El objetivo central de este trabajo es poner al relieve las categorías de economía política con relación al capitalismo japonés y sus formas funcionales en la actualidad. Se analizarán las categorías económicas según la concepción marxista y como se manifiestan en el capitalismo japonés en el período objeto de estudio.
Introducción:
En el funcionamiento del capitalismo japonés se destacan las siguientes
categorías: fuerza de trabajo, trabajo asalariado, salario, plusvalía,
capital, crisis, desempleo, ahorro, inversión, regulación económica
estatal, entre otros.
En consecuencia con el tema abordado me he planteado el siguiente
problema científico: ¿Que mantiene al capitalismo japonés funcionando, a
pesar de sus crisis financieras, su economía de burbuja, la alta
tendencia al ahorro de su población, las diversas políticas económicas
establecidas desde 1990 hasta el presente?.
De lo anterior se desprende la siguiente hipótesis: El capitalismo
japonés no difiere en aspectos esenciales de otras formas nacionales de
manifestación del capitalismo global, por una parte cuenta con una clase
obrera disciplinada, funcional al capital, pero también, presenta
contradicciones internas que se manifiestan especialmente en las crisis
cíclicas y estructurales, las cuales ha logrado regularse mediante
diversas políticas económicas establecidas durante el periodo 1990-2007.
El método de análisis utilizado en esta investigación se ajusta al enfoque marxista, pues si bien se habla de factores económicos de este proceso, no se han subestimado los factores políticos sociales.
Situación Económica de Japón en los últimos años.
El problema económico que ha caracterizado a Japón durante estos
últimos años de crisis financiera se pudiera centrar en cinco aspectos
claves: la gran deflación en la economía real y los créditos de difícil
recuperación de los bancos; el grave deterioro de las economías
regionales; el estancamiento del sistema empresarial; la disminución del
gasto por parte de los consumidores y la poca eficacia y transparencia
en la política del gobierno.
Se demuestra una vez más que el problema económico nipón de los últimos
años que se sintetiza en cinco puntos claves anteriores, tiene su causa
en los procesos especulativos que aceleraron la economía de burbuja en
Japón demostrando que ningún modelo de desarrollo capitalista queda
exento de los peligros del capital ficticio que potencian siempre la
búsqueda de la ganancia fácil y rápida, por encima del camino
estratégico y seguro de la competencia tecnológica.
Un exceso de créditos que ofertaron los bancos con bajas tasas de
interés, provocó una enorme burbuja, pues los bajos intereses
significan, a su vez, que los precios de los activos son altos. Ambos
casos están relacionados: una caída en los tipos de interés a largo
plazo incrementa las previsibles ganancias de los activos.
La crisis actual de Japón refleja la politica económica del Estado
japonés bajo la presión de los Estados Unidos, lo cual ha conducido a la
destrucción de varias características del modelo de desarrollo económico
y social nipón que existía desde la posguerra, hasta los años 80; a la
destrucción de empleo y salario; a la destrucción de precios; a la
destrucción de niveles altos de consumo y de inversión dentro del
mercado interno; y a la destrucción estable del nivel armónico de
relaciones estables entre las grandes compañías y las medianas y
pequeñas empresas.
Como consecuencia de las convulsiones del sistema financiero, cada año
después del colapso de la economía de burbuja de principio de la década
de los noventa, el valor de los activos se ha ido reduciendo a un ritmo
de más de 100 millones de millones de yenes anuales. Así, como resultado
del derrumbe de los precios de las acciones y de las propiedades que
actuaban como garantía de sus créditos, los bancos japoneses habían
acumulado préstamos en mora por un monto de más de 1 millón de millones
de dólares (25% del PIB) de los cuales el 30% eran directamente
incobrables.
Este derrumbe ha tenido graves repercusiones: algunos grandes bancos han
quebrado y muchos otros han sido estatizados para ser “saneados” y luego
reprivatizados. La deuda total de las compañías bancarias y financieras
ha venido en aumento, así también el número de quiebras del sector
corporativo.
Una de las medidas que todavía se está aplicando y que no acaba de
resolver el problema, fue la reducción sustancial de las tasas de
interés para permitir que los deudores morosos reestructuraran sus
obligaciones y para impulsar el crédito al consumo. La baja de las tasas
de interés alcanzó el record histórico de cero, para los préstamos del
Banco de Japón (Banco Central) al sistema bancario.
A pesar de estas medidas, la situación de los grandes bancos habían
seguido prácticamente igual, ya que no tienen a quien otorgarle
préstamos porque el país todavía estaba lleno de empresas endeudadas y
demasiado débiles para invertir en el futuro. El hiperendeudamiento, el
exceso de la capacidad instalada, la extrema debilidad de los mercados y
los nulos beneficios explican que la demanda de crédito bancario por
parte de las empresas haya registrado su mayor declinación en toda la
historia después de la segunda guerra mundial.
• Fuerza de Trabajo, desempleo y salario en Japón
Mientras el obrero japonés está obligado a vender sistemáticamente su
fuerza de trabajo al capitalista y reproducir una y otra vez con su
trabajo la plusvalía y el capital; al capitalita sólo le interesa hacer
que su capital crezca (D-D’).
A simple vista no hay explotación. Como bien explica Marx en la sexta
sección del tomo I de El Capital, el salario es la forma transfigurada
del valor de la fuerza de trabajo: todo trabajo aparece como trabajo
remunerado. No es sólo el capitalista quien tiende a pensar que no hay
explotación, es también el trabajador. De allí que, cuando los
trabajadores luchan por mejores salarios o una reducción de la jornada,
no están luchando por eliminar la explotación.
En la actualidad la inseguridad en el ingreso laboral y el desempleo han
desestimulado el consumo y aumentado el ahorro motivo-preocupación. Este
problema de la disminución de la demanda interna ha traído problemas
serios a la economía nipona, ya que el consumo personal representa el
60% del producto interno bruto japonés, que es clave para la salud
económica del país.
