Inflación en Argentina: un enemigo de peso para el plan de Cristina

Autor: Sebastián Laza

Política económica

12-05-2008

Subestimada o escondida, el alza de precios se transformó en el verdadero rival a vencer por el plan económico "K", hasta los propios asesores oficialistas recomiendan un mayor cuidado de este tema. No obstante, desde el ámbito oficial se prefiere el maquillaje permanente de los índices.

1. ¿Es la inflación el enemigo de este plan?

Sin lugar a dudas, es el “talón de Aquiles” del plan; si el gobierno no logra controlarla y hacerla tender a un dígito, puede “llevarse puesto” a este plan, al ministro y quién sabe a quién más. Hoy el riesgo a corto plazo se llama estanflación, o sea recesión con inflación.

2. ¿Cree que tomó niveles preocupantes o no aún?

Hoy los niveles son crecientes, es decir, la dinámica muestra un “tender hacia arriba” y eso es lo preocupante. Si el año pasado terminamos con una inflación verdadera del orden del 20%, este año probablemente andemos en el 30% anual. Hoy, por ejemplo, las terminales de 0 km ya han avisado que estarán aumentando un 5% todos los meses sus precios, para mostrar quizás uno de los casos más resonantes de esta escalada inflacionaria. Pero tampoco hay que olvidarse del alza de los precios internacionales de materias primas, que está haciendo subir la inflación en todo el mundo y nuestro país no es ajeno a este fenómeno.

3. ¿Por qué piensa que adquirió la inflación tal relevancia en la Argentina?

El detonante inicial fue la devaluación, que triplicó el precio de los bienes transables de un día para el otro. Y posteriormente el gran crecimiento de la demanda agregada, muy por encima de una oferta agregada limitada por cuestiones energéticas. Y de todos los componentes de la demanda agregada, sin dudas el consumo y el gasto público son los que más han crecido, sin desmerecer a las exportaciones. En cambio, la inversión privada –otro de los componentes de la demanda agregada-, no ha estado a la altura de las circunstancias; de hecho en los últimos años ha andado alrededor del 20% del PBI, y para este año peor aún, se la espera en el 12% del PBI, lo que está haciendo pensar al gobierno en usar parte de las reservas del BCRA para compensar la escasa inversión privada con obra pública (obras energéticas, rutas, etc.). En síntesis, 2007 dejó algo muy en claro, la demanda agregada está sobrecalentada, mucho más allá de lo que la oferta agregada puede dar.

4. ¿Cuál es la solución para salir de este escenario?

Sin dudas las retenciones a las expo como método anti-inflacionario han fracasado, los acuerdos de precios también (tan sólo generan desabastecimiento), y las amenazas de Moreno (Sec. Comercio Interior) a los empresarios también fracasaron. Pero quedan algunas alternativas, por ejemplo:

§ se podría desacelerar un poco la economía (solución Prat Gay), con ritmos menores de crecimiento del gasto público y de la oferta de dinero;
§ y a la par aumentar rápidamente la oferta energética, y así posibilitar a las empresas mayor disponibilidad de gas y electricidad a buenos precios para aumentar su producción;

Pero hay un problema adicional: ya hay una importante incertidumbre y “ruido político” en el ambiente empresarial por la alta inflación y la caída del Tipo de Cambio Real, entre otros, que hace que las soluciones recomendadas no sean de efectividad asegurada; es decir, las expectativas poco a poco se están poniendo pesimistas, lo que de alguna va a condicionar futuras inversiones empresarias, inclusive aunque hubiera energía disponible.

Pero como el gobierno va a seguir insistiendo con el alto crecimiento (cercano al 10% anual), o sea con el “no desacelerar”, la cosa puede llegar a terminar mal, o sea en una estanflación, que corrija la solución por sí misma, convirtiéndose de hecho en la 3ra alternativa disponible (o sea más allá de las 2 que he aconsejado), la más dolorosa, ya que nos llevaría por lo menos a un año entero de crecimiento al 0%, ya sea en 2009 o 2010. O sea, si la inflación supera niveles del 30% anual, la economía se puede llegar a paralizar y el mercado corregiría por sí mismo la situación, aunque el gobierno no quiera.

5. ¿Hay niveles de inflación "buenos" y niveles "malos"?

Sin dudas la inflación es mala a partir del 5% anual. Lo que sí hay son “límites tolerables”, y en Argentina nos estamos aproximando raudamente; es como en la playa con el límite permitido para meterse “mar adentro”. Y todo esto con el agravante de que en Argentina el INDEC miente con la inflación.

6. ¿La inflación es un problema estructural o coyuntural?

En Argentina está adquiriendo cada vez más ribetes estructurales. De hecho la “solución Prat Gay”, si Carrió hubiera ganado, hubiera chocado contra esta estructuralidad de la inflación, dada por la dinámica de nuevos aumentos salariales para paliar aumentos de precios pasados, pero que originan nuevos aumentos de precios por temas de rentabilidad empresaria, retroalimentando el fenómeno.

7. ¿Por qué cree que el gobierno no lo asume aún como un problema?

“Puertas para afuera” no lo asume, “puertas para adentro” sí lo hace, de lo contrario no estarían pensando en usar reservas del BCRA para aumentar el nivel de inversión en nuestro país, y así aumentar la oferta agregada.

8. ¿Considera que lo subestima?

No lo subestima al problema, sino lo consideran un “mal necesario” para sostener “un bien mayor”, que es el alto crecimiento y el bajo desempleo. Los K son keynesianos “de alma”, con lo bueno y lo malo del keynesianismo, lo bueno de las ideas de Keynes estaba en el corto plazo, para sacar a una economía de una recesión, lo malo es lo que desacreditó al keynesianismo a nivel mundial: creer que con políticas expansivas se puede “hacer magia” siempre; sin embargo el keynesianismo a largo plazo es inflacionario.

9. Cualquier otra consideración que quiera hacer.

Lamento profundamente esta vez no poder diferenciarme mucho de mis colegas ortodoxos, pero no veo bien el panorama, de hecho veo un 50% de probabilidades de estanflación para 2009 en Argentina, por la sencilla razón del cambio de expectativas de las empresas y los consumidores; el pesimismo está aumentando, y no hay que olvidarse que los porteños, que son los que manejan la economía en Argentina, son tangueros, o sea pesimistas por naturaleza; si ésto fuera Brasil, mi pronóstico sería diferente, pero este país es muy particular, cuando se deprime, se deprime fuerte. Y en cuanto se perciba debilidad política mayúscula –Cristina ya perdió una batalla importante (tema campo)-, la cosa puede empeorar, y los “animal spirits” de Keynes empezar a jugar en contra. El semáforo hoy está en amarillo, pero amarillo oscuro, no claro.

Sebastián Laza

Economista.

www.conexionfinanciera.com.ar

slazaarrobaconexionfinanciera.com.ar

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