Geoestrategia y negocios en un mundo globalizado

Autor: Gonzalo A. Santelices Cuevas

Globalización e integración internacional

03-09-2008

Mucho se ha escrito sobre la globalización y especialmente sobre la creación de un mundo de los negocios, sin fronteras. Sin embargo, la realidad ha ido mostrando que los negocios no funcionan sólo por un factor económico o del mercado sino que, de ellos se genera una interacción entre los Estados y las empresas que son importantes considerar, tenemos ejemplos de mal manejo de factores externos al negocio mismo, que han hecho fracasar grandes proyectos de inversión en países extranjeros.

Por ejemplo el caso de Lucchetti en el Perú, desde el segundo semestre del año 1996 la empresa, comenzó a realizar las gestiones para construir una planta de fabricación de pastas en el barrio de Chorrillos, en Lima, frente a un área silvestre protegida, entre otros, por el convenio internacional de aves migratorias "Ramsar". Una vez iniciadas las primeras obras "visibles" de las instalaciones de la usina, -con los permisos municipales y legales correspondientes- vecinos alarmados comenzaron sus reclamos por el riesgo que significaba una industria de envergadura en las inmediaciones de los pantanos. Más tarde el municipio de Lima, organizaciones ciudadanas de derecho y resguardo ambiental denunciaron para impedir la construcción de la planta de pastas de Lucchetti.

¿Qué puede haber fallado? Sin dudas que fue la falta de información correcta, en relación a aspectos ajenos al negocio mismo, pero que terminaron con el mismo. Vale decir, aquí lo que falló fue no contar con una apreciación política estratégica, que les indicara los riesgos de la inversión, que les diera a conocer quiénes eran los actores que podían intervenir para impedirla, por una u otra razón, cuál era la posición que iban adoptar ambos gobiernos ante un posible conflicto, cuál era la postura de la opinión pública peruana, qué tanto podían influir aspectos históricos de la relación entre Chile y Perú, cómo podían influir los nacionalistas, cuyo objetivo siempre es oponerse a todo lo que sea o venga de Chile, etc. En definitiva, contar con una apreciación sobre los problemas estructurales que podían influir así como las reacciones nacionalistas y proteccionistas que se podrían generar.


Tenemos así que hoy en día, cualquier negocio que se quiera iniciar en el extranjero, necesita de un análisis más complejo y profundo de tal forma de asegurar la inversión de factores ajenos al negocio mismo, donde entran dinámicas políticas, geográficas, históricas, humanas y económicas entre otras.

Con el curso de las décadas, y en particular desde 1991 con la desaparición de la Unión Soviética, el hecho geopolítico más importante de la historia de la segunda mitad del siglo XX, seguido por el establecimiento de la Unión Europea a partir de 1992, la geopolítica no ha hecho más que reafirmar su importancia en todos los medios en los que se elaboran apreciaciones y análisis estratégicos, diseños de política exterior y toma de decisiones, sean de carácter económico corporativo, político estatal nacional, militar nacional y multinacional.2 La sociedad global de nuestro tiempo se caracteriza entre otras cosas por el tamaño de las organizaciones, el nivel de conciencia pública internacional, la diversidad de actores económicos sociales y políticos.

Ello, lleva a que un estudio geoestratégico es importante cuando se quiere invertir en el extranjero. Toda vez, que los factores de análisis que estos consideran pueden aproximar al inversionista a vislumbrar una cierta certeza en un mundo que por sus características es incierto. Hay múltiples factores que pueden influir en un negocio o viceversa, hay numerosos factores que se derivan del negocio que pueden influir en un Estado. Hay un escenario en que deben desenvolverse los países, las sociedades y las empresas, que están íntimamente ligadas, la globalización acerca, masifica pero también acentúa las diferencias en las políticas que adoptan los distintos Estados, lo que puede tener influencia directa en un determinado negocio.

Es por ello, que cuando se invierte en el extranjero, el inversionista, debe asegurarse de conocer bien, no sólo la situación económica y del mercado, sino que la situación geoestratégica y geopolítica en que se desarrollan las relaciones entre los Estados involucrados indirectamente en el negocio y la sociedad política del país donde se hace la inversión. Es importante conocer las costumbres, la forma de trabajar, cuales son los conflictos que se pueden generar, los intereses en juego, las expectativas de la población, en fin, múltiples variables geoestratégicas.

Como dice George Soros .la forma de globalización que hoy prevalece esta desequilibrada. Los mercados especialmente los financieros, se han hecho globales, pero no ha ocurrido lo mismos con las instituciones que resultan necesarias para que una sociedad florezca, o incluso para que sobreviva. Las ordenaciones políticas se basan en la soberanía de los Estados; no son suficientes para cuidar de los intereses colectivos de la humanidad, como la paz, la seguridad, el medio ambiente, la justicia social, e incluso la estabilidad de los mercados financieros. Esto mismo, hace que en un mundo globalizado, sólo en algunos aspectos, es necesario que los negocios se hagan basándose en un conocimiento mucho más integral que el meramente económico o financiero, toda vez que hay aspectos culturales importantes que deben considerarse, de otra forma se corre el riesgo que asuntos políticos ajenos a la empresa y directamente al negocio influyan para bien o para mal en el mismo.

