La crisis económica actual del capitalismo internacional

Autor: Rutilo Francisco Vásquez

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04-06-2008

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En la actualidad se habla mucho de la crisis económica que estamos viviendo; entre los estudios realizados abundan los análisis empíricos, pero pocos son los de carácter teórico, es decir, los que buscan las causas más profundas de dicha crisis.

En este análisis consideramos que la crisis económica actual no es una crisis común y corriente. No es como las que siempre ha padecido el capitalismo casi desde su nacimiento: al principio cada 8 ó 9 años, y ahora cada 5 ó 6 años.

La crisis actual es una crisis de largo alcance, de mucha profundidad, la cual pensamos, ya no tiene salida dentro de los marcos del sistema capitalista de producción.

Para fundamentar nuestro análisis es necesario partir de las opiniones de Marx y Lenin –los principales clásicos del marxismo-, acerca de la desaparición del capitalismo como un sistema histórico. Esto es, como un sistema que nace, se desarrolla y finalmente muere.

Veamos lo que Marx planteó al respecto:

“Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas productivas que puede contener; y las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone nunca más que los problemas que puede resolver, pues, mirando de más cerca, se verá siempre que el problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo existen o se encuentran en estado de existir...”


En otra parte de su amplia obra el mismo autor nos dice lo siguiente:

“...con la disminución constante en el número de los magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de trastocamiento, se acrecienta la masa de la miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación; pero se acrecienta también la rebeldía de la clase obrera, una clase cuyo número aumenta de manera constante y que es disciplinada, unida y organizada por el mecanismo mismo del proceso capitalista de producción. El monopolio ejercido por el capital se convierte en traba del modo de producción que ha florecido con él y bajo él. La concentración de los medios de producción y la socialización del trabajo alcanzan un punto en que son incompatibles con su corteza capitalista. Se hace saltar. Suena la hora postrera de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.”

En cuanto al mismo problema, Lenin afirma lo siguiente:

“...llevando la concentración de la producción y del capital hasta tal punto, que de su seno ha surgido y surge el monopolio: carteles, sindicatos, trusts, fusionándose con ellos, el capital de una docena escasa de bancos que manejan miles de millones. Y al mismo tiempo, los monopolios, que se derivan de la libre concurrencia, no la eliminan, sino que existen por encima y al lado de ella, engendrando así una serie de contradicciones, rozamientos y conflictos particularmente agudos. El monopolio es el tránsito del capitalismo a un régimen superior”

Como vemos estas opiniones son de carácter muy general, sin embargo, coincidimos en el sentido de que es en el desarrollo de las fuerzas productivas donde podemos encontrar la solución teórica de la crisis económica actual. Estamos de acuerdo en que existe un límite máximo en el desarrollo de las fuerzas productivas para la existencia del capitalismo. Esto quiere decir que cuando las fuerzas productivas se desarrollan más allá de dicho límite, el capitalismo entra en una decadencia total y definitiva. También estamos de acuerdo que el efecto más negativo del alto desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo es la excesiva concentración de la producción y del capital, la que finalmente lleva al capitalismo a un callejón sin salida.

Pero ¿cuál es ese límite máximo del desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo? La respuesta a esta pregunta la planteamos en la hipótesis central de este trabajo, la cual se explica y se desarrolla en la siguiente unidad.

CAPITULO 2

CARACTERIZACIÓN DE LA CRISIS ECONÓMICA ACTUAL DEL CAPITALISMO INTERNACIONAL. UNA VISIÓN HIPOTÉTICA.

A. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.


El problema de la crisis económica actual del capitalismo internacional es uno de los problemas más importantes de nuestra época, ya que de su comprensión correcta dependen todas nuestras acciones con respecto a la solución de las grandes consecuencias derivadas de esta crisis.

La enorme complejidad de la crisis mencionada ha dado lugar a diversas interpretaciones en cuanto a su esencia, por lo cual no existe una versión única; sin embargo, hay interés cada vez mayor por conocer sus causas más profundas.

