Por ejemplo el caso de Lucchetti en el Perú, desde el segundo semestre del año 1996 la empresa, comenzó a realizar las gestiones para construir una planta de fabricación de pastas en el barrio de Chorrillos, en Lima, frente a un área silvestre protegida, entre otros, por el convenio internacional de aves migratorias "Ramsar". Una vez iniciadas las primeras obras "visibles" de las instalaciones de la usina, -con los permisos municipales y legales correspondientes- vecinos alarmados comenzaron sus reclamos por el riesgo que significaba una industria de envergadura en las inmediaciones de los pantanos. Más tarde el municipio de Lima, organizaciones ciudadanas de derecho y resguardo ambiental denunciaron para impedir la construcción de la planta de pastas de Lucchetti.
¿Qué puede haber fallado? Sin dudas que fue la falta de información
correcta, en relación a aspectos ajenos al negocio mismo, pero que
terminaron con el mismo. Vale decir, aquí lo que falló fue no contar con
una apreciación política estratégica, que les indicara los riesgos de la
inversión, que les diera a conocer quiénes eran los actores que podían
intervenir para impedirla, por una u otra razón, cuál era la posición
que iban adoptar ambos gobiernos ante un posible conflicto, cuál era la
postura de la opinión pública peruana, qué tanto podían influir aspectos
históricos de la relación entre Chile y Perú, cómo podían influir los
nacionalistas, cuyo objetivo siempre es oponerse a todo lo que sea o
venga de Chile, etc. En definitiva, contar con una apreciación sobre los
problemas estructurales que podían influir así como las reacciones
nacionalistas y proteccionistas que se podrían generar.
Tenemos así que hoy en día, cualquier negocio que se quiera iniciar en
el extranjero, necesita de un análisis más complejo y profundo de tal
forma de asegurar la inversión de factores ajenos al negocio mismo,
donde entran dinámicas políticas, geográficas, históricas, humanas y
económicas entre otras.
Con el curso de las décadas, y en particular desde 1991 con la
desaparición de la Unión Soviética, el hecho geopolítico más importante
de la historia de la segunda mitad del siglo XX, seguido por el
establecimiento de la Unión Europea a partir de 1992, la geopolítica no
ha hecho más que reafirmar su importancia en todos los medios en los que
se elaboran apreciaciones y análisis estratégicos, diseños de política
exterior y toma de decisiones, sean de carácter económico corporativo,
político estatal nacional, militar nacional y multinacional.2 La
sociedad global de nuestro tiempo se caracteriza entre otras cosas por
el tamaño de las organizaciones, el nivel de conciencia pública
internacional, la diversidad de actores económicos sociales y políticos.
Ello, lleva a que un estudio geoestratégico es importante cuando se
quiere invertir en el extranjero. Toda vez, que los factores de análisis
que estos consideran pueden aproximar al inversionista a vislumbrar una
cierta certeza en un mundo que por sus características es incierto. Hay
múltiples factores que pueden influir en un negocio o viceversa, hay
numerosos factores que se derivan del negocio que pueden influir en un
Estado. Hay un escenario en que deben desenvolverse los países, las
sociedades y las empresas, que están íntimamente ligadas, la
globalización acerca, masifica pero también acentúa las diferencias en
las políticas que adoptan los distintos Estados, lo que puede tener
influencia directa en un determinado negocio.
Es por ello, que cuando se invierte en el extranjero, el inversionista,
debe asegurarse de conocer bien, no sólo la situación económica y del
mercado, sino que la situación geoestratégica y geopolítica en que se
desarrollan las relaciones entre los Estados involucrados indirectamente
en el negocio y la sociedad política del país donde se hace la
inversión. Es importante conocer las costumbres, la forma de trabajar,
cuales son los conflictos que se pueden generar, los intereses en juego,
las expectativas de la población, en fin, múltiples variables
geoestratégicas.
Como dice George Soros .la forma de globalización que hoy prevalece esta
desequilibrada. Los mercados especialmente los financieros, se han hecho
globales, pero no ha ocurrido lo mismos con las instituciones que
resultan necesarias para que una sociedad florezca, o incluso para que
sobreviva. Las ordenaciones políticas se basan en la soberanía de los
Estados; no son suficientes para cuidar de los intereses colectivos de
la humanidad, como la paz, la seguridad, el medio ambiente, la justicia
social, e incluso la estabilidad de los mercados financieros. Esto
mismo, hace que en un mundo globalizado, sólo en algunos aspectos, es
necesario que los negocios se hagan basándose en un conocimiento mucho
más integral que el meramente económico o financiero, toda vez que hay
aspectos culturales importantes que deben considerarse, de otra forma se
corre el riesgo que asuntos políticos ajenos a la empresa y directamente
al negocio influyan para bien o para mal en el mismo.
