La educación financiera empieza por casa

  • Finanzas
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Todavía son muchos los que creen que hablar de educación financiera es  involucrarse en un mundo técnico y complejo. Por el contrario, la educación financiera nos permite desarrollar habilidades útiles en el día a día: presupuestar los gastos de la casa, identificar la tarjeta de crédito más barata, proteger nuestro patrimonio con un seguro, tener un fondo de ahorro para enfrentar imprevistos, preparar el retiro.

Transmitir estos conocimientos es un reto enorme que requiere los esfuerzos conjuntos de gobierno, organizaciones sociales e instituciones financieras y educativas. No obstante, el hogar sigue siendo el primer y principal entorno en que adquirimos conocimientos y habilidades que utilizaremos toda la vida.

Abstract

Yet there are many who believe that talking financial literacy is to engage in a technical and complex world. On the other hand, financial education enables us to develop useful skills in every day: budget the cost of the House, identify the cheapest credit card, protect our heritage with a certain, have a savings fund to deal with unforeseen, prepare the removal.

Transmit this knowledge is a huge challenge that requires the joint efforts of the Government, social organizations and financial and educational institutions. However, home is still the first and main environment in which we acquire knowledge and skills that we will use throughout life.

Desarrollo

(Bac-Credomatic, 2008) La Educación Financiera es el proceso educativo por medio del cual las personas toman conciencia de la importancia de desarrollar conocimientos, actitudes, destrezas, valores, hábitos y costumbres en el manejo de la economía personal y familiar, por medio del conocimiento y la utilización adecuada de las herramientas e instrumentos básicos de la vida financiera.

También se puede definir como “el proceso por el cual los consumidores financieros/inversionistas mejoran su entendimiento de productos financieros, conceptos y riesgos, y a través de la información, instrucción y/o consejos objetivos, desarrollan las habilidades y confianza para volverse más conscientes de los riesgos financieros y las oportunidades, para tomar decisiones informadas, para conocer dónde acudir para obtener ayuda, y para tomar otras acciones efectivas para mejorar su bienestar financiero.”

Por otra parte, dice la misma Organización: La educación financiera debe ser considerada como una herramienta para promover el crecimiento económico, la confianza y la estabilidad. La promoción de la educación financiera no debe ser un sustituto para la regulación financiera, la cual es esencial para proteger a los consumidores.

El objetivo del programa de Educación Financiera es el de desarrollar una cultura del uso de instrumentos financieros, que permita a las personas, en el cumplimiento de su ciudadanía, ser mejores en su interacción personal, social y familiar y, en el uso del dinero, actuar responsablemente y aprovechar las oportunidades del crédito responsable, del ahorro y de la inversión y, especialmente, de la responsabilidad de un trabajo digno para producir el ingreso que les permita vivir con decoro, transparencia y honradez.

La educación financiera sirve, en este caso y como ya se anticipó, para contribuir con la formación, en el manejo de herramientas financieras,  de la población en general y, como se mencionó anteriormente y, de manera particular, de la conformada por jóvenes, que a su vez comprenden dos sub-poblaciones: la población que estudia en la educación diversificada y la que no estudia y que, por consiguiente, está fuera de las aulas y quizás parte de ella, involucrada en la fuerza laboral del país y sobre todo en la familia dando cabina a las finanzas en el hogar.

En el marco de una educación permanente o de una educación a lo largo de toda la vida, la educación financiera ha llegado a ser importante para todas las personas y no sólo para aquéllas que tienen una alta participación en los mercados financieros o se dedican a tareas de inversión. La educación financiera contribuye con una mejor calidad de vida, la construcción continua del conocimiento, el respeto de los valores, el desarrollo de destrezas, habilidades, actitudes y la toma de decisiones en temas que tienen que ver con la organización de su presupuesto, la distribución de gastos, las inversiones en educación y otras, la adquisición de bienes y servicios y, la adquisición de préstamos; así como asegurarse de un ingreso digno cuando se jubilen y otros temas financieros.

Aprender a Tener, significa colocar por encima del dinero, la vida, la dignidad, los valores y principios con que nos guiamos.

