Relación entre el régimen cambiario y el desempeño macroeconómico en Cuba en el período 2000-2007

Autor: Lic. Diana J. Molina Tarasiouk

Macroeconomía

02-07-2009

En este trabajo se analiza la manera en que el régimen cambiario cubano influyera en el desempeño macroeconómico en el período 2000-2007. Se hace hincapié en las variables macroeconómicas que han sido identificadas en la literatura teórica y empírica como vías de transmisión importantes por las cuales la elección de determinado régimen cambiario afecta el comportamiento económico, a saber, la inversión, la apertura comercial, los flujos de capital y las rigideces fiscales o institucionales.

1. Introducción

El surgimiento del peso convertible en 1994 y la reestructuración del sector financiero, bancario y no bancario en 1997 constituyen antecedentes importantes de la reforma institucional que cambian las reglas de funcionamiento del sistema económico.

En un desfavorable contexto económico, a fines de octubre del 2004 se establecieron medidas urgentes de generalización del uso de los CUC en el territorio nacional ante las acciones unilaterales del Gobierno de los Estados Unidos tendientes a obstaculizar las operaciones financieras de Cuba en bancos extranjeros.

Con las salvedades del caso, el funcionamiento de los CUC en estos 10 años ha sido parecido a la caja de conversión (Currency Board) de otros países, mediante la cual el efectivo en circulación está respaldado en su totalidad por reservas internacionales. Esta medida garantizó estabilidad cambiaria de un dólar estadounidense equivalente a un peso convertible en el territorio nacional en un contexto donde no existe un mercado monetario informal.

La economía cubana ha sido muy interpretada y poco estudiada, por lo que prevalece cierto desconocimiento acerca de su funcionamiento. Se trata de una economía socialista con mecanismos de mercado, que al mismo tiempo se planifica centralmente en lo fundamental mediante instrumentos financieros.

En este trabajo se analizan las vías por las cuales el régimen cambiario cubano ha afectado el crecimiento económico y como ha ganado credibilidad a través de su comportamiento macroeconómico mediante el análisis del crecimiento del PIB, la inversión, la apertura comercial, los flujos de capital y las rigideces fiscales e institucionales.

2. Desarrollo

2.1. El crecimiento real del PIB y de la inversión

La economía cubana experimentó una considerable desaceleración en 2001, lo que se reflejó en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 3%, frente al 5.6% del año anterior. De esta forma, el producto por habitante aumentó 2.6%. El debilitamiento de la economía internacional tuvo un fuerte impacto en la reducción del valor de las exportaciones de bienes; los ataques terroristas del 11 de septiembre, a su vez, provocaron un descenso de la actividad turística. La escasez de divisas obligó a restringir importaciones para evitar un mayor déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Aunque el tipo de cambio paralelo se depreció 24%, los precios internos mantuvieron una gran estabilidad. Por último, el panorama económico se complicó a fines de año por los estragos causados por el huracán Michelle.

Hubo una considerable desaceleración de la inversión (2.1%, frente a 9.2% en 2000). Esto condujo a privilegiar la formación de capital en el sector energético, el níquel, la agroindustria azucarera, la camaronicultura, el turismo y las telecomunicaciones.

La desaceleración de la economía cubana continuó en el 2002 por segundo año consecutivo a causa de adversidades externas y climáticas. El producto interno bruto (PIB) sólo creció 1.1%. El deterioro de la relación de precios del intercambio de bienes (–9,1%), la declinación del turismo internacional (–5%) desde septiembre de 2001 y los daños originados por los huracanes Michelle (2001) e Isidore y Lili (2002) ejercieron un impacto considerable en la actividad económica. La inversión cayó por segundo año consecutivo (-9,2%), mostrando así las permanentes dificultades para recuperar los niveles alcanzados a fines de los años ochenta.

En 2003 el producto interno bruto (PIB) creció 2,6% en Cuba, frente a 1,5% en 2002, impulsado básicamente por el desempeño del turismo internacional, las remesas familiares, las exportaciones de bienes, la reparación de los daños originados por tres huracanes que azotaron a la Isla en el bienio anterior y el repunte de la agricultura no cañera, aun cuando la peor sequía de los últimos 40 años ha continuado afectando al sector agropecuario en su conjunto durante el bienio 2003-2004. Además, la tasa de desempleo volvió a bajar (2,3%) y se registró una deflación en los mercados en moneda nacional. La inversión bruta repuntó (10%), aunque aún se mantiene en un bajo nivel.

