El periodismo mexicano vs el narcotráfico

  • Otros
  • 16 minutos de lectura

Con este trabajo pretendo, a grandes rasgos, explicar la evolución que ha tenido el periodismo en México, y en específico los problemas y las situaciones a los que se deben enfrentar los periodistas mexicanos en la guerra contra el narcotráfico.

Las condiciones en que viven los periodistas que cubren la guerra contra el narcotráfico son particularmente complicadas, y no únicamente por la violencia que deben vivir a diario, sino también por su situación laboral y financiera, así como los efectos físicos y psicológicos de la violencia diaria y el clima de amenazas y agresiones –incluyendo el asesinato de algunos de sus colegas– en que deben desenvolverse.

México se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, como consecuencia de esto, se ha comenzado a sugerir no firmar las notas con los nombres verdaderos, sino usar pseudónimos, y crear una asociación de libertad de prensa y expresión que actúe como organismo de presión.

Afortunadamente el periodismo es una tarea que está en constante revisión y actualización todos los días. El futuro tiene en la prensa un efecto mucho más importante que en cualquier otra cosa. Por ello el periodista se reinventa, modifica sus conductas y revalora su legado día con día. Si no fuera así, sería parte de la ya larga lista de cosas que desaparecieron al no resistir el devenir del tiempo.

Introducción

Ser periodista tiene grandes beneficios, tener la capacidad de informar y a la vez influir en el pensamiento de la sociedad, les da una alta responsabilidad  que conlleva expresarte con libertad y que sus ideas y conceptos puedan ser recogidos por un gran número de personas.

En México cada vez más personas están utilizando las redes sociales para informar (e informarse) sobre la guerra contra el narcotráfico y “diseminar la información sobre balaceras, arrestos y choques entre los carteles y la policía”.

Esto ocurre especialmente en lo que México se conoce como “zonas de silencio”, donde los medios han renunciado -a veces de manera pública- a informar sobre los hechos violentos cotidianos relacionados con el narcotráfico. Al llenar ese vacío, bloggeros y administradores de cuentas de Facebook y Twitter se han convertido no sólo en objetivo de los carteles, sino de las mismas autoridades.

Antecedentes del periodismo en México

En la actualidad los medios de comunicación masiva juegan un papel muy  importante en la sociedad.  Un medio de comunicación que ha estado presente en la historia es la escritura, en su modalidad de periódico, este medio de información ha jugado un papel muy importante en muchos acontecimientos del país.  Los periódicos has sido armas muy poderosas para difundir e informar sobre  las ideas, pensamientos, ideologías y sucesos que ocurren al día a día en la sociedad, gracias a estos se puede tener memoria de la época de un país, hablando de su vida social, política y demás, en ellos se pueden apreciar todas las versiones de una Historia. La importancia de la prensa escrita ha sido y considero que sigo siendo muy importante en la vida de un país.

El  periodismo  como  tal  existe  en nuestro  país desde hace muchísimo tiempo, desde 1524, cuando iban los pregoneros por las calles, plazas públicas y lugares bien concurridos,  gritando a toda voz los sucesos más importantes en eso momentos, los nuevos lineamientos aprobados por el gobierno Colonial, prohibiendo o aprobando ciertas actividades que se consideraban adecuadas o lesivas para preservar el orden en el imperio español.

Más tarde ocurre la llegada de la imprenta a nuestro país, en 1539, cuando llega a la Nueva España el impresor italiano Juan Pablo, con el objetivo de  reproducir, entre otros manuscritos, decretos dados por el tribunal de la Santa Inquisición, ordenanzas del Rey y de las autoridades españolas, y la duplicación de ejemplares de la Santa Biblia.  Lo que ocasionó  que de manera paulatina se fueran incrementando en varias partes del país los talleres de impresión,  iniciando así la circulación de las hojas volantes.

En la información que se presentaba en estas hojas  se hacía alusión  a temas mitológicos, como todo era controlado por la religión en ese momento, entonces si ocurría algún desastre, era porque el hombre había cometido algún pecado y de esa forma era que Dios le castigaba.  Ejemplo de esto se registró en 1541, cuando se publica sobre el terremoto ocurrido en Guatemala.

La Gaceta de México, fue considerada el primer periódico de México, creado en 1722.  En esta se publicarían informaciones religiosas, oficiales, comerciales, sociales, mineras y marítimas. Este órgano mensual duró de enero a junio de ese año.