B. HIPÓTESIS CENTRAL.

La hipótesis central que consideramos nos permite explicar con mayor articulación el fenómeno de la crisis económica actual, es el planteamiento de que la causa más profunda de esta crisis es el elevando aumento de la Composición Orgánica de Capital (C.O.C.) como producto del gigantesco desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado en la actualidad. Los efectos más importantes de esta causa son la caída de la tasa de ganancia de los empresarios, la elevada concentración de la producción y del capital y el desarrollo económico cada vez más desigual entre los diferentes países, empresas y clases sociales.

La deducción más importante de la hipótesis central es la que nos dice que el aumento de la C.O.C. tiene un límite máximo dentro del modo de producción capitalista. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas rebasa éste límite, se inicia una crisis estructural de largo plazo la cual ya no tiene solución dentro de los marcos del sistema capitalista de producción.

Pero ¿cuál es el límite máximo? Ese límite se alcanza en el capitalismo con la utilización generalizada de elementos como el acero, la electricidad y el motor eléctrico, los productos químicos orgánicos (como el petróleo, la gasolina, el diesel, etc.), el motor de combustión interna, los automóviles, los barcos, los aviones, el radio y la televisión, y el teléfono y el telégrafo. En el caso de los elementos como la energía nuclear, la electrónica, las materias primas sintéticas, la computación y la informática, y la biotecnología, ya no pertenecen al capitalismo, sino al sistema que lo está substituyendo; es decir, pertenecen al socialismo. En el capitalismo, al utilizar de manera generalizada estos últimos elementos tecnológicos, la crisis económica se agudiza todavía más como se está mostrando en la actualidad. Para tener una visión más completa sobre este punto ver el anexo.

Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas alcanza dicho límite la respuesta inmediata de los capitalistas, para evitar la caída de sus ganancias es hechar mano de una inflación excesiva, la baja en los salarios reales y de otras prácticas especulativas; provocando con esto una gigantesca concentración y centralización de la riqueza e ingreso, y un desarrollo económico cada vez más desigual. Pero el resultado de estos efectos es una mayor agudización de la crisis económica, pues el mercado interno se reduce cada vez más como expresión de los efectos anteriores.

Posteriormente, cuando la situación se hace insostenible, los grandes empresarios se ven obligados a volcarse en la conquista de mercados internacionales como la única alternativa para salir de su crisis; los mercados internacionales se hacen necesarios para los dueños del capital como mercados de inversión de sus capitales y de venta para sus productos.

Pero para lograr estos objetivos se necesitan conquistar los mercados de los países que no han alcanzado el límite máximo del desarrollo de la C.O.C., y si ya lo rebasaron, que no haya agotado demasiado su mercado interno; porque si ya se han cumplido estos dos últimos fenómenos, entonces dichos países estarán también tratando de conquistar mercados internacionales para salir de su crisis.

Aquí es necesario mencionar que la transferencia de riqueza o de valor se da de los países más atrasados a los más adelantados desde el punto de vista tecnológico, debido a la diferencia de costos. Por esta razón los países subdesarrollados generalmente tienen una balanza de pagos deficitaria con respecto a los países desarrollados.

Los países desarrollados alcanzaron el límite máximo del desarrollo de su C.O.C. en la época de la gran depresión económica de 1929; pero la crisis estructural de largo plazo que se inició en ellos se amortiguó con la industrialización y la generalización de los monopolios en los países atrasados, en los cuales la C.O.C. no se había desarrollado hasta el límite máximo considerado.

En el caso de los países subdesarrollados la C.O.C. alcanzó su límite máximo en la década de los setenta. Desde entonces en ellos se inicia un proceso inflacionario acelerado, la deuda externa también aumenta vertiginosamente, los salarios reales caen permanentemente, la inversión extranjera crece rápidamente, entre otros fenómenos; la agudización de todos estos fenómenos ha llevado en estos países a la apertura comercial y a la búsqueda de mercados internacionales.

El inicio de la crisis estructural de largo plazo en los países subdesarrollados en los años setenta provocó que en los países desarrollados resugiera con más fuerza esta misma crisis, pero las causas que la habían amortiguado durante más de 20 años, ahora empezaban a desaparecer.