De acuerdo con las estadísticas oficiales en el 2005, el PIB se expandió 11,8% frente a 5,4% el año anterior, y así se alcanzó el mayor crecimiento de las últimas décadas. Sobresalió un superior crecimiento de la inversión con respecto al consumo. La inversión destacó en el sector energético, la industria del níquel y los servicios educacionales, de salud y del turismo internacional, así como en obras para enfrentar la intensa sequía que azotó al país.

Las autoridades confirmaron un crecimiento del PIB del país de 12,5% en 2006, superior a la tasa de 2005 (11,8%,) según la misma fuente oficial. En términos per cápita, éste se elevó en 2006 a una tasa similar a la del PIB global, dado el estancamiento de la población.

Al contrario de 2005, en 2006 la expansión de la economía se debió esencialmente al dinamismo de la demanda interna, que ascendió 16,6%. Mientras que en 2005 el valor agregado de las exportaciones de bienes y servicios había subido 45,9% y ello significó un impulso al crecimiento de la economía, este rubro apenas se acrecentó 1,1% en 2006. Lo anterior, sumado al notable ímpetu de las importaciones, que se incrementaron 20,6%, determinó que el sector externo registrara una contribución negativa al crecimiento.

La inversión fue el componente más dinámico de la demanda (22,2%). Cabe subrayar que, pese a este índice elevado, como proporción del PIB la inversión equivalió a 13,1%, cifra que sería necesario acrecentar a fin de lograr una expansión fuerte y sostenida del producto en el futuro.

En 2007, la economía cubana registró una expansión de 7,3%. El incremento extraordinario de la inversión de 26% en 2006 dio paso a uno mucho menor de 2,4% un año después. Las exportaciones, en cambio, superaron el estancamiento de 2006 y tuvieron un incremento notable de 13,8%.

La variación del PIB en la economía cubana en los últimos años es idéntica a la variación del PIB por habitante. La tasa demográfica nula que registra el país es la causa y contrasta fuertemente con otros países latinoamericanos, que tienen tasas demográficas positivas, y en muchos casos superiores a 1% al año. Aun cuando en Cuba esta situación es favorable por un mayor aumento del PIB por habitante, conlleva los mismos problemas con los que se enfrentan los países de ingreso alto por el envejecimiento de su población, y que genera la necesidad de protección y seguridad social para una parte de la población que no está en edad productiva.

En consecuencia, Cuba tiene que enfrentar algunos de los problemas de los países de ingreso alto a pesar de ser un país de ingreso medio.

2.2. Apertura Comercial

El desarrollo de exportaciones competitivas de bienes sigue afrontando diversos inconvenientes, como alta competencia de otros productores, inseguridades propias del escenario internacional por efecto del avance tecnológico y los cambios en los precios relativos, elevados costos de producción y transportación, altos precios y deficiente calidad de los insumos nacionales, escasez de programas integrales de financiamiento, insuficiente concesión de créditos bancarios, sobrevaluación del tipo de cambio oficial, trámites engorrosos en las aduanas y reintegro demorado del draw-back.

La estructura de las exportaciones de bienes de Cuba en los últimos años ha experimentado un cambio notable. Sobresale el acentuado incremento del níquel, mientras que el azúcar y los derivados descienden a un tercer lugar en sólo cuatro años.

Parte de esta transformación se asocia al alza de los precios internacionales en los casos del níquel y el azúcar. También cabe resaltar que las exportaciones de productos no tradicionales siguieron avanzando, principalmente los bienes con alto valor agregado, como los biotecnológicos, farmacéuticos y de la ingeniería genética.

Se acrecentaron las inversiones extranjeras directas procedentes de China, Venezuela y Canadá.

Otro cambio notable se produjo en el intercambio comercial de bienes por continentes. En 2005 fueron sobresalientes América (50%), Europa (29%) y Asia (19%), frente a 40,6%, 43,4% y 15,3%, respectivamente, en 2000.

Los principales socios comerciales de Cuba son Venezuela, China, España, Canadá, Países Bajos, Brasil, Italia, México y Japón. En particular, el intercambio comercial con Venezuela viene creciendo aceleradamente desde 2000; las exportaciones de bienes y de servicios de Cuba a Venezuela se elevaron a 500 y 2.500 millones de dólares, respectivamente, en 2005.

Europa es el continente que más ha reducido su participación en el intercambio comercial con Cuba. Así, por ejemplo, España ha bajado de 13,8% del total en 2000 a sólo 8,2% en 2006.

Las Américas incrementan ligeramente su participación, principalmente por la intensidad del comercio bilateral entre Cuba y Venezuela. Incluso Canadá, el socio comercial privilegiado en la década de 1990, ha estado perdiendo participación recientemente. En contraste, Asia ha pasado de 15,3% en 2000 a 22,2% en 2006.

