Pero, esa actitud de inmunidad e invulnerabilidad ha llevado a muchos empresarios, directivos y ejecutivos a un peligroso inmovilismo a la espera de una misteriosa circunstancia milagrosa que les mantendrá al margen de la crisis. Pero, la realidad se impone y nos está diciendo, a gritos, que es hora de que los responsables de las empresas del Continente comiencen a pensar seriamente en qué van a hacer en sus empresas antes de que sea la propia crisis la que los arroje de sus camas de mala manera.
Por una parte, constatamos que las economías latinoamericanas
comienzan a dar signos claros y evidentes de que están siendo afectadas
de forma directa por la crisis económico-financiera que está golpeando
de manera severa las economías más importantes del mundo. Así, a título
de ejemplo, he aquí algunas noticias sueltas de las economías más
importantes de la región:
Brasil. Brasil prevé perder en 2009 en torno al 20% de la
inversión extranjera directa que recibe. En el mes de enero 2009 Brasil
pasó de 6.2% de tasa de desempleo a 8.2% (340.000 empleos destruidos en
30 días). El Congreso brasileño aprobó un recorte de 10.300 millones de
reales (unos 4.383 millones de dólares) en el presupuesto de 2009 por la
previsión de una reducción en la recaudación debido a la crisis.
México. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado
(CEESP) aseguró que los efectos de la crisis estadunidense sobre la
economía mexicana son cada vez más intensos y comienzan a sentirse con
fuerza en el mercado laboral. La previsión de crecimiento para el 2009
es de apenas 0,7%. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en México
cayó 20.4% en diciembre. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens,
reconoció que en el 2009 la economía de México no crecerá y el
pronóstico central es que el producto interno bruto será de 0%.
(05/01/09)
Argentina. La presidenta argentina, Cristina Fernández, que hace
pocos meses presumía de que Argentina estaba a salvo del impacto de la
crisis, admitió que si la crisis internacional se prolonga, impactará en
el país con dureza y puede convertir 2009 en el "año más difícil de los
últimos cien años”. (01/03/009)
Colombia. El gerente general del Banco de la República de
Colombia, José Darío Uribe, manifestó hoy en Nueva York que la economía
colombiana notará este año todo el efecto de la crisis financiera
internacional y afirmó que el descenso del consumo interno fue el pasado
año mucho más agudo de lo que se esperaba. Espera que la economía
colombiana crezca en el 2009 alrededor de un 1%. (20/02/09)
Venezuela. En una reciente edición de The Economist, Venezuela
aparece como el país de América Latina con la previsión de tasa de
crecimiento más baja para 2009 (-3%). Además, la inflación de Venezuela
es hoy la más alta de América Latina: el 30% de inflación en 2008. Se
prevé una inevitable devaluación de la moneda nacional.
Chile. El gobierno chileno y el Banco Central trasandino
confirmaron que el nivel de actividad económica registró una nueva
contracción en el primer mes del año. La crisis global ha frenado un 26
por ciento de los proyectos de inversión previstos en Chile para el
período 2008-2012, dijo el lunes la Corporación de Desarrollo
Tecnológico de Bienes de Capital. (26/02/09)
Por otra parte, los organismos internacionales nos dicen que América
Latina no se mantendrá al margen de la debacle de la economía mundial.
“La idea de que estábamos fuera de la crisis era una ilusión y los
hechos lo vienen demostrando cada día", resume el Secretario General
Iberoamericano, Enrique Iglesias, al inaugurar el II Foro Europa-América
Latina-EEUU. Por igual, la Comisión Económica para América Latina
(CEPAL), un organismo de las Naciones Unidas, en su informe Panorama de
la inserción internacional de América Latina y el Caribe, señala que:
“El quiebre del ciclo expansivo mundial afectará negativamente a la
región. Desde mediados de 2008, una serie de impactos se han dejado
sentir en las economías que disminuirán su ritmo de crecimiento y su
balanza comercial, sobre todo para 2009.” Según la CEPAL, “el escenario
mundial obliga a América Latina y el Caribe a enfrentar retos inmediatos
y de largo plazo. En el corto plazo, como consecuencia de las
turbulencias internacionales, los gobiernos tendrán menor acceso al
financiamiento externo, las tasas de interés serán más altas, las bolsas
locales serán golpeadas, los capitales se orientarán hacia destinos y
activos más seguros, se producirán menores envíos de remesas y más bajos
niveles de inversión extranjera directa. Todo esto afectará las líneas
de crédito para las exportaciones y los planes de inversión, limitando
el crecimiento.”
