I. DEFINICIONES INICIALES
- VIOLENCIA FAMILIAR.
Cualquier acción u omisión que cause daño físico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive la amenaza o coacción graves y/o reiteradas, así como la violencia sexual, que se produzcan entre cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, descendientes, parientes colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, quienes habitan en el mismo hogar, siempre que no medien relaciones contractuales laborales y quienes hayan procreado hijos en común, independientemente que convivan o no, al momento de producirse la violencia (Art. 2 de la ley de protección frente a la violencia familiar).
- VIOLENCIA FÍSICA.
Toda acción realizada en contra de un familiar o persona con relación familiar, que puede ser desde un empujón hasta golpes más fuertes y nocivos. la violencia física produce mella en la salud física de la persona agredida, ya que cuando se practica el examen médico legal se le dará días de descanso-asistencia y de asistencia facultativa.
- VIOLENCIA PSICOLÓGICA.
Se refiere al daño psicológico que se ejerce sobre una persona, a la cual no se golpea físicamente, pero se le va disminuyendo moralmente, ya que se le va atacando de una manera sistemática, en la que el objetivo es hacerle creer que es una persona débil e inútil.
- VIOLENCIA SEXUAL.
Desde las vivencias de las mujeres las agresiones sexuales son todos los contactos sexuales no consentidos. Cada experiencia de agresión sexual es singular y solo cada mujer puede dar verdadera cuenta de su verdadera dimensión. La violencia sexual es un hecho: A) Mucho más frecuente de lo que las mayoría de las personas creen. B) Mucho más frecuente de lo que los medios de comunicación difunden. C) Mucho más frecuente de lo que las estadísticas y los registros oficiales establecen. Aunque no significa que solo exista violencia sexual contra la mujer, ya que también se habla de violencia sexual contra el hombre, contra el niño (a)...
II. DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA EN SI.
La problemática de la violencia familiar es un tema para el cual este
trabajo apenas alcanza mostrar: A) La punta del iceberg de este nuevo
milenio, además, las proyecciones indican que las estadísticas aumentan
cada vez mas. B) Por debajo de esta punta se encuentra sumergida la
violencia emocional, el abandono, la negligencia, el control, el lavado
de cerebro, el aislamiento del 25% por ciento de las mujeres de casi el
50% de sus niños, depresión, estados confusionales severos, pánico
crónico, disociación, problemas de memoria, trastornos de alimentación y
de conducta, autoestima inexistente, restricción emocional, fugas del
hogar, dificultades en el aprendizaje, entre otros. C) La parte
sumergida de este iceberg, incluye la revictimizacion que se produce
cuando una victima consulta al sistema de salud y se la acusa de
masoquista, o cuando consulta al sistema legal sin encontrar la
legislación adecuada que la ampare, al informarle que un episodio que no
se produce reiteradamente, no es violencia familiar.
La violencia familiar es tan antigua como la humanidad misma, y el grave
maltrato ejercido hacia integrantes de este grupo primario, considerado
desde el imaginario social y las prácticas concomitantes, como “el más
débil”, increíblemente ha sido hasta mediados del siglo XX, no solo, una
conducta aceptada, sino, incluso, alentada, perteneciente a la vida
privada de las familias, y sobre la cual la comunidad, y por ende el
estado, no debían tener injerencia.
Empezándose, solo desde entonces, recién a considerarse de manera
totalmente opuesta. y es que, para comenzar, la familia, como toda
organización social, se estructura jerárquicamente necesariamente en
posiciones desiguales de poder. así, tenemos que su propia organización
genera un clima no muy auspicioso.
La incidencia de esta disfuncionalidad familiar no se ve influenciada
por la clase social, el nivel educacional, el estado civil, la raza, la
religión, la edad, o el vínculo que une a los miembros que la conforman.
es decir, todos podemos padecerla y/o ejercerla y de hecho que la
experimentamos en nuestros hogares en mayor o en menor grado.
La violencia familiar es un fenómeno que tiene costos alarmantes para la
sociedad y que genera daños irreparables en las personas que la viven y
la sufren. Y es que frente a la violencia nos invade la angustia y peor
si comprendemos que frente a ella, no hay solución, al menos inmediata.