Durante el Virreinato se editarían publicaciones de manera irregular y en pequeños tirajes destinadas a la élite de la sociedad novohispana. Los periódicos y las hojas volantes empezaron a tener una utilización práctica: se podía encontrar en sus páginas desde acontecimientos importantes hasta ensayos sobre cualquier tema.  En las colonias el periódico se hizo popular debido a que se adecuaban a la vida de los hombres ocupados con necesidad de información, información que tenían de una manera práctica y sencilla gracias a que los temas eran tratados con palabras de fácil entendimiento.

Sin embargo, al iniciar el movimiento de Independencia, la imprenta adquiere una importancia relevante, ya que la palabra impresa durante este periodo serviría como medio de comunicación de las nuevas corrientes ideológicas, dejando de ser un medio meramente informativo para cumplir una función político-social.

La práctica del periodismo fue eficiente para la divulgación de las ideas independentistas y a través de ellos, expresar su oposición al gobierno entre los grupos selectos de lectores que crecieron en número, conforme se fueron abatiendo los índices de analfabetismo en todo el país, a pesar de que la elaboración de periódicos no era considerada como una actividad que representara cuantiosos ingresos económicos.

La prensa también jugó un papel relevante durante la invasión francesa (1862-1867). La respuesta del gobierno imperial a los periodistas opositores fue drástica y violenta en muchas ocasiones. Dentro del bando republicano identificados con la causa juarista, participaron Francisco Zarco con La Independencia Mexicana, Guillermo Prieto en Monterrey con El Cura de Tamajón y El Monarca en San Luis Potosí, e Ignacio Ramírez que publicó La Opinión en Sinaloa y La Insurrección en Sonora. Los periodistas liberales, además de tener que ocultarse y verse obligados a emigrar constantemente al ser perseguidos por el imperio, fueron combatidos por personajes afines al gobierno monárquico de Maximiliano en las publicaciones El Boletín de Orizaba, El Verdadero Eco de Europa, La Opinión, La Reacción y El Veracruzano, además de La Prensa y El Pájaro Verde, estos dos últimos se editaron en la capital. Tal como lo menciona Cuauhtémoc Morgan “…en esta época el ataque, el insulto, descalificación y la denotación por uno y otro bando, fueron la columna vertebral del contenido periodístico”. (Morgan, 2010)

Periodismo en el Porfiriato

Durante el gobierno de Porfirio Díaz se da una relación de prensa – poder, recalcando una vez más que el periodismo era el medio perfecto para expresar ideas, posturas políticas y hacer proselitismo.  Pero si bien en un principio su mandato comenzó intentando llevar una armonía con muchos diarios, más tarde todo esto se fue degradando. Muchos de los periódicos fueron clausurados y muchos de sus editores fueron desterrados del país. Aunque siguieron publicando de manera clandestina y tratando de que las publicaciones llegaran al país.

Esteban Ortiz hace una mención acerca de la prensa en el gobierno porfirista: “En este período gubernamental había dos tipos de prensa: vigilante y combativa. El periódico fue un escenario de discusión para los liberales y conservadores. La subvención de la prensa fue un arma para terminar con la prensa oposicionista, fue fomentado por Juárez y Lerdo, quienes también establecieron leyes para la libertad de expresión, pero sin desacreditar el régimen.” (Ortiz, 2010)

El periodismo en la Época Contemporánea

“Regeneración”, fundado por los hermanos Jesús y Ricardo Flores Magón en agosto de 1900 fue concebido como un periódico ideológico, político y orgánico de una corriente revolucionaria de masas, fue difusor de una ideología extremadamente radical, que no sólo tuvo problemas con el régimen porfirista, sino también con gobiernos revolucionarios posteriores como los de Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, que siempre desconfiaron de las ideas anarquistas de estos hermanos. Este cotidiano perduró hasta marzo de 1918.

El imparcial, fundado en 1896 con el apoyo de Porfirio Díaz, tomó como modelo los periódicos estadounidenses, aplicando su definición de los corresponsales de noticia, las secciones y servicios noticiosos de la agencia Associated Press (AP). Logrando con esto atraer a un mayor número de lectores y logrando un tiraje de hasta cien mil ejemplares.

Este diario que frecuentemente incluyó fotografías en su primera plana, desapareció en 1914. Es el punto de partida al periodismo moderno y empresarial de México, por ser el primero que incorporó en su estructura una bien organizada planta de reporteros y equipo de producción donde además, el trabajo eficiente de un departamento de publicidad, transformó el concepto de comercialización de espacios conocido hasta entonces.