Por lo tanto, la crisis estructural de largo plazo iniciada en los países desarrollados se ha generalizado actualmente a la mayoría de los países capitalistas. Esta crisis como ya lo mencionamos antes, no tiene solución en los marcos del sistema capitalista de producción, por lo que se esperan en un futuro próximo conflictos económicos y políticos cada vez más agudos que podrán en grave riesgo la estabilidad del sistema capitalista mundial. La caída generalizada de las bolsas de valores a nivel mundial a fines de octubre de 1997, no es más que un indicio de dichos acontecimientos.

Existen otras derivaciones de la hipótesis central, pero las abordaremos en el lugar correspondiente.

C. DESARROLLO DE LA HIPÓTESIS.

1. ETAPAS DEL DESARROLLO DEL CAPITALISMO.


El desarrollo del capitalismo internacional desde su origen hasta nuestros días ha transitado por dos grandes etapas: la etapa del capitalismo premonopolista y la del capitalismo monopolista.

La transición de la primera etapa a la segunda, en los países desarrollados, se inició en la década de los setenta del siglo pasado. Específicamente, se inicio con la crisis económica de 1873.

Casi en toda la etapa premonopolista del capitalismo predominaron las empresas medianas y pequeñas. Fue solamente hasta el final de esta etapa cuando empezaron a surgir las sociedades anónimas, las cuales eran asociaciones de varios capitalistas que reunían sus capitales con el objetivo de crear empresas cada vez más grandes

Por otro lado, el grado relativamente bajo del desarrollo de las fuerzas productivas en aquella etapa permitió también una C.O.C. también relativamente baja, por lo cual el número de trabajadores en las empresas era suficiente como para producir las ganancias necesarias a los empresarios. Esta situación permitió mantener al sistema capitalista con mayor estabilidad durante mucho tiempo, esto es, durante toda la etapa del capitalismo premonopolista; también posibilitó que el capitalismo se desarrollara, en esta etapa, más o menos al mismo ritmo en las diferentes empresas y países.

Es importante señalar aquí, que en la etapa del capitalismo premonopolista predominó la teoría económica del liberalismo clásico cuyos principios básicos son los siguientes: la iniciativa privada, la libre competencia, la mínima inherencia del estado en la economía y presupuesto estatal balanceado entre otros.

Pero la situación empezó a cambiar a fines de la década de los setenta del siglo pasado, cuando la C.O.C. empezó a sufrir su primer gran viraje cualitativo en su desarrollo, pero sin llegar al límite máximo al cual nos referimos anteriormente. El desarrollo tecnológico alcanzado hasta estos momentos empezó a provocar la caída permanente de la tasa de ganancia de los empresarios.

A partir de entonces el desarrollo del capitalismo sufre también un viraje cualitativo gigante, pues la salida de la crisis – provocada por el elevado desarrollo de la C.O.C.- sólo fue posible con el rompimiento de las viejas estructuras de la etapa del capitalismo premonopolista y a costa de un desarrollo económico cada vez más desigual entre los diferentes países, empresas y clases sociales. Con esto se inició la etapa monopolista del capitalismo, en la que empezó a operar con más fuerza también la ley de la concentración y centralización de la producción y del capital.

Fueron solamente las sociedades anónimas las que al principio de la etapa monopolista del capitalismo tuvieron la capacidad de mejorar su tecnología, mientras la mayoría de las demás empresas –que no tuvieron esa posibilidad-, quebraron o fueron absorbidas por las empresas más poderosas, las cuales poco a poco se fueron transformando en grandes monopolios.

A medida que avanza la etapa monopolista del capitalismo, para el capital es más difícil de reproducirse por sí mismo. Los grandes monopolios cada vez obstaculizan más la libre competencia y las contradicciones entre ellos se agudizan enormemente, a tal grado que se hace inevitable una mayor intervención del estado en la economía para facilitar la acumulación del capital y para garantizar la estabilidad del sistema capitalista. Así empezó a surgir, en la segunda década, de este siglo el Capitalismo Monopolista de Estado (C.M.E.), el cual se consolidó en la década de los cuarenta de este mismo siglo.

La etapa monopolista del capitalismo se caracteriza, entre otras cosas, por el dominio absoluto de los monopolios en todos los aspectos de la vida social, y porque cada modernización tecnológica que ocurre provoca un grado mayor en la concentración y centralización de la producción y del capital, y también del desarrollo económico desigual.

