El derecho indiano en la conquista española

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EL DERECHO INDIANO
Preparado por
Luis Pedro Menacho Chiok
Especialista en Bibliotecología
Lima Perú
2006
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Menacho Chiok, Luis Pedro.
El Derecho Indiano. Lima, 2006.
DERECHO INDIANO / DERECHO CASTELLANO / FUENTES DEL DERECHO
INDIANO
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Í N D I C E
Página
INTRODUCCIÓN 3
1. Tema : Las Coronas de Castilla y Aragón
La Incorporación de territorios a partir del Matrimonio y
Las Fuentes e instituciones.
2. Tema: El Derecho Indiano: concepto y características.
3. Tema: Las Primeras fuentes del derecho Indiano:
Las Capitulaciones de Santa Fe de Granada y
Las Bulas Alejandrinas.
4. Tema: La Defensa de los Indios:
Leyes de Burgos y
Leyes Nuevas.
5. Tema: La Aplicación del Derecho Castellano y
La costumbre Indígena.
6. Tema: El Fenómeno recopilador hasta el siglo XVII:
El Cedulario de Vasco de Puga,
El proyecto de código de Ovando y
El Cedulario de Encinas.
7. Tema: La Administración Indiana.
8. Tema: La Cultura Jurídica europea y su proyección europea.
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INTRODUCCÓN
En sentido estricto, el derecho indiano es el conjunto de disposiciones legislativas o reglas
jurídicas que promulgaron los monarcas españoles o sus autoridades delegadas, tanto en
España como en América, para ser aplicadas, con carácter general o particular, en todos los
territorios de las Indias Occidentales, durante los siglos XVI, XVII y XVIII principalmente,
dominados por España.
En sentido amplio, el derecho indiano es el sistema jurídico que se aplicó en América durante
los tres siglos de dominación española, en este derecho se comprendían:
Las normas creadas especialmente para las indias en la metrópoli y en los territorios
americanos.
El derecho castellano, utilizado a falta de disposiciones especiales.
El derecho indígena, propio de los aborígenes.
Realizar un trabajo para establecer períodos en el derecho indiano es difícil a causa de su
carácter casuístico y especial, como difícil es tratar de comprender en toda su complejidad las
circunstancias que presidieron el desarrollo de la labor colonizadora de España en América.
Sin embargo, siguiendo sus lineamientos generales, se pueden precisar tres grandes etapas:
Etapas de formación, que abarca desde las Capitulaciones de Santa fe hasta las reformas
de Juan de Ovando (1492-1571).
Etapa de consolidacón, que se extiende desde las reformas hasta la promulgación de la
Recopilación de Leyes de Indias (1571-1680).
Etapa del reformismo borbónico, que se produce a lo largo del siglo XVIII y principios
del XIX.
El presente trabajo de investigación se divide en las siguientes partes: la primera trata de las
Coronas de Castilla y Aragón, la Incorporación de territorios a partir del Matrimonio y las
Fuentes e instituciones. El segundo trata del Derecho Indiano: concepto y características. El
siguiente enfoca a las Primeras fuentes del derecho Indiano: las Capitulaciones de Santa Fe de
Granada y las Bulas Alejandrinas. El cuarto, se entra en la Defensa de los Indios: Leyes de
Burgos y Leyes Nuevas. El quinto, se refiere a la Aplicación del Derecho Castellano y la
costumbre Indígena. El sexo nos describe el Fenómeno recopilador hasta el siglo XVII:
Cedulario de Vasco de Puga, el proyecto de código de Ovando y el Cedulario de Encinas. El
penúltimo, desarrolla la Administración Indiana y el último, plantea la Cultura Jurídica
europea y su proyección europea.
Deseamos expresar nuestro agradecimiento a todas aquellas personas que nos han apoyado
para la culminación exitosa de la presente monografía.
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1. TEMA:
1.1 Coronas de Castilla y Aragón
La Corona de Castilla, como entidad histórica, se suele considerar que comienza con la
última y definitiva unión de los reinos de León y Castilla en el año 1230, o bien con la
unión de las Cortes, algunas décadas más tarde. En este año de 1230, Fernando III el
Santo, se corona rey de Castilla y de León (en el cual se incluían los viejos reinos de
Galicia y de Asturias).
El Reino de León surge a partir del Reino de Asturias
1.1.1 Historia
a. Dos reinos: León y Castilla
El Reino de Castilla aparece primeramente como condado dentro del Reino de León,
basculando durante la segunda mitad del siglo X y la primera del XI entre éste y el
Reino de Navarra y posteriormente conseguirá la condición regia.
Los reinos de León y Castilla ya se habían reunificado con anterioridad en dos
ocasiones:
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En el año 1037, Fernando I une por primera vez los reinos de León y Castilla, tras
su muerte en el 1065 los reinos se dividen entre sus hijos y por tanto se separan.
Una segunda unión se producirá desde el 1072 con Alfonso VI hasta el 1157 a la
muerte de Alfonso VII.
Fernando III el Santo recibió de su madre Berenguela (en 1217) el Reino de Castilla y
accedió en 1230, tras la muerte de su padre, Alfonso IX, al de León. Asimismo,
aprovechó la debilidad del reino almohade para conquistar el valle del Guadalquivir,
mientras que su hijo Alfonso tomaba el Reino de Murcia.
Los reyes de la Corona de Castilla poseían los títulos de Rey de Castilla, León,
Toledo, Galicia, Murcia, Jaén, Córdoba y Sevilla y Señor de Vizcaya y Molina. Su
heredero portaba el título de Príncipe de Asturias.
b. Unificación de las Cortes
La unión de los reinos bajo un soberano, tuvo como consecuencia casi inmediata la
unión de las Cortes de León y Castilla. Se articulaban en tres brazos que correspondían
respectivamente a los estamentos noble, eclesiástico y ciudadano y aunque el número
de ciudades representadas en Cortes fue variando a lo largo del tiempo, fue el rey Juan
I el que fijó de una manera definitiva las ciudades concretas que tendrían derecho a
enviar procuradores a Cortes: Burgos, Toledo, León, Sevilla, Córdoba, Murcia, Jaén,
Zamora, Segovia, Ávila, Salamanca, Cuenca, Toro, Valladolis, Soria, Madrid,
Guadalajara y Granada (a partir de 1492).
Con Alfonso X, la mayoría de las reuniones de Cortes son conjuntas para todos los
reinos. Las Cortes de 1258 en Valladolid son De Castiella e de Estremadura e de tierra
de León y las de Sevilla en 1261 De Castiella e de León e de todos los otrs nuestros
Regnos. Posteriormente se realizarían algunas Cortes separadas, como por ejemplo en
1301 (Burgos para Castilla, Zamora para León), pero los representantes de ciudades
piden que se vuelva a la unificación:
Los representantes castellanos solicitan: Pues yo agora estas cortes fazía aquí en
Castiella apartada miente de los de Estremadura de de tierra de León, que daquí
adelante que non fiziese nin lo tomase por huso
Al igual que los leoneses: que quando oviere de facer Cortes que las faga con todos los
omnes de la mi tierra en uno en tierras leonesas.
Aunque en un principio los reinos singulares y las ciudades conservaron sus derechos
particulares (entre los cuales se hallaban el Fuero Viejo de Castilla o los diferentes
fueron municipales de los concejos de Castilla, León, Extremadura y Andalucía),
pronto se fue articulando un derecho territorial castellano en torno a las Partidas (h.
1265), el Ordenamiento de Alcalá (1248) y las Leyes de Toro (1505) que continuó
vigente hasta 1889, año en que se promulga el Código Civil Español.
1.1.2 La lengua castellana y las Universidades
En el S. XIII existían en los reinos de León y Castilla numerosas lenguas como el
castellano, el astur-leonés, el euskera o el gallego. Pero en este siglo el castellano
comienza a ganar fuerza como instrumento vehicular y cultural (p. ej. El Cantar de
Mío Cid).
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En los últimos años de Fernando III, el castellano se comienza a utilizar para ciertos
documentos. Pero la lengua castellana alcanza el título de oficial con Alfonso X, a
partir de entonces todos los documentos públicos se redactarán en castellano,
asimismo las traducciones en vez de verterse al latín se realizarán a dicha lengua:
Mandó a trasladar del arábigo en lenguaje castellano porque los homnes lo entendiesen
mejor et se supiesen dél más aprovechar
Hay quién considera que la sustitución del latín por el castellano se debe a la fuerza de
la nueva lengua, otros consideran que se debió a la influencia de intelectuales hebreos,
hostiles al latín por ser la lengua de la iglesia cristiana.
También en el S. XIII comenzarán a fundarse gran cantidad de Universidades en
Castilla, algunas, como las de Salamanca o Palencia, serán las primeras Universidades
europeas.
En 1492 con los Reyes Católicos se publicará de la primera edición de la Gramática
sobre la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija.
1.1.3 S. XIV-XV: Ascenso de los Trastámaras al trono
a. Los Reyes Católicos: Unión con la Corona de Aragón
En 1469 se casan en secreto Isabel y Fernando, príncipe heredero de Aragón. Este
enlace, tuvo como consecuencia la unión de la Corona de Castilla y la Corona de
Aragón en 1479 al acceder Fernando a la Corona aragonesa, aunque no se hace
efectiva hasta el reinado de su nieto, Carlos I. Isabel y Fernando estaban relacionados
familiarmente y se habían casado sin la aprobación papal por lo que fueron
excomulgados. Posteriormente, Alejandro VI les concederá el título de Reyes
Católicos.
La Capitulatción de Granada (F. Padilla)
Debido al matrimonio de Isabel y Fernando, el rey y hermanastro de Isabel Enrique IV
considera roto el Tratado de los Toros de Guisando por el cual Isabel accedería al
trono de Castilla a su muerte siempre que contase con su aprobación para contraer
matrimonio, Enrique IV, además, quería aliar la Corona castellana con Portugal o
Francia en vez de con Aragón. Por estas razones declara hederera al trono a su hija
Juana la Beltraneja frente a Isabel. Al morir Enrique IV en el 1474 comienza una
guerra civil que durará hasta el año 1479 por la sucesión al trono entre los partidarios
de Isabel y los de Juana, en la que vencen los partidarios de Isabel.
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Así pues, tras la victoria de Isabel en la guerra civil castellana y la ascensión al trono
de Fernando, las dos Coronas estarán unidas bajo los mismos monarcas, pero Castilla
y Aragón estarán separadas administrativamente, cada Corona conservará su identidad
y leyes, las cortes castellanas permanecerán separadas de las aragonesas, la única
institución común será la Inquisición. A pesar de sus títulos de Reyes de Castilla, de
León, de Aragón y de Sicilia, Fernando e Isabel reinaban más cada cual en los asuntos
de sus respectivas Coronas, aunque también tomaban decisiones comunes. La posición
central de la Corona de Castilla, su mayor extensión (3 veces el territorio aragonés) y
población (4,3 millones frente a los cerca de 1 millón de la Corona aragonesa) harán
que tome el papel dominante en la unión.
La aristocracia castellana era poderosa gracias a la Reconquista (como pudo
comprobar Enrique IV). Los monarcas necesitan imponerse a los nobles y el clero. En
el año 1476 se funda el Consejo de la Hermandad, que será conocido como la Santa
Hermandad. Además se toman medidas contra la nobleza, se destruyen castillos
feudales, se prohíben las guerras privadas y se reduce el poder de los adelantados. La
monarquía incorpora a las órdenes militares bajo el Consejo de las Órdenes en el 1495,
se refuerza el poder real en la justicia a expensas de los feudales y la Audiencia pasa a
ser cuerpo supremo en materia judicial. El poder real también busca controlar más a
las ciudades, así en las Cortes de Toledo en 1480 se crean los corregidores para
supervisar los Concejos de las ciudades. En el aspecto religioso se reforman las
órdenes religiosas y se busca la uniformidad. Se presiona para la conversión de los
judíos y en algunos casos son perseguidos por la Inquisición, finalmente en 1492, para
aquellos no conversos se decide su expulsión, estimándose que unas 50.000 a 70.000
personas debieron abandonar la Corona de Castilla. Desde el 1502 también se busca la
conversión de la población musulmana.
