Estas cinco afirmaciones nos llevan a considerar que el estudio del futuro de la problemática sudamericana, se debe alcanzar y fortalecer a través de proyecciones que, periódicamente evalúen las tendencias y las magnitudes de los diversos problemas que presenta la región y el mundo, con el fin de comprender la urgente necesidad de establecer y sostener esfuerzos políticos a nivel regional, previendo y procurando las mejores soluciones a tales problemas.
La geografía descubierta
El espacio, desde los más remotos tiempos, ha sido preocupación fundamental en el acontecer político de las sociedades. En él, el hombre fue creando y desarrollando cultura, significando la geografía en conjunto “objeto”, donde el “sujeto” (hombre) desarrolló sus acciones.
Los Estados iberoamericanos que nacieron en la fiebre balcanizadota de la independencia política, vivieron durante el siglo de la “pax inglesa”, divorciados de su propia geografía; y en el trazado de sus fronteras se observa aún, la influencia de una anarquía que -motivada desde fuera- enfrentó y tronchó el concepto de “unidad espacial” del tiempo virreinal.
Al desarticularse el mapa geopolítico hispano, los nuevos Estados se vieron confundidos entre conflictos que mantuvieron postergada su presencia continental; conflictos que infringieron, incluso, normas estructurales, biológicas, económicas, culturales y sociogeográficas. Como muy bien los destacara el argentino Mastrorilli, la ilimitación espacial que hoy ejercen los países desarrollados, se realiza a costa de la limitación espacial de los no desarrollados. Esa ilimitación no es nada más que el calificativo de la dependencia.
A su vez, Ricardo C. Noseda, al referirse al gran espacio de la Cuenca del Plata, dice: “Asistimos hoy a una revalorización a la vez física y axiológica del espacio territorial. Nos ha tocado en herencia un estupendo territorio, sede natural de un centro de poder mundial. Ya que el débil instituto político hispanoamericano no supo leerlo en la geografía de la naturaleza, procuremos imaginarlo en una geografía de la voluntad”.
En el caso concreto de URUPABOL (Uruguay-Paraguay-Bolivia) actúan interrelacionados los factores geográficos, históricos, sociales, culturales, étnicos, demográficos y, marcadamente el geoeconómico. El espíritu de 1810 y su doctrina del “uti possidetis” manejó equivocadamente el concepto espacio y, amén de la vértebra andina, usó a los ríos vinculantes -como es el caso de la hidrovía Paraguay-Paraná-Plata, como divisorias para crear espacios estancos sudamericanos en este Cono Sur atlántico.
“La política de los Estados está dentro de su geografía”, afirmó Napoleón en una de sus cartas (10/noviembre/1804). ”Nuestra América es la patria de todos”, sostenía entusiastamente Simón Bolívar. “Se quebró la ley de origen”, sentenciaba José E. Rodó en su sereno y profundo mensaje a la juventud iberoamericana (Ariel).
El espacio sudamericano
Si a la ciencia geográfica le corresponde la tarea de determinar la
relación de los diferentes ambientes de un gran espacio geográfico, a la
geografía política le cabe investigar y determinar el grado en el cual,
la naturaleza de los Estados junto con su organización y sus
interrelaciones, está influida por y, se ajusta a, condiciones de índole
geográfica
Distingo en América del Sur cuatro espacios regionales, diferenciados
por su clima, su topografía, sus recursos, sus antecedentes geológicos,
sus medios de comunicación y sus particulares esquemas históricos En
base a todo ese conjunto de factores diferenciados, se logra establecer
la racionalización del espacio en cuestión.
a).- Triángulo del Atlántico Sur
Al gran arco del Atlántico sudamericano convergen dos “corredores” con marcadas diferencias fisiográficas y socioeconómicas: el “corredor amazónico” y el “corredor Paraguay-Paraná-Plata”. Este último, más importante en términos demográficos, de producción, culturales, a los dos ríos vertebrales se vuelva una vasta red de afluentes –muchos de ellos navegables- donde se ubica URUPABOL junto con Argentina.
