Dentro este contexto, el concepto de productividad se encuentra
íntimamente relacionado con el de producción. Son conceptos paralelos
entre los que se pueden establecer similitudes y diferencias.
Específicamente, el concepto de productividad, sus métodos y utilidad
práctica han cobrado gran significancía interdisciplinaria en los
procesos productivos, especialmente, en la función de producción, como
elementos generadores de ventajas competitivas. Pocas áreas de las
ciencias económicas son tan relevantes y complejas como la medición de
la productividad. La importancia radica en el uso más eficiente y
racional posible de los recursos productivos y en la relación que guarda
con el bienestar de la población, en particular con los niveles de
ingreso real y empleo. El objetivo de este artículo es analizar a partir
de la investigación teórica los aspectos más relevantes del concepto de
función de producción, de productividad y su valoración; modelo de
frontera: Análisis Envolvente de Datos (DEA) e índices de Malmquist;
posteriormente, realizar una breve reseña de análisis sobre un grupo de
clínicas tipo III ubicadas en el estado Zulia, aplicando métodos basados
en la función de producción y de modelo de fronteras utilizando DEA y
Malmquist.
1. INTRODUCCIÓN
Al enfrentarse a presiones competitivas cada vez más fuertes, las empresas tienen una mayor necesidad de coordinar las actividades principales en una estrategia coherente que integre todas y cada una de las perspectivas funcionales. Históricamente, una de las características típicas de los análisis estratégicos es que las funciones principales de las organizaciones interactúan de manera de individual dominante y no son tomadas en cuenta de forma integral para generar acciones y resultados exitosos (Hill, 1997; Ibarra, 2006). Tal es el caso, que la mayor parte de las empresas reconocen la necesidad de adoptar las perspectivas de mercado e identificar las limitaciones financieras, y pocas incluyen las perspectivas críticas de la administración de operaciones o de la producción.
El punto central del planteamiento estratégico es la necesidad de identificar el nivel de coincidencia, o falta de ésta, entre las estrategias funcionales. Al plantear una estrategia, muchas empresas no cuentan con la forma y en ocasiones, ni la disposición, de incorporar algunas de las perspectivas funcionales necesarias para determinar una respuesta estratégica apropiada. Tal es el caso de la perspectiva productiva. Si bien la función de producción recibió una atención privilegiada en los inicios de la industrialización, más adelante dejó de ser crítica y la alta dirección de la empresa la relegó a un segundo plano, pues no le dedico un especial interés porque su responsabilidad era exclusiva de los gerentes de producción (técnicos, ingenieros), a pesar que dicha función está vinculada con el grueso de la mano de obra, costes e inversiones de la empresa.
Tradicionalmente la función productiva se ha contemplando bajo un punto de vista muy técnico con un enfoque analítico, y especialmente a nivel académico, con un enfoque optimizador dominado por la Investigación Operativa (Domínguez y otros, 1998). En parte se limitaba el criterio principal para evaluar la actuación de la empresa en la eficiencia y el costo, siendo la principal herramienta para medir el rendimiento global la contabilidad de costos (Skinner, 1978; Fernández, 1993).
Si bien estos planteamientos se pudieron mantener durante cierta etapa histórica, desde hace años dicha concepción se hizo insostenible, siendo necesario un cambio radical de orientación. La realidad ha demostrado posteriormente, que la función de producción representa una de las bases más sólidas para obtener una ventaja competitiva sostenida. También se ha comprobado, con consecuencias fatales para muchas empresas cuando la dirección de operaciones es inadecuada y limita las posibles opciones estratégicas, se arrastra al fracaso empresarial (Hill, 1997; Huge y Anderson, 1989; Domínguez y otros, 1998; Irribarra, 2006).
Ante esta situación, la función productiva se ha convertido en una variable competitiva fundamental para la organización (Hayes y Wheelwright, 1984), al menos en igualdad de condiciones con las otras actividades funcionales de la misma. La función productiva, en suma, ha de recibir una atención, si no prioritaria, similar al resto de áreas funcionales, lo que redundará en una mejora de la competitividad general de la compañía. Para ello, la recuperación de la producción como fuente de ventajas competitivas, deberá ir acompañada por cambios y mejoras organizacionales.
Este planteamiento se hace indispensable si se consideran las potencialidades de la capacidad tecnológica empresarial y las ventajas que ella pudiera derivarse, más aun en una época plagada de cambios tecnológicos, económicos y de mercados.
En las dos últimas décadas fueron muchas las empresas que descubrieron como, frecuentemente, el arma secreta de sus temibles competidores no estaba basada en una mayor potencia comercial o una superior fuerza financiera, sino en la capacidad para elaborar sus productos de una forma más eficiente, más fiable y más precisa (Hayes, Wheelwright y Clark, 1988). Dentro este contexto, la medición de la eficiencia y productividad, sus métodos y utilidad práctica han cobrado gran significancía interdisciplinaria en los procesos productivos, especialmente, en la función de producción, como elementos generadores de ventajas competitivas.
Por su parte Ahumada (1987) plantea que la importancia que adquirió el concepto de productividad, se debió a la necesidad que tuvieron los países de utilizar lo más eficiente y racional posible los recursos productivos, además de la relación que guarda con el bienestar de la población, en particular sobre los niveles de ingreso real y empleo, a pesar que la productividad del trabajo es una medición parcial, ya que esta refleja el efecto conjunto de diversos factores interrelacionados entre si como la innovación tecnológica, cambios en el capital per capita o en la utilización de la capacidad instalada, modificaciones de la escala de producción, incrementos en la calificación y el esfuerzo del trabajador, mejoras en la capacidad empresarial, variaciones de las relaciones laborales y otros múltiples factores de carácter cuantitativo y cualitativo.
Así mismo, según Ahumada (1987) la productividad del trabajo es un importante elemento para estudiar cambios en la utilización del trabajo, analizar la movilidad ocupacional, proyectar los requerimientos futuros de mano de obra, determinar la política de formación de recursos humanos, examinar los efectos del cambio tecnológico en el empleo y el desempleo, evaluar el comportamiento de los costos laborales, comparar entre países los avances de productividad y estudiar muchos otros problemas económicos.
El objetivo de este artículo es analizar a partir de la investigación
teórica los aspectos más relevantes del concepto de función de
producción, de productividad y su valoración; modelo de frontera:
Análisis Envolvente de Datos (DEA) e índices de Malmquist;
posteriormente, se realiza una breve reseña con un caso de análisis
sobre un grupo de clínicas tipo III ubicadas en el estado Zulia,
aplicando métodos basados en la función de producción y de modelo de
fronteras utilizando DEA y Malmquist.
2. BASES TEÓRICAS
2.1. Funciones de Producción
Las funciones de producción, guardan una estrecha relación con el
concepto de sistemas usado en matemática o en la moderna teoría de
control.
La teoría de producción hace uso de un enfoque sistémico desarrollando
un análisis de entrada- salida para modelar el comportamiento de una
empresa.
Desde un aspecto puramente conceptual, en la teoría económica se
denomina a una función de producción como aquella que genera la máxima
salida que puede producir una empresa con los insumos normales. El
concepto de función de producción guarda un aspecto un tanto etéreo, ya
que la máxima salida potencial depende de muchos factores, tanto
tecnológicos como humanos organizacionales.
Si por ejemplo, se toman datos de un grupo nacional de empresas
similares y se ajusta una función de producción a ellos, se tendrá
ciertamente una función idónea que explica el comportamiento de tales
datos, una función que si se toma como medida para aquellas que generan,
da una información valiosa y válida para comparar el desempeño entre
ellas y producir un soporte a la toma gerencial de decisiones.
Pero debe observarse que no es, de manera alguna, aquella que da el
máximo potencial del grupo, ya que al ajustar la curva y tratar de
encontrar los parámetros que definen a la función por mínimos cuadrados,
el ajuste clásico, se verá que la curva pasa por entre ellos, dejando
algunos datos por arriba y otros por debajo de la misma. Si existen
datos por arriba de la curva de producción ésta no funge ya como tal, ya
que de acuerdo a la definición no puede existir un dato por arriba de
ella: ella es la máxima salida posible.
