En Huancavelica los españoles comenzaron a explotar la mina de
Mercurio, hoy conocida como Mina Santa Bárbara o Mina de la Muerte, en
1563, cuando, de acuerdo a la leyenda, un nativo llamado Ñahuincopa
mostró al español Amador Cabrera de su existencia. Es muy probable que
haya sido una mina explotada y abandonada en épocas anteriores a la
Colonización europea de América ya que existen indicios de que antiguos
peruanos ya utilizaban el sulfuro de mercurio, el cual era llamado “llimpi”,
y cuyo uso se generalizó entre la nobleza, principalmente entre las
mujeres y los indios guerreros, para pintarse el rostro.
Con el transcurso del tiempo de la dominación colonial, la Mina de Santa
Bárbara se constituyó en una de las minas más imponentes de la época. Se
sabe que a sus socavones se podía ingresar montado a caballo y que en el
interior existía una verdadera ciudad, con casas, calles y hasta una
Plaza de Toros de la que no quedan vestigios.
Una carta escrita en 1764 por el fiscal de la Real Audiencia de Lima,
Don Diego de Holgado a los reyes de España, menciona que "La mina de
Huancavelica, no produce Plata, ni Oro; pero produce el azogue, un
ingrediente tan necesario, para el beneficio de todas las minas de oro,
y plata del Reino.
En 1786 dentro de sus socavones murieron más de 200 personas, entre
indios y españoles, al derrumbarse parte de la mina sin contar con los
miles de indígenas que murieron en el transcurso de 300 años. Por la
alta toxicidad del mercurio, la mina de Santa Bárbara tuvo uno de los
índices de mortalidad más elevados de toda América. Los españoles
capturaban a los nativos de la zona, forzándolos al trabajo y
llevándolos encadenados, sus familias los acompañaban hasta la mina
Santa Barbara y en presencia del sacerdote en la única Iglesia colonial
que existe se llevaba a cabo una misa de defunción pero en cuerpo
presente (antes de morir) como si el individuo estuviera muerto porque
sabían que nunca mas volverían a ver la luz después de entrar a los más
profundo del socavón. Ante estos hechos, algunas madres nativas, para no
ver morir a sus hijos o esposos tomaban medidas drásticas como el
cercenar la mano o crearles algún tipo enfermedad y así no ser llevados
a la mina de la muerte.
Actualmente la mina puede ser visitada por el socavón conocido como
Belén. Sin embargo la visita puede resultar muy peligrosa para las
personas que no conocen la ruta. Solo a la mina se puede llegar, pero no
se puede ingresar por que hay gases tóxicos acumulados con el pasar de
los años los cuales están dormidos dentro de la mina y pueden causar la
muerte. Por la peligrosa situación de la mina, está cerrada con una
puerta y una pared del ladrillo. Desde afuera el visitante puede ver la
antigua entrada a la mina con el escudo arriba. A seguir por el camino,
uno llega al equipo de las minas más modernas y recién abandonadas. Unos
metros más por el camino está el pueblo abandonado. En 2006 la diócesis
y el Departamento estaban reconstruyendo la iglesia del pueblo.
Podemos mencionar para ilustrar el tema realidades cercanas a la nuestra
como lo es Bolivia, país hermano que tiene cientos de años de
explotación minera y continua siendo uno de las naciones más pobre de
América Latina, al igual que todas las localidades del país en donde
operan las mineras más importantes. En la realidad local del Perú
podemos mencionar a Huancavelica, Cerro de Pasco, Junín y Talara que a
pesar de tener cientos de años de explotación minera se encuentran
dentro del ranking de los departamentos con mayores índices de pobreza,
desempleo y subempleo. Cajamarca hace diez años, antes del ingreso de
Yanacocha, ocupaba el cuarto lugar de pobreza, en la actualidad, se
encuentra en el segundo lugar mientras unos pocos mineros disfrutan de
las riquezas generadas.
La Minería es una actividad milenaria en nuestro territorio, el cual
posee una gran riqueza y diversidad mineral, que se evidencia por la
existencia de numerosos y variado yacimientos mineros representando
reservas de enormes proporciones. Este aspecto se refleja en la
importante gravitación que tiene la minería en la economía nacional,
representando cerca del 51% de las exportaciones totales y con un PBI
que se incrementa en 5%. A escala mundial ocupamos el segundo puesto en
la producción de plata, cuarto lugar en la producción de Zinc Plomo,
Séptimo en la producción de Cobre y octavo lugar como productores de
Oro. Todo este récord ha incrementado notablemente el nivel de las
inversiones mineras siendo la superficie nacional declarada en los
denuncios mineros de 22 millones de hectáreas.
Sin embargo, es conocido que la actividad minera ocasiona perjuicios al
medio ambiente, provocando contaminación, degradación de suelos,
sobreexplotación de los recursos hídricos los cuales incluyen, ríos,
lagos y lagunas, afectando la flora y fauna silvestre que depende del
ecosistema así como la alteración de la calidad del aire, lo cual genera
efectos socio económicos que repercuten en el nivel de ingresos, tasa de
empleo, pérdida de valiosa áreas agrícolas, afectación de la salud de la
población que vive adyacente a los centros mineros y por ende reduciendo
la calidad de vida. En síntesis, la actividad minera tiene un pasivo
ambiental de larga data que genera daños a la población más que
beneficios.
