El ciclo económico y su incidencia en la empresa. Estudios de caso

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La política coyuntural de la empresa
PRESENTACION
La definición de la empresa como un sistema abierto que interactúa con el medio
social en el que se desenvuelve exige -como parte del proceso administrativo- la
inclusión del análisis del entorno tanto en la evaluación de la gestión realizada
como en la definición de objetivos y en la proyección de metas. El entorno mismo
puede considerarse bajo distintos ángulos: cultural, político, legal, económico, etc..
En el contexto de esta investigación, el énfasis se centra en el aspecto económico,
el cual puede examinarse bajo la perspectiva de la temporalidad según sea de
corto o de largo plazo. En el primer caso se hará referencia a las características
más inmediatas y seguramente más fluctuantes; se hablará, entonces, de
coyuntura económica. En el largo plazo se tendrán en cuenta los factores
estructurales o más estables que caracterizan el entorno económico.
Por su naturaleza, los modelos de planeación estratégica realizan la identificación
de oportunidades y amenazas para la empresa con base en las características
estructurales del entorno y descuidan sus elementos coyunturales. Sin embargo,
el largo plazo está determinado, en gran medida, por la acumulación de
fenómenos de corto plazo, de naturaleza transitoria. Así, por ejemplo, el
incremento quinquenal de las ventas en una empresa puede estar impulsado por
factores diferentes en cada uno de los cinco años: las exportaciones, el gasto
público, el crédito al sector privado, etc.. De esta manera, un crecimiento continuo
de los ingresos operacionales, a través de un período de varios años, se explicaría
por la sucesión (afortunada) de diversos fenómenos. Conviene, entonces, tener
presente la coyuntura económica en la gestión gerencial, no sólo como factor
explicativo de los resultados alcanzados, sino, además, como variable decisiva en
la formulación de metas precisas, tales como producción, ventas, exportaciones, y
utilidades.
Ahora bien, la coyuntura económica puede definirse como la confluencia -en un
tiempo y en un espacio dados- de un grupo de factores que, considerados
conjuntamente, contribuyen a explicar la situación que atraviesa una actividad
económica específica, correspondiente bien sea a una empresa, a un sector
productivo, a un grupo de sectores (rama) o a la economía en su conjunto.
Estos distintos alcances del término coyuntura (empresa, industria, sector,
actividad económica general) quizás puedan comprenderse mejor tomando como
ejemplo el “Informe de la Junta Directiva y del Presidente” de la Compañía de
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Cementos Argos S.A., correspondiente a 1995, donde se lee que: “Argos y sus
empresas asociadas, al igual que otros sectores de la economía nacional, tuvieron
unos resultados inferiores en general, en el año de 1995 al cual se refiere el
presente informe, al compararlas con los mostrados en el ejercicio anterior. Estos
resultados se vieron afectados por la disminución en la actividad edificadora
nacional que según estadísticas de Camacol, decayó en 13.5% después de dos
años de un desempeño por encima del crecimiento de nuestra economía. La
industria de la construcción se vio afectada entre otros factores por cierta
saturación en el mercado de vivienda terminada, y por los altos intereses de los
préstamos hipotecarios. Además de lo anterior, el exceso de oferta que mostraron
los productores de cemento nacionales hizo que los precios no se modificaran al
ritmo de los costos de producción, afectando los resultados de nuestras
empresas”.
Sin embargo, en la práctica gerencial aparentemente no se concede igual
importancia al análisis ex-ante de la coyuntura, es decir, a la denominada
previsión económica. En efecto, no es usual encontrar en los Informes Anuales,
rendidos por los administradores a los propietarios, la descripción de las
perspectivas del entorno empresarial. Esta ausencia quizás tenga una razón más
profunda, cual es el desconocimiento de la articulación coyuntural de la empresa,
tanto con la industria en la cual participa como con la economía en su conjunto.
En efecto, todas las empresas no se comportan de igual manera frente a la
coyuntura, sino que -por el contrario- presentan diferentes sensibilidades; es decir,
los efectos sobre las organizaciones -derivados de los cambios en la actividad
económica agregada- son de naturaleza y magnitudes diferentes. Por esta razón,
es viable medir la sensibilidad coyuntural de acuerdo con el aspecto de la empresa
que resulta más afectado: los beneficios, los ingresos monetarios, las ventas
físicas o la administración. La diferencia entre la sensibilidad coyuntural vía
ingresos o a ventas está dada por las características propias del bien producido
y por el poder de mercado de cada empresa. Por su parte, la gerencia refleja
negativamente el impacto de la coyuntura cuando los cambios de ésta no fueron
anticipados durante el proceso administrativo y, por consiguiente, recae -en quien
toma la decisión- la responsabilidad de los resultados.
Las elasticidades o sensibilidades coyunturales de la empresa pueden clasificarse
en positivas o negativas, conforme sea el impacto que la coyuntura ejerce sobre la
actividad de la organización: precoces, coincidentes o retardadas, según la
relación temporal con el movimiento coyuntural. Una firma puede presentar una
sensibilidad positiva o negativa a la coyuntura, según que la actividad empresarial
o sus resultados varíen en el mismo sentido o en sentido inverso que el ciclo
económico. Por definición, las empresas procíclicas tienen un peso más
importante en el volumen global de actividad que las empresas contracíclicas. Una
firma puede presentar una sensibilidad precoz o retardada a la coyuntura, como
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son los casos de las empresas exportadoras y fabricantes de maquinaria,
respectivamente. Una firma puede presentar una sensibilidad elevada o débil
frente a la coyuntura (una empresa constructora -por su naturaleza propia- registra
una sensibilidad elevada).
Para una gestión gerencial exitosa quizás no sea, entonces, suficiente disponer de
los pronósticos generales, es decir, conocer las perspectivas macroeconómicas
del país. Se requiere, además, identificar y cuantificar los posibles impactos,
favorables o desfavorables, de esa coyuntura sobre la industria en la que se
participa y sobre la empresa misma, dado que los fenómenos generales no
repercuten de igual manera en todos los sectores y empresas. Sólo de esta
manera se evitará inculpar al desempeño económico del desempeño empresarial,
pues la previsión de las fluctuaciones del entorno también constituye tarea
esencial en la función gerencial.
Sin embargo, este tema ha sido poco explorado tanto por las teorías económicas
como por las administrativas, quizás en razón de su naturaleza ambigua, pues se
sitúa en la intersección de los desempeños macroeconómico y empresarial. En
efecto, la ciencia económica ha reducido el análisis de la empresa al de un agente
representativo, perfectamente informado sobre su función de producción, sus
costos, su demanda y sus competidores; en cualquier caso se trata de un agente
intemporal que actúa racionalmente, cuya incertidumbre encontraría siempre una
solución única y óptima, así sea a través de modelos probabilísticos.
Las teorías administrativas, por su parte, han enfatizado en las habilidades de
dirección requeridas para lograr el mayor rendimiento de los recursos humanos
disponibles, pues el aprovechamiento de los factores tecnológicos se ha delegado
a la ingeniería industrial; mientras que el desempeño económico general se ha
definido como una variable externa, frente a la cual se tiene poca o nula capacidad
de reacción. En otras palabras, de acuerdo con las teorías administrativas, las
empresas sufren la coyuntura económica más de lo que pueden hacer para
cambiarla.
Esta investigación, por el contrario, quiere plantear la posibilidad e importancia de
que los directivos empresariales realicen una política coyuntural activa; es decir,
que -con base en un adecuado proceso de previsión económica general y
particular para cada empresa- adopten las decisiones necesarias para reducir los
efectos negativos de la coyuntura económica y para potenciar el aprovechamiento
de los impactos positivos. El punto de partida necesariamente consiste en el
conocimiento de la dinámica coyuntural y de la forma como se articula a ese
movimiento cada empresa.
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Con el propósito de contribuír al enriquecimiento de la gestión gerencial, se
desarrolló el presente estudio, el cual contó con el apoyo financiero y académico
de la Universidad Eafit. El contenido del mismo se descompone en tres grandes
secciones: la primera examina la definición y análisis de la teoría de las
fluctuaciones económicas, con énfasis en las coyunturales; en la segunda se
exponen los elementos metodológicos utilizados para lograr una aproximación
empírica al examen de las relaciones empresa-coyuntura económica; la tercera
corresponde a la aplicación del análisis propuesto al caso de dos empresas:
Cemento Argos y Fabricato.
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CAPITULO PRIMERO
A S P E C T O S
T E O R I C O S
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El conjunto de procesos realizados para generar los bienes y servicios necesarios
a la subsistencia material de una comunidad se denomina la actividad económica,
la cual aparece como el agregado inconsciente -es decir, no planeado
colectivamente- de muchas acciones individuales. En el centro de estas últimas se
encuentran las empresas, u organizaciones consagradas a la obtención de
beneficios monetarios mediante la producción y venta de uno (o algunos) bienes
y/o servicios. Los resultados empresariales individuales se constituyen, por tanto,
en el determinante del comportamiento económico social y de sus fluctuaciones;
estas últimas ocasionadas en la disparidad de criterios existente al tomar las
decisiones individuales.
Sin embargo, el comportamiento económico social no es más que una categoría
del conocimiento, definido como la sumatoria ponderada de los desempeños
alcanzados por todas y cada una de las empresas que hacen parte del sistema
económico. En efecto, la medición de un resultado económico global ha sido una
de las preocupaciones centrales de la ciencia económica, la cual se ha empeñado
en identificar y delimitar los comportamientos de corto y largo plazo de la actividad
económica, a partir de diferentes indicadores promedios o agregados. Aún más,
en el proceso de avance del conocimiento científico, el corto término ha sido un
terreno de análisis específico de la macroeconomía, en particular, a través del
estudio del denominado ciclo económico; mientras que las teorías del crecimiento
y el desarrollo se han ocupado de los movimientos de largo plazo. En ambos
casos, el papel cumplido por las empresas -como unidades productoras básicas-
aparece relegado a un segundo plano.
En otras palabras, la conceptuación de la realidad económica como una totalidad,
es decir, como un agregado macroeconómico, resta importancia a los
comportamientos individuales, pese a que ellos constituyen el origen y la base del
desempeño global.
Desde la perspectiva de la empresa, por el contrario, el comportamiento general
identificado por el análisis económico no puede pasar inadvertido sino que debe
constituír un punto de referencia obligado para la proyección de sus operaciones.
En efecto, definida como un sistema abierto que interactúa con su entorno, la
unidad empresarial está comprometida con el conocimiento y manejo (hasta
donde sea posible) del medio socioeconómico en el que opera. En este sentido, la
agregación macroeconómica constituye un parámetro de decisión para la
empresa, por cuanto le indica la evolución y tendencias del entorno.
En este capítulo, teniendo como marco de referencia el hecho que el movimiento
constituye el modo de existencia propio de la actividad económica, se profundizará
en el análisis de las interrelaciones economía-empresa
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1 EL CARACTER DINAMICO DE LA ACTIVIDAD ECONOMICA
La actividad económica se encuentra sometida a una gran variedad de
movimientos o fluctuaciones, algunas de las cuales son claramente definibles, lo
que permite clasificarlas de manera sistemática. Al lado de éstas hay una multitud
de cambios inciertos, no clasificables e imprecisos, que pueden llamarse factores
accidentales, como los derivados de fenómenos climáticos y de cambios políticos
imprevistos. Es decir, las variaciones de la actividad económica pueden agruparse
en dos grandes categorías: cambios no recurrentes y fluctuaciones recurrentes.
Desde la perspectiva de la ciencia económica -cuya existencia depende de la
posibilidad de sistematizar las observaciones de la realidad-, los movimientos
importantes son los de carácter recurrente. Es decir, la teoría enfrenta un reto
tanto histórico como conceptual, pues simultáneamente debe identificar y clasificar
las fluctuaciones ocurridas en el desarrollo histórico de la actividad económica. En
este sentido, con base en el estudio de la sociedad industrial, tres tipos de
movimientos han sido definidos: seculares, de larga duración y de corto período.
Las fluctuaciones seculares corresponden al crecimiento continuo de la actividad
económica; su medición se obtiene al comparar dos fases -lejanas entre - del
desarrollo socioeconómico; y se les asimila con el progreso económico
permanente; es decir, este tipo de expansiones corresponde a la experiencia de
varias generaciones sucesivas. Esta apreciación sugiere que, al menos en teoría,
no existe la posibilidad de un decaímiento secular de la actividad económica, sino
que la sociedad humana se encuentra en constante expansión.
Los movimientos largos corresponden a fluctuaciones muy amplias, en términos
de duración temporal, e indican que en realidad el progreso económico no sigue
una línea recta y que el proceso de crecimiento es inestable. En una perspectiva
de larga duración, se ha podido constatar la existencia de grandes fluctuaciones,
como los denominados ciclos Kondratieff, cuya periodicidad alcanza el medio
siglo. En estos casos, las fases de crecimiento continuo se alternan con
recesiones prolongadas, expresadas en cambios de precios y cantidades (Dupriez
y otros, 1996).
Las fluctuaciones de corto período, por su parte, se integran con los movimientos
largos y explican los cambios en sus tendencias. Es decir, una tendencia puede
definirse como un movimiento continuo y prolongado de cualquier actividad en una
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dirección conocida; si bien es necesario añadir que el sentido de la dirección
puede cambiar; lo que conduce a pensar que las tendencias no son más que fases
de unos movimientos recurrentes de largo plazo; es decir, componentes de ciclos
de mayor amplitud.
Las desviaciones frente a la tendencia constituyen las fluctuaciones de corto plazo
o ciclos económicos de corta duración, los cuales pueden definirse como la
expansión simultánea de muchas actividades económicas, seguida generalmente
por recesiones similares, contracciones y recuperaciones que lindan con la fase
expansiva del siguiente ciclo. Esta secuencia de cambios es recurrente pero no
periódica. La duración de un ciclo puede variar de uno a diez o doce años, según
la definición clásica de A. F. Burns et W.C. Mitchell, citada por J. Fayolle (1987).
En síntesis, la representación tradicional de la dinámica económica se basa en la
distinción entre tendencia y ciclo. La primera simboliza el largo plazo, mientras que
el ciclo caracterizaría los fenómenos de corto plazo. La definición de dominios
específicos en la ciencia económica separa ambos elementos, bajo el supuesto de
que obedecen a fuerzas independientes.
De esta manera, el análisis de corto plazo, característico de la macroeconomía,
supone fijas las capacidades de producción y se consagra al estudio de las
fricciones existentes en los diferentes mercados (monetario, laboral, de bienes y
servicios). El largo plazo, por su parte, constituye el dominio exclusivo de las
teorías del crecimiento y el desarrollo, en las cuales se examinan los procesos de
acumulación de los factores de producción y de distribución social de la riqueza.
Finalmente, cabe señalar que las fluctuaciones de corto plazo pueden dividirse en
dos grupos: las estacionales y las cíclicas. La estacionalidad de una magnitud
económica se define como su repetición con una amplitud estable y una
periodicidad regular. Convencionalmente, sólo las fluctuaciones con periodicidad
inferior a un año (verbigracia, mensuales o trimestrales) pueden calificarse de
estacionales. Sin esta convención, la distinción entre fluctuaciones estacionales y
ciclos económicos propiamente dichos no sería suficientemente clara. Además, la
estacionalidad de un fenómeno debe identificarse mediante su repetición durante
un período amplio (al rededor de cinco años), a fin de no confundir los fenómenos
accidentales o aleatorios con los de carácter estacional (J. Fayolle, 1987).
1.1 LA NATURALEZA DEL CICLO ECONÓMICO
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El conocimiento y estudio de los movimientos de la actividad económica se hace a
partir de la recolección sistemática de datos, en las denominadas series de tiempo
o agrupación cronológica de información económica sobre una variable concreta.
El tratamiento estadístico de estas series temporales permite lograr la definición
matemática del ciclo económico, entendido como la alternancia de sucesos
prósperos y adversos en el transcurso de la vida económica.
Para algunos analistas, esas fluctuaciones (o componente clico de la serie
temporal) corresponden a oscilaciones estocásticos alrededor de una tendencia
determinística, es decir, de una serie que tiene un ritmo de crecimiento (de largo
plazo) constante, como ocurre con la estimación de una producción potencial a
partir de calcular las tasas de variación para los factores productivos (capital y
trabajo). En este caso, los movimientos aleatorios no afectarían -de manera
permanente- la tendencia en misma y el ciclo se definiría por las desviaciones
con respecto al sendero tendencial.
Con este criterio puede decirse que ¨el ciclo económico es el perfil más o menos
regular de expansión (recuperación) y contracción (recesión) de la actividad
económica en torno a la senda de crecimiento tendencial. En una cima cíclica, la
actividad económica es elevada en relación a la tendencia y en un fondo cíclico se
alcanza el punto más bajo de la actividad económica¨...¨La senda tendencial del
PNB es el camino que éste seguiría si los factores de producción estuvieran
empleados en su totalidad¨, (Dornbusch y Fischer, 1994).
Esta distinción entre tendencia y ciclo coincide con la teoría económica tradicional,
para la cual la tendencia refleja el crecimiento de una economía en equilibrio
(equivalente al crecimiento bajo condiciones de producción de pleno empleo,
como aparece en el mencionado texto de Dornbush y Fischer), mientras que los
ciclos o fluctuaciones representan la dinámica de desequilibrios alrededor de esta
tendencia. Es decir, el enfoque tradicional del ciclo económico caracteriza la
actividad económica como un movimiento secular -de crecimiento regulado o
constante- que es perturbado por fluctuaciones cíclicas.
Por el contrario, el componente tendencial sería estocástico si careciese de una
dinámica autónoma, una tasa de crecimiento constante e independiente de los
fenómenos accidentales, y, por consiguiente, estuviese compuesto por la
sumatoria de todos los movimientos aleatorios. En este caso no habría
separación formal entre tendencia y ciclo, pues todos y cada uno de los factores
aleatorios podrían hacer variar la tendencia, convirtiéndola en un proceso
estocástico; es decir, en un fenómeno estadístico que se desarrolla en el tiempo
según leyes probabilísticas (Mochón y Ancochea, 1981). Así, por ejemplo, en el
caso de la medición de la producción de un país (a través del PIB o del PNB)
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podría decirse que en todo momento los niveles de producción actual y tendencial
son iguales.
Este enfoque conduce a una descripción muy diferente de las series de tiempo, en
las cuales los movimientos resultan de la acumulación de choques, cada uno de
ellos con un valor promedio positivo, puesto que todo término aleatorio está
incluído en el total, de acuerdo con la construcción matemática utilizada por los
modelos ARIMA, mediante los cuales se efectúa esta interpretación. De esta
manera, el análisis del PIB indicaría que caídas en el crecimiento resultan de
choques pequeños y negativos, mientras que las expansiones de amplios y
positivos; además, que no tiene sentido hablar de recesiones o expansiones
temporales, ni reconocer fluctuaciones cíclicas, pues la separación entre tendencia
y ciclo no es más que que un proceso puramente estadístico carente de
significado económico (Blanchard y Fischer, 1994).
En otras palabras, también puede decirse que la discusión sobre la naturaleza del
ciclo económico se concentra en determinar si éste puede definirse como un
movimiento exógeno o endógeno al sistema tendencia-desviaciones.
En el primer caso, se trata de teorías determinísticas que conciben al ciclo como el
resultado de perturbaciones aleatorias que impactan al sistema económico,
rompen su equilibrio y desencadenan una serie de fluctuaciones que tiende a
disminuír con el paso del tiempo, pero que no elimina totalmente los movimientos
cíclicos -sino que los hacen recurrentes- pues nuevos eventos aparecen y rompen
otra vez el equilibrio de la economía, el cual se considera como el estado natural
de la dinámica económica que se realiza a lo largo de una línea con pendiente
constante.
La visión opuesta ha sido planteada por los defensores de la dinámica no lineal,
para quienes la naturaleza del ciclo económico es endógena. Según esta
metodología, la tendencia no obedece a una forma funcional perfectamente
determinada y uniforme en el curso del tiempo, tal como suponen los modelos
econométricos lineales, sino que se puede comportar como una sucesión más o
menos continua de tendencias segmentadas, en la medida en que cada
movimiento aleatorio, a lo largo del tiempo, puede alejarse indefinidamente de la
tendencia existente, sin girar alrededor de ella.
Esta última concepción podría interpretarse como el fruto de la fusión de dos
escuelas económicas aparentemente opuestas: por una parte, la teoría del
crecimiento endógeno, según la cual existe alguna causalidad del ciclo a la
tendencia: en particular, perturbaciones transitorias tienen efectos de largo plazo
en el ritmo de crecimiento de la productividad. Por otra, la teoría de los ciclos
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económicos reales, según la cual son fenómenos exógenos de oferta, y en
particular los de carácter tecnológico, los que generan los ciclos, al inducir
cambios en el comportamiento de los agentes económicos.
Como corolario de esta controversia, caben dos anotaciones: en primer lugar, que
la profundización en su conocimiento compete al campo de la investigación
económetrica de las series de tiempo, lo cual supera el ámbito de este trabajo. En
segundo lugar, que ambas teorías introducen límites en el análisis económico.
