This article analyzes five of the tendencies that from the educative
management come impelling, in Latin American institutions of superior
education and thanks to these directives, we will see in the future
next, the reinforcement of the university autonomy, the expansion of the
democracy in the superior education, the improvement of the quality in
education, the resurgence of the integral formation and the
consolidation of the virtual university.
INTRODUCCIÓN
La planificación y los ejercicios de prospectiva son herramientas
básicas que permiten trazar el rumbo futuro de la educación. La UNESCO
como organismo rector del la educación mundial ha trazado una serie
directrices, que han venido tomando áuge en el milenio que comienza.
Estas directrices han sido adoptadas por algunas instituciones de
educación superior y es lo que se conoce como la universidad proactiva.
. El reto consiste en establecer las políticas y ejecutar las acciones
necesarias pertinentes desde la gestión educativa, para obtener los
objetivos deseados.
Para otros autores, el concepto de gestión es la capacidad de alcanzar lo propuesto, ejecutando acciones y haciendo uso de recursos, técnicos financieros y humanos. De ahí que se pudiera hacer una distinción entre los conceptos de "gestión" y de "administración". Donde la gestión es el todo y la administración es una parte del todo, tiene que ver con el manejo y uso de los recursos. Por lo tanto, para una buena gestión es necesario tener un buen esquema de administración; ó simplemente, la buena administración es fundamental para la buena gestión. La administración se convierte así, no en un fin en sí mismo, sino en un soporte de apoyo constante que responde a las necesidades de la gestión educativa.
Otros autores, no hacen la distinción entre administración y gestión,
prefieren identificar ambos términos, pues consideran que gestionar y
administrar son sinónimos. No obstante, el debate cobra importancia, en
especial cuando se habla de gestión educativa, porque si aceptamos que
el sujeto y la relación de este con los demás sujetos, es lo que
transfiere especificidad a la gestión, y si se admite que en educación,
el sujeto es quien ejecuta la acciones para transformar a otros sujetos;
aceptar la discusión es aconsejable.
Es importante aclarar que la gestión educativa busca aplicar los
principios generales de la gestión, que han estado presentes en la
teoría de la administración, al campo específico de la educación. El
objeto de la gestión educativa como disciplina, es el estudio de la
organización del trabajo en el campo de la educación, por tanto, está
influenciada por teorías de la administración, pero además, existen
otras disciplinas que han permitido enriquecer el análisis, como son: la
administración, la filosofía, las ciencias sociales, la psicología, la
sociología y la antropología.
La acepción de gestión educativa esta estrechamente relacionada con el
concepto convencional de gestión administrativa, como una aproximación
se presenta esta definición: La gestión educativa, se concibe como el
conjunto de procesos, de toma de decisiones y realización de acciones
que permiten llevar a cabo las prácticas pedagógicas, su ejecución y
evaluación.
Ahora bien, si aceptamos que la filosofía de la educación postula la
acción educativa, como una relación dialéctica en la cual, interviene un
grupo de sujetos, directivos, profesores, estudiantes y familias de los
estudiantes, que toman decisiones y ejecutan acciones, también es
necesario reconocer las semejanzas y de las diferencias por parte de
este grupo de actores, así como, la definición de una serie de acciones
concretas que conduzcan a los actores al logro de un objetivo en común.
Pero además, debe entenderse que la educación esta relacionada con el
encargo social en donde, uno de los fines de la gestión educativa deberá
encaminarse a transformar a los individuos y la sociedad. En relación
con este tema, el investigador Gimeno Sacristán, ha escrito : La misma
práctica directiva ha de entenderse como acción educativa en donde el
papel del sujeto tiene un papel fundamental. El análisis de la acción se
muestra así como unidad de análisis; es decir, entender lo que acontece
en el mundo educativo tiene que ver con los agentes que le dan vida con
sus acciones. Lo anterior resalta el valor de las acciones y sujetos que
las realizan para entender la educación como proceso social y su posible
cambio.