Las personas que viven esta problemática con frecuencia se ven impedidas
en su desarrollo personal, experimentan cambios radicales que van desde
la perdida del apetito, hasta la perdida de las ganas de vivir...
limitadas para aportar positivamente a su comunidad, son dañadas
gravemente en su autoestima y viven tan agobiadas que eso les impide
avanzar, además, en sus objetivos personales. Este tipo de violencia
florece y se desarrolla en toda sociedad jerárquica, fundada en
estructuras de poder, injustas, desiguales y opresoras, donde su base es
la dominación.
Los factores que origina la violencia familiar los encontramos en la
pobreza, en el machismo, en la irresponsabilidad, en la infidelidad, en
la falta de cultura, falta de comunicación en la familia,
discriminación, miedos, complejos, desinformación y sobre todo en la
indiferencia; sin que estos sean necesariamente excluyentes,
presentándose en las clases bajas, medias y altas, aunque en menor
proporción en estas ultimas.
III. EL HOMBRE TAMBIÉN ES VICTIMA.
En Argentina, la problemática recién se está haciendo visible y
obviamente en porcentaje mucho menor que el de las mujeres. en ellas
alcanza, en el Perú, hasta el 40%. Por vergüenza, para no herir a los
hijos o, simplemente porque no tienen dónde ir, muchos hombres que son
maltratados, no dicen nada y soportan toda clase de insultos.
No hay dudas que esta problemática que recién sale a la luz, esconde más
casos de varones que soportan malos tratos y que no los denuncian por el
temor al ridículo que sienten es muy grande. hablar de esto es una
manera de abrir las puertas para que otros hombres, no solo peruanos, en
situaciones parecidas, se animen a compartir sus vivencias. permitiendo
así, diseñar estrategias de intervención y especialización de las
personas que atienden y orientan a las víctimas.
IV. IMPORTANCIA DE LA DETECCIÓN DE LA VIOLENCIA FAMILIAR.
- Como toda problemática, susceptible de tratamiento, la violencia
familiar exige, a fin de viabilizar estrategias de asistencia, ser
detectada lo antes posible.
- Las actitudes, mitos y prejuicios que en relación a este tema tienen
los profesionales de la salud constituyen un componente crítico. la
carencia de información, las creencias estigmatizantes, de descreimiento
y punitivas, en conjunción con la falta de reconocimiento de la
influencia que la violencia familiar ejerce sobre la salud y la calidad
de vida de las víctimas (entendidas como cualquier integrante de la
familia, incluido el hombre), son factores que conllevan a que en la
práctica muchos casos no sean detectados.
- Dichos casos no son identificados, por lo cual, no reciben la
asistencia médica, psicológica, social y legal que la especificidad y
complejidad del cuadro requiere. Consecuentemente, las víctimas
continúan en situaciones de desamparo y creciente riesgo, mas aun, si en
muchos casos, ni ellas mismas son capaces de poder determinar que la
padecen.
V. PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA FAMILIAR.
La legislación actual, en gran medida, solo incide en el tema de
combatir la violencia familiar y no en el tema de prevenirla, por ello,
hemos querido sugerir algunas pautas referidas a su prevención:
- Causas y consecuencias, población afectada, maltrato hacia las mujeres
y niños principalmente, el abuso sexual y demás, son aspectos de una
tarea integral que se debe llevar a cabo para prevenir la violencia
familiar, contemplándose la articulación de redes de apoyo y acciones
grupales de alto impacto poblacional.
- Se trata de un fortalecimiento familiar que conlleva un largo y sostenido proceso, porque patrones culturales lamentablemente muy arraigados que se relacionan con el machismo, la precarización del trabajo, el hacinamiento, la pobreza, problemas de salud, entre otros.
- Este proceso debe involucrar aspectos tales como, salud, familia, comunicación, mitos y prejuicios de la violencia familiar, población afectada, abuso sexual, maltrato infantil, infidelidad, derechos civiles y penales y articulación comunitaria y estatal, orientados básicamente hacia su prevención.
- Si bien la atención deberá estar dirigida a todos los estratos sociales, se debe tener muy presente que los estratos y lugares más deprimidos; no solo padecen mayores dificultades desde lo social, sino, también, tienen una situación económica muy endeble y una compleja estructura familiar; representan una demanda poco asistida, con limitada o muy limitada capacitación sobre este tipo de violencia, encubierta y reservada con silencios y temores a cada seno hogareño, la mayoría de las veces.