En efecto, el enfoque tradicional -centrado en la aceptación de un patrón de
crecimiento estable a largo plazo- supone la existencia de diferentes tendencias y
ciclos -unos más largos que otros- lo que obliga a identificar las relaciones entre
los diferentes movimientos de largo plazo y sus efectos en las situaciones
presentes de la vida económica. Bajo este esquema, un fenómeno de hoy podría
interpretarse inclusive como la expresión de la inflexión en un ciclo de largo plazo,
como ocurre con los denominados ciclos Kondratieff, cuya extensión se calcula en
cincuenta años o más (Dupriez y otros, 1996). Es decir, una lectura determínistica
de las series temporales restaría importancia a los fenómenos coyunturales, los
cuales perderían identidad propia y aparecerían como efectos de fenómenos
lejanos en el tiempo.
El enfoque probabilístico de los movimientos económicos, por su parte, restringe la
amplitud del análisis al descartar la existencia de un movimiento tendencial,
susceptible de ser utilizado como patrón de comparación con otros componentes
de la serie temporal. Es decir, si todas las fluctuaciones son aleatorios y sólo se
explican por mismas, no cabe la posibilidad de establecer analoas con
comportamientos promedios sino sólo con cambios precedentes, igualmente
estocásticos.
Podría concluírse, siguiendo a Zarnowitz (1985), que la ciencia económica se
encuentra en un callejon sin salida: “ciertamente, los procesos y relaciones
económicas estudiadas son en general estocásticas, por lo tanto las explicaciones
determinísticas de los movimientos macroeconómicos pueden no ser suficientes.
Pero las explicaciones puramente estocásticas carecen de un contenido teórico;
mientras que sólo los factores articulables en una teoría económica hacen parte
natural de las preocupaciones de quienes desean lograr un entendimiento sobre la
naturaleza y causa de los ciclos económicos”.
1.1.1 UNA ILUSTRACION MATEMATICA
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La controversia sobre la naturaleza del ciclo económico se ha considerado, según
se anotó arriba, como un problema de carácter únicamente matemático, sin
ninguna relevancia económica. Bajo esta perspectiva, las dos concepciones
podrían expresarse de las siguientes maneras:
1.1.1.1 Interpretación tradicional: ciclo estocástico alrededor de una
tendencia determinística.
De acuerdo con esta teoría, la técnica gráfica para obtener el ciclo consiste en el
sometimiento a una regresión lineal de los valores logarítmicos de la serie
considerada. Con este método se establecen simultáneamente la tendencia y el
componente cíclico, definido este último como las desviaciones con respecto a
dicha tendencia. Adicionalmente, utilizando un modelo ARMA (modelo
autorregresivo y de medias móviles) para tratar los residuos, se puede obtener la
expresión matemática específica a cada serie de tiempo, cuya fórmula general se
indica en la ecuación 1, que se presenta más adelante.
Para esta teoría, el término de error Utes -por construcción- la desviación de la
serie respecto a su tendencia (el conjunto de estas desviaciones constituye, por
consiguiente, el ciclo económico). Cada uno de estos valores no puede ser
predicho por el dato anterior de la serie y posee -además- el carácter de choque
externo con efectos transitorios; es decir, sin repercusiones permanentes sobre la
tendencia (Blanchard y Fischer, 1989).
El gráfico No. 1 refleja esta conceptuación del ciclo económico, aplicada al caso
colombiano. Para ello se tomaron los logaritmos de las series trimestrales del PIB
elaboradas por el Departmento Nacional de Planeación (1988 y 1993), se
sometieron a una regresión lineal en función del tiempo, para hallar el patrón de
crecimiento promedio durante el período marzo de 1975 - diciembre de 1992, el
cual resultó ser del 0.92%, de acuerdo con la ecuación obtenida: Y = 0.0092X +
11.535.
Finalmente, se graficaron los residuos como desviaciones respecto a la tendencia
(línea más clara en el gráfico No. 1) y se suavizó la dispersión de los mismos,
mediante la obtención de promedios móviles de orden 4. Así se construyó la curva
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del ciclo económico colombiano que se presenta en el gráfico (línea más oscura),
la cual define el tipo de fluctuaciones -expansiones o recesiones- con respecto al
patrón de crecimiento central.
Gráfico No. 1
COLOMBIA: CICLO ECONOMICO 1975 - 1992
-0.08
-0.06
-0.04
-0.02
0
0.02
0.04
0.06
0.08
0.1
0.12
0 10 20 30 40 50 60 70 80
DESVIACIONES CON RESPECTO A LA TENDENCIA
En términos matemáticos, esa parte del PIB originada en choques transitorios -y a
la cual se le denomina ciclo económico- es definida, por construcción, como una
serie estacionaria, cuya expresión algebraica se encuentra en la ecuación 1.
(1) qt= g. t + utdonde utsigue un proceso estacionario
En esta ecuación, la serie qt(definida como el logaritmo de la producción, q)
sigue un ciclo estocástico alrededor de una tendencia determinística (la cual posee
una tasa de crecimiento constante, igual a g). Todo choque aleatorio (por ejemplo,
un choque unitario en el período cero) va a implicar fluctuaciones alrededor de la
tendencia sin afectar el sendero de crecimiento de largo plazo. El ciclo (definido
como las desviaciones con respecto a la tendencia) está representado por el
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proceso estacionario ut. Un proceso estacionario es un proceso aleatorio de
media nula, varianza finita y donde las covarianzas, es decir, las correlaciones
entre las realizaciones del proceso en diferentes períodos (utyut+n ) son
independientes (Muet, 1993).
1.1.1.2 Interpretación alternativa: serie estacionaria en la primera derivada
La visión opuesta a la consideración del ciclo como un proceso estocástico
alrededor de una tendencia determinística parte del supuesto que los fenómenos o
choques aleatorios no tienen efectos transitorios sino permanentes y que, por lo
tanto, no existe distinción alguna entre el ciclo y la tendencia; sino que, en todo
momento, lo es posible identificar un único valor, correspondiente a ambos. Es
decir, por construcción la serie se define como no estacionaria. En el caso de los
datos trimestralizados del PIB colombiano, habría lugar a decir que, para cada
período, la tendencia y el valor trimestral son los mismos.
El mecanismo para demostrar la duración (o permanencia) del fenómeno aleatorio
consistiría en la aplicación de un modelo ARIMA (modelo autorregresivo-integrado
de medias móviles) en lugar de un ARMA; el primero se utilizaría sobre las
diferencias logaritmicas de la serie a analizar; mientras que el modelo ARMA,
según se anotó, sirve para analizar los residuos o rminos de error obtenidos a
partir de la regresión lineal de los valores logarítmicos de una serie (Blanchard y
Fischer, 1989).
La aplicación de ambos modelos debe realizarse sobre series estacionarias, es
decir, sobre series que no muestren tendencia; por esta razón esta interpretación
alternativa considera la serie como estacionaria en su primera derivada. Para
eliminar la tendencia, se recomienda convertir los datos originales en cifras
logarítmicas y posteriormente realizar una diferenciación de las mismas. Esta
posibilidad de manipular las series es lo que permite señalar que el carácter
estacionario o no estacionario de una serie se obtiene por construcción. Y también
por esta misma razón se argumenta que la controversia sobre la naturaleza del
ciclo económico es más de carácter estadístico que económico.
Bajo estos supuestos, la mejor expresión gráfica de esta concepción del ciclo
económico podría ejemplificarse a través de la curva de las diferencias
logarítmicas PIB colombiano tomado en sus cifras anuales, como aparece en el
gráfico no. 2.
15
Gráfico No. 2
COLOMBIA: CICLO ECONOMICO 1975-1992
0
0.01
0.02
0.03
0.04
0.05
0.06
0.07
0.08
0.09
1976
1977
1978
1979
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
Años
Dif. logaritmicas anuales
La estacionaridad exige que cumpla un doble requisito en la práctica: a) una media
aproximadamente constante en el tiempo y b) una varianza o dispersión también
constante. La diferencia básica entre ambos modelos En términos gráficos, una
media constante supone la no existencia de tendencia (en su lugar, aparece una
línea de tendencia paralela al eje de las abscisas; es decir, una línea con una
pendiente de valor cercano o igual a cero). Una varianza constante corresponde a
un gráfico en que las oscilaciones alrededor de la media sean similares, lo que
técnicamente se conoce como homocedasticidad (Pulido, 1989).
Para el caso del PIB colombiano, el tratamiento de la serie de diferencias
trimestrales mediante una regresión lineal conduce -al intentar construír una curva
de promedios móviles de los residuos respecto a la tendencia, similar a la del
gráfico No. 1- a la generación de una curva prácticamente paralela al eje de las
abscisas, lo que denota la presencia del fenómeno de la homocedasticidad (ver
gráfico No. 3); es decir, no es factible definir un ciclo económico que gire alrededor
de una tendencia determinística. Se puede hablar, entonces, de un ciclo y una
tendencia constantemente iguales.
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Gráfico No. 3
COLOMBIA: REGRESION LINEAL DE LAS DIFERENCIAS
LOGARITMICAS DEL PIB TRIMESTREAL 1975 - 1992
Gráfico de los residuales
-0.15
-0.1
-0.05
0
0.05
0.1
0.15
1974 1976 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994
Residuos
En términos matemáticos, se accede a una ecuación que refleje esta modelización
del ciclo económico, mediante el siguiente procedimiento:
Rezagando la ecuación 1 en un período, se obtiene:
(2) qt-1 = g (t-1) + ut-1
Por diferencia de (1) - (2),
(3) qt-qt-1 =g + ut- ut-1
Sea ut- ut-1 =vt
(4) qt-qt-1 =g + vtdonde vtsigue un proceso estacionario
Si, por el contrario, la serie qtes estacionaria en su primera derivada (en un
valor constante cercano a g), un choque unitario en el período cero conservará un
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efecto durable y no habrá más separación entre tendencia y ciclo. Esto se hace
comprensible recurriendo al operador de retardo B, el cual tiene la propiedad de
desfasar en un período el valor de la variable a la cual se aplique; por lo tanto, al
iterar su aplicación K veces la variable se desfasa en K períodos, así:
But= ut-1 yBkut= ut - k
Resolviendo la iteración, el término de error de la ecuación (4) se escribe de la
siguiente manera:
Término de error = Vt+ Vt-1 + Vt-2 + Vt-3 + ... + V1+ Vo
= Vt+ BVt+ B2Vt+ B3Vt+ ...+ BkVt
= Vt+ .......+ V1+ Vo
Luego la ecuación (4) se convierte en:
(4a) qt=g. t + (Vo+ V1+ ...Vt)
Donde: el primer término (g. t )representa la tendencia determinística y el
segundo (Vo+ V1+ ...Vt)la tendencia y ciclo estocástico (ut).
Este segundo modelo posee una tendencia determinística que aumenta a la tasa
g,pero el término aleatorio ya no sigue un proceso estacionario. Su media es nula,
pero su varianza y sus covarianzas tienden hacia el infinito. Si por ejemplo, Vtes
un ruido blanco (grupo de variables aleatorias independientes, identicamente
distribuídas, de media nula y variancia constante), el término estocástico de la
ecuación 4a sigue un recorrido aleatorio y, a lo largo del tiempo, se aleja
indefinidamente de la tendencia determinística.
De hecho, los dos modelos difieren únicamente por las hipótesis relativas al
proceso estocástico. En el primer caso (ecuación 1) la desviación respecto a la
tendencia (ut) es estacionaria y no posee raíz unitaria. En el segundo caso
(ecuación 4a), la desviación respecto a la tendencia determinística posee una raíz
unitaria, o es una integral de orden 1, puesto que (ut- ut-1) es estacionario.
Para finalizar esta sección, cabe anotar que -de acuerdo con Huffman (1994)-
existe una interpretación intermedia entre las dos anteriores, consistente en trazar
una tendencia no lineal, cuya tasa de crecimiento no sería constante sino
18
variable. En este caso, en lugar de una regresión lineal se estaría utilizando otra
de carácter exponencial.
1.1.2 CICLOS DE REFERENCIA Y CICLOS ESPECIFICOS
Para efectos de analizar las interrelaciones empresa-economía es útil precisar la
existencia de diferentes ciclos en el conjunto de actividades que integran el
sistema económico. En esencia, se trata de reconocer que si bien existe un ciclo
general o principal, en el cual se condensa el movimiento de la actividad
económica agregada, también ocurren ciclos específicos, de acuerdo con las
características propias de cada actividad.
Así, por ejemplo, para el caso de Estados Unidos, Zarnowits (1985) distingue entre
actividades que siguen el ciclo promedio o general y las que, además, registran
fluctuaciones propias, como las industrias productoras de bienes de consumo
durable y de bienes de capital. Agrega que existen diferencias entre las amplitudes
de los movimientos de estas ramas con las productoras de bienes de consumo no
durable, pues las primeras serían de mayor magnitud que las segundas.
Fenómeno similar se constata al comparar los ciclos del comercio al por mayor
con los del comercio minorista.
La disparidades en duración (amplitud) y frecuencia de las fluctuaciones
registradas por las distintas actividades económicas tanto con respecto al ciclo
general como entre sí, permite establecer una nueva clasificación, al distinguir
entre los conceptos de ciclo de referencia y ciclos específicos. El primero hace
alusión al ciclo seguido por por un sector económico o por un grupo de industrias,
que se consideran determinantes de otras. También puede corresponder al
agregado de la actividad económica general (normalmente evaluado a partir del
PIB o del PNB, según las cuentas nacionales de cada país). El término designa,
entonces, el ciclo que sirve de parámetro comparativo (de referencia) para evaluar
el desempeño de alguna otra actividad relacionada (por ejemplo, el ciclo de la
construcción constituye un referente para examinar la producción de cemento).
El concepto de ciclo específico comprende, entonces, la identificación de los
altibajos registrados en los resultados alcanzados por una industria, sector o
empresa durante un lapso determinado. Estas variaciones pueden medirse en
aspectos tales como producción, ingresos, ventas, beneficios.
De esta manera, una serie dada -por ejemplo, la producción de cerveza en
Colombia- puede ser estudiada bajo dos ángulos: mediante la identificación y
análisis de su ciclo específico; y/o mediante su comportamiento con respecto a un
ciclo de referencia (industria de bebidas, producción de bienes de consumo, gasto
19
agregado de consumo familiar, PIB, etc.). En cada caso corresponde al
observador seleccionar el ciclo de referencia s apropiado, de acuerdo con el
sector en estudio, lo que le permitirá establecer una comparación entre ambas
series (la general o de referencia y la particular o específica) y definir el
comportamiento de la segunda con relación a la primera: procíclico, anticíclico,
acíclico, precoz o retardada (Fayolle, 1987 y Dupriez, 1986).
Cada uno de estos calificativos permite caracterizar el desenvolvimiento de una
actividad con respecto al agregado económico o con referencia a otra a la que se
encuentra vinculada. Un comportamiento se define como procíclico cuando
evoluciona en el mismo sentido que un movimiento de referencia. En el caso
contrario, se denominan anticíclico.
Una variable tiene un carácter precoz cuando su evolución anticipa el ciclo de
referencia; en caso contrario, se le llama retardada. Para ser significativa, esta
anticipación debe ser al menos de tres meses y relativamente constante. Los
ciclos específicos pueden ser también coincidentes o descriptivos, cuando sus
puntos de inflexión se corresponden temporalmente con los del ciclo de referencia.
En síntesis, dos elementos metodológicos deben estar presentes al abordar el
estudio cíclico de algún fenómeno económico: la conceptuación sobre la
naturaleza del ciclo (exógeno o endógeno, de acuerdo con las características
atribuídas a la tendencia) y la escogencia del ciclo de referencia más adecuado
para correlacionar los cambios ocurridos en el fenómeno que se va a examinar.
1.1.3 DESARROLLO DEL CONOCIMIENTO DE LOS CICLOS ECONÓMICOS
La noción de ciclo de corta o mediana duración no es nueva. En 1862, con la
publicación de su obra “Las crisis comerciales y su retorno periódico en Francia,
Inglaterra y los Estados Unidos”, Clement Juglar (1819-1905) fue el primero en
demostrar en un documentado estudio de los precios y sistemas financieros, que
las crisis constituían solamente una simple fase pasajera de una fluctuación
recurrente y ondulada de la actividad económica.
Con posterioridad a las observaciones de Juglar, otros economistas han analizado
los ciclos, sus orígenes y características. Como resultado se ha generado una
definición consensual -fluctuaciones de la actividad económica agregada alrededor
de sus valores tendenciales- y una controversia sobre los factores causales. Esta
20
última ha sido sintetizada en análisis recientes (Zarnowits 1985) entre teorías
endógenas y teorías exógenas.
Las teorías endógenas son aquellas que sitúan el origen de los ciclos en la
dinámica interna del sistema económico; en general, son teorías que suponen la
existencia de tendencias determinísticas. Las teorías exógenas afirman que la
economía siempre está expuesta a fenómenos externos, de tal manera que la
comprensión de los ciclos no puede explicarse solamente por factores endógenos.
Entre las variables exógenas se incluyen las siguientes: guerras, cambios
demográficos, desarrollos tecnológicos, fenómenos climáticos, gasto
gubernamental, y leyes impositivas.
Zarnowits identifica seis grupos de teorías endógenas o de ciclos autogenerados.
Con excepción del primer grupo -que denomina pioneras-, las demás se presentan
como derivaciones del pensamiento keynesiano; en ellas se atribuye el origen del
ciclo económico a factores como:
La incertidumbre de los inversionistas respecto a los beneficios esperados de
los proyectos de largo plazo. En este caso, la caída súbita de la eficiencia
marginal del capital genera una crisis económica.
La dinámica salarios-precios, pues los cambios en ambos inducen
modificaciones en la composición de la demanda agregada y en el mercado
financiero (pueden estimular el endeudamiento con fines de consumo). Estos
últimos fenómenos provocan fluctuaciones en la actividad económica global.
El proceso de acumulación de capital físico, es decir, la agregación de las
decisiones de inversión neta de las empresas. En la medida en que estas
últimas dependan de la demanda agregada, los cambios en el consumo se
transmiten, de manera ampliada, a otros niveles de la producción: bienes
intermedios y de capital. De esta manera, pueden generarse grandes
fluctuaciones o ciclos.
Por su parte, las teorías pioneras se caracterizan por afirmar que el ciclo es un
fenómeno endógeno del sistema económico; sus expositores pertenecen a lo que
Keynes denominó la escuela clásica, la cual sólo atinaba a interpretar el ciclo
como interferencias friccionales (desviaciones) del equilibrio. Además, el
movimiento de los precios era coincidente con el de la producción; en esta forma,
expansiones iban acompañadas de inflaciones y recesiones de deflaciones.
21
En cuanto a las teorías sobre los orígenes exógenos del ciclo, Zarnowits precisa
que son aquellas que definen las fluctuaciones económicas como respuestas a
perturbaciones monetarias y reales. Estas teorías han sido desarrolladas en la
segunda mitad del siglo XX y se han beneficiado de la creación de modelos
econométricos y de los avances en la informática. En este sentido, pertenecen a la
escuela de pensamiento que le atribuye un carácter estocástico a todos los
fenómenos económicos, pues considera que los fenómenos cíclicos se entrelazan
con las tendencias de largo plazo y que la separación de ambos -sobre el
supuesto de una tendencia determinística- ignora tales interacciones.
Respecto a su contenido doctrinario, son teorías que reflejan el debate reciente,
aún susceptibles de nuevos desarrollos. Estas teorías pueden clasificarse según
las escuelas de pensamiento que las han originado: monetaristas, de expectativas
racionales y neokeynesianas. Las primeras -que atribuyen un papel protagónico a
la cantidad de dinero- responsabilizan a las autoridades económicas de las
fluctuaciones provocadas por los cambios en la oferta monetaria.
La escuela de las expectativas racionales -bajo la premisa de que todos los
agentes económicos se forman expectativas racionales- identifica tres fuentes de
inestabilidad: modificaciones imprevistas en la oferta monetaria (y en los precios),
cambios en la oferta laboral debidos a variaciones salariales (la sustitución
intertemporal ocio-trabajo) y los incrementos en la productividad.
Finalmente, las teorías neokeynesianas sitúan el origen de las fluctuaciones
económicas en la incapacidad del sistema de mercado para autorregularse,
debido a las imperfecciones existentes en los diferentes mercados, incluido el de
la información, y al predominio de estructuras oligopólicas y monopólicas.
1.2 TEORIA DE LA COYUNTURA ECONOMICA
Por coyuntura económica debe entenderse, de acuerdo con la Real Academia
Española (1992), la combinación de factores y circunstancias que, para la decisión
de un asunto importante, se presenta en una nación. Esta combinación tiene lugar
en un determinado momento, lo que permite comprender por qué las coyunturas
pueden cambiar a lo largo de un período (por ejemplo, durante un año pueden
22
presentarse varias coyunturas diferentes entre sí); además, el componente
temporal de la coyuntura permite clasificarla entre los fenómenos ligados a la
dinámica económica, como los movimientos tendenciales y cíclicos analizados
antes.