Ciertamente, el bagaje de la minera del pasado como la minería actual,
aún dentro de los procesos tecnológicos y artesanales parece no haber
cambiado mucho. Los residuos generados por España en las minas de Potosí
y otras del altiplano como la generada por el Imperio Romano de
Inglaterra tienen similitudes; al igual que tanto la minería
contemporánea formal e informal del norte, centro y sur del Perú. Cuyas
consecuencias de causa-efecto han sido el punto de partida de un
conjunto de conflictos socio ambiental que se desarrolla en todo el
Perú.
A continuación procedo a mencionar los principales efectos que tiene
Minería en cualquier zona geografía que pretenda explotar en el interior
del país:
Efectos Medioambientales: El impacto de la minería extractiva de
minerales pesados y sus efectos se puede Sub clasificar en tres ramas:
1. Atmósfera: Conformado por las emisiones sólidas bajo la manifestación
de polvo originado por las actividades extractivas durante la voladura y
arranque de material, durante los procesos de carga y transporte o en
relación a los procesos metalúrgicos.
- La Emisión de gases cuyo origen radica en la combustión de las
maquinarias, la emisión natural de los mismos procesos de extracción
(Dióxido de Carbono y la mezcla explosiva del Metano con el aire o
grisú)
- La formación de aerosoles tóxicos producidos por las explosiones y
sobre todo, durante el proceso de riego por aspersión de pilas de
mineral con compuestos de alta toxicidad (sulfúricos y cianuro de sodio)
- La contaminación sónica generada por el ruido emitido de las
maquinarias pesadas de arranque y transporte, las voladuras de terreno,
maquinaria de molienda de metales y otros equipos. Todos ellos producen
una onda aérea de presión que se propaga por el aire atenuándose con la
distancia la cual genera a la vez vibraciones nocivas.
2. Suelos y Terrenos
- Acelerado proceso de desertización y por consiguiente la pérdida del
suelo fértil para la agricultura
- Modificaciones notorias en el relieve de la zona evidenciada por la
alteración del suelo
- Desestabilización del sistema freático por sobrecarga y excavaciones
- Variaciones en el régimen hídrico del suelo por alteraciones en el
nivel freatico
- Contaminación de terrenos cultivables con metales pesados como Cobre,
Plomo, Cadmio, metaloides e hidrocarburos generados.
- Acidificación de suelos por acumulación y oxidación de sulfuros.
3. Aguas Superficiales y Subterráneas: El agua presenta su problemática
propia en este sentido. Los mayores problemas a corto plazo derivan,
fundamentalmente, del contenido biológico, que causa enfermedades
infecciosas, más o menos graves en cada caso. Sin embargo, dependiendo
de la concentración (corto, mediano, o largo plazo) los contenidos en
sales y en partículas sólidas de composición determinada, también pueden
acarrear problemas de consideración
- Variaciones del perfil y trazado de la corriente fluvial aumentando la
peligrosidad de las inundaciones
- Incorporación de partículas sólidas en la corriente de agua aumentando
la carga de partículas en suspensión
- Pérdida de la masa de agua necesaria para la agricultura ocupando
lagos o embalses que sirven de afluentes
- Alteraciones en el régimen hidrogeológico producto de las variaciones
en el nivel freático por drenajes inducidos o infiltración inducida para
uso minero.
- Variaciones en el Ph del agua por el drenaje ácido de la mina
contaminándola con metales pesados como Plomo, Zinc, Cobre, Cadmio, etc.
La minería también produce problemas hidrogeológicos en las aguas
subterráneas. La presencia de agua en la mina, sobre todo a ciertas
profundidades, constituye un problema que solamente puede resolverse
produciendo de forma controlada un descenso del nivel de los acuíferos
de la zona, para que queden por debajo del nivel de laboreo. Ello puede
implicar la desecación de pozos próximos, a distancias variables en
función de la litología de las rocas que constituyan cada acuífero: si
se trata de rocas poco permeables y transmisivas, el problema afectará
solamente al entorno inmediato de las labores, pero si se trata de rocas
muy porosas y permeables, el problema puede alcanzar distancias
considerables. También podrá afectar a parámetros físico-químicos, pues
a menudo por el fondo de la explotación a cielo abierto se podrán
infiltrar aguas afectadas por la problemática específica de cada mina:
turbidez (siempre), cambios composicionales, de acidez, de condiciones,
etc.
Efectos Sociales de la Actividad Minera
En lo que va de la historia, la actividad minera siempre le fue adversa
y peor aún, las políticas de desarrollo minero implementadas a la fecha
parecen haber ignorado la cuestión socio cultural en su real término de
la palabra. Y sobre todo, el considerar a las comunidades indígenas sólo
como "objetos de política" antes de considerar como "sujetos políticos";
toda vez, que las evidencias muestran que no interesa la "voz de los
pobres" o de las poblaciones humanas asentadas en el entorno minero. Lo
único claro, es que, los recursos naturales son "Patrimonio de la
Nación”, no importa que las poblaciones que allí habitan hayan estado
por generaciones. Si no solo se trata de dictar leyes arbitrarias de
control estatal.
En los últimos tiempos la actividad minera en el Perú ha enfrentado
conflictos de diversa intensidad con las comunidades locales en las que
se ubican (o pretenden ubicarse) los yacimientos y con sus propios
trabajadores. En varios de estos conflictos las poblaciones y los
trabajadores se han opuesto radicalmente al desarrollo de los proyectos
mineros. Casos como los de MINSUR en Tacna, Casapalca en Lima o
anteriormente Tambo Grande y Río Blanco en Piura, Cerro Quilish, la
Zanja y otros en Cajamarca, muestran el grado de agudización al que han
llegado estos conflictos, aquí se han producido enfrentamientos con
perdidas de vidas humanas, lesiones graves a la integridad física o
destrucción de la propiedad publica y privada.