En este orden de cosas, por ejemplo, en negocios en países vecinos, es
necesario tener en cuenta los aspectos geopolíticos que de una forma u
otra pueden contaminar un determinado negocio.
Debemos partir de una premisa para entender el fenómeno, nuestra
comprensión de la realidad es intrínsecamente imperfecta, y todos los
constructos humanos adolecen de alguna imperfección. Por lo tanto,
debemos asumir que un negocio sin conocer bien la realidad del país
donde se va a ejecutar tendrá inevitablemente un riesgo difícil de
calcular sólo con un análisis de mercado o financiero.
Uno de los aspectos que estudian mancomunadamente la teoría del Estado,
la Geopolítica y la geoestratégia, es el relativo poder del Estado, que
en el presente se dirime o trasciende del ámbito local y nacional al
marco regional o mundial, lo que tiene una influencia, en algunos casos
decisiva, en los negocios que se emprendan, tanto por el vertiginoso
progreso técnico científico de las comunicaciones, como porque, los
conflictos de antaño limitados geográficamente, hoy tienden a influir en
las relaciones comerciales de un mundo globalizado.
Un ejemplo de ello, es toda la dinámica que se produjo con el
abastecimiento de gas de Bolivia a Argentina y de Argentina a Chile. Sin
dudas, esta triple relación comercial, tuvo y tiene, un impacto político
estratégico no sólo en los tres países directamente involucrados sino
que en otros como Perú, Venezuela y Brasil, que algo tienen que decir
sobre este tema energético en la región.
Este negocio que está en manos de empresas privadas transnacionales, ha
sido traspasado a los Estados involucrados, lo que tuvo grandes
repercusiones políticas. Por ejemplo, el rechazo de la población
boliviana a la posibilidad de que Chile se beneficie de alguna manera
con la exportación de gas natural, fue una las principales causas de una
rebelión popular que derribó de la presidencia al empresario Gonzalo
Sánchez de Lozada.
Por su parte, no nos olvidemos que el ex presidente de Bolivia Mesa
autorizó la venta de cuatro millones de metros cúbicos diarios de gas
natural a Argentina, por un período de seis meses, prorrogable, y con la
condición de que "ni una sola molécula" del hidrocarburo fuera revendida
a Chile. Para Chile, este es un problema geoestratégico y por ende
también de seguridad. Chile basó su crecimiento industrial en el gas,
sin contar con tal recurso. Afortunadamente se encuentra en un punto en
el que su economía, por el momento, puede sostener la importación del
recurso. Pero sin dudas que este es un problema estratégico sin solución
por el momento, que de no enfrentarlo tendrá graves consecuencias para
la economía y la seguridad del país.
Otro caso de ejemplo, es la disputa que se ha dado, entre Rusia y
Ucrania por el precio del gas que desató un debate sobre la dependencia
de Alemania y Europa del gas ruso, con una participación de alrededor
del 35%. Rusia es el abastecedor de gas más importante de Alemania. Las
empresas del sector dicen que el abastecimiento de Alemania está
asegurado. No obstante, en el país ha comenzado un debate en torno al
futuro del abastecimiento energético. Ucrania, como país de tránsito,
desempeña un papel central en el abastecimiento de gas en Europa. Por la
ex república soviética pasan cinco gasoductos, de los cuales dos son
para el abastecimiento de la propia Ucrania.
Este es otro caso, en que se combinan empresas privadas con los Estados
involucrados, teniendo este negocio también una influencia
geoestratégica. Ucrania consume por años unos 80.000 millones de metros
cúbicos de gas. La cuarta parte, unos 20.000 millones, proviene de
fuentes propias. Rusia aportó el año pasado 24.000 millones. La mayor
parte, unos 36.000 millones, proviene de Turkmenistán, pero ese gas pasa
también por Rusia.
Para Europa, la cuestión del abastecimiento de gas es estratégica: ¿cuán
dependiente puede ser la Unión Europea del gas ruso? Las importaciones
de gas europeas continuarán en aumento, porque las reservas propias por
ejemplo, en el Mar del Norte ante las costas británicas, se están
acabando.
"Lo que necesitamos no es un mayor abastecimiento desde Rusia, sino
fuentes alternativas", dice un alto ejecutivo de una empresa energética
alemana que no participa en la construcción del gasoducto a través del
Báltico. Pero opciones realistas no existen actualmente. Vía gasoducto
sólo puede competir el gas noruego.
Vemos así, como hay una interacción entre las empresas y los Estados, lo
que antes era sólo un asunto de Estado. Hoy con la globalización lo
asumen las empresas. Una empresa para hacer valer sus intereses
económicos, debe ser capaz de predecir las reacciones de la competencia,
para anticipar la probabilidad de los resultados de una situación
determinada. El conocimiento y el saber aparecen entonces como los
fundamentos del poder, lo que es así para los Estados hoy también lo es
para las empresas y sus negocios.