Con estas precisiones puede definirse la coyuntura -Ost (1994)- como la
conjunción de relaciones económicas tal como pueden ser aprehendidas en un
momento dado, especialmente para definir la situación global de la economía. En
este concepto, al igual que en la definición dada por la Real Academia Española,
el énfasis se hace en la interdependencia de los fenómenos económicos y en la
capacidad de evidenciar un proceso común al conjunto de la realidad económica.
Sin embargo el término coyuntura puede tomar aún otra acepción, de mayor
amplitud, cuando se le define como la descripción global de una situación socio-
económica específica existente en un momento dado. En este sentido, toda
coyuntura resulta ser la síntesis compleja de una articulación temporal de
fenómenos de diferente naturaleza: social, política y económica.
Aun cuando el análisis económico se esfuerza por decantar sus indicadores
particulares, mediante su abstracción de la realidad concreta, la naturaleza social
de la ciencia económica le impide lograr ese objetivo sin alterar el conocimiento de
cada situación coyuntural. Por el contrario, las coyunturas se definen al interior de
una combinación de ltiples factores sociales, políticos y económicos,
constantemente cambiantes en sus importancias relativas para la interpretación de
una situación concreta.
1.2.1 CICLOS Y COYUNTURAS
A menudo, el término coyuntura es sinónimo de transitoriedad, es decir, de una
sucesión de eventos pasajeros. Esta connotación adicional remite al movimiento
económico, el cual constituye el objeto de estudio privilegiado de todo análisis
coyuntural. Paradógicamente no se trata de una extensión equívoca del término,
sino más bien de una ampliación del concepto a la realidad que él comprende,
puesto que el movimiento constituye el modo de existencia propio de los hechos
económicos.
23
En efecto, como se indicó anteriormente, por su esencia, la actividad económica
es dinámica. De hecho, todas las magnitudes que permiten mensurarla se definen
como variables flujos, es decir, cambiantes permanentemente a través del tiempo,
si bien se les convierte en stocks, se les acumula, cuando se trata de cuantificar
los fenómenos económicos y sus variaciones.
Bajo esta óptica, la coyuntura puede interpretarse como la recurrencia de hechos
anteriores. Es decir, la coyuntura consistiría en la repetición frecuente de eventos
similares que tienen una misma secuencia. Aparentemente sería un proceso
análogo al del ciclo económico de corto plazo.
Sin embargo, se trata de dos procesos diferentes: los ciclos son movimientos
periódicos, recurrentes, de amplitudes temporales y de magnitudes (resultados)
variables. Están compuestos por una sucesión de fases de ascenso (recuperación
o reactivación y auge o expansión) y de descenso (desaceleración, recesión y
contracción), definidas por la magnitud del crecimiento económico logrado, bien
sea con respecto a una tendencia exógena o a sus comportamientos precedentes,
según se describió antes.
La coyuntura, por su parte, es el movimiento más inmediato que se puede
apreciar; es cada uno de los instantes en que podrían dividirse las fluctuaciones
económicas. En este sentido, de acuerdo con la periodicidad adoptada por el
analista, la coyuntura puede corresponder a movimientos semanales, mensuales,
trimestrales, semestrales, anuales o plurianuales. En este caso, la escogencia de
la periodicidad dependerá de la persistencia o duración de los fenómenos
característicos de una coyuntura específica o de la variable elegida para evaluar la
coyuntura.
Así, por ejemplo, si se trata de analizar las coyunturas económicas determinadas
por los conflictos bélicos desarrollados en el siglo XX la periodicidad puede ser de
naturaleza plurianual. Pero si, en cambio, se desea examinar las coyunturas
monetarias, con base en el comportamiento de la tasa de interés o de los
agregados monetarios, la periodicidad más adecuada puede ser semanal.
Sin embargo, en lo que se refiere al conocimiento de la coyuntura económica
como movimiento de muy corto plazo, la costumbre establecida por las
instituciones que realizan análisis frecuentes, define el estudio de la coyuntura
como la estimación y el análisis del movimiento económico en el pasado reciente
(de seis meses a un año) y el presente; y la previsión de ese movimiento sobre un
horizonte que puede cubrir igualmente entre seis meses y un año. El diagnóstico
coyuntural habitual es, entonces, la unidad de esos dos movimientos: análisis del
pasado-presente y proyección del futuro (Fayolle, 1987).
24
Esta diferenciación entre coyuntura y ciclo económico no supone que se trate de
fenómenos aislados entre sí. Por el contrario, el estudio de la dinámica económica
trata de establecer relaciones entre los diferentes movimientos de la economía. De
esta manera, se piensa que las fluctuaciones de corto plazo están determinadas
por las de largo plazo; es decir, que las fases de los ciclos de larga duración -
como los denominados Kondratieff en honor a su descubridor, y cuya duración
total se estima en cincuenta años- influyen en los de corto plazo.
Desde esta perspectiva, puede definirse el movimiento coyuntural como la
sucesión, en el transcurso del tiempo, de hechos económicos (también sociales y
políticos) coincidentes en las mismas coordenadas espacio-temporales. Esta
definición implica que los fenómenos coyunturales forman parte integral de
movimientos de mayor amplitud. En este sentido, podría decirse que existe una
relación bidireccional entre ambos fenómenos: por una parte, los eventos
coyunturales contribuyen a caracterizar las fases de auge y crisis registradas en
los distintos ciclos de corta duración; por la otra, el momento mismo que atraviesa
la actividad económica agregada (recuperación, expansión, desaceleración o
recesión) determina el calificativo de la coyuntura como favorable o desfavorable.
La aprehensión de ese movimiento, a través del análisis coyuntural, se hace
mediante la elaboración de indicadores sintéticos o parciales, los cuales pueden
ser variables monetarias y/o reales. Los indicadores sintéticos son aquellos que
resultan de la agregación ponderada (sumatoria o productoria) de distintas
variables denotativas de las circunstancias particulares de cada coyuntura. Los
indicadores parciales son los que reflejan, separadamente, los comportamientos
registrados por cada una de las variables que intervienen en la definición de una
coyuntura. como son: las expectativas de los empresarios, el balance del sector
externo, la estabilidad política, los resultados económicos recientes, el clima
laboral y social, etc.. En este caso, corresponde al coyunturista mostrar la
articulación fáctica de ellos.
1.2.1 LA COYUNTURA EN LA TEORIA ECONOMICA
El concepto de coyuntura económica ha sido relativamente extraño a la economía
política de occidente, la cual se ha construído alrededor del concepto de equilibrio
como hilo conductor de los diferentes análisis y como determinante fundamental
del inconsciente económico; éste a su vez resultante de la acción dispersa de
muchos agentes económicos que actúan sólo guiados por su interés individual.
25
De esta manera, el término coyuntura -si bien no es considerado
sistemáticamente- correspondería, en lo fundamental, a las situaciones de
desequilibrio; pues mientras la economía opere bajo condiciones de equilibrio se
encuentra en una situación tendencial normal, de largo plazo, y no transitoria o
coyuntural. Es decir, el concepto de coyuntura es exógeno a la teoría económica,
en particular a aquellas corrientes que postulan la autoregulación del sistema
económico y la primacía de las fuerzas del mercado.
Para estos enfoques, la preocupación consiste en identificar las fuentes de
perturbación del equilibrio económico -normalmente asociadas con la adopción de
políticas por parte de las autoridades económicas- y en dejar que los procesos de
autorregulación operen.
Sólo a través de la corriente Keynesiana, la economía política abre la posibilidad al
concepto de coyuntura. En este caso, partiendo de señalar las imperfecciones de
los diferentes mercados -laboral, monetario y de bienes-, se establece que la
característica central (la tendencia natural) de éstos es el desequilibrio y no el
equilibrio, como postulan los defensores del liberalismo económico, y -por lo tanto-
se hace necesaria una intervención permanente del Estado a través de políticas
(coyunturales) específicas, de acuerdo con las particularidades del desajuste
enfrentado.
1.3 EMPRESA Y COYUNTURA ECONOMICA
Dentro de la teoría económica, la empresa aparece -al lado de los consumidores
que maximizan su satisfacción- como un agente maximizador de ingresos
monetarios a través de la realización de un proceso de transformación de insumos
en productos. La decisión inicial, sin embargo, consiste en asumir o no dicha
función productiva, de acuerdo con su rentabilidad relativa, la cual puede definirse
como la tasa interna de retorno esperada de un proyecto de inversión, que sólo
sería adoptado en caso de que su rendimiento económico exceda la tasa de
interés de los activos financieros de renta fija. De esta manera, la rentabilidad
aparece como la motivación principal para la actividad empresarial.
Sin embargo conviene distinguir entre la proyección de la rentabilidad (la tasa
interna de retorno) y la rentabilidad realizada (los beneficios obtenidos como
26
porcentaje del capital arriesgado). Esta última se convierte en el concepto esencial
para el análisis coyuntural, en la medida en que está determinada por fuerzas
externas a la accion empresarial, como: los precios relativos en los mercados de
trabajo y de bienes, el desarrollo tecnológico y los factores aleatorios que alteran
la demanda esperada. En este contexto, la empresa aparece sólo como una
interfase entre los mercados de trabajo y de bienes; como unidad de producción
no hace más que adaptarse a los determinantes exógenos y esta adaptación debe
hacerla de manera óptima, es decir, con eficiencia y eficacia, para maximizar sus
ingresos. En la medida en que aprenda a conocer estas fuerzas externas
proyectará mejor su curva de demanda, la cual podría denominarse, entonces,
curva de demanda percibida.
Este es el punto decisivo para conceptuar la coyuntura en relación con la empresa
y la política económica. El empleo y los precios se forman en la empresa, la cual
decide simultáneamente en ambos dominios. Con base en ellos define sus
perspectivas de mercado, las negociaciones laborales y mercantiles, pero no se
limita a interrelacionar, de manera pasiva, mercados de trabajo y de bienes. La
eficacia de su gestión anterior y actual, la naturaleza de su estrategia de desarrollo
en función de criterios precisos de rentabilidad intervienen de manera central en
sus decisiones. A través de la gestión se crea al -interior de las empresas- una
apreciación sobre relaciones fisicas y financieras que modelan las decisiones
posteriores.
1.3.1 LA ACTITUD EMPRESARIAL FRENTE A LA COYUNTURA
En cuanto agentes económicos maximizadores de beneficios, todas las empresas
se encuentran involucradas por y en el desenvolvimiento del contexto económico
en el que realizan sus actividades. En este sentido, puede afirmarse que las
interacciones entre las empresas y la coyuntura son diversas, dependiendo de las
características específicas de cada unidad productiva y de cada entorno
macroeconómico; que las empresas realizan la coyuntura de la misma forma que
la experimentan y que la coyuntura resulta ser, al mismo tiempo, una variable
determinante de las decisiones y una variable determinada por el comportamiento
de las empresas (Ost, 1993 y 1994).
Esto no significa que todas las empresas reaccionen de igual manera frente a la
coyuntura. Todo lo contrario: algunas empresas manifiestan un escaso interés por
el contexto económico en el cual se desempeñan; otras se preocupan por ese
entorno, pero carecen de los medios necesarios para analizarlo en forma precisa a
27
sus circunstancias; finalmente, existe un tercer grupo constituido por aquellas que
realizan un permanente seguimiento a las condiciones macroeconómicas en las
que operan, las interpretan y adoptan políticas en correspondencia con esos
análisis.
Esta diferencia de actitudes frente al entorno económico se explica por el tamaño
relativo de cada empresa, medido en términos de participación en el mercado, del
volumen de activos físicos, del empleo generado; o también por la vinculación a un
conglomerado económico que englobe actividades de la misma o de diferentes
naturalezas, y cuyos resultados grupales se encuentran estrechamente vinculados
al desempeño y fluctuaciones de la actividad económica agregada. Es decir,
mientras más grandes son las empresas mayor es su preocupación por conocer
las características y prever las tendencias del entorno macroeconómico.
En el caso de empresas monopólicas, o de oligopolios altamente concentrados
(definidos como aquellos en donde más del 75% de la producción lo realizan entre
1 y 4 firmas), ellas mismas generan algunos indicadores coyunturales, al menos
los relacionados con los sectores en los que operen o con los mercados de los
bienes que produzcan. Como ejemplos, se encuentran los monopolios
petroquímicos o de transporte aéreo en poder del Estado, o aún de particulares.
Cuando se trata de empresas pequeñas, su preocupación por la coyuntura se
encuentra en gran medida limitada al seguimiento del desempeño logrado por el
sector en el cual se inscriben, al igual que al conocimiento y discusión de las
decisiones de política macroeconómica que pueden afectarlas. En este caso, la
carencia de recursos propios para registrar e interpretar la coyuntura es sustituída
por las actividades de divulgación de los gremios y la prensa económica.
Al margen de la capacidad para incidir en la coyuntura, o simplemente para
conocerla y prever sus posibles cambios, el análisis del entorno económico vivido,
y de sus efectos sobre los resultados empresariales, se ha convertido en práctica
habitual por parte de los administradores de las empresas, quienes -en los
informes anuales rendidos a los propietarios- acostumbran resaltar el clima
económico en el que cumplieron sus funciones, explicando los resultados
alcanzados -al menos parcialmente- como consecuencia de la coyuntura anterior.
1.3.2 LA SENSIBILIDAD COYUNTURAL DE LA EMPRESA
28
Las empresas -en tanto que participantes en actividades económicas específicas-
registran diferentes sensibilidades a la coyuntura económica, las cuales pueden
interpretarse como diversas elasticidades frente a las fluctuaciones de la actividad
económica agregada.
De acuerdo con las correspondencias o similitudes entre movimientos económicos
generales y resultados empresariales, estas sensibilidades pueden clasificarse en
positivas o negativas a la coyuntura, según varíen (los resultados empresariales)
en el mismo sentido o en sentido contrario al ciclo de corto plazo. Por definición,
las empresas procíclicas tienen un peso mayor en la actividad económica
agregada que las contracíclicas, pues esta última no es s que la suma
ponderada de las actividades individuales realizadas por todas y cada una de las
empresas participantes en una economía. Igualmente, las sensibilidades de las
firmas frente a la coyuntura pueden ser precoces o retardadas, altas o débiles, o
específicas según tipo de productos ofrecidos al mercado.
En términos cuantitativos, la sensibilidad coyuntural de una empresa específica
puede medirse a través de diversos indicadores, tales como: costos, ingresos,
beneficios, producción, etc.. En cualquier caso, se requerirá contar con la serie
cronológica respectiva para efectos de su comparación con la evolución
coyuntural.
Estimar el grado de sensibilidad coyuntural equivale, entonces, a comparar los
perfiles temporales de dos series. Esta comparación puede ser gráfica y
estadística. En el primer caso se examina la concordancia entre los puntos de
inflexión (máximos y mínimos) de los gráficos de las dos series; en el segundo, se
procede a descomponerlas en sus elementos sicos: ciclo, tendencia,
estacionalidad y movimientos erráticos; con este procedimiento se obtiene una
información depurada que permite mejores análisis. Sin embargo, debe recordarse
que la separación de ciclo y tendencia es un tema de amplia discusión hoy en día,
la cual cobra importancia si trata de medirse la sensibilidad durante un período
muy largo.
Cuando se trate de períodos cortos, el coeficiente de correlación -obtenido al
aplicar una regresión lineal simple- resulta útil, partiendo del supuesto de que lo
general -el comportamiento macroeconómico- determina el resultado
microeconómico (de la empresa). Es decir, a através de la aceptación de este
criterio -fundamental para definir la sensibilidad coyuntural de la empresa- se
elimina la discusión sobre la capacidad de los coeficientes de correlación para
explicar el sentido de la causalidad existente entre dos series estadísticas.
29
De acuerdo con Ost (1994), por las propiedades del coeficiente de correlación (r),
se puede deducir el grado y el signo de la sensibilidad coyuntural del indicador
utilizado ( y por ende, de la empresa): costos, beneficios, ingresos, ventas, etc..
Si r>0 y cercano de + 1, el indicador es fuertemente procíclico
Si r>0 y cercano de 0, el indicador es débilmente procíclico
Si r = 0, el indicador es acíclico
Si r<0 y cercano a 0, el indicador es débilmente contracíclico
Si r<0 y cercano de - 1, el indicador es fuertemente contracíclico.
Finalmente, en lo relativo a la medición de la sensibilidad coyuntural de una
empresa específica, los problemas prácticos a resolver consisten, en primer lugar,
en la selección de las series cronológicas adecuadas para expresar tanto el
comportamiento de la empresa como el ciclo de referencia; y, en segundo lugar,
en la definición de la forma matemática adecuada: valores absolutos, cambios
porcentuales, desviaciones con respecto a una tendencia, etc.. En el capítulo
siguiente se presentará la metodología escogida en este trabajo para resolver
estos problemas.
30
CAPITULO SEGUNDO
A S P E C T O S
M E T O D O L O G I C O S
31
En este capítulo se retomarán algunos de los elementos expuestos en el anterior,
específicamente los correspondientes al ciclo de referencia y a la medición de la
sensibilidad coyuntural de la empresa, a fin de presentar la metodología utilizada
para identificar las políticas coyunturales seguidas por las empresas
manufactureras examinadas. El soporte teórico de la metodología descrita se
encuentra en Christian Ost (1994).
2.1 DETERMINACIÓN DEL CICLO DE REFERENCIA
La economía se caracteriza por su devenir, es decir, por el movimiento como
forma natural de existencia. Bajo esta perspectiva, el concepto fundamental es el
de proceso económico, el cual puede definirse como una actividad económica que
evoluciona en el tiempo y que produce cambios en la materia, la energía y la
información (Dagum, 1995). Esta evolución registra dos niveles de temporalidad:
corto y largo plazo; en el primero quedan incluidos los movimientos cíclicos y los
coyunturales, mientras que en el largo plazo tienen lugar los cambios
estructurales.
Es decir, los distintos procesos económicos se caracterizan por su extensión, por
su recurrencia y por las articulaciones existentes entre ellos. En efecto, según se
analizó en el capítulo anterior, existen algunas interrelaciones (sólo explícitas a
través del análisis económico) entre las fluctuaciones de larga y corta duración, y
entre los ciclos y los fenómenos coyunturales. Esta interdependencia entre los
distintos movimientos de la actividad económica permite clasificar los ciclos como
específicos y de referencia. Los primeros hacen alusión a las fluctuaciones propias
de una empresa, una industria, o un sector productivo. Los ciclos de referencia,
por su parte, se definen -al interior de las interdependencias entre los movimientos
económicos- como los correspondientes a la actividad dominante. Esto quiere
decir que las variaciones ocurridas en algunas actividades agregadas contribuyen
a explicar los cambios registrados en otras; es decir, que lo general determina -en
alguna medida- el comportamiento de lo particular.
El problema metodológico se limita entonces a definir el ciclo de referencia
apropiado para cada actividad particular (y detrás de ella, para cada empresa). En
principio, debería existir un único ciclo de referencia, equivalente al movimiento
agregado de las diferentes actividades productivas, al ciclo económico general.
Sin embargo, las participaciones (porcentuales) sectoriales en el agregado son
32
desiguales, lo mismo que las contribuciones1a sus variaciones. Esta disparidad de
importancias relativas se refleja en la configuración de movimientos específicos
para cada actividad, los cuales pueden ser analizados gráficamente, frente al ciclo
económico general, con base en tres criterios: ciclicidad, volatilidad y precocidad
(Ost, 1994).
El concepto de ciclicidad hace alusión a la alternancia de fases, indica el sentido
del movimiento. Una actividad específica presenta ciclicidad en la medida en que
los cambios de su serie cronológica guarden alguna relación con los ocurridos en
la economía. Con este criterio, un sector económico se define como procíclico
cuando las inflexiones de su serie cronológica coinciden con las de la actividad
económica agregada. Se le denomina anticíclico cuando su comportamiento es
inverso al del ciclo económico. Si no existe ciclicidad, al sector se le califica de
acíclico. En este caso, para efectos del análisis coyuntural, será necesario realizar
comparaciones con otras series cronológicas vinculadas con la actividad
económica o empresarial espefica.
Por volatilidad se entiende la concordancia entre las magnitudes de las fases
cíclicas. El tipo de volatilidad de una serie cronológica se establece al comparar
las amplitudes de sus movimientos (sus longitudes de onda, se diría en física) con
las del ciclo de referencia. Según que las amplitudes de movimiento de una serie
sean más fuertes o más débiles que las del referente, se dirá que la serie es fuerte
o débilmente volátil (Ost, 1994).
La precocidad señala la periodicidad relativa de una actividad económica. Si las
inflexiones de una serie cronológica sectorial anteceden a las del movimiento
cíclico general, se le denomina precoz; en caso de que sean subsecuentes, se
habla de un sector retardado; y si son simultáneas, se considera una actividad
coincidente con el ciclo de referencia.