El gobierno actual del presidente Alan García, mas allá de implementar
una estrategia estructural que parta de revisar los contratos jurídicos
con las grandes mineras, ha reaccionado a este hecho social con más
represión y tratando de desvirtuar la naturaleza real de dichos
conflictos. Con ello, el Presidente García, una vez más, ha dejado en el
rincón de los recuerdos sus promesas electorales del 2006 dándole
continuidad, a sangre y fuego, a la política económica neoliberal
iniciada en el Perú por Albero Fujimori. A continuación detallaremos
algunos efectos en el ámbito social que presenta la extracción minera en
el Perú.
Entre los principales efectos sociales de la actividad minera podemos
menciona lo siguiente:
- Actores locales perciben falta de reconocimiento de su dignidad
comunal por parte de la empresa minera.
- El nivel de vida de la comunidad no mejora ya que el capital natural
que se extrae no se convierte en capital de desarrollo para la zona a
fin de mantener e incrementar el nivel de vida de las comunidades cuando
culmine la actividad minera. Como ejemplo, en la minera Casapalca sólo
una minoría de obreros estaba en planilla. La enorme mayoría son
contratado, que viven en condiciones misérrimas muy poco diferentes a
las de la colonia, reciben salarios mensuales de S./ 350, menores al
salario mínimo y trabajan jornadas de doce horas o más, sin cobrar horas
extraordinarias. Hasta ese momento ni el gobierno ni el Ministerio de
Energía y Minas habían intervenido para hacer respetar las leyes
laborales vigentes.
- Las empresas mineras crean expectativas en la población en un
acercamiento mal calculado, asociándose con grupos comunales en
conflicto originando aun más fracturas sociales internas.
- Procesos de reubicación y negociación afecta sus tradiciones y
cultura, En efecto, la compra de tierras para uso minero ha generado el
desplazamiento de campesinos, principalmente, a ciudades cercanas. En
éstas al no encontrar empleo y gastarse el dinero recibido, pasan a
engrosar la población de pobres marginales, soportando, adicionalmente,
un encarecimiento del costo de vida. El caso de Cajamarca revela que un
incremento del PBI per cápita entre 1992 y el 2001 se tradujo en el pase
del cuarto al segundo lugar entre los departamentos más pobres del Perú
y en él opera la mina de oro más grande de Latinoamérica y la 4ta, en el
mundo.
- Inadecuadas explicaciones e información alcanzada por la minera hacia
la población la cual es percibida como una relación adulto (mina) –
infante (comunidad) son causales de una relación de mala vecindad y
explotación.
Efectos de la Actividad Minera sobre la Salud
La historia recoge desde sus albores que ciertas actividades laborales
son lesivas para la salud. La intoxicación por metales pesados y otros
compuestos químicos no están exentos de ellos. Hipócrates y Galenos
enseñaban a sus alumnos que para hacer un mejor diagnóstico de las
entidades clínicas debían preguntar siempre la profesión del paciente
pues relacionaba ciertas enfermedades con determinados oficios.
Entre las afecciones que se presentan en los trabajadores expuestos a
estas sustancias tóxicas, las más frecuentes suelen ser las del aparato
respiratorio, que incluye neumoconiosis, enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, bronquitis industrial y cáncer del pulmón desencadenante de
incapacidad laboral temporal o permanente, sobre todo en aquellos que se
encuentran expuestos a diferentes polvos minerales. Junto a estos
agentes donde se desarrolla el proceso de producción de bienes
materiales, se hayan los factores de riesgos individuales relacionados
con la vida laboral o la conducta de los trabajadores llamados por
algunos autores: factores conductuales negativos.
El sílice (dióxido de silicio, formas cristalinas), debido a su poder
patógeno y a su abundancia en la corteza terrestre, es el principal
protagonista en la mayoría de las neumoconiosis, cuando no el único. De
ahí que con frecuencia el término de silicosis se use para denominar
cualquier neumoconiosis. No obstante, hay otros tipos de polvos capaces
de producir neumoconiosis independientemente de la sílice, como es el
caso de los polvos minerales.
Estas enfermedades respiratorias producidas por polvos minerales,
constituyen una importante causa de morbilidad y mortalidad, en la
mayoría de las ocasiones evolucionan hacia la cronicidad, son
incapacitantes y cuando no se hace un diagnóstico oportuno, se
convierten en una fuente de años de vida potencialmente perdidos por
mortalidad prematura.
El exceso de sales (las aguas “más duras”) puede llegar a producir
problemas que implican la formación de cálculos renales (“piedras”),
mientras que las aguas pobres en sales (“aguas finas”) producen otros,
como la desmineralización de huesos y dientes.
La contaminación de la población de la Oroya en el Centro del Perú
adquiere características trágicas en los que respecta al impacto de la
minería en la Salud. Un estudio analizó que niños y niñas menores de 6
años que vivían en La Oroya Antigua y estableció que el 99.9% (es decir
787 niños y niñas de los 788 examinados) tenían niveles de plomo por
encima del límite máximo recomendado. Según este primer informe
científico realizado en el año 1999, el nivel promedio de plomo en
sangre del total de muestras tomadas en infantes de 2 a 10 años fue de
33.6 mg/dl, estableciéndose, asimismo, que el 99.1% de los niños y niñas
analizados, sobrepasó el límite de 10 mg/dl fijado por el CDC (en inglés
Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los EE.UU.) como el
nivel seguro.