Los directivos de las instituciones educativas también denominados,
colectivo educativo, esta conformada por un grupo de personas en los
cuales intervienen profesores y estudiantes. Para algunos autores como
en el caso de Valentina Cantón, la gestión esta asociada a las acciones
que realiza un grupo de personas orientadas por un líder o gerente. Este
grupo de sujetos ejecutan una serie de acciones concretas orientadas al
logro de objetivos comunes. Por tanto otra de las condiciones de la
práctica de gestión educativa requiere el reconocimiento de las
semejanzas y de las diferencias por parte del colectivo educativo .
En vista de la marcada influencia que ejerce la administración sobre la
gestión educativa, se ha trasladado las mismas escuelas del pensamiento
administrativo, a la gestión educativa. Hoy en día, existe un consenso
general que sostiene que la gestión educativa tiene tres grandes
escuelas: la clásica, la de relaciones humanas y la de las ciencias del
comportamiento administrativo.
Ahora bien, si la gestión educativa tiene como objetivo intervenir en el
ciclo de la administración en las fases de planeación, organización,
ejecución evaluación y control, es pertinente que en la fase de
planeación se reflexione sobre la prospectiva educativa. Este artículo
trata de explicar cinco tendencias que se vienen presentando en la
Educación Superior, del siglo XXI, como son; La autonomía, la
democracia, la calidad, la formación integral y el surgimiento de la
universidad virtual.
AUTONOMÍA
El concepto de autonomía universitaria se había planteado desde el siglo XI, en universidades como la de Bolognia y luego se extendió hacia otras universidades europeas como fue el caso de las universidades de Salamanca y Cambridge, en los siglos XII y XIII. No obstante desde entonces, el concepto ha venido cambiando y con paso del tiempo ha experimentado ostensibles transformaciones.
Luego, en los siglos XV y XVI surgieron mas universidades, incluso en América, el continente naciente empiezan a tomar auge, este tipo de centros educativos. Los claustros del saber se consideraban recintos exclusivos donde solo asistían unos pocos y en este sentido la universidad gozó de un estatus de autonomía perse. Con la revolución francesa se empezó a difundir la necesidad de darle mas apertura a la educación superior.
Con los movimientos estudiantiles de la década de los años sesenta del siglo XX, las universidades latinoamericana fortalecieron el concepto de la autonomía universitaria, enfatizando al menos, en cuatro criterios básicos: la figura de Cogobieno, la posibilidad de tener estatutos propios, contar con planes educativos incluyendo recursos propios de inversión que estuvieran a salvo de los cambios de gobierno y la inviolabilidad de los edificios universitarios por parte de la fuerza pública.
Hoy en día, la figura de la autonomía va mas allá, de estos
criterios. Se caracteriza por perseguir soluciones propias, para la
población de estudiantes, profesores, familias y el entorno social. Pero
además, a diferencia del concepto anterior, busca no solo mirar hacia
adentro, las necesidades existentes de las instituciones de educación
superior, sino que se preocupa por consultar el encargo social que le
hace la sociedad a la universidad, y la obligación que tiene la misma,
de revertir conocimientos, investigaciones y aplicaciones que permitan
solucionar problemas que aquejan la sociedad.
Una gestión educativa autónoma y descentralizada implica que las
instituciones educativas cuenten con oportunidades y capacidades para
tomar decisiones y realizar proyectos educativos propios, pertinentes y
relevantes a las necesidades de los estudiantes y a los requerimientos
de formación ciudadana y de desarrollo local, regional y nacional. Esto
significa que no basta con mirar hacia adentro es necesaria consultar
las necesidades del entorno.
La autonomía sugiere autorreflexión, mirar hacia adentro con libertad
para actuar, pero con control en el proceso. Ejercer autonomía no
significa caos, por el contrario, requiere articular las dimensiones de
la gestión educativa, enfatizando en diferentes aspectos de los procesos
educativos, de forma tal que puedan integrarse a teorías que aborden las
siguientes dimensiones: Pedagógica, Administrativa, Social-comunitaria y
Política-educativa.