De la descripción precedente se deduce que los tres criterios de análisis no tienen
igual importancia. La ciclicidad es el criterio dominante porque determina la
existencia o la ausencia de un perfil coyuntural basado en las fases del ciclo
económico. El perfil coyuntural muestra la existencia de puntos de inflexión en una
serie y su concordancia con los del referente. Los criterios de volatilidad y
precocidad están condicionados a la existencia de ciclicidad. El perfil coyuntural, y
por tanto la ciclicidad, se desprende de la comparación gráfica de las dos series
cronológicas: la del agregado económico y la del sector o empresa considerada.
1La contribución de un elemento a la variación de un agregado se define como el producto de la
participación en el total por el incremento particular registrado.
33
En síntesis, la selección de un ciclo de referencia implica la realización de los
siguientes pasos:
Seleccionar las series cronológicas correspondientes a la actividad económica
agregada y al sector o empresa a analizar.
Graficar simultáneamente ambas series cronológicas.
Analizar los perfiles coyunturales de las curvas obtenidas para definir si existe o
no ciclicidad. En caso negativo, seleccionar otras series cronológicas
(pertenecientes a procesos económicos vinculados con la actividad que se
desea examinar) y repetir el proceso hasta identificar el ciclo de referencia
buscado.
Mediante el uso de regresiones lineales simples, verificar que el coeficiente de
correlación no tiende a cero, es decir, que no existe aciclicidad entre el sector o
empresa analizada y su ciclo de referencia.
2.2 MEDICIONES DE LA CICLICIDAD Y DE LA SENSIBILIDAD
COYUNTURAL DE LA EMPRESA
La apreciación simultánea de los tres criterios mencionados en la sección anterior
permite definir la sensibilidad coyuntural de un indicador. Desde un punto de vista
teórico, la ciclicidad es una condición necesaria de sensibilidad, la volatilidad y la
precocidad del indicador amplifican o atenúan el grado de sensibilidad definido por
la ciclicidad. Cuando los instrumentos y datos estadísticos lo permitan, se podrá
entonces distinguir una variedad de grados de sensibilidad. Para una ciclidad
idéntica -trátese de una actividad procíclica o contracíclica-, una serie será muy
sensible cuando sea fuertemente volátil y precoz; mientras que será poco sensible
si tiene un comportamiento retardado y es débilmente volátil.
Las empresas sufren la coyuntura s de lo que ellas la determinan. En
consecuencia, puede afirmarse que una firma presenta una elasticidad o
sensibilidad frente a la coyuntura, cuyo grado y características dependen de
34
muchos aspectos. Así, por ejemplo, una firma puede registrar frente a la coyuntura
una sensibilidad positiva o negativa; precoz o retardada; elevada o débil. También
cabe hablar del perfil coyuntural por productos, lo que permitiría a una empresa
determinar el impacto de los cambios en la coyuntura sobre el conjunto de sus
actividades y, en caso necesario, recomponer su portafolio de productos. De forma
análoga, sería factible estimar las sensibilidades coyunturales correspondientes a
las distintas formas de organización empresarial: por departamentos, por
productos, por divisiones, por filiales, o por grupos. En estos casos, se hablaría de
una sensibilidad por funciones, bajo el supuesto de que la estructura
organizaciones obedece a la distribución de funciones al interior de la firma,
corporación o grupo económico.
Una vez que se ha establecido con transparencia la noción de sensibilidad
deseada, su medición puede hacerse a través de distintos instrumentos:
comparación gráfica entre indicadores internos y variables macroeconómicas;
diferencias entre sus tasas de crecimiento; elasticidades de las demandas de
productos; coeficientes de correlación o de regresión lineal; utilización de un
referente general (PIB) o de indicadores de demanda: consumo privado, formación
bruta de capital fijo, exportaciones, importaciones, etc..
Aparece, entonces, el concepto de indicador de sensibilidad coyuntural, el cual
corresponde a cualquier serie cronológica considerada pertinente para hallar la
relación entre el desempeño de la firma y el de la coyuntura económica. Los
indicadores de sensibilidad se subdividen en indicadores de sensibilidad de
empresa -los que designan los puntos de impacto- e indicadores coyunturales, que
son los correspondientes a las fuentes de impacto.
Entre los indicadores de sensibilidad de la firma, se encuentran los siguientes:
cantidades físicas producida, unidades vendidas, ingresos totales (en valores
constantes o corrientes), costos, y beneficios. Cada uno de estos indicadores
resulta susceptible de considerar en forma agregada para toda la empresa, o,
desagregado por productos, áreas funcionales o centros de costos, de acuerdo
con la estructura organizativa adoptada.
Entre los segundos, indicadores coyunturales, se pueden identificar los índices
sintéticos o generales de la coyuntura, los registros sobre comportamiento
sectorial, los datos de demanda global o de productos.
Según se anotó arriba, la medición de la sensibilidad coyuntural de la empresa
resulta, entonces, de correlacionar entre los indicadores seleccionados, bien
sea de forma gráfica o matemática. Dado que se trata de comparar series
cronológicas, el procedimiento s apropiado consiste en el uso de regresiones
35
lineales sobre datos transformados logarítmicamente, de tal manera que el
coeficiente de la variable independiente adquiera el carácter de una elasticidad. En
forma sintética, el cuadro siguiente muestra los posibles valores de este
coeficiente y sus interpretaciones.
CUADRO No. 2.1
MEDICIONES DE LA SENSIBILIDAD COYUNTURAL DE LA EMPRESA
Sensibilidad de ingresos
S(i)
Sensibilidad de costos
S(c)
Sensibilid. de beneficios
S(Π)
S(i) > 0 Procíclica
S(i) = 0 Acíclica
S(i) < 0 Contracíclica
S(c) > 0 Procíclica
S(c) = 0 Anticíclica
S(c) < 0 Contracíclica
S(Π) > 0 Procíclica
S(Π) = 0 Acíclica
S(Π) < 0 Contracíclica
Fuente: C. Ost: L’ENTREPRISE DANS LA CONJONCTURE (1994).
La sensibilidad de los ingresos se transmite proporcionalmente a la del beneficio,
mientras que la de los costos afecta inversamente a la del beneficio. Por ejemplo,
si los costos aumentan durante una fase de expansión (son procíclicos), y los
ingresos permanecen constantes (son acíclicos), el beneficio tiende a disminuir (la
empresa es contracíclica). Cuando los ingresos y los costos son procíclicos, los
impactos coyunturales se compensan, lo que se traduce en un comportamiento
acíclico de los beneficios (y de la firma). Pero el resultado dependerá siempre de
la intensidad de los impactos procíclicos: si los ingresos son más sensibles que los
costos, el beneficio estará determinado por la prociclicidad de los ingresos. Estas
consideraciones sugieren que es posible obtener distintas combinaciones del
cuadro anterior y por consiguiente deducir múltiples tipos de sensibilidad
coyuntural (Ost, 1994).
2.2.1 NOTA TÉCNICA SOBRE LA MEDICIÓN DE LA SENSIBILIDAD
Como se ha indicado, la estimación del grado de sensibilidad coyuntural de una
empresa consiste principalmente en la comparación de los perfiles temporales de
dos series, lo cual puede hacerse a través de una regresión lineal. Sin embargo,
esta herramienta no genera un resultado único e inequívoco sino, por el contrario,
cuatro indicadores alternativos, los cuales se analizan en la siguiente sección.
Conviene anotar, eso sí, que cualquiera que sea el parámetro estadístico
seleccionado, la interpretación de la sensibilidad se guía por el criterio de la
36
ciclicidad. Es decir, el coeficiente escogido se califica de acuerdo con su valor
relativo (mayor, menor o igual a cero) a fin de establecer si la empresa tiene un
comportamiento procíclico, anticíclico o acíclico.
2.2.1.1 Mediciones estadísticas de la sensibilidad coyuntural
La aplicación de una regresión lineal produce diversos resultados estadísticos,
comprendida una ecuación similar a la (1), y algunos indicadores de la correlación
existente entre las dos series cronológicas consideradas. En esta sección se
describirá la capacidad explicativa de la sensibilidad coyuntural de la empresa,
que poseen cuatro de tales resultados: los coeficientes de determinación y
correlación, la covarianza y la elasticidad o coeficiente de la variable
independiente.
Pit = biyt+ ai+ eit (1)
donde:
Pit = nivel de beneficio de la empresa i
yt= tasa de crecimiento (anual o trimestral) del PIB real
El coeficiente de determinación (muestral),r2, que mide la proporción o
porcentaje de la variación total en Ytexplicada por el modelo de regresión. El
valor de r2oscila entre 0 y 1. En el caso de la sensibilidad coyuntural, mientras
más cercano a la unidad sea el valor de r2, mayor será la proporción del
desempeño empresarial explicado por las fluctuaciones de la actividad
económica; es decir, la sensibilidad coyuntural de la firma y su ciclicidad (su
carácter pro o anticíclico) serán mayores mientras más cerca de 1 se encuentre
el valor de r2. Vale aclarar que el coeficiente de determinación no indica más
que el grado o nivel de la sensibilidad coyuntural y que el signo está dado por el
coeficiente de la variable independiente, bien la ecuación (1). La expresión
matemática del coeficiente de determinación muestral es la siguiente:
r2= bi2(Σyt2/ΣPit2)
El coeficiente de correlación (r), que es una medida de la asociación entre las
dos variables estimadas, equivalente a la raíz cuadrada del coeficiente de
determinación (r2), por lo cual asume valores entre menos 1 y más 1. Esto
indica que es de naturaleza simétrica, lo que implica que el coeficiente de
correlación entre Y y X es igual al coeficiente de correlación entre X y Y. Es
37
decir, se acepta que el coeficiente de correlación por sí sólo no permite deducir
el sentido explicativo de la relación; sin embargo, el supuesto conceptual de
este trabajo -las definiciones de ciclicidad y de sensibilidad coyuntural- sugieren
que lo macroeconómico determina lo microeconómico. Por lo tanto, resulta
válido utilizar este parámetro como medida de la relación causal investigada. La
expresión matemática del coeficiente de correlación es:
r = σPy/σP. σy
El coeficiente de elasticidad, o simplemente la noción de elasticidad,
entendida, al igual que en la Microeconomía, como el cociente entre dos valores
porcentuales. Por definición, la elasticidad es una medida de sensibilidad. En el
caso de la regresión lineal, esta medida se obtiene cuando las series
cronológicas de la ecuación (1) han sido convertidas previamente en logaritmos.
En este caso, el valor de la elasticidad corresponde al término bi. Dado que la
elasticidad puede ser positiva o negativa, se dice que la firma es procíclica
cuando el valor de la elasticidad es positivo, anticíclica cuando es negativo y
acíclica cuando la elasticidad es igual a cero (o tiende a este valor). En términos
matemáticos2:
E = bi(Yi/Pi)
El coeficiente de covariación, el cual sirve para confirmar la simultaneidad en
el movimiento de las series cronológicas. Es decir, mientras el coeficiente de
correlación toma en cuenta tanto el sentido como el valor absoluto de los datos,
sin distinguirlos, el coeficiente de covariación se limita a mostrar el sentido de la
evolución de las series y muestra la coincidencia de las inflexiones. En otros
términos, un valor positivo de la covarianza indica que ambas series se sitúan,
en promedio, por encima o por debajo de la media; mientras que un signo
negativo señala que se produce un cambio de sentido entre ambas series, o
sea, que mientras una aumenta y se coloca por encima de la media, la otra
disminuye y se sitúa por debajo de la media. Esta característica sugiere que el
coeficiente de covarianza no toma en cuenta la volatilidad o amplitud de los
movimientos, por lo cual -para un adecuado análisis de sensibilidad- debe
complementarse con el coeficiente de correlación. En términos matemáticos, la
covarianza se define como la esperanza matemática del producto de las
desviaciones de cada variable con respecto a su media:
2Ε(Yi,Pi) =(dYi/ dδPi) (Pi/Yi)
=(dYi/Yi) ÷(dPi/ Pi) = dln (Yi)/ dln(Pi)
Si se corre una regresión de la forma
lnYi = Bo + B1lnPi + Ui
Sacando diferencial total con respecto a Yi y Xi, se obtiene
dlnYi = B1dlnPi y B1 = dln (Yi)/ dln(Pi), = Ε(Yi,Pi)
38
COV (Pt, Yt) = Ε[ (P - P) (Y -Ÿ)]
2.2.1.2 Criterios técnicos para validar los coeficientes de correlación
Según se ha observado, el grado de respuesta promedio del ciclo de una empresa
a cambios en el entorno puede ser medido a partir de regresiones lineales simples
(como la ecuación 2), que correlacionen los indicadores básicos de desempeño de
cada firma en función de los indicadores básicos del ciclo económico o sus
determinantes.
Yt= B1Xt+ B0+ Ut(2) donde,
Yt= indicador básico de desempeño de cada firma (beneficios, costos, ventas,
producción física, etc.)
Xt= variable que agrega el desempeño global de la economía o agrega parte
del entorno económico que afecta más directamente la firma en cuestión.
B1= respuesta de Ytante cambios en Xt(si es equivalente a la elasticidad, mide
el grado de sensibilidad coyuntural)
Ut= rmino de error estocástico
Sin embargo, la validez de los resultados alcanzados se encuentra condicionada a
la calidad misma de la regresión, la cual -a su vez- depende de la satisfacción de
cinco supuestos básicos (Gujarati, 1993):
El modelo de regresión está correctamente específica, es decir, no existen
sesgos ni errores de especificación.
El modelo sigue una distribución normal, es decir, el valor promedio de las
desviaciones con respecto a la media o tendencia es igual a cero.
No existe correlación entre los valores de la variable explicativa (Xt) y los
términos de error estocástico (Ut); es decir, la covarianza entre ellos es igual a
cero.
39
No existe autocorrelación serial entre los distintos valores del término de error
estocástico, es decir, los distintos valores de (Ut) son independientes entre sí.
Es decir, el término de perturbación asociado a alguna observación no está
influenciado por el término de perturbación asociado a cualquier otra
observación.
Existe homocedasticidad o igual varianza para todos los valores de (Ut).
Para una mejor comprensión de la importancia de estos supuestos, obsérvese que
la ecuación Yt= B1Xt+ B0+ Utindica que Ytdepende tanto de Xtcomo de Ut. Por
tanto, mientras no se especifique la forma cómo se generan Xty Utno se puede
hacer ninguna inferencia estadística sobre Yt, ni sobre B1. En consecuencia los
supuestos sobre la variable Xty el término de perturbación Utson fundamentales
para llevar a cabo una interpretación válida de las estimaciones de la regresión.
2.2.1.3 Pruebas de validación de los supuestos básicos
En esta sección se describirán algunas pruebas -al igual que algunas formas
específicas de aplicarlas- utilizadas para verificar la calidad estadística de las
regresiones lineales. Es decir, se parte del supuesto de que los estadísticos
básicos que arroja una regresión (r2, t, f) no son suficientes para determinar la
bondad de ésta y que, para el efecto, se requieren otros test, los cuales se
describen a continuación.
2.2.1.3.1 Contrastes de autocorrelacion
Existe autocorrelación cuando el término de error de un modelo econométrico está
correlacionado consigo mismo a través del tiempo. Sin embargo, no es preciso
que Utesté correlacionado consigo mismo en cada dos instantes de tiempo
diferente, sino que basta con que la autocorrelación se extienda a algunos
períodos. En otras palabras, no existe autocorrelación entre las Ut, cuando la
covarianza entre los términos de error tiene un valor de cero. Es decir,
cov (Ui, Uj) = 0, donde, “i” y “j” son observaciones diferentes.
40
Si no se cumple el supuesto de no autocorrelación, B1estimado no presentará
varianza mínima, es decir, no será eficiente. Para verificar este supuesto, se utiliza
la “prueba d de Durbin-Watson”, cuyo estadístico de decisión (d) se define como:
t = n t = n t = n t = n
d = {(et- et-1)2}/et2=2(1 - et.et-1 /et2)
t = 2 t = 1 t = 2 t = 1
Para aceptar o rechazar el supuesto de autocorrelación, el procedimiento consiste
en hallar el valor de “d” y compararlos con unos valores críticos definidos ex-ante,
acuerdo con el tamaño de la muestra y el número de variables explicativas
utilizado. Para hallar estos valores críticos (también llamados límites superior e
inferior) existen unas tablas construídas según el nivel de significancia deseado.
El test Durbin-Watson es insuficiente cuando se trata de correr modelos
dinámicos, o cuando el valor de este estadístico se ubica en la zona de indecisión.
Por tanto, en este trabajo se uitiliza además el test de Breush-Godfrey (ver Stewart
y Wallis, 1981; Johnston, 1984).
Esta prueba también es asintótica, distribuída como una Chi2con los grados de
libertad dados por el número de coeficientes asociados a los residuales; es decir,
por el orden de correlación serial que se contrasta. Así por ejemplo, si el orden es
1, para valores de la Chi2mayores a 3.84 la hipótesis nula de no correlación serial
de orden 1 es rechazada.
2.2.1.3.2 Supuesto de homocedasticidad (igual dispersion)
Si la varianza de Utcon respecto a Xtes constante; esto es: Var (Ut/Xt)= σ2, en
muestreos repetidos, en promedio, los diferentes B2estimados serán iguales al
verdadero B2. Si esto no se cumple, no son consistentes, es decir, no convergen a
un verdadero valor de B2. Los intervalos de confianza de los diferentes B2
estimados serán diferentes, como consecuencia las pruebas T y F posiblemente
producirán resultados inexactos.
El problema fundamental que surge con la heterocedasticidad es que si se permite
que la varianza σt2del término de error sea diferente en cada período, entonces el
número de parámetros a estimar crecería con el número de observaciones, pues
con cada observación aparece un nuevo parámetro.
41
La verificación de la homecedasticidad se realiza mediante diferentes pruebas o
contrastes de heterocedasticidad. En los cálculos utilizados en este trabajo se
recurrirá al test de White, el cual consiste en una regresión de los residuales, al
cuadrado, de la ecuación resultante, sobre el valor predicho de la variable
dependiente. Este test se distribuye asintóticamente como una Chi2con un grado
de libertad. Por lo tanto, valores del estadístico mayores a 3.84 inducen a rechazar
la hipótesis nula de existencia de homocedasticidad.
2.2.1.3.3 Supuesto de normalidad
El test reportado es el Jarque-Bera (ver Novales, 1994), basado en los momentos
3 y 4 de la distribución de los residuales. Se distribuye asintóticamente como una
Chi2con dos grados de libertad; esto significa que los valores del test menores a 6
llevan a rechazar la hipótesis nula de distribución normal del término de error; por
lo tanto, los estadísticos t y f del modelo son válidos para hacer inferencias.
2.2.1.3.4 Supuesto de la forma funcional correcta
El test utilizado es la prueba Reset, la cual constata si es significativa la variable
dependiente estimada dentro del modelo. Se distribuye asintóticamente como una
Chi2con los grados de libertad iguales al número de potencias de la variable
dependiente estimada.
CUADRO No. 2.2
SINTESIS DE LAS PRUEBAS DE VALIDACION
HIPOTESIS
PRUEBA
ACEPTACION
RECHAZO
Normalidad
(residuales)
Jarque-Bera
Chi2(1) < 6
Chi2(1) 6
No correlación
serial
Breush-Godfrey
Chi2(1) < 3.84
Chi2(1) 3.84
No correlación
serial
Durbin-Watson
1.371< DW < 2.029
2.94 < DW < 4
0 < DW < 1.06
42
Homocedasticidad
White de
Heterocedasticidad
Chi2(1) < 3.84
Chi2(1) 3.84
Forma Funcional
Correcta
Ramsey Reset
Chi2(1) < 3.84
Chi2(1) 3.84
Significancia de
variables independ.
t (student)
t > 2.131 si n = 15
t > 2.120 si n = 16
t > 2.145 si n = 14
t2.131 si n = 15
t2.131 si n = 15
t2.131 si n = 15
2.2.1.4 Una nota sobre el uso de transformaciones logaritmicas
Los valores históricos de una variable pueden mostrar grandes fluctuaciones de un
período a otro, lo que incide en la tendencia de la serie. A fin de suavizar el
comportamiento de ésta, es usual expresar las variables en logaritmos, en lugar
de números enteros. De esta manera, si en lugar de correr la regresión
Yt= B1Xt+ B0+ Utse corre LnYt= B2LnXt+ B1+ Ut
se evita el problema de heterocedasticidad, o dispersión desigual de los datos.
El beneficio de utilizar valores en logaritmos radica en que las transformaciones
logarítmicas comprimen las escalas en las que se miden las variables, reduciendo
así una diferencia de diez veces a una de dos veces. Por ejemplo, el número 80
es diez veces el número 8, pero el Ln 80 (= 4,3820) es aproximadamente dos
veces mayor que el Ln 8 (= 2,0794). Una ventaja adicional de la transformación
logarítmica, es que el coeficiente de la pendiente, B2, mide la elasticidad de Ytcon
respecto a Xt, es decir, el cambio porcentual en Ytante cambios en Xt. Esta es
una de las razones por las cuales los modelos logarítmicos son tan populares en
la econometría empírica.