Los ancianos cuidan celosamente sus ahorros; las familias con niños
están reduciendo sus gastos e incluso los “solteros parásitos” ----
jóvenes que disponen de sueldos generosos para gastar y aún viven con
sus padres ---- están comenzando a cambiar sus costumbres derrochadoras.
Según dicen algunos especialistas “la probabilidad de recuperación de la
demanda domestica es casi nula”. La única manera de recuperar el consumo
es aumentar los ingresos y no hay formula mágica para lograrlo.
En este sentido, los expertos manifestaron que muchos consumidores
acudieron a sus ahorros y advirtieron que el alza en el consumo es
imposible mientras la tasa de desempleo se mantenga alta. La tasa de
desempleo llegó a alcanzar el record de 5.5% durante tres meses
consecutivos en el 2003.
Los japoneses tienden a ahorrar cada vez mas de lo que tradicionalmente
lo han hecho, lo cual ha limitado de manera significativa la capacidad
del mercado interno para impulsar la demanda. Muchas personas ahorran
por temor a quedarse sin empleo y no existe una seguridad social
estable.
La alta propensión al ahorro debe interpretarse como un síntoma de
desesperanza en algunas de las economías asiáticas. La incertidumbre con
respecto al futuro ha elevado el nivel de ahorro de Japón, pero también
contribuye a la deflación en ese país. Obviamente, un incremento en el
ahorro significa que hay menor demanda. Esto hace que las empresas se
encuentren sosteniendo grandes inversiones y obteniendo bajas ganancias,
mientras recurren al recorte de precios necesario para deshacerse de los
excedentes de stock. Al mismo tiempo, hay una reducción en el empleo que
induce a los compradores a ahorrar más y gastar menos. Según se dice
“los norteamericanos consumen más de lo que producen, y los japoneses
producen más de lo que consumen”; la desaceleración de la demanda en
este país no va a invertir esa tendencia.
El deterioro de la demanda interna, el enfriamiento de las exportaciones
de Estados Unidos, la debilidad de las economías asiáticas, la
volatilidad de los mercados bursátiles y sobre todo las dificultades del
sector bancario y financiero, constituyen las causas fundamentales del
estancamiento económico japonés en estos momentos.
• Subordinación del trabajo al capital
En los primeros años después de la Segunda Guerra Mundial la lucha del
movimiento obrero había obligado al capital en alianza con el Estado
realizar cambios en las relaciones laborales y humanas en las empresas,
con lo cual se generalizó el salario por antigüedad, el empleo de por
vida y el sindicato por empresas, llamados “las tres joyas” de la
gerencia japonesa.
Estas “tres joyas de la gerencia japonesa” habían estimulado en gran
medida la productividad y el crecimiento económico en Japón de
posguerra. Una de las características fundamentales del sistema
empresarial antes de los 90s fue que inteligentemente las empresas
empezaron a aceptar la participación de los trabajadores en su gestión y
establecieron sesiones periódicas de consultas con los sindicatos. El
ámbito de las conversaciones entre los dirigentes sindicales y la
patronal se amplió: se discutía desde las cuestiones relativas a los
salarios y los problemas laborales, hasta los asuntos de gestión en
general, como la planificación de las inversiones. El resultado práctico
fue que todos los trabajadores tenían un amplio acceso a la información
de la empresa y podían “participar” en la planificación y la gestión de
la dirección. Con el tiempo se produjeron casos en los que los
sindicatos fueron demasiados “comprensivos” o “blandos” respecto a las
precauciones de la patronal; sin embargo contribuyeron también de forma
importante al crecimiento empresarial.
Es necesario destacar la gran capacidad del Estado japonés para
contrarrestar y reducir la capacidad de negociación de los sindicatos
obreros en el mercado de trabajo, así como contribuir a elevar la
capacidad de negociar los costos de transformación económica del país y
arbitrar los intereses del capital nacional frente al capital
extranjero.
• Aumento de la competencia entre obreros
Siempre a la sociedad japonesa, en general, y en la empresa, en
particular, se le ha dado mucha importancia a la armonía, pero durante
todos estos años transcurridos antes de los 90s, ha existido en verdad
una competencia fuerte entre los empleados que aspiran a ocupar los
primeros puestos en el escalafón y a recibir el valor más alto posible
en el sistema de bonificación distribuido dos veces al año: junio y
diciembre.
Este espíritu de competencia de los trabajadores se ha aprovechado de
manera muy sutil por las empresas que utilizaron la política antigua de
“divide o impera”, o sea, los japoneses han establecieron un mecanismo
encaminado a comprometer al trabajador con la empresa, además de un
sistema de evaluación y un pago salarial que obligan a trabajar
eficientemente.
Esta competencia entre los empleados se agudiza aún más cuando las
empresas les proponen competir con entidades rivales para ampliar su
participación en el mercado. Esta misma dinámica del trabajo ha afectado
a no pocos hogares nipones, pues la ausencia del padre por extensas
horas de trabajo contribuye a disminuir su prestigio ante los hijos y a
la deformación del matrimonio.
La Ley Económica Fundamental del Capitalismo o Ley de la Plusvalía, se
manifiesta en la relación entre el obrero y el capitalista japonés pues
en su esencia este último persigue siempre el objetivo de obtener en el
proceso de producción un mayor acrecentamiento posible del capital, la
producción de plusvalía máxima y su apropiación por el capitalista
mediante el recrudecimiento de la explotación de los obreros.
Ciertamente la organización de la competencia empresarial y su
regulación estatal en Japón ofrece rasgos que potencian la capacidad de
obtención de plusvalía nivel internacional con respecto a los Estados
Unidos y Europa Occidental y que no se asocian sólo a la obtención de
plusvalía relativa, sino también a la obtención de plusvalía absoluta.