Uno de desafíos a los que se enfrentan algunas instituciones de
Educación Superior son las barreras que imponen los ministerios de
educación para conseguir la figura de la autonomía universitaria. En
algunos países latinoamericanos en forma injustificada, como el caso de
Colombia, el Ministerio de Educación niega o distribuye
inequitativamente, a entidades públicas de educación superior, como los
Politécnicos, la obtención de recursos financieros provenientes del
presupuesto nacional, así como, créditos procedentes del exterior por no
tener la figura de autonomía, estos recursos están permitidos solamente
para instituciones que están aprobadas como universidad.
LA DEMOCRACIA
El sentido clave que debe inspirar una teoría significativa y relevante
de la gestión educativa relacionada con la democracia es la educación
para todos, asumiendo además, unos elevados niveles de calidad humana
colectiva. La democratización en la gestión educativa implica, a su vez,
la existencia de espacios y mecanismos permanentes de participación
ciudadana en la planificación, administración y vigilancia de las
políticas y decisiones educativas, en cada ámbito de la gestión desde
las instituciones educativas hasta el nivel regional y nacional.
El concepto de democracia en la educación sugiere que debe cubrir a
todos los estudiantes y profesores, lo que implica desarrollar un
ambiente cualitativo de trabajo en las organizaciones educativas,
mediante la institucionalización de conceptos y prácticas, tanto
técnicas como administrativas, capaces de promover la formación humana
sostenible y la calidad de vida de estudiantes, profesores y
funcionarios técnico-administrativos. En este sentido, el
fortalecimiento institucional de las entidades de educación superior
deberá impulsar la democratización basado en una política de
participación.
Otro tema que hace parte de la democratización es el de la promoción de la mujer. La educación refuerza la diferencia entre los valores masculinos y femeninos, lo que determina la imagen del hombre y de la mujer que la sociedad considera válida, y condiciona los comportamientos y expectativas de alumnos y alumnas.
La falta de democratización, también se evidencia en la fuerte debilidad por parte del sistema político y social para representar a los jóvenes, lo que incide en que los estudiantes no encuentren los medios adecuados para desarrollar sus intereses, ideales y sensibilidades particulares. Frente a lo anterior es necesario insistir en aumentar la comunicación entre el sistema educativo, sus autoridades, actores sociales e institucionales para que se incentiven mecanismos, que favorezcan espacios y momentos de diálogo para los jóvenes.
La democratización deberá trazar políticas y estrategias apoyadas en normativas gubernamentales dirigidas a la atención de las poblaciones indígenas, las minorías étnicas y las poblaciones migrantes y desplazadas. Para lo cual, las proposiciones surgidas de un enfoque multicultural e intercultural deberán reunir las condiciones para influir en los valores y en las reglas de los comportamientos propios de la sociedad global.
En la actualidad, la democratización es un objetivo distante de conseguir en latinoamérica, la desigualdad de oportunidades que genera esta situación está íntimamente ligada a la problemática económico-social que afecta en especial a vastos sectores de la población, que van desde las mujeres a minorías sociales o a poblaciones étnica y culturalmente diferenciadas, como las indígenas.
El concepto de democracia esta estrechamente ligado con la calidad de la educación, lo que significa que debe cubrir a todos los estudiantes y profesores lo cual significa que se debe desarrollar un ambiente cualitativo de trabajo en las organizaciones educativas, mediante la institucionalización de conceptos y prácticas, tanto técnicas como administrativas, capaces de promover la formación humana sostenible y la calidad de vida de estudiantes, profesores y funcionarios técnico-administrativos.
LA CALIDAD
El nuevo ordenamiento de la economía y el proceso de modernización que caracteriza a nuestras sociedades genera fuertes exigencias especialmente en lo relacionado con el análisis del mercado de trabajo y la formación cualitativa del talento humano, para nadie es un secreto que la prosperidad interna de los países está determinada por la posición que ocupan en el concierto internacional y una de la variables que hace parte de la medición es precisamente la calificación del talento humano.