2.3 EL PROCESAMIENTO DE LA INFORMACION FINANCIERA
Según se anotó en la sección precedente, la sensibilidad coyuntural de la firma
puede medirse en términos físicos o monetarios. Estos últimos comprenden
aspectos tales como los ingresos, los costos, y los beneficios; los cuales aparecen
en los estados financieros anuales rendidos por cada empresa. Es decir, estos
indicadores de la gestión empresarial son de naturaleza contable, lo que supone
que su método de cálculo se encuentra definido ex-ante en el sistema de
contabilidad utilizado por cada organización.
43
En otras palabras, los estados financieros constituyen la expresión numérica y
simplificada de los resultados obtenidos anualmente por una empresa; sin
embargo, en mismos, carecen de explicación, pues los datos que registran son
el reflejo tanto de las características internas de la organización -incluído el
sistema contable utilizado- como de sus interacciones con la actividad económica.
A fin de establecer mediciones homogéneas para la sensibilidad coyuntural de
diferentes empresas, se hace necesario -por consiguiente- analizar y reclasificar
algunas cuentas de los estados financieros correspondientes a las empresas
incluídas en la muestra. Este procedimiento se hace tanto más indispensable
cuanto que la partida de utilidades o beneficios aparenta ser la más indicada para
reflejar el desempeño logrado por una empresa y, por lo tanto, la más apropiada
para comparar con la evolución coyuntural de la actividad económica agregada.
Sin embargo, las utilidades empresariales pueden tener distintos orígenes: unas
se encuentran ligadas a la operación específica de la organización; otras se
generan en la realización de transacciones ajenas a la función productiva, como la
liquidación de activos físicos y los ingresos por inversiones financieras.
Finalmente, existen otras de carácter puramente contable, derivadas de cambios
en la normatividad legal o en los criterios del contador de la firma. Una breve
descripción de cada una de ellas, pondrá de relieve la necesidad de someter dicha
cuenta a una depuración contable.
2.3.1 LAS UTILIDADES OPERACIONALES
De acuerdo con la teoría microeconómica, las firmas son agentes económicos
maximizadores de beneficios, para lo cual adquieren recursos destinados a ser
transformados en productos que se ofrecerán en el mercado. Sin embargo, bajo
un criterio contable, los recursos se denominan activos y algunos de ellos pueden
no ser susceptibles de transformación productiva, lo que permite clasificarlos en
dos grupos: activos operativos y activos de inversión.
Los primeros son aquellos que la empresa transforma permanentemente en el
desarrollo de su objeto social principal. Los ingresos que producen se miden e
identifican en el estado de resultados como el saldo de los flujos monetarios,
favorables y desfavorables, comprometidos en la operación. El valor neto que
resulta de la diferencia de estas corrientes se llama utilidad operativa.
Los activos de inversión son los empleados para las actividades que no hacen
parte del objeto social de la compañía, y las corrientes monetarias que generan
dependen de la naturaleza del activo en cuestión. Se agrupan en: préstamos
hechos por la empresa, inversiones temporales y permanentes, y bienes
44
entregados en arrendamiento. Los ingresos que estos activos generan pueden
identificarse en el estado de resultados como intereses, dividendos,
participaciones y arrendamientos.
Para efectos del análisis de la sensibilidad coyuntural de una empresa, sólo son
relievantes las utilidades derivadas de las operaciones propias, en las cuales se
reflejan directamente las fluctuaciones de la economía sobre la actividad
específica de la firma. Es decir, los beneficios operacionales constituyen una
expresión sintética de la evolución reciente de las actividades empresariales y, por
tanto, involucran el comportamiento general de la actividad económica, en la
medida en que constituyen el ambiente en el cual se desenvuelve el negocio de la
compañía.
2.3.2 LAS UTILIDADES NO OPERACIONALES
En este item se agrupan tres categorías: las provenientes de normas contables,
las obtenidas con la inversión financiera de utilidades operativas y las derivadas
de la liquidación de activos físicos.
2.3.2.1 Las utilidades contables
Hasta el año de 1.992 y de conformidad con el decreto 2160/86, la única base de
valuación posible de aplicar en Colombia, para efectos contables y tributarios, era
la del costo historíco, definido como la cantidad de unidades monetarias erogadas
en efectivo (o su equivalente) en el momento de la adquisición de un bien o un
servicio. Este criterio contable asumía la prevalencia en el tiempo de ese valor
primigenio y hacía caso omiso del proceso inflacionario y se utilizaba
principalmente como fuente de información externa, más que para la toma de
decisiones, dado que la inflación colombiana se ha mantenido, en promedio,
durante las dos últimas décadas, por encima del 20% anual.
La nueva normatividad reconoce que el costo histórico, en la mayoría de los
casos, no es una base suficiente y -en consecuencia- da relevancia a la valuación
45
como una norma sica que debe incluir otras bases diferentes para medir el
desempeño de las organizaciones. Ellas son:
Costo histórico ajustado por inflación.
Valor actual o de reposición: representa el importe en efectivo que se
consumiría para reponer un activo o se requeriría para liquidar una
obligación, en el momento actual.
Valor de realización o de mercado: Representa el importe en efectivo, o en
su equivalente, en que se espera sea convertido un activo, o liquidado un
pasivo, en el curso normal de los negocios.
Valor presente o descontado: Representa el importe actual de las entradas
o salidas netas en efectivo, o en su equivalente, que generaría un activo o
un pasivo, una vez hecho el descuento de su valor futuro a la tasa pactada.
Para la rendición de cuentas que deben hacer los administradores, la legislación
hace clara diferencia entre los usuarios que requieren información general y
usuarios que necesitan información específica. Para los usuarios generales la
base que se debe utilizar es la del costo histórico ajustado por inflación y -por lo
tanto- fija las estimaciones y mediciones que van a establecer las utilidades
contables distribuíbles a socios. Por otra parte, para los usuarios con necesidades
de información específica, la gerencia está en obligación de medirla y presentarla
de acuerdo con la base específica demandada. Cabe anotar, que, conforme a la
ley el sistema de información general constituye el parámetro aplicable por
quienes evalúan la gestión gerencial.
Puede concluirse que -al utilizar bases diferentes- los resultados deben ser
disímiles. La razonabilidad de la información depende entonces del tipo y
naturaleza del análisis y de las decisiones que se vayan a tomar. Los resultados
de las operaciones que presentan las organizaciones son susceptibles de
medición con cada una de las bases y por lo tanto la utilización de una sola de
ellas no contiene la verdad absoluta. Esta dependerá de la óptica desde la cual se
esté analizando y evaluando el desempeño económico.
El sistema de ajustes persigue como objetivo que los empresarios financien los
activos no monetarios con capital y pasivos no monetarios, de tal manera que -si
este equilibrio se logra- al ajustar por el indice general de precios unos y otros el
efecto inflacionario se neutraliza. De lo contrario, si el ajuste por inflación -que
resulta de aplicar el indice de precios a los activos no monetarios- es mayor que el
46
ajuste al capital y pasivos no monetarios habrá una utilidad por exposición a la
inflación susceptible de ser gravada con la tasa de impuestos y también de ser
distribuída en dividendos.
Pero si el efecto del ajuste es al contrario, éste se reflejará en el estado de
resultados como una pérdida por exposición a la inflación, que al deducirse de las
utilidades contables generará un ahorro en los impuestos. Ha de concluirse,
entonces, que las empresas que más fortaleza presenten en su estructura
patrimonial, se beneficiarán con ahorros en impuestos; y aquellas que presenten
una estructura bil, contabilizarán una utilidad por inflación que -sumadas a las
otras utilidades generadas por el negocio- incrementarán sus indices de
rentabilidad.
Puede anticiparse, que la utilidad neta proveniente de diferentes actividades y
eventos económicos, tiene componentes dignos de ser analizados y evaluados
antes de elaborar el proyecto de distribución de utilidades, pues en el caso
concreto de las utilidades inflacionarias de ninguna manera deben ser susceptibles
de distribución; de hacerlo se corre el riesgo de anticipar la liquidación de activos
en efectivo por un evento que no lo genera.
2.3.2.2 Las utilidades por liquidación de activos físicos
Estos beneficios son ingresos provenientes de reconversión tecnológica. Las
utilidades se producen cuando la venta de los activos usados se contabiliza por su
valor de reposición, es decir, por el costo de adquirilos nuevos. Dado que este
precio es superior al registrado en libros, aparece una utilidad de carácter
estrictamente contable, derivada de la venta de bienes, la cual también es
susceptible de ser distribuída entre los accionistas, proceso que no debe
realizarse, pues sólo las utilidades que incrementan realmente la corriente de
efectivo son susceptibles económicamente de reparto en forma de dividendos. Las
utilidades no susceptibles de fortalecer la caja deben retenerse en el negocio,
pues de distribuirse consumen efectivo y deterioran la líquidez del ente.
2.3.3 LOS INGRESOS OPERACIONALES
47
Este término designa los flujos monetarios brutos que recibe una empresa durante
un periodo determinado, como resultado de las ventas de bienes y servicios que
realiza en función del desarrollo de su actividad principal. La selección de esta
cuenta como indicador de la sensibilidad coyuntural de una organización puede
resultar adecuado con las utilidades operacionales constituyen sólo una fracción
pequeña de las utilidades totales; es decir, cuando predominan los beneficios
provenientes de otras inversiones, ajenas a la naturaleza propia de la empresa, o
de carácter exclusivamente contable.
Sin embargo, como se verá en el capítulo siguiente, la escogencia del indicador de
sensibilidad coyuntural puede también responder a un criterio más operativo, de
carácter econométrico, consistente en identificar el mejor ajuste para determinar el
ciclo de referencia más adecuado para una actividad empresarial concreta.
2.4 MARCO ANALITICO PARA LAS SINOPSIS DE LOS
INFORMES ANUALES DE LAS JUNTAS DIRECTIVAS
Para efectos de analizar la política coyuntural de una empresa, una de las
herramientas más adecuadas, está constituída por los Informes Anuales
presentados por las Juntas Directivas a las asambleas generales de socios,
específicamente el apartado dedicado al análisis y explicación del desempeño
alcanzado en el respectivo período. Su lectura permite obtener, entonces, una
visión global de los comportamientos registrados tanto por la empresa como por la
economía, al igual que del entorno estructural en el cual se desenvuelve la
empresa y las emprendidas por los directivos para hacer frente a la coyuntura del
año.
El tratamiento de esta información se hizo de la siguiente manera: se hizo una
lectura cuidadosa de todos y cada uno de los informes correspondientes a las
empresas de la muestra seleccionada, para el período 1980 a 19953. Con base en
esta lectura se procede a la identificación de aspectos comunes a la gran mayoría
de informes a fin de proceder a una selección de datos y au tabulación de los
3En total fueron analizados 320 informes anuales, 16 por cada una de las empresas incluídas en la muestra.
48
mismos. La síntesis de estos análisis se consigna en cuadros anualizados y
segregados según la información que proporcionen. Cada matriz se elabora
asignando las columnas para los períodos (años) y las filas para los datos que se
quieren destacar. En general, se constata la preocupación de las Juntas Directivas
por resaltar aspectos como la política económica, las variaciones en las ventas,
costos, y utilidades; los cambios en términos de materias primas y/o tecnología; la
relaciones laborales y el balance social alcanzado.
Dado que la información obtenida inicialmente es muy extensa e incompleta, pues
no todas las empresas siguen el mismo modelo para la elaboración de su análisis,
e inclusive, en una misma firma se presentan modificaciones de un año a otro, es
necesario realizar una segunda depuración, a fin de registrar sólo la información
más sistemática y relievante para el curso de la investigación, eliminando datos o
situaciones que no presenten una continuidad, que se suministran sólo en algunos
años, que no permiten hacer inferencias o que no fueron determinantes en el
comportamiento económico obtenido por la firma en ese año. Se busca, por tanto,
la obtención de datos que permitan explicar los resultados alcanzados en el
período del informe.
Durante la lectura de estos informes anuales, se verificó siempre la existencia de
una preocupación por mostrar que se había realizado la mejor gesitón posible, y
que si el desempeño de la firma no era el óptimo (por ejemplo, si se habían
reducido las ventas o las utilidades, o ambas), la razón radicaba en factores
externos a la compañía, y en ningún caso en la responsabilidad de la dirección.
2.4.1 DESCRIPCIÓN DE LAS VARIABLES CONSIGNADAS EN LAS MATRICES
CUALITATIVAS
Una vez realizada la labor de depuración de la información contenida en los
análisis que las Juntas Directivas agregan a los estados financieros anuales, se
llegó a la elaboración de unos cuadros resúmenes (ver anexos) cuyas variables
cualitativas se describen a continuación.
2.4.1.1 Entorno económico
49
Corresponde a la visión de la dirección de la empresa sobre la situación global de
le economía en el periodo tratado; comprende la descripción de los problemas
macroeconómicos y del comportamiento sectorial. Entre los temas abordados con
más frecuencia se encuentran: el manejo de la política cambiaria, el
comportamiento de la competencia, la inflación, el costo del dinero, el manejo de
impuestos y las decisiones gubernamentales específicas que afectan al sector o a
la empresa.
Los directivos empresariales están muy pendientes de las decisiones de política
económica, especialmente aquellas que los puedan afectar, y -por supuesto-
sientan su voz de protesta ante las medidas que no los favorecen; pero también
destacan aquellas situaciones en las que el gobierno de alguna manera apoya su
sector, por ejemplo, con controles sobre el contrabando o con una reducción de
impuestos que los coloquen en situaciones ventajosas.
2.4.1.2 Ventas
Las Juntas Directivas acostumbran consignar, al inicio de su informe, la evolución
de los ingresos brutos de la respectiva empresa o de sus ventas físicas (unidades
vendidas) y haciendo énfasis en su variación con respecto al período anterior.
Algunas empresas manejan su cifra de ventas por el volumen total de su producto
vendido, mientras otras sólo se refieren a la cantidad de dinero transado, y, en
algunos casos, dan claridad en si se trata de productos vendidos en el mercado
interno o si son cifras provenientes de la exportación. Resulta de gran importancia
la información sobre la cantidad de unidades vendidas, pues da cuenta del
crecimiento real de la empresa, pero no se encontró consistencia en la
presentación de dichas cifras. En el estado de resultados, aparece la cifra sobre el
valor de las ventas, y si bien esta se puede deflactar, no es exactamente
equivalente al número de unidades vendidas, pues la deflactación genera valores
en términos de un año base.
2.4.1.3 Materia Prima
Esta sección sintetiza la información sobre variaciones en precios, cantidades y
calidades de los diferentes insumos de las compañías. Es de gran importancia lo
sucedido en esta área, pues determina la estructura de costos de cada firma. En
50
este sentido, en los informes se atribuye un papel predominante a la política
agrícola y al impulso que algunas compañías realizan en pro de sus proveedores
de materia prima, en algunos casos favoreciendo las actividades de investigación;
en otros, con la mejora de cultivos o con apoyo tecnológico, lo que a futuro genera
una mejor calidad de los productos y una reducción de sus costos al contar con
abundante abastecimiento.
El efecto sobre los insumos importados, que está relacionado con el manejo de las
políticas macroeconómicas, es también resaltado, pues la ineficiencia es enorme
al evaluar el costo final de los productos. Se nota una dependencia por los
insumos importados, jugando un gran papel dentro de este item, el manejo que se
a la tasa de cambio y a las relaciones que se tengan con los países que
suministran los insumos.
Los empresarios dejan ver su preocupación por el manejo de la materia prima,
buscando obtener los mejores costos posibles, una excelente calidad y la oportuna
consecución de los mismos.
2.4.1.4 Costos
En algunas empresas se presenta el manejo de sus costos como un apartado
dentro del informe, pues tratan de destacar los esfuerzos en que incurren para
controlar costos exagerados, presentándolos como éxitos de la administración.
Mencionan mejoras en procesos, mayor rendimiento de su personal, y
consecución de créditos con bajos intereses, entre otros.
2.4.1.5 Laboral
Esta sección registra la información sobre el manejo de las relaciones; se hace
hincapiée en el mejoramiento del clima laboral interno y de la calidad de vida de
los empleados. Estas consideraciones son importantes debido a la gran influencia
que hoy en día se atribuye al recurso humano en el desarrollo de la empresa. Los
informes destacan la firma de convenciones colectivas, la realización de
programas de educación, vivienda, recreación y cultura y de apoyo a la familia del
trabajador, así como el desarrollo de planes de calidad total, implementación de
nuevas teorías dentro de la administración, las cuales se espera que redunden en
el buen desempeño de la organización. Se observa dentro de esta sección, el
interés de la empresa por tener una mano de obra cada vez más calificada,
mejorando así el proceso productivo.
51
2.4.1.6 Tecnoloa
Dentro de este Item están consignadas todas las acciones a nivel de mejoramiento
técnico de la empresa, tales como adquisición de maquinaria y equipo nuevo,
tecnificación y mejoramiento de la maquinaria existente, la importación de nuevos
elementos tecnológicos, la contratación de firmas especializadas para
modernización y mejoramiento de la planta; todo lo cual permite obtener una mejor
información y una visión global de la estructura de la planta de la empresa, sus
condiciones técnicas de producción y su capacidad de mejoramiento continuo.
Se deben tener en cuenta los efectos que sobre este capítulo ejerció la apertura
económica implementada en nuestro país, pues algunas empresas dejan ver su
afán por modernizar sus equipos, viviendo luego en otros periodos los beneficios
logrados por aprovechar esta situación.
2.4.1.7 Filiales y subsidiarias
Ocupa gran parte del informe el comportamiento que tienen las empresas filiales y
subsidiarias, analizando, en casi cada una de ellas, las mismas situaciones que se
han mencionado antes, realizando una visión general sobre la empresa, y dando
énfasis a las ventas (exportaciones), las utilidades, su crecimiento, los problemas
laborales y su comportamiento dentro del sector.
Cabe anotar que muchas empresas obtienen una alta participación dentro de sus
utilidades por parte de estas compañías, que en la mayoría de los casos se tratan
de inversiones en otros sectores diferentes a los cuales esta dedicada, aunque en
otros son empresas paralelas que proporcionan materiales para la “matriz” , es de
gran importancia mostrar en los cuadros cual es el fin de la empresa filial y la
participación que tiene en sus principal.
52
53
CAPITULO TERCERO
A N A L I S I S D E
C A S O S :
A R G O S S . A .
54
Hacer frente a los cambios en su entorno constituye un compromiso ineludible
para las diversas organizaciones empresariales. Al menos así se desprende de la
lectura de los informes que las Juntas Directivas rinden anualmente a sus
Asambleas de Accionistas, en los cuales se incluye siempre alguna reflexión
acerca del desempeño reciente de las distintas variables macroeconómicas.
Sin embargo, en la mayoría de los informes, la referencia al comportamiento del
entorno económico no profundiza ni los determinantes de éste ni en las relaciones
del desempeño empresarial con la actividad económica agregada. Este último
aspecto es el que se quiere profundizar en este capítulo para el caso de la
empresa de cementos Argos, S.A.. Para el efecto, se analizará el entorno
específico, es decir, la actividad constructora como mercado natural, se definirá el
ciclo de referencia para la empresa y se examinarán algunos indicadores
financieros.
3.1 EL ENTORNO SECTORIAL
La producción de cemento y concreto se encuentra destinada a servir de insumo
fundamental a la industria de la construcción; de esta manera, la suerte de las
empresas cementeras se encuentra condicionada por el desempeño de las obras
públicas y de la edificación privada; es decir, depende de la ejecución de
proyectos de infraestructura y del desarrollo de las actividades urbanizadoras.
Pero los dos componentes de la actividad constructora -obras públicas y
edificación privada- no tienen igual importancia ni igual dinámica en la economía
nacional. En efecto, considerada como un sector integrante del PIB, durante el
período 1971-1995, el valor final de los bienes totales generados por la
construcción ha constituído alrededor del 3.5% del PIB, el cual resulta bajo
comparado con las contribuciones sectoriales de la industria manufacturera
(21.6%), la actividad agropecuaria (22.4), el comercio (12.4%) y los servicios
financieros (14.4%). Entre los sectores productivos, el aporte de la construcción al
PIB sólo supera al de la minería, que registra un 2.7% en promedio para el mismo
período, pero durante los años 90 se ha revertido esta relación ya que la minería
ha oscilado alrededor del 4.2% y la construcción sobre el 3.1%.
En cuanto a la importancia relativa de cada uno de los componentes de la
actividad constructora, en el Plan de Economía Social (DNP, 1987) se senaló que,
en promedio, las obras públicas constituyen el 63% del total de la actividad
sectorial y que el 37% restante corresponde a las edificaciones; dentro de estas
55
últimas, la participación de las viviendas correspondería al 85%. Esta estructura
porcentual se habría conservado durante los últimos años.
Por otra parte, respecto a los determinantes del ritmo de crecimiento de la
construcción, existen claras discrepancias entre distintos analistas, pues mientras
algunos (Giraldo y Cortés, 1994) afirman que es una actividad caracterizada por
un dinamismo interno, a partir del cual genera sus propios ciclos (en especial, la
edificación urbana); otros (Junguito, pez et al., 1995) consideran que son
factores exógenos los que determinan sus fluctuaciones y aún hay otros
(Valderrama,1988) que definen a la actividad constructora como un sector
anticíclico, propicio para ser utilizado como reactivador de la economía.
