La actividad financiera y los objetivos financieros de la empresa

Autor: William Jiménez Lemus

Gestión financiera

10-11-2010

Cuando pensamos en los objetivos de una empresa, sin temor a equivocarnos, pensamos en primera instancia en la generación de utilidades. Es decir, proponemos, organizamos y ponemos en marcha una empresa con un fin específico: sacarle el mayor rendimiento al dinero invertido en ella. (Utilidades/Rentabilidad). Tenemos entonces claro que este es uno de nuestros principales propósitos, pero también tenemos claro, que la multiplicación del dinero no se va a dar por efectos mágicos. Algo tendremos que hacer, es decir, hay que poner en marcha una actividad lucrativa.

Hay formas variadas de producir lucro. Dedicarnos al comercio (compra y venta de mercancías), producción y comercialización de algún tipo de producto, prestar un servicio a la comunidad; recibiendo por ello un emolumento económico, etc., con un enfoque de competitividad, la que lograremos si somos capaces de ofrecer bienes y servicios de la mejor calidad a los mejores precios.

Cualquiera de las formas mencionadas debe generar ingresos económicos suficientes para que deducidos los costos y los gastos, nos dejen un amplio margen de utilidad, que nos permita reinvertir, crecer y mantenernos en el tiempo como organización empresarial.

De hecho, la gestión empresarial tendrá como objetivo principal, la maximización de los beneficios, de donde se desprenderán los objetivos alternos que le son consecuente, tales como la generación de empleo, satisfacción de necesidades de la comunidad; previamente determinadas, contribución al desarrollo socio económico de la región en la que se halle inserta, etc., sin dejar de lado las utilidades que esperan todos y cada una de las personas o entidades que contribuyeron a la conformación del capital de inversión. En tal sentido, la empresa como tal, no debe ser producto del azar.

Todo lo mencionado anteriormente, suena muy apegado a una filosofía de lo que debe ser y de lo que se debe esperar. El meollo del asunto está en cómo lograrlo.

En la empresa moderna estructurada jerárquicamente, existen áreas especializadas dedicadas única y exclusivamente a lo relacionado con la actividad financiera. La conformación de estas áreas tendrá siempre una relación directa con la complejidad estructural de la misma empresa. Las hay, en las que, una sola persona toma decisiones en todos los sentidos: producción, mercadeo, finanzas, administración del talento humano, etc., otras, en las que la estructura permite la conformación de Divisiones, Departamentos, secciones, etc., en la que personal especializado toma decisiones puntuales.

Todas las actividades de la empresa, sin importar la actividad de la misma, resultan ser complejas en lo particular y aconsejan el mejor manejo en vías de obtener el mejor resultado posible.

La actividad financiera

La empresa en el acontecer de sus actividades debe generar ingresos producto de sus ventas. Esos ingresos, mencionábamos anteriormente, deben ser suficientemente amplios para cubrir los costos y los gastos que se ocasionan al interior de la empresa.

Centrémonos en tres conceptos importantes: Ingresos, costos y gastos.

Ingresos: generados por las ventas; costos: generados, por el valor de los bienes comprados para la venta o por el valor de las materias primas involucradas en el proceso de producción o en la prestación de algún servicio y los gastos necesarios e inevitables propios de la gestión de la empresa, como arrendamientos, energía, salarios, etc.

A los tres elementos mencionados hay necesidad de administrarlos, controlarlos, hacerle seguimiento y corregir las desviaciones que se pudieran presentar cuando los comparemos con lo que estábamos esperando se diera.

La actividad de control estará apegada a una continua revisión de los presupuestos elaborados previamente por la empresa: Presupuesto de Ventas, Presupuestos de Costos y Presupuesto de Gastos, entre otros. Ellos nos marcarán la pauta de cómo vamos y nos darán las bases para aplicar las debidas correcciones para enrrutar las desviaciones que se estén presentando, analizadas las causas que las originaron.

Difícilmente podremos asignar recursos a las diferentes dependencias de la empresa, si no se están generando los ingresos esperados.

En tal sentido, toda empresa enfrenta dos problemas fundamentales:

1. Tiene recursos financieros limitados

2. Como generalmente tiene múltiples objetivos, es muy posible que enfrente serias dificultades al asignar esos recursos a la multitud de alternativas que compiten por ellos.

Acoplar los objetivos de una empresa con sus recursos es, en si, una tarea muy importante y garantizar que los objetivos se alcancen es una tarea aún mayor, que recae en las actividades propias de la administración financiera.

Al gerente financiero o a quien haga sus veces, le corresponden dos actividades decisionales de transcendencia:

1. Asegurar la obtención de los fondos necesarios para el normal funcionamiento de la empresa, sean estos generados por las ventas presupuestas, recuperación de cartera por créditos concedidos, utilidades acumuladas de ejercicios anteriores, o la recurrencia a las mejores fuentes de financiamiento que ofrezca el mercado.

2. Determinar donde invertir los excedentes de capital, para qué generen a la empresa una nueva fuente de ingresos y sirvan en un determinado caso de amortiguador ante necesidades futuras. Esto, dependerá de la decisión final que se tome con respecto a la inversión a realizar. En tal sentido, se presentan opciones como la adquisición de bienes raíces para arrendamiento, inversión en acciones y/o bonos, títulos, CDTs y algún otro papel comercial que produzcan intereses fijos o variables. Entre otras de las opciones se halla el pago de acreencias anticipadas, compra de inventarios al por mayor para procesos productivos, etc.

William Jiménez Lemus - wjlemusarrobaetb.net.co

Administrador de Empresas.

Asesor Recursos Humanos.

Docente.

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