Es reconocer que el dinero es importante y nos permite hacer muchas cosas, y a la vez, sin dinero, también podemos hacer otras tantas cosas en la vida con las cuales transformamos el mundo y hacemos de él un lugar mejor para vivir. Aprender a tener significa que somos capaces de sacrificar el dinero por los valores que tenemos, en lugar de sacrificar los valores que tenemos por el dinero.

Es darnos cuenta que tener o no tener dinero es algo temporal, mientras que al tener los talentos, valores y actitudes apropiadas, podemos generar riquezas para nosotros mismos y para los demás, en cualquier momento de la vida.

Aprender a Tener es mantener una Actitud Ganar – Ganar: Es aprender a que podemos tener dinero, no a costa de otras personas o de principios o de infelicidad y sufrimiento, sino que podemos tener dinero beneficiándonos a nosotros y a los demás.

Aprender a Tener significa que administramos con ética y sabiduría, los recursos que hemos recibido (personales, sociales, ambientales), de tal manera que los mantenemos, los incrementamos, los mejoramos, generando desarrollo y dejando huella.

Aprender a Tener implica que vivimos una Cultura de Prosperidad, con la cual atraemos lo que deseamos, nos sentimos en paz y armonía y comprendemos que muchas veces podremos estar ilíquidos, sin que esto signifique que seamos pobres, pues contamos con los recursos necesarios para generar la riqueza que deseamos.

Saber Tener, no es algo con lo que nacemos, es algo que aprendemos y podemos transmitir y en esto radica la importancia de Formar financieramente a los niños y a las niñas. En saber que podemos enseñar actitudes, valores, comportamientos económicos y conocimientos que permitan a las y los jóvenes ser prósperos y generar riquezas con las cuales puedan transformar el mundo.

Así, entre las principales razones para formar financieramente a los niños, niñas y jóvenes, están la de facilitar que Aprendan a Tener y Desarrollen Actitudes de Prosperidad que les permitan cambiar la cultura de pobreza que predomina hoy día en nuestra sociedad, por una cultura de prosperidad.

Aquí es importante resaltar que una educación financiera apropiada debe promover creencias y actitudes de prosperidad.

Permite simplificar o hacer más sencillos los conocimientos sobre aspectos financieros y económicos para que el aprendizaje sea más efectivo. Sobre este particular, es importante destacar la necesidad de identificar las características de la población-objetivo para definir los contenidos, el proceso de aprendizaje, las estrategias, metodologías y herramientas que faciliten el mayor aprovechamiento de la educación financiera.

En este caso, puede plantearse, por ejemplo, que la población-objetivo es la población de adolescentes y de personas que empiezan la etapa de adultos y, por tanto, se trata de desarrollar una educación financiera para los y las adolescentes y finalmente para las personas adultas.

La educación financiera debería involucrar a la población-objetivo y promover la participación del Gobierno, instituciones financieras, trabajadores y trabajadoras, organizaciones no gubernamentales, grupos y asociaciones comunitarias, padres y madres de familia y, en ese sentido, será necesario formular una guía sobre buenas prácticas o experiencias y un programa de difusión de manera que se pueda fortalecer y ampliar aquella y, consecuentemente los servicios financieros.

El enfoque integral que se plantea para la educación financiera y la importancia que se le asigna, permiten identificar y definir los diversos aspectos que comprende, entre los que pueden citarse: la conceptualización sobre educación, libertad o independencia financiera; los elementos básicos de economía; la economía, recursos y productividad; la riqueza económica individual, familiar y de la nación; el dinero y las finanzas; el ahorro y sus implicaciones; el presupuesto personal y familiar; la inversión; el crédito; los medios de pago; los impuestos; los seguros; el sistema financiero, las instituciones financieras bancarias y no bancarias; y, las medidas de protección.

El ahorro y sus implicaciones constituye uno de los aspectos de importancia en la educación financiera. De manera particular, se deben desarrollar los aspectos conceptuales y la importancia del ahorro; el ahorro y los intereses; cómo calcular y manejar los intereses; las cuentas de ahorro y sus tipos; cómo aumentar los ahorros; el ahorro y la inversión; el cálculo del futuro de los ahorros actuales y cómo identificar metas para ahorrar.