Al recolectar una serie de datos de entradas y salidas para un grupo de
años de una empresa especifica y ajustar una función de producción a
ellos. Dicha función servirá para encontrar la productividad que ha
tenido la empresa a lo largo del periodo de datos proporcionados en el
ajuste de función de producción, así como para años futuros. De igual
manera, si se obtienen datos de empresa nacionales o internacionales y
se les ajusta la función de producción, además de conocer la
productividad propia de cada empresa para el año en el cual se usaron
los datos, se tendrán también una estimación de la competitividad de la
misma, pues se podrá ver qué tan alejada está su productividad del resto
de ellas.
Existen diferentes tipos de funciones de producción: Función de
Producción Aditiva y Función CES (Constant Elasticity of Substitution).
Para efectos de este artículo, se trabajara con la última:
La función tipo CES mantiene la siguiente forma:
Para el caso de una salida “y” y dos entradas: x1, x2.
Como su nombre lo indica, es una función que mantiene una elasticidad
constante de sustitución entre factores o insumos, pero ajustable a
cualquier valor especifico.
Un caso especial de esta función lo constituye la función de producción
de Cobb-Douglas, la más utilizada y popular de las funciones de
producción.
La función de Cobb-Douglas tiene la siguiente forma:
En particular; si
Se tiene la propiedad de un retorno de escala “constante”. Si dicha suma
es menor a uno, la economía de escala será “decreciente” y si es mayor a
uno, será “creciente”.
2.2. Definición de productividad
Las aproximaciones al conocimiento de la actividad económica de
cualquier región, o sector, conllevan un estudio del comportamiento que,
a través del tiempo, presenta cualquier variable económica relacionada
con el resultado del valor del producto. Entre éstas, la productividad
se revela como una de las variables clave para medir la eficiencia y la
evolución de los sectores económicos, o de la economía en su conjunto,
ya que sus mejoras pueden dar lugar a la elevación del nivel de vida de
las sociedades (Estiballo y Zamora, 2002).
El concepto de productividad es simple de definir, pero extremadamente
complejo de analizar y comprender en profundidad. Pocas áreas de
ciencias económicas son tan relevantes y complejas. Desde una
perspectiva social, la productividad es uno de los determinantes de la
calidad de vida de los habitantes de un país. Desde un punto de vista
macroeconómico es uno de los determinantes de la rentabilidad de la
empresa y, consecuentemente, de su éxito en un mercado competitivo.
La productividad tiene, en general, dos significados (SENA, 2003): la
productividad física y la productividad del valor. La primera se refiere
a la productividad como unidad básica cuantitativa y la segunda al valor
económico creado a través de una serie de actividades. La productividad
física como unidad base puede aplicarse a una industria particular o a
un proceso específico de operación. Este tipo de medición aunque
importante tiene limitaciones cuando se trata de hacer evaluaciones
intertemporales. Por otro lado, la productividad entendida como el valor
creado en una empresa puede compararse con la de otra empresa y entre
sectores industriales, a pesar de sus diferencias, ya que en el valor de
los bienes o servicios quedan incorporados los cambios en el cuerpo del
producto o el servicio. El valor de estos cambios se revela por el
reconocimiento que el consumidor realiza a través del precio que paga.
El concepto de productividad se encuentra íntimamente relacionado con el
de producción. Son conceptos paralelos entre los que se pueden
establecer similitudes y diferencias. En este sentido la producción, sea
ésta bruta o neta es, como señala Miguel (1959), un concepto absoluto,
desde el punto de vista cuantitativo, mientras que el concepto de
productividad es relativo, ya que a la idea de cantidad se le asocia la
de calidad (Estiballo y Zamora, 2002).
La productividad es definida como un indicador que refleja que tan bien
se están usando los recursos de una economía en la producción de bienes
y servicios. Así pues, una definición común de la productividad es la
que la refiere como una relación entre recursos utilizados y productos
obtenidos, y denota la eficiencia con la cual los recursos son usados
para producir bienes y servicios en el mercado (Levitan, 1984; Martínez,
1998). En términos generales, se entiende por productividad la relación
existente entre el producto(s) y el insumo(s). Su medición al nivel de
empresa es, entonces, la cuantificación de la producción obtenida y los
insumos utilizados en el proceso productivo (SENA, 2003).
En períodos pasados se pensaba que la productividad dependía de los
factores trabajo y capital, sin embargo, actualmente se sabe que existe
un gran número de factores que afectan su comportamiento. Entre ellos
destacan las inversiones, la razón capital/trabajo, la investigación y
desarrollo científico tecnológico, la utilización de la capacidad
instalada, las leyes y normas gubernamentales, las características de la
maquinaria y equipo, los costos de los energéticos, la calidad de los
recursos humanos, los sindicatos, etc.
Los análisis de productividad se realizan con la finalidad de estudiar
algunos problemas económicos y sociales tales como la asignación de
recursos, la eficiencia productiva, la distribución de salarios, el
nivel de vida o las mejoras de competitividad, que permiten alcanzar
mejores asignaciones al conseguir, con el mismo esfuerzo, más y mejores
resultados en el proceso productivo. La mayor parte de estos análisis
estudian la participación que los factores productivos tienen en el
proceso de producción mediante la elaboración de índices de
productividad parcial de un factor productivo, o bien a través de
índices de productividad total, o global, de los factores (Estiballo y
Zamora, 2002).
La productividad de una empresa se mide a través de una serie de
indicadores relacionados y se evalúa mediante su comparación con la de
otras empresas, aquellas que producen los mismos bienes o servicios y
que se consideran como empresas líderes por su organización y tecnología
en relación con el promedio del sector productivo al cual pertenece la
empresa. Otra evaluación es la evolución histórica de los indicadores,
su tendencia, y conocer así el grado en que la empresa mejora su
productividad a través del tiempo (SENA, 2003).
Cabe señalar que, en términos generales, existen dos formas de medición
de la productividad: por un lado están las mediciones parciales que
relacionan la producción con un insumo (trabajo, o capital); y por el
otro, están las mediciones multifactoriales que relacionan la producción
con un índice ponderado de los diferentes insumos utilizados (Martínez,
1998). Los indicadores de productividad se pueden construir a varios
niveles de desagregación o de detalle. Se puede medir tomando en cuenta
los factores productivos antes mencionados, o bien a partir de las
diversas actividades económicas que se desarrolla en un país. También
pueden ser calculados al nivel de cualquier empresa o establecimiento
que realice alguna actividad económica.
Cuando se habla de la medición de la productividad de los distintos
insumos a lo que se hace referencia es a la productividad parcial,
definida como la variación que se provoca en la cantidad de producto
generado, originada por un cambio en el nivel de consumo de un solo
insumo en el proceso de producción. Una de las ventajas de poder medir
las diferentes productividades parciales de cada uno de los insumos de
producción reside en que se puede observar en qué medida participo cada
uno de los factores de producción o insumos en el incremento del nivel
de producción, como podría deberse a la automatización del proceso, a la
capacitación de la mano de obra, o a cualquier otro factor.
El indicador más utilizado de este tipo de productividad se relaciona
con el factor trabajo, es decir, un indicador de productividad de la
mano de obra, la cual puede medirse en términos de número de personas
ocupadas, horas hombre trabajadas (variable más recomendada por ser
altamente sensible a los cambios de producción, entre otros aspectos).
La productividad parcial del trabajo, es una relación entre la
producción y el personal ocupado, y refleja que tan bien se está
utilizando el personal ocupado en el proceso productivo. Además, permite
estudiar los cambios en la utilización del trabajo, en la movilidad
ocupacional, proyectar los requerimientos futuros de mano de obra,
determinar la política de formación de recursos humanos, examinar los
efectos del cambio tecnológico en el empleo y el desempleo, evaluar el
comportamiento de los costos laborales, comparar entre países los
avances de productividad. La calidad del trabajo también es uno de los
factores que explica influye en el comportamiento de la productividad
(Ahumada, 1987).
