Un freno de las economías occidentales perjudicaría a los
exportadores nipones que obtienen importantes beneficios en Estados
Unidos y Europa, ayudados durante los últimos años por el yen barato.
Otro factor en riesgos para las pequeñas y medianas empresas japonesas,
que repercutiría además en los salarios y en la confianza del consumidor
es el aumento del precio del petróleo y de las materias primas.
También pese a la tendencia positiva de los principales índices de la
economía japonesa, no se ha registrado ningún avance esencial en la
reforma fiscal. Las deudas a largo plazo del Gobierno central y de los
gobiernos regionales locales representan un 150 por ciento más que el
PIB, mientras que el déficit fiscal se cifró en un 6,4 por ciento del
PIB, ambos indicadores muy superiores a la línea de alarma reconocida
internacionalmente. La causa principal de las dificultades fiscales es
que los ingresos son insuficientes para financiar los gastos.
La pesada carga de las deudas fiscales será trasladada a la ciudadanía,
cada vez mas preocupada por una subida en los impuestos que afectaría
directamente al consumo y limitaría por consiguiente el desarrollo
macroeconómico.
A largo plazo, sin embargo el aumento de los impuestos sobre el consumo
constituye una importante medida para solucionar el déficit tributario,
a pesar de que la media despertará sin duda el malestar entre los
electores.
Otro aspecto de dificultad es la diferencia entre regiones y la riqueza
cada vez mas polarizada. Desde mediados de la década de los 70 hasta las
postrimerías de los 90, la proporción de ingresos entre Tokio (los mas
elevados) y Okinawa ( los mas bajos ) se hizo ver de forma apreciable.
El coeficiente de Gini, índice que mide las desigualdades entre ricos y
pobres y en el que el cero significa completa igualdad, se había
mantenido por debajo del 0,21 en Japón, lo que demuestra que el país
asiático figuraba entre las naciones del mundo que la distribución de la
riqueza es mas igualitaria.
Sin embargo, en los últimos años como consecuencia de la larga depresión
y de la reforma, la diferencia entre las regiones desarrolladas y las
subdesarrolladas comenzó a gravarse en términos de crecimiento económico
e ingresos.
En este sentido, se ha registrado incluso un visible aumento en el
número de indigentes. Según una encuesta realizada en las ciudades de
Tokio y Osaka, las personas con ingresos reducidos ya representan el 52
por ciento del total de la población, mientras que los altos ingresos
corresponden tan solo a un 14 por ciento, cifras que constituyen un
fuerte contraste frente a las registradas durante los años 70 y 80 del
siglo pasado.
Tales disparidades en los ingresos podría conducir fácilmente a la
erupción de problemas sociales y he aquí el principal dilema: la
continuación de las reformas agravaría la brecha, mientras que su
solución sería contraria a la política de reforma y podría dar muestras
de involución.
Con miras al futuro falta mucho por hacer y hay que reforzar las medidas
en los siguientes puntos:
1- Mejorar la utilización de la mano de obra.
2- Incrementar la competencia de los mercados de productos
3- Liberalizar el sector agropecuario
4- Fomentar la inversión extranjera directa
5- Reducir la elevada deuda pública y déficit fiscal.
6- Resolver el problema del envejecimiento poblacional.
A corto plazo las perspectivas económicas son favorables pero el
principal reto es cómo mantener un fuerte crecimiento autosostenido ante
la presión demográfica, pues la población japonesa está envejeciendo
rápidamente y la tasa de natalidad es muy inferior a la reposición. La
población en edad de trabajar viene reduciéndose desde el año 2000 y la
tasa de dependencia de ancianos (la proporción de la población activa de
al menos 65 años) es la más alta de los países industriales.
Por una parte una población en contracción puede mantener su nivel de
vida con una tasa de crecimiento global más baja, pero por la otra se
requiere una sólida tasa de crecimiento del ingreso per cápita para
financiar el aumento de los gastos de jubilación y de atención de la
salud atribuible al envejecimiento demográfico.
Dada la contracción de la fuerza laboral, el crecimiento per cápita
dependerá de la medida en que pueda incrementarse la productividad
aprovechando mejor los recursos y los avances tecnológicos.
Otro aspecto de gran importancia en la recuperación económica es que la
situación financiera se está normalizando gradualmente, pues a la vez
que la deflación se está reduciendo la política monetaria irá
reajustándose a las condiciones cambiantes del mercado. En la primera
etapa, el sistema bancario mantendrá las tasas de interés en cero pero
mas adelante con la evolución prevista de los precios, es muy probable
que la tasa de interés suba gradualmente.
