Es muy preocupante la realidad venezolana en lo concerniente a la educación, especialmente la de nivel superior, puesto son muchas las universidades nacionales que afrontan serios problemas en la capacitación, desarrollo de profesionales en las diferentes carreras que se ofertan, dado a que se dan algunas fallas que han afectado el logro de la excelencia académica, entre ellas: Programas desactualizados a la realidad de los escenarios del presente, perfiles de profesionales desfasados de las actuales exigencias, necesidades ; carencia de docentes con vasta experiencia, ausencia de investigaciones, bajos sueldos y salarios ; poca motivación de pertenencia, amenaza de la intervención del Estado.
A ello se agrega, la fuga de Talento que cada vez más se incrementa, en donde muchos docentes, especialmente los que están contratados y aun jóvenes, nuevos que podrían ingresar, prefieren irse a países que le retribuyan mejor su ejercicio profesional, tengan la oportunidad de crecer profesionalmente.
No nos sorprende que se diga al respecto, como lo cita Ramón González
Mieres
la academia en esos países es muy diversa, permitiendo al investigador
desarrollarse intelectualmente, en cualquier área que decida. En
Venezuela, las universidades están deprimidas y las ofertas de trabajo
son muy deficientes. Además, el salario muy bajo y las plazas para
profesores a dedicación exclusiva son prácticamente inexistentes. Si la
universidad consigue una posición para el aspirante a profesor, hay que
esperar meses y hasta un año para poder recibir el primer salario.
Contrariamente, en los países desarrollados al mes de llegar se recibe el primer sueldo e incluso un bono. Adicionalmente el dinero para la investigación en Venezuela es exigua y los factores políticos juegan un papel muy importante, últimamente estar o no con el régimen es determinante para aplicar un proyecto. En los países desarrollados, el dinero no abunda para la investigación, pero aún se mantiene en un nivel elevado sólo para esta.
No nos sorprende que se comente además, que el talento joven, de espíritu flexible y abierto, se siente apabullado por la inflexibilidad y cerrazón; por la inestabilidad política, por los grupos de poder que manejas a las universidades, las roscas, entonces se impacienta, no puede soportar la apatía frente a las oportunidades, extrapola y concluye que no tiene futuro. Si se queda en la empresa a luchar, lo más probable es que acabe siendo la oveja negra y eventualmente será señalado como chivo expiatorio; se le sacrifica, la cohesión de grupo se agranda y se consolida la configuración estática.
Por eso mejor el talento se va, y lo hace porque tiene opciones,
porque puede colocarse en otro lado, emprender un negocio, o salir del
país; mientras que los que se consideran que no tienen opciones se
quedan donde están, aferrados a su empleo actual, reforzando el clima
organizacional de rigidez
Mieres agrega, que el uso ilimitado de laboratorios, computadoras,
programas informáticos e impresoras son cosas que todo investigador
tiene desde el primer día en la universidad, pues estas son las
condiciones mínimas para poder producir.
En Venezuela, todos los investigadores trabajan con las uñas y aun así realizan sus investigaciones. Por eso, no es de extrañar que cuando llegan a esos países los talentos venezolanos se desarrollen a plenitud.
Destaca Mieres, que a ello se agrega que en Venezuela, el Estado como principal empleador exige que estés con el proceso o lo demuestres si es posible con firmas en un papel, de otra forma "No Hay Puesto".
Analítica. com agrega a todo ello, que el deterioro de los sueldos de los profesores universitarios no es exclusivamente un problema gremial:
-Desincentiva la atracción de los mejores talentos a la actividad
académica;
-Estimula la fuga de talentos existentes ante ofertas mejor remuneradas;
-Es fuente de desmoralización del profesorado, afectando su
productividad académica;
-Lo anterior torna más vulnerable a nuestra UCV frente a los intentos
por cercenar y/o disminuir su régimen autonómico.
Es responsabilidad del CU tomar medidas para resguardar ingresos dignos para el personal académico. La condición de centro académico de excelencia se ve amenazada por los bajos sueldos.
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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