La productividad total de los factores (PTF), en cambio, es una medida
simultánea de la eficiencia en la utilización conjunta de los recursos.
Tanto en el análisis de la productividad multifactorial como de la
productividad del trabajo, es necesario tener presente que tanto el
factor capital como el factor trabajo no son factores homogéneos. En el
caso de éste último, los recursos humanos tienen diferentes
características que se reflejan en diferentes calidades.
Al respecto Hernández (1993) plantea que si bien es cierto el indicador
más usual es la productividad del trabajo, también es cierto que hay
tantos índices de productividad como recursos utilizados en la
producción. Sin embargo, las productividades parciales no muestran la
eficiencia conjunta de la utilización de todos los recursos por lo que
es importante tener una medida simultánea de la eficiencia en la
utilización conjunta de los recursos; es decir, una medida de la
productividad total de los factores (PTF).
El concepto de la productividad total de los factores (PTF) fue
introducido en la literatura económica por J. Tinbergen al inicio de la
década de los años cuarenta. De manera independiente, este concepto fue
desarrollado por J. Stigler, y posteriormente utilizado y reformulado en
los años cincuenta y los sesenta por diversos autores, entre los que
destacan R. Solow (1957), J. W. Kendrick (1961) y E. F. Denison (1962).
Más recientemente, resaltan las contribuciones de H. Lydall, W. E.
Diewert, L. R. Christensen y D. Jorgenson en ésta línea de investigación
(Hernández, 1993).
La productividad total de los factores no es directamente observable en
una industria, por ello, el desarrollo de metodologías para su
estimación ha sido un tema constante en la literatura económica. Las
técnicas utilizadas para la estimación de la productividad pueden
clasificarse dentro de cuatro categorías. Primero, estimación de la
productividad total de factores a partir de datos agregados en una
economía, segundo, estimación haciendo uso de técnicas de panel de
datos, tercero, a partir de técnicas semiparamétricas, y por último,
utilizando variables instrumentales derivadas de condiciones de demanda
(González, 2004). Asimismo, se habla de productividad de entrada y de
salida. La primera lleva como principio utilizar el minino nivel o monto
de insumos (entradas) para producir una cantidad fija de bienes o
servicios, y la segunda se refiere a la maximización de bienes y
servicios generados o producidos cuando se mantiene el mismo nivel de
insumos o entradas.
2.2.1. Concepto de productividad usando una función de producción.
El concepto de productividad usando una función de producción coincide
con el usado por el modelo de frontera. El más general y el
mayoritariamente aceptado, es:
En donde las entradas son la labor (L), el capital (K), los materiales y
suministros (M), y los insumos intermedios (II). Las salidas puede
determinarse mediante la cantidad de producto generado o bien el total
de ventas realizadas o valor agregado del producto.
En el caso de funciones de producción se utiliza la definición de ésta
para crear un concepto de ad hoc de productividad; esto es, se define la
productividad como:
Esto es en la medida de la productividad cuando se usa una función de
producción se compara a través de una razón el valor que da el dato de
la salida real con el valor que da la función de producción para dicha
entrada. Ambas ordenadas entran en la definición de productividad y
ambos conceptos son también respuestas o salidas del sistema ante una
excitación, estimulo o entrada del mismo. Así, el concepto de
productividad usando funciones de producción tiene un enfoque
eminentemente de “salida” o “productos” a diferencia de otras técnicas o
métodos que mezclan insumos y salidas. Esta forma de analizar la
productividad está entonces más matizada de una forma de maximización de
las salidas ante una entrada o insumo especifico.
Dado que la productividad es un cociente de dos salidas, entonces, por
una parte, ambas deben tener las mismas unidades de expresión; pero por
otra parte ellas deben expresarse en cualquiera de las unidades de
medición posibles, dándole mayor generalidad al método.
La misma observación se extiende a las entradas o insumos al proceso
productivo, aspectos tales como: labor, capital, materiales y
suministros e insumos intermedios; los insumos clásicos en cualquier
modelo de evaluación de la productividad: mientras los insumos para cada
empresa se miden en las mismas unidades o exista un factor de conversión
entre ellos, es factible usar cualquier tipo de unidad.
Finalmente, cuando lo que potencialmente puede producir una empresa siga
siendo un misterio que reta a los especialistas del área, la
determinación de la función de producción por mínimos cuadrados a los
datos existentes genera una función de producción que tiene una gran
utilidad en la determinación de la productividad.
2.3. Metodologías de medición de la productividad
Medición es la obtención y registro de datos bajo circunstancias tipo:
• Utilidad: importancia en las decisiones que se toman.
• Precisión: refleja fielmente la magnitud del hecho que se quiere
analizar.
• Oportunidad. Toma de decisiones antes que se produzca la anormalidad
indeseada.
• Confiabilidad; la medición en la empresa no es un acto que se haga una
sola vez, debemos revisar periódicamente todo el sistema de medición.
• Economía: proporcionalidad que debe existir entre los costos
incurridos en la medición.
La medición puede ser sectorial o empresarial:
a) Medición sectorial:
La productividad en el ámbito industrial se ha centrado en tres tipos de enfoque:
• Índices.
• Funciones de producción.
• Insumo-producto.
b) Medición empresarial:
La medición de la productividad en el ámbito de las empresas se
encuentra en desarrollo, habiendo crecido en los últimos años. Existen
varios enfoques.
• Economista: Sugiere medir la productividad a través de índices,
funciones de producción o por medio de una relación insumo-producto.
• Ingeniería: Propone la medición a través de índices con una
orientación hacia la utilidad y a los servosistemas.
• Administradores: Considera que la productividad debe medirse a través
de arreglos de índices y con razones financieras.
• Contadores: Se basa en la medición a través de los presupuestos de
capital y de costos unitarios.
Existen diferentes metodologías para medir la productividad, las cuales tienen propósitos específicos que son de utilidad en diversos casos. Sin embargo, para efectos de comparaciones efectivas entre empresas, regiones, cadenas o sectores se requiere una metodología homologada (CPC y OITE, 2002). Es de destacar que la productividad es un concepto que ha estado presente en el análisis de muchos economistas y que se ha desarrollado históricamente. Así pues, en el siglo pasado se definieron, a grandes rasgos, dos etapas: una en la que los autores se preocuparon principalmente por desarrollar teóricamente el concepto, analizando cuáles son los factores determinantes (incorporándolos o desglosándolos); y la segunda, en la que la investigación se centro, fundamentalmente, en afinar los métodos de medición.
De acuerdo con Botero (2006), la literatura sobre medición de productividad y eficiencia puede agruparse en dos grandes vertientes: de una parte, la que se relaciona con las medidas de eficiencia, que se remontan a Farrell (1957); la otra, las que abordan la variación en la productividad total de los factores (PTF), que remiten principalmente a Solow (1957).
El análisis de eficiencia fue abordado por Farell (1957) a partir de dos conceptos eficiencia técnica y eficiencia asignativa. La primera mide la producción de una firma en relación a la frontera de posibilidades de producción; en tanto que la segunda determina la relación entre diversas combinaciones de insumos para alcanzar un nivel de producción, dado su costo relativo. Las definiciones de eficiencia de Farell han dado lugar a técnicas de medición aplicables a unidades productivas individuales, que a su vez, pueden clasificarse en cuatro grandes categorías (Pollit, 1994): técnicas de programación no paramétrica (Análisis Envolvente de Datos); técnicas de programación paramétrica; técnicas estadísticas deterministas; y métodos de fronteras estocásticas.
Entre los métodos para la medición de la productividad, destacan:
Índices:
• Productividad total, productividad parcial
• Arreglos de factor, multifactoriales.