Otro aspecto que acrecienta la dura competencia en Japón, es el alto
grado de separación que existe entre la función y la propiedad, pues la
demostración de Marx de que el propio capitalismo genera la separación
entre la propiedad y la gestión, la cual se manifiesta en la figura del
empresario, brinda desde este punto de vista la base metodológica para
comprender la necesidad de que no sólo todo proceso colectivo de
producción requiere una dirección, sino que por medio de las gestiones
ejecutadas por la dirección se realiza la propiedad en su esencia y
finalidad que esta determina.
En Japón el administrador no lo pone el propietario como ocurre en los
países occidentales, el va a ser elegido por el colectivo (empresa) y
está en función de las características que él tiene; por lo tanto la
competencia va a ser mayor entre los trabajadores pues el empresario va
a ser elegido no por su cantidad de acciones, sino por su capacidad.
• El empleo y el salario del trabajador japonés en la actualidad
En la actualidad las tres joyas de la gerencia japonesa, están en crisis
pues en muchas empresas ha desaparecido y en otras no funciona como
antes, el salario por antigüedad una de las principales Joyas, solamente
funcionará como se prevé si se dan las condiciones para un crecimiento
económico sostenido. Si una de las empresas desea aumentar los salarios
anualmente y ascender a cada trabajador en la escala corporativa de
forma inteligente, tiene que conseguir beneficios récord constantemente.
En estos momentos las empresas están aplicando recortes y se exige el
sistema de recompensa por rendimiento y la mayoría de empresas japonesas
funcionan utilizando el rendimiento como criterio clave a la hora de
fijar los salarios y asignar cada puesto de trabajo.
Todavía existe la tendencia de asignar los puestos de trabajo a los
trabajadores como recompensa por su historial laboral (criterios de
edad), pero se está produciendo un cambio hacia los salarios según
rendimiento de cada empleado en su misión especifica.
Un ejemplo de lo anterior es que la corporación Canon, eliminó toda
relación entre salarios y tiempo de servicio e introdujo un sistema
unificado propio que relaciona salarios con una evaluación de
rendimiento laboral. Los directivos ya no se seleccionan solamente por
su historial y pueden perder su categoría si no consiguen resultados. Se
trata de un sistema que da la mayor importancia a la capacidad del
individuo para llevar a cabo una misión u otra.
A partir de la segunda mitad de la década de los 90, un gran número de
trabajadores no fue capaz de conservar un puesto fijo a jornada completa
y a partir de entonces tuvo que arreglárselas con un empleo temporal.
Entre ellos se encuentran a los freeters que son jóvenes japoneses que
van de trabajo en trabajo y trabajadores enviados desde agencias de
colocación. Entre los trabajadores temporales, muchos esperan que se les
ofrezca un empleo permanente, pero la mayor parte de las empresas no ha
hecho ningún movimiento para abrir puestos fijos a estos trabajadores.
Las empresas no están interesadas en ofrecer puestos fijos a
trabajadores que han tenido empleos temporales o alcanzado una mediana
porque estas personas resultan demasiado caras. En el sistema de
remuneración japonés convencional, la edad es el principal determinante
del costo de los recursos humanos.
Sin embargo ahora los negocios están prosperando y los integrantes de la
generación baby-boom están preparando su jubilación, por lo que las
empresas quedan por ávidas de personal
Los costos de la mano de obra se han ajustado pues tras recurrir
inicialmente a estrategias más convencionales, como reducir la
contratación y las horas extraordinarias, las empresas habían optado por
despedir trabajadores, reemplazando trabajadores a tiempo completo por
supuestos a tiempo parciales y contratos de duración determinada.
A tono con lo planteado anteriormente el paulatino crecimiento de la
inversión que va desde el 2003, a favorecido la situación laboral con
nuevos empleos y los aumentos salariales a partir del año 2005, pues la
oferta de empleo se sitúa en niveles sin precedentes y actualmente el
empleo a tiempo completo aumenta más rápidamente que el tiempo parcial.
La clase obrera japonesa no difiere de otros sectores de la clase obrera
internacional. En el transcurso de la producción capitalista se genera
una clase obrera que por educación, tradición y hábitos considera las
exigencias de ese modo de producción como leyes naturales, evidentes por
sí mismas. La tragedia del obrero no es la venta de su fuerza de
trabajo, lo es la incapacidad de venderla: el desempleo.
• Las Reformas de corte Neoliberal en Japón
En Japón siempre se ha aplicado políticas económicas Keynesianas, donde
las políticas estatales para regular la economía ha jugado un papel
fundamental. Pero por la misma contradicción fundamental del capitalismo
y la búsqueda de ganancias fáciles y rápidas de la oligarquía financiera
en el mercado de capitales, se produjo una gran crisis financiera
conllevando a problemas económicos y sociales en el Japón actual.
En la actualidad acusan al Estado de ser el principal causante de las
irregularidades de la economía capitalista, aunque reconocen su acción
en ciertos aspectos de la economía.
La defensa a todo trance de los intereses de la burguesía nacional
nipona se conjuga perfectamente con las tareas principales de la
Economía Politica Burguesa Contemporánea; la tarea ideológica de
defender a ultranza los “valores” del capitalismo frente la amenaza
constante de su desaparición; y la tarea practica de contribuir con sus
recetas a tratar de solucionar los problemas de la economía capitalista
y a maximizar los beneficios de la clase capitalista.
El Neoliberalismo es el fundamento teórico y proyecto económico, social,
político e ideológico de la actual globalización. Es el conjunto de
medidas económicas y programas políticos que comenzó a ser propuesto
como salida a la crisis económica de los años 70.