China se convirtió en el segundo socio comercial, después de Venezuela. En 2006 el comercio con China se duplicó, llegando a unos 1.800 millones de dólares. La participación de ese país en el intercambio de bienes de Cuba pasó de 10,3% en 2005 a 14,9% en 2006. El comercio más cuantioso sigue siendo con Venezuela, con 20,6% del total (2.600 millones de dólares).

Como se puede apreciar en el gráfico II.7, desde 2000, la relación de los precios del intercambio ha registrado una mejoría sustancial. El poder de compra de las exportaciones se ha elevado casi en la misma proporción, mientras que el volumen de las exportaciones del país no ha registrado alteraciones. Esto es producto, por una parte, de las alzas de los precios de los minerales, en especial del níquel, que ha compensado los aumentos de los precios de los bienes que importa el país. Por otra parte, la estructura de las exportaciones cubanas cambia hacia productos de mayor valor agregado, como los medicamentos, situación que también favorece a la relación de precios del intercambio.

Gráfico II.7

2.3. Los flujos de capital

Las reformas económicas en 2000 siguieron avanzando gradual y selectivamente en un contexto de carencia de financiamiento externo, por lo que las autoridades otorgaron prioridad a la gestión de la coyuntura económica ante las dificultades generadas por la agudización de la escasez de divisas.

En lo referente al flujo de inversión extranjera directa, sobresalen la empresa mixta HABANOS con el consorcio español ALTADIS para la comercialización internacional del tabaco cubano (con un capital comprometido de alrededor de 500 millones de dólares), así como la construcción de una fábrica de cemento en la provincia de Santiago de Cuba y la reconstrucción de la planta de Cienfuegos, ambas con entidades españolas. También se construyeron nuevos hoteles en los cayos con capitales español y canadiense, y con una corporación china se inició la construcción de un hotel en La Habana. Se crearon asimismo dos empresas mixtas con la línea aérea Iberia para brindar servicios a los aviones que vuelan a Cuba, lo que incluye la manipulación de mercancías. Se constituyó una entidad mixta para la construcción de una fábrica de pinturas en San José de las Lajas, provincia de La Habana, que debe satisfacer su demanda nacional. Las inversiones extranjeras se dirigieron a acueducto, gas y teléfono, mejorando estos servicios. En el año se instalaron servicios de gas a 162 000 familias y teléfonos a 37 200 familias. Los sistemas de acueducto y alcantarillado de la capital fueron rehabilitados por una empresa mixta con capital español.

En 2002 cabe subrayar que el flujo de capitales se desaceleró por segundo año consecutivo, ante la menor entrada de inversión extranjera directa causada por el deterioro de la economía internacional. El pago neto de servicios de factores se incrementó básicamente a consecuencia de la repatriación de utilidades de las inversiones extranjeras directas radicadas en la Isla y por los pagos de intereses de la deuda externa. Si bien se mantuvo la política de apertura a la inversión extranjera directa, la cantidad de negocios conjuntos se sostuvo virtualmente en el mismo nivel del año anterior (alrededor de 405 asociaciones con capital foráneo) a causa de la debilidad de la economía mundial. Los fondos comprometidos ascendieron a aproximadamente 5.930 millones de dólares, la mitad desembolsado.

Cuba ha buscado capital, tecnología y mercado en la inversión extranjera directa y ésta ha encontrado los siguientes incentivos fundamentales en la Isla: aprovechamiento de recursos naturales como turismo, níquel, petróleo y gas; acceso al mercado nacional como telecomunicaciones; búsqueda de eficiencia como la industria del tabaco y desarrollo de elementos estratégicos como las instituciones de investigación-desarrollo de la rama farmacéutica. Empero, al igual que en otros países de la región, se observa una paulatina disminución de su ingreso en Cuba por cierto agotamiento del proceso de desincorporación de entidades públicas empezado a inicios de los noventa e insuficiente profundización de las reformas estructurales e institucionales. Así, el número de negocios conjuntos con capitales extranjeros descendió a 342 asociaciones económicas en 2003 frente a 403 el año anterior. Afines de 2003 ya se habían firmado acuerdos para la promoción y protección recíproca de inversiones con 63 países y para evitar la doble tributación con 11 más.

Finalmente, es digno de enfatizar que como resultado de la apertura a la inversión extranjera directa se han alcanzado elevados niveles de productividad en la minería, lográndose así cifras récord en la extracción de níquel, petróleo y gas. Estas reformas estructurales redujeron el protagonismo empresarial del Estado, aun cuando éste mantiene su dominio sobre los recursos naturales.

Posterior al 2004 no existe evidencia de inversión extranjera directa en la isla.