Funciones:
• Funciones de producción
• Funciones de Cobb- Douglas.
• Razones:
• Razones financieras, valor agregado
• Posicionamiento financiero.
• Modelos de fronteras:
• Análisis envolvente de datos (DEA).
• Malmquist
2.4. Modelo de Frontera
En este modelo lo que se pretende es crear el ambiente de
competitividad incorporando a empresas del mismo ramo para comparar a
todas ellas entre sí, y tener una imagen real de la productividad y
competitividad de la misma.
La técnica de frontera, como su nombre lo indica, genera una superficie
o frontera en un espacio que tiene como ejes a los recursos o factores
del sistema productivo, y a los productos o servicios que genera como
ejes adicionales. Lo más común es considerar al total de insumos y
productos, agregados en los siguientes rubros:
Entradas:
Capital primer eje
Labor segundo eje
Materiales y suministros tercer eje
Insumos intermedios cuarto eje
Salidas:
Total de ventas o cantidad de
los productos o servicios generados Quinto eje
o valor agregado
Los insumos intermedios toman en cuenta todos aquellos recursos que no
se clasifican claramente en ninguno de los tres primeros aspectos, tales
como; servicios médicos y legales, mantenimiento externo para el equipo,
asesoría externa, etcétera.
Los materiales y suministros se consideran como la variación de inventarios que se registro durante el periodo en el cual se analizó la productividad; esto es bajo la hipótesis de que todas las compras necesarias entran en el almacén registrándose para su posterior distribución al proceso productivo.
Así se tiene un espacio de dimensión cinco, uno para cada uno de los conceptos señalados anteriormente.
La técnica de frontera se construye en forma segmentada con cada uno de los datos o empresas que se analizan, de manera tal que el análisis es puntual y la frontera y demás atributos se construyen a través de cada dato y no en sentido inverso.
La base fundamental de ésta técnica consiste en generar un espacio que tiene como ejes las entradas o insumos del proceso productivo (xi) y a las salidas o productos (yi). de esta manera, cada reporte o balance de una empresa en el cual se tienen ambos datos (salidas y entradas) proporciona un punto en dicho espacio al cual se le denotará como T; y se le llama el conjunto de posibilidades de producción.
Dicho espacio puede ser generado con diversos datos de una misma industria en diferentes tiempos, con lo cual se medirá su productividad respecto de sí mismo, o bien se pueden obtener datos de diferentes empresas de un mismo ramo industrial nacional o internacional, con lo cual se generará una frontera nacional o internacional contra la cual se medirá la eficiencia de cualquier dato local. Aquellos con una productividad o eficiencia del 100 % formarán la frontera contra la cual se medirá cualquier otro dato.
Por lo tanto, a medida que un punto del espacio se aleja de ella será
más ineficiente y por el contrario, entre más cercano este será más
productivo.
Para la determinación de las productividades y tasas marginales de
sustitución, así como la economía de escala, la técnica construye un
hiperplano que es tangente al conjunto de posibilidades de producción T,
y a partir de éste se obtiene la información requerida.
Éste es en esencia el método de frontera, el cual también puede
proporcionar las economías de escala; el TEMP o tamaño de escala más
productivo, como aquel que maximiza las salidas o producción y a la vez
minimiza los insumos requeridos para ello. Genera también las
productividades marginales o variaciones de la salida respecto de
cambios en la entrada y finalmente las tasas marginales o variaciones de
la salida respecto de cambios en la entrada y finalmente las tasas
marginales de sustitución entre entradas.
2.4.1. Resultados del modelo de frontera
Entre los principales resultados de este modelo, vale mencionar (Mercado y Col. 1998):
a. Productividad de entrada
La distancia horizontal de un punto en particular a la frontera, representa el grado de ineficiencia o mal uso de los recursos de dicha empresa. Significa lo que se podría ahorrar en insumos y aun mantener el mismo nivel de producto terminado.
En otras palabras, a medida que una empresa se aleja horizontalmente
de la frontera, su productividad de entrada será menor; esto es, dicho
de otra manera, la empresa estará consumiendo una mayor cantidad de
insumos para producir la misma salida. Esto sucede cuando la empresa
genera mucho desperdicio o existe exceso de retrabajos o lotes de
desecho. Un concienzudo análisis a su organización y técnicas de
producción será necesario para corregir este problema y reducir la
distancia horizontal que tiene la empresa de la frontera eficiente.
b. Productividad de salida
De manera similar a la interpretación de la eficiencia o productividad de entrada, se tiene el concepto de productividad de salida.
Esta representa la cantidad de salidas o productos que la empresa podría incrementar consumiendo los mismos recursos actuales.
Una estrategia de maximización de salidas usando la misma cantidad de insumos sería la indicada cuando no es factible obtener mayor cantidad de recursos para la compra de insumos, pero existe un mercado no saturado al cual es posible incrementar la oferta. El énfasis sería ahora optimizar los programas de mercadotecnia y servicios hacia el consumidor, a fin de incrementar las ventas y disminuir los volúmenes de inventario. Colateralmente deberán desarrollarse programas específicos para evitar piezas de retrabado o de desperdicio, a la vez que los lotes rechazados, monitoreando los puntos clave en las líneas de producción.
c. Tamaño de escala más productivo (TEMP)
Ésta es otra característica del método de frontera y representa la posición en el espacio de posibilidades de producción en el cual es más conveniente que se situé la empresa, ya que en tal situación estará minimizando los recursos o insumos y maximizando las salidas que genera. En dicha posición la empresa trabaja con una economía de escala creciente, o sea que produce más salidas que los recursos o insumos que requiere. El modelo determina, para cada empresa de la base de datos, cuál debería ser su posición si se desea que opere bajo estas características.
d. Eficiencia global
La eficiencia técnica y de escala, conocida como eficiencia global, se determina de la siguiente forma:
Eficiencia global = MN/MA
Con este cociente se comparan los insumos actuales que está requiriendo la empresa, con aquella empresa hipotética generada con una frontera hipotética, línea que va del origen, es tangente al conjunto de posibilidades de producción y toca la frontera eficiente, que asume que el conjunto de empresas labora con una economía de escala constante.
e. Eficiencia técnica.
La eficiencia técnica está dada por la siguiente ecuación:
Eficiencia técnica = MB/MA
Esta eficiencia, compara a la empresa con aquella situada en la frontera
eficiente. Aquí se ve la situación actual de la empresa contra aquella
que tendría si estuviera en la frontera eficiente minimizando los
insumos que utiliza y trabajando en un ambiente en el cual se admiten
deseconomías.
f. Eficiencia de escala
La eficiencia de escala se define por:
Eficiencia de escala = MN/MB
Este valor representa qué tan alejada está la frontera eficiente (con
deseconomías factibles), de aquella hipotética formada (empresas
laborando con una economía de escala constante).
g. Economías de escala.
Con el uso de la técnica de frontera es relativamente simple determinar si la economía de escala bajo la cual está funcionando una empresa es creciente, constante o decreciente para puntos que yacen en la frontera. Recuérdese que una economía de escala mide la proporción en que varían las salidas al variar los insumos. Esta economía de escala se obtiene generando un hiperplano tangente a la proyección en la frontera del punto de interés y observando su intersección con el eje de las salidas. Si la intersección es positiva (arriba del origen) se dice que la empresa funciona con una economía de escala decreciente; si pasa por el origen entonces es constante y, finalmente, si intercepta en la parte negativa, se dice que la economía de escala es creciente.
h. Tasas marginales.
Aun cuando el modelo permite evaluar los cambios en la salida o
producto terminado cuando se producen variaciones en los insumos y las
tasas de sustitución entre insumos, en la práctica se observan valores
muy pequeños para cada una de las tasas de sustitución, haciendo difícil
o poco útil su interpretación económica.