Promovido por Milton Friedman, aboga contra la intervención del Estado
en la economía y a favor de crear condiciones para la total movilidad
del capital dentro de las medidas para lograr la total movilidad está la
apertura incontrolada de los mercados; la desregulación o eliminación de
barreras al capital extranjero; la privatización de empresas estatales y
reducción del papel del Estado.
Su aplicación en los países subdesarrollados ha tenido consecuencias
graves en términos de mayor pobreza, exclusión social, quiebra del
capital nacional, etc
Japón, como país capitalista no ha estado exento de las ideas de corte
neoliberal que se han aplicado en otros países, aunque no se lleva a
cabo con todo el rigor de la política neoliberal, si existen algunas
medidas que a partir del año 2001, la dirección del gobierno nipón
decidió aplicar, entre estas medidas están la reducir el gasto público y
la privatización en algunos sectores importantes del país.
El 21 de junio de 2001 el Consejo del Gobierno presidido por Koizumi
decidió oficialmente las directrices para las reformas estructurales,
económica y fiscal.
El gobierno prometió públicamente realizar con firmeza varios
cambios:
1- El saneamiento definitivo de las finanzas de los bancos.
2- Reforma estructural en todos los campos: principalmente en la nueva
industria “tecnología de la información”, obras públicas, seguridad
social y las finanzas de las administraciones locales.
3- Reactivación de la economía impulsando la iniciativa de la empresa
privada.
Siete son los programas para las reformas estructurales:
1) La privatización y la desregulación
2) El apoyo a proyectos nuevos
3) La consolidación del funcionamiento de la seguridad social
4) El fortalecimiento de los bienes intelectuales
5) La innovación en el estilo de vida
6) La activación e independencia de las regiones
7) La reforma fiscal.
El programa de reformas consiste en apoyar con fuerza la privatización
de las principales corporaciones públicas, y de convertir los organismos
de Correos y Telecomunicaciones en corporaciones públicas como primer
paso a su privatización. En relación con esto a finales de 2001, el
gobierno decidió privatizar cuatro corporaciones públicas relacionadas
con las carreteras, empezando por la Corporación Publica de Autopistas
de Japón, además de la Corporación Publica de Viviendas y Urbanización y
la Corporación Publica del Petróleo.
También se ha impulsado la creación de centros competentes en el ámbito
internacional creando universidades estatales gestionadas como las
privadas, sin descartar su privatización. El objetivo de esta reforma de
las universidades es convertir cuanto antes a las universidades
estatales en corporaciones que puedan competir en el marco internacional
y potenciar su capacidad en investigación y educación. Esta estrategia
se propone impulsar, en los niveles de educación obligatoria, el sistema
de libre elección de escuelas por parte de los alumnos, la promoción de
la tecnología de la información en la educación y la generalización del
aprendizaje del inglés.
El programa de apoyo a los proyectos innovadores se propone los
siguientes:
• Poner en marcha nuevos negocios.
• Introducir un sistema tributario que propicie la creación de nuevas
empresas.
• Reestructuración y renovación de las pequeñas y medianas empresas.
• Impulsar la revolución de la tecnología de la información (TI) y la
educación en este campo.
En cuanto al programa para consolidar el funcionamiento de la seguridad
social, se establece uno nuevo más “fiable”, mediante la introducción de
una contabilidad individual de la seguridad social (mayor control) y de
la creación de un programa eficaz de seguro médico.
El programa para “incrementar los bienes intelectuales” fomenta el
traspaso de fondos privados a la investigación y a la educación, dando
prioridad estratégica a los sectores punteros como la nanotecnología, la
TI, la biotecnología, el medio ambiente, etcétera. Todo basado en una
estrategia para fortalecer la tecnología japonesa y poder competir con
los países europeos y Estados Unidos.
• La Ley del valor y la competencia tecnológica en Japón
Dentro de las funciones de la Ley del valor están:
1- Estimula el desarrollo de las Fuerzas Productivas: Los productores
aplican técnicas más avanzadas para producir con menos gastos de los
necesarios socialmente y venderlos al precio correspondiente al TTSN.
Obtienen más dinero que los otros y se enriquecen. Por el afán de
ganancia de cada productor, se perfecciona la técnica y se desarrollan
las fuerzas productivas. Los demás productores tratan de introducir
mejores técnicas.
2- Condiciona la diferenciación entre los productores: Por la lucha de
los productores por reducir su TT individual, estos se diferencian en
cuanto a las técnicas de trabajo, etc.
Uno de los factores que han caracterizado la transformación de la
economía e industria de Japón es el mejoramiento del nivel tecnológico
llevado a cabo por medio de la rápida innovación en la tecnología y los
diversos esfuerzos del sector industrial en su conjunto.
En Japón para lograr su recuperación económica, se ha preferenciado la
competencia tecnológica internacional para accionar sobre le costo de
producción y la calidad del producto, con lo cual se influyó en la
magnitud del valor dentro de la rama tecnológica seleccionada como
sector clave de penetración en el mercado mundial.
Un ejemplo de ello en el avance tecnológico ha sido la “Ingeniería
Inversa” la cual ha integrado el enfoque tecnológico con el económico
social. La ingeniería inversa presenta ventajas que se pueden resumir
en: disminución de los costos de investigación y desarrollo; disminución
del costo de inversión; disminución del costo de producción; incremento
de la calidad; incremento de la sustitución compatible y aumento de la
competitividad entre otros.
El programa para innovar el estilo de vida se propone impulsar una
ciudad de rascacielos multifuncionales, una mayor participación social
de las mujeres, así como la creación de una sociedad sin desperdicios,
ni efectos invernaderos, y la garantía de la seguridad ciudadana y el
orden público.
Para esto habrá que superar varios obstáculos legales, llevando a cabo
una reforma de las regulaciones. En lugar de permitir que todo el país
se derrumbe por el peso de las regulaciones impuestas uniformemente,
sería prudente una audaz desregulación experimental en esas zonas
especiales.
