El coaching: ¿Ha venido para quedarse?

  • Autoayuda
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La abrupta aparición de esta emergente ¿profesión?, junto con la oleada de coaches que se han subido a este carro difundiendo las excelencias de la misma, han despertado variedad de reacciones: a muchas personas les resulta un engaño, algunas no aciertan a entender lo que es, a otras les parece un campo de ayuda personal curioso por explorar. Con este post voy a intentar disminuir la brecha entre todas ellas.

Confieso que, a la hora de empezar a escribir este post, tenía emociones encontradas con respecto a dónde me iba a posicionar yo. ¿Debía mencionar que yo también me he unido a la ola de los coaches?. ¿Es algo como para exhibir músculo o es algo para ocultar hoy en día?.

No voy a explicar en qué consiste un proceso de coaching ni las diferentes escuelas que esta corriente acoge, ya que hay literatura de sobra a la que podéis acudir o ya habréis acudido.Sin embargo, voy a asentar la reflexión de este post sobre 2 conceptos básicos que considero necesarios para entender la práctica de esta disciplina y que, a su vez, resumen el impacto que su buen uso puede conseguir : el coaching te acompaña y te acerca tanto a la toma de conciencia como a la acción consecuente

Siendo importantes las 2 palabras subrayados en negrita (conciencia y acción) prefiero que te fijes en el matiz humilde de los verbos secundarios que las preceden (acompañar y acercar) ya que ellos te ayudarán a situar tus expectativas sobre el verdadero alcance del coaching.

Tampoco voy a ser tan osado como para “confrontar” el coaching con la psicología. No he estudiado psicología y,claro está,no la he ejercido. Por lo tanto, no tendría argumentos para comparar y, mucho menos, equiparar ambos. Sin embargo, para los interesados en ampliar su mirada crítica, os adjunto este enlace, proveniente de la psicología, no especialmente “amigable” con la práctica del coaching. Dicho esto, sí quiero remarcar que he tenido a varias psicólogas acompañándome en mi largo proceso de formación como coach que me han manifestado el aprendizaje y valor añadido que les ha supuesto la formación como coaches y,en algunos de los casos, el proceso de desarrollo personal que acompaña a esta.

A partir de aquí voy a tratar de diluir lo qué es el coaching y, por tanto, lo que supone ser un coach, ya que creo que el coaching es una forma de estar en la vida. Para ello, animo a quitar las titulaciones o los birretes que capacitan o incapacitan a unas personas o a otras para “acompañar” (bajo este término ya me empiezo a sentir más cómodo) a otras personas. Quiero acercar las distancias entre esa persona a la que siempre recurres para tomar un café cuando algo te bloquea y el coach homologado por la escuela xxx, a la vez que quiero poner en su justo valor la acreditación y la capacitación de este último.

Ambos 2 necesitarán:

  • en primer lugar, tener la devoción o, al menos, la inquietud necesaria para ayudar, acompañar, y ponerse al servicio de las personas.
  • en segundo lugar, conectarse con la humildad necesaria que un acompañamiento “desde abajo” y al servicio de una persona requiere. Sólo desde ahí, situándose en el “claro” (como habitualmente se denomina en el coaching ) que supone estar totalmente abierto a la sorpresa del descubrimiento del “otro”, estarás interactuando con esa persona desde el respeto y la ética
  • por último, tener las competencias necesarias en la práctica del acompañamiento. Creo que algunas personas tienen de forma innata muchas de ellas, esto es: intuición para saber desgranar lo importante de lo no tan importante, saber escuchar lo que no se dice, saber desmontar juicios, saber diseñar una conversación y fluir con ella hacia un lado o hacia otro dependiendo del tipo de persona que tienes enfrente, saber cuándo y por dónde puedes entrar y cuándo no…en fin esos intangibles que a veces ya vienen en tu mochila o lo os ha ido incorporando a lo largo de la vida.

Sin embargo, es aquí donde quiero poner en valor la formación y la práctica del coaching ya que, a través de estas, el coach :

  • incorpora un nuevo lenguaje y nuevos conceptos en torno a la interacción con la persona y a su realidad.
  • asimila una metodología y una rutina que constituye el esqueleto sobre el que se asienta la interacción con el coachee (la persona sujeta al proceso de coaching).
  • aprende técnicas de fácil uso para salvar los distintos obstáculos que van surgiendo en la conversación

Todo ello le aporta al coach ligeras ventajas:

  • le permite, apoyándose en el poder de nuevas palabras y conceptos, tener una conversación más rica y más precisa que le permitirán a él y a la persona que tiene enfrente entender mejor su “caso” (decía Kierkegaard que las palabras son salvadoras porque permiten la comunicación).
  • tiene más recursos, técnicas, etc. a los que acudir para salvar ciertos obstáculos, bloqueos que surjan durante la conversación y, por lo tanto, abrir posibilidades.
  • le capacita para tener una perspectiva ligeramente más amplia en la escucha de la otra persona (de alguna manera su campo de escucha y de interpretación se hace más amplio),
  • como consecuencia de ello, le permite ser más diligente a la hora de enfocar el abánico de preguntas necesarias a lo largo de todo el recorrido de la interacción y, por lo tanto, a la hora de acertar con las preguntas críticas. Digamos que de alguna manera desarrolla una precisión quirúrgica para que el coachee haga “click”.
  • y por último, le permite estar más lúcido a la hora de explorar y atinar con las nuevas posibilidades de acción o nuevas formas de hacer que ofrece al coachee.

No sé si con todo esto habré conseguido limar consensos con respecto al sitio que se le debe otorgar al coaching, o responder a la pregunta de si ha venido para quedarse…o si ya estaba entre nosotros. Por si no he sido capaz de hacerlo, y si aún te preguntas que lugar debe ocupar el coaching en tu vida, haré un último intento con la siguiente analogía que os puede resultar más gráfica:

Huid de aquellos rincones del coaching donde la difusión de su práctica tenga un halo de “mágico” o presente “rentabilidades” demasiado altas, y acercaros a aquellos espacios donde podáis percibir el aroma de un excelente café.

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Gazteluiturri Aitor. (2015, mayo 19). El coaching: ¿Ha venido para quedarse?. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-coaching-ha-venido-para-quedarse/
Gazteluiturri, Aitor. "El coaching: ¿Ha venido para quedarse?". GestioPolis. 19 mayo 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-coaching-ha-venido-para-quedarse/>.
Gazteluiturri, Aitor. "El coaching: ¿Ha venido para quedarse?". GestioPolis. mayo 19, 2015. Consultado el 6 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/el-coaching-ha-venido-para-quedarse/.
Gazteluiturri, Aitor. El coaching: ¿Ha venido para quedarse? [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-coaching-ha-venido-para-quedarse/> [Citado el 6 de Diciembre de 2016].
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