2.4.2. Análisis Envolvente de Datos
Partiendo de las ideas de Farell (1957) y, Charnes, Cooper y Rhodes (1978), se desarrollo el Análisis Envolvente de Datos (DEA), el cual busca establecer qué organizaciones de la muestra determinan la superficie envolvente o frontera de producción eficiente. El interés por el análisis de las fronteras de eficiencia económica, ha crecido rápidamente durante los últimos tiempos. Existiendo numerosas metodologías y aplicaciones con referencia a la medición de la efectividad.
En los últimos años, el Análisis Envolvente de Datos se ha convertido en el método de Benchmarking muy utilizado por las empresas. La principal ventaja de DEA consiste en que no está basado en el conocimiento de la función de producción. Corresponde a un método no paramétrico, permitiendo así modelos más ricos y no dependientes del conocimiento de los precios de los factores de producción. DEA encuentra el conjunto de empresas eficientes a partir de las cuales, mediante combinaciones lineales, obtiene la envolvente o frontera. Esto representa una ventaja por su mayor flexibilidad, aunque para muchos su inconveniente fundamental radica en la falta de propiedades estadísticas de los resultados obtenidos con la programación lineal. Sin embargo, a su favor está la factibilidad de incorporar las economías de escala en el análisis; ventaja importante que justifica su elección (Raffo y Ruiz 2005).
El método DEA consiste en medir la eficiencia de forma radial. Es decir, se considera que la productividad se incrementa en un cierto volumen sólo si se incrementan todos los productos simultáneamente en ese mismo volumen sin consumir más insumos, o, alternativamente, que se produce un ahorro de una parte de los recursos sólo si todos los insumos se reducen en esa misma medida sin reducir la producción. En la práctica, para comprobar si se han producido mejoras en productividad se compara cada unidad productiva con la frontera de producción formada por las unidades para las que se observa mejor comportamiento. La figura N° 01 ilustra la aplicación del modelo CCR al caso de un único insumo (X) y un único producto (Y), de modo que cada punto representa los valores correspondientes a una sola unidad productiva.
En la grafica anterior, la unidad 2 (definida por la intersección de
Y2 y X2) es la única eficiente, ya que presenta la razón menor entre
insumos y productos, definiendo, por tanto, la frontera eficiente con la
que se van a comparar las otras dos unidades. Así, si la productividad
de las otras dos unidades fuese igual a la de la unidad 2, mantendrían
sus niveles de producto, Y2 e Y3, con unos insumos respectivos de X1e y
X3e, menores que los observados (X1 y X3), por lo que los índices de
eficiencia serán X1e/X1 y X3e/X3. El índice de eficiencia toma un valor
unitario para las unidades eficientes (en el ejemplo, la unidad 2) y
tiende a cero a medida que éstas son menos eficientes.
Figura N° 01
El método DEA
La información proporcionada por el método DEA es de carácter estático
y, obviamente, en los estudios históricos resulta fundamental ofrecer un
análisis temporal.
2.4.3. Índice de Productividad de Malmquist
Caves, Christensen y Diewert (1982) desarrollaron un índice multilateral que es útil para medir la productividad total de los factores con datos a nivel de firma el cual denominaron el Índice de Productividad de Malmquist. El índice es construido como la diferencia entre el logaritmo del producto de la empresa y la suma ponderada, por la participación en los beneficios, de los insumos de la empresa. Para garantizar una comparación coherente entre las observaciones para firmas diferentes, el producto y los insumos se expresan como desviaciones de un punto único de referencia.
De acuerdo a la ecuación siguiente, el índice de productividad de un
período respecto a otro puede medirse como:
Si la función de producción tiene un bien y varios insumos, sólo el
numerador es directamente observable. El denominador, en cambio, debe
ser calculado a partir de la agregación de insumos.
Considérese, por ejemplo, el caso en el que hay dos insumos y un producto, y la función de producción Y= At f (X1, X2), que se ilustra en la figura 3, en la que se representan dos niveles (f0, f1) de una función de producción para un producto (y) y dos insumos (el vector x). El equilibrio en el primer caso se da en el punto x0, en tanto que x1 es el equilibrio final. Una primera medida de la variación de los insumos es “t0”, el factor por el cual hay que dividir los insumos empleados en “1”, para que con la función de producción inicial se obtenga y0. Una segunda medida es “t1”, el factor por el que hay que multiplicar los insumos empleados en “0”, para obtener y1 con la función producción final. El índice tipo Malmquist de variación de los insumos se define como la media geométrica de “t0” y “t1”. Más específicamente, y para el caso de n insumos, deben calcularse los valores “t0” y “t1” tales que (Botero, 2006):
Y el índice tipo Malmquist de variación de los insumos es:
Es de anotar que el cálculo de índices tipo Malmquist implica la
estimación previa de la función de producción.
Con la información de este índice, puede calcularse una nueva medida de
la productividad:
Figura N° 02
Índice de Productividad de Malmquist
El índice de productividad de Malmquist, que por otro lado también se
basa en el método DEA, proporciona esa perspectiva dinámica.
2.5. Clínicas Privadas tipo III
Se considera una clínica privada a una entidad que provee atención médica y especializada tanto ambulatoria como hospitalaria, con aplicación de alta tecnología que identifica la utilización de la medicina al estudio de los enfermos en su fase de diagnóstico, en donde se hace necesaria realizar observación e investigación, con apoyo de servicios intermedios y terminales, (consulta externa, emergencia, enfermería, hospitalización, terapia intensiva, rehabilitación). Además de existir entidades nosológicas circunscritas a la atención específicamente ambulatoria, con presencia de numerosas sub especialidades, que se apoyan de servicios auxiliares, en algunos casos con rehabilitación (laboratorio, rayos X, farmacia, anatomía patológica y Banco de Sangre).
Se tipifica como clínica tipo III porque prestan servicios de atención médica integral en los tres niveles (atención médica primaria, secundaria y terciaria), están ubicados en poblaciones mayores de 60 mil habitantes, con área de influencia hasta de 400 mil habitantes, con capacidad entre 150 y 300 camas. Además, cuentan con Departamentos de Medicina, Nefrología, Reumatología, Gastroenterología, Medicina Física y Rehabilitación, Cirugía en todas sus especialidades (Traumatología, Urología, Otorrinolaringología, Oftalmología, Gineco-Obstetricia y Pediatría), disponiéndose en cada una de ellas con Jefes de Departamento.
Por otra parte, es importante señalar que se le denomina atención médica primaria a aquellos establecimientos con equipamiento sencillo como los de soporte diagnóstico (estetoscopios, tensiómetros, equipos ORL (otorrinolaringología), martillos, equipos mecánicos (microscopios) que cuentan con accesibilidad directa por parte de los usuarios.
La atención médica secundaria se refiere a establecimientos simples pero más amplios, con equipamientos como soporte diagnóstico de regular complejidad, tales como: rayos X, laboratorio, equipos médicos especializados y presencia de médicos especialistas. Asimismo, otra característica es que la atención se realiza en base a un sistema de referencias (remisión de pacientes).
Finalmente, la atención médica de nivel terciario concentra a aquellos establecimientos más amplios con incorporación de equipos complejos como soporte diagnóstico (equipos computarizados, además de los electromédicos y radiaciones) y cuya atención es realizada, al igual que en el caso anterior, en base a un sistema de referencia. Dentro de estos centros de salud se ofertan servicios de sub especialidades médicas.
Consideraciones Generales del Sector Salud en el estado Zulia.
Hace aproximadamente una década y media, las clínicas privadas tipo III
estaban atravesando por una época de auge, dado que ellas se constituían
en una alternativa válida por la pésima atención y la grave problemática
que se presentaba en los centros asistenciales públicos. Muchas de estas
organizaciones crecieron y se consolidaron dentro del sector.
Sin embargo, hoy la circunstancias han cambiado, la vuelta hacia la atención personalizada en el hogar, a través de programas como “barrio adentro I y II”, “barrio a barrio”, la traída de médicos cubanos para asistir en las campañas de salud pública, entre otros, han contribuido a generar una crisis asistencial a nivel de la prestación privada del servicio.