Acorde con Morgan, “Después del cierre de El Imparcial, el primero de octubre de 1916 el constitucionalista Félix F. Palavicini funda El Universal y el 18 de marzo de 1917 Rafael Alducín hace lo propio con Excélsior, destacados periódicos capitalinos que subsisten en la actualidad.” (Morgan, 2010)

Antecedentes del narcotráfico en México

Cuando se habla del mundo de las drogas los medios de comunicación suelen poner a México como una copia de del narco colombiano, dejando a un lado, entre otras cosas,  que el tráfico de drogas en México comenzó hace unos sesenta años antes de los colombianos, tiene una parte importante del mercado de drogas estadounidense  y la relación histórica y estructural de la subordinación de los traficantes de drogas al poder político observado en México y en Estados Unidos.

El narcotráfico es una actividad ilícita que se comienza a desarrollar desde épocas lejanas, cuando Inglaterra trasladaba a China opio en el siglo XIX lo que hizo que se viera afectada la economía y surgieran problemas sociales en este país Asiático (que propicio la conocida “Guerra del Opio”). Esta actividad consiste en la producción, venta y traslado de narcóticos de un lugar a otro. Con el paso del tiempo esta actividad ha sufrido procesos de transformación y sofisticación, propiciando problemas socio-políticos y económicos en México.

Es difícil proporcionar una fecha exacta que indique el comienzo del narcotráfico en México, sin embargo, se sabe que durante el “Porfiriato”, el opio era producido en el país y en algunas ocasiones era importado desde Asia para ser refinado y posteriormente enviado a Estados Unidos.

Periodismo vs Narcotráfico

El 24 agosto del 2006,  la PGR de Quintana Roo comienza la  AP/PGR/QRO/CAN/446/2006-V  por el delito de violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos,  por los ataques con granadas de fragmentación en los periódicos Por Esto! y Quequi Quintana Roo, en Cancún. Las dos granadas de fragmentación fueron lanzadas desde la barda frontal del periódico Por Esto hacia el estacionamiento y una cayó justo en el marco de la puerta de entrada y la otra explotó en los escalones de la terraza, mientras las esquirlas se esparcieron y rompieron algunas lámparas y dañaron vehículos alrededor. Estos atentados estuvieron a cargo del grupo delictivo Los Zetas, debido a que días anteriores estos periódicos habían estado publicando “periodicazos” sobre la muerte de siete judiciales que dejaron muertos  en la carretera que va hacia Mérida, suceso ligado a esta banda .  Este hecho es una de las tantas muestras de cómo el crimen organizado o los carteles han intentado censurar y callar a los medios de comunicación.

El poder del narco se esparció en los últimos años como un cáncer a regiones que antes no tocaba, hasta alcanzar hoy más de la mitad del país. En su avance de ciudad en ciudad, los cárteles fueron creando agujeros negros de información en el mapa, al obligar al silencio a los periodistas de cada plaza.

Uno de los pasajes más oscuros del periodismo en México es el asesinato de Manuel Buendía. Este periodista tenía su columna llamada La columna de Buendía Red Privada era publicada por el periódico Excélsior de la Ciudad de México y era reproducida por alrededor de 60 periódicos mexicanos. Con ello fue el periodista de mayor influencia en el panorama de prensa escrita en México, en la segunda mitad del siglo XX. Buendía conducía una investigación sobre la colisión entre Manuel Bartlett Díaz, Secretario de Gobernación, Miguel Aldana Ibarra, Director del Programa Antidroga (Policía  Judicial Federal)  y Manuel Ibarra Herrera, Director Federal de Seguridad, quienes actúan en acuerdo con traficantes de drogas.

La autora Anabel Hernández, en su libro “Los Señores del Narco”, reseña al respecto que:

“Presuntamente, Manuel Buendía  también había logrado recopilar datos sobre las actividades de contrabando de armas de la CIA, y la relación que la agencia de inteligencia tenía con afamados narcotraficantes en Veracruz. Buendía contactó a José Antonio Zorrilla Pérez, jefe de la DFS, y le reportó toda la información que poseía. El periodista buscaba un consejo sobre cómo proceder, pero a cambio recibió la muerte. José Zorrilla le dijo a Buendía que la situación del tráfico de drogas ligado con la CIA era muy delicada, y le advirtió que era mejor no hablar acerca del asunto. El jefe de la policía envió a un grupo de agentes de la DFS  que aparentemente tenían la misión de brindar seguridad al columnista de Excélsior y a su familia. No obstante, Manuel Buendía fue asesinado por integrantes de la DFS 41 días después. Una hora más tarde, Velasco -la principal fuente de información de Buendía sobre la agencia estadounidense- también fue asesinado en Veracruz. La muerte habría sido “aprobada” por órdenes de Bartlett Díaz”, entonces secretario de Educación, se afirma en el informe de la DEA. Naturalmente, la DFS tomó el control de las investigaciones sobre el asesinato de Buendía: apenas 13 minutos después de la ejecución, Zorrilla llegó a la escena del crimen y alteró las pruebas.” (Hernández, 2013).