Brasil tiene su propio frente atlántico que su constante análisis geopolítico (Itamaraty) tiende a hacerlo incidir como factor neutralizante del poder natural concéntrico del Plata, en base a la acción combinada de su “dinámica frontera agrícola hacia el oeste, y hacia el sur” (Travassos, Golbery do Couto, Meira Mattos). En materia de infraestructura física, concretando lo indicado ya, en 1874 por el Ing. André Rebouças, con lo que actualmente se denominan “corredores bioceánicos”, buscando salidas hacia los mercados del Pacífico, por puertos chilenos, peruanos, ecuatorianos, colombianos.
b).- La cuenca del Plata
La superficie sólida-útil de la tierra tiene un área aproximada de 110.000.000 km.2; drenada en un 60 % por 85 grandes ríos de los cuales tan solo 19 tienen cuencas superiores al millón de km.2 La cuenca del Plata, junto con la del Misissipí , ocupa con sus 3.100.00 km.2 el tercer puesto mundial dentro de los grandes espacios terrestres concebidos en unidad geográfica.
c.-) El corredor fluvial Paraguay-Paraná-Plata
El río Paraná -por esencia factor geográfico forjador de la
nacionalidad argentina- es el eje central del amplio espacio geográfico
encuadrado por la cordillera andina y el macizo boliviano. Señala la
ruta natural y más económica desde y hacia el frente platense-atlántico
de toda la producción y comercio del sur-oeste boliviano, del Paraguay y
del norte argentino.
Uruguay, país magníficamente inserto en ese vasto y rico escenario, se
destaca como centro de vital convergencia que relaciona todo ese gran
“hinterland” con el vaso comunicantes del Atlántico . Así lo vio
claramente Artigas y plasmando tan avanzada idea en las Instrucciones
del Año XIII y fundamentándola con la creación de la Liga Federal.
URUPABOL, unido a través del río Paraná, configura la bisectriz latitudinal de la cuenca del Plata que une Cochabamba-Santa Cruz de la Sierra -punto de gravedad de la economía boliviana- con el puerto de Montevideo y el de aguas profundas en la costa atlántica de Uruguay. Le otorga a Paraguay otra salida al mundo exterior, que se suman a la que Argentina le otorga en Rosario-Buenos Aires, Chile en el puerto de Antofagasta y Brasil en el puerto de Paranagua y Santos.
Para Ratzel “El río en territorio llanos y en países meridionales, es el enlace y la fuerza de atracción entre los distintos pueblos ribereños. El territorio de una cuenca fluvial, forma ante todo una unidad geográfica y económica que puede ascender a política, si concurren otros factores”.
El gran historiador español Rafael Altamira consideró que “la idea de la verdad ha de preceder a todo intento de renovación ideal”. Este pensamiento de Altamira que me ha conducido a considerar como grave error de perspectiva histórica, el dejar flotando el equívoco de que en la hora actual de grandes cambios en el mundo y en nuestra América del Sur, la integración o el alcance de la complementación interestatal, deba girar en base a neo-liderazgos.
No hay que deformar la historia, invocando erróneamente palabras dichas en el pasado por hombres que vivieron circunstancias diferentes. Tal el caso de Chávez mal interpretando a Bolívar. Siempre ha sido necesario un esfuerzo gigantesco y tiempo suficiente, para que el revisionismo histórico actuara correctamente volviendo a establecer la verdad de hechos acaecidos y posteriormente tergiversados.
URUPABOL, tanto tiempo en regresión, -desde 1963 cuando en Caracas fue creado- vive en el recuerdo de estos tres países también desconsiderados en un MERCOSUR esperanzador en su momento. Analistas, políticos, economista, etc. Señalan permanentemente que sus pueblos no tendrán un justo destino, sino a través de una concepción profunda -y sincera- de vecindad geográfica e histórica, pues la verdadera responsabilidad política reside en lograr y fortalecer sus respectivos objetivos nacionales, conjugados armónicamente con los objetivos regionales.
Geosur
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