Entre 1478 y 1497 se conquistan las Islas Canarias de Gran Canaria, La Palma y
Tenerife. El 2 de enero de 1492 los reyes entran en la Alhambra de Granada, con lo
que se da fin a la Reconquista. Aparecerá la importante figura de Gonzalo Fernández
de Córdoba (apodado el Gran Capitán). En 1492 Cristóbal Colón descubre las Indias
occidentales y en 1497 se toma Melilla. Tras la toma del Reino de Granada para la
Corona de Castilla, la política exterior girará hacia el Mediterráneo, Castilla ayudará
con sus ejércitos a Aragón en sus problemas con Francia, lo que culminará con la
recuperación de Nápoles en 1504 para la Corona de Aragón. Más tarde, en ese mismo
año, fallece la reina Isabel.
Isabel había excluido a su marido de la sucesión a la Corona de Castilla, la cual pasaba
a manos de su hija Juana (casada con Felipe de Austria, apodado el Hermoso). Pero
Isabel conocía de la enfermedad que su hija adolecía (por la cual era conocida como
Juana la loca) y nombra regente a Fernando en caso de que Juana no quisiere o pudiere
entender en la gobernación de ellos. En la concordia de Salamanca (1505), se acuerda
el gobierno conjunto de Felipe, Fernando y la propia Juana. Sin embargo, las malas
relaciones entre él (apoyado por la nobleza castellana) y su suegro, el rey Fernando el
Católico, hacen que éste último renuncie al poder en Castilla para evitar un
enfrentamiento armado. Por la concordia de Villafáfila (1506), Fernando se retira a
Aragón y Felipe es proclamado rey de Castilla. El año siguiente (1507) muere Felipe I
y Fernando el Católico vuelve de nuevo a la regencia.
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Fernando continúa la política de expansión de ambas coronas, Castilla hacia el
Atlántico y Aragón hacia el Mediterráneo. En 1508 se conquista la Gomera para
Castilla, entre 1509 y 1511 se conquista Orán, Burgia y Trípoli y se somete a Argel.
En 1515 se toma Mers el - Kebir. Al morir Gastón de Foix, el Reino de Navarra
queda sin sucesor en 1512, Fernando lo ocupa rápidamente usando como argumento
sus derechos al trono por su segundo matrimonio. Entre 1512 y 1515 pasa a formar
parte de la Corona de Aragón, y en 1515 pasa a manos de la Corona de Castilla.
A la muerte de Fernando en 1516, le sucede como regente el Cardenal Gonzalo
Jiménez de Cisneros para pasar las dos coronas a su nieto, hijo de Juana y Felipe: El
futuro Carlos I
1.1.4 Siglos .XVI-XVII: De Imperio a Crisis
a. Carlos I o el emperador Carlos V
Carlos I recibe la Corona de Castilla, la de Aragón y el Imperio debido a una
combinación de matrimonios dinásticos y muertes prematuras.
De su padre Felipe (fallecido en 1506) hereda los Países Bajos
Al morir Fernando el Católico (su abuelo) recibe la Corona de Aragón en 1517 y
también la de Castilla (junto con América) al estar su madre (Juana la loca)
incapacitada para gobernar.
Y como nieto de Maximiliano, recibe en 1519 el Sacro Imperio Romano Germánico
bajo el nombre de Carlos V.
Carlos I no fue bien recibido en Castilla. A ello contribuía el que era un rey extrajero
(nacido en Gante), ya antes de su llegada a Castilla, concede cargos importantes a
flamencos y dinero castellano se usa para financiar su corte. La nobleza castellana y
las ciudades estaban cerca de un levantamiento para defender sus derechos. Muchos
castellanos preferían a su hermano menor Fernando (criado en Castilla) y de hecho el
Consejo de Castilla se opone a la idea de Carlos como rey de Castilla.
En las Cortes castellanas en Valladolid en 1518, se nombra presidente a un varón (Jean
de Sauvage), esto provoca airadas protestas en las Cortes, que rechazan la presencia de
extranjeros en sus deliberaciones. A pesar de las amenazas, las Cortes (lideradas por
Juan de Zumel, representante por Burgos) resisten y consiguen que el rey jure respetar
las leyes de Castilla, quitar de puestos importantes a los extranjeros y aprender a
hablar castellano. Carlos, tras su juramento, consigue una subvención de 600.000
ducados.
Carlos I es consciente de que tiene muchas opciones para ser emperador y necesita
imponerse en la Corona de Castilla y acceder a su riqueza para su sueño imperial.
Castilla era uno de los territorios más dinámico, rico y avanzado de la Europa del
S.XVI, y comienza a darse cuenta de que puede quedar inmersa en un imperio, esto
junto a la falta a su promesa por parte de Carlos, hace que la hostilidad hacia el nuevo
rey aumente. En 1520 se convocan a las Cortes en Toledo para otra subvención (el
servicio), que las Cortes rechazan. Se vuelven a convocar Santiago con el mismo
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resultado. Finalmente se convocan en La Coruña, se soborna a un importante número
de representantes, a otros no se les permite la entrada, y consigue que le aprueben el
servicio. Los representantes que votaron a favor son atacados por el pueblo castellano
y sus casas quemadas. Las Cortes no será la única oposición con la que se encontrará
Carlos, al salir de Castilla en 1520 estalla la Guerra de las Comunidades de Castilla.
Los comuneros son derrotados un año más tarde (1521), tras la derrota, las Cortes son
reducidas a un mero órgano consultivo.
1.2 La Incorporación de territorios a partir del Matrimonio
Puede considerarse que la historia moderna de España comenzó con el reinado de los
Reyes Católicos (1474-1516), en cuyo periodo se avanzó de forma decisiva hacia la
integración, bajo un único soberano, de los diversos reinos y territorios en que se había
dividido la vieja Hispania romana.
El matrimonio de Isabel y Fernando supuso la vinculación de las Coronas de Castilla y
de Aragón, cada una de las cuales estaba integrada por un grupo de reinos. La Corona
de Aragón comprendía los de Aragón, Valencia y Mallorca, además del principado de
Cataluña y de los reinos de Sicilia y Cerdeña, en el sur de Italia. La Corona de Castilla
abarcaba la mayor parte de la península Ibérica, a excepción de los territorios
aragoneses, Navarra, Portugal y el reino de Granada; sus diversos reinos (fruto de la
progresiva incorporación de territorios durante la Reconquista al núcleo inicial del
reino astur) se diferenciaban de los de la Corona de Aragón en que no mantenían
leyes, instituciones, monedas u otros elementos privativos, sino que se integraban en
un conjunto único. Eran reinos exclusivamente sobre el papel; sólo las provincias
vascas tenían una vinculación particular con la Corona, en virtud de la cual mantenían
una serie de leyes propias y privilegios.
Con los Reyes Católicos no se produjo una unión de las Coronas de Castilla y Aragón.
De acuerdo con el modelo ya existente en esta última, cada una de ellas mantuvo sus
leyes, instituciones y monedas, y continuaron las aduanas en las zonas limítrofes. Sin
embargo, ambos reyes intervinieron, en distinta medida, en la gobernación castellana o
aragonesa, y lo que es más importante en el futuro ambas coronas tendrán un
mismo rey.
Pero el proceso hacia la integración del territorio peninsular bajo un único soberano va
a ser mucho más amplio. Los Reyes Católicos conquistaron el reino de Granada
(1492), y años después, muerta ya Isabel, Fernando incorporó el reino de Navarra
(1512). Cuatro de los cinco reinos existentes en España a finales de la edad media
pasaron a depender de un mismo soberano. Sólo faltaba Portugal, al que los reyes
trataron de incorporar, sin éxito, por medio de matrimonios concertados. Fuera de la
península Ibérica, las tropas castellanas conquistaron el reino de Nápoles (1504), así
como una serie de plazas en el norte de África. Al propio tiempo, se incorporaron de
forma efectiva las islas Canarias, y se inició, con el descubrimiento de América por
parte de Cristóbal Colón, el dominio de lo que será la América española. No se trataba
sólo, por tanto, de la integración bajo un mismo rey de los territorios políticos de la
Hispania romana; estaba surgiendo una gran potencia política mediterránea y atlántica,
que en virtud de las vicisitudes sucesorias y de la política matrimonial de los Reyes
Católicos pronto será también una potencia europea, cuando a la muerte de
Fernando, la vasta herencia de Castilla y Aragón recaiga en Carlos I (1516-1556),
heredero también, por línea paterna, de los Países Bajos, Luxemburgo y el Franco
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Condado, así como de los dominios patrimoniales de la Casa de Austria y del título
imperial.
Apareció así la llamada Monarquía Hispánica, o de los Austrias, Estado supranacional
formado por múltiples reinos y territorios cuyo único elemento de unión era la persona
del monarca. La Monarquía Hispánica (siglos XVI y XVII) fue también llamada
Monarquía Católica, en la medida en que la defensa de la ortodoxia católica frente a
los protestantes se convirtió en una de sus principales razones de ser. Al igual que en
la primitiva vinculación castellano-aragonesa, cada uno de sus reinos y territorios
políticos integrantes mantendrá sus leyes, instituciones, monedas y tradiciones. Con
Carlos I, el espacio territorial de la Monarquía Hispánica continuó creciendo, gracias a
la incorporación del ducado de Milán y a la rápida conquista de América. Tras su
muerte, Felipe II (1556-1598) no heredó ni los dominios de la Casa de Austria ni el
título imperial, pero la expansión se completó con la incorporación de territorios como
las guarniciones de Toscana, las islas Filipinas, y sobre todo, el reino de Portugal, con
su extenso imperio ultramarino en África, Asia y América.
Los años finales del siglo XV y la primera mitad del siglo XVI fueron un periodo
decisivo en la expansión europea más allá del océano. La Corona de Castilla, junto con
Portugal, fue la principal protagonista de tal proceso. A mediados del siglo XVI, la
América española había alcanzado prácticamente sus límites máximos. En poco más
de medio siglo, los conquistadores españoles lograron incorporar vastos territorios en
el norte, centro y sur del continente americano. Los dos hechos más importantes
fueron las rápidas conquistas de los Imperios azteca (Hernán Cortés, 1519-1521) e
inca (Francisco Pizarro, 1531-1533). A partir de los restos de ambos, dos grandes
virreinatos, el de Nueva España (México) y el del Perú, coronaban la organización
administrativa de la América española.
La expansión y el predominio político que se inició con los Reyes Católicos no podría
explicarse sólo por la habilidad política, las combinaciones matrimoniales o la fortuna.
A comienzos del siglo XVI, la Corona de Castilla era uno de los espacios más vitales
de Europa. Su peso en el conjunto de España resultó decisivo, pues no sólo era más
extensa que los otros territorios, sino que su población era mayor, en términos
absolutos y relativos, y creció más que la de otros espacios peninsulares. A finales del
siglo XVI el momento sobre el que poseemos datos más fiables la Corona de
Castilla, sin el País Vasco, tenía unos 6.600.000 habitantes, de una población total para
el conjunto de España de algo más de 8.000.000. La economía castellana era además la
más próspera de la península; desde mediados del siglo XV, Castilla se encontraba en
una fase expansiva, mientras que la economía de la Corona de Aragón (principalmente
la de Cataluña) sufría un periodo de crisis y estancamiento, tras la prosperidad del
siglo XIII.
