Quedan tan sólo tres meses para que termine el 2008, y si usted considera que este año ha sido “bastante movidito”, prepárese, porque el 2009 lo va a ser mucho más. Sucede que el año que viene van a entrar en juego en nuestra economía ciertas variables que este año no han influido mucho, como la variable política (elecciones legislativas en octubre, con un gobierno descendiendo en popularidad) y la variable macro internacional (la crisis en EE.UU. todavía no ha impactado en el mundo todo lo que promete). Estos dos importantes factores, sumados a los problemas domésticos que venimos arrastrando en los últimos tiempos (alta inflación, tipo de cambio real en caída, superavit fiscal en disminución, etc.) hacen que 2009 probablemente sea un año bisagra para la Administración K: si lo superan con éxito, probablemente logren encausar la economía y terminar su mandato tranquilos en 2011; de lo contrario, hay probabilidades de que la macro “se les vaya de las manos” y los mercados terminen exigiendo fuertes cambios de rumbo que no sabemos en qué pueden terminar.
A continuación, una síntesis de los escenarios que hoy se leen en la
city porteña (donde generalmente, si bien casi todos ortodoxos, están
los economistas mejor informados del país) más la visión propia del
autor de esta nota.
ESCENARIO 1: Crecimiento desacelerado con una inflación que no baja
(70% de probabilidades)
§ aumento del PBI real (o sea el crecimiento de la economía) de entre el
4% y el 5,5% con respecto a 2008;
§ inflación verdadera (no la del INDEC-DEIE) entre el 23% y el 26% (o
sea muy parecida a la de este año);
§ desempleo levemente en crecimiento, pero sin grandes sobresaltos
(menos del 10% para todo el país, y en Mendoza entre el 5% y el 6%);
§ dólar con tendencia al alza (con respecto al peso), ya sea una
devaluación leve o no tan leve (ver recuadro), pero manejado por el BCRA
sin demasiados problemas, y que casi no generaría inflación adicional
por la desaceleración de la economía;
§ la crisis de EE.UU. tiene un moderado impacto y desacelera un poco el
crecimiento mundial, pero sin recesión;
§ precio de la soja y demás commodities levemente en baja, pero sin
grandes cambios;
§ superavit fiscal primario en disminución, pero aún en niveles
respetables, con necesidades de financiamiento totales manejables (se
descuenta una buena aceptación de los mercados tanto del pago al Club de
París como de la anunciada renegociación con los bonistas hold-outs);
§ superávit de balanza comercial en disminución, en especial por el
atraso cambiario, con importante aumento de las importaciones (pero esta
variable depende de cuánto finalmente permita el BCRA se devalúe nuestro
peso frente al dólar);
§ dólar a nivel mundial apreciándose con respecto al euro, lo que juega
en contra de nuestro tipo de cambio real (dando más incentivos al BCRA a
devaluar nuestro peso frente al dólar);
§ el Gobierno Nacional gana las elecciones de 2009 con menos votos que
en 2007, lo que sería percibido por los mercados como “un fuerte llamado
de atención”, pero no como “debilidad política”. El gobierno asimila la
lección de las urnas (o de las encuestas previas) y anuncia cambios de
rumbo que son bien percibidos por los mercados y la sociedad en general
(pero no incluye sinceramiento de la inflación, ya que sería reconocer
que se viene mintiendo a la sociedad desde hace 2 años).
Este escenario es hoy el más probable, y el que la mayoría de las
empresas grandes del país están usando en sus planes de negocios para
2009, con la mencionada gran duda del nivel del dólar, única variable
que hoy divide fuertemente a los economistas (ver recuadro).
Pronósticos del dólar “gurúes” de la city porteña
|
Economista / Entidad |
Relación $ / USS (para fines de 2009) |
|
Mario Brodersohn |
$3,20 |
|
HSBC |
$3,24 |
|
Goldman Sachs |
$3,25 |
|
Ernesto Gaba, de BBVA |
$3,36 |
|
Carlos Melconián |
$3,40 |
|
JP Morgan |
$3,50 |
|
Miguel Bein |
$3,50 |
|
Daniel Artana, de FIEL |
$3,59 |
|
Miguel Broda |
$3,72 |
Fuente: elaboración propia sobre la base de informes privados y notas periodísticas.
