El ser humano del futuro…¿un humano más sabio o un autómata sin libre albedrío?

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La necesidad de entender la realidad es parte de la estructura y de la razón humana. Pero, a su vez, la condición humana es finita, no puede conocerlo todo por mucho que se proponga. En este sentido, el deseo de saber va más allá de todo límite, y esto forma parte de la realidad antes mencionada. Si nos basamos en esa necesidad tanto de entender como de aprender cosas, debemos enfocarnos en observar el todo, como interactúan las cosas a nuestro alrededor, tal como afirmaba León Tolstói, convencido que las preguntas científicas y las preguntas de la vida pertenecen a categorías distintas, por lo que las respuestas de la ciencia nos dejan y nos dejarán siempre existencialmente insatisfechos.

Hoy es la neurociencia la que nos está proporcionando una comprensión del funcionamiento del cerebro y nos sorprende con afirmaciones que nos llevan a replantear nociones fundamentales como la conciencia, la libertad o la responsabilidad. Es por esto que uno de los temas asociados con el desarrollo de la neurociencia es la capacidad de construir juicios morales distinguiendo el buen comportamiento del que no lo es, así mismo, se crean nuevas interrogantes así como dilemas basados en los adelantos científicos y en los resultados de estos estudios sobre cómo funciona el cerebro, como influye en el comportamiento y en las actividades que realizamos día a día en nuestro entorno.

Lo anterior se fomenta en los avances tecnológicos y científicos que se han producido a lo largo de los últimos sesenta años ofrecen por primera vez en la historia desentrañar los mecanismos particulares del cerebro que llevan a dimensiones tan humanas como la inteligencia abstracta, la sensibilidad artística o el amor. El desarrollo de las tecnologías de secuenciamiento y microscopía llevan la observación del cerebro a una dimensión sin precedentes. Sin embargo, la dispersión de los datos y los estudios han complicado develar el funcionamiento del cerebro.

En concordancia con lo anterior, los científicos han determinado la necesidad de integrar todos los datos que se encontrasen diseminadas entre los laboratorios de investigación de todo el mundo para obtener respuesta a las interrogantes que ya han sido planteadas y crear nuevas hipótesis y teorías. Los datos que aporta al propósito la neurociencia no son novedosos, pues ya fueron avanzados hace años por la socio biología al afirmar que los valores morales son el resultado de la adaptación natural y poseen, por tanto, una base biológica.

Por otra parte, es importante destacar que, y como parte de los estudios antes mencionados se ha determinado que el sentido moral (y también el estético) posee bases neuronales, así como, se ha planteado que la moralidad emerge de la evolución para promover la interacción social lo cual ha variado un poco de la tendencia original de cuidarse a sí mismo y a su descendencia, la cual ha ido evolucionando hacia una cooperación social cada vez más sofisticada. Los principios morales parecen algo alejado del ámbito de la Neurociencia pero todo lo que constituye la personalidad de un ser humano como ideas, sentimientos, recuerdos, y también normas ética, reside en nuestro cerebro. Ese código de conducta adoptado por la sociedad o un grupo o un individuo sería lo que llamamos moralidad. Es de hacer notar que existen dos líneas de pensamiento opuestas sobre la moralidad, la primera expone la existencia de principios absolutos, inmutables, comunes a todos los seres humanos, a todas las culturas que separarían con claridad el bien y el mal. Según la otra visión, lo que llamamos el relativismo moral, no existe un bien y un mal absoluto y las reglas morales serían preferencias personales y el resultado de la educación, de la cultura propia, de la orientación sexual, del grupo étnico y familiar.

Según lo anterior se hace difícil predecir las consecuencias sociales y culturales que puede originar el conocimiento que se está generado a través de las últimas investigaciones en el campo de las neurociencias, así como la posibilidad de contar en un futuro con técnicas innovadoras que permitan controlar la mente a través del cerebro. De lo anterior se plantea la siguiente interrogante: “Qué ocurrirá si los humanos pueden controlar los contenidos de la conciencia gracias a las nuevas posibilidades de la técnica?”. Para responder a la interrogante anterior nos debemos basar en que, en todas las culturas y en todas las épocas se ha deseado una mejora en las condiciones de vida para el ser humano, el cual ha tratado de modificar su estado de conciencia por diferentes medios, y actualmente se está considerando a la ciencia y los nuevos avances tecnológicos como las herramientas que permitan explorar las interrogantes actuales, así como las proyectadas a futuro como por ejemplo: ¿Qué es la inteligencia y en qué parte del cerebro se produce? ¿La anatomía y la función del cerebro determinan nuestra conducta? ¿Qué estados de conciencia queremos eliminar de nuestra cultura o cuales moldear?, de lo anterior ha surgido una pregunta aun más radical: ¿traería buenas consecuencias para la sociedad?

En relación a las interrogantes anteriores, los especialistas y filósofos consideran que el mayor peligro que pueden ocasionar los avances en el conocimiento del cerebro humano, es llegar a manipular la autonomía individual de las personas, es decir, la capacidad de poder decidir las acciones con responsabilidad, punto central de la voluntariedad humana, significa un paso adelante en el desarrollo del ser humano, un paso más en nuestro proceso evolutivo. En este sentido se hace importante proyectar a futuro cuales serian las repercusiones de incorporar tecnología y comportamiento humano, química cerebral y computación, conexiones neuronales y realidad virtual, es lo mejor para la humanidad?.

Desde mi punto de vista lo es, así como todo ha evolucionado, incluyendo al ser humano, así lo hará el cerebro, con ayuda o no de la tecnología.

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Pacheco Juan. (2015, marzo 13). El ser humano del futuro…¿un humano más sabio o un autómata sin libre albedrío?. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-ser-humano-del-futuro-un-humano-mas-sabio-o-un-automata-sin-libre-albedrio/
Pacheco, Juan. "El ser humano del futuro…¿un humano más sabio o un autómata sin libre albedrío?". GestioPolis. 13 marzo 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-ser-humano-del-futuro-un-humano-mas-sabio-o-un-automata-sin-libre-albedrio/>.
Pacheco, Juan. "El ser humano del futuro…¿un humano más sabio o un autómata sin libre albedrío?". GestioPolis. marzo 13, 2015. Consultado el 5 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/el-ser-humano-del-futuro-un-humano-mas-sabio-o-un-automata-sin-libre-albedrio/.
Pacheco, Juan. El ser humano del futuro…¿un humano más sabio o un autómata sin libre albedrío? [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-ser-humano-del-futuro-un-humano-mas-sabio-o-un-automata-sin-libre-albedrio/> [Citado el 5 de Diciembre de 2016].
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