Emprendimiento y franquicias para ayudar a combatir la pobreza en Venezuela

La pobreza es una condición inhumana en la que las personas sobreviven sin lograr cubrir las necesidades básicas propias y de su familia. Aunque sus causas son multifactoriales, en gran medida la pobreza económica se debe a condiciones laborales indignas o sub-remuneradas, al empleo inestable y al desempleo.

Pero ¿Quiénes generan los empleos perdurables y bien remunerados? Solo los emprendedores que logran convertir sus ideas en proyectos y sus proyectos en negocios, empresas e industrias sostenibles y productivas. Los emprendedores que logran poblar de empresas vivas y activas el territorio nacional y que logran colocar en el mercado productos y servicios que satisfacen las necesidades de la gente, dinamizando así la economía. Este es el argumento por el cual afirmo que “el emprendimiento es la vacuna contra la pobreza”.

El problema es que la inmensa mayoría de los aventureros emprendedores que inician una actividad comercial no están capacitados para emprender, al no contar con facultades, conocimientos, aptitudes, ni competencias para tal fin. En gran medida emprenden por la mera necesidad de solventar apremiantes compromisos financieros, como una solución alternativa al desempleo y como única opción de supervivencia. De esta forma, el emprendimiento masivo es improvisado y genera un alto índice de fracasos en el mundo entero.

Para resolver este problema propongo dos opciones: La primera es masificar el emprendimiento desde la escuela, convirtiendo a los alumnos del sistema escolar en potenciales emprendedores y futuros generadores de empleos formales. Pero para tener éxito con este plan a mediano y largo plazo el emprendimiento debe ser considerado una asignatura obligatoria desde primaria hasta finalizar el bachillerato, porque es una materia de la cual depende el desarrollo económico de los países, pero que es subestimada por las autoridades. Debe ser guiado y los alumnos deben ser orientados por especialistas en emprendimiento, no por maestros teóricos. Por otro lado, la segunda opción es la concientización y adopción masiva de las bondades de los emprendimientos asistidos, emprendimientos de segundo grado o emprendimientos bajo sistemas de franquicias. No hay que olvidar que las franquicias son generadoras de conocimientos validados, transferidos a la red y aplicables de inmediato en el mejoramiento de productos y servicios, ampliando y enriqueciendo los mercados, por lo que representan un factor determinante en la erradicación de la pobreza.

Imaginemos el impacto socio-económico de un sistema masivo de asistencia gerencial o de franquicias que oriente y apoye a todos los micro-emprendedores que hacen vida en la economía nacional. Imaginemos por un instante que se logren desarrollar masivamente modelos de negocio replicables, con estandarización de imagen, agrupados en distintas marcas, con estandarización de servicios, que al menos forme con nivel técnico a los trabajadores, que brinde apoyo técnico, financiero, legal, de producción, contable, fiscal y estratégico a cada una de las microempresas. Sin duda alguna, si esto ocurre los registros mercantiles, los galpones, fincas, locales y oficinas pasarían de ser un cementerio de empresas muertas, a ser jardines de oportunidades comerciales, económicas y laborales. La esperanza de los emprendedores estaría floreciendo a diario, la economía se reactivaría y habría crecimiento verdadero, orientándonos hacia el desarrollo verdadero.

El sistema de franquicias está llamado a ser la punta de lanza de la recuperación económica del país, porque representa la forma más eficaz de incluir a los pobres dentro del sistema productivo sin ser explotados, como emprendedores o como trabajadores.

Millones de micro-emprendedores asistidos y guiados es lo que requiere el país para prosperar, para exportar y generar divisas, para generar nuevos conocimientos, patentes y oportunidades.

No tengo ninguna duda de que las microfranquicias son la clave del desarrollo verdadero, de la distribución más equitativa de la riqueza y de la paz social.

El micro emprendimiento asistido o bajo el sistema de franquicias (microfranquicias) debe entenderse como un tema de interés estratégico nacional, vinculado directamente a todas las políticas económicas y sociales, a todos los planes de desarrollo y a todos los planes educativos, ya que representa una la solución viable y factible al desempleo y a la pobreza, por ser una herramienta que sirve para generar autoempleos y empleos secundarios productivos, inmediatos, autosustentables, bien remunerados, estables y permanentes.

¿Qué podemos hacer al respecto quienes estamos vinculados a las franquicias?

Tenemos el deber moral de difundir las ideas y educar a la población en cuanto a las bondades del sistema de franquicias y al impacto real de éste, especialmente de las microfranquicias, en la economía y en la reducción de la pobreza.

Tenemos que lograr que quienes producen modelos de franquicias las compartan con personas de bajo poder adquisitivo para que desarrollen sus negocios pequeños bajo estos esquemas y marcas.

Debemos hacer sinergia para sensibilizar a las autoridades nacionales, regionales y locales sobre la importancia del emprendimiento asistido o sistemas de franquicias.

Debemos multiplicar exponencialmente el sistema, en número de franquiciantes, en número de franquiciados, en número de tiendas abiertas, en volumen de transacciones y en peso económico.

Debemos brindarle oportunidades a los pobres para que ingresen a los distintos modelos o marcas con una baja inversión para que logren compartir la prosperidad de las distintas redes comerciales.

Debemos exponer nuestras ideas y conocimientos en los medios de comunicación masivos.

Debemos hacer que la banca comprenda la importancia del sistema y que comience a apoyar a los protagonistas del sistema.

Tenemos que generar bibliografías y documentación académica.

Debemos sanear y optimizar el sistema y el gremio.

Tenemos que hacer de las franquicias un estilo de vida y una ideología del progreso compartido.

Debemos convertir e incluir al sistema de franquicias en una política pública que logre permear y beneficiar a todos los niveles de la sociedad.

Tenemos que convertir a las franquicias en un eje de desarrollo comercial, industrial y social.

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Milá de la Roca Giménez Simón Alberto. (2015, mayo 26). Emprendimiento y franquicias para ayudar a combatir la pobreza en Venezuela. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/emprendimiento-y-franquicias-para-ayudar-a-combatir-la-pobreza-en-venezuela/
Milá de la Roca Giménez, Simón Alberto. "Emprendimiento y franquicias para ayudar a combatir la pobreza en Venezuela". GestioPolis. 26 mayo 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/emprendimiento-y-franquicias-para-ayudar-a-combatir-la-pobreza-en-venezuela/>.
Milá de la Roca Giménez, Simón Alberto. "Emprendimiento y franquicias para ayudar a combatir la pobreza en Venezuela". GestioPolis. mayo 26, 2015. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/emprendimiento-y-franquicias-para-ayudar-a-combatir-la-pobreza-en-venezuela/.
Milá de la Roca Giménez, Simón Alberto. Emprendimiento y franquicias para ayudar a combatir la pobreza en Venezuela [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/emprendimiento-y-franquicias-para-ayudar-a-combatir-la-pobreza-en-venezuela/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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