En el desarrollo histórico del capitalismo se ha manifestado dos tipos de crisis: las crisis cíclicas y las crisis estructurales de largo plazo.

Las crisis cíclicas se han presentado desde 1825 (Inglaterra) hasta nuestros días, es decir, son inherentes tanto al capitalismo premonopolista como el monopolista, con las consiguientes diferencias: a) En la etapa actual es decir, en la etapa monopolista, transcurren con más frecuencia. Mientras que en la etapa premonopolista transcurrían cada 8 ó 10 años, en la etapa monopolista transcurren cada 5 ó 6 años debido al elevado desarrollo tecnológico; b) en la etapa actual afectan simultáneamente a la mayoría de los países capitalistas, por la profunda interdependencia económica que existe entre ellos; mientras que en la época premonopolista solamente afectaban a algunos países y no simultáneamente.

Generalmente las crisis estructurales de largo plazo se presentan después de un periodo más o menos largo de desarrollo intensivo de la producción –efecto de un acelerado desarrollo tecnológico y de la C.O.C.-. Pero al final de dichos periodos el desarrollo tecnológico se empieza a detener y en algunas ocasiones sufre un severo estancamiento. Este estancamiento permanece todavía durante un buen tiempo dentro del marco de la crisis estructural de largo plazo.

La primera crisis estructural de largo plazo que sufren los países capitalistas desarrollados empieza con el inicio del transito del capitalismo premonopolista al monopolista a principios de la década de los setenta del siglo XIX, y su culminación se da con el fortalecimiento de la economía monopolista más o menos a mediados de la década de los noventa del mismo siglo.

La segunda crisis estructural de largo plazo en los países desarrollados se inicia con la gran crisis económica de 1929 de este siglo, cuando el aumento de la C.O.C. alcanza el límite máximo dentro del modo de producción capitalista. Pero esta crisis es amortiguada por más de 20 años por la implantación del C.M.E. y por la industrialización y la generalización de los monopolios en los países atrasados.

Los grandes capitales –que ya no hallaban espacios rentables en los países desarrollados- empezaron a fluir hacia los países subdesarrollados. Estos iniciaban un proceso acelerado de industrialización, rompiendo con el viejo modelo agrario-exportador e implantando el llamado modelo de sustitución de importaciones.

En el caso de los países subdesarrollados, estos prácticamente no pasaron por la primera crisis estructural de largo plazo o la vivieron de una manera muy especial, pues desde un principio los países desarrollados les impusieron en algunas ramas de la economía la forma monopolista. Pero esta forma de economía se desarrolló al principio como una economía de enclave, ya que paralelamente a ésta la mayoría de las empresas pequeñas y medianas siguieron desarrollándose. Es hasta con la segunda crisis estructural en los países subdesarrollados cuando muchas de las empresas pequeñas y medianas y hasta algunas grandes son afectadas severamente.

La segunda crisis estructural de largo plazo en los países subdesarrollados se inició en la década de los setenta de este siglo. Esta crisis viene a agudizar la crisis del mismo tipo que ya se había iniciado en los países desarrollados con la gran depresión económica de 1929, pero que ya había renacido en segunda mitad de la década de los sesentas de este siglo. En consecuencia, a partir de entonces, la segunda crisis estructural de largo plazo tanto en los países subdesarrollados como en los desarrollados se ha convertido en una sola, la cual al agudizarse azota cada vez con más agresividad sobre todo a los trabajadores.

Aquí es necesario mencionar que la crisis estructural de largo plazo son mucho más destructivas que las crisis cíclicas, y su destructividad aumenta todavía más al combinarse con éstas. También es importante señalar que en la primera crisis estructural de largo plazo predominó la caída de precios, mientras en la segunda –en su primera fase- predominó el alza.

Por lo que se refiere a la agricultura el límite máximo de la C.O.C. se alcanza antes que en la industria, pues en la agricultura la productividad se desarrolla más rápido. Por esta razón la C.O.C. de la agricultura siempre es menor que en la industria. Si no fuera así la caída de la tasa de ganancia en la industria y en la propia agricultura se aceleraría más todavía.