En este orden de cosas, por ejemplo, en negocios en países vecinos, es necesario tener en cuenta los aspectos geopolíticos que de una forma u otra pueden contaminar un determinado negocio.

Debemos partir de una premisa para entender el fenómeno, nuestra comprensión de la realidad es intrínsecamente imperfecta, y todos los constructos humanos adolecen de alguna imperfección. Por lo tanto, debemos asumir que un negocio sin conocer bien la realidad del país donde se va a ejecutar tendrá inevitablemente un riesgo difícil de calcular sólo con un análisis de mercado o financiero.

Uno de los aspectos que estudian mancomunadamente la teoría del Estado, la Geopolítica y la geoestratégia, es el relativo poder del Estado, que en el presente se dirime o trasciende del ámbito local y nacional al marco regional o mundial, lo que tiene una influencia, en algunos casos decisiva, en los negocios que se emprendan, tanto por el vertiginoso progreso técnico científico de las comunicaciones, como porque, los conflictos de antaño limitados geográficamente, hoy tienden a influir en las relaciones comerciales de un mundo globalizado.

Un ejemplo de ello, es toda la dinámica que se produjo con el abastecimiento de gas de Bolivia a Argentina y de Argentina a Chile. Sin dudas, esta triple relación comercial, tuvo y tiene, un impacto político estratégico no sólo en los tres países directamente involucrados sino que en otros como Perú, Venezuela y Brasil, que algo tienen que decir sobre este tema energético en la región.

Este negocio que está en manos de empresas privadas transnacionales, ha sido traspasado a los Estados involucrados, lo que tuvo grandes repercusiones políticas. Por ejemplo, el rechazo de la población boliviana a la posibilidad de que Chile se beneficie de alguna manera con la exportación de gas natural, fue una las principales causas de una rebelión popular que derribó de la presidencia al empresario Gonzalo Sánchez de Lozada.

Por su parte, no nos olvidemos que el ex presidente de Bolivia Mesa autorizó la venta de cuatro millones de metros cúbicos diarios de gas natural a Argentina, por un período de seis meses, prorrogable, y con la condición de que "ni una sola molécula" del hidrocarburo fuera revendida a Chile. Para Chile, este es un problema geoestratégico y por ende también de seguridad. Chile basó su crecimiento industrial en el gas, sin contar con tal recurso. Afortunadamente se encuentra en un punto en el que su economía, por el momento, puede sostener la importación del recurso. Pero sin dudas que este es un problema estratégico sin solución por el momento, que de no enfrentarlo tendrá graves consecuencias para la economía y la seguridad del país.

Otro caso de ejemplo, es la disputa que se ha dado, entre Rusia y Ucrania por el precio del gas que desató un debate sobre la dependencia de Alemania y Europa del gas ruso, con una participación de alrededor del 35%. Rusia es el abastecedor de gas más importante de Alemania. Las empresas del sector dicen que el abastecimiento de Alemania está asegurado. No obstante, en el país ha comenzado un debate en torno al futuro del abastecimiento energético. Ucrania, como país de tránsito, desempeña un papel central en el abastecimiento de gas en Europa. Por la ex república soviética pasan cinco gasoductos, de los cuales dos son para el abastecimiento de la propia Ucrania.

Este es otro caso, en que se combinan empresas privadas con los Estados involucrados, teniendo este negocio también una influencia geoestratégica. Ucrania consume por años unos 80.000 millones de metros cúbicos de gas. La cuarta parte, unos 20.000 millones, proviene de fuentes propias. Rusia aportó el año pasado 24.000 millones. La mayor parte, unos 36.000 millones, proviene de Turkmenistán, pero ese gas pasa también por Rusia.

Para Europa, la cuestión del abastecimiento de gas es estratégica: ¿cuán dependiente puede ser la Unión Europea del gas ruso? Las importaciones de gas europeas continuarán en aumento, porque las reservas propias por ejemplo, en el Mar del Norte ante las costas británicas, se están acabando.

"Lo que necesitamos no es un mayor abastecimiento desde Rusia, sino fuentes alternativas", dice un alto ejecutivo de una empresa energética alemana que no participa en la construcción del gasoducto a través del Báltico. Pero opciones realistas no existen actualmente. Vía gasoducto sólo puede competir el gas noruego.