El crecimiento demográfico de Castilla fue especialmente importante en el mundo
urbano. Las ciudades s dinámicas eran las del interior, especialmente en los valles
del Duero y del Guadalquivir. En aquél, aparte de Valladolid, que destacó por su
importante papel político como sede preferente de la corte hasta mediados del siglo,
vivieron momentos favorables ciudades como Burgos, sede principal del comercio
castellano con el exterior; Segovia, núcleo esencial de la producción textil lanera;
Medina del Campo, famosa por sus grandes ferias internacionales, o Salamanca, que
albergaba la universidad más prestigiosa. En el sur, junto a grandes núcleos urbanos
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que vivían esencialmente de la agricultura, el monopolio comercial con América hizo
crecer a Sevilla, la principal ciudad española del siglo XVI. En las últimas décadas de
dicha centuria, el asentamiento de la corte motivaría el fuerte crecimiento de Madrid.
A comienzos de los tiempos modernos, por tanto, las zonas más prósperas de la
península se situaban no sólo en la Corona de Castilla, sino especialmente en el
interior.
El carácter dinástico o personal, que determinaba la pertenencia a la monarquía de
cada uno de los reinos y territorios integrantes de la misma, y la fuerte autonomía que
conservaban, junto con la existencia de unas instancias superiores de gobierno en la
corte, junto al rey, hicieron de la monarquía de los Austrias españoles una curiosa
mezcla de autonomía y centralización. El poder del rey no era el mismo en todos los
reinos y territorios, como tampoco eran similares el potencial demográfico y
económico de los mismos. En estas condiciones, la riqueza y prosperidad castellana
incrementada posteriormente por la plata que provenía de América junto al fuerte
desarrollo del poder regio en la Corona de Castilla, la convirtieron, ya desde tiempos
de los Reyes Católicos, en el vivero fundamental de los recursos humanos y materiales
y en el centro de gravedad de la monarquía. Ello tuvo claras ventajas para los grupos
dirigentes castellanos: la alta nobleza, los miembros destacados del clero o los letrados
disfrutaron de los principales cargos de la monarquía, hasta el punto de provocar
recelos en otros territorios. Sin embargo, para el pueblo llano, que pagaba los
impuestos, la realidad imperial de la monarquía de los Austrias no supuso sino una
creciente fiscalidad y el envío de muchos de sus hombres para abastecer los ejércitos.
El sometimiento de Castilla a la política imperial de los Austrias fue aún mayor tras el
fracaso de la revuelta de las Comunidades (1520-1521) de carácter urbano y
popular contra la política del emperador Carlos I.
Durante buena parte del siglo XVI, los éxitos acompañaron la política internacional
española, a pesar del fracaso relativo de Carlos V en el intento de impedir la expansión
del protestantismo en Alemania. La defensa del Mediterráneo occidental resultó eficaz
frente al peligro turco, que se redujo de hecho en las últimas décadas del siglo. Sin
embargo, el gran cáncer de la Monarquía surgió en su seno con la rebelión de los
Países Bajos, iniciada en 1566, y que habría de dar lugar a una guerra larga, costosa y
agotadora, que duró, en conjunto, hasta mediados del siglo XVII, y en la que los
rebeldes las Provincias Unidas de Holanda contaron frecuentemente con el apoyo
de Francia e Inglaterra (ver Guerra de los Países Bajos).
En plena fase de expansión económica, las materias primas castellanas no se utilizaron
para abastecer, de forma suficiente, la producción artesanal propia. La lana de los
rebaños de la Mesta y el hierro vasco eran los dos principales artículos del comercio de
exportación castellano. A cambio, numerosos productos manufacturados extranjeros
invadieron el mercado interior, favorecidos por las facilidades aduaneras, la necesidad
de abastecer el mercado americano, el crecimiento de los precios en Castilla, o el
retraso técnico que pronto empezó a manifestarse. Castilla fue convirtiéndose en
proveedora de materias primas y compradora de productos manufacturados, en claro
perjuicio de su actividad industrial y sus posibilidades de crecimiento económico. La
política no fue ajena a dicho proceso, pues el peso excesivo del gobierno hegemónico
de los Austrias determinó una fuerte presión fiscal y un notable desgaste demográfico
para mantener los ejércitos. Por otra parte, en una época en que el incremento de la
producción iba necesariamente ligado al aumento de las superficies cultivadas, el
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crecimiento demográfico tenía un límite, que en el caso de Castilla, parecía haberse
alcanzado hacia las décadas de 1570 y 1580.
Al menos desde la gran crisis epidémica de finales del siglo XVI hasta mediados del
siglo XVII, el interior castellano sufrió una fuerte crisis demográfica y económica que
acabó con su antigua prosperidad. Sus ciudades perdieron el papel que habían tenido
en la economía y se despoblaron. La sociedad se polarizó y los exponentes de la
incipiente burguesía, los sectores intermedios que protagonizaron la actividad
manufacturera, mercantil y financiera del siglo anterior, desaparecieron. La obsesión
por el ennoblecimiento y por vivir de las rentas agrarias sirvieron de base a una
sociedad con fuertes diferencias entre los ricos y poderosos y la gran masa popular,
empobrecida.
La crisis no afectó en la misma medida a la periferia, incluida la perteneciente a la
Corona de Castilla. La mayor parte de las regiones del exterior peninsular mantuvieron
su población, o incluso la aumentaron, a pesar de que algunas de ellas sufrieron
fuertemente la incidencia de la peste. En la segunda mitad del siglo XVII, cuando la
población y la economía del interior comenzaban a recuperarse, el centro de gravedad
de la economía española se había desplazado, definitivamente, hacia la periferia.
Durante el siglo XVIII la situación no cambiará, y a pesar de la buena coyuntura
general, Cataluña, el Levante valenciano, Cádiz centro del comercio con América
o las zonas costeras del País Vasco serán las regiones más prósperas, frente a un
interior que recuperaba población, pero cuya economía tenía un cariz esencialmente
agrario. Madrid, en el centro, era la gran excepción, como consecuencia de su papel
político.
Al igual que en otras sociedades de la época, la intolerancia religiosa era un elemento
fundamental. En 1492 fue expulsada de España la minoría judía; poco después, se
obligó también a los musulmanes a convertirse o emigrar. En ambos casos, sin
embargo, la extinción oficial del judaísmo y la religión islámica no acabó con el
problema de las minorías, pues buena parte de los judíos y la gran mayoría de los
musulmanes se convirtieron a la fe cristiana. Al problema judío le sucedió la cuestión
de los conversos, cuya clave última estaba en el rechazo hacia las razas minoritarias.
La Iglesia y la mayor parte de la sociedad sospechaban de la sinceridad de las
conversiones; la Inquisición, que comenzó a actuar en 1480, fue esencialmente un
tribunal contra los conversos de origen judío, al tiempo que, en la sociedad española,
se extendía la diferenciación entre cristianos ‘viejos’ y ‘nuevos’, y la demostración de
la ‘limpieza de la sangre’ la inexistencia de antepasados judíos o musulmanes se
convertía en un requisito inexcusable para el acceso a las diversas instituciones
administrativas.
A diferencia de los conversos de origen judío, diseminados entre la sociedad cristiana
vieja y obsesionada por ocultar sus antecedentes, los antiguos musulmanes, llamados
moriscos, al vivir agrupados en determinadas zonas de la península, hacían gala de su
religión y sus costumbres y eran claramente reacios a la religión y la cultura cristianas.
Mientras los conversos de origen judío vivían preferentemente en las ciudades y
trataban de integrarse en la sociedad, con frecuencia en posiciones de cierta relevancia,
los moriscos eran campesinos de escasa formación cultural, por lo que durante buena
parte del siglo XVI se los consideró menos peligrosos. Sin embargo, la revuelta de las
Alpujarras, en 1568, determinó la desarticulación del núcleo granadino, diseminado
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por la Corona de Castilla, e incrementó la intolerancia hacia ellos. A comienzos del
siglo XVII, los moriscos unas 300.000 personas fueron expulsados de España. En
los reinos de Valencia y Aragón, los más afectados, los expulsados suponían,
respectivamente, en torno al 30% y al 25% de la población.
El reinado de Felipe IV vivió una de las coyunturas bélicas más intensas de la historia
de la Monarquía Hispánica, que acabó por arruinar la economía y la hacienda de
Castilla, y que pesó también gravemente sobre otros territorios, en particular el reino
de Nápoles. Las repercusiones económicas y sociales de tal esfuerzo, junto a otros
factores, como el descontento y las tensiones constitucionales provocadas por los
intentos del conde-duque de Olivares de repartir las cargas de la política imperial de la
monarquía, para aliviar el peso que soportaba la Corona de Castilla, provocaron una
grave crisis interna, cuyas manifestaciones más importantes fueron las revueltas de
Cataluña y Portugal, iniciadas ambas en 1640. Tales acontecimientos fueron la
antesala de la derrota de la monarquía frente a los holandeses, sancionada por la Paz
de Westfalia (1648) y frente a Francia por la Paz de los Pirineos (1659). Unos años
después, en 1668, Portugal vio reconocida su independencia.
A pesar de las derrotas de mediados del siglo XVII, durante las últimas décadas de
este siglo, la monarquía supo conservar la casi totalidad de sus dominios, gracias, en
buena parte, a la habilidad diplomática que la llevó a aliarse con sus anteriores
enemigos, Inglaterra y Holanda, frente al expansionismo amenazador de la Francia de
Luis XIV. Precisamente, la obsesión por mantener íntegra la herencia recibida de sus
antepasados fue uno de los elementos decisivos que llevaron a Carlos II, carente de
sucesión, a nombrar heredero al duque de Anjou, nieto del rey francés, que, con el
nombre de Felipe V, introduciría en España la dinastía de Borbón (1700).
La existencia de otro pretendiente, el archiduque de Austria, Carlos de Habsburgo,
vinculado también a los monarcas españoles por reiterados lazos familiares, junto al
temor que inspiraba el poder de Luis XIV, fuertemente incrementado por la herencia
de su nieto, provocaron la llamada guerra de Sucesión, que no fue sólo un conflicto
europeo generalizado, sino que en España tuvo características de guerra civil,
enfrentando a los leales a Felipe V con los partidarios del archiduque austriaco,
especialmente numerosos en la Corona de Aragón.
El desenlace internacional de la guerra, en 1713, supuso el fin de la Monarquía
Hispánica, pues sus dominios europeos pasaron a manos de los rivales del bando
borbónico, en beneficio sobre todo de Austria. En España, la conclusión de la guerra
en 1715 reafirmó en el trono a Felipe V, quien, en castigo por el apoyo a su rival,
suprimió las instituciones y leyes particulares de los reinos y territorios de la Corona
de Aragón. El poder político, en la España del siglo XVIII se organizó, así, de forma
centralista, siguiendo el modelo francés. Sólo Navarra y las provincias vascas, leales a
Felipe V durante la guerra, mantuvieron sus instituciones y leyes.
El siglo XVIII fue en general un periodo de recuperación demográfica y económica,
favorecida por las medidas reformistas, especialmente intensas durante los reinados de
Fernando VI, y sobre todo, de Carlos III. A finales de la centuria, la población total
española podía estar entre los 10.700.000 y los 11.300.000 habitantes. Apoyada en su
imperio ultramarino, la España de este siglo fue una potencia importante en la política
europea, si bien su política exterior careció de la grandeza de tiempos pasados y estuvo
casi siempre demasiado vinculada a Francia. El influjo de la Ilustración y el paso del
15
tiempo redujo considerablemente la importancia de la Inquisición, que a finales del
siglo había dirigido su actividad a la persecución de las nuevas ideas ilustradas,
procedentes principalmente de Francia, y a la censura de libros (la persecución contra
judíos y musulmanes o conversos se había reducido, fundamentalmente porque su
número era ya muy escaso). Pese a los signos de crisis detectados durante el reinado
de Carlos IV, la invasión napoleónica de 1808 vino a truncar la evolución positiva de
la España del siglo XVIII (ver Guerras Napoleónicas).