Se conoce que estos altos niveles de plomo tienen impacto en su conducta
y aprendizaje. Algunos de los daños previsibles en la población expuesta
a estas sustancias en el ambiente incluyen: deterioro irreversible del
sistema respiratorio, cáncer, efectos adversos en el sistema
reproductivo y en el desarrollo, daños a órganos vitales, anemia,
enfermedades de los huesos, enfermedades cardiovasculares y problemas
neurológicos.
El impacto del plomo sobre el desarrollo intelectual y físico de los
niños menores de 10 años es particularmente preocupante. Incluso con
niveles de exposición pequeños, el plomo puede impactar el desarrollo
mental y físico de los niños, causando la reducción en el coeficiente
intelectual y cambios en la actividad cerebral que pueden presentarse.
Las deficiencias en aptitudes cognitivas y académicas por la exposición
al plomo en niños y niñas, han sido demostradas incluso en niveles de
plomo en sangre menores a 5 mg/Dl. Cada 10 mg/dL de aumento de plomo en
sangre está asociado con una reducción de 4.6 en el coeficiente
intelectual. Además, el plomo y sus derivados han sido clasificados como
sustancias “con probabilidades razonables de ser un cancerígeno para el
ser humano”.
El dióxido de azufre (SO2) también aumenta la mortalidad, especialmente
cuando está presente junto con niveles elevados de materiales
particulados, como ocurre en La Oroya. Los grupos más susceptibles a los
efectos del dióxido de azufre son los asmáticos, debido a que sus vías
respiratorias son más estrechas que las de otras personas, así como las
personas con enfermedades cardiovasculares. Los niños y los ancianos son
también grupos muy vulnerables al dióxido de azufre. Altas
concentraciones atmosféricas de SO2 aún por períodos cortos, están
correlacionadas con mortalidad prematura, enfermedad respiratoria
crónica mayores ingresos en los hospitales, agravamiento de síntomas de
asma, mayor número de días de actividad.
En el plano jurídico y constitucional, todos estos daños descritos
constituyen atentados contra los derechos humanos consagrados en la
Convención Americana, en la Convención de los Derechos del Niño y en el
Protocolo de San Salvador, por lo cual implican la responsabilidad del
Estado Peruano. Este derecho está consagrado en el artículo 4º de la
Convención, y en el artículo 2.1 de la Constitución Política del Perú
(1993) e implica la posibilidad de existir, así como el derecho a vivir
dignamente.
Por supuesto a Doe Run no se le ocurrió nunca resolver los problemas
ambientales de la Oroya. La empresa, por el contrario ha resistido
durante mucho tiempo la aplicación del PAMA, con la vista gorda y/o la
complicidad del Ministerio de Energía y Minas. Además se tienen
evidencias del chantaje ejercido sobre la dirección sindical de la
empresa para obligarla a aceptar su comportamiento criminal. En
distintos niveles y modalidades las otras grandes empresas mineras –
Yanacocha, Antamina, Pierina, Majaz, etc. – actúan de la misma manera.
Pluspetrol arroja a las aguas del Río Corrientes metales pesados como
Bario, Cadmio, Plomo, Benceno, Mercurio, Arsénico, todo revuelto en una
cazuela de aguas de formación que están a 80 grados centígrados de
temperatura y que, en vez de ser reinyectadas como mandan los estándares
internacionales, son lanzadas al río a un promedio de un millón
trescientos mil galones por día. Es decir, todos los días y a toda hora
Pluspetrol chorrean su carga sobre las aguas que daban de comer a ocho
mil indios de la etnia Achuar.
Esas aguas, examinadas por las autoridades de Osinerg y de Digesa,
arrojan resultados que las hacen imbebibles y tóxicas para los peces que
las respiran. Peces, que los Achuar se ven obligados a comer, son el
pasaporte del plomo, bario y cadmio que, en cifras anormales, registran
los hemogramas de los nativos.
Pluspetrol, que hace aquí lo que el Presidente Kirchner no le permitiría
hacer en Argentina, manifestando que no la dejan trabajar mientras que
el Presidente García –Padre, entre otras criaturas, de la
socialdemocracia con sabor a nada– añade que hay ONGs que están haciendo
arder la zona donde Pluspetrol extrae petróleo “y que no parecen
representar los intereses del Perú”.
Por eso protestan los Achuar desde hace cuarenta años. Porque lo que
hace hoy Pluspetrol lo hicieron Petroperú y Occidental Petroleum Company,
sus antecesoras en los lotes B y 1AB de la región Loreto, en las
proximidades de la frontera con Ecuador.
La producción actual de Pluspetrol es de 50,000 barriles diarios de
crudo semipesado, cifra importante dado el precio actual de los
hidrocarburos, pero no más importante que la vida de toda una etnia
envenenada durante cuarenta años.
Estos nos lleva a la pregunta, ¿Cuánto vale una vida de un miembro de la
etnia Achuar? Para el Estado, vitalicio cómplice de las petroleras, muy
poco. Tan poco que, a pesar de las evidencias reactualizadas por los
análisis de sangre realizados este año, el Ministerio de Energía y Minas
ha logrado “arrancarle” a la empresa argentina la promesa de que para el
2009 habrá en la zona una planta de reinyección de las aguas de
formación.
