Hace unos meses decíamos en nuestro estudio sobre gestión de crisis que las empresas tardan 17 meses en reaccionar ante la crisis y aconsejábamos velocidad en la toma de decisiones ya que el impacto del tiempo es clave en estos procesos de cambio. Sin embargo, con la situación actual, estamos pasando de ser una opción a ser una obligación… Las cuentas de resultados no aguantan y la liquidez es un problema cada vez más serio en muchas empresas.
En este sentido, no hemos de olvidar que esta crisis se está desarrollando en dos planos: el plano país y el plano empresa. Una cosa es España S.A. como “organización” que debe ser gestionada en crisis como cualquier otra y otro tema distinto es lo que está haciendo cada una de las empresas a su nivel.
Es público mi optimismo en cuanto a las oportunidades que aparecen para las empresas en crisis. En nuestros estudios encontramos que casi un 25% de las empresas salen reforzadas de la crisis. Las que mejor se preparen y se adecuen a la situación actual, serán las que mejor preparadas estén para crecer cuando la crisis pase. Para ellas, la crisis en lugar de ser un problema, es una oportunidad.
Sin embargo, otro tema distinto es nuestra posición como país dentro de una economía globalizada como la que tenemos. Se acabaron los buenos tiempos para España y no parece que haya una claridad de cual va a ser el próximo maná. Hemos vivido y nos hemos excedido con el ladrillo y ahora estamos pagando las consecuencias.
Estos últimos meses se está hablando mucho sobre la estrategia a seguir como país, cuál será el PIB del año 2009 y 2010, sobre qué sector será el sustituto del ladrillo, sobre cómo quedará nuestro país tras la crisis, si deberíamos salir del euro, etc.
Pero mientras se reflexiona sobre todos estos temas estratégicos –que también hay que hacer- voy a intentar hacer una reflexión sobre la gestión de la situación actual a nivel operativo. Haciendo una analogía de lo que hacemos como directivos en nuestras empresas y lo que se le podría recomendar a España S.A. pueden aparecer algunas líneas de acción interesantes:
- Es necesario claridad de ideas por parte de los líderes. Deberíamos exigir a nuestros dirigentes –nacionales y autonómicos- planes concretos y claridad de ideas y que nos las comuniquen con optimismo. En cualquier caso, es preferible un mal plan que un “no plan” como lo que ocurre ahora. Parece que sólo estamos esperando los datos del último indicador o qué hace el resto de países para llevar a cabo alguna acción puntual.
- Ser contundente. La toma de decisiones es complicada y más para un gobierno que cada cuatro años tiene que ser reelegido.. pero creo que estamos en un tiempo de tomar decisiones estructurales que se deberían haber tomado hace muchos años. La no toma de decisiones es tomar la decisión de no hacer nada.. y si seguimos así, podemos estar preocupados.
- Concentrarse en lo que realmente se es bueno. En España S.A. hace falta definir “a qué nos vamos a dedicar los próximos 50 años” y tener una estrategia clara aún sacrificando sectores que no tiene ningún sentido seguir defendiéndolos.
La realidad es que estamos en una crisis internacional pero la situación de España dentro de la crisis es bastante peor que otros países de nuestro entorno. Como conclusión, estamos ante un problema estratégico como país que hemos de resolver entre todos pero dirigidos por nuestros líderes. Como todos los gestores y líderes, también los nuestros tienen que aplicar las normas básicas de gestión de crisis y tomar decisiones ágiles y contundentes.
Socio director de IMPROVEN.
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