El tipo de sociedad que tiende a predominar en el siglo que comienza
se caracteriza por una gran capacidad científico-técnica, y por la
posibilidad de aplicar esta capacidad al proceso productivo. La
generación constante y cada vez más rápida de nuevos conocimientos y su
difusión en el conjunto de la sociedad constituyen actualmente, la base
sobre la que se asienta la competitividad internacional la cual,
requiere una formación de calidad. La gestión educativa para mejorar la
calidad deberá ajustarse a las nuevas demandas de la ciencia y la
tecnología.
Si aceptamos que los docentes tienen la gran responsabilidad de formar a
los estudiantes en nuevos conocimientos y técnicas, los programas de
capacitación a los docentes es otro de los retos que tiene la calidad de
la educación para cubrir los vacíos y deficiencias que se presentan en
este campo.
Por eso, una de las propuestas para mejorar la calidad esta relacionada
con la planificación de programas de capacitación dirigidos a la
formación docente que proporcionen al profesor elementos teóricos y
prácticos, ubicados históricamente, que le permitan entender su sociedad
y brindar a los estudiantes, las herramientas conceptuales que orienten
su destino en forma racional, crítica y autónoma.
Para alcanzar la calidad, la gestión educativa deberá preocuparse por:
cumplir con los reglamentos que emanan de los ministerios, acatar las
normas que se deriven desde las instancias superiores de las Secretarias
Departamentales y Municipales y deberá enfatizar sobre la necesidad de
la calidad del trabajo de los educadores, lo cual exige una alta
capacitación del docente.
La gestión educativa del siglo XXI, deberá: trazar políticas de acción que cualifiquen a los trabajadores cuya preparación hoy suele estar por debajo de la tecnología empleada; reconvertir a aquellos preparados que desempeñen funciones ya obsoletas o saturadas de personal; y afrontar el problema de los egresados del sistema educativo que no encuentran empleo, que ocupan puestos de nivel inferior a sus capacidades o que emigran a países más desarrollados.
Por eso la educación superior debe orientar sus objetivos a diseñar propuestas para la formación profesional, ocupacional y la educación técnica, permitiendo así avanzar en el mejoramiento de la calidad educativa en relación con las demandas de los sectores económicos, planificando y ejecutando acciones que conduzcan a cambios profundos.
Otros temas fundamentales que contribuirán a preservar la calidad
educativa consistirán en: establecer un sistema de evaluación que
permita medir adecuadamente los conocimientos adquiridos por los
participantes y beneficiarios del proceso educativo. Introducir una
nueva cultura en los gestores educativos responsables de la formación
sobre los sistemas de evaluación motivando y generando calidad.
La investigación y la extensión son dos grandes falencias que han estado
presentes en las entidades de educación superior latinoamericanas. La
educación superior tiene el deber de hacer investigación acatando las
exigencias del desarrollo científico y tecnológico aportando recursos
humanos altamente cualificados para actuar en la sociedad del
conocimiento, con sentido ético y ecológico.
No es posible hablar de calidad sin extensión, la cual, deberá buscar
conexiones que contribuyan a fortalecer los vínculos de la triada,
Empresa, Universidad, Estado, combinación necesaria para alcanzar el
desarrollo. La extensión se constituye así, en un canal de comunicación
que permite: conocer las innovaciones producidas en los países más
avanzados, establecer redes para realizar las mejores prácticas,
transferir conocimientos, retroalimentar el proceso docente educativo,
dinamizar la movilidad académica, fortalecer las prácticas
empresariales, acercar los graduados con la academia; constituyéndose en
carta de presentación ante el ámbito donde operan sus proceso
educativos; los anteriores son retos que deberá enfrentar la universidad
del nuevo milenio
LA FORMACIÓN INTEGRAL
La situación de transformación de valores que se viene presentando en
los ámbitos nacional e internacional exige acciones educativas que
permitan solucionar el problema, con tal fin se ha venido divulgando
desde la UNESCO, que la formación integral es una de las tendencias
educativas del siglo XXI.