Y esto que el primer acuerdo entre el gobierno y Pluspetrol fue que para
el 2009 sólo el 15% del caldo contaminante iba a ser tratado y que el
85% restante continuaría yendo al río Corrientes. Sólo el coraje de los
Achuar logró torcerle el brazo a la empresa al tomar, con Andrés Chambi
Huarín a la cabeza, las instalaciones sin disparar ni flechas ni tiros.
Fue entonces que Pluspetrol movilizó a su tropa mediática: el propio
ministro de Energía, el inamovible César Sarasara, presidente de la
Confederación de Nacionalidades de la Amazonía Peruana (CONAP) y
dirigentes surtidos de la infiltradísima Federación de Pueblos Indígenas
del Bajo Corrientes, que, sin embargo, tuvieron que admitir que el grado
de contaminación del río era inadmisible.
Efectos de la Mineria sobre Actividades Productivas
Los ecosistemas mas afectados por la actividad minera y que han derivado
en conflictos sociales que se traducen en reclamos de la población por
la conservación de su medio ambiente, corresponden a las zonas
circundantes a las áreas de explotación de la gran minería que por años
no incluyo buenas practicas de ingeniería, medio ambientales y sociales.
Estos ecosistemas incluyen al Río San Juan, Lago Junin, Río Mantaro, Río
Locumba, Moche y Rimac principalmente. Los ecosistemas afectados no solo
se concentran en el ámbito de los grandes proyectos mineros (Yanacocha,
Pierina, Antamina) sino que muchos otros ecosistemas afectados
corresponden al desarrollo de la pequeña minería a nivel nacional y
además a la minería informal que afecta los ecosistemas de Madre de
dios, Puno e Ica principalmente. A Continuación mencionare de manera
puntual algunos ecosistemas afectados,
Apurimac: La actividad minera involucra a mas de 30 empresas ocupando
aproximadamente el 50% de los 20 mil Km2 de la superficie departamental,
que ha ocasionado cambios en la actividad económica de la población por
la pérdida de tierras de cultivo y pastoreo.
Huancavelica: Departamento con un 88% de la población en extrema pobreza
donde existen minas que han provocado la contaminación del agua como las
que corresponden a las cuencas de los ríos Opamayo y Ucañan, en
consecuencia los efectos socio ambientales se reflejan en daños a la
salud además de los daños económicos por la contaminación de sembríos y
pasturas.
Pasco: Con una población de 250 mil habitantes, donde el 66.1% vive
dentro de los márgenes de pobreza extrema, las empresa mineras han
contaminado las nacientes de las cuencas del río Mantaro y Huallaga
afectando seriamente la posibilidades de uso del agua con fines de riego
y consumo humano y animal. En el caso del río Mantaro, la situación es
aun más crítica ya que este ha perdido su valor de uso como recurso
hídrico al no poder ser usado con fines e abastecimiento de agua para
riego y uso industrial.
Ancash: Las empresas Minera Antamina y Pierina han afectado tierras
dedicadas a la actividad ganadera y agrícola, persistiendo problemas
ambientales derivados de la construcción de infraestructura que afectan
tierras de riego y pastoreo.
Junin – La Oroya: Según datos recientes, un promedio de 13 de cada 30
menores de edad muestran niveles elevados de plomo en su torrente
sanguíneo. Para la Dirección Nacional de Salud ambienta (DIGESA), los
habitantes de La Oroya están expuestos a serios problemas crónicos de
salud, principalmente por la descarga de contaminantes tóxicos de la
Fundición.
El caso del río Mantaro es una muestra de cómo un importante afluente
puede ocasionar enormes pérdidas económicas a una región y además nos
muestra el futuro de las poblaciones afectadas al no poder utilizar las
aguas para la agricultura y la industria. Continuando el curso del río
Mantaro, recibe a innumerables tributarios, muchos de los ellos con
aguas de excelente calidad que terminan contaminadas al descargar sus
aguas al río, ocasionando la pérdida de recursos hidrobiológicos y la
ruptura del ciclo biológico, privando a la población ribereña de
abundantes recursos necesarios para su dieta y economía. A tal grado han
llegado los niveles de contaminación del río que al pasar por la ciudad
de Huancayo, sus aguas no son utilizadas con fines de riego, ni para
consumo humano ni industrial: La ciudad de Huancayo se abastece del río
Shullcas, un tributario que desciende del nevado Huaytapallana,
mostrándose así un ejemplo de los efectos económicos que genera la
minería al inutilizar un recurso tan impórtate para el desarrollo de una
ciudad.
Otro efecto de la minería es el costo que representa a la economía
nacional el mantenimiento y reparación de las turbinas de generación
eléctrica de las Centrales Hidroeléctricas del Mantaro, Santiago Antunez
de Mayolo y Restitución, por el desgaste por abrasión y corrosión los
rodetes de las turbinas, debido al alto contenido de sólidos en
suspensión y sustancias químicas corrosivas arrojados por las mineras.
Finalmente los efectos económicos de la actividad minera sobre los
ecosistemas se reflejan, en la pérdida del valor de uso de las aguas del
río, que viene privando a la capital de disponer las aguas de este
importante río con la ejecución del Proyecto Transvase de las aguas del
Río Mantaro, el cual fue propuesto como una solución a la escasez de
agua de la Capital peruana, pero que, debido a la contaminación del agua
con materiales pesados, no pueda ser usado, ocasionando una gran pérdida
de posibilidades de generación de energía eléctrica y suficiente
dotación de agua con fines de riego de tierras áridas para impulsar la
agricultura en costa y uso en la industria.
