Transformación de la mano de obra al trabajador del conocimiento

Autor: Salvatore Tarantino

Otros conceptos de economía

29-01-2013

Indiscutiblemente el siglo pasado (XX) se caracterizó por las innumerables transformaciones sociales, tanto que si lo recorremos en un vuelo rasante, encontraremos que el trabajo, la fuerza laboral, la sociedad e incluso el gobierno son cualitativa y cuantitativamente distintos a los que se habían visto anteriormente en toda la historia del ser humano.

Siglo que bien se puede calificar como el más violento y cruel de la Historia (genocidios, tortura, las diferentes guerras tanto civiles como mundiales) quizás precisamente por eso, se caracterizó por las grandes y profundas transformaciones en el seno de la sociedad.

Y así en forma simplista vemos que antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), ya la población más numerosa no era de los campesinos, tal como lo fue desde el mismo inicio de la historia, de hecho, años antes de dicha guerra, ya los países desarrollados estaban en la necesidad de importar víveres para poder satisfacer sus requerimientos alimenticios, por otro lado, de acuerdo con Drucker, encontramos que la fuerza laboral en todos los países desarrollados eran los sirvientes domésticos, hasta el punto que en el 1910 se definía como de “clase media baja” un hogar que empleara menos de tres sirvientes. Tanto los campesinos como los sirvientes jugaron un rol importante siendo ellos la base de la economía y la base misma de la sociedad.

El incremento poblacional de los sirvientes fue inversamente proporcional a la población de campesinos hasta la Primera Guerra Mundial y a partir de ella, ambas poblaciones fueron decreciendo hasta el punto que después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) era relativamente difícil encontrar a un representante de dichas poblaciones (un campesino o un sirviente), hoy ya casi son historia.

Por otro lado, dentro de la transformación encontramos que para el 1900 surge una nueva clase social el “obrero”, el “proletario” quien rápidamente se convirtió en la “clase media” de la época y los campesinos y sirvientes pasaron a formar la “clase baja”.

Ahora bien, el filósofo, escritor radical, ex marxista y sindicalista revolucionario Georges Eugène Sorel (1847-1922) en su tesis del 1906 donde afirma categóricamente que el proletariado derribaría el orden existente y tomaría el poder por su ORGANIZACIÓN, tesis que años después, fue tomada tanto por Lenin como por Mao. Efectivamente, Sorel estaba en lo cierto, el “obrero” tomó importancia por ser la “clase baja” de la historia que se pudo organizar (interesante la importancia y el poder que tiene el hecho de organizarse), y así en la década de los 50 la población obrera era la más numerosa, pero no así en los 90 donde inicia su decadencia y da paso al nuevo proletariado, lo que Charles Handy y Peter Drucker denominan el “trabajador del conocimiento”, colaboradores cuyo valor fundamental no está en lo que hacen sino en lo que saben, sustituyendo así el trabajo manual por la primacía del conocimiento teórico sobre el empirismo y su conversión en el recurso estratégico, desplazando al capital físico; por la planificación, el control y el uso intensivo de la tecnología, hoy son el grupo más numeroso de la población y representan la fuerza laboral, hoy le da a la sociedad su liderazgo y perfil social, todo ello gracias al estudio y la educación.

Indiscutiblemente, hoy en la segunda década del siglo XXI, los problemas, las exigencias, los retos son otros, el hombre, la sociedad, la empresa, definitivamente, vive otra realidad.

En antaño, tal como lo señaló Marx, el trabajador (obrero) de la máquina de vapor no la puede llevar consigo al pasar de un oficio a otro, su materia prima era la capacidad del trabajo manual, hoy la verdadera inversión no es en máquinas es en el conocimiento, sin éste, dichas máquinas por más sofisticadas que sean, son irremediablemente improductivas y así, a diferencia del trabajador manual, el trabajador del conocimiento es dueño de los medios de producción, tal como lo señala Salas [1] “Si estamos hablando de conocimiento del que son portadoras las personas,... el conocimiento es un activo de los trabajadores y no... de la empresa”, la empresa se convierte en un recurso o espacio en donde aplicar sus conocimientos, su lealtad ya no depende sólo de las típicas condiciones laborales (salario, bonos y prestaciones), ahora son más importantes las oportunidades de desarrollo. Todos estos nuevos aspectos deben necesariamente, considerarse en sí mismos, incentivos para el nuevo proletariado, el trabajador del conocimiento.

El cambio, la transformación, la revolución que inyecta el conocimiento es de fondo y no de forma, el trabajo se basa en conocimiento y por ende no tiene cabida la superioridad de uno con respecto al otro, más bien, el prototipo es simplemente una orquesta sinfónica donde todos los instrumentos, cumpliendo con su rol, son importantes, no existe uno superior a otro, emergiendo así como punta de iceberg, la sincronización en el trabajo en equipo, el compartir conocimientos.

Hoy gracias al trabajador del conocimiento, nos encontramos en la era del celular, la Internet y la Nano tecnología, hoy nos encontramos, comparativamente, como lo estaba la revolución industrial a principios de la década de 1820. Indiscutiblemente, el impacto del hoy conocido “comercio electrónico” es relativamente comparable con el impacto del ferrocarril en la revolución industrial.

Hoy, los desafíos a los cuales se debe enfrentar toda empresas le permiten su inserción en la competitividad y producción científica ante los cambios que día a día surgen en el mundo empresarial frente a los procesos de globalización, las empresas que quieran sobrevivir indiscutiblemente, necesitan de nuevos enfoques y procesos claramente definidos para fortalecer su capacidad de gestión y poder competir sin ser arrolladas en la economía internacional. Las perspectivas están concentradas en la expansión y consolidación de los trabajadores del conocimiento lo que lleva a pasos firmes, a la maduración y creación de nuevos campos disciplinarios e interdisciplinarios de conocimientos entre las áreas de las empresas.

Evidentemente, formar parte de una sociedad del conocimiento implica el estar forzosamente actualizado, y por ende, el estudio y la investigación deben necesariamente ser constantes y continuos de lo contrario, será poco lo que puedas aportar y en definitiva, estarás fuera del juego.

Indiscutiblemente, se puede señalar en forma categórica que todo lo dicho anteriormente impacta directamente en la gestión de toda organización y/o empresa, de allí la necesidad de un nuevo Modelo de Gestión Empresarial ya que los actualmente implantados tienen una alta concentración de los siglos XIX y XX.

Necesitamos liberarnos, necesitamos romper el cordón umbilical con lo que fue excelente en su época pero hoy, en la sociedad del conocimiento, nos está haciendo mucho daño.

“La evolución ha ido avanzando hacia la cumbre de la complejidad y, tanto si nos gusta como si no, la cumbre en estos momentos somos nosotros. De nosotros depende que la evolución continúe produciendo formas más complejas en el futuro. Podemos ayudar a hacer que este mundo sea un lugar más increíble que nunca o acelerar su retorno al polvo inorgánico.”

Mihály Csíkszentmihályi (1934-?) Es profesor de psicología en la Universidad de Claremont (California) y fue jefe del departamento de psicología en la Universidad de Chicago y del departamento de sociología y antropología en la Universidad Lake Forest.

Nota al pie

1. Salas Fumás, Vicente (2001). Sobre valor y coste de los intangibles, Actualidad Financiera, VI (1), enero, pp. 3-11.

Salvatore Tarantino - sig.staran@yahoo.com

28 años en el área de Seguimiento y Control de Gestión (10 años en Ingeniería - 18 en telecomunicaciones). SIG sistema Integrado de Gestión. http://www.sintegradodegestion.com / http://siggestion.blogspot.com.

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