Y así podríamos citar muchos estudios y análisis publicados en los
últimos meses. Por ejemplo, la propia CEPAL, con datos oficiales
suministrados por los gobiernos de los respectivos países, prevé que en
el 2009 ningún país de América Latina tendrá un crecimiento económico
superior al del 2008. En otras palabras, también en el continente el
2009 será peor que el 2008.
El sueño europeo
Sin embargo, demasiados indicios nos llevan a pensar que América Latina
está viviendo, respecto a la crisis internacional, una situación muy
parecida a la que vivió Europa hace seis-ocho meses (con excepción de
España que había entrado en plena crisis meses antes).
¿A qué nos referimos? Hace unos meses el pensamiento dominante en Europa
entre los economistas, jefes de gobierno, empresarios, era que “la
crisis es un problema financiero de los EE.UU., ellos que la resuelvan,
nosotros no tenemos que preocuparnos”. Más aún, hace pocos meses se
escuchaban en Europa frases como “nuestra economía está blindada”,
“estamos mucho mejor preparados que años atrás”, “si acaso la crisis
llega, será algo pasajero”… ¿Le parecen conocidas estas expresiones o
algunas muy parecidas?
El problema: los políticos han mentido demasiado
Esa percepción de falsa inmunidad a la crisis internacional ha sido
potenciada, repetida y multiplicada debido a la actitud tradicional de
los políticos en el poder (en todos los países, no sólo en América
Latina) de negar la gravedad de la situación hasta que ya no puede ser
ocultada con frases bonitas y discursos retóricos. Entendemos que un
jefe de gobierno no puede ofrecer declaraciones que difundan mayor
preocupación entre sus conciudadanos. Pero, de ahí a negar la realidad
con tal de mantener la popularidad del gobierno, existe demasiada
distancia.
Afortunadamente, esta actitud de los gobernantes está cambiando a ojos
vista. Pero algunos gobiernos del área siguen insistiendo en que “aquí
no pasará nada”.
El problema es que esta percepción de “falsa invulnerabilidad” ha
conducido a una actitud muy peligrosa tanto por parte de las autoridades
como por parte de los empresarios y, en especial, de estos últimos (que
persiste aún hoy) que se traduce en un muy arriesgado inmovilismo, en no
hacer nada, cuando deberían estar pensando muy seriamente en preparar
sus empresas para lo que vendrá.
La actitud de “tranquilos, aquí no pasará nada” fue vivida en Europa
hace unos meses, cuando ya la economía de los EE.UU. estaba enfrentando
serios problemas. Más aún, incluso en algunos analistas se notaba un
dejo de satisfacción e ironía al referirse a los problemas
norteamericanos y creerse que Europa se mantendría por encima de los
mismos.
El despertar de Europa
El resultado es que Europa despertó de su sueño de invulnerabilidad para
encontrarse con una situación de abierta recesión técnica. Los
economistas hablan de recesión técnica cuando la economía de un país
sufre, durante dos trimestres seguidos, una contracción (negativa) del
producto interno bruto (PIB), en vez de mostrar crecimiento, aunque sea
mínimo. Pues bien, el comportamiento de las economías europeas durante
el tercer y cuarto trimestre del 2008 fue el siguiente:
• Unión Europea (los 27): -0.2 y -1.5.
• Alemania: -0.5 y -2.1.
• Francia: 0.1 y – 1.2.
• Reino Unido: -06 y -1.5.
• Italia: -0.6 y -1.8.
• España: -0.3 y -1.0.
Verdadera recesión, sin paliativos. Pero, estos datos globales y fríos
no dan la verdadera imagen de lo que está sucediendo en Europa (la
ex-blindada). Basta una pequeña muestra de datos más a ras de tierra:
• Según la propia Unión Europea, el crecimiento de la Eurozona en el
2009 será negativo: menos 1,9%.
• Hay países a los que les irá peor: España, menos 2,0%; Alemania, menos
2,3%; Italia, menos 2,0%; Irlanda, menos 5,0%; Inglaterra, menos 2,8%.
• Las ventas de automóviles en Europa cayeron en el 2008 un 22% por
debajo del 2007 (el automotriz es el más importante sector industrial de
Europa).
• Hubo una contracción, incluso, en el consumo de los alimentos básicos,
de un 3,5%.
• Hubo un crecimiento de la tasa de desempleo de la Eurozona; para 2010
la Comisión Europea estima que llegará a un 10,2% de la población
económicamente activa (en el 2007 era de un 6,9%).