- Detectar casos de violencia familiar es muy difícil, porque existe todo un entramado de miedos, complejos y valores erráticos que hacen que este tipo de violencia en la mayoría de los casos no salga a la luz. y cuando sucede, es porque alguno de los actores, en particular el afectado o personas cercanas, asumen que la situación requiere de ayuda y apoyo urgente; dándose este generalmente, cuando la violencia, ejercida sobre el sujeto o sujetos pasivos de la misma, a alcanzado niveles muy elevados de crueldad y abuso.
- Contribuir a la transformación de las condiciones sociales y culturales en las que tiene lugar la violencia familiar, desde una perspectiva de genero, integral y multidisciplinaria decididamente orientada a prevenirla.
- Proporcionar a las familias que viven estas situaciones, los elementos necesarios para poner en practica relaciones humanas equitativas, democráticas y justas. tales como: asistencia social, psicológica, asesoramiento, cursos de capacitación (que deberán estar dirigidos a las victimas e interesados en esta problemática, comprendiendo a todo el espectro social como policía, salud, educación, justicia, iglesias, entidades públicas, etc., con el fin de que en cada localidad se encuentre personal especializado, debidamente capacitado para el abordaje del tema en su comunidad), patrocinio legal gratuito, etc., con una cobertura decidida y permanente por parte de los diferentes medios de comunicación; consecuentemente, las víctimas conocerán los recursos legales con que cuentan para enfrentar el problema in comento, consiguiéndose paulatinamente la recuperación de su autoestima, con la recepción de los distintos casos, las visitas a los domicilios y el seguimiento social a fin de contener situaciones coyunturales, lográndose un conocimiento integral y con posterior seguimiento de cada caso en particular en las distintas áreas.
VI. POLÍTICAS Y ACCIONES DEL ESTADO PARA COMBATIRLA.
- Fortalecer en todos los niveles educativos la enseñanza de valores éticos, el irrestricto respeto a la dignidad de la persona y de los derechos de la mujer, del niño, adolescente y de la familia, de conformidad con la constitución política del estado y los instrumentos internacionales ratificados por el Perú.
- Emprender campañas de difusión con el propósito de sensibilizar a la sociedad sobre la problemática social antes señalada y condenar los actos de violencia familiar.
- Promover el estudio e investigación sobre las causas de violencia familiar y medidas a adoptarse para su corrección.
- Establecer procesos legales eficaces para las victimas de violencia familiar, caracterizados por el mínimo de formalismo y la tendencia a brindar medidas cautelares y resarcimiento por los daños y perjuicios causados así como facilitar la atención gratuita en los reconocimientos médicos requeridos por la policía, ministerio publico o poder judicial.
- Promover la participación activa de organizaciones, entidades publicas de nivel central, regional y local e instituciones privadas dedicadas a la protección de niños y adolescentes, adultos mayores, mujeres y en general a los asuntos familiares, para el desarrollo de actividades preventivas y control sobre la ejecución de medidas cautelares, así como para apoyo y tratamiento de la violencia y rehabilitación de los agresores.
- Promover a nivel municipal políticas, programas y servicios de prevención, atención y rehabilitación, como defensorias de la mujer, hogares temporales de refugio, servicios de consejeria, grupos de ayuda mutua, defensorias municipales del niño y del adolescente y servicios de rehabilitación para agresores, entre otros.
- Capacitar a fiscales, jueces, médicos legistas, agentes de salud, agentes de educación, así como al personal de la policía nacional, las defensorias del niño y el adolescente y servicios municipales para que asuman una función eficaz en la lucha contra la violencia familiar. siendo estas acciones coordinadas por el ministerio de promoción de la mujer y del desarrollo humano.
- Establecer las medidas a fin de implementar acciones de prevención y atención de la violencia familiar en las zonas rurales del país (Art. 3 de la ley de protección frente la violencia familiar).
VII. REFLEXIONES FINALES.
La problemática de la violencia en la familia peruana es un problema
social institucional preocupante, mas aun, por lo paradójico que es el
que se presente en el espacio donde se supone que sus integrantes
deberían estar más protegidos, continua siendo un lugar peligroso, en
sus diversos sectores sociales y solo es el reflejo de la
desorganización social producida por un conjunto de elementos
históricos, económicos, políticos, sociales, culturales, de desinterés y
de desconocimiento de derechos; la cual, no siempre es percibida por
parte de sus integrantes.