Moquegua: La descarga de contaminantes atmosféricos en la cuidad de Ilo,
emitidos por cerca de 04 décadas de la Fundición Southern Perú Copper
Corporation, aun no han sido remediadas. Los conflictos sociales que e
han presentado están relacionados con la contaminación del aire debido a
la emisión de gases sulfurosos anhídrido nítrico polvo sedimentable el
cual afecta la producción agrícola del Valle de Ilo.
Loreto: En la ciudad de Iquitos, un gran problema ha generado la
extracción de oro de la cuenca del río Nanay, lo cual ha ocasionado la
contaminación de sus aguas con mercurio, constituyéndose un grave riesgo
de salud de la población que habita en esta cuenca.
Efectos de la Minería sobre la Economía del Perú
Con la apertura de la economía liberal en los años 90, el sector agrario
fue sumamente perjudicado debido a los subsidios aplicados por los
países exportadores para favorecer la entrada de productos importados al
mercado nacional. Esto trajo como consecuencia el menoscabo de la
producción agrícola y contribuyó a la caída de los precios de los
principales productos agropecuarios: el arroz, papa, carne, lana y
fibra, entre otros. La situación se agravó aún más por el incumplimiento
del gobierno de dar prioridad al desarrollo del sector agrario y de
aplicar medidas efectivas para su reactivación
Durante el gobierno de Alberto Fujimori, se aplico un programa económico
neoliberal el cual brindó las condiciones propicias para atraer la
inversión extranjera. Esto permitió que los empresarios mineros se
beneficiaran, afectando a los productores agropecuarios y otros sectores
económicos, incrementando el desempleo. Durante este período, se reforzó
el centralismo y se profundizó la recesión. Por su parte el gobierno de
Alejandro Toledo, con la misma política económica, obligo a seguir las
recomendaciones del Fondo Monetario Internacional y facilito la
inversión de las empresas mineras. Y por ultimo el actual gobierno
presidido por Alan García Pérez le da continuidad a estas iniciativas
antipopulares.
Aun cuando en el Perú las exportaciones mineras ascienden a US$ 4 573
millones de dólares anuales y representan el 51% de las exportaciones
totales, la producción minera sólo contribuye con el 5% del Producto
Bruto Interno (PBI), aportando en impuestos con un promedio anual de 1.9
% de sus exportaciones. Entre 1992 al 2002 la producción minera
acumulada superó los 63 mil millones de soles, pero sólo aportó como
canon 654 millones de nuevos soles, lo que es apenas el 1%.
La actividad minera tiene un limitado efecto multiplicador en la
producción y el empleo, debido al alto nivel tecnológico incorporado en
las nuevas inversiones desde los años 90. La minería peruana sólo emplea
directamente a 67 mil personas de la población económicamente activa de
los cuales 10 mil son personal en planilla con beneficios sociales y 57
mil bajo el sistema de SERVICES, sin beneficios sociales, con trabajos
de 12 horas y jornales inferiores a 9 dólares.
Se estima que la generación de 1 puesto de trabajo en el sector tiene un
costo de $ 267.00. En Casapalca, por ejemplo, solo hay 110 empleados en
planilla y 1,548 se encuentran bajo el régimen de las Services.
Asimismo, la minería al no contar con las familias mineras en el área de
operaciones no consume productos de la zona. Incluso para la
alimentación del personal se adquiere alimentos en frío de proveedores
extranjeros.
Desde hace más de 10 años, en el Perú, se viene aplicando una política
neoliberal sujeta a los compromisos de los gobiernos de turno con el
Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, OMC, BID, etc. Dentro de
este contexto, se dictaron normas que otorgaron prioridad a la actividad
minera sobre la actividad agrícola; facilidades para el acceso a tierras
y agua para uso minero, vulnerando los derechos de propiedad de las
comunidades; facilidades económicas para el desarrollo de la minería en
mejores condiciones que otros sectores económicos, a través de contratos
de estabilidad tributaria, beneficios por la reinversión de utilidades,
la exoneración de impuestos, la flexibilización laboral, la
fiscalización ambiental, etc.
El artículo 62º de la Constitución Política de 1993, vulnera los
intereses del Estado prestando hospitalidad a un régimen de absoluta
competencia de libre mercado sin ninguna posibilidad de que el propio
estado pueda intervenir y tener presencia en la implementación de los
tributos y otras contribuciones, no considera la soberanía propia de
proteger los recursos naturales y su utilización racional afectando
nuestro patrimonio sin transmitir los beneficios a la población.
Responsabilidad Social
El artículo 89º de la Constitución Política de 1993, sólo reconoció el
carácter imprescriptible del derecho de propiedad de las comunidades
campesinas y nativas sobre sus tierras, no haciendo lo mismo con las
características de inembargabilidad e inalienabilidad como lo establecía
la Constitución de 1979. En ese sentido, la actual Constitución no
garantiza el derecho de las comunidades a un territorio que ha sido suyo
desde tiempos inmemoriales, disminuyendo el derecho de propiedad y no
reconociendo todos los atributos que este derecho tiene en el caso de
las comunidades con respecto a las tierras y territorios que ocupan.