También durante muchos años el gran déficit fiscal que ha sufrido Japón
ha obligado a tomar medidas de saneamiento fiscal para frenar el aumento
de la deuda pública y crear margen para sufragar los gastos del
envejecimiento de la población. Ya que la deuda neta del sector público
asciende a casi un 100% del PIB, es muy posible que la precaria
situación fiscal frene la recuperación prevista.
Hasta el momento las medidas que se han tomado se han centrado en
recortar gastos especialmente en infraestructura innecesaria, pero en
los próximas años habrá que centrar la atención en el ingreso y en la
posibilidad de elevar el impuesto sobre el consumo, pues la tasa de
Japón es la más baja con respecto a otros países industriales que
también gravan el consumo.
Según algunos analistas, otras de las medidas que se tendrán que aplicar
están las de incrementar las primas para hacer frente al fuerte aumento
proyectado del gasto en seguridad social y atención de la salud que
suponiendo que se mantengan las tendencias actuales y pese a las
recientes reformas de pensiones, el gasto en seguridad social alcanzará
un 20% del PIB en el año 2025, frente a 16% del PIB en el año 2005.
También durante ese periodo el gasto en atención de la salud se
duplicará.
En cuanto al sector bancario, los principales bancos han generado
utilidades considerables en los últimos años. Un aumento de la
rentabilidad permitirá a los bancos rembolsar las inyecciones de capital
público y fortalecer su base de capital. A corto plazo, aunque el
aumento de las tasas de interés debería elevar las utilidades al
incrementar los márgenes de tasa de interés, la clave para proteger la
solidez del sector financiero y evitar problemas es dejar de conceder
créditos exigiendo garantías excesivas. En febrero del 2006 tras ocho
años de disminución ininterrumpida, la tasa de crecimiento del crédito
se volvió finalmente positiva.
Por último un factor importante en la recuperación de Japón y para su
futuro es el desenvolvimiento del sector empresarial en la reducción de
sus deudas y ampliando sus operaciones en la integración mundial
trasladando parte de la producción a China y Asia sudoriental.
Consideraciones finales
• El gobierno nipón prevé sobrepasar un 2,0% de crecimiento para el año
fiscal 2007-2008. En este período la reactivación económica en Japón
debería proseguir a pesar de la debilidad en el consumo de los hogares.
• El gobierno advirtió que la deflación que empezó en 1998 todavía no
está completamente eliminada. Aunque los precios del consumo deben
aumentar en un 0,5% en el 2007, los riesgos de un regreso a la evolución
negativa de los precios se mantienen.
• Los bancos japoneses son actualmente menos vulnerables y están en
mejores condiciones para apoyar la actividad económica. En febrero del
2006 tras 8 años de disminución ininterrumpida, la tasa de crecimiento
del crédito se volvió finalmente positiva. En esta mejoría han influido
principalmente dos aspectos, el primer aspecto es la reestructuración de
las empresas y la reactivación económica del país en sentido general y
el segundo aspecto los esfuerzos desplegados para intensificar la
supervisión bancaria, siendo esencial para sanear el sistema bancario.
• Según el gobierno, no se han registrado caídas continuadas de los
precios, ni existen riesgos potenciales para que desciendan; no
obstante, todavía es prematuro declarar que la deflación ha finalizado
pues existen riesgos procedentes del exterior, como los síntomas de
desaceleración de la economía estadounidense y los efectos del
encarecimiento del petróleo, que podrían reducir el ritmo de la economía
nipona.
• Japón se encuentra en mejores condiciones para acabar de salir del
largo túnel de la recesión, gracias a las mejoras descritas
anteriormente, pues se estima según muchos expertos que el crecimiento
sea mucho mayor en la próxima década.
Bibliografía Consultada
• Daniel Citrin y Alexander Wolfson “ Vuelve Japón” Finanzas &
Desarrollo, junio 2006
• Rodríguez, Ernesché “Evolución del yen en el periodo 1985-2004”.
Seminarios sobre economía mundial. http://www.ciem.cu
• Fondo monetario Internacional, 2005, Japan: Staff Report for the 2005
article IV Consulation ( Washington).
• Koll, Jesper, 2005, “Japan Is Back, for Real This Time”, Far Eastern
Economic Review, vol. 168 (octubre), págs. 11-5.
• Bank of Japan. http://www.boj.or.jp
Profesor-Investigador
Universidad de la Habana
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