Esta expresión social, no prevista en nuestra legislación, parte del supuesto que si toda la sociedad decide no votar por ninguno de los candidatos, sino marcar en la parte inferior de las boletas un círculo blanco y marcarlo con una “X”, se estaría enviando un fuerte mensaje de inconformidad social, que posteriormente se podría traducir en alguna iniciativa de ley que planteara que para ganar una elección se necesiten un mínimo de votos a favor o bien bosquejar la posibilidad de segundas rondas electorales, con lo cual se garantizaría el establecimiento público de alianzas y de agendas gubernamentales.
Llama la atención que esta propuesta la están promoviendo personalidades públicas de los medios de comunicación, políticos y empresarios en el marco de las nuevas encuestas que estiman un abstencionismo de más del 60%.
En la semana que concluye a la propuesta de VOTO BLANCO se le ha agregado como ejemplo de su viabilidad, la novela de Saramago “Ensayo sobre la Lucidez”, donde se plantea que un ejercicio similar puede cimbrar a todo un sistema político.
Los promotores de esta iniciativa se encuentran en plena fase de difusión nacional, así podemos encontrar en la red desde manuales, hasta modelos de propaganda; donde la constante es la exaltación de las bondades de esta propuesta.
Ante el eco que esta recibiendo la propuesta en la sociedad civil, algunos analistas se han dado a la tarea de bosquejar algunas de sus implicaciones, por su importancia plantearemos dos polos de estos argumentos.
El primer polo se puede sintetizar en el siguiente enunciado "El VOTO BLANCO es parte de la estrategia electoral del PAN y los empresarios": los analistas ubicados en este enfoque del problema plantean que ante el fracaso de los gobiernos panistas, así como la decepción ante los otros partidos, que se traduce en abstencionismo, los estrategas del Partido Acción Nacional calculan que si logran movilizar la frustración de los ciudadanos hacia el VOTO BLANCO, lograrían bajar el número de votos en contra y de paso garantizarían un mayor número de diputados plurinominales, ya que los votos blancos se contabilizan como votos nulos y de acuerdo al IFE sólo tienen una implicación estadística.
En el segundo polo se argumenta que "El VOTO BLANCO es un movimiento latinoamericano para que la sociedad civil gane nuevos espacios en la vida pública": estos analistas plantean que la única manera de que los partidos dejen de servir a intereses privados, es que los ciudadanos tengan manera de hacer sentir a los partidos sus inconformidades y se haga obligatorio rendir cuentas sobre el sentido de sus votos e iniciativas en el ejercicio legislativo.
Así el VOTO BLANCO obligaría a la presentación de iniciativas que impliquen el acotamiento de los partidos políticos y una mayor participación de la sociedad civil. En este marco se plantea la posibilidad de candidaturas ciudadanas por fuera de los partidos políticos y que en la lógica de candidatos no registrados, se escribiría en las boletas el nombre del candidato y se sumarían sus votos como el de cualquier otro que fuera apoyado por alguna sigla partidista.
En los próximos días el posicionamiento del VOTO BLANCO en los medios masivos será una realidad aplastante, por ello es un tema sobre el cual es necesario posicionarnos, como ciudadanos y como servidores públicos en el ámbito educativo.
Maestro en Políticas Públicas Comparadas por la FLACSO-México.
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