemos estudiado
como elementos fundamentales para implantar un tablero de comando en las
entidades cubanas.
Pasos a seguir para asesorar a las entidades en la aplicación del Cuadro
de Mando Integral desde la Visión del Auditor.
A continuación se relacionan los 14 pasos para la implementación del CMI
derivados de la presente investigación en la actividad hotelera. Si se
utiliza un consultor en la implementación del CMI, la preparación la
llevará a cabo el consultor y el equipo de implementación se formará en
el paso 2. Si no se utiliza un consultor, entonces se debe formar un
equipo de implementación que cuente con un líder. Dicho equipo,
entonces, tomará parte en el proceso desde su paso de preparación.
Paso 1: Preparación
A. Resumen del medio en que opera cada empresa como:
• Análisis del Medio o análisis PEST (Gobierno, tecnología, sociedad,
economía, leyes, cultura, riesgo internacional, finanzas),
• Evaluación del país y la industria específicos,
• Evaluación del análisis DAFO – industria y empresa específicas,
• Análisis de las cinco fuerzas de Porter,
• Mapa estratégico y análisis de los principales competidores,
• Análisis de los factores claves para el éxito (en conjunción con el
análisis de los implicados), Investigación del CMI y análisis de las
mejores prácticas en la industria.
Evaluación del material estratégico que posee la compañía, como las
declaraciones de misión y de visión y las estrategias a corto y largo
plazos. Evaluación de los estados financieras y de la estructura
empresarial, incluyendo los sistemas de informes y de desempeño. Además,
evaluación del sistema de contabilidad, recursos humanos e informática y
de indicadores de medición del desempeño, que incluye el tipo de
sistema, preguntas sobre indicadores específicos de contabilidad
utilizada en la industria y el estado actual de los sistemas de medición
y el uso de los mismos. (Informes, quién recibe los informes, qué hacen
esas personas con los informes).
Paso 2: Determinación del plan de acción, incluyendo las propuestas de
tiempo y de reuniones iniciales con individuos clave:
Desarrollo del plan de acción y del tiempo y cronogramas de la
implementación propuesta. Presentación al Consejo de Dirección y
aclaración de dudas sobre las Preguntas y respuestas del CMI, así como
la selección de un Equipo de Implementación y líder.
Paso 3: Desarrollo de un cuestionario a los directivos:
Desarrollo del cuestionario para la dirección para identificar los
objetivos y valores estratégicos, los implicados claves y sus
expectativas y los factores decisivos para el éxito e indicadores de
medición del desempeño que permitirán que los objetivos de la empresa
sean controlados.
Paso 4: Reuniones individuales con los directivos:
Reuniones con directivos de funciones individuales para el desarrollo
de la declaración de misión y de visión, desarrollo de una PVC según la
esfera funcional y desarrollo de una PVC a nivel de entidad.
Paso 5: Elaboración de la proposición de valor del cliente del hotel:
Desarrollo de una PVC que incluya el análisis de una PVC individual, diseño en equipo de un modelo de PVC para un hotel y vínculo de la PVC con las declaraciones de visión y de misión. Revisión de las encuestas de los clientes.
Pasó 6: Diseño del CMI de la Entidad:
Revisión del diseño de la visión, misión y PVC y su vinculación con
la estrategia y diseño del CMI a nivel estratégico. En específico,
determinación de las metas y objetivos generales de la entidad. Con
respecto a cada objetivo, el propósito de cada objetivo y los pasos para
lograr que cada objetivo se cumpla, se deben analizar estos aspectos
para escoger los indicadores de medición del desempeño adecuados para
alcanzar un objetivo operacional o estratégico específico, puesto que
cada uno de ellos debe dirigirse al menos, a una de esas metas y
objetivos empresariales o estratégicos funcionales, para que se
considere válido.
Pasó 7: Diseño del CMI para cada área funcional:
Revisión de las declaraciones de visión y misión a ese nivel y diseño
del CMI a nivel funcional.
Paso 8: Determinación de parámetros de aceptación en cada nivel:
Presentación a los directivos del cuadro de parámetros de aceptación
y diseño de parámetros de aceptación
Paso 9: Defensa de las indicadores de medición del desempeño:
Defensa de los indicadores de medición del desempeño en el equipo de
directivos. Los directivos deberán defender el objetivo de la medición,
el indicador, la meta y, en específico, cómo se vincula a la estrategia
corporativa.
Pasó 10: Recopilación de datos:
Determinación de dónde y quién tiene acceso a los datos,
determinación de un coordinador para la recopilación de datos y
determinación de un organigrama para la recopilación de datos
Paso 11: Reunión Inicial del control:
El propósito principal de esta reunión es comprender la relación
entre los resultados y los parámetros utilizados en el sistema de
semáforo. Este paso incluye una presentación por parte del equipo de
implementación y evaluación de los datos.
Paso 12: Recopilación y mapeo de la información:
Recopilación, mapeo y evaluación continua de la información cada mes.
Paso 13: Revisión de los indicadores de medición del desempeño:
Revisión de los indicadores de medición del desempeño cada seis meses
y después de un año.
Paso 14: Vinculación del CMI con el presupuesto y sistema de
compensación:
Uso del CMI en la elaboración y control del presupuesto de la
organización y en el sistema de compensación
Conclusiones
El CMI es una herramienta eficaz para la medición del desempeño de la
organización en correspondencia con la estrategia corporativa. Del
análisis de la literatura revisada se concluye que el CMI permite para
evaluar la estrategia corporativa mediante la integración de las cuatro
perspectivas del CMI. El CMI puede utilizarse en cualquier organización
que desee:
• Alinear su desempeño en función de la puesta en práctica de las
decisiones estratégicas.
• Orientar y utilizar sus recursos con mayor eficiencia.
• Vincular el sistema de retroalimentación de la organización con el
aprendizaje estratégico.
Cada implementación del CMI será diferente y por ello los pasos
propuestos serán un diseño arquitectónico lo suficientemente flexible
como para guiar la implementación en una organización determinada. Se
deberán analizar las condiciones específicas relacionadas con cada
implementación, donde se incluyen:
• condiciones del país (políticas, gubernamentales, sociales,
tecnológicas, económicas como las tasas de interés, inflación,
desempleo)
• sector de actividad (competidores, suministradores, poder del cliente,
otros implicados, grado de madurez del sector y otras características
distintivas)
• características propias de la organización (capacidad de la dirección,
cultura corporativa, condiciones financieras, disposición al cambio,
organización de sus procesos internos, nivel de sofisticación de las
tecnologías de la información y contabilidad, entre otros). Esto se
evidencia al comparar la implementación en las organizaciones hoteleras
estudiadas.
Es importante para los Auditores cooperar en la elaboración e
implementación de CMI en diferentes entidades y participar
posteriormente en los momentos de la evaluación de riesgos y la
determinación del alcance de la auditoria y las metas a considerar,
teniendo en cuenta esa visión mas integral que responda a las nuevas
expectativas que de los auditores se están pidiendo en la actualidad.