El séptimo programa es la reforma fiscal, que consiste en un plan de dos
fases. En la primera, se aspira sanear el fisco, frenando la emisión de
bonos del Estado en menos de 30 millones de millones de yenes; en la
segunda fase, el objetivo es conseguir un equilibrio primario entre los
ingresos y los gastos fiscales a mediano plazo y lograr así un
superávit. Japón es el único país industrializado que viene aumentando
constantemente los proyectos en obras públicas sufragados por emisiones
de bonos del Estado.
En el área de la reforma fiscal, uno de los cambios por realizar es
referente a los impuestos: conseguir la rebaja de los tipos impositivos
lo máximo posible, como incentivo para las empresas asegurando las
finanzas necesarias para estas reducciones fiscales mediante mecanismos
que no sean bonos del Estado (por ejemplo, frenando el gasto público).
Pero lo nuevo en la política de Koizumi es brindar una perspectiva más
amplia del futuro y hacer hincapié en las reformas vinculadas a cambiar
la estructura económica de una economía industrial a la del
conocimiento.
Realizar una reforma estructural completa implica la creación de nuevas
industrias y de oportunidades de empleo, lo cual es realizable a partir
de la tecnología de la información.
Esto implica llevar adelante la desregulación en todos los ámbitos
económicos y sociales sin excepción, precisamente para impulsar, según
este criterio, el desarrollo de la tecnología de la información.
Con esta estrategia se aspira a convertir a Japón en un líder mundial en
dicha área en cinco años. Koizumi planteó que debe realizarse la
transición de una economía industrial a otra del conocimiento, que
garantice la seguridad nacional y regional, así como la superación del
persistente estancamiento económico que sufre la economía japonesa.
La Recuperación Económica Japonesa
Los bancos japoneses son actualmente menos vulnerables y están en
mejores condiciones para apoyar la actividad económica. En esta mejoría
han influido principalmente dos aspectos, el primer aspecto es la
reestructuración de las empresas y la reactivación económica del país en
sentido general y el segundo aspecto los esfuerzos desplegados para
intensificar la supervisión bancaria, siendo esencial para sanear el
sistema bancario.
En este sentido se plantea que las empresas son más sólidas pues han
reducido los costos y la capacidad no utilizada, destinando sus
ganancias a reducir el endeudamiento.
Se pueden resumir la eficiencia de las empresas en cuatro puntos
fundamentales:
1- Los balances de las empresas son más favorables: Se ha hecho un gran
esfuerzo para reducir la carga de la deuda dando buenos resultados sobre
todo en las empresas medianas y grandes. La deuda nominal de las
empresas ha bajado 125 billones de yenes desde 1996 y las razones
deuda/ventas se sitúan nuevamente en los promedios observados antes de
la burbuja en el sector de las manufacturas, registrándose fuertes
disminuciones en el resto de la economía.
2- Las utilidades han aumentado: La reducción de la mano de obra y otros
costos, el retiro de productores y proveedores ineficientes y la fuerte
demanda de los últimos años, las utilidades de las empresas han ido en
auge, independientemente de su tamaño. La razón utilidades/ventas se
sitúa en los niveles máximos de fines de los años ochenta, tanto en el
sector de las manufacturas como en otros sectores.
3- El exceso de capacidad se ha reducido: Desde mediado de los años
noventa la reestructuración de las empresas ha incluido recortes de
inversiones nuevas para reducir el exceso de capacidad. Ello permitió
eliminar el exceso de capital fijo y a partir del 2005 la utilización de
la capacidad se situaba una vez más en los niveles medios de 1980-89.
4- Los costos de la mano de obra se han ajustado: Las medidas de las
empresas para deshacerse del exceso de mano de obra también han sido
fructíferas. Tras recurrir inicialmente a estrategias más
convencionales, como reducir la contratación y las horas
extraordinarias, las empresas han optado por despedir trabajadores,
reemplazando trabajadores a tiempo completo por supuestos a tiempo
parciales y contratos de duración determinada.
A tono con lo planteado anteriormente el paulatino crecimiento de la
inversión que va desde el 2003, a favorecido la situación laboral con
nuevos empleos y los aumentos salariales a partir del año 2005, pues la
oferta de empleo se sitúa en niveles sin precedentes y actualmente el
empleo a tiempo completo aumenta más rápidamente que el tiempo parcial.
Todas estas tendencias positivas son cada vez más palpables para el
pueblo japonés y los inversionistas internacionales. También en la bolsa
de valores se reflejan estas tendencias favorables pues las cotizaciones
bursátiles se han duplicado con creces comparado sobre todo con los
mínimos registrados en el 2003, pues los bienes raíces después de tocar
fondo han empezado a aumentar y la confianza de los consumidores empieza
a incrementarse.
Hay que señalar que pese a la deflación persistente que ha existido
durante estos últimos años ya a finales del 2005 la inflación de los
precios al consumidor empezó a resurgir nuevamente.
La economía nipona tuvo un buen comienzo en el 2006 mostrando un
crecimiento en sentido general, pues este comportamiento estuvo
impulsado por fuertes inversiones de capital que aumentaron en un 13,9%
en el primer trimestre con respecto al igual período del 2005, el
segundo mayor crecimiento de esta magnitud desde el año 1990; además del
incremento del gasto personal en 0,5% y un crecimiento significativo de
las exportaciones.
Los bancos nipones han mejorado su habilidad de controlar el riesgo del
crédito evaluando el valor justo de los recursos del préstamo y
estableciendo sistemas de dirección de riesgo más sofisticados; así como
el uso de innovaciones tecnológicas financieras para fortalecer sus
lazos con las compañías de finanzas y empresas.