La inversión, como instrumento para aumentar el ahorro, constituye otro de los aspectos en la educación financiera, especialmente sus aspectos conceptuales, enfoques, tipos de inversión; los criterios para hacer una inversión; y los instrumentos de inversión. También, será importante considerar aspectos relacionados con las instituciones o sociedades de inversión, los portafolios de inversión; los primeros pasos de la inversión para principiantes; y, por qué fracasa y riesgos de la inversión.

(Condusef) Llamamos necesidad a la sensación de que algo nos hace falta. Todos tenemos necesidades: vivienda, vestimenta, alimentación, transporte, diversión. Para satisfacer esas necesidades compramos bienes y pagamos servicios: alimentos, casa, libros, transporte (automóvil, taxi o camión que nos lleve a la escuela).

Las necesidades también implican saciar un gusto, algunos pueden ser considerados superfluos por muchos. Es importante que cada uno tenga una escala para saber lo que necesita o desea con base en los recursos que tiene. Por ejemplo: cuando tenemos necesidad de comer algo, si solo queremos comer tortas de pavo, esa necesidad se convierte en deseo.

Ya viste que para facilitar la compra de los bienes y servicios que necesitamos requerimos de dinero, y que ese dinero lo podemos obtener con nuestro trabajo. ¿Pero qué es el dinero? Hace mucho tiempo, cuando el dinero aún no existía, las personas tenían que conseguir los productos que necesitaban y que ellos no producían. Intercambiaban un producto por otro. Por ejemplo, cambiaban un sombrero por cinco aguacates. A esto le llamamos trueque.

El dinero es también un medio de pago, a través del cual se pueden comprar bienes y servicios y pagar deudas. El precio de un bien representa su valor expresado en dinero. Si para mí un bien tiene mucho valor por la razón que sea, estaré dispuesto a pagar un precio alto por él.

El dinero es una medida de valor: actúa como la unidad a través de la cual se mide y expresa el valor de todos los bienes y servicios. Podemos guardar parte de nuestro dinero para utilizarlo en un futuro. El dinero es una mercancía que aceptamos para intercambiarla por otras mercancías, no para consumirla directamente.

Un presupuesto es anotar el dinero que tenemos y lo que gastamos en un periodo. Presupuestar nos permite saber con cuánto contamos y a qué destinamos cada peso de nuestros ingresos. También nos permite identificar si gastamos más de lo que tenemos.

Un presupuesto no solo sirve para anotar lo que ya gastamos, también para identificar en qué debemos y podemos gastar antes de empezar a comprar. Es una herramienta útil para organizar nuestros ingresos y gastos.

En un presupuesto podemos anotar lo que queremos comprar en una semana o en un mes, para saber cuánto dinero necesitamos para cubrirlo y apartar el dinero antes de empezar a gastar.

Hay quienes dicen que es difícil armar un presupuesto, pues sus ingresos no son los mismos todos los meses, varían: las propinas que recibe un mesero, lo que gana un taxista. En esos casos es cuando más importante resulta elaborar un presupuesto, pues no hay certeza de los ingresos y por lo tanto tenemos que cuidar en qué y cuánto gastamos. Es mejor suponer que los ingresos van a ser más bajos de lo que pueden llegar a ser, para que no nos falte.

El consumo inteligente tiene que ver con razonar nuestras decisiones antes de comprar. Hay que comparar calidad y precio. La calidad es una característica muy importante que debemos tomar en cuenta. Por ejemplo, identificar cuál producto nos durará más tiempo. Si necesitamos una chamarra, su característica esencial es que nos proteja del frío, que nos quede bien y nos guste, no solo que sea de cierta marca o que tenga estampada alguna imagen.

Ser un consumidor inteligente no significa comprar siempre lo más barato, sino analizar cuál producto o servicio, con relación a su precio, nos va a ser más útil o durar por más tiempo. El consumidor inteligente ahorra en lo que compra y no gasta de más en servicios tales como la luz, el agua, el gas o el teléfono.

Ahorrar es guardar una parte de nuestros ingresos para utilizarla más adelante. Es importante destinar algo de nuestro dinero al ahorro. Podemos usar el ahorro, entre otras cosas, para pagar unas vacaciones, comprar una computadora, enfrentar una enfermedad o invertir en un taxi. Es importante definir las metas que queremos alcanzar, así sabremos cuánto dinero tenemos que ahorrar y en cuánto tiempo lo podemos lograr.