Desde 1989 se encuentra en la cárcel José Antonio Zorrilla Martínez director de la Dirección Federal de Seguridad, la legendaria policía política de México. Zorrilla Martínez fue el funcionario de más alto rango de gobierno dirigido por Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) en pagar por el asesinato del influyente periodista. Para el periodista mexicano Raymundo Riva Palacio “… Zorrilla Martínez fue el chivo expiatorio de un crimen de Estado.” (Palacio, 2007). Estoy de acuerdo con el autor, ya que de entrada los medios de comunicación en México no son objetivos ya son presionados por factores exteriores para dar a conocer su información, este tipo de situaciones hacen que pierda la objetividad de sus noticias. Para dar a conocer las noticias, los medios siempre se van a ver influidos por las ideas e intereses de terceros, y el público que busca la información mediante ellos siempre va buscando la verdad, la noticia tal y como es, para que sea él quien formule su propio criterio a partir de los hechos, pero lamentablemente la realidad no es así.

Existe mucha influencia externa al medio que siempre impedirá que la noticia salga tal cual como sucedió, es por eso que el cliente no tiene muchas opciones: o lee, escucha o ve las noticias sabiendo que ya vienen manipuladas a la conveniencia del medio y teñidas de ideologías, donde tendrá que tratar de distinguir entre lo real y lo incierto y quedarse con la base de lo que en verdad sucedió o simplemente dejarse llevar por el medio que esté  más acorde a sus propias ideas.

“Zonas de Silencio”

La guerra contra el narcotráfico está ocasionando que los periodistas caigan en la autocensura  para  no  verse comprometidos  y  poder proteger sus vidas. Los reporteros optan por ya no poner sus nombres en las notas de investigación y resumirlo bajo un “De la redacción”. Los periodistas procuran salir a la calle con chalecos antibalas como prenda común. Algunos dejan  de publicar, otros publican a medias, la información que logran obtener la publican en un veinte o el treinta por ciento y el resto la hacen a un lado, ya sea porque es peligroso o porque no se puede comprobar. Otras veces las historias son muy buenas pero al analizar las consecuencias que pueden traer, muchos periodistas retroceden y eligen buscar otro tipo de historia.

De Matamoros a Pachuca, de Ciudad Juárez a Sinaloa, la información que se publica sobre la guerra de la droga no suele depender del editor a cargo. Muchas veces, se define en un pacto –verbal o tácito– logrado a punta de pistola entre los medios de algunos estados y las organizaciones de narcotraficantes que dominan el área. Esos apagones informativos es lo que ha impedido a México ver las señales de alerta, que marcan el avance de la epidemia. (MEPI, 2010)

Pero el problema no es exclusivo de Matamoros. Hoy, en casi todas las regiones del país, el número de artículos periodísticos que mencionan la violencia de los cárteles es sólo una pequeña fracción de la cifra de ejecuciones que ocurren por mes en cada entidad. No es posible saber cuántos actos adicionales de violencia, como secuestros y asesinatos, suceden en forma paralela para los ajustes de cuenta después de una ejecución, pero se estima que el número es considerable. Gran parte de esta violencia no aparece en los medios.

MEPI  monitoreó durante los primeros seis meses del año los siguientes diarios: El Noroeste (Culiacán), Norte (Ciudad Juárez), El Norte (Monterrey), El Dictamen (Veracruz), Mural (Guadalajara), Pulso (San Luis Potosí), El Mañana (Nuevo Laredo), El Diario de Morelos y Milenio (edición nacional e Hidalgo). El análisis compiló todos los artículos que mencionaban palabras clave para hablar de la violencia de la droga: “narcotráfico”, “comando armado”, “cuerno de chivo”, etc. No fue posible comparar estos resultados con estadísticas oficiales de criminalidad, ya que las pocas que existen se contradicen entre sí, pero MEPI contrastó el total de artículos publicados con el número de ejecutados en cada ciudad. Esta comparación permite ver cuánto calla la prensa en cada una de las ciudades que más sufren la violencia de la droga en México. (MEPI, 2010)

Estas diferentes zonas mencionadas no son las únicas donde no hay libertad de prensa. “Zonas de silencio” se les llama en México. Y se extienden por todas las regiones del país.

El Observatorio de Medios de México publicó un informe en el que asegura que la cobertura informativa de la violencia en los medios nacionales (no los estatales) disminuyó al menos a la mitad entre diciembre y febrero pasados (en comparación con el mismo período un año atrás). Esto se atribuye a una estrategia gubernamental.