1.3 Fuentes e Instituciones
1.3.1 Fuentes
Marqués de Lozoya, "Tomo Segundo de Historia de España", Salvat, edición de
1952, página 60: "El Reino de Aragón, el Principado de Cataluña, el Reino de
Valencia y el Reino de Mallorca, constituyen una confederación de Estados"
Dictamen sobre el tulo de Príncipe de Gerona, Juan Ferrando Badía, Consell
Valencià de Cultura, febrero de 1990.
¿CONFEDERACIÓN? Artículo de Guillermo Pérez (Catedrático de Historia
Moderna de la Universidad de Zaragoza) en El Periódico de Aragón
El Capitán Margarit en le monumento a Colón en Barcelona
La Inquisición en América
La Escuela de Salamanca y la enseñanza agustina de la cosmografía en la Nueva
España. Armando Barrañón Cedillo, de la Universidad de México
Cádiz, los siglos decisivos (ISBN 84-7737-031-1), Manuel Bustos
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Corona_de_Arag%C3%B3n"
1.3.2 Instituciones
La no integración de los reinos de la Corona suponía que el rey no estaba en su reino
durante la mayor parte del tiempo. Pero el rey era la máxima autoridad legal,
gubernativa y judicial, por lo que tuvo que nombrar a quien le representase. En un
principio estos se llamaron lugartenientes, y después virreyes, y con este nombre
pasarían a la Administración española. La actuación de los virreyes se controlaba por
medio de la visita y la purga de taula (o juicio de residencia).
El modelo municipal aragonés fue exportado a los reinos mediterráneos. Tienen
mucha autonomía frente al rey y los señores feudales, gracias a sus fueros. El
representante del rey en el municipio era el veguer, que tenía funciones judiciales,
gubernativas y militares.
El matrimonio seguía el régimen dotal, en el que ambos esposos eran dueños de todos
los bienes gananciales, y la mujer los podía administrar. Además, se generaliza el
mayorazgo en la herencia. Es la época de la recepción del Derecho romano.
16
También se organizan los gremios profesionales, particularmente los de comerciantes,
y se crean en todas las ciudades con mercado los consulados, como el Consulado del
Mar, en Barcelona o en Valencia. Estos consulados son asociaciones privilegiadas, con
su jurisdicción y sus jueces.
2. TEMA: El Derecho Indiano
2.1 Concepto del Derecho Indiano
El Derecho indiano es aquel derecho que rigió en las Indias durante el período de
dominación de la Corona Española.
2.2 Características del Derecho Indiano
El derecho indiano presenta las siguientes características:
Es un derecho evangelizador: El Papa les había entregado estas tierras a los Reyes
Católicos con la condición de que debían evangelizar estos territorios.
Es un derecho asistemático: La legislación indiana carece de unidad, son normas
dispersas sin una sistemática (ajeno a la teorización). Se trató de poner un poco
en orden con la famosa "Recopilación de leyes de Indias" del año 1680.
Es un derecho casuístico: Esto es porque las normas que emanaban desde la
península ibérica no incidían de forma automática en el Nuevo Mundo, ya que
estas normas eran revisadas por las autoridades americanas, y si a juicio de estas
aquellas resultaban injustas, se le solicitaba al Rey que las revisara.
Es un derecho en que tiende a predominar el derecho público por sobre el derecho
privado: Principalmente se refería a normas administrativas tales como la
organización de los Virreinatos, Gobernaciones, Reales Audiencias, etc.
Es un derecho que tendía a la protección del aborigen: Esto en virtud de los
abusos cometidos por los conquistadores.
Es un derecho fundamentado en el Principio de Personalidad del Derecho: Es
decir, a cada individuo se le aplica el derecho indiano de acuerdo a sus
17
circunstancias personales, a fin de dar a cada cual lo que le corresponde se
distingue entre razas, estatus nobiliario, profesión u oficio, etc.
Es un derecho que daba gran importancia a la moral: La moral tuvo especial
relevancia para solucionar todo tipo de problemas. En este derecho se disponía
que predomina el Derecho natural por sobre el Derecho positivo.
3. TEMA: Primeras Fuentes del Derecho Indiano
En sentido amplio la expresión Derecho Indiano hace referencia al Derecho aplicado
en las Indias y en aquéllas islas de Oceanía colonizadas por España; no obstante, en
sentido estricto, alude al conjunto de leyes, normas y disposiciones dictadas por los
reyes y, en nombre de éstos, por las demás autoridades y órganos de gobierno
sometidos que configuraron el sistema jurídico especial que rigió en el Nuevo Mundo.
En los primeros decenios el Derecho Indiano fue una mera prolongación del Derecho
de Castilla, merced a que fue precisamente la Corona de Castilla la que impulsó y
soportó las cargas del descubrimiento; sin embargo, pronto se advirtió que los
problemas del territorio descubierto eran muy diferentes de los europeos o españoles y,
en consecuencia, resultaba difícil que la legislación castellana solventara los conflictos
que se planteaban en la realidad indiana. Todo ello propició que las autoridades
castellanas elaborasen, casuísticamente, nuevas normas concebidas de manera especial
para solucionar los concretos problemas de que tenían conocimiento los legisladores,
surgiendo así un Derecho nuevo: el Indiano.
Dado que el Derecho indiano surgió, se desarrolló y desapareció en un ámbito
temporal pretérito, no es posible examinarlo de manera idéntica a como en la
actualidad analizaríamos el Derecho vigente, motivo por el cual no tendremos más
remedio que acudir a sus fuentes de conocimiento que, en cuanto a la Historia del
Derecho interesa, podemos dividirlas en dos grandes grupos:
A) Jurídicas.- Aquéllas que desempeñaron una función, con mayor o menor
intensidad, de naturaleza jurídica en el Derecho que nos ocupa, esto es, en el Derecho
Indiano. Se incluirían en este apartado las leyes entendidas en un sentido muy amplio,
comprensivo de leyes propiamente dichas, Pragmáticas, Mandamientos de
gobernación, etc. y cualquiera que fuese la forma que adoptaren (Provisiones, Cédulas,
Decretos, Órdenes, Instrucciones, Autos, etc.).
B) No jurídicas.- Aquéllas otras que, no estando en conexión directa con el Derecho,
nos permiten conocerlo en cualquiera de sus aspectos. Así, pueden ser de la más
variada índole, tales como históricas y narrativas (crónicas, relaciones,…), geográficas
(descripciones geográficas de América o de sus provincias, libros de viajes,…),
literarias (novelas, poesías, dramas,…) o, incluso, pictóricas (dibujos, pinturas,
cuadros,…).
El Profesor y experto García Gallo, se ocupó con rigurosa seriedad de cada tipo de
fuentes, revelando el profundo examen realizado por el profesor al respecto que,
indudablemente, ha servido de fundamento, base y guía a ulteriores tareas
investigadoras acometidas por diferentes estudiosos de la materia. Destacan, en
especial, sus numerosos trabajos monográficos a los cuales nos referiremos en el
apéndice segundo del presente análisis.
18
Fuentes del Derecho Indiano
A. Fuentes Legales
1. Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1681)
http://www.congreso.gob.pe/ntley/LeyIndiaP.htm
Texto íntegro (Proyecto Instituto Juan de Solórzano y Pereyra)
Libro Primero, título 22 "De las Universidades, y Estudios generales y particulares"
B. Otras fuentes normativas
1. Codicilo de la reina Isabel la Católica (1504)
Codicilo de la reina Isabel La Católica.
2. Requerimiento del Dr. Juan López de Palacios Rubios (1513)
http://www.solorzano.cl/requerimiento.htm
C. Autores
1. Cartas del almirante Cristóbal Colón
http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/049596188953519852524303/
2. Hernán Cortés, Cartas de relación
http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/488576176795513831820142/
3. Pedro de Valdivia, Cartas del descubrimiento y conquista del Reyno de Chile (1545-1552)
http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/416947790655629423731870/
4. Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias
http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/594949822652289726355858/
5. Fray Toribio de Motolinía, Historia de los indios de la Nueva España
http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/150360572850409841263014/
6. José de Acosta (1539-1600), Historia natural y moral de las Indias
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/917718365900624150243571/
7. José de Acosta (1539-1600), Predicación del Evangelio en las Indias
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/979408586197513072242433/p0000001.
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19
3.1 Capitulaciones de Santa Fe de Granada
Las Capitulaciones de Santa Fe de la Vega de Granada fueron unos documentos
firmados por Isabel la Católica, el 17 de abril de 1492 autorizando y financiando la
expedición de Cristóbal Colón a las Indias por el mar hacia occidente.
En este documento se le nombra almirante y Gobernador general en todos los
territorios que descubriera o ganase durante su vida, nombrando como herederos a sus
sucesores de forma vitalicia.
También se le concedió un diezmo de todas las mercaderías que hallase, ganase y
hubiese en los lugares conquistados. Están firmadas por el secretario de Fernando y
hombre de confianza, Luis de Santángel.
Santa Fe era la ciudad fundada sobre el campamento que Isabel la Católica estableció
como cuartel general para la conquista de Granada, y las capitulaciones se firmaron en
los últimos tiempos del asedio a la ciudad.
Actualmente el original de las Capitulaciones está guardado en el Archivo de la
Corona de Aragón en Barcelona.
3.2 Las Bulas Alejandrinas
Es el nombre colectivo que se da al conjunto de documentos pontificios que otorgan a
Castilla el derecho a conquistar América y la obligación de evangelizarla (las dos Inter
cœtera, Eximiœ devotionis y Dudum siquidemque), emitidos por la Santa Sede en
1493 a petición de los Reyes Católicos, cuya influencia ante el Papa Alejandro VI (de
la valenciana familia Borja o Borgia) era lo suficientemente poderosa como para
conseguirlas.
20
Alejandro VI y Jacopo Pesaro ante San Pedro, Tiziano, 1509. La escena naval del fondo, el
estandarte y el yelmo ambientan bien el momento histórico
a. Contenido de las Bulas
En las bulas se precisa que se concede el dominio sobre tierras descubiertas y por
descubrir en las islas y tierra firme del Mar Océano, por ser tierras de infieles en las
que el Papa, como vicario de Cristo en la Tierra, tiene potestad para hacerlo. La
concesión se hace con sus señoríos, ciudades, castillos, lugares y villas y con todos sus
derechos y jurisdicciones para que los Reyes Católicos tuiviesen tal dominio "como
señores con plena, libre y absoluta potestad, autoridad y jurisdicción", sin más
condición que la de no perjudicar a otro príncipe cristiano que pudiera tener un
derecho reconocido en ellos; y se excluye a toda otra persona de cualquier dignidad,
estado, grado, orden o condición, incluso imperial o real, en el comercio o en cualquier
otra cosa, sin licencia expresa de los Reyes Católicos. Las bulas, por tanto, decretaban
la excomunión para todos aquellos que osasen viajar a las Indias por el Oeste sin
autorización de los reyes de Castilla. La única contrapartida de la donación es la
obligación correspondiente a los reyes de evangelizar las tierras concedidas.
b. Por qué Castilla y Portugal
El hecho de que en 1493 no se supiera de la existencia de un Nuevo Mundo entre
Europa y Asia no quita validez a la donación. Se sancionaba en la práctica un reparto
del mundo entre las dos potencias que optaban a ello: Castilla y Portugal. No es
casualidad, todo contribuye a ello: la coyuntura del final de la Reconquista, la
modernidad de su sistema político (las monarquías autoritarias de ambas), la dinámica
de sus economías (la lana castellana para el siglo XV se ha comparado al petróleo para
el XX), la geografía (ocupan el ángulo suroccidental de Europa), las bases avanzadas
de Canarias y Azores, el capital humano de sus marineros (que heredan y actualizan
cada generación su información sobre el Atlántico) con el añadido de las colonias
italianas, y su tecnología naval punta.
