Una catarata de palabras alentadoras de ansiedad, confusión y desesperación. Es muy poco el espacio otorgado a las oportunidades que encierra esta crisis. El simple blanqueo que lo que se vivía podría haberse tratado de una burbuja es un hecho positivo.
Es interesante comprobar como nos aferramos al statu quo. Los miembros del G7 han esbozado la necesidad de que los países emergentes aporten sus reservas para contener la debacle. Según la teoría sistémica, cuando un sistema se desmadra, hay que esperar a que encuentre su nuevo equilibrio. Las intervenciones sólo deben apuntar a esto y nunca a intentar volver a la situación anterior. No es posible el regreso a lo de antes, como dicen los jóvenes: "eso ya fue".
Creo que una enorme lección que nos aporta esta crisis es la necesidad de abandonar la soledad (en la soledad he visto cosas que no eran verdad) y comenzar a abrir el juego desde "adentro hacia fuera", no a la inversa.
Cada organización, pequeña, mediana o grande, deberá comenzar a evaluar cuáles son las oportunidades y las amenazas que esta crisis les aporta. No debemos quedarnos sólo con las amenazas. Ya se ha visto que depender de los que la tienen clara no resultó un camino muy adecuado. Al menos hoy, aparentemente, ha dejado de serlo.
Poder enraizar a las organizaciones en lo que hay, es el camino obligado de todos nosotros. Con lo que no hay sólo se construyen burbujas y llega un momento en el que explotan en el aire.
Soñar junto con los miembros de las organizaciones convierte a ese sueño en un hermoso camino de aprendizaje y crecimiento, en el inicio de un posible proyecto. Soñar en soledad es sólo un sueño.
Desde adentro hacia fuera será posible construir redes entre los clientes y proveedores, abandonando el ostracismo, compartiendo visiones, evaluando estrategias y dejándonos de mirar el propio ombligo. Se abre el juego, se asume que la oportunidad no es noticia que venda centímetros ni minutos en los medios de comunicación y aprendemos de una vez por todas que nosotros somos los artífices de nuestro futuro comenzando con lo que hacemos hoy. Simple, aunque algo complejo de vivir.
Creo que sería estupendo dejar de preocuparnos por la cotización de las acciones y por los comentarios de especialistas en cuestiones de especulación financiera. Creo que sería muy saludable poder "conversar" con pares, compartir lo que cada uno siente y ayudar a los compañeros de experiencia con miradas alejadas al plato individual, por ello, más objetiva.
Si repasamos el material de los cursos a los que hemos asistido seguramente nos daremos cuenta que estas líneas no están agregando nada a lo supuestamente ya conocido. Digo supuestamente, porque el conocimiento requiere, desde mi visión, la experiencia de vida. Todo lo demás termina siendo información acumulada que a la hora de la acción concreta sirve de muy poco, de allí la ansiedad que se siente ante la contingencia.
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