Por ejemplo, empresas europeas están desarrollando visiones. El
consorcio austriaco OMV planea la construcción del gasoducto "Nabuco",
desde Irán, pasando por Turquía, hacia Europa Occidental. También la
licuofacción de gas, que, debido al caro proceso de producción, no era
competitivo hasta ahora, esto puede pasar a ser una alternativa siempre
y cuando los precios sigan en ascenso.
El consorcio alemán Eon planea construir en Wilhelmshaven una primera
terminal para gas líquido, que sería producido en Qatar. Los costos del
proyecto se calculan en unos 5.000 millones de euros. Pero ello, son
proyecciones de futuro. "Europa depende hoy de Rusia y seguirá
dependiendo por un buen tiempo", dice el experto Berthold Hannes, de la
asesoría de empresa A. T. Kearney. Como vemos, existe en las relaciones
comerciales en un mundo globalizado e interdependiente una
incertidumbre, una cierta evidencia que algunas relaciones comerciales a
nivel de empresas tienen repercusiones estratégicas a nivel de Estados.
Ya ambos sectores el público y el privado, tienen que tomar conciencia
de enfrentar los problemas y proponer soluciones que muchas veces no
tienen precedentes ni económicos ni geopolíticos.
Entre las empresas y los Estados hay una transición geopolítica, en que
las decisiones y las acciones que se adopten tienen repercusiones en las
personas y por ende en las sociedades, es por ello que éstas deben estar
en condiciones de participar en los debates y la interacción que se
derive de la situación geoestratégica que implica un determinado
negocio.
Según Philippe Delmas, .la geopolítica binaria terminó. El fin de los
lazos de seguridad y la diversidad de las integraciones económicas,
impiden toda clasificación que se reduzca a dos elementos. Hay otros
actores en el mundo internacional que nacen en este juego de poder
mundial, como son las empresas transnacionales y por ende los negocios
que ellas llevan adelante en distintos lugares del planeta.
Estimo que reducir esto sólo a los rubros de carácter estratégico de
tipo energéticos, como gas y petróleo, es una sobre simplificación de
esta realidad. Ello, debido a que todos los negocios importantes pueden
tener repercusiones geoestratégicas y geopolíticas. Por ejemplo, un
empresa que se instala en un país que influye en el desarrollo de un
sector importante de ese Estado, como el sector minero, caso de Chile o
en las comunicaciones; u otra que influya en los índices como fuente de
trabajo, como la agricultura, los grandes megamercados o tiendas de
retail, indiscutiblemente, que en estos casos, su buen o mal actuar
tendrá repercusiones sociales, de seguridad y en definitiva políticas.
Los mercados internacionales permiten el desarrollo de las economías,
puesto que, estas pueden producir distintos bienes y colocarlos en estos
mercados para ser adquiridos por aquellos países donde no se pueden
producir de una manera eficiente como el país oferente del bien, y este
a su vez puede beneficiarse de los demás bienes o servicios en los
cuales los otros países tienen una mejor ventaja competitiva.
Si bien este tipo de modelo económico es altamente criticado por la
falta de trasparencia de los entes multilaterales a cargo, se tienen
grandes beneficios en todos los ámbitos. Es por esto, que es substancial
la globalización, cuando un país exporta y hace que sus bienes estén en
los mercados internacionales, éste puede obtener beneficios a nivel
macroeconómico, como también las empresas que en él están, pueden sacar
beneficios con políticas microeconómicas eficientes, pues pueden generar
empleo, y por ende las políticas macroeconómicas del gobierno generar
mejor redistribución de la riqueza entre la población. Pero este
.círculo virtuoso., pueden desvirtuarlos ámbitos políticos estratégicos
que son de difícil pronóstico sin una apreciación que considere todos
los factores e intereses en juego. Es por esta razón que las
circunstancias exigen la mantención de un ámbito de confianza como
sostén de la cooperación, y éste debe ser inexorablemente de naturaleza
política y estratégica del cual las empresas deben estar debidamente
informadas.
Así vemos que los negocios están íntimamente ligados a la geoestratégia
y a la geopolítica, de ahí que sea necesario que los grupos económicos,
las transnacionales y las empresas nacionales, no importando su tamaño,
tengan la necesidad de contar con información útil, que les permita
adoptar las mejores resoluciones en vistas a la situación política
estratégica que viva el país y la región donde se quiera invertir o
instalar. Así disminuyen los factores de riesgo y aseguran su inversión
en un mundo donde reina la incertidumbre y múltiples intereses en juego
que el mercado por sí sólo no puede asegurar.
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