Las bulas, a pesar de ser un triunfo castellano tenían una clara componente arbitral
(reconocida por Pedro Mártir de Anglería) en las seculares negociaciones por las rutas
21
atlánticas de la costa occidental africana, revalorizadas desde el descubrimiento del
Cabo de Buena Esperanza y desvalorizadas desde el descubrimiento de Colón. Si hasta
entonces se habían repartido con una división norte-sur siguiendo la frontera un
paralelo (Tratado de Alcaçovas, 1479), ahora se hacía lo mismo de este a oeste
siguiendo la frontera un meridiano: el que pasa a cien leguas de las Islas Azores y
Cabo Verde.
Posteriormente, ante la presión de Juan II de Portugal que consideraba abusivo el
arbitraje papal, las dos potencias firmaron el Tratado de Tordesillas (1494) donde la
distancia quedó fijada en 370 leguas, lo que hizo caer la costa de Brasil (que no se
descubrió hasta 1500) en la zona portuguesa.
San Pietro in Montorio, Roma
c. Causas
Las razones por las que Alejandro VI concede las bulas son fáciles de entender. Es
fruto de la especial relación entre Reyes y Papa. El mismo tulo de Reyes Católicos
que ostentaban Isabel y Fernando también fue concesión suya (ver Monarquía
Católica). Aparte de la piedad de los reyes o del origen nacional del papa, había dos
poderosas razones:
'La guerra': inminente con el ambicioso rey Carlos VIII de Francia, que aprovecharía
la muerte de Fernando I de Nápoles (enero 1494) para invadir Italia, y en la que las
tropas del Gran Capitán experimentadas en la Guerra de Granada serían bien útiles
(1495)
El dinero: para celebrar la toma de Granada (España) y pagada con el primer oro
llegado de América, se levantó la capilla de la Academia Española en Roma, llamada
San Pietro in Montorio (1502, arquitecto Bramante, precedente de la cúpula de San
Pedro de Miguel Ángel).
22
d. Consecuencias
Los debates intelectuales que provocaron las bulas alejandrinas incluyen la discusión
de los justos títulos de dominio sobre América, o polémica de los naturales, que tuvo
sus cumbres en la Junta de Burgos (1512) y la Junta de Valladolid de 1550-1551,
donde se enfrentaron Juan Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas.
En cuanto a las consecuencias en las relaciones internacionales, el respeto que
producían las excomuniones papales demostró ser directamente proporcional a la
capacidad de los barcos españoles que las hicieran cumplir. El siglo XVI vio cómo en
cuanto se sintieron capaces, franceses, ingleses y holandeses aprovecharon cualquier
oportunidad de explorar y en su caso colonizar la costa americana. La irónica pregunta
¿dónde está la cláusula del testamento de Adán que reparte el mundo entre castellanos
y portugueses?, atribuida a Francisco I de Francia es una buena muestra de ello.
4. TEMA: La Defensa de los Indios
A pesar de que siempre había habido voces aisladas, que clamaban por un mayor
respeto a los conquistados, nuevas voces, cada vez más fuertes y frecuentes, se
comenzaron a alzar para condenar el maltrato que los españoles daban a los indígenas
y el usufructo irrestricto que se hacía de su trabajo y de las tierras que ellos antes
habían poseído.
Para gobernar los territorios incorporados al reino de España, los Reyes Católicos,
Isabel y Fernando, crearon, en 1511, una institución llamada la Colonia del Caribe,
que fue la primera organización legal instituída por la Corona en América. Tuvo su
sede en Santo Domingo y durante muchos años fue el único Tribunal de Apelaciones
que existía en los territorios conquistados.
Ese mismo año, el sacerdote Antonio de Montesinos condenó, desde el púlpito de la
iglesia de la Plaza Mayor de Lima, la actitud abusiva de los conquistadores hacia los
indios. Inicialmente se creyó que esa arenga era de su propia iniciativa, pero luego se
supo que el documento que protestaba contra el régimen imperante de sometimiento
de los indígenas, había sido redactado por la comunidad de los sacerdotes dominicos
establecidos en el territorio de la Isla Española, que es como se llamó inicialmente a
Cuba.
La conmoción causada por el primer sermón de Montesinos fue en aumento porque el
sacerdote continuó con su prédica a favor de los indígenas.
"Decid ¿con qué derecho y con qué justicia teneis en tan cruel y horrible servidumbre
aquestos indios?", preguntó una vez, desde el púlpito, a sus asombrados oyentes.
La queja por esta actitud, que las autoridades de la Colonia consideraban que azuzaba
a la rebelión en las Indias, llegó al Provincial de los Dominicos de la Colonia, quien la
transmitió a su superior en España. Y de ahí llegó, rápidamente, a oídos del Rey
Fernando.
Conmocionado por el tema de la injusticia del trato a la población nativa, el mismo
que había merecido un párrafo en el testamento de la reina Isabel, su esposa, quien
pidió "justicia y bienestar a favor de los indios", el rey convocó a teólogos y juristas a
23
una reunión que es conocida como la Junta de Burgos, por el nombre de la ciudad
donde tuvo lugar.
Allí, mientras los sacerdotes, especialmente los dominicos, defendían a los indígenas,
algunos teólogos afirmaban que los indios vivían en una ociosidad "casi invencible",
por lo que, consideraban, sería muy difícil que ellos pudieran ser aceptados en la
religión cristiana.
Por eso, decían los que denigraban a la población americana, era necesario establecer
para ellos una “tutoría” que debía durar “tres vidas” o sea que sólo se podía extinguir
cuando hubiera sido heredada tres veces.
Como resultado de esta reunión, en 1512 se redactó una Declaración de Principios,
que se conoce con el nombre de Leyes de Burgos y que constaba de siete puntos. En
opinión de algunos historiadores, estas leyes fueron el primer esbozo de Derecho
Laboral moderno, a nivel internacional, porque reconocían los derechos de los
trabajadores, como tales, sin tener en cuenta su nacionalidad.
Refiriéndose a esas disposiciones, el historiador Angel Lozada, ha dicho que, en su
conjunto, las Leyes de Burgos fueron “el primer código en la historia de la humanidad
que rige las relaciones entre el pueblo colonizador y el pueblo colonizado” y les
atribuye además la característica especial y el mérito de haber sido promulgadas por el
opresor en beneficio del oprimido.
Esa legislación, indudablemente, constituun hito en el llamado Derecho Indiano, a
pesar de que sólo se ocupaba de asuntos muy puntuales en relación a la problemática
de los indígenas.
Se establecía en las llamadas Leyes de Burgos que los indígenas tenían que llevar
sobre sus espaldas “una carga máxima soportable”, que tenían derecho a descansos
obligatorios y que las mujeres embarazadas estaban eximidas de trabajar. También
contemplaba ese documento que los pobladores nativos merecían “un buen trato” y,
para hacer que esas disposiciones se cumplieran, se estableció que hubiera inspectores
que debían recorrer los territorios de la colonia vigilando que se respetaran las leyes.
Estas disposiciones, sin embargo, no fueron del agrado de quienes defendían la causa
indígena. Fray Bartolomé de las Casas, un sacerdote que había llegado a América en
una de las 17 naves que formaban parte de la escuadra del segundo viaje de Cristóbal
Colón, fue uno de los principales detractores de las Leyes de Burgos, a las que se
opuso con apasionados alegatos.
Como la polémica seguía, al año siguiente, en 1513, se convocó, esta vez en la ciudad
de Valladolid, una nueva Junta para revisar las Leyes de Burgos. Y salieron entonces
las Leyes de Valladolid, que hacían algunas modificaciones, más de forma que de
fondo, a las anteriores.
a. Bartolomé de Las Casas: (Sevilla 1474 - Madrid 1566)
Llamado por los historiadores “el apóstol de los indios”, Bartolomé de las Casas era
hijo de don Pedro de las Casas, español que ya se encontraba en América y era dueño
de tierras cuando su hijo llegó, en 1502.
24
Se dice que Fray Bartolomé de las Casas fue el primer sacerdote que dijo su primera
misa en el nuevo mundo, porque poco antes de viajar se había ordenado de presbítero.
En los primeros tiempos de su permanencia en América, desempeñó el doble y
contradictorio rol de sacerdote y colono, pues tenía una “encomienda” heredada de su
padre.
En su calidad de miembro de la orden religiosa de los frailes dominicos, De las Casas
estuvo entre los españoles que por orden de Diego Colón, habían ido a poblar Cuba y
en esa ocasión, recibió de manos de Diego Velásquez, el jefe de la expedición, un
buen “repartimiento de indios” o sea un gran número de indios que trabajaban para él.
Sin embargo, él insistía en que no había ninguna contradicción entre ambas
posiciones, pues si bien los nativos trabajaban para él, recibían un salario y un buen
trato.
Criticando esa actitud, sus detractores decían que fue un sentimiento de culpa, el que,
años más tarde, en 1515, devueltas ya las “encomiendas”, lo que lo llevó a defender
tan ardorosamente a los pobladores nativos de América.
Sus alegatos, para difundir los cuales usó muchas veces “la prensa” o sea panfletos
impresos en la recién inventada imprenta, dieron origen a la causa y a la doctrina
“Lascasista”, en las que se enrolaron todos los que defendían los derechos de los
indígenas, los cuales, a pesar de las prédicas y las leyes dictadas a su favor, seguían
siendo materia de explotación y de malos tratos.
De las Casas no había seguido estudios universitarios, como muchos de los otros
sacerdotes y juristas que se encontraban en América al mismo tiempo que él. Era
audodidacta, pero sus continuas lecturas, sus viajes y el conocer de cerca la realidad de
los indígenas le daban conocimientos suficientes como para defender firmemente su
verdad.
Por sus ideas libertarias y por su tenacidad en defenderlas, De las Casas ha sido
comparado con Jean Jacques Rousseau, literato y filosófo suizo que, siglos más tarde
pregonó que el primer derecho del hombre era el de ser libre. En su “Discurso sobre el
origen de la desigualdad”, Rousseau, preconizaba, como lo hizo De las Casas, en la
América colonial, que era la sociedad la que corrompía a los hombres.
De las Casas ejercía la defensa de los indígenas en dos frentes: en el aspecto de la
evangelización, que él consideraba necesaria para la superación espiritual de los
nativos y en el de la asistencia en el plano material, que él consideraba que debía
realizarse con la intervención de los poderes públicos.
En uno de sus pronunciamientos a favor de los indios, dijo: “Toda intervención de un
pueblo desarrollado en los asuntos de uno menos desarrollado, ya sea con fines de
ayuda material, para hacerle cambiar de religión o de ideologías que se consideren
erróneas, debe estar condicionada al absoluto respeto de las creencias ancestrales de
dicho pueblo”.
25
Aún sin tener conocimientos especializados, guián-dose solamente por el principio que
regía su vida que era una oposición resuelta a todo tipo de violencia, De las Casas fue
uno de los precursores del Derecho Indiano en el aspecto del respeto a los derechos
humanos de los más desvalidos.
4.1 Leyes de Burgos
Las leyes de Burgos fueron las primeras leyes que la Monarquía Hispánica aplicó en
América para organizar su conquista.