Los propietarios de los territorios, sean comunales o individuales, sólo
tienen derecho al suelo, mientras que el Estado es propietario del
subsuelo, en donde se encuentran los recursos mineros. Por ello, las
concesiones para el desarrollo de las actividades mineras sitúan en una
posición de inseguridad jurídica el derecho de propiedad de las
comunidades, muy a pesar de que la Constitución Política señale que este
derecho es inviolable, que el Estado lo garantiza y que a nadie se pueda
privar de su propiedad sino, exclusivamente, por causa de seguridad
nacional o necesidad pública declarada por ley. Sin embargo, es el
propio Estado que, mediante el procedimiento que le compete al
Ministerio de Energía y Minas, viola la Constitución y el derecho de
propiedad con el fin de otorgar tierras a las empresas mineras cuando
las comunidades no están de acuerdo en cederla para la realización de
actividades mineras, con ello el propio Estado viola derechos de sus
ciudadanos.
El conflicto generalmente se origina cuando se hacen contratos de
compraventa de tierras para que las empresas mineras tengan acceso y
desarrollen sus actividades. Estos contratos no observan los requisitos
legales establecidos por la ley No. 26505 que señala que para disponer,
gravar, arrendar o ejercer cualquier otro acto sobre las tierras
comunales de la sierra o selva, se requerirá del Acuerdo de la Asamblea
General con el voto no menor de los dos tercios de todos los miembros
hábiles de la Comunidad, mientras que para el caso de la costa se
requerirá el voto a favor de no menos del cincuenta por ciento de los
miembros asistentes a la Asamblea instalada con el quórum
correspondiente.
En la realidad, las empresas se aprovechan de las urgencias económicas
de los pobladores, de la falta de conocimiento de sus derechos.
Asimismo, el carácter expropiatorio de la vigente ley de servidumbre
minera y su rechazo por parte de las comunidades han hecho que su
aplicación sea inviable (además de ser una norma inconstitucional)
El Estado no ha implementado procedimientos de participación y consulta
adecuados y efectivos, para que las comunidades tomen decisiones en la
función a sus prioridades de desarrollo o sobre el desarrollo de
actividades mineras en sus territorios, de acuerdo al Convenio Nº 169 de
la OIT, Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países
Independientes, suscrito por el Estado Peruano.
Responsabilidad Ambiental
Los pasivos ambientales y sociales del sector minero no han sido
resueltos totalmente hasta la fecha: cuencas, lagos, lagunas y ciudades
contaminadas y en destrucción permanente, conflictos entre las
comunidades y las empresas por el control de la tierra. Todo esto se
intentó resolver con la aplicación por cinco años de los Programas de
Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) por parte de las empresas mineras,
sin embargo, no se han obtenido resultados satisfactorios públicos hasta
la fecha.
La autoridad encargada de la fiscalización y el cumplimiento de estos
programas es el Ministerio de Energía y Minas. Este órgano ha incurrido
en violación de sus propias normas al exigir el cumplimiento de los
compromisos asumidos por las empresas mineras, facilitando la ampliación
del período de ejecución de los PAMAs con la dación de una nueva norma:
el PEMA (Programa Especial de Manejo Ambiental) para empresas que no
hayan cumplido con el PAMA pueden acogerse al PEMA.
Tras el otorgamiento por el Estado de las concesiones mineras, las
empresas desarrollan el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) con una
Consultora Ambiental pagada por la empresa y se procede a la aprobación
del mismo por el Ministerio de Energía y Minas después de la Audiencia
Pública. Esta última no constituye una consulta sino una reunión para
sugerir cambios que permitan superar las 'imperfecciones' del EIA. El
Ministerio de Energía y Minas no tiene la capacidad para fiscalizar la
veracidad de los datos de los indicadores ambientales consignados en la
línea base del EIA y hasta el momento no ha desaprobado ningún EIA
correspondiente a un proyecto minero de mediana o gran envergadura que
implique el retiro del mismo. A pesar que existe un rechazo al
mecanismo, poco se hace para mejorar el procedimiento. La Audiencia
Pública resulta ser un mecanismo estatal pro mina con fachada
democrática y participativa.
Responsabilidad Económica:
El principal mecanismo de captación para el Estado de las ganancias
mineras es el impuesto a la Renta. En el Perú, el mencionado impuesto es
del 30% de las utilidades de la empresa, igual para todos los sectores,
sin embargo esto cambio desde el Gobierno del dictador Alberto Fujimori,
al conceder a las empresas mineras exoneraciones y descuentos
especiales.
De los privilegios que tienen las empresas mineras el màs importante es
el régimen especial de incentivos a la inversión, por el cual las
empresas podrían reinvertir hasta el 80% de sus utilidades, libres de
impuestos. Diversas empresas se acogieron a este dispositivo lo que
permitió pagar menos impuestos por el equivalente del 30% de ese monto,
es decir, US$$ 417 millones de dólares. Este beneficio fue derogado en
setiembre del 2000; pero invocando la estabilidad tributaria empresas
como Yanacocha y Cerro Verde presentaron programas de reinversión,
solicitando el beneficio ya suprimido. Estos fueron concedidos
permitiendo un menor pago de impuesto a la renta por US$ 57 millones y
US$ 240 millones, respectivamente, pese a que registraron millonarias
ganancias. Gracias a las exoneraciones, el pago de Impuesto a la Renta
del sector minero, apenas equivalió al 13% del valor total de sus
exportaciones en el 2005.
El Canon minero que reciben los gobiernos regionales y municipales es la
mitad del impuesto a la renta que pagan las empresas mineras, por lo que
todos los privilegios tributarios de que han gozado han sido a costa de
las regiones y municipalidades que han dejado de percibir la parte que
les corresponden por la explotación de sus recursos naturales.
