Así, ante la cercanía de las próximas elecciones para diputados federales y después de un contraste entre las diversas plataformas políticas registradas y las acciones que históricamente han asumido los actuales actores políticos, he decidido votar en blanco.
Es importante puntualizar que al votar en blanco no estoy asumiendo una postura de abstención, como lo han planteado múltiples actores políticos para descalificar esta opción. La abstención implica, por las razones que sean, no acudir a votar. El voto en blanco, al contrario, reconoce la responsabilidad social de participar como ciudadanos en los procesos democráticos de elección de representantes. En mi caso, no sólo participaré en este proceso electoral como votante, sino también como funcionario de casilla, es decir no le doy la espalda a la democracia, la idea es utilizar la capacidad de elegir para rescatar el espíritu que la anima, un gobierno del pueblo y para el pueblo y no de los partidos y para los partidos.
Otro falso argumento utilizado para descalificar esta opción, es puntualizar que en un sistema democrático las elecciones se acotan a escoger entre los rostros o siglas que aparecen en las boletas, bajo el criterio de identificación. En este contexto se afirma que si uno no está de acuerdo con el gobierno de Felipe Calderón, pues que vote por otro partido, o sí al oír a Miguel de la Madrid o Salinas lavarse públicamente las manos, pues que no vote por el PRI.
El problema radica en que ningún partido representa en la práctica ninguna opción alternativa a los gobiernos en turno: el PAN ha demostrado ser el mejor discípulo del PRI histórico; el PRD es una franquicia que los “Chuchos” ofrecen al mejor postor; el PRI es un partido con un nuevo discurso pero con las mismas prácticas; los partidos “pequeños” sólo buscan conservar sus registros, al costo que sea. Así, al no existir opciones en las cuales me sienta representado he decidido ir a votar pero sin el criterio de “escoger al menos peor”, le doy valor a mi voto, por ello votaré en blanco.
Otro argumento de poco peso, es el que puntualiza que es inútil el voto blanco como medio de protesta ante el sistema de partidos, ya que se confundirán los votos anulados por errores, de aquellos que se plantean como medio de protesta, el hecho es que existen estadísticas que permitirán la comparación, así que el análisis será posible.
Ahora bien, con el voto blanco no se está llamando a los ciudadanos a no acudir a las urnas, al contrario se está planteando que vayan a votar, pero que si ninguno de los candidatos le satisface tiene otra opción, bien cruzando completa la boleta electoral o dibujando en la parte inferior consignada para candidatos no registrados, un círculo blanco y cruzarlo con una “X”.
Nos leemos la próxima semana.
Maestro en Políticas Públicas Comparadas por la FLACSO-México.
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