Debe precisarse que los dos primeros análisis consideran las licencias de
edificación aprobadas como el indicador sectorial, y por tanto como la variable
dependiente, mientras que el estudio del DNP relaciona la evolución del sector en
su conjunto -obras públicas y edificación privada- con el desenvolvimiento del
producto interno bruto.
3.1.1 La ciclicidad de la actividad constructora
Según se definió en el capítulo precedente, la relación existente entre un sector
específico y la dinámica de la economía en su conjunto se puede establecer con
base en el valor del coeficiente de la variable exógena que resulte de una
regresión lineal, donde el PIB tiene este carácter de variable independiente. Para
efectos de esta investigación, se corrieron tres regresiones lineales entre el sector
de la construcción y el PIB, con base en los valores logarítmicos de sus
producciones reales, para el período 1970-1995.
La primera consideró una relación contemporánea de ambas variables; la segunda
hizo depender el valor actual de la construcción de los valores precedentes
alcanzados por el PIB y la misma actividad actividad constructora, ambos
rezagados un período; la tercera estimación consistió en eliminar el término
independiente en el primer modelo obtenido. Los resultados fueron los siguientes:
Ct= - 2.96 + 0.94 PIBtcon: r2= 0.87, t = 12.78 y Dw = 0.56
(3.1)
Ct= -0.70 + 0.25 PIBt-1 + 0.71 Ct-1 con: r2= 0.93, t = 1.75 y Dw = 1.717
(3.2)
56
Ct= 0.47 PIBtcon: r2= 0.65, t = 82.8 y Dw = 0.21
(3.3)
La calidad de las regresiones obtenidas fue examinada mediante la aplicación de
cuatro pruebas: correlación serial, normalidad, heterocedasticidad y forma
funcional. Los resultados permitieron descartar las ecuaciones 3.1 y 3.3, y aceptar
la 3.2 que cumplió todas las exigencias de calidad estadística, como aparece en el
cuadro siguiente.
CUADRO No. 3.1
DETERMINANTES DE LA CONSTRUCION EN COLOMBIA 1970 - 1995
ESTADISTICOS DEL MODELO
DIAGNOSTICOS
MODELO
Ct= -0.70 + 0.25 PIBt-1 + 0.71 Ct-1
Correlacion serial, Chi2(2)
0.77
Normalidad, Chi2(2)
1.55
Heterocedasticidad, Chi2(1)
1.79
Forma funcional, Chi2(1)
0.093
De acuerdo con el modelo, puede afirmarse entonces que la actividad
constructora, definida como el agregado de las inversiones en obras públicas y en
edificación privada, tiene un comportamiento muy débilmente proclico4, según el
valor del coeficiente de la variable PIBt-1 y el hecho de que esta variable se
encuentra rezagada. Pero además debe tenerse en cuenta que la primera
regresión -en la cual se incluyó el PIBtcomo variable independiente- no cumplió
con todos los diagnósticos de calidad, pues presentó problemas de
autocorrelación y de forma funcional5.
En síntesis, teniendo en cuenta que los coeficientes en la regresión representan
elasticidades, dada la transformación logarítmica previa de las series originales,
puede afirmarse que el sector de la construcción es débilmente procíclico. Esto
significa que un incremento de un punto porcentual en el PIB en un año
determinado genera un crecimiento de la actividad constructora durante el período
4Como se definió en el Capítulo 2, la ciclidad de una variable respecto al PIB se mide de acuerdo con el valor
del coeficiente que éste alcance en la regresión respectiva, considerándose procíclico cuando tiene un valor
positivo, anticíclico cuando el valor es negativo y acíclico cuando el valor es de cero.
5Teóricamente, cabría hablar, entonces, de un comportamiento acíclico, si se tiene en cuenta que el
coeficiente obtenido está muy cercano a a cero; es decir, la aciclicidad podría definirse dentro de un rango de
valores, positivos o negativos, muy próximos al cero, más que como un valor absoluto.
57
siguiente, pero equivalente a sólo una cuarta parte de ese punto porcentual de
aumento del PIB en el año anterior, manteniéndose todo lo demás constante.
Por otra parte, en cuanto a la calidad del ajuste alcanzado -entre valores históricos
y estimados de la variable construcción- el gráfico siguiente ratifica la validez del
modelo construído.
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
2.2
2.4
2.6
2.8
3.0
3.2
3.4
3.6
72 74 76 78 80 82 84 86 88 90 92 94
Desviaciones Datos reales Datos estimados
GRAFICO No. 3.1
BONDAD DEL AJUSTE DEL MODELO
Ct = a + bPIBt-1 + cCt-1
Por último, conviene señalar que las características del modelo presentado en
este ejercicio, sugieren que el calificativo de anticíclico -dado por Planeación
Nacional al sector de la construcción- merece una exploración econométrica
mayor. En efecto, el trabajo de Valderrama (1988) -basado en la graficación
simultánea de las tasas de crecimiento trimestral alcanzadas tanto por la
economía en su conjunto (PIB) como por diversos sectores- definió como sectores
procíclicos a los que registran alguna simetría gráfica con las variaciones del PIB
trimestral; y anticíclicos a los que presentan un comportamiento opuesto a la
dirección que lleva el ciclo de la economía. En esta última categoría se
encontrarían los sectores de la minería y de la construcción, mientras que en la
primera sobresalen la agricultura y la industria manufacturera; sin embargo, el
análisis gráfico no aparece acompañado por otro de carácter econométrico que
defina relaciones entre variables y permita evaluar las conclusiones sobre las
simetrías y asimetrías gráficas.
3.1.2 La ciclicidad de la actividad edificadora
58
Como se dijo antes, existen discrepancias entre distintos analistas acerca de los
determinantes del ciclo de la edificación urbana. En este apartado se ha
referencia a dos trabajos recientes, uno de ellos publicado en la Revista Camacol
(1994) y otro aparecido en la Revista del Banco de la República (1995).
3.1.2.1 “Los ciclos de la edificación en Colombia 1950 -1993. Otra mirada
Bajo este título Fabio Giraldo Isaza y Juan Carlos Cortés Cely publicaron en la
Revista Camacol No. 60 (septiembre de 1994), un ensayo teórico y empírico sobre
la ciclicidad de la edificación en Colombia. En este último aspecto, utilizaron la
información sobre metros cuadrados de licencias de construcción en 56 ciudades
de Colombia, para el período 1950 -1993, y corrieron tres regresiones lineales
univariables, es decir, considerando el tiempo como la variable independiente. Los
resultados alcanzados fueron:
Yt(50-93) = 815400.86 +208316.75t(3.4)
Dado que la gráfica correspondiente a los datos históricos y ajustados del modelo
anterior permitía deducir dos grandes subperíodos, los autores decidieron
considerar dos subperíodos:
Yt(50-71) = 1522775 + 152893.94t(3.5)
Yt(72-93) = - 2393231.2 + 302006.9t(3.6)
Finalmente, mediante una gráfica de los residuos correspondientes a la ecuación
de todo el período, establecieron que, entre 1950 y 1993, actividad edificadora en
Colombia habría pasado por nueve ciclos, cada uno de ellos con una duración
promedia de 4.5 os, y caracterizados porque “un aumento en los metros
licenciados hoy, conlleva una dinámica significativa en el siguiente año, una
disminución no significativa dos os después y otra, esa muy significativa, en
el cuarto año.
En otras palabras, el ciclo completo de la edificación -medido de pico a pico- tiene
una duración aproximada de 5 años, aunque también hay evidencia de que éste
59
en condiciones favorables para el sector puede ser de sólo 4 años. En ambos
casos, se puede concluír que el ciclo completo está compuesto por dos o tres
períodos recesivos y otros dos de recuperación”6.
El modelo propuesto por Giraldo y Cortés supone, además, la existencia de una
tendencia determinística alrededor de la cual se producen desviaciones no
aleatorias, sino fuertemente encadenadas entre sí (autocorrelacionadas). Es decir,
no serían fenómenos exógenos y estocásticos los que producirían los ciclos de la
actividad constructora, sino factores endógenos y dependientes de sus valores
precedentes.
Sin embargo, la lectura de las explicaciones -dadas por los propios autores- sobre
los ciclos identificados en su trabajo, no corrobora la interpretación teórica anterior,
pues hace más énfasis en factores exógenos como la dinámica del Sistema Upac
y la acción gubernamental -cambios en la política macroeconómica o en la política
de vivienda- que en los efectos rezagados de una expansión de la actividad
edificadora en un momento determinado.
3.1.2.2 “La edificación y la política macroeconómica
Este es el título del artículo de Roberto Junguito y otros aparecido en la Revista
del Banco de la República de noviembre de 1995, el cual pretende identificar los
determinantes económicos de la edificación y explicar el auge registrado en la
construcción en el último quinquenio. Para el efecto -mediante el uso de la
metodología propuesta por Hodrick y Prescott, la cual utiliza transformaciones
exponenciales de los datos históricos, en lugar de operar con logarítmos-
descomponen la serie temporal (1950-1994) de las licencias de construcción en
tendencia y componente cíclico.
Los resultados les permiten afirmar que que, salvo en períodos seleccionados
como 1974-1984, las oscilaciones observadas en la actividad constructora no han
tenido la misma frecuencia y amplitud; es decir, que la serie considerada no es
cíclica en el sentido definido por Giraldo y Cortés: “una serie de tiempo es cíclica
cuando la secuencia de aumento y disminución de su valor se repite con alguna
frecuencia en el tiempo”.
En cuanto a los determinantes de las oscilaciones, los investigadores del Banco
sostienen que el comportamiento cíclico de la actividad -durante el período de
6Giraldo, Fabio y Juan Carlos Cortés: “Los ciclos de la edificación en Colombia 1950-1993. Otra mirada”, en
Revista CAMACOL, No. 60, septiembre de 1994, p. 32, segunda columna.
60
estudio- pudo haber sido motivado por factores exógenos y de política económica,
como el crecimiento de la economía colombiana, la disponibilidad de
financiamiento para la construcción y el comportamiento de la tasa real de cambio.
La hipótesis anterior fue puesta a prueba mediante un modelo de ajuste parcial
utilizado para explicar el comportamiento de las licencias y de los préstamos
totales para la edificación, con 59 datos entre 1980 y 1994. En primera instancia,
se generó una ecuación que explica el comportamiento de los préstamos totales a
la construcción en función de la liquidez general de la economía, medida por M3-
suma de efectivo y pasivos sujetos a encaje-, y la tasa de interés, medida con la
tasa de interés del CDT. Se agregó una variable Dummy para registrar el cambio
estructural que se dió en ese período debido a cambios importantes en la oferta de
activos financieros. El modelo resultante fue el siguiente:
LPRESR1 = 0.50 LM3R - O.30 LCDT + 0.23 DUMMY + 0.37 LPRESR1 (-1)
(3.7) R2= 0.80
Donde
L PRESRI = Logaritmo de los niveles de préstamos
LM 3 R = Logaritmo de M3
LCDT = Logaritmo de los CDT
DUMMYA = Variable DUMMY
LPRESR1 (-1) = Logaritmo de los niveles de préstamos rezagados un período.
Al resultar todas las variables estadísticamente significativas, el modelo permite
afirmar que el 80% de la variabilidad del volumen de recursos dirigidos a la
construcción ha dependido -entre 1980 y 1994- directamente del grado de liquidez
de la economía e inversamente de la tasa de interés.
Los mismos autores modelaron el comportamiento de las licencias de construcción
en función del PIB, el índice de tipo de cambio real y el nivel de préstamos
otorgados. La especificación lograda fue la siguiente:
L CONST = 0,79 LPIBK - 0,32 LITCR + 0,27 LPRES1F (3.8)
0,24 LCONST (-1) R2= 0,67
Donde:
L CONST: Logaritmo del nivel de licencias de construcción
L PIBK : Logaritmo del PIB
LITCR : Logaritmo del índice de tipo de cambio real
61
L PRESR1F: Nivel de préstamos otorgados, proyectados con la ecuación 1
Los resultados señalan que el 67% de las variaciones del nivel de licencias de
construcción son explicadas positivamente por el PIB, el nivel de préstamos para
la construcción y las licencias otorgadas en el período inmediatamente anterior. Y
negativamente por el tipo de cambio real, que no es otra cosa que el precio
relativo de los bienes transables y no transables internacionalmente; es decir, que
las revaluaciones favorecen el crecimiento de la construcción urbana y las
devaluaciones la desestimulan.
De acuerdo con el valor del coeficiente del logaritmo del PIB en este modelo, 0.79,
la edificación urbana -medida a través de la cantidad de metros cuadrados
comprendidos en las licencias aprobadas- sería débilmente procíclica.
3.1.3 Síntesis sobre la ciclicidad sectorial
Por su articulación insumo-producto, la actividad constructora constituye el entorno
sectorial básico de la producción de cemento; sin embargo, la construcción en
misma no es homogénea, pues resulta de la agregación de dos grandes
actividades económicas: las obras públicas y la edificación urbana. El crecimiento
de las primeras ha estado determinado por el cumplimiento de los planes de
desarrollo y las limitaciones fiscales para realizar proyectos de inversión.
Por su parte, el desarrollo de la edificación urbana ha dependido tanto de los
programas gubernamentales de construcción de vivienda como de las condiciones
del mercado privado. Pero estas últimas, a su vez, han fluctuado a tono con los
cambios en el mercado financiero y el crecimiento exógeno del ingreso nacional,
según el modelo propuesto por los funcionarios del Banco de la República.
Estas características explican las aciclicidades -respecto al PIB- detectadas tanto
para el sector de la construcción como para la edificación de vivienda. En efecto,
el mayor peso relativo de las obras públicas en la actividad constructora -unido a
la irregularidad de su desarrollo- explican el carácter acíclico de este sector, pues
sus fluctuaciones no están asociadas al crecimiento económico general sino a la
ejecución de programas de inversión, lo que depende de las prioridades de la
política económica de turno.
Por su parte, el examen aislado de la edificación urbana -el componente de menor
importancia relativa en el sector de la construcción- demostró que esta actividad
62
se encuentra determinada principalmente por factores exógenos a misma y al
crecimiento del PIB, el cual sólo influye en la dinámica de la urbanización de
manera secundaria, de acuerdo con el valor de la elasticidad hallada: 0.79.
Estos resultados serán considerados en la sección siguiente, al examinar la
ciclidad de la producción de cemento y concreto por parte de la empresa Argos
S.A..
3.2 CARACTERISTICAS CICLICAS Y COYUNTURALES DE ARGOS
Examinar la ciclicidad y la sensibilidad coyuntural de una empresa implica la
selección y análisis de dos elementos sicos: la variable indicativa del
desempeño empresarial y la variable exógena, explicativa de las fluctuaciones de
la primera. Por definición, esta última debería ser el ciclo económico mismo, es
decir, las tasas de crecimiento del PIB real; sin embargo, en el caso de
subsectores que participan en una gran rama -como lo es la producción de
cemento y concreto para la industria de la construcción- su relación con el PIB
está afectada por el tipo de articulación existente entre la rama en que participa y
el PIB.
De acuerdo con la concepción económica de la firma -como una unidad
maximizadora de beneficios-, la variable más adecuada para medir el desempeño
empresarial es el nivel de utilidades anuales; sin embargo, esto no significa que
las utilidades, por sí mismas, sean el indicador más adecuado de la ciclicidad de la
empresa. En efecto, como se anotó en el capítulo anterior, las utilidades pueden
clasificarse en operativas (procedentes de la actividad productiva específica) y no
operativas u originadas en inversiones financieras o en manejos contables. Para el
caso de las empresas manufactureras, resulta claro que las segundas no pueden
reflejar su relación con las fluctuaciones económicas.
Por otra parte, los beneficios o utilidades se definen como la diferencia entre
ingresos (ventas) y gastos (costos); lo que indica que cualquiera de estas dos
variables también puede constituírse en indicador de la ciclicidad. Aún más, en
principio los ingresos pueden considerarse como la expresión monetaria de la
demanda física y ésta, de alguna manera, como un reflejo de la dinámica de la
actividad económica agregada. En otras palabras, más que las utilidades son los
ingresos realizados cada año la variable más adecuada para caracterizar las
63
relaciones de una firma con el ciclo económico y, por ende, para evaluar su
política coyuntural.
De acuerdo con estas anotaciones y la definición del entorno específico, se
realizaron diversas pruebas, gráficas y econométricas, tendientes al hallazgo del
ciclo de referencia y de la sensibilidad coyuntural de Argos. En este capítulo se
describirán las mismas y se presentarán las conclusiones alcanzadas.
3.2.1 Identificación del ciclo de referencia
Como se explicó en el capítulo anterior, el concepto de ciclo de referencia hace
alusión a las relaciones existentes entre distintas actividades económicas, la
evolución de una de las cuales determina el comportamiento de la otra. En
general, se acepta que el papel dominante le corresponde a la actividad
económica agregada, es decir, a las fluctuaciones del PIB como indicador sintético
de dicha actividad.
Sin embargo, cuando se trata de evaluar actividades relativamente pequeñas en
relación con el agregado de la producción total, el papel del PIB (considerado
como preponderante por su naturaleza misma) puede revelarse insuficiente para
explicar las variaciones particulares. Este es el caso de la contribución específica
de una empresa, la cual sólo sería importante en el evento de una estructura de
mercado de monopolio natural. Por este motivo, se hace necesario explorar otras
variables de carácter sectorial -de mayor o menor importancia relativa- para
establecer el ciclo de referencia de una empresa.
En el caso particular de Argos se consideraron cuatro variables exógenas y cuatro
indicadores de desempeño empresarial. Las primeras fueron: el PIB total de la
economía, el PIB del sector construcción, los metros cuadrados de edificación
urbana, según licencias aprobadas, y el gasto anual en construcción y en
edificación, medido a través de la cuenta de formación bruta de capital fijo. Como
indicadores de resultados de la empresa se examinaron: las utilidades brutas, las
utilidades operacionales, los costos operacionales y los ingresos operacionales,
todos ellos deflactados por el indice de precios al productor, sector construcción,
con 1990 como año base.
3.2.1.1 Aclaración metodológica
64
Existe un método alternativo para realizar un trabajo econométrico sobre la
ciclicidad de una variable específica: utilizar un modelo del tipo de corrección de
errores, basado en el concepto de cointegración. Este último representa una
relación de equilibrio entre las diferentes variables examinadas; es decir, una
relación estable de largo plazo con mecanimos de ajuste para el corto plazo. La
especificación de las ecuaciones en un modelo de esta naturaleza tiene un
carácter dinámico, según el cual las variables en niveles representan el largo plazo
y las variables en diferencia dan cuenta de los movimientos de la variable
endógena en el corto plazo.
Esta técnica es muy relevante en el análisis económico aplicado, ya que la teoría
económica postula sólo relaciones de largo plazo, sin detallar el proceso para
alcanzar ese equilibrio. La cointegración permite confrontar los postulados de una
teoría con la evidencia empírica, de una mejor manera que otras técnicas
econométricas. Para ello, utiliza test de carácter asintóticos, es decir, de tamaños
de muestra muy holgados (más de 50 datos), a fin de llegar a resultados
concluyentes.
En la sección siguiente, donde se presentan las pruebas realizadas para hallar el
ciclo de referencia de Argos, se recurrió a la obtención de las primeras diferencias
logarítmicas para expresar el comportamiento dinámico (cíclico) de las variables
consideradas. Sin embargo, no se trata de mostrar las fluctuaciones de muy corto
plazo -es decir, los cambios o desviaciones erráticas con respecto a una tendencia
o equilibrio de largo plazo-, sino los altibajos o fluctuaciones de la variable
agregada, en la cual se condensan errores y tendencia. En otras palabras, dado
el reducido tamaño de la muestra utilizada (16 datos), no fue posible recurrir a las
técnicas del análisis de cointegración.
3.2.1.2 Determinación gráfica del ciclo de referencia
En los gráficos siguientes -elaborados con base en las primeras diferencias
logarítmicas de las variables respectivas- se muestran los distintos resultados
alcanzados. Para efectos de una mejor apreciación visual, se utilizaron ambos
ejes verticales para presentar separadamente la escala correspondiente a cada
variable; lo cual se simboliza mediante las letras entre paréntesis (I,D). Respecto a
los gráficos logrados, caben dos observaciones preliminares:
La variación anual del PIB es la única de las variables consideradas que no
registra valores negativos. Conviene aclarar, además, que la línea horizontal
sobre el valor cero sólo se construye para la escala izquierda y únicamente
65
sirve para identificar los años en los cuales decayó alguno de los indicadores
examinados; dicha línea no muestra, entonces, fluctuaciones con respecto a
una tendencia.
Todos los gráficos permiten reconocer la existencia de alguna interrelación
entre las diferentes variables agregadas y los indicadores de desempeño
empresarial. Es decir, aparentemente cualquiera de los referentes
contemplados sería adecuado para explicar, en términos del entorno coyuntural,
los resultados alcanzados por Argos. Sin embargo, como se analizará más
adelante, las pruebas econométricas descartan la utilización de algunos.