¿Por qué se da hoy casi por descontada la hipótesis de una "devaluación controlada" de nuestro peso para 2009? Porque hay consenso de que, para cerrar las necesidades de financiamiento del año que viene -que serán el doble que en este ejercicio-, habrá que hacer un mayor esfuerzo fiscal y en este contexto, una devaluación serviría para engrosar los ingresos por retenciones, ante una probable caída del precio internacional de las materias primas, por la desaceleración que se avecina a nivel mundial. Y también hay incentivos para devaluar el peso por el lado del atraso cambiario, ya que los Kirchner siempre han defendido el “dólar alto” para proteger a la industria nacional e incentivar la industrialización exportadora. Por lo tanto, es casi un hecho que en 2009, en algún momento, el BCRA anuncie un proceso de “devaluación correctiva” de nuestro peso frente a la moneda norteamericana.
ESCENARIO 2: Estanflación manejable (5% de probabilidades)
Este escenario es de crisis (el anterior no), pero de crisis
moderada, y si bien dolorosa en términos de niveles de actividad y
desempleo, manejable por el gobierno. ¿Por qué tan bajo nivel de
probabilidades (sólo 5%)? Por nuestra idiosincrasia: los argentinos
somos extremadamente sanguíneos y pasionales, y acá las crisis –lo
demuestra nuestra historia económica- nunca son moderadas.
¿Qué significa la palabra estanflación? Significa estancamiento o
recesión (crecimiento nulo) más inflación alta. El escenario de esta
estanflación manejable sería:
§ aumento del PBI real (o sea el crecimiento de la economía) de 0% con
respecto a 2008 (o sea lo que técnicamente se llama recesión);
§ inflación verdadera (no la del INDEC-DEIE) alrededor del 20%
(básicamente por la dinámica salarios-precios, ya que la recesión por sí
misma tiende a hacer bajar la inflación);
§ desempleo fuertemente en crecimiento, ya que habrían frenos
importantes en inversión y consumo privado, por caída aguda de
expectativas (desempleo del 12% para todo el país, y en Mendoza entre el
7% y el 8%);
§ dólar entre $3,50 y $3,80, pero manejado por el BCRA sin demasiados
problemas, y que casi no generaría inflación adicional por la
desaceleración de la economía;
§ crisis en EE.UU. de bastante intensidad, desacelerando fuertemente la
economía mundial, y dejándola al borde de la recesión;
§ precio de la soja y demás commodities en marcado descenso (por la
crisis internacional);
§ superavit fiscal primario fuertemente en disminución, pero aún
superavit, con necesidades de financiamiento totales todavía manejables,
aunque con más dificultad;
§ superavit de balanza comercial aún vigente, ya que la devaluación del
peso favorecería las exportaciones y la fuerte recesión desincentivaría
un poco las importaciones;
§ dólar a nivel mundial apreciándose con respecto al euro;
§ el Gobierno Nacional hace una mala elección en 2009 (lo que no implica
necesariamente perder), lo que sería percibido por los mercados como
“debilidad política”.
Y este último punto es el que principalmente hace de “bajas
probabilidades” a este escenario 2 (sólo 5% de chances), ya que en
Argentina, cuando los mercados perciben “debilidad política”, “suelen
llevarse puestos” a los gobiernos, lo que le da muchas más
probabilidades al escenario 3 (25% de chances).
ESCENARIO 3: Estanflación explosiva (25% de probabilidades)
Este escenario es de crisis, al igual que el anterior, pero con un
gobierno fuertemente deslegitimado en las urnas por la gente, y además
sin el aval de los empresarios ni de los mercados. O sea un gobierno en
soledad, arrinconado y a la defensiva, que tendría sólo dos caminos: o
cambiar fuertemente el rumbo para poder terminar su mandato, o renunciar
y llamar a nuevas elecciones presidenciales.
El comportamiento esperado de las variables sería muy similar al
escenario anterior (no volvemos a repetir los ítems), pero con el
siguiente aditamento:
§ fuga de capitales (especulativos de corto plazo, los de la bolsa);
§ fuertes compras de dólares por parte de empresas e individuos (corrida
cambiaria);
§ fuerte salida de depósitos (probablemente con reprogramaciones
incluidas).
Obviamente este escenario 3 tiene bastantes menos chances que el
escenario 1 (25% versus 70%), y aparte es el que nadie quiere. Es
difícil que se llegue a él, e implicaría un gobierno totalmente “sordo”
a las demandas de la gente y los mercados, y además un empeoramiento muy
grande de los niveles de superávit fiscal y de reservas extranjeras del
país, que hoy garantizan la estabilidad del modelo; pero estamos en
Argentina, y todo puede pasar, máxime cuando se tiene un Gobierno
Nacional que se viene equivocando tanto desde hace casi dos años. Como
consejo final, actúe como si fuera a suceder el escenario 1 (el mejor de
los tres, o el menos malo), pero por las dudas, no se confíe demasiado.
Economista.
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