Otros de los tantos privilegios dados a la minería es la devolución del
impuesto general a las ventas (IGV) pagado en la exploración minera.
Asimismo, las empresas mineras pueden deducir de su pago de impuestos a
las inversiones que afecten en obras viales, puertos, salud, vivienda,
telecomunicaciones, entro otros. Considerando las dificultades para la
fiscalización de estas inversiones, ello deja abierta una potencial
puerta para reducir en exceso sus pago de impuesto. Además tampoco se
encuentran afectas al impuesto predial cuando son construidas sobre las
concesiones mineras.
El Impuesto a las Sobreganancias Mineras: El gobierno de Botswana se
queda con cerca del 80% de las utilidades que la mina de diamantes
genera. En Bolivia, y después de estas últimas reformas, el Estado se
queda con el 85% del valor del Gas y petróleo. En Ecuador se viene
aplicando un impuesto del 50% a las sobreganancias. Durante el 2006, las
principales empresas mineras obtuvieron ganancias por S/. 22 mil
millones de Soles, unos S/. 10 mil millones más que en el año anterior.
Si se aplicase el Impuesto a las sobreganancias de las grandes mineras
del 505 como en Ecuador, tomando como base los precios del 2005(ya que
eran sumamente elevados), el Estado recaudaría unos S/. 5 mil millones
de soles; es decir, 10 veces mas lo que el Estado reparte para el
programa de vaso de leche a todos los distritos del país. Más de lo que
gana todos los maestros del Perú, los cuales llegan a 300 mil.
Suficiente para que en un par de años todos los peruanos tengan agua
potable.
Aunque el actual gobierno, durante la campaña electoral, se comprometió
a aplicar un impuesto a las sobreganancias mineras, una vez en el poder
se retractaron de su promesa. Sin embargo, ante la presión social para
que la minería aporte más recursos al desarrollo regional y local,
negociaron un “Aporte Voluntario” con las grandes empresas mineras que
no alcanzan ni la décima parte de lo que podría ser un impuesto a las
sobreganancias, aporte que ha sido objeto de serias críticas las cuales
paso a mencionar:
a) En lugar de imponer su soberanía, y el interés nacional, el gobierno
se ha rebajado al nivel de un mendigo ante las mineras.
b) El monto pactado (500 millones de soles) es mínimo comparado con las
enormes ganancias extraordinarias que las empresas mineras están
obteniendo.
c) Bajo las condiciones pactadas, basta que los precios internacionales
de los metales caigan un poco, para que el aporte se reduzca a niveles
irrisorios.
d) El Estado Peruano abdica de sus responsabilidades pues el “Aporte
Voluntario” queda en manos de las mismas mineras que lo van a manejar e
invertir como mejor les parezca.
De esta manera, en lugar de contar con un impuesto que sea aplicado de
forma imparcial y equitativamente a las ganancias extraordinarias de las
empresas mineras, lo que obtienen el Estado es una limosna insuficiente,
incierta e improvisada.
Resulta urgente tener una participación justa en la riqueza producida
por la extracción de recursos que pertenecen a la Nación. Recursos que
pertenecen a toda la nación peruana y no a un grupo de empresas
depredadoras de la vida y el honor de las poblaciones indígenas que por
centurias convivieron en armonía con su entorno. Es necesario que haya
un reparto mas equilibrado de las ganancias extraordinarias de la
minería. Las ganancias generadas por la explotación de nuestros
minerales son claves para el país, ya que si no aprovechamos en
establecer mecanismos que permitan la distribución justa de las
ganancias será muy difícil en el futuro remontar el futuro y la pobreza
con recursos que no son renovables.
Propuestas
a) Es necesaria la creación de una Autoridad Autónoma que pueda asegurar
la supervisión e implementación de instrumentos para la protección
ambiental, que rompa de manera definitiva la dependencia del sector
Energía y minas.
b) Asegurar que la población potencialmente afectada sea ampliamente
informada y adecuadamente consultada al respecto.
c) Implementar una política de adecuado manejo sobre los recursos
naturales que se base sobre la consulta adecuada con la población antes
de decidir la explotación de sus tierras. Permitiendo a los pueblos
participar de los beneficios de la explotación de sus recursos.
d) Indemnizaciones justas por los daños generados por las actividades
extractivas, monitoreando los indicadores ambientales y de salud pública
(el que contamina paga).
e) El Estado debe de establecer una tasa del 50% como impuesto a las
sobreganancias, además de regular las operaciones de las empresas
mineras bajo el marco de cualquier actividad privada sin privilegios ni
restricciones, lo cual incluye la supervisión sobre derechos laborales y
tributarios.
f) Establecer mecanismos permanentes de control y fiscalización sobre
cualquier actividad de exploración o explotación minera a fin de evitar
que utilicen el poder económico para corromper autoridades regionales y
judiciales.
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Lic. Adm. Carlo Augusto Melofiro López
Licenciado
en Administración de Empresas obtenido en la Universidad Nacional del
Callao con estudios de Post Grado en Gobernabilidad y Gerencia Política
en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Experiencia en diseño e
implementación de proyectos sociales, planificación estratégica,
desarrollo sostenible y en el fortalecimiento de capacidades para
gobiernos locales, micro y pequeñas empresas. Actualmente se desempeña
como Consultor en temas relacionados a Gobiernos Regionales y Locales
ubicados en las regiones de Junín, Pasco, Huanuco y Huancavelica además
de ONGD vinculadas al desarrollo de proyectos de impacto social y
medioambientales.
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