Se trata de una serie de ordenanzas dictadas en la ciudad de Burgos el 27 de enero de
1512, para el gobierno con mayor justicia de los naturales, indios o indígenas. La
causa de su promulgación era el problema jurídico que se había planteado por la
conquista y colonización de las Indias o Nuevo Mundo, en donde el derecho común
castellano no podía aplicarse.
a. La Junta de Burgos
Las ordenanzas recogieron las conclusiones adoptadas por una junta de teólogos y
juristas, conocida como Junta de Burgos que se había reunido como respuesta al
famoso sermón de Montesinos (1511) y su denuncia por las condiciones sociales de
los indígenas (no tanto para debatir el romántico asunto de si los indios tenían alma).
Concluyó con una serie de principios:
b. Los indios son libres.
Los Reyes Católicos son señores de los indios por su compromiso evangelizador
Se podía obligar a los indios a trabajar con tal de que el trabajo fuese tolerable y el
salario justo, aunque se podía pagar en especie y no en dinero
Se justifica la guerra si los indios se negaban a ser cristianizados; y para ello se creó la
institución del requerimiento. Una conquista sólo estaba justificada si los indios se
negaban a ser evangelizados.
El rey Fernando el Católico encargó a los dos más destacados representantes de la
junta que fijasen su posición en sendos tratados:
Juan López de Palacios Rubios, consultor de la corte para temas indianos, es el más
sólido defensor del argumento teocrático que justifica la concesión papal (Bulas
Alejandrinas)
Matías de Paz, catedrático de teología en Salamanca, no menos teocrático, pero que al
menos insiste en la necesidad de informar a los indios de los derechos del rey de
Castilla con un requerimiento antes de someterlos pacíficamente o hacerles la guerra.
c. Las Leyes y su aplicación
El ámbito de implantación de las leyes debía comenzar por la isla de La Española, para
extenderse más tarde a las islas de Puerto Rico y Jamaica. Las ordenanzas autorizan y
legalizan la práctica de los repartimientos en encomienda de indios por parte de los
colonizadores a razón de un mínimo de 40 y un máximo de 150 individuos, pero se
esforzaron en establecer una minuciosa regulación del régimen de trabajo, jornal,
alimentación, vivienda, higiene y cuidado de los indios en un sentido altamente
protector y humanitario.
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Se prohibió terminantemente a los encomenderos la aplicación de todo castigo a los
indios, el cual se reserva a los visitadores establecidos en cada pueblo y encargados del
minucioso cumplimiento de las leyes. Las mujeres embarazadas de s de cuatro
meses eran eximidas del trabajo.
Se ordenó la catequesis de los indios, se condenó la bigamia y se les obligó a que
construyan sus bohíos o cabañas junto a las casas de los españoles. Se respetó, en
cierto modo, la autoridad de los caciques, a los que se eximió de los trabajos
ordinarios y se les dio varios indios como servidores.
El incumplimiento de las leyes en una multitud de casos, originó numerosas
reclamaciones y protestas.
d. Consecuencias
La siguiente generación de debates que profundizó sobre la misma cuestión (que se
conocerá con el nombre de polémica de los naturales o justos títulos) fue tras las Leyes
Nuevas de 1542 con la Junta de Valladolid.
4.2 Leyes Nuevas
Leyes de Indias es la legislación promulgada por los monarcas españoles para regular
la vida social, política y económica entre los pobladores de las Colonias españolas en
América.
No mucho después del descubrimiento de América, la Corona española manda que se
observen las llamadas Leyes de Burgos, sancionadas el 27 de diciembre de 1512, que
surgen por la preocupación de la Corona por el constante maltrato a los indígenas, de
acuerdo a los informes de los padres dominicos.
El obispo dominico Bartolomé de las Casas, levantó un debate en torno al mal trato a
los indígenas con el sistema de las encomiendas, por lo que el Emperador Carlos V
convocó a una junta de juristas a fin de resolver la controversia. De esta junta
surgieron las llamadas Leyes Nuevas, en 1542, que ponían a los indígenas bajo la
protección de la Corona.
Después de muchas controversias jurídicas entre España, Nueva España y Perú,
durante el reinado de Carlos II de España (1665-1700), se publicó en 1680 una obra
conocida como Recopilación de Leyes de las Indias.
5. TEMA:
5.1 La Aplicación del Derecho Castellano
El Derecho castellano, especialmente a través de las Siete Partidas, dispensó un
tratamiento privilegiado a la costumbre. Alfonso el Sabio la defininiría como «derecho
ó fuero que no es escrito; el cual han usado los homes luengo tiempo ayudándose dél
en las cosas et en las razones sobre que lo usaron»45. Era natural que así fuera, ya
porque la vocación centralista y unitaria del rey nunca logró en la Península un
carácter absoluto, ya porque era necesario por conveniencia política reconocer los
fueros locales, y con ello sus leyes y costumbres.
27
En el Derecho histórico, ninguna de las leyes anteriores a las Partidas reconocieron
explícitamente valor a la costumbre como fuente inmediata del Derecho común. A
simple vista ni el Fuero Juzgo, ni los Fueros municipales, ni el Fuero Real, ni el Fuero
viejo, aceptaron en general ni en particular, con mayor o menor amplitud y más o
menos entusiasmo, las reglas populares establecidas por el uso común durante largo
tiempo, en el sentido de servir de norma jurídica de la legislación estatal46; siendo
preciso que se publicaran las Partidas, para que en ellas Alfonso el Sabio, en el siglo
XIII, declarara la costumbre como fuente del Derecho civil47. Allí expresó que «la
costumbre se introduce por el uso del pueblo durante el tiempo de diez y veinte años,
con conocimiento y sin contradicción del señor de la tierra; siempre que en este tiempo
se hubiere juzgado por ella treinta veces48, o que no se hubieran admitido las razones
alegadas en juicio contra ella; además de no ser la costumbre contra la razón, ni contra
la ley de Dios, ni contra señorío, ni contra el Derecho natural, ni contra el bien
común»49. Por otro lado se reconoce que «en donde la ley nada dispone, se admite
como tal la costumbre; ésta además puede servir para interpretar las leyes dudosas, y
para derogar las anteriores siempre que esté generalmente admitida, y el Rey la
consienta por el tiempo antes dicho: si la costumbre fuese especial, derogaría la ley
sólo en aquel lugar en que se observase; dejando la costumbre de serlo, cuando se la
opone otra costumbre posterior o ley escrita»50. Jerónimo Castillo de Bovadilla, autor
castellano de Política para corregidores y señores de vasallos, un manual para los
corregidores administradores de justicia que tuvo especial audiencia en América51,
también asume a fines del quinientos una posición favorable a la costumbre.
Quedaba así definida la costumbre en sus tres varientes: a) según ley; b) fuera de ley, y
c) contra ley. Progresivamente, sin embargo, la costumbre contra legem terminó
siendo desterrada del discurso de los jurisconsultos, del lenguaje de los tribunales y,
naturalmente, de los fundamentos legislativos del soberano. Se consideró, por ejemplo,
que la eficacia que la ley 6ª. título II, Partida I reconocía a la costumbre fue derogada
por la ley 1a, título XXVIII del Ordenamiento de Alcalá por el hecho de que no
estuviera enumerada en la prelación de leyes que consignó y por el carácter obligatorio
que otorgara a las leyes de Castilla52. En realidad, no aparece prohibición clara, sino
más bien una que otra insinuación, a saber, no recurrir a los fueros municipales si
estuviesen «contra Dios, contra la razón y contra las leyes». Sin embargo, a diferencia
del veto expreso formulado por dicho Ordenamiento de citar una ley de Madrid,
conforme a la cual se extiende autoridad a las opiniones de Bártolo, Baldo, Juan
Andrés y el Abad Panormitano, no puede desprenderse de allí una rotunda negativa del
desuso. es posible, en cambio, advertir la creciente presencia legislativa del Estado,
que marcha paralela a su consolidación política y territorial53. Distinto es el caso de la
Novísima Recopilación de 1805. En efecto, la ley II, título II, Libro III, establece que
«ninguno piense de mal hacer, porque diga que no sabe las leyes ni el Derecho; ca si
hiciere contra ley, que no se pueda excusar de culpa por no la saber»54. Ciertamente
es la Novísima Recopilación la que va lejos, al proscribir la desuetud como
mecanismo derogatorio de la norma escrita. Conforme a la ley XI, promulgada por
Felife V en 1714, «todas las leyes del Reino que expresamente no se hallan derogadas
por otras posteriores, se deben observar literalmente, sin que pueda admitirse la excusa
de decir que no están en usos»55.
Las leyes de Toro (1505), que preceden en tres siglos a la Novísima Recopilación, trae
en la ley primera una enérgica toma de postura a favor del Derecho escrito de base
legislativa. Rechazan el uso de los fueros cuando regulen actos que atentan «contra
28
Dios, y contra razón, y contra las leyes que en este nuestro libro se contienen»56.
Antonio Gómez, que emprende los comentarios a dichas leyes, insiste como lo hizo
Gregorio López en la glosa a las Siete Partidas, en la voluntad del príncipe. Cuando
comenta la ley primera sostiene que «la ley sólo puede constituirse, ó dudosa
interpretarse por el soberano»57. Los alcances de esta aseveración rebasan con holgura
al simple comentario y describen nítidamente el perfil regalista del jurisconsulto. La
costumbre, sin embargo, no será todavía expulsada del léxico jurídico. Gómez ya no le
asigna un papel principal sino supletorio, desde que asegura que «en defecto de ley
será atendible el Derecho Romano. No encontrándose ley del reyno canónica o civil de
los romanos, se ha de estar á la costumbre legítimamente inducida por el tiempo de 10
años, y pluralidd de actos que á este fin se hayan practicado. En defecto de todo lo
expuesto debe gobernar la razón natural, como cimiento de todo el Derecho, y de la
qual éste no puede desviarse»58. En cuanto al desuso, Gómez asume una posición
negativa. La costumbre contra legem no puede observarse: el Ordenamiento, las
Pragmáticas y las Siete Partidas rigen «aunque se diga no hallarse en uso»59.
Estos textos sugieren una visión cada vez más negativa de la costumbre contra legem.
De manera que tan sólo a falta de una ley aplicable a casos prácticos, cabe invocar el
Derecho consuetudinario, cuya importancia decae con el tiempo. Portadores de esa
tendencia, que podría considerarse legalista, son los códigos modernos. En la propia
España, el artículo 5 del Código Civil de 1889 declaraba que «las leyes sólo se
derogan por otras leyes posteriores, y no prevalecerá contra su observancia el desuso,
ni la costumbre o la práctica en contrario», mientras que el artículo 6°, párrafo 2°,
hipotizaba que “cuando no haya ley exactamente aplicable al punto controvertido, se
aplicará la costumbre del lugar, y en su defecto, los principios generales del derecho»,
con lo que a la vez que se negaba la costumbre contra legem se recogía la costumbre
praeter legem. Desde que se asumió que no prevalecería contra la observancia de las
leyes el desuso, los redactores de la ley civil no hicieron otra cosa que confirmar el
Derecho anterior contenido en la ley 2ª, título II, libro III de la Novísima, que privó de
toda eficacia a la alegación del no uso de las leyes para justificar su derogatoria.
5.2 La Costumbre indígena (derecho consuetudinario)
5.2.1 Costumbre
Es una práctica social reiterada, uniforme de un grupo social.
Generalmente se distingue entre buenas costumbres que son las que cuentan con
aprobación social, y las malas costumbres, que son relativamente comunes, pero no
cuentan con aprobación social, y a veces leyes han sido promulgadas para tratar de
modificar la conducta.
a. La costumbre como fuente del derecho
Usualmente las leyes son codificadas de manera que concuerden con las costumbres
de la sociedad que rigen, y en defecto de ley, la costumbre puede constituir una fuente
del derecho. Sin embargo en algunos lugares, como Navarra, o en los países de
aplicación del Derecho anglosajón la costumbre es fuente de derecho primaria y como
tal se aplica antes (o al a vez) que la ley.
b. La costumbre jurídica tiene que cumplir dos requisitos:
29
El factor subjetivo u Opinio Iuris, que es la creencia o convencimiento de que
dicha práctica generalizada es imperativa y como tal produce derechos y
obligaciones jurídicas.