3.2.1.2.1 Ciclicidad frente al PIB
Los gráficos Nos. 3.2 a 3.5 comparan las tasas de crecimiento anual de la
economía colombiana con las variaciones, también anuales, de los costos,
ingresos, utilidades operacionales y utilidades brutas de Argos, para el período
1980 - 1995. De acuerdo con la simetría gráfica observada, en general existe una
tendencia procíclica, la cual se observa, especialmente, en las relaciones del PIB
con los costos e ingresos operacionales.
Esta primera aproximación conduce, entonces, a descartar a las utilidades, tanto
operativas como brutas, como instrumentos adecuados para evaluar la ciclicidad
de Argos frente al PIB. En efecto, si se observa con detalle las gráficas 3.4 y 3.5,
se puede apreciar que entre 1980 y 1988, las utilidades de operación tuvieron
variaciones muy cercanas a cero, mostrando prácticamente un comportamiento
acíclico frente al agregado económico; luego registraron una evolución anticíclica
(entre 1989 y 1991) y finalmente, una tendencia procíclica. Por su parte, al
observar los grandes rasgos de las dos curvas de la gráfica No. 3.5, puede decirse
que las utilidades brutas han variado prácticamente en forma opuesta al ciclo de la
economía; es decir, en ellas ha predominado un comportamiento anticíclico.
Estos primeros resultados sugieren que otros fenómenos -diferentes a la evolución
coyuntural de la economía- tienen gran importancia en la determinación de los
resultados económicos de Argos y en sus fluctuaciones. Al examinar las
características financieras de la empresa, se retomará este aspecto.
66
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
0.00
0.01
0.02
0.03
0.04
0.05
0.06
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. COSTOS(I) VAR. PIB(D)
GRAFICO No. 3.2
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
COSTOS OPERACIONALES VS PIB
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
0.00
0.01
0.02
0.03
0.04
0.05
0.06
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. ING. (I) VAR. PIB (D)
GRAFICO No. 3.3
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
INGRESOS OPERACIONALES VS PIB
-3
-2
-1
0
1
2
0.00
0.01
0.02
0.03
0.04
0.05
0.06
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UTIL. (I) VAR. PIB (D)
GRAFICO No. 3.4
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTILIDADES OPERATIVAS VS PIB
-1.0
-0.5
0.0
0.5
1.0
0.00
0.01
0.02
0.03
0.04
0.05
0.06
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. BTAS. (I) VAR. PIB (D)
GRAFICO No. 3.5
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTILIDADES BRUTAS VS PIB
3.2.1.2.2 Ciclicidad frente al PIB de la construcción
La fabricación de cemento y concreto -principal actividad productiva de Argos-
constituye uno de los insumos fundamentales de la industria de la construcción, la
cual se subdivide en obras públicas y edificaciones privadas. Como se indicó en la
sección precedente, tradicionalmente las autoridades económicas han
considerado que el sector de la construcción tiene un carácter anticíclico, lo que
permite utilizarlo como motor de reactivación económica en períodos de recesión.
Cabría esperar, entonces, que los resultados de la industria y las empresas
cementeras fluctuaran alrededor de la dinámica sectorial de la construcción y que,
por lo tanto, que el ciclo de referencia, para explicar el comportamiento coyuntural
de la empresa, correspondiese a las variaciones dinámicas de la actividad
constructora agregada. Con el fin de contrastar estos supuestos se elaboraron los
gráficos Nos. 3.6 a 3.9.
67
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. COSTOS (I) VAR. PIB CONST. (D)
GRAFICO No. 3.6
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
COSTOS VS PIB CONSTRUCCION
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. ING. (I) VAR. PIB CONST. (D)
GRAFICO No. 3.7
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
INGRESOS OPERATIVOS VS PIB CONST.
-3
-2
-1
0
1
2
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. OP. (I) VAR. PIB CONST. (D)
GRAFICO No. 3.8
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTIL. OPERATIVAS VS PIB CONST.
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
-1.0
-0.5
0.0
0.5
1.0
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. PIB CONST. (I) VAR. UT. BRUTAS (D)
GRAFICO No. 3.9
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTIL. BRUTAS VS PIB CONSTRUC.
Los resultados son similares a los anteriores, en el sentido de que los grados de
ciclicidad (pro, anti o acíclico) son diferentes en el caso de las utilidades
(operativas y brutas) que en el caso de costos e ingresos operacionales. En estos
últimos gráficos, las utilidades evidencian una tendencia procíclica; mientras que
costos e ingresos, al menos hasta 1987, habrían sido abiertamente anticíclicos
frente al PIB de la construcción; luego se habrían convertido en procíclicos. La
validez de estos resultados también se confrontará con las pruebas
econométricas.
Sin embargo, resulta oportuno precisar algunos aspectos que han determinando el
ciclo de referencia aquí considerado. En primer lugar, las obras públicas son el
subsector con mayor participación en el PIB de la construcción; esto sugiere que
el ciclo sectorial está afectado por las políticas, planes y programas de inversión
pública; en segundo lugar, durante la mayor parte de los años 80, el precio del
68
cemento permaneció bajo un régimen de control, que se modificaba
periódicamente.
Por último caber recordar que la edificación privada depende, en gran medida, de
las políticas de vivienda, las cuales durante el decenio pasado tuvieron
modificaciones notorias: reducción al principio de la década, cuando se dió énfasis
al Plan de Integración Nacional (basado en el desarrollo de grandes obras
públicas); estímulo importante con los programas de vivienda sin cuota inicial
(años 83-85) y decaímiento a partir de las políticas de auconstrucción y
distribución de subsidios para la vivienda de interés social (1987-1990).
3.2.1.2.3 Ciclicidad frente a las licencias de edificación aprobadas
De acuerdo con los modelos descritos en la sección 3.1, la cantidad de metros
cuadrados aprobados -a través de las licencias de construcción- constituye el
parámetro más utilizado para examinar la evolución de la actividad edificadora.
También en los Informes Anuales de Argos se recurre, en forma reiterada, a este
elemento como indicador del desempeño logrado y de las expectativas sobre el
período próximo.
En otros términos, los metros cuadrados de construcción aprobados aparecen
como el instrumento s recurrido para interpretar el desempeño tanto de la
construcción urbana como el de la producción de cemento; en ambos casos, se
acepta que los efectos reales se manifiestan con un año de retraso, que sería el
período promedio entre el otorgamiento de una licencia de construcción y el
desarrollo de ésta. Para la definición de un ciclo de referencia, sería ésta,
entonces, la variable más adecuada.
69
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
0.4
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. COSTOS (I) VAR. M2 EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.10
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
COSTOS VS M2 EDIFICACION
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
0.4
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. ING. (I) VAR. M2 EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.11
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
INGRESOS VS M2 EDIFICACION
-3
-2
-1
0
1
2
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
0.4
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. OP. (I) VAR. M2 EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.12
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTIL. OP. VS M2 EDIFICACION
-1.0
-0.5
0.0
0.5
1.0
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
0.4
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. BTAS (I) VAR. M2 EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.13
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTIL. BRUTAS VS. M2 EDIFICACION
En los gráficos anteriores (3.10 a 3.13) se comparan las evoluciones seguidas por
las licencias de construcción aprobadas con los ingresos, costos y utilidades de
Argos para el período 1980 - 1995. De acuerdo con la simetría registrada, es
posible definir dos grandes subperíodos o ciclos, caracterizados por relaciones
diferentes:
Entre 1982 y 1986, la actividad económica de Argos habría tenido un
comportamiento anticíclico frente a la dinámica de la edificación urbana (las líneas
muestran sentidos opuestos). Este fenómeno es especialmente notorio en el caso
de los costos e ingresos operacionales, lo cual puede hallar explicación en la
política oficial de control de precios sobre el cemento -que generó aumentos
inferiores al del IPC-, y en las negociaciones salariales, las cuales habrían actuado
en sentido contrario, al producir incrementos superiores a la inflación anual. Por
otra parte, cabe pensar que la tendencia positiva en los ingresos operacionales se
explicarían, ante la caída en las licencias de construcción, por el desarrollo de las
obras públicas.
70
Entre 1987 y 1992, el comportamiento habría sido procíclico (las líneas se mueven
en el mismo sentido); por lo cual puede afirmarse que la evolución coyuntural de
Argos refleja la del subsector de la edificación urbana.
A partir de 1993, se inicia un tercer período, caracterizado por una relación inversa
durante los dos primeros años (1993-1994), lo cual se explica, quizás, por el
efecto rezagado de las licencias de construcción sobre la realización de las obras
planeadas, y, por lo tanto, sobre la demanda efectiva de cemento y concreto.
3.2.1.2.4 Ciclicidad frente a los gastos en edificación y obras públicas
Los gráficos Nos. 3.14 a 3.19 corresponden a un análisis alternativo, consistente
en examinar la posible ciclicidad frente a la demanda agregada realizada. Para el
efecto, como ciclo de referencia, se utilizan los cambios registrados por los gastos
agregados en edificación y obras públicas, según los datos consignados en la
cuenta de Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) de las Cuentas Nacionales.
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.10
-0.05
0.00
0.05
0.10
0.15
0.20
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. COSTOS (I) VAR. GASTO EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.14
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
COSTOS VS GASTO EN EDIFICACION
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.10
-0.05
0.00
0.05
0.10
0.15
0.20
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. ING. (I) VAR. GASTO EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.15
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
INGRESOS VS GASTO EN EDIFICACION
71
-3
-2
-1
0
1
2
-0.10
-0.05
0.00
0.05
0.10
0.15
0.20
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. OP. (I) VAR. GASTO EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.16
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UT. OPER. VS GASTO EN EDIFICACION
-1.0
-0.5
0.0
0.5
1.0
-0.10
-0.05
0.00
0.05
0.10
0.15
0.20
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. BRUTAS (I) VAR. GASTO EDIF. (D)
GRAFICO No. 3.17
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UT. BRUTAS VS GASTO EDIFICACION
En primera instancia se observa que las demandas por edificación y obras
públicas tienen ciclicidades diferentes, de acuerdo con los años en que se
registran los valores máximos y mínimos, y los niveles alcanzados. En efecto, las
caídas en la edificación urbana (años 1984, 1990, 1993)) no parecen guardar
relación alguna con las del subsector de obras públicas (años 1987, 1989, 1994).
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.3
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. COSTOS (I) VAR. GASTO OOPP
GRAFICO No. 3.18
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
COSTOS VS GASTO EN OOPP
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
-0.3
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. ING. (I) VAR. GASTO OOPP (D)
GRAFICO No. 3.19
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
INGRESOS VS GASTO EN OOPP
-3
-2
-1
0
1
2
-0.3
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. OP. (I) VAR. GASTO OOPP (D)
GRAFICO No. 3.20
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UTIL. OPERAT. VS GASTO EN OOPP
-1.0
-0.5
0.0
0.5
1.0
-0.3
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. UT. B. (I) VAR. GASTO OOPP (D)
GRAFICO No. 3.21
CICLO DE REFERENCIA DE ARGOS
UT. BRUTAS VS GASTO EN OOPP
72
En segundo lugar, frente a la evolución del gasto en edificacn urbana, el
comportamiento coyuntural de Argos habría sido anticíclico en el período 1980-
1984; procíclico en el lapso 1984-1995, si bien en el año 1993 se registró un
cambio de tendencia. Por otra parte, respecto a la demanda de obras públicas,
como ciclo de referencia, el comportamiento de los indicadores de Argos permite
identificar tres subperíodos: 1980-1984, procíclico; 1984-1988, anticíclico; 1988-
1994 procíclico, con la salvedad del año 1990, en el cual aparecen dos tendencias
disímiles.
En términos generales, puede concluírse que las fluctuaciones de largo plazo en el
desempeño empresarial de Argos están determinadas por estos dos tipos de
gastos, con la observación que las caídas en la edificación urbana puede ser
compensadas con incrementos en la inversión pública, lo que finalmente permite
identificar una fuerte dependencia (prociclicidad) de los resultados de Argos frente
a la demanda efectiva por obras de construcción.
Es decir, más que la demanda planeada (licencias de construcción aprobadas) es
la demanda realizada -o gastos efectivos en obras públicas y edificación- lo que
determina el ciclo empresarial de Argos.
Como se detallará más adelante, la fuerza de la relación entre los ingresos
operacionales de Argos y la demanda realizada de obras públicas y edificación se
verificó mediante un análisis econométrico. La ecuación resultante (la número 17
en el cuadro 3.2) reune las condiciones estadísticas necesarias para aceptar la
capacidad explicativa que tienen los gastos efectivos en obras públicas y
edificaciones, en el período contemporáneo, de la variabilidad de los ingresos de
Argos.
3.2.2 Validación econométrica
Conforme a la metodología presentada en el capítulo segundo, las diferentes
relaciones examinadas en los gráficos anteriores fueron sometidas a verificación
econométrica, mediante la realización de las regresiones lineales
correspondientes. Los resultados logrados (ver cuadro No. 3.2) permiten destacar
varios hechos:
En su gran mayoría, las relaciones funcionales establecidas presentan problemas
estadísticos que ponen en entredicho su validez matemática y, por lo tanto,
73
permiten descartar la escogencia de las variables independientes allí incluídas, en
el momento de definir el ciclo de referencia más apropiado.
En cuanto a las ecuaciones que no presentan ningún problema estadístico (cinco
en total), se caracterizan por unos bajos coeficientes de determinación muestral
(r2), lo que significa una baja interdependencia entre las variables consideradas
(ver ecuaciones números1,2,3, 6 y 7). Es decir, la capacidad explicativa que el
factor exógeno tiene sobre el comportamiento del indicador interno resulta
insuficiente para validar los coeficientes de dichos factores en las respectivas
ecuaciones.
En general, entre 1980 y 1995, algunas relaciones han sido tan fluctuantes que al
intentar condensar la asociación lineal promedia en una regresión no se logró
dicho propósito, pues ninguna de las ecuaciones resultantes presentaron la
suficiente consistencia estadística para valer e interpretar los respectivos
parámetros (ver ecuaciones concernientes a las utilidades en el cuadro 3.2).
74
CUADRO No. 3.2
DETERMINACION ECONOMETRICA DE LA CICLICIDAD DE ARGOS
MODELO
DIAGNOSTICO ESTADISTICO
t
(variabl
eindep
en)
r2
chi2(1)
correlac.
serial
chi2(2)
normal.
chi21)
heteroc.
chi2(1)
forma
funcional
PROBLEMAS
1) LCTS = 4.82 + 0.69 LMED
3.74
0.50
0.20
1.26
1.24
0.086
NINGUNO
2) LCTS = -3.93 + 1.11 LPIB
3.40
0.45
0.59
0.63
2.76
1.63
NINGUNO
3) LCTS = -1.56 + 1.25 LPIC
3.07
0.40
1.14
0.89
0.65
0.58
NINGUNO
4) LING= -11 + 0.85 LPIB + 1.08 LPIC
2.02 Y
2.17
0.69
1.49
1.14
6.09
2.41
HETEROCED.
5) LING = 2.75 + 0.97 LMED(-1)
6.23
0.75
1.93
1.32
0.27
4.24
FORMA FUNC
6) LING = 3.28 + 0.90 LMED
4.7
0.61
1.19
0.95
3.34
0.71
NINGUNO
7) LING = -6.71 + 1.79 LPIC
4.55
0.59
2.73
0.77
1.46
1.39
NINGUNO
8) LING = -8.64 + 1.49 LPIB
4.41
0.58
2.8
1.94
4.3
0.36
HETEROCED.
9) LUTB = -16.6 + 1.98 LPIB
3.15
0.41
6.44
1.16
6.47
5.04
HETEROCED.
10)LUTB = -3.4 + 1.51 LMED(-1)
4.76
0.63
4.67
0.36
0.62
7.77
VARIOS
11)LUTB = -0.83 + 1.22 LMED
3.36
0.44
4.65
0.74
7.36
2.44
VARIOS
12)LUTB = -12.84 + 2.28 LPIC(-1)
2.52
0.32
5.9
0.95
3.03
1.19
CORR. SER.
13)LUTB = -17.8 + 2.77 LPIC
4.3
0.57
5.21
1.46
5.22
12.67
VARIOS
14)LUPO = -12.9 + 2.17 LPIC
1.34
0.11
6.24
4.9
2.48
4.78
VARIOS
15)LUPO = 17.6 - 0.64 LPIB
- 0.45
0.014
5.77
4.26
4.17
1.86
VARIOS
16)LUPO = 7.88 + 0.11 LMED
0.136
0.001
6.69
6.31
1.19
INDETER
M
VARIOS
17)LING = -20.34+0.98LGED +
0.87LGOP
6.14 Y
2.56
0.79
0.39
1.66
1.95
0.169
NINGUNO
DEFINICION DE TERMINOS:
LCTS = serie logarítmica de los costos operacionales de Argos, 1980-1995
75
LING = serie logarítmica de los ingresos operacionales de Argos, 1980-1995
LUTB = serie logarítmica de las utilidades brutas de Argos, 1980-1995
LUPO = serie logarítmica de las utilidades operacionales de Argos, 1980-1995
LMED = serie logarítmica de los metros cuadrados de construcción, aprobados según licencias, 1980-1995
LPIB = serie logarítmica del PIB real de Colombia, 1980-1995
LPIC = serie logarítmica del PIB real del sector de la construcción, 1980-1995
LMED(-1) = serie logarítmica rezagada un período de los metros cuadrados de construcción, aprobados según licencias,
1980-1995
LPIC(-1) = serie logarítmica rezagada un período del PIB real del sector de la construcción, 1980-1995
LGED Y LGOP = series logarítmicas de los gastos anuales en edificación y obras públicas, según FBKF de las cuentas
nacionales, 1980-1995.
El modelo óptimo alcanzado corresponde a la ecuación 17, en el cual los ingresos
de Argos son una función de los gastos anuales en edificación y obras públicas.
De acuerdo con los parámetros de dicho modelo, los ingresos operacionales de
Argos están determinados en casi un 80% por la demanda efectiva de obras
públicas y edificación urbana; el 20% restante se explicaría por otros fenómenos.
La ecuación 17 revela que -ceteris paribus- un incremento de un 1% en el gasto
nacional en edificación induciría una variación casi equivalente en los ingresos de
Argos (0.98%); fenómeno similar ocurre con el gasto en obras públicas, donde una
unidad de variación porcentual produce un movimiento en igual sentido de los
ingresos de Argos, en una magnitud de 0.87%.
En síntesis, el mejor parámetro para medir la ciclicidad de Argos se encuentra en
la evolución de la formación bruta de capital fijo, especialmente, en los gastos
correspondientes a obras públicas y edificación urbana. En el cuadro No. 3.3 y en
el gráfico No. 3.22 se presentan los indicadores estadísticos y gráficos que
denotan la calidad del modelo alcanzado.
CUADRO No. 3.3
INGRESOS OPERACIONALES VS. LOS GASTOS EN CONSTRUCCION
LS // Dependent Variable is LING
Date: 10/22/96 Time: 15:23
Sample: 1980 1995
Included observations: 16
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
LGED 0.984691 0.153397 6.419218 0.0000
LGOP 0.875281 0.340953 2.567158 0.0234
C -20.34086 6.280404 -3.238782 0.0065
R-squared 0.794519 Mean dependent var 11.37221
Adjusted R-squared 0.762906 S.D. dependent var 0.351083
S.E. of regression 0.170950 Akaike info criterion -3.365403
Sum squared resid 0.379913 Schwarz criterion -3.220542
Log likelihood 7.220206 F-statistic 25.13303
Durbin-Watson stat 1.617028 Prob(F-statistic) 0.000034
Es necesario aclarar que también se corrieron regresiones similares para los otros
indicadores endógenos -costos operacionales, utilidades operacionales y
utilidades brutas- pero que los modelos obtenidos presentaron problemas
estadísticos; así, por ejemplo, para el caso de las utilidades brutas la ecuación
obtenida registró una forma funcional incorrecta.
-0.3
-0.2
-0.1
0.0
0.1
0.2
0.3
10.5
11.0
11.5
12.0
12.5
80 82 84 86 88 90 92 94
Desviaciones Datos reales Estimaciones
GRAFICO No. 3.22
BONDAD DEL AJUSTE DEL MODELO
LING = - 20.4 + 0.984 LGED + 0.875 LGOP
En cuanto al gráfico 3.22, la simetría casi perfecta de los datos reales con los
estimados da cuenta de la bondad del modelo obtenido, mientras que las
desviaciones de los residuos -con respecto a la tendencia central- permiten definir
un nuevo ciclo de los ingresos de Argos. En este caso, se trata de un ciclo de
carácter relativo o comparativo, pues muestra los períodos en los cuales los
ingresos estuvieron por debajo o por encima del valor promedio, representado
este último por la nea sobre el valor cero. Este ciclo sirve para que los directivos
empresariales evalúen su gestión con respecto a un desempeño promedio.
De esta manera, aparecen tres subperíodos de “bonanza” y tres de “crisis”. En los
primeros (1980-1982,1987-1990 y 1993-1994) los ingresos operacionales habrían
registrado tasas de crecimiento superiores a la tendencia de largo plazo; en los
segundos (1983-1986, 1990-1992 y 1994 - ?), ocurrió el fenómeno inverso.