A finales del año 2005, la cantidad de préstamos no recuperables de los
principales bancos se hallaba entre 1,2% y 3,0%, reduciéndose frente al
8% que existía a principios del 2002 y la situación de los bancos
regionales también daban ciertas muestras de mejoría. Al no tener tanta
necesidad de constituir reservas para cubrir activos en riesgo o
préstamos incobrables, los bancos han recuperado su rentabilidad, aunque
sigue siendo baja a escala internacional.
En el año fiscal 2005, que comprende entre el 1 de abril de 2005 y el 31
de marzo de 2006, los seis grandes grupos bancarios japoneses
registraron beneficios récord disminuyendo notablemente su lista de
créditos incobrables, finalizando el año fiscal entre 0,9% y 2,6% de
préstamos morosos.
Los beneficios consolidados netos de los seis gigantes bancos japoneses
ascendieron a 3,12 billones de yenes (27,857 millones de dólares), una
cifra 4,3 veces mayor que la del pasado año fiscal. Estas ganancias se
la atribuyeron a la gran subida de sus acciones en los mercados
bursátiles.
Es bueno señalar que pese a la cantidad de medidas tomadas durante estos
años el problema de los préstamos incobrables todavía no se ha
solucionado completamente; no obstante, desde 2004 el país empezó a
mostrar signos de recuperación gracias a un incremento significativo de
las exportaciones y en el 2005 la economía comenzó a tener un
crecimiento sostenido apoyado por un despertar de la demanda interna.
Algunos Indicadores Positivos en el 2007
En los primeros días del mes de Enero del 2007 el Banco de Japón decidió
mantener sus tipos de interés en 0,25%. Sin embargo el 21 de Febrero, el
Banco de Japón ( BOJ) decidió subir un cuarto de punto la tasa de
interés ubicándose en un 0,50%. La decisión fue mantener una vigilancia
sobre la evolución de la inflación para asegurar la recuperación de la
economía nipona, que según expertos se seguirá expandiendo de manera
moderada.
La economía japonesa creció en un 2,4 porciento en términos reales
durante el primer trimestre del año, creciendo por noveno trimestre
consecutivo, todo esto debido a un crecimiento del consumo interno,
factor determinante en el crecimiento del PIB, al representar un 55 por
ciento en el PIB nipón.
El gasto de capital de las firmas japonesas en los tres primeros meses
del año creció más de lo previsto con respecto al mismo período del
2006, a un record histórico. Esto representó una señal de que la
fortaleza del sector corporativo continua apuntalando una recuperación
económica constante.
La tasa de paro descendió hasta el 3,8 por ciento en abril y 3,7 por
ciento en junio. Esto se debe a que le mercado laboral esta dando signos
de un creciente dinamismo, las ofertas de trabajo se han incrementado.
El gasto mensual medio de los hogares japoneses creció en abril por
cuarto mes consecutivo al repuntar un 1,1 por ciento en términos
interanuales y ascender los 316.163 yenes (2 600 dólares) de forma
paralela al crecimiento del ingreso de los asalariados, que se situó en
los 472.446 yenes (unos 3 900 dólares).
En Octubre alcanzó un nivel record los 954 484 millones de dólares al
incrementarse en 8 883 millones con respecto al año anterior.
La razón del aumento de las reservas se puede encontrar entre otras
causas en los mayores ingresos por los intereses de reservas japonesas
en los títulos del Tesoro estadounidense y en valores extranjeros
El Primer Ministro Shinzo Abe ( Septiembre 2006 – Septiembre 2007)
El 26 de septiembre del 2006, había sido elegido como Primer ministro de
Japón Shinzo Abe de 52 años de edad, llegando al poder como presidente
del Partido Liberal Demócrata.
Había recibido el apoyo de su predecesor Junichiro Koizumi para
reemplazarlo y se había declarado continuador de la agenda de reforma
estructural iniciada por este, buscando corregir las consecuencias
sociales de las reformas.
En su discurso inaugural en el Parlamento el 29 de septiembre, Abe había
expresado las prioridades fundamentales en las que su gobierno se
concentraría:
• Otorgar alta prioridad al recorte de los gastos públicos para
reconstruir las finanzas estatales antes de considerar alzas de
impuestos.
• Establecer un límite a la emisión de bonos del gobierno de no más de
30 billones de yenes para el año fiscal 2007.
• Instrumentar planes para revitalizar las economías locales y proveer
con “segundas oportunidades” a personas en desventajas con el objetivo
de minimizar la brecha entre ricos y pobres.
• Lograr la aprobación de una reforma educativa que permita la enseñanza
del “patriotismo” en las escuelas.
• Revivir las virtudes tradicionales de Japón y los valores familiares.
• Hacer de Japón una “nación bella” llena de confianza y orgullo.
• Mejorar las relaciones con China y Corea del Sur
• Incremento del gasto del presupuesto en un 30,5 por ciento para el
gasto de tecnología de misiles.
Pero Abe, al principio de Septiembre del 2007 sin todavía haber cumplido
un año en el poder renunció a su cargo al constatar que no tenía el
apoyo de la población ni de su grupo político. Fue elegido como primer
ministro por la Cámara baja de Japón, Yasuo Fukuda de 71 años, en
sustitución a Shinzo Abe.
Yasuo Fukuda, ex ministro portavoz del Gobierno japonés, tiene por
delante la difícil tarea de unificar su partido y al país tras el año de
Gobierno de Shinzo Abe, lastrado por los escándalos de corrupción de sus
ministros.
Su ideario es más moderado que el de nacionalista y conservador Abe,
pues defiende una política exterior flexible y de cooperación con sus
vecinos asiáticos.
Obstáculos a vencer en el 2008:
Kazumasa Iwata, uno de los dos vicegobernadores del Banco de Japón
(BOJ), alertó hoy sobre el efecto negativo que tendría en le país la
desaceleración de las economías estadounidense y europea tras la crisis
hipotecaria en Estados Unidos.