Acorde con una noticia en el sitio web de la cadena internacional BBC, “La palabra ‘asesinatos’ disminuyó su presencia en las portadas de la prensa del D.F. en un 50%, mientras que el uso de las palabras ‘crimen organizado’ y ‘narcotráfico’ se redujo en las portadas un 50,2% y un 54,6%, respectivamente. En el caso de los noticiarios de televisión abierta, la presencia de las palabras ‘crimen organizado’ y ‘narcotráfico’ bajó un 70,2% y un 44,2%, respectivamente. En televisión de paga, las mismas palabras dejaron de pronunciarse un 65% y un 41%, durante el periodo analizado”, se indicó. (Salazar, 2013)

Pero todo esto no es más que otra estrategia de comunicación del propio gobierno federal para  invisibilizar la violencia.

Mónica Medel, autora del escrito “Periodismo en tiempos de amenaza, censura y violencia” nos señala al respecto que:

La cobertura de prensa del crecientemente violento fenómeno de las drogas en México enfrenta múltiples retos, que afectan el tipo de historias que se escriben al respecto, así como su calidad. Razones que nada tienen que ver con criterios periodísticos fundamentan decisiones de qué se cubre,  cómo se cubre, qué prioridad se le asigna, cuánto espacio se le otorga y hasta en qué página se publica. Presiones veladas y amenazas directas de grupos criminales o, incluso, de aparatos del propio Gobierno están reemplazando los tradicionales criterios de editores para decidir qué es noticia y cuál será su tratamiento. Las agendas periodísticas están siendo determinadas en gran medida por lo que es posible hacer en un marco donde faltan información y acceso a las fuentes, por un lado, y existen restricciones  informativas autoimpuestas para proteger a los periodistas y reducir en parte los riesgos a que se exponen contando la historia, por otro. No saber en quién confiar, a raíz de constantes denuncias sobre autoridades coludidas con el ‘narco’ (que se han venido sumando desde los orígenes de los carteles mexicanos de drogas en la década de los 20), es otra variable que incide en este ambiente restrictivo. (Medel, 2010)

La Ética Periodística ante el Narcotráfico

La función social del periodismo radica en que los periodistas ejercen en nombre de la opinión  pública –de la sociedad– la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información, lo cual implica una responsabilidad moral y política, regulada por un código de ética profesional.

El concepto de ética nos expresa que los problemas éticos se caracterizan por su generalidad, lo cual los distingue de los morales de la vida cotidiana, que nos plantean situaciones concretas.

Ética es teoría, investigación o explicación de un tipo de experiencia humana o forma de  comportamiento de los hombres y estudia una forma de conducta que los éstos consideran valiosa y, además, obligatoria y debida.

La realidad es que el ideal ético del periodista consiste en alcanzar la verdad sobre un hecho noticiable y comunicarla, y en este caso también, interpretarla, exponerla y opinarla responsablemente.

La libertad de expresión no significa expresar sin ton ni son, es un derecho lleno de responsabilidades y trampas pantanosas en el camino. Bien dice Denisse Flores, “Para que el periodista pueda cumplir plena y libremente su misión de servicio, es necesario que se forme integralmente en el conocimiento de las ciencias y técnicas de la información, en la cultura universal y en la teoría y práctica de la ética; requiere de una sólida formación intelectual y moral.” (Flores)

Conclusiones

Creo que frente a estos dilemas los periodistas y los medios de comunicación deben apostar por un periodismo explicativo y por la promoción de los derechos humanos. Es verdad, publicar ciertos tipos de noticias conllevan cierto peligro, pero la gente que se va a dedicar a eso, debe ser muy inteligente y poder dar una información de calidad, sin la necesidad de tener que poner en peligro su vida o la de sus familiares.

Referencias

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Estás en libertad de marcarlo con "Me gusta" o no

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Peralta Ramos Andrés. (2014, febrero 25). El periodismo mexicano vs el narcotráfico. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-periodismo-mexicano-vs-el-narcotrafico/
Peralta Ramos, Andrés. "El periodismo mexicano vs el narcotráfico". GestioPolis. 25 febrero 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-periodismo-mexicano-vs-el-narcotrafico/>.
Peralta Ramos, Andrés. "El periodismo mexicano vs el narcotráfico". GestioPolis. febrero 25, 2014. Consultado el 2 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/el-periodismo-mexicano-vs-el-narcotrafico/.
Peralta Ramos, Andrés. El periodismo mexicano vs el narcotráfico [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-periodismo-mexicano-vs-el-narcotrafico/> [Citado el 2 de Diciembre de 2016].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de sarihuella en Flickr