Nunca hubo tanta presión pública para que la comunicación y las
acciones de los despachos sean siempre observados, por lo cual, es
imprescindible que estos despachos de abogados empiecen a desarrollar su
práctica de responsabilidad social corporativa.
La antigua idea de que las empresas sólo tienen que cumplir con las
leyes y normas relacionadas con la legislación laboral o medioambiental,
no es suficiente ante los ojos del público. En la actualidad, los
clientes están eligiendo sus servicios basándose en las empresas que se
dedican a una práctica de RSC, es decir, en función de cómo las empresas
están reduciendo su impacto ambiental, por si dan importancia a
patrocinar actividades en la comunidad o si ofrecen diversidad y
oportunidades educativas a sus empleados, etc. Todo esto significa más
que realizar trabajo “pro-bono”. No es extraño el hecho de oír que
algunos clientes rechazan ofertas de despachos, que por ejemplo, no
reciclan su papel.
Desde el punto de vista de un empresario, tiene sentido crear una
práctica de RSC porque los resultados son dinero y mejora de la imagen.
Cuando hay un mercado, como los bufetes de abogados, que ya está
saturado, no es suficiente sólo con distinguirse como un área
especialista porque es evidente que existen una decena de bufetes que ya
están haciendo lo mismo. Lo que destaca en un bufete es la imagen que su
público conoce y recuerda en el momento de compra o, en el caso de
servicios profesionales, antes de que cojan el teléfono para llamarles.
Desarrollar una imagen corporativa, no es sinónimo de gastar dinero en
campañas publicitarias o de marketing. Con un planteamiento efectivo de
RSC, un bufete puede crear o mejorar su imagen con acciones sencillas,
como posicionarse en la comunidad a través del patrimonio de eventos o,
mejor, su plantilla puede participar en actividades de la comunidad o
crear eventos sociales. Estas acciones benefician a la comunidad y
también representan una oportunidad de encuentro entre un nuevo público
y el bufete, dónde éste puede darse a conocer.
Es evidente que el mayor activo de una empresa son sus empleados. Un
aspecto de RSC está en el mejoramiento del lugar de trabajo y el
desarrollo profesional de los empleados. Esto, en combinación con las
acciones que la empresa toma con respecto al medioambiente,
participación en la comunidad etc., tiene un gran impacto en la
satisfacción de un empleado y en el trabajo que se realiza. Si un
empleado está orgulloso de su empresa y cree en los valores de ésta, que
están reforzados por su plan de RSC, tendrá más motivación para que la
empresa prospere.
Para los escépticos que tienen miedo de lanzarse a una práctica de
responsabilidad social corporativa en su bufete, la respetada revista
estadounidense, Fortune Magazine, dice que “Cerca de uno de cada diez
dólares de activos bajo gerencia en los EE.UU. – aproximadamente unos
2.3 trillones de dólares de 24 trillones de dólares – se está
invirtiendo en empresas que están en la cima en responsabilidad social.
Esto significa que las empresas socialmente responsables superarán a las
que no entablen un diálogo con su entorno, sobre cuál es la mejor forma
de empezar y desarrollar su práctica de RSC.
Abogado Ibáñez & Almenara Abogados y Economistas
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