Y en cuanto a la venta masiva de empresas estatales, podemos decir que este fenómeno obedece a la exigencia impuesta por la ley de la concentración y de la centralización del capital, la cual opera cada vez con más fuerza.

Para finalizar esta parte y a modo de conclusión decimos: si la primera crisis estructural de largo plazo produjo la economía monopolista en los países desarrollados, entonces la segunda inició la generalización de los monopolios a nivel internacional. En la actualidad –al generalizarse la segunda crisis estructural de largo plazo a la mayoría de los países capitalistas-, lo que se está produciendo es una gigantesca transnacionalización de los monopolios más poderosos de los países más desarrollados, así como la formación de bloques económicos para resistir en mejores condiciones la aguda competencia entre ellos.

2. LAS CRISIS ESTRUCTURALES DE LARGO PLAZO Y EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO CONTEMPORÁNEO.


La segunda crisis estructural de largo plazo iniciada en los países desarrollados fue el mecanismo más importante para romper las viejas estructuras económicas a nivel mundial, las cuales ya no permitían el avance de sus fuerzas productivas.

En los países desarrollados la economía monopolista ya había alcanzado un elevado desarrollo y necesitaba forzosamente expandirse hacia los mercados internacionales, para así evitar la caída permanente de la tasa de ganancia y superar el estancamiento de sus fuerzas productivas. Mientras en los países subdesarrollados la economía capitalista estaba poco desarrollada y la economía monopolista era una economía de enclave del capital extranjero.

Por estas razones, para que los países desarrollados continuaran avanzando, se debía romper con el viejo modelo primario- exportador que imperaba en los países subdesarrollados en ese momento y así poder generalizar también en ellos la economía monopolista. Esto le permitiría a los países desarrollados seguir saqueando a los países subdesarrollados, gracias a la diferencia en el desarrollo de las fuerzas productivas entre ambos grupos de países.

Al principio los países desarrollados intentaron industrializar directamente a los países subdesarrollados, pero debido a la oposición de algunos sectores de las burguesías nacionales, tuvieron que ceder en algunos aspectos; así, por ejemplo, aceptaron la nacionalización de algunas empresas estratégicas para el desarrollo nacional. A los propios países imperialistas les convenía esto, ya que así los costos de la industrialización recaerían sobre los hombros de los países subdesarrollados.

De esta manera los países pobres transitaron al llamado modelo de sustitución de importaciones. Durante esta etapa se crearon grandes monopolios nacionales tanto privados como públicos y se fortalecieron los internacionales con la ayuda del estado.

La industrialización de los países subdesarrollados dependió totalmente de la industria de bienes de capital monopolizada por los países desarrollados, de donde había que importarlos. Pero además los países desarrollados hicieron préstamos, inversiones directas y practicaron un amplio intercambio comercial para fortalecer dicha industrialización.

Con el proceso de industrialización de los países subdesarrollados empezaron a fluir grandes cantidades de riqueza hacia los países desarrollados. Con esos recursos, estos países neutralizaron durante mucho tiempo los efectos de su crisis estructural de largo plazo y pudieron salir del estancamiento del desarrollo de sus fuerzas productivas.

La generaliza de la segunda crisis estructural de largo plazo en la actualidad, también está provocando cambios estructurales profundos. Se está rompiendo con el viejo modelo económico de sustitución de importaciones y con los tipos de Estado y Nación que le dieron sustento. Además se ha adoptado al neoliberalismo como mecanismo y como proyecto para acceder a los mercados internacionales, y también para hacer más competitivas a las empresas.

En cuanto a las empresas medianas y pequeñas, mucho se esta hablando en el sentido de organizarlas en empresas integradoras. Consideramos que esta posibilidad se está convirtiendo actualmente en una tendencia en todos los países capitalistas, debido al elevado desarrollo tecnológico que han alcanzado las empresas monopolistas y a las dificultades que están encontrando éstas empresas para acceder a los mercados internacionales.

La integración de las pequeñas y medianas empresas en empresas integradoras les permitiría a las empresas monopolistas no solamente el control del mercado interno, sino también les facilitaría el acceso a los mercados internacionales.