El factor objetivo que es la práctica de la costumbre en sí y que debe ser reiterada y
unívoca.
En Derecho internacional la costumbre es una práctica generalizada y repetitiva de los
estados y de otros sujetos del derecho internacional aceptada como derecho y obligada
a través de lo denominado como expectativa de derecho. Tiene tanta validez como los
Tratados internacionales, no existiendo ninguna prelación de fuentes entre ellas. La
Costumbre es un derecho. o primaria y como tal se aplica antes (o al a vez) que la ley.
5.2.2 Derecho consuetudinario
También llamado usos y costumbres, es una fuente del derecho. Son normas jurídicas
que se desprenden de hechos que se han producido repetidamente en el tiempo en un
territorio concreto. Tienen fuerza vinculante y se recurre a él cuando no existe ley (o
norma jurídica escrita) aplicable a un hecho.
a. Requisitos
Los orígenes del Derecho Consuetudinario se entierran en los mismos orígenes de lo
que entendemos por sociedad. Sin embargo, la doctrina actual ha logrado identificar
dos elementos imprescindibles para que una conducta califique como costumbre y
tenga efectos jurídicos:
Uso repetitivo y generalizado .- Sólo puede considerarse costumbre un
comportamiento realizado por todos los miembros de una comunidad. Se debe tener en
cuenta que cuando hablamos de comunidad, lo hacemos en el sentido más estricto
posible, aceptando la posibilidad de la existencia de comunidades pequeñas. Así
mismo esta conducta debe ser una que se repite a través del tiempo, es decir, que sea
parte integrante del común actuar de una comunidad. Difícilmente se puede considerar
costumbre una conducta que no tiene antigüedad, una comunidad puede ponerse de
acuerdo en repetir una conducta del día de hoy en adelante pero eso no la convierte en
costumbre, la convierte en ley.
Conciencia de Obligatoriedad.- Todos los miembros de una comunidad, deben
considerar que la conducta común a todos ellos tiene una autoridad, de tal manera que
no puede obviarse dicha conducta sin que todos consideren que se violado un principio
que regulaba la vida de la comunidad. En ese sentido, es claro que existen conductas
cuyo uso es generalizado y muy repetitivo pero que no constituyen costumbre en tanto
no tienen emparejado el concepto de obligatoriedad. Eso diferencia al derecho de la
moral y la religión.
Solo con la confluencia de estos dos elementos es que podemos considerar que nos
encontramos frente a una costumbre como fuente de derecho, es decir, fuente de
derechos y deberes.
6. TEMA: El Fenómeno recopilador hasta el Siglo XVII
Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias fue una compilación de la
legislación promulgada por los monarcas españoles para regular sus colonias en
América y las Filipinas. Fue realizada por Antonio de León Pinelo y Juan de
Solórzano Pereira y sancionada por Carlos II de España (1665-1700) mediante una
pragmática, firmada en Madrid, de 18 de mayo de 1680.
30
Está dividida en cuatro tomos y un total de nueve libros, que contienen 6.385 leyes,
agrupadas en 218 títulos. Cada ley señala el año, rey y lugar de expedición de dicha
norma.
6.1 El Cedulario de Vasco de Puga
A México llego la primera imprenta existente en el Nuevo Mundo, desde 1539. El
Cedulario de Vasco de Puga se imprimía en 1563, con una bella reproducción en
1982.
Vasco de Puga realiza el primer Cedulario Indiano, que constituye una recopilación de
leyes sobre Nueva España.
Provisiones de cédulas instrucciones de su majestad: ordenanzas de difuntos y
audiencia, para la buena expedición de los negocios y administración de justicia: y
gobernación de esta Nueva España: y para el buen tratamiento y conservación de los
indios, desde el año 1525 hasta el presente del 63, México, Pedro Ocharte, 1563. Obra
conocida como el Cedulario de Puga por el nombre de su compilador Vasco de Puga.
6.2 El Proyecto del Código de Ovando
Nicolás de Ovando (hacia 1451-1511) fue un gobernador y administrador colonial
español del Nuevo Mundo.
Descendiente de una familia noble, fue nombrado gobernador de las Indias
Occidentales en 1501 sustituyendo a Francisco de Bobadilla. Durante su mandato
promovió la fundación de numerosas poblaciones, la colonización de Tierra Firme y
elaboró un mapa de la isla de La Española.
Volvió a España en 1509 sucediéndole Diego Colón.
31
El primer funcionario castellano en aplicar normas para fundar ciudades en América
fue fray Nicolás de Ovando, gobernador de Santo Domingo (Isla Española): "... Fundó
ciudades y villas conforme al modelo del municipio castellano, gobernadas por
cabildos municipales, repartió tierras a los colonos, con la condición de que residieran
en ellas y las hicieran producir, les adjudicó solares urbanos..." Todo eso sucedió antes
de 1504.
En 1529, Carlos V dio disposiciones relativas al mismo importante asunto. Y más
tarde, en las Leyes Nuevas (1542), expidió su "Instrucción y reglas para poblar.
Código para todas las colonias". Felipe II en 1573 expidió sus "Ordenanzas de
poblaciones", cuyo título oficial es "El orden que se ha de tener en descubrir y poblar".
Se le considera como el primer código de urbanismo de la edad moderna.
6.3 El Celudario de Encinas
Autor: Encinas, Diego de Título: Cedulario. indiano / recopilado por Diego de Encinas
Compilación de más de dos mil disposiciones dictadas por España para América que
constituyen una gran aportación para el manejo del Cedulario indiano de Diego de
Encinas. El Cedulario está ordenado por materias.
32
7. TEMA: La Administración Indiana
La organización administrativa indiana parte con la incorporación de las Indias a la
Corona Castellana. Éstas se, valga la redundancia, a título de "descubrimiento", hay un
título de donación pontificia en que el Papa Alejandro VI dona a los reyes de Castilla y
León.
El problema que surge es si esta donación fue hecha a Fernando V de Castilla y II de
Aragón o si fue hecha a Fernando e Isabel en su calidad de Reyes de Castilla y
Aragón. Es decir a que Reino se incorporan las Indias, o a la Corona de Aragón o a la
Corona de Castilla.
Isabel entendía que era una donación que debía perpetuarse en la Corona de Castilla,
mas Fernando lo entendió de como una donación del Papa a una pareja casada en
régimen de sociedad conyugal (un señorío a ambos cónyuges) y que en consecuencia,
disuelto el matrimonio (lo que ocurrió con la muerte de Isabel en 1504) a él le
correspondía una mitad de la parte de dichos bienes.
Testamento de Isabel I de Castilla en el que establece que las Indias pertenecían a la
Corona Castellana Isabel I de Castilla "La Católica" en su testamento salió al paso de
la interpretación de Fernando de Aragón, en este testimonio de última voluntad
establece que las tierras descubiertas o por descubrir donadas por el Papa, pertenecían
a la Corona de Castilla, mas cede a Fernando II de Aragón y V de Castilla la mitad de
lo que produzcan las Indias, sin perjuicio de recibir una pensión por parte del cetro
castellano esto por sus servicios como coadyuvante en la conquista de Granada.
Al morir doña Isabel, asume en el trono Juana I de Castilla (La Loca) casada con
Felipe I de Castilla (El Hermoso) pero por poco tiempo ya que fue declarada incapaz
de reinar por "locura". causada por la muerte de Felipe el Hermoso, entonces el hijo de
este matrimonio, y nieto de los Reyes Católicos, el infante Carlos pasa a ocupar el
33
trono, pero como al momento de la muerte del Rey Felipe, Carlos tiene tan solo 7
años, aparece como regente de Castilla, Fernando de Aragón por el período entre 1507
y 1519.
En este período las Indias son gobernadas por Fernando de Aragón, pero en todos los
documentos oficiales (como por ejemplo el Requerimiento) aparece Dona Juana y Don
Fernando como reyes, ergo, recibiendo como señor la mitad de las Indias.
Asumiendo el infante Carlos al trono castellano (Fernando de Aragón casó en
segundas nupcias sin descendencia) pasa a ser Carlos I de España, queda
definitivamente incorporadas las Indias a la Corona de Castilla en 1519, esto es porque
según el derecho tradicional castellano, cuando un rey adquiere un señorío tenían la
facultad de disponer de este arbitrariamente, de no hacerlo aquel señorío quedaba
incorporado definitivamente a la corona (este trámite no lo habían realizado los Reyes
Católicos).
Carlos I señala en tres oportunidades hace declaración solemne al respecto:
En 1519 refiriéndose a la Isla de la Española refiriéndose a esta y a petición de los
habitantes de la ínsula, el declara solemnemente con promesa de emperador, que
no va a ser nunca enajenada dicha isla.
En 1520 hace una declaración general de todas las Indias, que no se va a serparar
de ellas y que pertenecerán para siempre a la corona castellana.
En 1523 hace una declaración particular para Nueva España, de que las indias
quedan incorporadas a la corona castellana.
RADIOS JURISDICCIONALES
Reino Virreinato Real Audiencia
===============================================================
Casa Virreinato Real Audiencia de Santo Domingo
de de Nueva Real Audiencia de México
Austria España Real Audiencia de Guatemala
Real Audiencia de Guadalajara
Real Audiencia de Manila
Virreinato Real Audiencia de Panamá
del Perú Real Audiencia de Lima
Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá
Real Audiencia de Charcas (hasta 1776)
Real Audiencia de Quito
Real Audiencia de Chile
Real Audiencia de Buenos Aires (hasta 1776)
34
Casa Virreinato Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá
de de Nueva Real Audiencia de Quito
Borbón Granada Real Audiencia de Panamá
(1717-1723; Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá
1739-1810) Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá
Real Audiencia de Quito
Real Audiencia de Panamá
Virreinato del Río Real audiencia de Buenos Aires
de la Plata(1776) Real Audiencia de Charcas
===================================================================
8. TEMA: La Cultura Jurídica Europea y su Proyección Europea
Son los componentes jurídicos de la cultura occidental se han afirmado, impuesto,
transformado y, finalmente, diferenciado desde la Edad Media hasta nuestros días.
Orientada por la dimensión europea y transnacional de las ideas e instituciones
jurídicas, y muy sensible al fermento mediterráneo de la cultura europea, esta
investigación recrea la vieja visión social de un Derecho creativo, común, pluralista,
casi un Estado. Al mismo tiempo, la presente obra reconstruye la apasionante aventura
jurídica del individualismo, del voluntarismo y del racionalismo al abrirse paso en los
tiempos modernos: esta aventura ha sólido terminar provocando - tantas veces y en
tantos lugares, y con resultados disímiles y muchas veces trágicos- la pugna entre la
Política y el Derecho, entre la ?voluntad? soberana y las ?razones? de los juristas. Y,
en un movimiento insólito en manuales de este género, el autor termina por arrastrar a
los juristas hasta las aguas de la posmodernidad.
