El escándalo levantado por la comunión económica monopolista entre
D&S y CENCOSUD, sancionado judicialmente, abrió la ventana de la
corrupción economicista de las grandes empresas chilenas, y vino a
demostrar que estas entidades carecen absolutamente de una visión país,
más aún, estiman que el país debe tener la visión de los intereses
personales de las empresas.
D&S y CENCOSUD, concentran, según lo afirman los economistas, más del
%70 del mercado de de los supermercados de alimentos y vestuarios, y
para ello manejan más de 160 empresas dependientes del holding, de tal
modo, que limitan al máximo las posibilidades de concentración de
trabajadores bajo un mismo empleador, con el objeto que estos no puedan
acceder a la formación de sindicatos u organizaciones laborales. Con
esta fórmula, evidentemente los trabajadores quedan al margen de las
demandas de mejores remuneraciones y otros beneficios que la Ley les
otorga.
Esta lacra economicista y social contagia todas las actividades
económicas. Sus consecuencias no se hacen esperar y desde la paz general
todavía presente, marchamos, gracias a las actividades antinacionales de
algunos empresarios, al desorden que plantean los conflictos de la
producción, el más importante: Descontento social, presiones indebidas
contra las organizaciones sindicales y específicamente contra los
dirigentes, pero, ello no es todo, ahora, se ha aprendido de las
agrupaciones ilícitas el permanente y constante acoso, contra todo
trabajador que muestre signos de inteligencia dirigida al colectivo y de
aburrimiento de un sistema corrupto y perverso en el tratamiento de los
trabajadores y sus derechos fundamentales. El Acoso Moral, en sus
diversas expresiones ha significado un arma contundente contra los
sindicatos y contra los trabajadores que pretendan siquiera pensar en la
posibilidad de integrarlos. Las empresas de esta magnitud acuden a todas
sus prerrogativas de fuerza, actúan de hecho, de facto, hostigando,
molestando, denigrando, desprestigiando a quienes osen pensar en una
organización social sindical.
Ello se logra fácilmente cuando, como sucede en nuestro país, el uno
por ciento de las empresas, domina el %80 de la producción total.
No se puede discutir que el sistema es excelente para las empresas
chilenas que integran el % 1, de grandes empresas dominantes en el
mercado. La rentabilidad aumenta cada año. Si se observa que el 2004
ingresaron al Producto Interno Bruto 8.000.000.000 de dólares (no de
pesos), y el 2005 25.000.000.000, podemos observar que la realidad de la
concentración económica se da plenamente en nuestra economía. En el año
2006 aumentó a 33.000.000.000, de dólares estado unidenses.
Las consecuencias de este sistema de por sí monopólico ha traído claras
consecuencias:
Eliminación del pequeño empresario.
Control de más de un millón cien mil de personas.
Destrucción de la competencia, cualidad propia del sistema.
Eliminación de cientos de puestos de trabajo.
Cesantía de los operadores.
Acciones antisindicalistas.
Acoso Moral, hostigamiento, psicoterrorismo.
Bajas remuneraciones.
Sobre explotación de los trabajadores.
Destrucción del concepto remuneración ética a cambio de comisiones.
Destrucción de la familia por el exceso de horas de trabajo.
Delincuencia juvenil, derivado de lo anterior.
Como consecuencia directa del problema anterior, se detecta por el
observador imparcial, pero, crítico, el trastorno que el sistema
monopólico del supermecadismo provoca en los proveedores. Estos se
encuentran amarrados a un sistema impuesto por la concentración de la
actividad. Entonces, se produce el círculo vicioso o la dinámica
negativa, en la economía del país, por cuanto, los proveedores comienzan
una guerra de disminución de costos donde los primeros que la sufren son
los trabajadores, pues, una de las soluciones es menos mano de obra o
mano de obra más barata.
Pero, ello no basta a las actividades concentradas. El proveedor es
atacado con pagos extras desde que llega con la mercadería, pues debe
pagar la colocación del transporte, la publicidad y costos por ocupar
los espacios, la mejor ubicación a la vista del público, la pérdida de
interés del público por el producto, el almacenamiento, y en fin, todo
lo que pueda ser expresado en el término general de “gastos de
administración”.
Esta política utilitarista, muy alejada de la Empresa de Responsabilidad
Social, ha dejado ya en estos años a casi un millón de trabajadores
cesantes, sin que de las grandes utilidades no salga un centavo para
paliar este flagelo debiendo ser el estado, es decir, principalmente la
clase media chilena y los propios trabajadores quienes carguen con el
problema de la Seguridad Social.
El Dumping Laboral
Se manifiesta en el hecho que no es posible que una cadena empresarial
como las nombradas tenga más de 150 RUT que las identifica. Ello, de por
sí, es una anormalidad administrativa por la que se puede especular y
llegar a concluir que “algo huele mal en Dinamarca”. Se trata de la
buena fe, del decoro, de una cuestión de probidad empresarial. La
libertad de mercado y de trabajo, no puede considerarse una patente de
asociación ilícita, para encubrir hechos bochornosos, a los que la
autoridad no puede acceder por razones de limitaciones propias.
Tretas como la de usar indiscriminadamente trabajadores part-time,
estudiantes los fines de semana y festivos, despedir un trabajador más
antiguo y lego recontratarlo por una suma inferior, o despedir uno
antiguo y contratar dos o más por el mismo sueldo, la violación de las
normas internacionales de la OIT del trabajo esclavizado de los niños
empaquetadores, que no tienen remuneración ni reconocimiento laboral,
sino que dependen de la voluntad del usuario y su propina. Son acciones
no civilizadas y corruptivas, fuera de la dignidad del que las hace como
del que las sufre. A ello se agrega, la ley interna en la que no es
posible controlar las acciones anticonstitucionales, dirigidas contra la
dignidad humana, como los registros personales, las amenazas, encierros,
interrogatorios intimidantes realizados por los “tountons macutes”, de
la empresa. En resumen, se trata de la ley impuesta en el interior de un
Mini-Estado, la Empresa, distinto a las leyes que rigen el país, con su
propia corte y sus propios verdugos.
Conclusión
Cuando Ud., se pregunte, ¿Cuál es el secreto de la rentabilidad de los
Mall´s y de las cadenas monopólicas de actividades comerciales? Puede
estar seguro, que son estas, las que hemos presentado, pero, en la
oscuridad de una investigación que aún no se ha realizado a fondo, hay
una verdadera tragedia humana que afecta a miles de trabajadores, a
cientos de usuarios y de los que nosotros, la resistente clase media de
este país, debe soportar con estoicismo, ante la imposibilidad de un
cambio radical y cercano.
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