Las tendencias neoliberales y el fenómeno de la globalización que se
sustentan en el desarrollo cada vez más acelerado del sistema
capitalista mundial, han acentuado la crisis de valores éticos y morales
como resultado de las profundas contradicciones internas del mismo y en
particular en los países subdesarrollados con manifestaciones de,
corrupción, ingobernabilidad, desigualdad, injusticia social, y
consumismo, lo que se convierte en un óbice para la formación integral.
La educación con visión integradora enfatiza en la necesidad de impartir
la formación de valores en la educación de hoy como una tendencia
actual. Al respecto se dice lo siguiente: Una formación integral es
aquella que contribuye a enriquecer el proceso de socialización del
estudiante, que fortalece su sensibilidad mediante el desarrollo de sus
facultades intelectuales y artísticas, trasciende en su formación moral,
abre su espíritu al pensamiento critico y cultiva en el estudiante los
valores de justicia y solidaridad sin los cuales no es viable la vida en
sociedad .
La universidad ha de contribuir tanto a preservar el legado de las
generaciones precedentes como a forjar el porvenir. Para lograrlo es
necesario educar a los estudiantes en la importancia de la cultura, la
naturaleza, la condición humana, las formas intangibles de patrimonio,
tradiciones ritos, fiestas y costumbres el patrimonio genético y sobre
todo, el patrimonio ético.
El tema de la formación integral en la educación superior ha cobrado un
marcado interés, en consonancia con la sistemática profundización en la
labor docente-educativa que se desarrolla en la Educación Superior, no
obstante, existen fenómenos que dificultan la formación integral.
Una de las causas que dificulta la formación integral recae sobre los
profesores los cuales, poseen una sólida formación en sus áreas técnicas
pero carecen de formación sico-pedagógica lo que dificulta la formación
de valores a los estudiantes, para solucionar esta falencia se requiere
capacitar a los docentes en temas éticos y axiológicos.
Los educadores, en general, le prestan más importancia al proceso
formativo de habilidades que al proceso de la formación en valores,
tendencia que proviene del modelo educativo Taylorista que se implantó
en Latinoamérica en las décadas setenta y ochenta , tratando de buscar
eficiencia. A este fenómeno se agrega el hecho que los educadores no
están capacitados para formar en valores,
Este afán por privilegiar, lo instructivo sobre lo educativo terminó por
aniquilar cualquier intento de formar ética y valores relegando las
asignaturas de humanidades. Una evidencia real de este problema es la
ausencia o escasez de asignaturas de ciencias humanas en las carreras
técnicas como Administración y las Ingenierías.
Para los estudiantes y aun para muchos profesores de carreras técnicas,
las escasas asignaturas de ciencias humanas que aparecen en los
programas de estudio son consideradas como “rellenos”, término
despectivo que significa que son asignaturas sin importancia.
También se ha logrado evidenciar que la mayoría de instituciones de
Educación Superior carecen de un sistema de gestión que desarrolle
políticas y acciones encaminadas hacia la formación integral. La
ausencia de una estrategia para la gestión de la formación de valores
contribuye a la transmisión impune de contravalores como violencia,
agresión y humillación, que día a día encuentran en nuestro país un
ambiente prospero para la trasgresión de todos los derechos humanos.
Estos contravalores se transmiten de manera colectiva, es decir, se
imponen a las personas mediante normas y pautas de conducta propias de
complejos sistemas que al señalar lo deseable y lo indeseable, lo cierto
y lo equivocado, crean códigos de comportamiento estándar e identidades
colectivas homogéneas.
El proceso de formación de valores empieza sin duda en la escuela y en
la familia, pero debe continuar en las Escuelas Superiores y
Universidades, en la academia, cuyo sentido y legitimidad estriba en
formar profesionales, gentes con un profundo conocimiento de su materia
y dispuestas a orientarse en la práctica por los valores y metas que den
sentido a su profesión.