El autor Panero ofrece en efecto una clara y concisa visión del complejo fenómeno de
la recepción del Derecho romano en los sistemas jurídicos actuales, partiendo del
conocido impulso que tras largos siglos de olvido otorgan a su estudio los maestros de
la Escuela de Bolonia, propiciado en gran medida, como recuerda el autor, por el
conocido descubrimiento de la littera fiorentina, hasta llegar a las modernas
codificaciones. En este sentido, Panero realiza un breve pero documentado recorrido
por las diversas corrientes de pensamiento imperantes en los distintos momentos
históricos: el humanismo renacentista que, como es sabido, encontrará su máxima
difusión en Francia (mos Gallicus, frente al método del mos Italicus propio de los
comentaristas); el iusnaturalismo racionalista de los siglos XVII y XVIII fundado por
Huig de Groot (1583 - 1645) y la Escuela Histórica del Derecho, a la postre heredera
del iluminismo dieciochesco, que preparará el camino para la codificación en
Alemania, siguiendo un proceso ya concluido en otros países europeos, comenzando
por Francia, Italia y España, destacando en cada caso el crucial papel otorgado al
Derecho romano como base para la construcción de la ciencia jurídica europea. Se
trata, volvemos a repetir, de un trabajo de enorme interés, sobre todo en unos
momentos en que se ha hablado de "crisis" del Derecho romano, llegándose incluso a
cuestionar la importancia de su estudio en la formación del jurista.
35
CONCLUSIONES
1. La historia de las coronas de Aragón y de Castilla está íntimamente ligada a lo largo
de la Edad Media, no sólo porque tuviesen como empresa común: la Reconquista, sino
porque las casas reinantes en ambas coronas eran las mismas, sobre todo desde la
llegada de los Trastamara. La casa de Trastamara alcanza el trono con Enrique II, hijo
bastardo de Alfonso XI, en 1369, tras la muerte de Pedro I el Justiciero (o el Cruel); lo
que supuso la liquidación de la vieja nobleza castellana y leonesa en favor de una
nueva nobleza más sumisa al rey. Los Trastamara fueron reyes autoritarios que
intervinieron en los asuntos europeos.
La casa de Trastamara entronizará con la dinastía de la corona de Aragón a partir de
1412 con la elección del infante don Fernando como rey de Aragón, en el
Compromiso de Caspe. Los Trastamara de ambos reinos pretendieron, desde el
principio, unificar los dos reinos bajo la misma familia, por lo que iniciaron una
política matrimonial tendente a ello.
Hay que tener en cuenta que en la época unir dos reinos significaba, tan sólo,
garantizar que tenía un solo rey y un solo heredero, y no que, como se podría pensar en
la actualidad, se creasen unas mismas instituciones y una misma legislación para
ambos reinos, o se extendiesen las instituciones y la ley de un reino sobre otro. De
hecho, en la época, no todos los habitantes de un mismo reino estaban sometidos a la
misma ley, la nobleza y el clero tenían sus leyes y sus jueces, y no se regía, como los
demás, por el derecho común. Incluso determinados gremios, como el de la mesta,
tenían su legislación propia; por eso se llaman gremios privilegiados.
2. El Derecho Indiano era un derecho por lo general público que pretendió solucionar las
situaciones derivadas del contacto entre el Viejo y el Nuevo Mundo.
Este cuerpo de leyes, llamado también derecho indiano propio, no fue de ningún modo
un sistema completo, único y cerrado de normas aplicables a las Indias.
Por el contrario. Basta dar un vistazo a las leyes de Indias recopiladas en 1680 para
comprobar que dichas normas se ocupan fundamentalmente de la organización del
gobierno, la iglesia, el comercio de ultramar y la economía extractiva.
3. Constituían fuente del derecho indiano:
El derecho municipal: Es el derecho creado en y para las Indias, este estaba
compuesto por las ordenanzas de los virreyes, los autos acordados de los cabildos
y reales audiencias, la costumbre en materias de derecho privado como de derecho
público, la jurisprudencia de los tribunales (sobre todo la del Consejo de Indias) y
la doctrina política de los publicistas indianos (ej: Juan de Solórzano Pereira)
El derecho indígena: La corona española lo aceptaba cuando no fuera contrario a la
religión católica ni contraria a los derechos del rey (o sea, casi nunca).
El derecho castellano: Se aplicaba en lo relativo a materias de derecho privado.
36
4. Establecieron los españoles, para la explotación de las minas y los "obrajes", un
sistema abrumador de trabajos forzados y gratuitos, que diezmó la población aborigen.
Esta no quedó así reducida sólo a un estado de servidumbre -como habría acontecido
si los españoles se hubiesen limitado a la explotación de las tierras conservando el
carácter agrario del país- sino, en gran parte, a un estado de esclavitud. No faltaron
voces humanitarias y civilizadoras que asumieron ante el Rey de España la defensa de
los indios. EI padre de Las Casas sobresalió eficazmente en esta defensa. Las Leyes de
Indias se inspiraron en propósitos de protección de los indios, reconociendo su
organización típica en "comunidades". Pero, prácticamente, los indios continuaron a
merced de una feudalidad despiadada que destruyó la sociedad y la economía inkaicas,
sin sustituirlas con un orden capaz de organizar progresivamente la producción. La
tendencia de los españoles a establecerse en la Costa ahuyentó de esta región a los
aborígenes a tal punto que se carecía de brazos para el trabajo. El Virreinato quiso
resolver este problema mediante la importación de esclavos negros, gente que resulto
adecuada
Bartolomé de Las Casas: (Sevilla 1474 - Madrid 1566)
Primer sacerdote nombrado en América (1510) y conocido por su defensa de los
indios, Bartolomé de las Casas fue primero un encomendero en Cuba. Su ardua
campaña, dirigida siempre a los reyes de España, le valió se nombrado "protector de
los indios" en 1516. Las Casas proponía la colonización pacífica a través de
misioneros. Pudo aplicar sus teorías en Cumaná (Venezuela) con poco éxito. Siguió su
labor protectora en varios lugares de América y fue una influencia en la promulgación
de las Leyes Nuevas de 1542. En 1544 fue nombrado Obispo de Chiapas (México),
luego de declinar el obispado del Cuzco. Escribió "Breuíssima relación de la
destruyción de las Indias" (1552).
5. La cultura árabe tuvo, pues, gran influencia en el llamado Derecho Castellano que era
el imperante en el reino español, desde el siglo XIII hasta el siglo XV en que se
produjo la conquista de América y en el cual también influenciaron, sucesivamente, el
Derecho Romano, el Derecho Justinianeo, el Derecho Germánico y el Derecho
Canónico.
Había caos y desorden jurídico en el reino de Castilla al producirse la expulsión de los
árabes de España y el rmino del dominio árabe y fue, precisamente, la liberación de
las tierras que durante ocho siglos estuvieron sometidas, lo que determinó que los
Reyes Católicos decidieran apoyar a Colón en su aventura de conquistar nuevos
territorios.
Debido a la superposición de leyes y al cambio que éstas con frecuencia
experimentaban, en el Derecho Castellano regía el sistema de prelación hasta el
grado, o sea que la ley nueva primaba sobre la antigua, sucesivamente hasta ocho
veces y, así, todas ellas tenían vigencia. Es decir que si para resolver un problema no
se encontraba solución legal en la ley nueva, se iba retrocediendo, hasta ocho veces,
hasta encontrar aquella, que se acomodara a las circunstancias.
Fue debido a esas costumbres que, al legislar en el Nuevo Mundo, con frecuencia eran
las leyes a las que se conocía con el nombre de "las partidas", dadas entre 1252 y
1263, las que más se aplicaban.
37
El Derecho Indiano fue constituyéndose a medida que se iban dando las leyes que
podían resolver los problemas que la nueva realidad presentaba y cuya solución no se
encontraban en el Derecho Castellano.
6. Los intentos de recopilación fueron varios, así:
Licenciado Maldonado, conocido como "Repertorio de las cédulas, provisiones y
ordenanzas reales, publicado en 1556;
la de Vasco de Fuga, o "Cedulario de Pruga", de 1563, recopilación hecha por
estricto orden cronológico y no de materias;
la de Diego de Ercina, en 1596, recopilación continuada por Diego Zorrilla,
Rodrigo Aguilar y León Pinedo;
Promulgación, ordenada por Carlos II el Hechizado; recopilación ésta que se
divide en nueve libros, 218 títulos y 6.377 leyes.
7.
8.
ANEXO
El Derecho Indiano: Cronología
1492
Cristóbal Colón descubre América
1493
El Papa aprueba la bula Inter Caetera, en la que otorga las nuevas tierras descubiertas en
América a los monarcas españoles
1494
España y Portugal firman el Tratado de Tordesillas, en el que se fija el límite entre las
posesiones de ambos países
1503
Se crea la Casa de Contratación
1505
38
Se promulgan en Castilla las Leyes de Toro, que entre otras cosas establecen el orden de
prelación en que deben usarse los distintos códigos castellanos
1511
Fray Antonio de Montesinos denuncia los abusos de los conquistadores españoles sobre los
indígenas de La Española, iniciando el debate sobre la legitimidad de la conquista
1511
Se crea la Real Audiencia de Santo Domingo como órgano de control real. Es la primera en
América
1513
Se redacta el Requerimiento, pieza jurídica teológica en la que se les debía informar a los
indígenas de la autoridad del rey de España sobre ellos
1524
Se crea el Consejo de Indias, con la finalidad de asesorar al monarca en el gobierno de las
colonias americanas
1535
Se crea el virreinato de Nueva España, en México
1542
Se reúne una Junta de teólogos y juristas en Valladolid, ante la cual Bartolomé de las Casas
denuncia los abusos sobre los indígenas. Ese mismo año, se promulgan las Leyes Nuevas, que
eliminan la encomienda
1543
Se crea el virreinato del Perú
1550
Se realiza una nueva Junta en Valladolid, en la que Bartolomé de las Casas debate con Ginés
de Sepúlveda, quien defiende la teoría de la servidumbre natural de los indígenas
1563
Vasco de Puga realiza el primer Cedulario Indiano, una recopilación de leyes sobre Nueva
España
1567
Se publica la Recopilación de las leyes destos reynos, en la que se reúne toda la legislación
castellana promulgada hasta la fecha
1570-1575
El virrey Francisco de Toledo da forma definitiva a las instituciones sociales y jurídicas del
vireinato del Perú
1606
Se inicia el trabajo de recopilación de las leyes relativas a América
1609
39
Se establece la Real Audiencia de Santiago de Chile
1680
Se publica la Recopilación de leyes de los reinos de Indias, obra magna del derecho indiano
1714
El monarca Felipe V crea la Secretaría de Marina e Indias, lo que coloca los asuntos
americanos bajo la supervisión directa del monarca
1737
Se dictan las Ordenanzas de Bilbao que regulan el comercio en España e Indias
1758
Se abre la primera cátedra de Derecho en Chile, en la Universidad de San Felipe
1776
Se dicta la Instrucción de regentes, que introduce reformas al sistema procesal, agilizando los
trámites judiciales
1776
El monarca Carlos III ordena la redacción de un Código de Indias, el que nunca es terminado
1778
Se funda en Santiago la Academia Carolina de Leyes Reales y Práctica Forense, en la que se
enseña el derecho español e indiano
1786
Se aplica en Chile la Ordenanza de Intendentes, dividiéndose el país en las intendencias de
Santiago y de Concepción
1790
Se suprime la Casa de Contratación
1805
Se promulga la Novísima recopilación de las leyes de España
1811
Se suprime la Real Audiencia de Santiago de Chile
40
BIBLIOGRAFÍA
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Menacho Chiok Luis Pedro. (2007, marzo 23). El derecho indiano en la conquista española. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-derecho-indiano-en-la-conquista-espanola/
Menacho Chiok, Luis Pedro. "El derecho indiano en la conquista española". GestioPolis. 23 marzo 2007. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-derecho-indiano-en-la-conquista-espanola/>.
Menacho Chiok, Luis Pedro. "El derecho indiano en la conquista española". GestioPolis. marzo 23, 2007. Consultado el 3 de Septiembre de 2015. http://www.gestiopolis.com/el-derecho-indiano-en-la-conquista-espanola/.
Menacho Chiok, Luis Pedro. El derecho indiano en la conquista española [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-derecho-indiano-en-la-conquista-espanola/> [Citado el 3 de Septiembre de 2015].
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