Vemos así, como hay una interacción entre las empresas y los Estados, lo que antes era sólo un asunto de Estado. Hoy con la globalización lo asumen las empresas. Una empresa para hacer valer sus intereses económicos, debe ser capaz de predecir las reacciones de la competencia, para anticipar la probabilidad de los resultados de una situación determinada. El conocimiento y el saber aparecen entonces como los fundamentos del poder, lo que es así para los Estados hoy también lo es para las empresas y sus negocios.

Por ejemplo, empresas europeas están desarrollando visiones. El consorcio austriaco OMV planea la construcción del gasoducto "Nabuco", desde Irán, pasando por Turquía, hacia Europa Occidental. También la licuofacción de gas, que, debido al caro proceso de producción, no era competitivo hasta ahora, esto puede pasar a ser una alternativa siempre y cuando los precios sigan en ascenso.

El consorcio alemán Eon planea construir en Wilhelmshaven una primera terminal para gas líquido, que sería producido en Qatar. Los costos del proyecto se calculan en unos 5.000 millones de euros. Pero ello, son proyecciones de futuro. "Europa depende hoy de Rusia y seguirá dependiendo por un buen tiempo", dice el experto Berthold Hannes, de la asesoría de empresa A. T. Kearney. Como vemos, existe en las relaciones comerciales en un mundo globalizado e interdependiente una incertidumbre, una cierta evidencia que algunas relaciones comerciales a nivel de empresas tienen repercusiones estratégicas a nivel de Estados. Ya ambos sectores el público y el privado, tienen que tomar conciencia de enfrentar los problemas y proponer soluciones que muchas veces no tienen precedentes ni económicos ni geopolíticos.

Entre las empresas y los Estados hay una transición geopolítica, en que las decisiones y las acciones que se adopten tienen repercusiones en las personas y por ende en las sociedades, es por ello que éstas deben estar en condiciones de participar en los debates y la interacción que se derive de la situación geoestratégica que implica un determinado negocio.

Según Philippe Delmas, .la geopolítica binaria terminó. El fin de los lazos de seguridad y la diversidad de las integraciones económicas, impiden toda clasificación que se reduzca a dos elementos. Hay otros actores en el mundo internacional que nacen en este juego de poder mundial, como son las empresas transnacionales y por ende los negocios que ellas llevan adelante en distintos lugares del planeta.

Estimo que reducir esto sólo a los rubros de carácter estratégico de tipo energéticos, como gas y petróleo, es una sobre simplificación de esta realidad. Ello, debido a que todos los negocios importantes pueden tener repercusiones geoestratégicas y geopolíticas. Por ejemplo, un empresa que se instala en un país que influye en el desarrollo de un sector importante de ese Estado, como el sector minero, caso de Chile o en las comunicaciones; u otra que influya en los índices como fuente de trabajo, como la agricultura, los grandes megamercados o tiendas de retail, indiscutiblemente, que en estos casos, su buen o mal actuar tendrá repercusiones sociales, de seguridad y en definitiva políticas.

Los mercados internacionales permiten el desarrollo de las economías, puesto que, estas pueden producir distintos bienes y colocarlos en estos mercados para ser adquiridos por aquellos países donde no se pueden producir de una manera eficiente como el país oferente del bien, y este a su vez puede beneficiarse de los demás bienes o servicios en los cuales los otros países tienen una mejor ventaja competitiva.

Si bien este tipo de modelo económico es altamente criticado por la falta de trasparencia de los entes multilaterales a cargo, se tienen grandes beneficios en todos los ámbitos. Es por esto, que es substancial la globalización, cuando un país exporta y hace que sus bienes estén en los mercados internacionales, éste puede obtener beneficios a nivel macroeconómico, como también las empresas que en él están, pueden sacar beneficios con políticas microeconómicas eficientes, pues pueden generar empleo, y por ende las políticas macroeconómicas del gobierno generar mejor redistribución de la riqueza entre la población. Pero este .círculo virtuoso., pueden desvirtuarlos ámbitos políticos estratégicos que son de difícil pronóstico sin una apreciación que considere todos los factores e intereses en juego. Es por esta razón que las circunstancias exigen la mantención de un ámbito de confianza como sostén de la cooperación, y éste debe ser inexorablemente de naturaleza política y estratégica del cual las empresas deben estar debidamente informadas.

Así vemos que los negocios están íntimamente ligados a la geoestratégia y a la geopolítica, de ahí que sea necesario que los grupos económicos, las transnacionales y las empresas nacionales, no importando su tamaño, tengan la necesidad de contar con información útil, que les permita adoptar las mejores resoluciones en vistas a la situación política estratégica que viva el país y la región donde se quiera invertir o instalar. Así disminuyen los factores de riesgo y aseguran su inversión en un mundo donde reina la incertidumbre y múltiples intereses en juego que el mercado por sí sólo no puede asegurar.

Gonzalo A. Santelices Cuevas

geodelphosarrobagmail.com

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