Las empresas integradoras se forman al integrarse las pequeñas y medianas empresas a las grandes empresas monopolistas desde el punto de vista orgánico. Pero debido a la agudización de la crisis económica a nivel internacional sus efectos positivos serán temporales, pues en la actualidad la mayoría de los países capitalistas están tratando de resolver sus crisis económicas internas con una mayor penetración a los mercados internacionales. Pero el resultado de ésta situación es la contracción cada vez más acelerada del mercado mundial, porque la competitividad internacional exige mayor modernización tecnológica.

Actualmente la aguda competencia económica internacional está conduciendo a la formación de bloques económicos, pero en estos bloques serán favorecidos solamente los monopolios más poderosos, mientras los pueblos se harán cada vez más pobres. Por otro lado, la famosa iniciativa de las Américas solamente beneficiará a los EE.UU., sin embargo en el caso de los demás países del continente las consecuencias serán las siguientes, entre otras:

1. Quiebra de empresas no competitivas.
2. Aumento del desempleo.
3. Caída permanente de los salarios reales.
4. Modificaciones a las leyes laborales y a las constituciones políticas.
5. Aumento en la desigualdad de la distribución del ingreso.
6. Aumento de la desigualdad en el desarrollo económico.
7. Aumento en la caída del mercado interno.
8. Aumento del déficit en la balanza de pagos.
9. Aumento de la inversión extranjera, sobre todo en los servicios en detrimento de la inversión productiva
10. Aumento de la concentración y centralización de la producción y del capital.

Finalmente para concluir este trabajo, veamos lo que dice Lester Thurow en su libro “El futuro del capitalismo”:

“En la década de los años sesenta, la economía mundial creció a un ritmo del 5% anual. En los años setenta, el crecimiento disminuyó a un 3.6 por ciento anual. En los años ochenta hubo una desaceleración más hasta un 2.8 por ciento anual, en la primera mitad de la década de los noventa ha estado experimentando un ritmo de crecimiento de apenas un 2 por ciento anual. En dos décadas, el capitalismo perdió un 60 por ciento de su impulso.”

CAPITULO 3.
CONCLUSIONES.

I. Todo fenómeno social es histórico; es decir, nace, se desarrolla y finalmente se transforma en otro.
II. El capitalismo como fenómeno social es histórico; esto es, ha nacido, se ha desarrollado y en la actualidad está en proceso de desaparición. La etapa actual la podemos caracterizar como la etapa de transición del capitalismo al socialismo.
III. Para el capitalismo el límite máximo del desarrollo de las fuerzas productivas se alcanza con la utilización generalizada de elementos como el acero, la electricidad y el motor eléctrico, los productos químicos orgánicos (como el petróleo, la gasolina, el diesel, etc.), el motor de combustión interna, los automóviles, los barcos, los aviones, la radio y la televisión, el radar, y el teléfono y el telégrafo, entre otros.
IV. En el caso de los elementos como la energía nuclear, la electrónica, las materias primas sintéticas, la computación y la informática, y la biotecnología, ya no pertenecen al capitalismo, sino al sistema que lo esta sustituyendo; es decir, pertenecen al socialismo. Aquí es necesario mencionar que la crisis económica actual del socialismo se debe al retraso tecnológico; mientras que la crisis económica del capitalismo se debe al excesivo desarrollo de la tecnología, como se esta mostrando en la actualidad. En el capitalismo al utilizar de manera los elementos tecnológicos que mencionamos en este párrafo la crisis económica se agudiza más todavía.
V. Es de enorme trascendencia para la humanidad en la actualidad caracterizar científicamente la etapa que estamos viviendo, para poder transformar la sociedad en el sentido que planteamos con la mayor eficiencia.
VI. Para evitar sacrificios inútiles, es necesario que la mayoría de los seres humanos se organicen políticamente y participen de tal manera que el cambio sea pacífico y civilizado, evitando a toda costa que los que detentan el poder actualmente utilicen la violencia de manera irracional.

Trabajo elaborado por el profesor Rutilo Francisco Vásquez. Guadalajara, Jalisco, a 17 de noviembre de 1997.

ANEXOS.

Grave desaceleración en la economía mundial (tasa de crecimiento)

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Rutilo Francisco Vásquez

Guadalajara, Jalisco.

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