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ARGENTINA CON UNA NUEVA PRESIDENTA

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

Otros conceptos de economía

16-01-2008

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Para la cátedra de Comercio internacional de Área de Postgrado de Faces, de la Universidad de Carabobo, es de mucho interés analizar cuál será el comportamiento de la política de comercio Exterior Argentina y todo lo que ello pueda generar en beneficio para la economía Venezolana, más cuando se sabe el presidente Hugo Chávez ha avalado, apoyado, ayudado económicamente a su anterior presidente Néstor Krichner.

A todo ello se agrega la incorporación de Venezuela en el MERCOSUR y que ahora con la nueva presidenta no solamente de Argentina, sino del MERCOSUR , la ex senadora y esposa del saliente presidente Cristina Krichner , se debe estar atento de todos aquellos beneficios que tal incorporación genera al país.

Tal como lo comenta el diario La nación de Buenos Aires, el mismo modelo con algunos matices diferenciales es lo que de desprende como perspectiva de política económica del mensaje inaugural de Cristina Fernández de Kirchner ante la Asamblea Legislativa.

De acuerdo al mensaje se deduce, que no habrá licuación del gasto mediante devaluaciones significativas del peso y que, en todo caso, el superávit primario se reforzará con aumentos de la presión tributaria.

Los más heterodoxos, a su vez, pueden aferrarse a la idea todavía un tanto difusa de un acuerdo social con metas explícitas en el futuro, como marco para discutir políticas sectoriales caso por caso dentro de un modelo de raíz "multiproductiva con inclusión social". Imposible una mejor definición para que nadie se sienta con los pies fuera del plato, aunque todavía no se sepa qué forma adoptará. En esta interpretación, no debería descartarse un mayor impulso al crédito de largo plazo, tipos de cambio diferenciales por vía de retenciones, reintegros o desgravaciones, o bien un alivio selectivo de la presión tributaria sobre algunos sectores, siempre que se comprometan a invertir en tecnología, capacitación laboral, infraestructura o aumento de la producción.

A partir de esta demarcación amplia, lo que aún falta son los instrumentos de política económica y la sintonía fina para coordinarlos. Quizás esta ausencia de precisiones explique por qué la omisión más importante del mensaje presidencial fue la inflación, así como la futura estrategia oficial para contenerla, como si este problema no existiera. De poco valen algunas frases de impacto, como que el Gobierno no será gendarme de la rentabilidad empresarial ni instrumento de internas sindicales, si no se ataca el principal factor que alimenta la puja distributiva y el deterioro de los ingresos de los más pobres.
Se agrega que la nueva presidenta recibe de su antecesor una economía sin riesgos cercanos de crisis explosivas y con un ritmo de actividad a toda marcha. Esto se traduce en una serie de espectaculares indicadores como para agradecer a su esposo y también a un contexto internacional que favoreció a la Argentina como pocas veces. En los últimos cinco años, el PBI creció a una tasa promedio del 8,8% anual; el uso de la capacidad instalada en la industria promedia el 80%; el desempleo bajó al 7,8%; la pobreza, al 28%; hubo cosechas récord; se mantienen los superávits gemelos (fiscal y externo) a pesar de la fiesta de gasto electoral de este año (50% de aumento), y las reservas del Banco Central superan los 45.500 millones de dólares, pese a haberse cancelado la deuda con el FMI.

Todo en medio de un boom de consumo, favorecido por la recuperación del ingreso y préstamos personales a tasas de interés negativas (por debajo de la inflación).

Se insiste en señalar, que el saliente presidente se ocupó de evitar en las últimas semanas que su esposa afrontara todo el costo político de medidas controvertidas, como el aumento de retenciones a la exportación (a los granos, petróleo, combustibles y minería) y la suba de precios de combustibles y de las tarifas del transporte público.

De acuerdo a los analistas, la presidenta Cristina Fernández , debe estar atenta ante el hecho que la inflación real (16/20% anual en 2007) duplica a la falsificada por el Indec (8%), en la que ya nadie cree y con la que habrá que encarar una dura discusión de salarios en 2008. La inversión se recuperó (equivale al 23% del PBI), pero no alcanza para seguir creciendo a tasas chinas durante otro quinquenio. La infraestructura energética (en la que se necesitan inversiones por US$ 4500 millones anuales en los próximos años) también es insuficiente para acompañar el crecimiento, y obliga a importaciones y subsidios crecientes, mientras las tarifas siguen distorsionadas. Otro cuello de botella está en la infraestructura vial y portuaria.

La inclusión social, a su vez, se convierte en un objetivo lejano mientras el empleo en negro siga abarcando al 40% de los trabajadores que se mantienen, con bajos salarios, como indocumentados laborales; o sea, sin acceso a jubilación, obras sociales, seguro de riesgos de trabajo o crédito bancario.

Como presidenta, Cristina Kirchner, comenta Néstor Scibona, deberá hacer equilibrio entre estas dos herencias. Si se enamora de la primera y descuida la segunda, tendrá problemas para mantener los resultados. Si se ocupa sólo de la segunda sin sintonía fina, puede perder capital político.

A priori, no la ayuda para marcar diferencias de gestión la continuidad de casi dos tercios de un gabinete habituado a cumplir órdenes de la Casa Rosada y con funcionarios de segunda línea cuestionados y desgastados. La clave puede estar en un cambio de estilo -más abierto, dialoguista y menos confrontativo- y un papel más protagónico de su nuevo ministro de Economía, Martín Lousteau, para lograr que los avances en algunas áreas no se transformen en retrocesos en otras.

Esperamos que la nueva presidenta, con su nuevo gabinete, emprenda acciones que favorezcan su economía vilipendiada en las últimas décadas y que con planificaciones comerciales adecuadas, se interrelacione más con Venezuela en todo lo concerniente a la comercialización del petróleo, gas, energía que favorezca a ambos. A Venezuela no solamente le conviene compra de bonos , sino que debe comercializar otros productos que en el país no se producen, como carne, leche, trigo, para mencionar algunos y Argentina tiene para exportar en grandes cantidades.

Ing. Carlos Mora Vanegas

El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

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