Por supuesto, existen todavía ventajas en la prestación privada de la asistencia integral a pacientes, tales como: el alto prestigio que muchas de estas instituciones tienen, el contar con personal altamente calificado, el disponer de tecnología, infraestructura y ambientes vanguardistas, entre otros. Sin embargo, políticas económicas como el control cambiario, la inflación generalizada en el componente importado de las compras en salud y los altos costos financieros de la atención, se convierten en dispositivos de amenaza que atenta al sector.
No es el propósito de los autores de la presente investigación hacer un diagnóstico preliminar minucioso sobre como se ha desarrollado en los últimos años este sector, pero si dar a conocer algunas consideraciones generales que pueden afectar la productividad y los niveles de eficiencia que se evidencian dentro del mismo.
Uno de las principales debilidades que deben enfrentar las clínicas privadas es la cada vez más difícil tarea de recuperar las cuentas incobrables y ofertar servicios que estén a disposición de una clase media cuyos ingresos están cada vez más mermados. Esto limita la posibilidad que las clínicas puedan ofrendar servicios de calidad, obtener financiamiento para realizar inversiones en tecnología de punta y permitir la capacitación permanente del personal.
Por otra parte, el estudio en su fase inicial busca precisar los parámetros de los insumos bajo una función de producción de Cobb Douglas, que dentro de las actuales condiciones en que operan las clínicas y durante un ejercicio económico (2005) proporcionan los niveles de generación de servicios capaces de ofertar cada una de ellas, al incrementar el uso de los factores productivos identificados como, trabajo o labor, capital y suministro.
En su segunda fase, se buscó conocer la posición competitiva de cada una de las organizaciones de salud, según la técnica DEA, la cual se apoya en la programación matemática para construir una frontera conformada por las clínicas que muestran un mejor comportamiento y, a partir de ellas, se pueda determinar y medir la eficiencia del resto.
Por último, a través del análisis se pretende que las clínicas puedan
cumplir con su visión prospectiva: “Ser instituciones que ofrezcan
servicios de salud integral, centros de referencia en el ámbito nacional
e internacional que proyecten ampliar sus actividades y sus coberturas a
través de las aperturas de otros establecimientos dependientes y
similares, proporcionando la optima relación costo beneficio que le
permitan desarrollar procesos productivos integrados, para satisfacer
las demandas de los usuarios con el uso de tecnología de avanzada para
el logro del posicionamiento del mercado en las próximas décadas,
respaldados por el más alto nivel científico y académico”.
3. METODOLOGIA
Para el desarrollo de la siguiente investigación se seleccionaron siete (7) clínicas privadas de tamaño mediano, ubicadas en diferentes Municipios del Estado Zulia. Con el objeto de respetar el anonimato de dichas instituciones, que tan gentilmente proporcionaron la data requerida, se le colocaron seudónimos, ya que la información recabada es de los estados financieros del ejercicio económico correspondiente al año 2005.
Dado que esta información fue suministrada a precios corrientes, se procedió a indexar o deflactar los estados financieros mediante el uso del índice de precios al consumidor (año base 1997). De esta manera, se trabajo con data a precios constantes del año antes indicado.
Posteriormente, se crearon las funciones de producción para las 7 clínicas, para ello se emplearon criterios contables para definir que partidas conformarían la Labor, el Capital y los Suministros. Luego de consultas a expertos en el área, se estableció que la “labor” estaría constituida por los gastos que hacen las clínicas por remuneración al factor trabajo, indistintamente del tipo de personal; el “capital” lo conformaría el fondo de depreciación, entendido como un flujo por el al uso de los equipos, instalaciones o cualesquier otro activo fijo en el proceso de producción del servicio de salud y, por último, los “suministros” estarían formados por los gastos tanto en materiales directos como indirectos que realizan las clínicas para desarrollar sus actividades.
Una vez tabulada la información se procedió a hacer las corridas utilizando como software básicos, para la función de producción el paquete “Statgraphics” y para el análisis de fronteras (Análisis Envolvente de Datos e Indicadores de Productividad de Malmquist) el EMS. Para el análisis se selecciono de la muestra una clínica como base para el mismo. En el caso especifico de este trabajo la clínica a estudiar y comparar con el resto de este grupo es “San Rafael” (Clínica N° 03).
En el primer software se realizaron las corridas individuales para obtener la función de producción de cada una de las clínicas, mediante la aplicación de la regresión múltiple aplicando logaritmo a las variables para la conversión en una función de producción de tipo Cobb – Douglas; la cual permite medir la eficiencia del uso de los factores productivos y determinar el nivel de contribución de los insumos en los niveles de producción.
Para el modelo DEA o de fronteras de eficiencia se consolidó la data según input y output para un año (2005), lo que permitió identificar los puntos en donde la clínicas son o no eficiente. Aquellas que se ubicaron dentro de la frontera de eficiencia arrojaron coeficientes del 100 por ciento, por el lado de las salidas y por el de las entradas.
Es importante hacer la salvedad, que la veracidad de la información
podría resultar cuestionable, dado que no existe garantía absoluta de
que las organizaciones hayan proporcionado la información real de sus
estados financieros. Sin embargo, se garantiza la metódica aplicada para
hacer la contrastación de la productividad de las empresas mediante el
uso del análisis envolvente de datos e índices de malmquist.
3.1 CASO N° 01: Función de Producción de la Clínica San Rafael
A continuación se presenta la función de producción de la clínica San
Rafael, integrada por los factores de producción Trabajo (T), Capital
(C) y Suministro (S):
Y= a + bT + cC + dS
Donde:
Y = Producción o Generación del Servicio
a, b, c, d = Parámetros de la ecuación
T = Trabajo o el pago al personal total (directivos, médicos, empleados
y obreros)
C = Capital (pago de intereses + el fondo de depreciación)
S = Materiales y Suministros
3.1.1 Información de los Factores de producción:
3.1.2 Resultados de la corrida del Modelo de Regresión Múltiple
(Software: Statgraphics):
VARIABLE DEPENDIENTE = LOG(PRODUCCIÓN)
Los resultados fueron los siguientes:
R2-Cuadrado = 100%
R2-Cuadrado ajustado por d.f.) = 0%
Estadístico Error Estándar = 0%
Significado absoluto del Error= 1,97039E-7
Estadística Prueba del Durbin-Watson = 1,85279 (P=0,3202)
Lag 1 residual auto-correlación = 0,00637317
P-Value = 0,0000
3.1.3 Análisis de los Resultados del Modelo de Regresión Múltiple
Este análisis se deriva de la función de producción:
Log (Y) = 1,302528 + 0,0554933 x Log (T) – 0,072106 x Log (C) + 1,01661
x Log (S)
Esta ecuación demuestra que la producción de la clínica San Rafael depende positivamente del factor trabajo (T) y de los suministros (S), es decir, la producción se incrementa en la medida que se agregan mayores unidades de trabajo y de suministro. Del mismo modo se evidencia que en la medida que se agregan unidades del factor capital (C) la producción es decreciente (gastos de financiamiento).
En cuanto al valor de los parámetros de las variables independientes, los resultados demuestran que el factor de suministro es el de mayor significancía en la producción del servicio, en razón que su valor absoluto es el de mayor valor o el más alto (1,01661), seguido por el factor capital (0,072106) y el factor trabajo (0,0554933).
Con la ejecución del modelo de regresión múltiple se obtuvieron los
siguientes resultados estadísticos luego de haber corrido la data de
doce (12) observaciones que representan la información de un año de
ejercicio económico en el software “Statgraphics” :
• Como el valor de “P – Value” es de 0,0000 en la tabla ANOVA (análisis
de varianza) y este es menor que 0,010 entonces existe una relación
estadísticamente significativa entre las variables que han sido
seleccionadas para representar el modelo. En este caso en particular,
esto significa que el modelo de producción de la clínica San Rafael
posee un nivel de confianza del 99 por ciento.