Un freno de las economías occidentales perjudicaría a los exportadores
nipones que obtienen importantes beneficios en Estados Unidos y Europa,
ayudados durante los últimos años por el yen barato.
El nivel actual de internacionalización de las relaciones capitalistas
de producción, está expresado en la creciente interdependencia e
interconexión de los mercados, las mercancías, los capitales y las
naciones, lo que conduce a un proceso de readaptación del mecanismo
económico del capitalismo contemporáneo como respuesta a las nuevas
condiciones de desarrollo de la competencia interimperialista, comandada
por las empresas globales, a través del cual se desarrolla su esencia
para garantizar el proceso de reproducción del capital trasnacional.
Otro factor en riesgos para las pequeñas y medianas empresas japonesas,
que repercutiría además en los salarios y en la confianza del consumidor
es el aumento del precio del petróleo y de las materias primas.
También pese a la tendencia positiva de los principales índices de la
economía japonesa, no se ha registrado ningún avance esencial en la
reforma fiscal. Las deudas a largo plazo del Gobierno central y de los
gobiernos regionales locales representan un 150 por ciento más que el
PIB, mientras que el déficit fiscal se cifró en un 6,4 por ciento del
PIB, ambos indicadores muy superiores a la línea de alarma reconocida
internacionalmente. La causa principal de las dificultades fiscales es
que los ingresos son insuficientes para financiar los gastos.
La pesada carga de las deudas fiscales será trasladada a la ciudadanía,
cada vez mas preocupada por una subida en los impuestos que afectaría
directamente al consumo y limitaría por consiguiente el desarrollo
macroeconómico.
A largo plazo, sin embargo el aumento de los impuestos sobre el consumo
constituye una importante medida para solucionar el déficit tributario,
a pesar de que la media despertará sin duda el malestar entre los
electores.
Otro aspecto de dificultad es la diferencia entre regiones y la riqueza
cada vez mas polarizada. Desde mediados de la década de los 70 hasta las
postrimerías de los 90, la proporción de ingresos entre Tokio (los mas
elevados) y Okinawa ( los mas bajos ) se hizo ver de forma apreciable.
El coeficiente de Gini, índice que mide las desigualdades entre ricos y
pobres y en el que el cero significa completa igualdad, se había
mantenido por debajo del 0,21 en Japón, lo que demuestra que el país
asiático figuraba entre las naciones del mundo que la distribución de la
riqueza es mas igualitaria.
Sin embargo, en los últimos años como consecuencia de la larga depresión
y de la reforma, la diferencia entre las regiones desarrolladas y las
subdesarrolladas comenzó a gravarse en términos de crecimiento económico
e ingresos.
En este sentido, se ha registrado incluso un visible aumento en el
número de indigentes. Según una encuesta realizada en las ciudades de
Tokio y Osaka, las personas con ingresos reducidos ya representan el 52
por ciento del total de la población, mientras que los altos ingresos
corresponden tan solo a un 14 por ciento, cifras que constituyen un
fuerte contraste frente a las registradas durante los años 70 y 80 del
siglo pasado.
Tales disparidades en los ingresos podría conducir fácilmente a la
erupción de problemas sociales y he aquí el principal dilema: la
continuación de las reformas agradaría la brecha, mientras que su
solución sería contraria a la política de reforma y podría dar muestras
de involución.
Con miras al futuro falta mucho por hacer y hay que reforzar las medidas
en los siguientes puntos:
1- Mejorar la utilización de la mano de obra.
2- Incrementar la competencia de los mercados de productos
3- Liberalizar el sector agropecuario
4- Fomentar la inversión extranjera directa
5- Reducir la elevada deuda pública y déficit fiscal.
6- Resolver el problema del envejecimiento poblacional.
A corto plazo las perspectivas económicas son favorables pero el
principal reto es cómo mantener un fuerte crecimiento auto sostenido
ante la presión demográfica, pues la población japonesa está
envejeciendo rápidamente y la tasa de natalidad es muy inferior a la
reposición. La población en edad de trabajar viene reduciéndose desde el
año 2000 y la tasa de dependencia de ancianos (la proporción de la
población activa de al menos 65 años) es la más alta de los países
industriales.
Por una parte una población en contracción puede mantener su nivel de
vida con una tasa de crecimiento global más baja, pero por la otra se
requiere una sólida tasa de crecimiento del ingreso per cápita para
financiar el aumento de los gastos de jubilación y de atención de la
salud atribuible al envejecimiento demográfico.
Dada la contracción de la fuerza laboral, el crecimiento per cápita
dependerá de la medida en que pueda incrementarse la productividad
aprovechando mejor los recursos y los avances tecnológicos.
Otro aspecto de gran importancia en la recuperación económica es que la
situación financiera se está normalizando gradualmente, pues a la vez
que la deflación se está reduciendo la política monetaria irá
reajustándose a las condiciones cambiantes del mercado. En la primera
etapa, el sistema bancario mantendrá las tasas de interés en cero pero
mas adelante con la evolución prevista de los precios, es muy probable
que la tasa de interés suba gradualmente.
También durante muchos años el gran déficit fiscal que ha sufrido Japón
ha obligado a tomar medidas de saneamiento fiscal para frenar el aumento
de la deuda pública y crear margen para sufragar los gastos del
envejecimiento de la población. Ya que la deuda neta del sector público
asciende a casi un 100% del PIB, es muy posible que la precaria
situación fiscal frene la recuperación prevista.
Hasta el momento las medidas que se han tomado se han centrado en
recortar gastos especialmente en infraestructura innecesaria, pero en
los próximas años habrá que centrar la atención en el ingreso y en la
posibilidad de elevar el impuesto sobre el consumo, pues la tasa de
Japón es la más baja con respecto a otros países industriales que
también gravan el consumo.