2.4. Rigideces fiscales e institucionales

Analizaremos aquí en qué forma la necesidad de financiar los desequilibrios fiscales y el pago de la deuda ha moldeado cada perfil de solvencia. Una economía se vuelve insolvente si el flujo actualizado de los ingresos netos esperados es menor que la deuda pendiente de pago. Al incorporar una dinámica más sostenible de la deuda —es decir, razones estabilizadas y relativamente bajas deuda/PIB o deuda/exportaciones— los países pueden influir en las percepciones del riesgo soberano, las tasas de interés y, por ende, en el PIB real. Por lo tanto, habría que prestar atención a indicadores como la relación deuda/PIB o deuda/exportaciones de bienes y servicios, y a los balances fiscales primario y total como porcentaje del PIB (cuadro II.3).

Cuadro II.3

Cuba: Indicadores de solvencia (Porcentajes)

Indicador

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

Deuda externa/PIB

0.41

0.40

0.34

0.36

0.18

0.16

0.19

0.20

Deuda externa/exportaciones de bienes y servicios

2.28

2.38

2.82

2.43

1.03

0.68

0.79

0.74

Déficit fiscal (operacional)/PIB

-2.4

-2.5

-2.8

-3.0

-3.7

-4.6

-3.2

-3.2

El cuadro II.3 muestra que Cuba no ha mejorado sus finanzas públicas, a pesar de que los desequilibrios fiscales se redujeron un poco en los dos últimos años que aparecen en la tabla.

Aunque no se ha podido generar superávit primarios, la relación deuda/ PIB y la relación deuda/exportaciones han estado disminuyendo gradualmente desde 2004.

La percepción del vínculo entre la fijación del tipo de cambio y la disciplina fiscal es intuitiva: el tipo de cambio fijo puede reducir las ganancias provenientes de la creación de dinero (impuesto inflación), por lo que en algunas circunstancias la decisión de fijar el tipo de cambio requiere ajustes fiscales para asegurar la sostenibilidad. De hecho, si la creación de dinero puede sustituirse por la emisión de deuda pública, suponiendo que habría financiación proveniente de los mercados de capital, los gobiernos podrían aplanar sus gastos para disminuir la necesidad de ajustes en el presupuesto. Sin embargo, cuando los mercados de capital se contraen y el PIB baja para compensar otras rigideces ante un shock, la “indisciplina” fiscal puede conducir a la insolvencia.

Conclusiones

Podemos concluir que posterior a las regulaciones monetarias del 2004, Cuba ha mostrado tasas de crecimiento de la inversión más elevadas, un coeficiente de inversión más alto y un crecimiento del PIB.

El aumento de las exportaciones en los últimos años se debe a un incremento en los términos del intercambio, lo que hace al país dependiente de las fluctuaciones de precios de las materias primas.

Debe trabajarse en base a una mayor estimulación a la apertura de la inversión extranjera directa a fin de estimular las exportaciones. De este modo puede atenuarse por demás la deuda externa.

Referencias

[1] Se usará indistintamente CUC, pesos convertibles o pesos cubanos convertibles y, por otra parte, CUP, moneda nacional o pesos cubanos no convertibles.

Bibliografía

1. CEPAL (2001). Cuba: Evolución económica durante 2000, (LC/MEX/L.465), México, 21 de mayo.
2. CEPAL (2002). Cuba: Evolución económica durante 2001, (LC/MEX/L.525), México, 6 de junio.
3. CEPAL (2003). Cuba: Evolución económica durante 2003 y perspectivas para 2003, (LC/MEX/L.566), México, 24 de julio.
4. CEPAL (2004). Cuba: Evolución económica durante 2003 y perspectivas para 2004, (LC/MEX/L.622), México, 13 de agosto.
5. CEPAL (2005). La reforma monetaria en Cuba, México.
6. CEPAL (2006). Cuba: Evolución económica durante 2005 y perspectivas para 2006, (LC/MEX/L.748), México, 13 de septiembre.
7. CEPAL (2007). Cuba: Evolución económica durante 2006 y perspectivas para 2007, (LC/MEX/L.822), México, 14 de noviembre.
8. CEPAL (2008). Cuba: Evolución económica durante 2007 y perspectivas para 2008, (LC/MEX/L.885), México, 14 de octubre.
9. Grandes Martín y Reisen Helmut (2005). Regímenes cambiarios y desempeño macroeconómico en Argentina, Brasil y México, http://pdf2.biblioteca.hegoa.efaber.net/ebook/15154/Regimenes_Cambiarios_y_desempe__o_Macroeconomico.pdf.

Lic. Diana J. Molina Tarasiouk

Estudiante de la Maestria en Administración de Negocio de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.

larisaarrobauclv.edu.cu

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