• El coeficiente de determinación (R2) indica que en el modelo las
variables independientes controlables expresan en un 100% la variación
de la producción. Por esta razón la producción del servicio esta
expresada en un 100% por las variables o factores de producción trabajo,
capital y suministro.
• Respecto al estadístico ajustado o de determinación ajustado se
observa que no tiene variación por ser su valor de 0,0%.
• El error estándar presenta un valor de 0,0%. Lo cual indica que el
modelo de regresión múltiple tiene una confiabilidad del 100% y que
puede ser utilizado para predecir comportamientos futuros de las
variables.
• El error medio absoluto es de 0,0%, este valor expresa el promedio que
alcanzan los residuos.
• Al desarrollar la prueba del Durban Watson o test estadístico de los
residuos, se determina que si hay alguna correlación significativa
basada en el orden de cómo se presentan los datos, los resultados
arrojados evidencian un valor estadístico de DW = 1,85279 para un P =
0,3202; que es superior a 0,05; entonces se afirma que en este modelo no
existe autocorrelación serial entre los residuos.
• Para determinar si el modelo puede simplificarse, se observo que el
mayor valor del P-Value de las variables independientes son todas “0” ,
por lo tanto no es posible no se puede simplificar el modelo ni retirar
ninguna de sus variables.
3.1.3 Interpretación de los resultados obtenidos de la función de Cobb
Douglas en la Clínica Sócrates:
COBB DOUGLAS – CLÍNICA SAN RAFAEL:
A continuación se presentan los resultados arrojados por el modelo de
regresión múltiple, una vez aplicados los logaritmos para cada una de
las variables independientes. La aplicación logarítmica tuvo como
propósito convertir el modelo en una función exponencial de producción.
Los resultados definitivos fueron los siguientes:
Y = J . TA . KB . SC
Donde: Y= Producción; T= Trabajo; K= Capital y S= Suministro. A, B y C son coeficientes de utilización de los factores y J= a coeficiente de cambio tecnológico.
Entonces:
Y = 0,1302528 . T0,0554933. K-0.072106 . S 1,01661
• A=,0554933; mide el coeficiente de elasticidad del factor trabajo,
como este en inferior a 1 (0,05<1), se dice que para provocar cambios
significativos en el valor de la producción se necesita modificaciones
sustanciales en la utilización del trabajo, ya que los niveles de
producción del servicio de salud son inelásticos ante los cambios o
variaciones porcentuales en este factor. Por su parte, para incrementar
el 1% (unitario) de la producción del servicio se debe incrementar el
factor trabajo 0,0554933. Esto es un indicativo que se necesita
incrementar más que proporcionalmente el factor trabajo si se desea
aumentar la producción en un nivel superior al unitario.
• B = -0.072106; mide el coeficiente de elasticidad de factor capital. Obsérvese que su valor es negativo, por consiguiente, este factor disminuye los niveles de producción del servicio. Pero en términos absolutos 0,072106 es inferior a 1 (0,072<1), por lo tanto, un incremento del 1% en el valor del factor capital provoca una disminución menos que proporcional en los niveles de producción del servicio. Esto puede resultar positivo (el que el factor capital sea inelástico) ya que permite que la clínica pueda aumentar sus fondos de amortización del capital y depreciaciones sin generar un impacto negativo tan fuerte en los niveles de producción del servicio.
• C = 1,01661; refleja el coeficiente de elasticidad del factor suministros. Como su valor es el mayor, respecto a los otros parámetros, y es positivo, entonces es el parámetro que tiene una mayor afectación positiva respecto a los niveles de producción del servicio. En términos absolutos 1,01 es superior a 1 (1,01›1) se dice que este factor es elástico. Por cada unidad de producción del servicio se debe incrementar en un 1,01661 el factor suministro.
• J Mide la incidencia de la tecnología respecto a los factores
productivos, es decir, permite determinar los cambios tecnológicos. En
cuanto a la clínica San Rafael se ubicó en un valor de 0,1302528.
Del análisis de los coeficientes de elasticidad se puede concluir que
los coeficientes de los factores productivos Trabajo y Capital son
inelásticos, por lo tanto, para generar un crecimiento en los niveles de
producción del servicio, se deben incrementar mas que proporcionalmente
el uso de estos ya que tienen relación positiva respecto a la
producción. Con respecto al coeficiente del factor Suministro es
elástico, por cada unidad de producción del servicio se debe incrementar
en un 1,01661 el factor suministro
3.1.4 Determinación de los Rendimientos a Escala – Cobb Douglas:
La sumatoria de los parámetros arrojados por el modelo permite calcular
el nivel de escala de producción de la clínica. En otro sentido, en
relación a los rendimientos escala de la organización es pertinente
mencionar dado que la sumatoria de los parámetros o coeficientes de los
factores de producción es igual a 0,999 ≈1, lo que significa que es
igual a 1, la clínica San Rafael se encuentra operando con rendimientos
constantes a escala.
3.2 CASO N° 02: MODELO DE FRONTERA DEA CLINICA SAN RAFAEL (06)
La técnica del modelo de frontera genera una frontera en un espacio que
tiene como ejes a los insumos (X) o factores de producción y los exumos
(Y) o productos o servicios generados. Como insumos se consideran al
total de factores de producción (trabajo, capital y suministros) y como
exumos al total servicios producidos vendidos. Para el siguiente
análisis se tomaron como referencia información proveniente de los
estados de resultados de siete clínicas del estado Zulia,
específicamente el análisis se centrará en la clínica San Rafael (06).
En el presente trabajo se utilizaron las dos técnicas de análisis de
frontera no paramétricas: el Análisis Envolvente de Datos (Data
Envelopment Análisis –DEA-) y los Índices de Malmquist.
3.2.1 Análisis Envolvente de Datos (DEA)
DEA es una metodología que permite establecer y comparar la
eficiencia de unidades organizacionales similares, es decir, en donde el
conjunto de unidades analizadas sean homogéneas; con el fin de
determinar aquellas que son más eficientes comparando el desempeño de
todas, lo que permite establecer qué organizaciones de la muestra
determinan la superficie envolvente o frontera de producción eficiente.
La comparación se realiza teniendo en cuenta como medida de eficiencia
la relación entre outputs y los inputs utilizados para generarlos. Esta
medida se calcula con los resultados de las diferentes entidades
analizadas.
3.2.1.1 Análisis de Productividad de Salidas
Este análisis representa la cantidad de salidas o productos que la
empresa podría incrementar consumiendo los mismos recursos actuales.
A continuación en la siguiente tabla se presentan la base de datos para
DEA:
De acuerdo a los datos presentados se infiere que el grupo de clínicas
que están en la frontera de eficiente no pueden crecer más en sus
productos (Ф=100%) y mientras más alejado se este de ella más
improductivo e ineficiente será. La eficiencia de escala (Ф) indica que
tan alejada está la clínica N° 06 de la frontera de eficiencia. En este
sentido, en términos generales sólo la clínica N° 03 (100%) se encuentra
ubicada dentro de la frontera de eficiencia; muy cerca de la frontera
están las clínicas N° 05 (100,06%), N° 04 (102,35%) y N° 06 (102,89%);
siendo la clínica N° 01 (118,42%) la más alejada de la frontera. En
razón de ello, se puede decir que el nivel de eficiencia del grupo
analizado esta muy cercano a la frontera, a pesar que sólo una clínica
se encuentra dentro de la frontera de eficiencia (N° 03).
La clínica N° 03 se ubica en la frontera de eficiencia de salidas con
unos exumos (Y) de Bs. 515.147.549 y un total de insumos (X) de Bs.
383.081.531. Por su parte, el valor de la producción actual de la
clínica N° 06 (San Rafael) es de Bs. 475.322.279 (Y) con unos insumos de
Bs. 363.394.160 (X), para proyectarse a la frontera de eficiencia debe
incrementar Bs. 13.736.814 (∆Y) para un total de exumos óptimos de Bs.