Hacer del ahorro un hábito nos ayuda a tener lo que queremos. Los objetivos de ahorro son diferentes en cada persona y cambian de acuerdo con la edad. Algo que nos ayuda a ahorrar cuando compramos es ser consumidores inteligentes: pensar y comparar. Ahorrar es el hábito de guardar una parte de nuestro ingreso para conseguir una meta en un futuro o para crear un fondo que nos permita enfrentar una emergencia. Ahorrar implica dejar de consumir hoy una parte de nuestro ingreso para gastarlo en el futuro. Como el fin del ahorro es lograr una meta próxima o enfrentar alguna emergencia, necesitamos tener esos recursos disponibles y protegidos. El ahorro es tan importante que desde niños podemos abrir una cuenta en el Banco para ese fin.

Muchas personas acostumbran guardar su ahorro en algún lugar de su hogar: debajo del colchón, en una alcancía, o incluso confiárselo a otra persona; por ejemplo en una tanda. Esta forma de guardar el dinero se conoce como ahorro informal. Ahorrar de esa manera no es lo más conveniente, podemos perder nuestro dinero o arriesgarnos a que alguien lo tome. Una mejor forma de guardar nuestro recurso es en un Banco, a través de una cuenta de ahorro.

Guardar nuestro dinero en una cuenta de ahorro tiene varias ventajas: el Banco es una institución financiera especialista en administrar el ahorro de millones de personas, y allí nuestro dinero está protegido y más seguro. A esta forma de ahorrar, que es más conveniente, se le conoce como ahorro formal. En casi todas las cuentas de ahorro nuestro dinero está disponible en cualquier momento, y podemos retirarlo si acudimos a una sucursal del Banco. Al abrir la cuenta, en la mayoría de los casos el Banco nos entrega una tarjeta de débito que nos permite pagar en muchos establecimientos y retirar dinero en los cajeros automáticos.

Además, la mayoría de las cuentas de ahorro cuentan con un seguro de depósito del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) que protege el dinero de los ahorradores. Pregunta a la institución en que deposites tus ahorros si lo tiene.

Una forma de hacer crecer nuestro ahorro es a través de la inversión, que implica comprar productos para vender, o herramientas y maquinaria para un taller. Cuando invertimos buscamos incrementar nuestro patrimonio, es decir, ganar por medio de un negocio.

Debemos tener presente que invertir implica un riesgo, pues no siempre ganaremos dinero, algunas veces podemos perder. No todos los negocios tienen ventas buenas todos los días. Hay épocas en que se vende menos y se pierde dinero Nuestro dinero crece cuando con él podemos comprar más productos y servicios. Algunas veces, aunque nos paguen más en nuestro trabajo, no necesariamente podemos comprar más. La razón es que los precios de las cosas suben: el precio que tenía un litro de leche hace tres años no es el mismo que tiene hoy. Al aumento generalizado y continuo de los precios de bienes y servicios se le conoce como inflación, y se debe generalmente a la emisión excesiva de dinero o al sobreendeudamiento de un gobierno para hacer frente a gastos que están por arriba de sus ingresos.

También puede haber inflación cuando la cantidad de bienes que se ponen a la venta (oferta), disminuye y por lo tanto hay menos productos para las personas que tienen dinero para comprarlo (demanda). Hay muchos productos que suben de precio porque hay menos en el mercado, por ejemplo algunas frutas y verduras fuera de su temporada.

La inflación afecta nuestros ahorros; por eso cuando ahorramos debemos buscar intereses por arriba de la inflación, o invertir en un negocio que haga crecer nuestro dinero por encima de lo que crecen los precios.

El ahorro y la inversión no son lo mismo, son complementarios: el ahorro nos ayudará a cumplir metas, enfrentar emergencias y a tener recursos para invertir. Con la inversión, que implica poner un negocio, nuestro patrimonio puede crecer en la medida que al negocio le vaya bien. Así como una persona que quiere empezar a correr primero necesita caminar y ganar condición física, una persona que quiere invertir, primero tiene que ahorrar.

La mayoría de las familias obtienen ingresos por su trabajo. Hay quienes los obtienen rentando un inmueble o trabajando su propia maquinaria (que representa su capital). Otra fuente de ingreso son los intereses que les producen los ahorros que tienen en el Banco.

