El humor en el trabajo

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Resumen

Hablar de humor en las organizaciones es algo raro hasta sin sentido, puesto que se nos ha acostumbrado a que al trabajo solo se va a cumplir con un horario laboral, a cumplir con cierto lineamiento y a desarrollar actividades específicas de nuestros puestos.

La confianza puede ser construida si se suele usar de una manera eficaz el humor, ya que constantemente, ese semblante positivo que vamos mostrando de manera autentica revela el tipo de persona que somos, esto ocasiona que no siempre se debe mostrar la imagen de una persona profesional serio .Las personas que suelen ser auténticas y agradables tienden a ganarse de una manera rápida la confianza de los trabajadores, de sus compañeros de trabajo y hasta de sus clientes.

1. Introducción

Cuando nosotros escuchamos el término de humor en el trabajo, las primeras imágenes que invaden nuestra mente son de un grupo de compañeros de trabajo riendo y gastándose bromas, pero es un concepto que está un tanto alejado a lo que hace referencia el término. Cuando se habla de este tema se quiere llegar a que el humor es la manera en la que superamos nuestros problemas, nuestra condición de estar frente a ellos, a la actitud que adoptamos. Nos enfocaremos como esta se puede transmitir y los efectos que pueden tener en una jornada de trabajo

“El humor posee una ventaja en sí mismo para que las personas aborden con eficiencia su trabajo” (Management, 2013) sin lugar a duda que una persona con un buen humor tiene ventaja hacia las demás, pues se muestran más dinámicos y pueden realizar sus tareas con más facilidad.

2. Antecedentes

“…En la mayoría de los casos, el humor no hiere, sino todo lo contrario” (Agencias., 2009) se cree que el humor y sus efectos son el seno de una organización. En estudios realizados se pudieron dar cuenta que le tener humor no afectaba a tu capacidad de liderazgo. El comportamiento es la base fundamental de esto, pues el cómo nos comportemos nos refleja el sentido de humor de cada individuo.

3. Desarrollo

Todas las mañanas nos enfrentamos a diversas circunstancias que obstaculizan la llegada a nuestros respectivos centros de labor, ya sea trabajando o como es en nuestro caso como estudiantes a nuestro recinto de estudio. Desde el transporte, pasando por el tráfico culminando por un mal trato previo al arribo, llegar tarde y lidiar con la negativa a la entrada del salón por maestros sarcásticos o incomprensibles, acto seguido se olvida la tarea, el maestro evidencia la falta y además nos sanciona, compañeros fastidiosos que se burlan de esa situación, ¡en fin! Pareciera que nuestra mañana ha sido un verdadero desastre. Esta situación es definitoria de ahora y lo que resta del día será pésimo y no se tendrá el mismo rendimiento en las labores a efectuar.

¿Es realmente cierto? Todos hemos tenido malas mañanas. Pero, ¿influye tanto el estado de ánimo sobre el resto del día y sobre todo su rendimiento en el trabajo? Después de todo, a algunas personas les gusta el estrés; para otras, tal vez empezar a trabajar les ayude a librarse de ese mal humor con el que comenzaron el día.

“De acuerdo con mi experiencia y la experiencia de muchos otros, la gente no es capaz de separar y compartimentar las diferentes partes de sus vidas. Existe cierto efecto derrame entre los múltiples papeles que la gente adopta” (Rothbard, 2006)

Y ese comportamiento es evidenciado en muchas oficinas de trabajo, siguiendo con el contexto académico, por ejemplo, un profesor que es conocido por su singular humor, dinámica para con la clase y un agradable orador, tuvo una difícil mañana y acto seguido se enfrenta a un grupo de alumnos, este ya sea o no, de una manera inconsciente tratará de una forma distinta a su clase, tal vez, la lección que imparta puede que se torne apática, no habrá actividades y el profesor estará malhumorado y sin paciencia para sus oyentes, entonces si se desquita con alguno de sus alumnos en particular por cualquier situación; este al irse el profesor se malhumorará y adopte la misma postura que su profesor para con los demás maestros que se presenten en el transcurso de la mañana, entonces,¿ existió un efecto derrame? Por supuesto, a causa de un profesor que no supo separar sus asuntos y diferenciado que un asunto no puede contaminar el resto, ha afectado una clase entera o un alumno en particular y por consiguiente este alumno imitará la actitud con la que se le trato y es posible que este lo siga transmitiendo con sus demás maestros o compañeros de clase. Pero, ¿y si el profesor hubiera llegado como siempre a su clase? El efecto sería el contrario. Entonces, ¿podemos concluir que tanto una actitud positiva como negativa pueden afectar nuestra productividad? Pues solo hace falta hacernos una autoevaluación, el humor con el que empezamos nuestro día se verá reflejado en el resultado de nuestro trabajo indiscutiblemente.

El humor de la misma forma ayuda y beneficia a la comunicación y la resolución de conflictos así como puede influenciar en las toma de decisiones, y es que te ayuda a poder tener otra visión de los problemas, pues te la muestra de una forma mas simple y ayuda a buscar solucione óptimas. El tener un buen nos ayuda a poder tener una creatividad excepcional que nos sirve cuando nos encontramos en tiempos difíciles e inoportunos.

En definitiva el humor de una persona influye en la otra y por ende en la atmosfera de trabajo, se hizo un estudio con un equipo de personal, para ser más explícitos con un grupo de telefonistas, área de atención a clientes. Estas 29 trabajadoras tienen alrededor de 64 llamadas que atender, cuando el estado de ánimo de los representantes era bueno y el cliente también estaba de buen humor, el humor de los representantes seguía siendo bueno, pero cuando el caso era contrario, no solía empeorar cuando el cliente también estaba de mal humor. Esto sugiere que el mal humor de los clientes tiene un menor efecto o que los representantes se insensibilizan ante esas situaciones.

Esto nos da una idea, tenemos que ser inteligentes emocionalmente y no dejar que el entorno nos afecte o en su defecto no permitir que se extienda a nuestro sitio de labor. Es por eso que el humor que tengamos en el trabajo es determinante para sobrellevar el resto de nuestro día.

4. Conclusión

Pese a que el humor no perturba la calidad ni la cantidad sino la atmosfera y condiciones de trabajo, dependiendo del humor con el que se desenvuelve uno la mente se relaja, se pone más creativa y puede llegar más rápido a las soluciones que andaba buscando.

“Creo que lo interesante de estos descubrimientos es que el buen humor con el que vas al trabajo tiene un efecto tremendamente poderoso”, dice Rothbard.

Pero ahora la cuestión radica en que si las grandes organizaciones y las no tan grandes, realizan actividades, jornadas de integración, acciones motivacionales etc. en pro de cambiar la sintonía previa con la que llegaba el colaborador a su centro de trabajo, todo esto provocará que el socio embone con el lugar y se proponga empezar el día de trabajo con la actitud deseada y correcta. ¡Así que manos a la obra futuros empresarios! Conocen como armonizar y ajustar la condición con la que quieren que marche su negocio o su grupo de socios colaboradores.

Bibliografía

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Puc Canche Edie. (2014, abril 28). El humor en el trabajo. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-humor-en-el-trabajo/
Puc Canche, Edie. "El humor en el trabajo". GestioPolis. 28 abril 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-humor-en-el-trabajo/>.
Puc Canche, Edie. "El humor en el trabajo". GestioPolis. abril 28, 2014. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/el-humor-en-el-trabajo/.
Puc Canche, Edie. El humor en el trabajo [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-humor-en-el-trabajo/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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