Prepararse para formar integralmente a lo estudiantes del siglo XXI
exige diseñar y poner en marcha una estrategia de gestión educativa para
la formación de valores, para lo cual, se requiere un esfuerzo decidido
de directivos, profesores, alumnos y padres de familia con el fin que
revisen las prácticas institucionales, su estructura, organización y
procedimientos, y las coloquen al servicio de la formación integral.
Formar integralmente al estudiante es favorecer la formación crítica y
la capacidad de autoaprendizaje de los jóvenes, así como la asimilación
de valores proclives a la democracia, la solidaridad social, el
resguardo de los derechos humanos, la no-discriminación sexual, étnica y
de cualquier otro tipo, y el respeto al medio ambiente.
5. LA UNIVERSIDAD VIRTUAL
Otra de las tendencias de la gestión educativa consiste en que las
entidades de la Educación Superior deberán preocuparse por montar
dependencias dedicadas a gestionar y poner en marcha las denominadas
universidades virtuales. Esto implica, crear otra universidad, se trata
de superponer una universidad digital que sólo es visible a través de
los computadores, sobre otra universidad que es visible y que la hemos
denominado campus universitario, con sus oficinas, salones de clase,
canchas, piscinas y cafeterías.
Pero para que la universidad virtual funcione requiere de una gestión
permanente y los conocimientos, pero tanto el rector como las personas
que la dirigen, no solo deben de tener altos conocimientos académicos y
pedagógicos sino que deben de tener una sólida formación en sistemas de
gestión, pedagógica, diseño curricular, métodos de evaluación y sobre
todo ofrecer en forma continua pero virtual, los diferentes programas
que despierten el entusiasmo de los nuevos asistentes matriculados en la
misma.
Estos programas exigen altos estándares de calidad y deben cumplir con
una serie de requisitos, tales como: legalizarlos ante los ministerios
de educación, ofrecerlos en forma permanente, realizar exámenes y
certificar a los estudiantes que hayan aprobado las diferentes pruebas.
Una universidad virtual deberá fortalecer las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC). Esto significa tener una red propia
de banda ancha con unos servidores de alta capacidad debidamente
conectados a los servidores de la web y el internet. Sugiere que deberá
contar con una biblioteca virtual que permita difundir la lectura de
textos y documentos a los estudiantes conectados en forma digital.
La investigación también es uno de los factores que deberá estar
presente en este mundo electrónico para lo cual deberá estar conectada a
las redes nacionales e internacionales de investigación.
Además, impone capacitar a un claustro de profesores que se adapten a la
enseñanza y aprendizaje de los sistemas virtuales, desde el diseño
curricular, hasta los métodos y técnicas mas adecuados para digitalizar
las cátedras y por supuesto realizar las pruebas a los alumnos
matriculados.
Montar la universidad virtual presupone recursos financieros para dotar
a las universidades de edificios inteligentes con cableados de banda
ancha, salas de computadores, oficinas para el funcionamiento de la
universidad virtual, auditorios de reuniones para orientar a los
estudiantes virtuales, el montaje de portales que dispongan de
información permanente, revistas virtuales que se conviertan en canales
de divulgación, en otras palabras se trata de avanzar en
telecomunicaciones y conectividad, asunto imprescindible en la sociedad
del conocimiento. Pero además, se requiere de un equipo humano
permanente de directivos, profesores, monitores y auxiliares, expertos
en el tema, que son en definitiva los orientadores, responsables y
motivadores del programa.
Otra de las tendencias que se viene desarrollando en la universidad
virtual es la utilización cada vez más frecuente de los denominados
Juegos de Formación: para instruir a los futuros pilotos a conducir
aviones con simuladores de vuelo, para entrenar a socorristas con
simulacros virtuales para salvar vidas en caso de emergencias,
utilizando la técnica del juego de roles como en el caso de la repentina
enfermedad del piloto o el secuestro de un avión por terroristas. Cabe
entonces la pregunta ¿Este tipo de pedagogía es un buen método de
enseñanza ?