Según algunos analistas, otras de las medidas que se tendrán que aplicar
están las de incrementar las primas para hacer frente al fuerte aumento
proyectado del gasto en seguridad social y atención de la salud que
suponiendo que se mantengan las tendencias actuales y pese a las
recientes reformas de pensiones, el gasto en seguridad social alcanzará
un 20% del PIB en el año 2025, frente a 16% del PIB en el año 2005.
También durante ese periodo el gasto en atención de la salud se
duplicará.
En cuanto al sector bancario, los principales bancos han generado
utilidades considerables en los últimos años. Un aumento de la
rentabilidad permitirá a los bancos rembolsar las inyecciones de capital
público y fortalecer su base de capital. A corto plazo, aunque el
aumento de las tasas de interés debería elevar las utilidades al
incrementar los márgenes de tasa de interés, la clave para proteger la
solidez del sector financiero y evitar problemas es dejar de conceder
créditos exigiendo garantías excesivas. En febrero del 2006 tras ocho
años de disminución ininterrumpida, la tasa de crecimiento del crédito
se volvió finalmente positiva.
Por último un factor importante en la recuperación de Japón y para su
futuro es el desenvolvimiento del sector empresarial en la reducción de
sus deudas y ampliando sus operaciones en la integración mundial
trasladando parte de la producción a China y Asia sudoriental. Se ha
internacionalizado el proceso de producción (fabricación de diferentes
partes del producto final en diversos lugares geográficos). Esto ha
hecho que muchos procesos se desplacen a países que ofrecen ventajas,
determinando que los más intensivos en mano de obra se localicen en
subdesarrollados. En Japón, un ejemplo de lo anterior es la “empresa
inmigrada”.
Riesgos de la Economía Japonesa en la actualidad
• A corto plazo:
- Que vuelva aparecer nuevamente la deflación tras varios meses
consecutivos con una variación de los precios igual o superior a cero.
- Que se produzca una fuerte apreciación del yen, lo que pondrá en
dificultades a las empresas exportadoras.
- Una desaceleración del consumo en EEUU mayor de la esperada.
- El aumento de los precios del petróleo y de otras materias primas.
- Convulsiones Bursátiles
• A mediano y largo plazo:
- El envejecimiento de la población
- La delicada situación presupuestaria
- La inestabilidad política, causada principalmente por la renuncia
abrupta del ex primer ministro Shinzo Abe.
Consideraciones finales
El crecimiento de las transacciones financieras especulativas y
parasitarias hace que el capital se desplace a los lugares más alejados
del mundo en tiempo real. Los procesos especulativos que aceleraron la
economía de burbuja en Japón demuestran que ningún modelo de desarrollo
capitalista queda exento de los peligros del movimiento del capital
ficticio que potencian siempre la búsqueda de la ganancia fácil y
rápida, por encima del camino estratégico y seguro de la competencia
tecnológica.
Ciertamente la organización de la competencia empresarial y su
regulación estatal en Japón ofrece rasgos que potencian la capacidad de
obtención de plusvalía a escala internacional con respecto a los Estados
Unidos y Europa Occidental y que no se asocian sólo a la obtención de
plusvalía relativa, sino también a la obtención de plusvalía absoluta.
La gran competencia que genera entre los trabajadores la separación
existente en Japón entre la propiedad y la gestión eleva, al mismo
tiempo, el grado de explotación y la eficiencia empresarial. El grado de
subordinación real del trabajo al capital en Japón puede considerarse en
este sentido muy alta, pues el obrero japonés interesan no solo sus
espaldas y manos, sino también su inteligencia y conciencia al servicio
del capital. En Japón, para lograr su recuperación económica, se ha
preferenciado la competencia tecnológica internacional para accionar
sobre el costo de producción y la calidad del producto, con lo cual se
influyó en la magnitud del valor dentro de la rama tecnológica
seleccionada como sector clave de penetración en le mercado mundial.
El capitalismo japonés no difiere en aspectos esenciales de otras formas
nacionales de manifestación del capitalismo global, pues presenta
contradicciones internas que se manifiestan especialmente en las crisis
cíclicas y estructurales, sin embargo lo que mantiene al capitalismo
japonés funcionando a pesar de sus crisis financieras y otros problemas
que en la actualidad presentan es que posee particularidades muy
especiales que lo hacen perdurar y adaptarse a todos los problemas del
capitalismo contemporáneo.
La defensa de los “intereses nacionales” frente a la globalización
económica mundial se ha logrado sometiendo a un consenso nacional
intereses que son irreconciliables desde el punto de vista clasista; mas
en condiciones de elevada competencia internacional se sacrifica la
nación en pos del desarrollo del sistema social. Mientras la economía
japonesa pudo mantener los altísimos ritmos de crecimiento económico
todas las “joyas” de su modelo de desarrollo hacían “compatibles” los
intereses clasistas antagónicos a nivel nacional. De ahí la cooperación
entre el pueblo y el gobierno; la cooperación entre empresarios y
trabajadores y la llamada “distribución” de los beneficios derivados del
aumento de la productividad.
Cuando la empresa en que trabaja el obrero es exitosa y competitiva, el
obrero tiene trabajo. En otras palabras, fácilmente podemos ver cómo los
trabajadores pueden considerar a otros trabajadores como enemigos y
hacer concesiones a sus empleadores con objeto de ayudarles a competir
mejor. En resumen, el capitalismo tiende a producir los trabajadores que
necesita.
Japón se encuentra en mejores condiciones para acabar de salir del largo
túnel de la recesión, gracias a las mejoras descritas anteriormente,
pues se estima según muchos expertos que el crecimiento sea mucho mayor
en la próxima década.
En las actuales condiciones de globalización económica el estudio del
capitalismo monopolista de Estado japonés y su sistema empresarial
ofrece gran interés científico.
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