489.059.093 (Yo).
A continuación se presentan los resultados obtenidos con la ejecución
del software EMS para la productividad de salida en la siguiente tabla.
En ella se muestra como los benchmarks sugieren que se compare en
término de la eficiencia de escala con la clínica N° 06 con la
eficiencia técnica con la N° 03; y en términos de la eficiencia técnica
la clínica N° 06 no tiene comparación.
La Eficiencia Técnica (Ф1) permite comparar a la clínica N° 06 con
aquella situada en la frontera de la eficiencia. Tal como lo muestra en
la tabla anterior, las clínicas N° 01, 03, 05 y 06 posee una eficiencia
técnica del 100%. Lo cual significa que los coeficientes técnicos de
utilización de los factores productivos labor, capital y suministros
están adecuadamente combinados.
3.2.1.2 Análisis de Productividad de Entradas
Este análisis representa la cantidad de entradas o insumos que la
empresa podría disminuir produciendo los mismos servicios actuales. A
continuación en la siguiente tabla se presentan la base de datos para
DEA:
De acuerdo a los datos presentados se infiere que el grupo de clínicas
que están en la frontera de eficiente no pueden disminuir más en sus
insumos (θ=100%) y mientras más alejado se este de ella más improductivo
e ineficiente será. La eficiencia de escala (θ) indica que tan alejada
está la clínica N° 06 de la frontera de eficiencia. En este sentido, en
términos generales sólo la clínica N° 03 (100%) se encuentra ubicada
dentro de la frontera de eficiencia; muy cerca de la frontera están las
clínicas N° 05 (99,94%), N° 04 (97,7%) y N° 06 (97,19%); siendo la
clínica N° 01 (84,4%) la más alejada de la frontera. En razón de ello,
se puede decir que el nivel de eficiencia del grupo analizado esta muy
cercano a la frontera, a pesar que sólo una clínica se encuentra dentro
de la frontera de eficiencia (N° 03).
La clínica N° 03 se ubica en la frontera de eficiencia de entrada con
unos insumos (X) de Bs. 383.081.531 y un total de exumos (Y) de Bs.
515.548.610. Por su parte, el valor de los insumos actuales de la
clínica N° 06 (San Rafael) es de Bs. 363.394.160 (X), siendo los más
bajos del grupo analizado, y unos exumos de Bs. 475.322.279 (Y), para
proyectarse a la frontera de eficiencia debe disminuir en Bs. 10.211.376
(▼X) para un total de insumos óptimos de Bs.
353.182.784 (Xo).
A continuación se presentan los resultados obtenidos con la ejecución
del software EMS para la productividad de entrada en la siguiente tabla.
En ella se muestra como los benchmarks sugieren que se compare en
término de la eficiencia de escala con la clínica N° 06 con la
eficiencia de escala con la N° 03; y en términos de la eficiencia
técnica la clínica N° 06 no tiene comparación.
La Eficiencia Técnica (θ1) permite comparar a la clínica N° 06 con
aquella situada en la frontera de la eficiencia. Tal como lo muestra en
la tabla anterior, las clínicas N° 01, 03, 05 y 06 posee una eficiencia
técnica del 100%. Lo cual significa que los coeficientes técnicos de
utilización de los factores productivos labor, capital y suministros
están adecuadamente combinados.
3.2.2 Índices de Productividad de Malmquist
Los índices de productividad de malmquist para el caso de un insumo y
un producto, para la clínica “San Rafael” arrojados por el EMS,
considerando como tiempo 0 la data de enero de 2005 y como tiempo 1 la
data correspondiente a diciembre de 2005, son los siguientes:
4. CONSIDERACIONES FINALES
La realidad apremiante del ambiente global es la era de la competencia y de la información, el desafió de los negocios es la necesidad de mejorar significativamente la productividad; tal como lo predijo Drucker (1993), la productividad dominará el ambiente gerencial durante décadas, determinado el desempeño competitivo de las empresas, la calidad de vida en cada país y la verdadera estructura de la sociedad.
Dentro de este contexto, la función productiva o de producción es una
variable competitiva fundamental de la organización que genera diversas
ventajas, en razón que a través de la misma se puede determinar la
eficiencia y rentabilidad de los factores de productivos y actividades
económicas de un país. A partir de esta importante función han
desarrollado diversas definiciones y métodos de medición de la
eficiencia y productividad, que son de gran significancía
interdisciplinaria. Entendiéndose la productividad como la relación
entre recursos utilizados y productos obtenidos, la cual denota la
eficiencia con que son usados los recursos para producir bienes y
servicios en el mercado.
Como se pudo observar, la productividad puede ser estudiada como unidad
básica cuantitativa y como un valor económico. La utilidad de los
análisis de productividad radica en que sirve para estudiar algunos
problemas económicos y sociales tales como la asignación de recursos, la
eficiencia productiva, la distribución de salarios, el nivel de vida o
las mejoras de competitividad, que permiten alcanzar mejores
asignaciones al conseguir, con el mismo esfuerzo, más y mejores
resultados en el proceso productivo. De allí la importancia y
trascendencia de este concepto.
Esta diversidad de análisis hace que el concepto de productividad
pase de ser algo simple de definir, a algo extremadamente complejo de
comprender. Específicamente, las metodologías de medición de la
productividad han evolucionado con el pasar del tiempo, existiendo en el
presente múltiples tipos con distintos tipos de aplicación y grado de
complejidad y precisión, que ha surgido o se han originado a partir de
los aportes de Farell (1957) y de Salow (1957).
En la actualidad las dos metodologías más empleadas en la estimación de
la eficiencia mediante la función de frontera son, la programación
matemática mediante Análisis Envolvente de Datos o DEA (Seiford y
Thrall, 1990) y la que se denomina frontera econometrita (Battese,
1992). Ambos métodos permiten estimar el nivel de eficiencia medio de la
muestra así como el índice de eficiencia de cada empresa. Un buen
tratado sobre los aspectos más relevantes de esta materia se encuentran
en los trabajos realizados por Álvarez (2001), entre otros.
Por su parte, la medición total de los factores de producción, se ha concentrado los esfuerzos en el indicador más usual es la productividad del trabajo, también es cierto que hay tantos índices de productividad como recursos utilizados en la producción. Sin embargo, las productividades parciales no muestran la eficiencia conjunta de la utilización de todos los recursos por lo que es importante tener una medida simultánea de la eficiencia en la utilización conjunta de los recursos; es decir, una medida de la productividad total de los factores (PTF).
Orientar la economía venezolana hacia el terreno de la productividad
y competitividad es una tarea urgente, los especialitas en la materia
tienen opiniones coincidentes sobre un sin número de decisiones que se
deben tomar, más aun cuando estos conceptos se encuentran ligados a la
mejorar de la calidad de vida de las sociedades. De acuerdo a lo
anterior, la cultura competitiva nacional debe ser estimulada, creada y
desarrollada para alcanzar el éxito empresarial. De allí la importancia
de mejora sustancial de las funciones productivas y de la aplicación de
metodologías de medición de productivas precisas y coherentes, que
permitan que las organizaciones realicen los ajustes pertinentes y
mejoras continuas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Álvarez, A. (2001). La medición de la eficiencia y la productividad. Ed.
Pirámide. Madrid.
Ahumada, Ívico (1987) La productividad laboral en la industria
manufacturera. Nivel y evolución durante el periodo 1970-1981.
Secretaría de Trabajo y Previsión Social, México.
Battese, G.E. (1992). Frontier production functions and technical
efficiency: a survey of empirical applications in agricultural
economics. Agricultural Economics, 7, pp. 185-208.
Botero, Jesús, (2006). Los cambios en la productividad: medidas
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Licenciado en Administración de Empresas (1999). Magíster en Gerencia de Empresas Mención Mercadeo de la Universidad del Zulia (2006). Participante del Programa de Doctorado en Administración de Empresas de la Universidad Politécnica de Madrid.
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