A todas luces el banco en cuestión carece, o bien, no se ponen en
práctica el control por oposición, ni la división de funciones, como así
tampoco la solicitud de certificación externa de antecedentes. De
haberse contado con tales requisitos mínimos en materia de seguridad y
control interno, tal ilícito no podría concretarse. En todo ello es
esencial la participación activa de la auditoría interna, que por lo
visto (pasaron 18 operaciones antes de ser detectado el ilícito) para
ésta entidad bancaria carece de las técnicas y aptitudes necesarias para
su eficaz desempeño.
Estos problemas de control interno también pueden observarse en otras
entidades bancarias que otorgan préstamos sobre la base de descuentos de
pagarés, teniendo como único respaldo el patrimonio e ingresos del
primer firmante, careciendo de suficiente patrimonio e ingresos el
endosante que presenta el pagaré. Luego ante la falta de pago del
primero, el segundo carece de la suficiente capacidad para hacer frente
a la deuda contraída con la entidad financiera. Ello es también una
muestra de la falta o total ausencia de controles internos en los
bancos, la carencia de una gestión de calidad total y la falta de una
auditoría interna activa y participativa. Ello es así pues su management
no apunta a reducir los fraudes a un mínimo (objetivo: CERO)
concentrando sólo su gestión en el incremento de la cartera de clientes
y el cobro de diversos servicios e intereses (pensamiento: lo que se
gana permite cubrir ampliamente las pérdidas). (1)
Sin lugar estos descontroles en las entidades financieras españolas son
o serán en el corto plazo las causantes de más que graves, gravísimos
problemas e inconvenientes en el funcionamiento y capacidad del sistema
financiero español, más asentado en el volumen y rentabilidad, que en la
eficiencia y eficacia de sus operaciones.
Lo que muestra los casos comentados es la escasa preparación e
importancia que se da a la Auditoría Interna en la ejecución de sus
actividades. La Auditoría Interna no debe ser una mera figura
decorativa, sino que está llamada a tener cada vez más una función
primordial en la prevención de ilícitos y la mejora de la productividad
de las empresas, y con mucha más razón de las entidades financieras,
dados los problemas que se avecinan en la economía mundial, y sobre todo
en la estadounidense y europea.
(1) Al respecto habría que preguntarles que opinan de ello los
directivos e inversores del banco francés Société Générale, entidad que
por culpa de un operador perdió la suma de 4.900 millones de euro. El
mismo (Jérôme Kerviel, de 31 años), se saltó cinco controles. Cabría
preguntarse que tan buenos son los sistemas de control interno en uno de
los bancos más importantes de Francia, Europa y el mundo, y que tan
eficaces son sus auditorías internas e informáticas. Cabe aclarar que el
banco en cuestión registró durante el ejercicio del 2006 unas utilidades
por valor de 5.200 millones de euros. Ello significa que un solo
empleado sobre un total de 120.000 empleados con lo que cuenta la
entidad, ha generado una pérdida casi igual a la utilidad generada
durante todo un año de ardua labor. Pregunta: ¿conviene o no invertir en
una eficaz y eficiente Auditoría Interna?
* EL PAÍS, viernes 25 de enero de 2008. Número 11.183. www.elpais.com.
Bibliografía
Los dieciséis ceros – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com - 2007
Consultor en Administración de Operaciones.
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