No obstante la realidad muestra otro resultado.
Considérese como lo destaca proyectohambre.org, Latinoamérica es una región sumamente heterogénea que abarca una zona vasta y con características geográficas muy diversas. La población total de Latinoamérica es de 525 millones de personas. En la región hay diversos grupos de personas, inclusive más de 200 grupos indígenas, así como minorías étnicas de ascendencia africana.
Pese a las diversas características de clima, nivel económico y antecedentes históricos en los diferentes países de Latinoamérica, hay un nexo común que caracteriza la naturaleza de la pobreza y el hambre en la región. Latinoamérica se distingue por las desigualdades extremas existentes dentro de la sociedad, basadas en una trama de características como género, raza/etnia, clase y ubicación geográfica. Las poblaciones indígenas de Latinoamérica suelen ocupar los niveles más bajos de la sociedad y, por consiguiente, son los que más probablemente tengan que enfrentar las atrocidades de estas enormes desigualdades.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha señalado recientemente, que la población que sufre desnutrición en el mundo aumentó el año pasado a 923 millones de personas como consecuencia del alza de precios de los alimentos.
Los números de la FAO dicen que 54 millones de personas sufren de desnutrición crónica en Latinoamérica, donde la situación empeoró de manera alarmante en la última década, sobre todo en América Central y en el Caribe. En los últimos diez años, el número de personas con hambre en Centroamérica aumentó de 5 a 6,4 millones y en el Caribe, de 7,3 a 8,8 millones. Según Maximiliano Cow, un experto chileno de la FAO, la situación en algunos países de América del Sur como Brasil y Perú ha mejorado, con una cifra de disminución del 30%. El último estudio no incluye la situación de la Argentina.
Eportal,net nos agrega al respecto, que la FAO advirtió que los altos precios de los alimentos constituyen un obstáculo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en particular el que se refiera a reducir el hambre a la mitad para 2015.
Además, el aumento del precio de los combustibles y fertilizantes complica aún más la consecución de esta meta.
Entre 2007 y 2008, los alimentos se han incrementado en más del 50% y los fertilizantes se han duplicado.
La FAO subrayó que para reducir el número de personas hambrientas en 500 millones en los siete años que quedan para 2015 requerirá un esfuerzo mundial decidido y de acciones concretas.
Para hacer frente a la emergencia alimentaría, la organización ya tiene el "Programa mundial de lucha contra el hambre", para el que se necesitan anualmente 24 mil millones de dólares en inversiones públicas en los países pobres.
El programa contempla la mejora de la producción agrícola en las comunidades rurales más pobres, con una inversión de 12 mil millones de dólares. Para los más necesitados —unos 214 millones— la cuestión sigue siendo cómo facilitarles el acceso a la comida, para lo que se proyecta un presupuesto de 5.200 millones de dólares.
Los diferentes gobiernos tienen también su responsabilidad en la tarea de cumplir con el objetivo que se propuso la FAO de conseguir que los 800 millones de personas con hambre del mundo pasaran a ser 400 antes de 2015. Para esto, los pobres deberían disminuir en un orden de 20 millones por año. Sin embargo, hasta ahora solo se consigue una reducción de 8 millones anuales.
Néstor Rivero nos recuerda, que Argentina produce 10 veces los alimentos que consume, pero hay mucha gente, y niños, que mueren de hambre. Brasil 8 veces, y es igual. Y América Latina, 3 veces lo que necesita para consumir, salvo Haití, Dominicana y Panamá con problemas de producción. "No hay excusa para que haya hambre en nuestra región, el problema es el modelo de concentración de riqueza y mala distribución del ingreso. Aunque mejoramos, la meta es desterrar la desnutrición gradualmente de aquí a 2025", señaló al Diario Clarín el representante de la FAO para Latinoamérica y el Caribe, José Graziano Da Silva.
Ex responsable del plan Hambre Cero en Brasil, Da Silva dijo, que en la región hay 53 millones de desnutridos por indigencia (de ellos, 20 millones son niños), dentro de los 216 millones de pobres, 42% de la población. "La pobreza baja y países como Argentina —que hizo una labor sorprendente estos años en seguridad alimentaria—, Brasil, Cuba, Costa Rica, Chile, Colombia o Ecuador mejoran.
Pero el resto no tanto, y es un tema que no requiere costos altos —tenemos excedentes de alimentos— sino cambios de políticas públicas".
La FAO señala que los gobiernos no saben dónde están los pobres, los que pasan hambre. A veces la madre de niños subnutridos lo oculta por vergüenza. Y son esas organizaciones las que saben, están involucradas en las búsquedas de soluciones directamente. También critican, por ejemplo el MST por los atrasos en la reforma agraria. O advierten sobre el impacto ambiental y de dependencia del modelo de producción de soja y transgénicos en general, en Brasil, Argentina y Paraguay. La FAO advierte la necesidad de diversificar la producción agropecuaria.
Definitivamente, los gobiernos deben prestarle más atención a esta grave situación, saber administrar eficientemente sus entradas económicas, riquezas que ayuden a resolver los serios problemas que muchos países afrontan, como el caso de Venezuela que debe invertir sus dólares, ingresos en pro de la salud, educación, vivienda y sobre todo la producción de sus productos básicos y no depender de la importación de estos.
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela).
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