En época de desolación, no hacer mudanza
05-11-2008
Enseñanzas de un gran hombre para situaciones como la actual.
‘En época de desolación, no hacer mudanza’. Eso recomendó San Ignacio
de Loyola, de nacimiento Íñigo Oñaz de Loyola: mi santo patrón y una de
las personalidades históricas que más admiro.
Es una cita muy conocida y perfectamente aplicable a estos tiempos: yo
la oigo decir mucho últimamente. Quizá por eso mismo, convenga detenerse
en ella y contextualizarla, para recoger adecuadamente su valiosa
esencia.
¿Quién fue su autor y por qué dijo esto?
San Ignacio (Azpeitia, 1491 - Roma, 1556) no tuvo una vida fácil ni
regalada. Antes de convertirse en sacerdote fue soldado y, defendiendo
el Castillo de Pamplona en 1521, una bala de cañón le hirió en las dos
piernas, rompiéndole una de ellas. En el período de recuperación, los
huesos se le soldaron mal y tuvieron que volver a operarle, soportando
unos dolores espantosos (ya puede el lector imaginar cómo sería una
operación de aquella época).
Luego estuvo viajando mucho por distintas ciudades: Barcelona, Manresa,
Roma, Jerusalén y Salamanca, no siendo siempre bien recibida la
enseñanza de sus Ejercicios Espirituales (incluso estuvo encarcelado
algunos días).
Posteriormente, ya en el período prefundacional de la Compañía de Jesús,
estudió en París durante 7 años, viajó a Flandes e Inglaterra para
conseguir dinero para su obra y después visitó Venecia y Roma.
San Ignacio creó la Compañía de Jesús y hoy en día (se sea cristiano,
budista, musulmán o hebreo) hay que reconocer su extraordinaria
influencia en el mundo moderno: los jesuitas son la mayor orden
religiosa masculina de la Iglesia Católica, con 19.000 miembros. En 69
países, han fundado 207 universidades, 472 escuelas secundarias, 165
escuelas de primaria y 78 escuelas profesionales o técnicas, contando
con un total de casi 2,5 millones de alumnos. Una gran vida y una gran
obra.
¿Por qué diría esa célebre frase una persona tan acostumbrada a las
mudanzas? Ya hemos visto que Ignacio no tuvo un perfil contemplativo ni
tranquilo: fue un verdadero hombre de acción, un emprendedor nato, un
gran líder del s. XVI ¿Por qué una figura intelectual, un
‘santo-empresario’ de aquella época, llamaría a la prudencia en los
malos tiempos, siendo un luchador incansable como fue?
Mi interpretación personal es que Íñigo de Loyola, diciendo ‘no hacer
mudanza’, se refería a no tirar la toalla nunca, ni dejar de pelear por
lo que uno quiere, con igual tranquilidad y tenacidad que si las cosas
fuesen bien. Creo que invitaba a la constancia, al esfuerzo sostenido, a
luchar contra la desesperación. Opino que Ignacio nos recomendaba que
evitásemos el pánico y la pérdida de confianza, a toda costa. ‘No huya
ni se esconda. No tire nada por la borda. No haga locuras, no busque
escapar con soluciones extremas ni cambios precipitados. Persista en el
empeño y siga trabajando bien, con calma.’ Eso creo que quería decirnos.
La crisis económica está aquí, parece inevitable y será profunda: eso lo
sabemos todos. El año 2009 va a ser realmente duro. Entonces: ¿en qué
error no debemos incurrir? ¿Qué actitud debemos controlar? ¿Qué peligro
hay que sortear? El de intentar hacer mudanzas precipitadas: ya nos lo
recomendaron hace siglos.
Tranquilicémonos, trabajemos con sosiego si podemos y, si por desgracia
ocurre algún accidente y perdemos algo importante en el camino (el
empleo, la jerarquía, una inversión, etc.), intentemos seguir haciendo
lo que bien hecho está. Es un tiempo para afrontarlo con madurez, con
serenidad, para capacitarnos mejor, para intentar crecer en lo que
podemos controlar: nosotros mismos, nuestras competencias.
Los que estamos cercanos al mundo de la formación corporativa, creemos
que van a ser tiempos en que muchas empresas van a restringir gastos de
educación y training. Este puede ser un resultado perverso, en esta
situación.
Pero no todas lo harán: las compañías más inteligentes, probablemente
los mantengan. Saben que es un buen momento para reforzar el capital
humano, que es un buen momento para no cortar aquello que servirá para
relanzarnos. Saben que resulta una ocasión para intentar compaginar la
lucha contra la crisis y la contención en el gasto, con la necesidad de
no cercenar algo que nos hipotecaría la salida de esta situación: la
formación continua. Si no seguimos manteniendo la buena forma, nuestra
competitividad se resentirá, sin ninguna duda.
Entiendo que compaginar esto no es fácil: por eso digo que sólo lo harán
las mejores organizaciones, sean del sector público o del privado.
Es un buen momento para no hacer mudanzas y no tirar nada valioso por la
borda. Si tienen algún poder de decisión, recuérdenlo. Nos lo dijo Íñigo
de Loyola y él sabía lo que decía.
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Íñigo Babot
Íñigo Babot es Ingeniero Industrial Superior
(URL, 1994), Ingeniero Químico Superior del IQS (IQS, 1991), Licenciado
en Ciencias Químicas (URL, 1993), PDG por el IESE (UNAV, 1998) y Doctor
en Economía y Dirección de Empresas (URL, 2006).
Inigo.Babotarrobaiese.net