Es muy difícil su detección y peor aun que se pueda llegar a tiempo o
cuando los niveles de violencia son menores, una vez que se tiene
conocimiento de un caso concreto. la mayoría de las veces... en primer
lugar, no solo la victima y el victimario son los que permiten, callan,
etc. la existencia de violencia familiar; ya que a ellos se suma nada
menos a los que están en su entorno, los profesionales que deberían
estar para ayudar y también el estado mismo por su cierto grado de
indiferencia.
Es que, nosotros mismos protagonizamos violencia, a cada momento, ya sea
como agresores o agredidos. la violencia es legitimada desde las
instituciones que podrían hacer algo para prevenirla y no nos estamos
refiriendo solo a lo político o policial. nos referimos a los medios de
comunicación, a las escuelas, a las instituciones de salud, a las
empresas, etc., a mas que una legislación adecuada, a una legislación
que se realmente aplique, a la falta de apoyo institucional, a la
impunidad y en todo esto, además, no debemos negar que tenemos nuestra
buena cuota de responsabilidad.
Sugerimos, pues, un acercamiento entre el estado y la comunidad, para
poder trabajar en conjunto con el propósito de prevenir y combatirla, ya
que, solamente una integral y adecuada articulación teórica,
metodológica y técnica, permitirá posibilidades reales de
transformación; ya que en la medida que la detección de los casos
continúe siendo limitada y no asumamos el compromiso con esta
problemática, las víctimas de la violencia familiar continuarán
desprotegidas. Debemos, pues, enfrentarla de manera nacional.
Así, si aceptamos que hay inseguridad en las calles, pues, también
hay inseguridad y temor dentro de las casas. Necesitamos, entonces, al
mas alto nivel un organismo que no solo se preocupe por este tema, sino,
que realmente prevenga, proteja, rehabilite y tome políticas y medidas
publicas decididas y acertadas y que no realice una gestión mas, con un
programa, que apolillándose, cuelgue del organigrama del ultimo rincón.
Sin perder de vista, como premisa, que una familia con problemas de
violencia familiar, engendra individuos con conductas desviadas, entre
ellas: la drogadicción, el alcoholismo, el pandillaje, la delincuencia
juvenil, la prostitución, etc.; que le hace mucho daño no solo a los
integrantes de la familia que la padece, sino también, a la sociedad en
su conjunto.
No es necesario estar siempre de acuerdo, es en la diferencia que se
madura. y precisamente esta diferencia nos permite romper el circuito
que forman los engranajes de la violencia familiar. Así, nosotros, no
solo somos parte de este problema, también, somos parte de su solución.
Quizá otro punto may importante en este tema, es que todo lo referido
anteriormente o todas las investigaciones y foros que se hicieren para
dar alternativas de solución a este tipo de violencia, no servirían de
nada si es que no lo ponemos en practica, al menos individualmente o
como grupo familiar. Así, no debemos fomentar, ni permitir que la
violencia se convierta en un integrante mas de nuestras familias.
Ex Secretario General de la Municipalidad del Distrito de Asia. Doctorando en Administración por la Universidad Nacional Federico Villarreal. Egresado del Doctorado en Derecho, de las Maestrías en Derecho Empresarial y Derecho Penal, por la misma Casa Superior de estudios; y del I Nivel del VII Curso del Programa de Formación de Aspirantes a Magistrados de la Academia de la Magistratura. Abogado por la Universidad Católica de Santa María de Arequipa (Perú). Ex Conciliador del Centro de Conciliación Extrajudicial Paz y Vida, Arbitro de Derecho y Conciliador Extrajudicial. Post grado en Derecho Registral y Notarial. Especialista en Comercio Exterior y Aduanas, Análisis del Código Procesal Civil, Derecho Penal Aplicado, Perfil Académico para la Magistratura y en Derecho Público. Diplomado en Razonamiento Jurídico y Análisis de Sentencias del Tribunal Constitucional, Enseñanza Superior del Derecho, Litigación Avanzada, Oratoria y Presentaciones de Impacto, Derecho Empresarial, Laboral, Procesal Constitucional, Procesal Penal, Derecho de Familia del Niño y del Adolescente; y en Civil y Procesal Civil. Estudios de Filosofía, Psicología, Marketing, Italiano, Inglés y Traductor Intérprete del Idioma Portugués avanzado.
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