Posiblemente, quien mejor ha descrito el “despertar europeo” es el
analista económico Guido Gentili cuando dice: “Riesgo default para
Grecia, problemas similares para Austria, Irlanda al borde del colapso,
los países de la ex-Europa del Este en crisis sistémica, Alemania,
Francia, Italia y Gran Bretaña con graves dificultades. Hace sólo un año
atrás, nadie podía prever un desastre similar” (IlSole 24 Ore, 3 de
marzo 2009). Para confirmar, el ministro de Economía de Italia, Giulio
Tremonti, refiriéndose a la situación de Europa, declaró a la prensa (4
de marzo 2009) que “el 2009 será un año horrible”.
Y si a esto le sumamos el comportamiento de la economía estadounidense
también en el tercer y cuarto trimestre del 2008 tendremos el cuadro
completo: decrecimiento de un -0.52% y ¡-6.25%! (negativos),
respetivamente.
Nótese que no estamos utilizando previsiones o proyecciones, que pueden
ser manipuladas: nos limitamos a mostrar los datos reales, oficiales,
suministrados por los propios Estados.
Esperamos, muy sinceramente, que en América Latina el despertar del
sueño sea menos traumático.
Una simple pregunta
Pero, nos preguntamos: si las economías más desarrolladas y mejor
estructuradas del mundo están sufriendo en carne propia los embates de
la crisis, ¿cómo se puede pensar que las economías de América Latina,
más débiles, más vulnerables a los factores externos, con menos recursos
para adoptar medidas eficaces, más dependientes de los EE.UU. y/o de
pocos productos de exportación, serán capaces de mantenerse al margen,
inmunes al terremoto que está sacudiendo todo el mundo?
Canadá, que hasta hace poco tiempo se consideraba que estaba exenta del
peligro de contagio debido a las ingentes reservas monetarias que había
acumulado y el ahorro que había hecho el gobierno de ese país durante
los últimos doce años, ya comienza a dar serias muestras de enfriamiento
debido a la contracción de su principal mercado de exportación: los
Estados Unidos. Una situación similar a la de Australia, que también se
creía que iba a poder “volar por encima de la tormenta”, y en el cuarto
trimestre del 2008 tuvo un crecimiento negativo de su economía. Por
igual sucede con Arabia Saudita, que cuenta con 500 mil millones de
dólares en activos extranjeros y 226 mil millones en reserva en su
sistema bancario, fondos que son suficientes para pagar cinco años de
importaciones. Sin embargo, no todas son buenas noticias para Arabia
Saudita: el crecimiento de la economía para este año será inferior al
previsto, el mercado inmobiliario se ha congelado y el crédito se ha
reducido; seguramente tendrán que recortar algunos grandes proyectos en
proceso, como una planta petroquímica de 20 mil millones de dólares en
Ras Tanura, y planes de construir varias ciudades en regiones remotas.
De la economía financiera a la economía real
Y es que lo que algunos no toman en consideración es que si bien es
cierto que la crisis actual comenzó como una crisis en el sector
financiero estadounidense que, debido a la globalización, se extendió
rápidamente a los países en los que las bolsas de valores son muy
importantes, en la actualidad la “economía financiera” ha contagiado y
arrastrado consigo a la economía real (la industria, las materias
primas, la agricultura, los servicios, el comercio, las exportaciones,
el consumo, los ahorros, todos están siendo afectados de manera
progresiva). Así, la caída de los precios del petróleo (economía real)
se debe a la caída del consumo a nivel mundial de esta materia prima,
consecuencia de la crisis. Ya no se habla de crisis, sino de tsunami, de
avalancha, de una inmensa bola de nieve que crece a medida que desciende
por la ladera de la economía mundial atrapando todo lo que encuentra a
su paso.
¿Qué hacer?
Creemos que los empresarios, directivos y ejecutivos de América Latina
deben despertar del sueño de la inmunidad e invulnerabilidad de sus
economías y de sus empresas antes de que sea la propia crisis la que los
arroje de sus camas de mala manera. No se trata de que, desde ahora,
comiencen a despedir personas de sus empresas, a recortar gastos de
forma indiscriminada, a disminuir sus actividades. Eso sólo agravaría y
adelantaría la llegada de la verdadera crisis.
Pero sí que dejen de escuchar los discursos retóricos de algunos
políticos (o, al menos, que dejen de creer en ellos) y comiencen a
pensar qué van a hacer cuando la crisis se agudice en sus países. Si aún
algunos quieren seguir soñando, muy bien, están en su derecho, que sigan
esperando una misteriosa circunstancia milagrosa que les mantendrá al
margen de la crisis, pero, mientras tanto, que comiencen a planificar lo
que van a hacer si el milagro no se produce.
Por ahora, sólo eso: diseñar planes alternativos con escenarios
diferentes e irlos perfeccionando y convirtiendo en realidad en sus
empresas a medida que las aguas de la crisis suban a su alrededor. Eso,
por ahora, podría ser suficiente.
Director Ejecutivo.
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