Unasur, Alba y Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

Autor: Isagleidy Quintero

Globalización e integración internacional

20-05-2010

América Latina, viene mostrando desde hace ya varios años atrás, la necesidad de reimpulsar y transformar los viejos modelos existentes en nuestra región, los cuales se habían quedado en una suerte de estancamiento y poca capacidad de respuesta ante las necesidades inminentes y palpables de un pueblo que requería a gritos nuevas visiones, nuevos planteamientos, ajustados a la realidad y con resultados concretos.

No fue sino hasta 1999, con la instalación del Presidente Hugo Chávez y posteriormente, con la llegada de mandatarios progresistas a la región como; Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, Lula Da Silva, entre otros; cuando el escenario comenzó a cambiar, y más aún luego de la IV Cumbre de las Américas, celebrada en Mar de Plata en el año 2005, donde se mostró a viva voz el desacuerdo de algunos países en contra de lo dispuesto en la denominada Área de Libre Comercio de las América ALCA, en relación principalmente a los contratos leoninos, donde todas las ganancias pretendían ser enfocadas en una sola de las partes, siendo ella; Estados Unidos. Además se pretendía ignorar la importancia geoestratégica que implicaba para el continente, el fortalecimiento de los sistemas políticos, económicos y sociales de todos los países de la región. Fue así, cuando el mandatario nacional; Hugo Chávez Frías, junto al ex presidente de Cuba; Fidel Castro, quienes se opusieron a este asimétrico proyecto del imperio, lográndolo detener e incluso estancarlo en el tiempo, quedando reflejado tan solo en la negociación de pequeños Tratados de Libre Comercio TLC, firmados de forma bilateral con algunos países.

Años atrás ya se venía intentando delinear nuevos esquemas de integración, con una visión e identidad propia, destacándose en el 2001, por parte del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, la idea de conformar un espacio que conjugara las aspiraciones hasta ahora rezagadas solo en planteamientos informales. Fue así, cuando en el 2004 se conformó de manera satisfactoria, este proyecto en la Habana, Cuba, donde Hugo Chávez y Fidel Castro firmaron la Declaración Conjunta para la creación del ALBA y el Acuerdo de aplicación, iniciando así un importante proceso que hoy está en su proceso de maduración.

De la misma forma, observamos que en el año 2004, a través de la Declaración de Cusco, se dio inicio a la Comunidad Suramericana de Naciones, (hoy Unasur), la cual, junto a la ALBA, vendrían a marcar una nueva pauta y construcción de un novedoso modelo en el área de la integración. Por su parte, en el presente año 2010, la consolidación de un nuevo esquema se fortalece mucho más, luego del resultado obtenido en la Cumbre de la Unidad, en la Riviera Maya, México, el 23 de febrero, a través del anuncio de la Creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la cual viene a reforzar este proceso de unión que comienza a adquirir importantes matices.

Es precios mencionar que, a pesar de las limitaciones o debilidades planteadas por muchos autores acerca de la funcionalidad y permanencia de la Unasur, este bloque de unión ha demostrado todo lo contrario, pues sus resultados señalan cada vez con mayor ahínco el grado de fortaleza con el que se cuenta. La primera oportunidad obtenida al conformarse la unión suramericana, radica en el beneficio que viene generando para sus países miembros la consecución de acuerdos comerciales, culturales, políticos, sociales y estratégicos que tendrán repercusiones de carácter trascendental en el plano de las relaciones internacionales de los países miembros, todo ello para avanzar hacia el fin último que es el progreso en la calidad de vida para sus habitantes.

Así, en lo que se refiere a los problemas internos persistentes a lo interior de cada uno de los países que forman parte de la región suramericana, la Unasur ha demostrado, que no solo es necesario sumar esfuerzos, sino también ir avanzando en la consolidación y homogeneización de los sistemas políticos, económicos y culturales, con el fin de ir superando las dificultades hasta ahora existentes, que incluso otros bloques como la CAN y el Mercosur, no pudieron subsanar, pese a su larga trayectoria recorrida en este escenario.

Por otra parte, es preciso destacar que entre las oportunidades desplegadas alrededor de la región sudamericana para integrarse como bloque, encontramos un amplio abanico de potencialidades, que le proporcionan altos niveles de competitividad para integrarse en un mundo global, pues, ocupa el cuarto lugar en generación de electricidad, petróleo y acceso al agua, es el segundo en producción de gas natural, conquista el tercer lugar en población y como un todo posee la mayor extensión geográfica del planeta; cualquiera de ellos representan cualidades significativas para entrar con buen pie en el contexto global y sobre todas las cosas debemos sentirnos convencidos de nuestra importancia a escala mundial.

El panorama aún se está construyendo, solo falta consolidar y mantener en el tiempo con resultados satisfactorios, la estructura hasta ahora conformada, pues se está demostrando que ahora, mucho más que en tiempos anteriores, la integración o unión latinoamericana está más cerca que nunca. En la actualidad, solo quedaría de parte de los mandatarios impulsar este esquema junto a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y otros en funcionamiento como el ALBA, o simplemente unificarlos a todos en uno solo para así desarrollar los planes y proyectos en un solo idioma, con una sola imagen y con un solo sentir; cristalizar en América Latina y el Caribe un proceso de integración sólido y estable, que nos permita no solo conformar una moneda única, un banco de cooperación, un organismo de seguridad y defensa, de salud, de educación, sino ir mucho más allá; asegurar un mejor futuro y porvenir para los pueblos de la región.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños surge en un momento en que las correlaciones de fuerzas se han unificado en América Latina, donde la visión humanitaria y progresista se ha manifestado más allá de las pretensiones capitalistas y comerciales que hasta el momento habían predominado en la región, a través de viejos esquemas que no habían respondido a las necesidades urgentes e inmediatas de los países de la región, quedándose estancados y circunscritos al escenario económico-comercial, en el que la ganancia representaba su fin último, más que el bienestar y porvenir de la población.

Esquemas y propuestas como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), están demostrando que efectivamente otro mundo mejor es posible y necesario, consolidando y fortaleciendo sistemas políticos, económicos y sociales, unificando cada vez más, los pueblos latinoamericanos. El escenario mundial ha comenzado a cambiar y propuestas como las mencionadas anteriormente no se pueden detener en el tiempo, es necesario profundizarlas y redimensionar sus planes de acción, como hasta el momento se ha venido haciendo. Desde hace mucho tiempo, se ha recurrido a la voluntad política para justificar la permanencia de una propuesta de integración, hoy ese elemento está presente en la mayoría de los mandatarios latinoamericanos; el interés mostrado en cada uno de los aspectos que son necesarios atender, ya se ha hecho manifiesto, solo falta mantener estas propuestas y aprovechar nuestras propias potencialidades, de cara a la conformación de un bloque estable y homogéneo.

Isagleidy Quintero - linme81arrobahotmail.com

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