3.3. CARACTERISTICAS FINANCIERAS DE CEMENTO ARGOS S.A.
Se entiende por industria manufacturera la transformación mecánica o química de
sustancias inorgánicas u orgánicas en productos nuevos, ya sea que el trabajo se
efectúe con máquinas o a mano, en fábricas o en el domicilio, o que los productos
se vendan al por mayor o al por menor (CIUU, Dane, 1979). Es decir, el objeto
propio de las empresas manufactureras -cuya política coyuntural se analiza en
este trabajo- es la realización de una actividad de transformación de unos bienes
(insumos) en otros (productos).
La observación anterior tiene por objeto explicar el criterio fundamental que se
aplica en el análisis financiero de la empresa Argos. En efecto, de acuerdo con los
estados financieros anuales, Argos obtiene ingresos a través de dos grandes
fuentes: la fabricación de cemento y la inversión en empresas que promueven el
desarrollo nacional.
La primera actividad hace parte del subgrupo 3692 de la CIIU: Fabricación de
cemento, cal y yeso”, de la CIIU; es decir, constituye una labor de carácter
manufacturero, por lo tanto, susceptible de analizar dentro de esta investigación.
Por su parte, la inversión en otras empresas -manufactureras, financieras y de
servicios- le ha permitido el fortalecimiento y desarrollo como el grupo cementero
más importante en Colombia (ver cuadro No. 3.4) y como empresa matriz del
conglomerado constituído a partir de sus inversiones.
De acuerdo con el objetivo de este trabajo -y habida cuenta de la clara
diferenciación entre las actividades económicas realizadas por la empresa-, el
análisis de la sección anterior, relativo a las fluctuaciones coyunturales de Argos y
su relación con el ciclo económico, se concentró en los costos, utilidades e
ingresos operacionales, es decir, en los indicadores financieros originados en la
fabricación y venta de cemento.
Sin embargo, para evitar distorsiones sobre la solidez financiera de la empresa, en
forma adicional se construyeron indicadores para evaluar la bondad económica de
las inversiones en títulos valores y acciones. El análisis correspondiente constituye
la parte final de esta sección sobre las características financieras de Cemento
Argos.
Una advertencia final: para homogenizar las cuentas del período analizado (1980-
1995), fue necesario reclasificar la información contable, pues cada balance y
estado de resultados -individualmente considerado- está afectado por fenómenos
económicos, legales y administrativos, como: la inflación del respectivo año, los
cambios en la normatividad legal, los criterios y métodos contables específicos
utilizados, concernientes, por ejemplo, a la forma particular de registrar las
reservas de jubilación y depreciación.
3.3.1 CRITERIOS PARA RECLASIFICAR LA INFORMACIÓN
Para elaborar indicadores que garanticen un análisis consistente y uniforme, se
utilizarán los siguientes procedimientos de depuración de la información
presentada por la empresa Argos S.A.:
Segregar y agrupar homogéneamente los recursos de operación, inversión y
valorizaciones, para el balance y las actividades generadoras de ingresos
operativos y de inversión en el estado de resultados.
Eliminar los ajustes por inflación hechos a partir de 1992, tanto en activos de
operación como de inversión.
Ajustar la inversión que tiene en subordinadas (filiales y subsidiarias), a partir de
1994, las cuales sufrieron incrementos ostensibles por cambio en el método de
contabilización. A esta partida se llevó el incremento de los ingresos
acumulados hasta 1993 y la participación porcentual de los ingresos obtenidos
en 1994 y 1995.
El importe de estos incrementos acumulados se traslada a las valorizaciones de
activos para igualarlas con las valorizaciones del patrimonio, que a partir de
1995 no se compensan por cuanto la norma obligó a desbalancearlas, al
imponer el registro de estos incrementos en las valorizaciones patrimoniales.
La empresa, al 31 de diciembre de 1995, aplicó la circular 001 de 1996, de la
Superintendencia de Valores, que les permite a las empresas matrices no
contabilizar las valorizaciones de las filiales y subsidiarias, si éstas se
contabilizan por el método de participación. Las inversiones en subordinadas,
llevadas así, no evidencian el valor de mercado de las mismas, por lo que las
valorizaciones deben mostrar una reducción drástica para 1995.
En los activos de inversión de Argos deben agruparse tres componentes (los
más importantes por su materialidad): acciones en sociedades anónimas,
partes de interés social y préstamos a corto y largo plazo.
Reclasificar y homogenizar la información de los estados de resultados,
especialmente con las jubilaciones, que en algunos años se presentan como
gastos no operacionales y en otros sí.
Deflactar la información para eliminar los efectos de la inflación y garantizar la
comparabilidad entre períodos.
Identificar la concurrencia de mediciones fiscales y contables que permiten
mayores deducciones para efectos de impuestos y mayor apropiación de gastos
contables que reducen la utilidad operativa.
Eliminar de las valorizaciones del patrimonio de Argos el acumulado en
utilidades retenidas en el capital contable -ocurrido antes de 1.994- de las
subordinadas no llevadas a resultados por su materialidad
Separación del monto de las depreciaciones, por ser un rubro cuyo
comportamiento depende s de los métodos de depreciación, acelerados o
no, que permiten los principios de contabilidad generalmente aceptados y la
legislación tributaria.
Reclasificación en algunos años de las jubilaciones para asociarlas con los
gastos de operacion operativos y homogeneizar la utilidad operativa y sus
márgenes.
No incluir como ingresos por dividendos las participaciones porcentuales en los
años 1994 y 1995.
3.3.2 INDICADORES DE GESTION
De acuerdo con las observaciones metodológicas precedentes, en esta sección se
presentarán los indicadores de gestión construídos con base en los estados
financieros rendidos por las distintas administraciones de Argos entre 1980 y
1995. Inicialmente, aparecen los derivados de la operación propia del objeto social
de la empresa -producción y venta de cemento-; luego se examinan los
correspondientes a la actividad de inversión financiera y productiva en otras
empresas.
3.3.2.1 Ingresos operacionales
Este indicar refleja, en esencia, las ventas anuales de cemento, las cuales, son el
producto de dos variables: la demanda o cantidades físicas (toneladas) de
cemento y concreto vendidos, y los precios de estos bienes. Sintéticamente puede
expresarse en la ecuacion 1:
Ventas = IT = PQ (3.9)
donde,
IT = ingresos reales totales (operacionales) obtenidos mediante la producción y
venta de cemento y concreto
P = Precios promedios y unitarios de cemento y concreto
Q = Cantidades (toneladas) vendidas
De acuerdo con los análisis presentados por las distintas Juntas Directivas en sus
Informes anuales, la demanda de cemento y concreto está determinada por
fenómenos propios de la actividad constructora, como el desarrollo de las obras
públicas (gasto realizado), las licencias de construcción aprobadas en el año
inmediatamente anterior y el comportamiento de las Corporaciones de Ahorro y
Vivienda, en términos de captaciones y desembolsos (créditos) a constructores.
Por su parte, el precio del cemento -componente principal del concreto- estuvo
determinado, durante gran parte del período analizado, por una política
gubernamental de control precios, la cual se caracterizó por permitir alzas
inferiores a la tasa anual de inflación. Sólo en los últimos cinco años (desde
mediados de 1991) habría existido una regulación por la oferta y la demanda; es
decir, una política de libertad de precios.
Los cambios coyunturales corresponden, entonces, a sucesos externos -de
carácter macroeconómico, especialmente- que terminan por afectar a los factores
que condicionan la demanda de cemento. Entre los fenómenos que producen
cambios coyunturales se encuentran: los déficits fiscales que obligan a reducir el
gasto público, las cambios en las políticas oficiales para la construcción de
vivienda, los fenómenos monetarios que afectan la liquidez de las CAV, y las
bonanzas o crisis del sector externo. También debe tenerse en cuenta que, por su
ubicación, las ventas de concreto y cemento -efectuadas por Argos- se afectan en
razón de la evolución regional de la construcción pública y privada, especialmente
en el Valle de Aburrá.
Existe otro tipo de fenómenos coyunturales, totalmente exógenos a la dinámica
económica, como el terrorismo político y del narcotráfico, que disminuyeron la
demanda de vivienda y la oferta de cemento, en diferentes años del período, como
en 1987 cuando fue dinamitada la planta de Ríoclaro, y en 1990 cuando el país
vivió el llamado narcoterrorismo7.
En el gráfico 3.23 se aprecia la evolución cíclica de los ingresos de Argos durante
el período 1980-1995, la cual fue construída con base en las variaciones
porcentuales anuales; es decir, cada cifra representa el incremento o disminución
real registrado en un año con respecto al anterior. Conviene advertir que, en
ningún caso, los valores negativos del gráfico corresponden a rdidas en valores
corrientes (de cada año) y absolutos. Los cálculos en valores reales se hicieron
utilizando el índice de precios al productor, (IPP, con 1990=100), como deflactor.
7También durante el presente año (1996), ocurrió una parálisis en la producción de Rioclaro debido a un
atentado que suprimió el servicio de energía eléctrica durante los meses de octubre y noviembre.
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
80 82 84 86 88 90 92 94
VAR. ANUALES
GRAFICO No.3.23
ARGOS: INGRESOS REALES 1980-1995
El gráfico anterior permite identificar tres subperíodos8: entre 1980-1983 una fase
de recesión, la cual coincide con la tendencia general de la economía, que -a partir
de la destorcida (caída) de los precios del café en 1979- registró una tendencia
decreciente. Entre 1983 y 1990, se aprecia un ciclo completo: reactivación (1983-
1985), expansión (1985-1988), recesión (1988-1990); finalmente entre 1990 y
1995 se vive un auge muy acelerado (boom) y una caída de igual naturaleza.
Esta dinámica de los ingresos anuales puede caracterizarse -a grandes rasgos9-
por los siguientes fenómenos coyunturales. En 1981 y 1982 las ventas crecen
como consecuencia de la ejecución de obras públicas contempladas en el Plan de
Integración Nacional; posteriormente, la recesión productiva (manufacturera y
agrícola), al igual que la crisis financiera de 1982, arrastran la construcción y las
ventas de cemento de Argos, las cuales presentan una variación negativa al final
del año 1983.
Los esfuerzos del gobierno turno (administración Betancur, 1982-1986) para
reactivar la economía sólo comienzan a surtir efectos a partir de 1984. Esto
explica la tendencia predominantemente creciente de los ingresos entre 1983 y
1985. En particular influyeron factores como: la política de vivienda sin cuota
8En todos los casos, el año límite, en el cual ocurre la inflexión, se menciona como inicial y terminal de una
fase.
9En el anexo se presenta un cuadro sinóptico de los informes rendidos por las diferentes Juntas Directivas. En
ellos se identifican los aspectos más relievantes que influyeron en el desempeño de cada año.
inicial, que hizo crecer las licencias de construcción y las demandas de cemento;
la superación de la crisis financiera mediante la nacionalización forzosa de las
entidades en crisis, y la recuperación del sector productivo, con sus efectos sobre
el ingreso y la edificación urbana.
Entre 1986 y 1988 se registra una fase de auge -tanto en la economía nacional
como en los ingresos de Argos- caracterizada por la superación de la crisis
externa, con base en tres elementos: adopción del programa de ajuste
recomendado por el FMI, una minibonanza cafetera en febrero de 1986 y el
comienzo de las explotaciones petroleras de Caño Limón.
El siguiente período de crisis en los ingresos de Argos (1988-1990), está también
relacionado con factores macroeconómicos: la eliminación del acuerdo
internacional sobre precio mundial del café; la sustitución de la política de
construcción de viviendas sin cuota inicial, que implicaba inversión pública, por la
de autoconstrucción de viviendas, que instauró el otorgamiento de subsidios en
lugar de la ejecución del gasto. También cabe mencionar la expedición de la ley
de reforma urbana (1989), que afectó el uso y la renta del suelo y la guerra del
narcotráfico contra instituciones oficiales y privadas, que desestimuló la inversión
en edificación urbana.
El último subperíodo (1990-1995) se caracteriza por dos fases totalmente
opuestas, pero de igual intensidad: un ascenso pronunciado entre 1990 y 1993, y
una caída de similar pendiente en los dos últimos años. Para la ocurrencia del
primer fenómeno habrían contribuído: la bonanza de recursos externos, derivada
de la apertura económica y de las bajas en las tasas internacionales de interés; la
reducción de la tasa de inflación, que permitió aumentos en los ingresos reales; la
reforma laboral (Ley 50 de 1990), que generó recursos adicionales para un
segmento importante de los trabajadores; la política monetaria de reducción de las
tasas de interés, que desestimuló el ahorro financiero y motivó la adquisición de
bienes durables (vehículos y vivienda); y, finalmente, el desarrollo de obras
públicas importantes a nivel regional, como el metro de Medellín y el edificio de las
Empresas Públicas. También la desaparición del narcoterrorismo habría
contribuído positivamente a esta recuperación de la actividad edificadora y, por
ende, de las ventas de cemento y concreto.
La crisis reciente (segunda fase del subperíodo) estaría explicada por el
agotamiento de los fenómenos coyunturales (bonificación por cambio de régimen
laboral, ingresos recursos externos privados, culminación de obras blicas
regionales); y por la reversión de algunas poticas, como el aumento de la tasa de
interés para controlar la inflación. Pero también habría influído la saturación del
mercado de vivienda terminada, con sus efectos sobre los arrendamientos, y,
finalmente, la crisis política desatada por el proceso 8000.
Bajo el ángulo de una política coyuntural activa, aparentemente el margen de
maniobra empresarial para contrarrestar los efectos de las fluctuaciones externas
sobre sus ingresos es prácticamente inexistente. Es decir, en sus actividades de
explotación, Argos sufre la coyuntura económica más de lo que ella puede
afectarla.
3.3.2.2 Costos operacionales
Las normas contables diferencian entre costos y gastos de operación. Los
primeros son los asociados al proceso de transformación de insumos en bienes
finales; los segundos, los gastos de operación, son las erogaciones
complementarias, pero necesarias, para hacer posible el desarrollo del objeto
social de la empresa, como los hechos por labores de administración y ventas.
Existe una tercera clase de gastos -las sumas asignadas para depreciaciones y
jubilaciones-, cuyo impacto sobre los costos y beneficios operacionales depende
del método utilizado para registrarlas. En los párrafos siguientes, se examinan
separadamente estos distintos aspectos contables.
En los gráficos 3.24, 3.24A y 3.24B se ilustra tanto el comportamiento cíclico de
los costos operacionales como los efectos contables descritos. En el primero se
aprecia una evolución paralela de costos y ventas, lo cual resulta comprensible por
el hecho de que los precios reflejan los costos de producción. Inclusive, puede
afirmarse que los ingresos estimados son, ex-ante, una función de los precios de
venta y éstos, a su vez, de los costos operacionales.
IT* = P*Q* (3.10)
P* = CT* + B* (3.11)
B* = z CT* (3.12)
P* = CT* + z CT* (3.13)
P* = CT* (1+ z) (3.14)
donde, IT* = ingresos totales estimados
P* = precios unitarios estimados, Q* = demanda física estimada
CT* = costos operacionales totales, estimados
B* = beneficios esperados
z = tasa de ganancia deseada (esperada)
En el gráfico No. 3.24, se observan algunos peodos en los cuales los costos
realizados (o ex-post) registraron variaciones superiores a las de los ingresos, lo
que sugiere la existencia de beneficios reales negativos. Esto se explica por la ya
mencionada política de control de precios del cemento, que rigió hasta 1991, y por
la política laboral de la empresa, que permitió aumentos salariales por encima del
índice de precios al consumidor.
Por otra parte, también cabe pensar que los precios de las materias primas
tuvieron aumentos superiores al del cemento, y que, en otras ocasiones, la baja
demanda redujo las ventas físicas y, por tanto, los ingresos totales. Es decir, las
variaciones en costos e ingresos son globales y no reflejan comportamientos de
valores monetarios por unidad producida y vendida; en este sentido, una caída en
las ventas físicas no significa que se estén generando pérdidas unitarias, pero
reducción de los ingresos totales.
En otras palabras, la diferente dinámica de costos e ingresos obedece a la
coincidencia de una estructura de costos bastante inflexible y de una demanda
determinada por factores exógenos a la empresa, frente a los cuales poco o nada
sirven políticas de estímulo, como la publicidad y la promoción recomendadas
para organizaciones que ofrecen otro tipo de bienes.
En efecto, una lectura global de los Informes Anuales permite destacar esta
doble determinación de costos e ingresos. Así, por ejemplo, en los os 1981 y
1982 los aumentos de salarios y prestaciones sociales estuvieron por encima de la
inflación y los precios de ventas no pudieron absorber estos incrementos. En 1985
los precios de venta lograron un repunte del 18% frente a un índice de precios al
consumidor del 22.50%. En los años 1986 y 1987 continua el desfase entre costos
y ventas, si bien fue expedida la resolución 595/86 que permitió ajustes
automáticos en los precios, pero no produjo efectos notables en las utilidades. En
el año 1989 se expide la resolución 771 de Agosto 11 y se decreta una libertad
regulada que permite un incremento de precios para el consumidor del 33% -para
el productor el 21%- frente a una inflación del 26.10%. En 1990 se pasa de la
libertad regulada a libertad vigilada, mientras que en el siguiente, cuando la
inflación al consumidor fue del 26.82%, se decretó la libertad de precios del
cemento, pero -al mismo tiempo- se inició la política de pacto social que
comprometió a los productores a no subir los precios más allá del 22%.
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
80 82 84 86 88 90 92 94
COSTOS INGRESOS
GRAFICO No. 3.24
ARGOS: VARIACIONES ANUALES COSTOS Y VENTAS
-0.4
-0.2
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
80 82 84 86 88 90 92 94
COSTOS-GASTOS INGRESOS
GRAFICO No. 3.24A
ARGOS: VARIACIONES COSTOS E INGRESOS
En cuanto al condicionamiento exógeno de la demanda conviene señalar que
tiene como contrapartida la evolución de los inventarios, medida a través de su
rotación promedia en número de días (ver gráfico 3.24C)10. Las cifras señalan que
los inventarios se acumulan en período de baja demanda, como los años 1983 y
1991. Este fenómeno se representa en el gráfico por los puntos máximos,
correspondientes a un mayor número promedio de días en que permanecen los
productos finales en poder de la empresa.
Por el contrario, los mayores dinamismos en las ventas corresponden a períodos
de mayor rotación de inventarios, indicadas por los puntos mínimos del gráfico. De
esta manera, los periodos más productivos en rminos de ventas fueron los os
88 y 93, durante los cuales fue necesario reponer inventarios cada 8.25 y 6.44
días respectivamente. Los menos productivos fueron los años 81, 83 y 91, donde
la permanencia promedio del cemento en bodega habría sido de 25.89, 26.97 y
19.57dias, en su orden. En síntesis, también desde los costos, el margen de
maniobra coyuntural de Argos es muy bajo.
10La cifra se obtiene multiplicando por 360 (días) el cociente costos de ventas sobre el promedio bianual de
los inventarios.
0.0
0.2
0.4
0.6
0.8
1.0
80 82 84 86 88 90 92 94
COSTOS GASTOS JUBIL-DEPR.
GRAFICO No. 324 B
ARGOS: ESTRUCTURA DE COSTOS Y GASTOS
5
10
15
20
25
30
80 82 84 86 88 90 92 94
NUMERO DE DIAS
GRAFICO No. 324 C
ARGOS: ROTACION DE INVENTARIOS
Sin embargo, la diferencia de comportamientos entre costos e ingresos ambién
encuentra explicación en fenómenos estrictamente contables, como se evidencia
en los gráficos números 3.24A y 3.24B, especialmente en este último. En efecto,
una revisión cuidadosa de la información financiera puso de presente que en 1993
hubo un cambio en los métodos de contabilización de algunas partidas que implicó
su reclasificación de “costos” a “gastos” de operación. Así puede comprenderse la
convergencia de costos y gastos en la gráfica 3.24B, y la coincidencia de ventas y
costos, a partir de 1993 (ver gráfica No. 3.24A), cuando las líneas se superponen,
suprimiendo la diferencia entre ambas (lo que correspondería al margen de
utilidad operacional) que aparece en la gráfica 3.24.
3.3.2.3 Estructura de los ingresos
Los ingresos totales (IT) también pueden definirse como la suma de costos (CT) y
beneficios (B), lo que permite establecer la importancia porcentual de cada uno de
estos componentes y examinar su evolución.
IT = CT + B (3.15)
Dividiendo por IT, se tiene:
IT/IT = CT/IT + B/IT
1 = c + b (3.16)
donde, CT = costos totales operacionales, incluídos los gastos de
administración y ventas.
b = margen de utilidad bruta
c = participación porcentual de los costos en los ingresos
El gráfico No. 3.25 muestra la distribución porcentual de las ventas o ingresos
totales durante el período analizado. Por definición, los dos grandes componentes,
costos y utilidades, son complementarios entre dentro de la estructura de los
ingres