A su vez, los Bancos prestan ese dinero a quien lo necesite y por ello cobran intereses, por ejemplo, a un empresario que quiera comprar maquinaria nueva para ampliar su producción.

En la economía cada quien contribuye con algo: las empresas producen lo que las familias necesitan, y las familias lo compran a las empresas con el dinero que reciben por sueldos y salarios.

También hay muchas personas que son autoempleados, es decir, venden lo que producen. Otros se dedican al comercio o al transporte. Todo ese intercambio es conocido como proceso económico.

El crédito es una cantidad de dinero que recibimos con la obligación de pagarla en un plazo determinado más otra cantidad por concepto de intereses. Se trata de una herramienta que nos permite adquirir bienes y servicios, algunos de los cuales no podríamos adquirir en poco tiempo sin un crédito. Por ejemplo: es más fácil comprar una casa a crédito que de contado, pues tendríamos que ahorrar por mucho tiempo para comprarla en un solo pago. Pero los créditos también pueden meternos en problemas si somos irresponsables con su uso: si adquirimos créditos que no podemos pagar, o si no pagamos a tiempo, nuestras finanzas se verán afectadas y nos cerraremos las puertas para obtener nuevos créditos en el futuro.

Antes de solicitar un crédito, debemos evaluar si podemos pagarlo. Para eso necesitamos saber qué parte de nuestros ingresos podemos destinar al pago del crédito, es decir, nuestra capacidad de pago. Para conocer nuestra capacidad de pago debemos restar nuestros gastos a nuestros ingresos, incluyendo las cantidades destinadas a pagar otras deudas y al ahorro. Lo que nos quede será la cantidad máxima que podemos destinar al pago de nuevas deudas sin riesgo de incumplir con los pagos.

Conclusión

En conclusión se puede decir que con los conocimientos adquiridos anteriormente, se las finanzas en el hogar sigue siendo el comienzo de una buena educación financiera, el primer y principal entorno en que adquirimos conocimientos y habilidades que utilizaremos toda la vida y los cuales desde muy pequeños se inculca la cultura de las finanzas personales.

Con esto y por medio de la educación financiera permite, asimismo, contar con un mayor conocimiento de los productos financieros, conceptos y riesgos, y desarrollar habilidades y confianza para tomar decisiones, conocer dónde acudir para obtener ayuda, y para tomar otras acciones efectivas para mejorar su bienestar financiero; asimismo, está orientada a la formación, capacitación, buenos hábitos y costumbres en cuanto al uso de los instrumentos y herramientas básicas de la vida financiera de las personas y, por ende, de aquellas responsables de hogares y por extensión de la vida comunitaria y social.

Si la educación financiera comienza en casa se puede ser mejor en la interacción personal, social y familiar y, en el uso del dinero, actuar responsablemente y aprovechar las oportunidades del crédito responsable, del ahorro y de la inversión y, especialmente, de la responsabilidad de un trabajo digno o asumir iniciativas empresariales para producir el ingreso que le permita vivir con decoro, transparencia y honradez, que se traduce en una mejor calidad de vida.

Bibliografía

  • BAC-CREDOMATIC, R. F. (2008). Libro Maestro de Educación Financiera “Un Sistema para Vivir Mejor”. Costa Rica: Innova Technology, S.A.
  • Condusef. (s.f.). www.condusef.gob.mx. Recuperado el 11 de mayo de 2013, de http://www.condusef.gob.mx/Revista/index.php/usuario-inteligente

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Mendoza López Rita María. (2013, mayo 22). La educación financiera empieza por casa. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/educacion-financiera-empieza-por-casa/
Mendoza López, Rita María. "La educación financiera empieza por casa". GestioPolis. 22 mayo 2013. Web. <http://www.gestiopolis.com/educacion-financiera-empieza-por-casa/>.
Mendoza López, Rita María. "La educación financiera empieza por casa". GestioPolis. mayo 22, 2013. Consultado el 7 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/educacion-financiera-empieza-por-casa/.
Mendoza López, Rita María. La educación financiera empieza por casa [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/educacion-financiera-empieza-por-casa/> [Citado el 7 de Diciembre de 2016].
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