Así mismo, se han venido proliferando las demostraciones a modo de
simulacros en las universidades de administración, los juegos de bolsa,
los simuladores de compra y venta de divisas, los modelos de toma de
decisiones sobre marketing, finanzas y como se afecta la empresa. Si
bien es cierto este tipo de metodologías son apropiadas para
sensibilizar a los alumnos se requieren criterios objetivos de
evaluación, para afirmar que estas herramientas son mejores que otros
métodos de enseñanza y por qué.
CONCLUSIONES
En síntesis, la universidad del siglo XXI, tiene varios desafíos:
afianzar la figura de la autonomía universitaria, establecer un clima
democrático, mejorar la calidad de la educación, fortalecer la educación
integral, y construir la universidad virtual.
La autonomía presupone actuar sobre asuntos prioritarios en el
mejoramiento y transformación de los procesos educativos en las
instituciones, como son: la interrelación de la gestión educativa con la
calidad de los procesos educativos, la conexión de la gestión educativa
con las teorías pedagógicas y del desarrollo humano, la vinculación de
la gestión educativa en el marco de la relación academia comunidad para
la trasformación de la sociedad y la consecución de recursos
financieros.
Democracia en la educación presupone que la ciencia no es patrimonio de
una elite, ni de lo que se llamó la aristocracia de la inteligencia,
sino de toda la sociedad, más aún de la humanidad. Por ello, todos los
hombres, mujeres y niños deben poseer información sobre aspectos que
influyen decisivamente en el presente y en el futuro inmediato de
nuestra vida cotidiana, aspectos entre los cuales ocupan un lugar
prioritario, los descubrimientos científicos y las aplicaciones
tecnológicas, que permitan trasformar nuestra vida y la sociedad; la
participación ciudadana se constituye en un factor decisivo para que el
sentido de la democracia en lo educativo avance.
El logro de aprendizajes de calidad, es un reto a los que se enfrentan
los sistemas educativos en el mundo, lo cual exige hacer énfasis en la
formación de los futuros científicos, profesionales, tecnólogos y
técnicos, necesarios a incorporar a la esfera productiva para el
desarrollo. La educación con calidad busca formar ciudadanos capaces de
comprender las complejas interrelaciones existentes entre ciencia,
tecnología y los ámbitos: social, económico, político y cultural con el
fin de que en el futuro y cualquiera que sea su esfera de actividad
cuenten con los instrumentos imprescindibles para participar en la toma
de decisiones que contribuya a construir una sociedad democrática basada
en el desarrollo científico y tecnológico.
La formación integral va más allá de conformarse con instruir. En
síntesis se trata de convertir las instituciones en generadoras de un
clima que posibilite el ejercicio de valores en lo cotidiano, en las
aulas, los patios y en las instancias de decisión. Instituciones que
cambien para transformarse en espacios protectores de derechos y
responsabilidades de directivos, jóvenes, profesores y padres de
familia. Formar integralmente es educar con visión crítica con capacidad
de autoaprendizaje, así como en la asimilación de valores proclives a la
democracia, la solidaridad social, el resguardo de los derechos humanos,
la no-discriminación sexual, étnica, y el respeto al medio ambiente.
La puesta en marcha de la universidad virtual es otro desafió para la
educación del siglo XXI, requiere redefinir el concepto actual de
universidad, explorar y construir un concepto de educación virtual, su
significado y objetivos. Cada institución tendrá que hacer esfuerzos
para construir su propio modelo sin olvidar que actualmente existen
otros referentes y experiencias en donde se pueden adoptar algunas
técnicas que sirvan de paradigmas que permiten adoptar las mejores
prácticas.
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Economista Universidad de Medellín, especialista en Economía de la empresa en la Escuela de administración de Barcelona-España. Doctorante en Ciencias Pedagógicas Universidad Pinar del Río Cuba. Actualmente se desempeña como Asistente de la Vicerrectoría de Extensión del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.
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