Propuesta de política de desarrollo turístico para ciudades patrimoniales en Cuba

Autor: Otmara Ferrer Llovet

Otros conceptos de economía

05-04-2011

En este trabajo se presenta una caracterización de la Ciudad Patrimonial Cienfuegos como destino turístico, así como se presenta la aplicación de modelos en la gestión sostenible en destinos turísticos de ciudad.

1.1Patrimonio cultural y turismo

La complementación entre patrimonio cultural y turismo, dada la intima relación que guardan entre si, parece ser tan obvia que no ofrece ya discusión alguna.

Las políticas de conservación y administración del patrimonio cultural tienden a considerar las posibilidades de utilización de elementos y ámbitos del pasado con nuevas actividades según sean las necesidades sentidas por la comunidad contemporánea, sin que ello suponga una desvalorización de lo significativo de ese patrimonio.

Este concepto quedó claro en 1964, cuando en la carta internacional de Venecia sobre la conservación y restauración apuntaba "...La conservación de los monumentos se beneficia siempre con la dedicación de estos a una función útil a la sociedad: esta dedicación es pues deseable pero no puede ni debe alterar la disposición o decoro de los edificios. Dentro de estos límites se deben concebir y autorizar todos los arreglos exigidos por la evolución de los usos y las costumbres..." (carta de Venecia 1.964).

Se parte del supuesto de que el patrimonio de interés arqueológico, histórico o artístico, constituyen también recursos económicos - turísticos al igual que las riquezas naturales del país, por lo tanto, susceptibles de ser "usados", de ser transformados en elementos de progreso, representando entonces un potencial valor económico digno de considerarse, con lo cual las medidas conducentes a su preservación y adecuada utilización ya no solo guardan relación con los planes de desarrollo, sino que forman o deben formar parte de los mismos. (Normas de Quito 1.973).

No se puede olvidar que el turista, al tener mayor experiencia en viajes, tiende a solicitar un turismo alternativo "especializado o temático" y otorgar cada vez más valor al patrimonio, tanto en los recursos culturales como el entorno como marco general.

También han ido adquiriendo importancia las manifestaciones culturales de las clases populares, tales como cerámicas, tejidos, música de origen étnico, costumbres de campesinos y obreros, gastronomías típicos, etc. Con lo cual se puede comprobar que en general, el concepto actual del patrimonio tiende a ser más dinámico que en épocas pasadas, creando oportunidades para que cada generación encuentre respuestas a sus necesidades.

Dada la importancia del patrimonio cultural habrá que considerar o tener en cuenta al mismo como tangible e intangible, esto es: todas aquellas manifestaciones culturales como las obras de arte, arqueología, artesanía, edificios, barrios, pueblos, ciudades, para los primeros, y costumbres, tradiciones, lengua, creencias, los derechos fundamentales del ser humano y los sistemas de valores para los segundos, ambos fuertemente unidos e inseparables, que se sustentan íntimamente.

El patrimonio tangible colabora en crear y mantener la identidad; que se comparta como un referente que fortalece la memoria, la cual es parte del patrimonio intangible.

Asimismo la memoria es la que proyecta vida al patrimonio tangible y hace que este último sea cuidado y conservado. Un monumento o cualquier patrimonio tangible, sin memoria, es un patrimonio vacío, sin alma, sin contenido y como consecuencia olvidado y descuidado.

El patrimonio cultural se encuentra estrechamente conectado con el patrimonio natural por que no se puede concebir a aquel desvinculado de su entorno, de su medio, a tal punto que en la actualidad se incluye una nueva categoría como son los "paisajes culturales" tan complejos como enriquecedores. Dentro ellos se han incluido los "paisajes deliberadamente definidos" como los parques y jardines; los "paisajes esencialmente cambiantes" como los cultivos (de los cuales tenemos excelentes ejemplos como las cosechas de los pimientos, arroz, los de caña de azúcar o tabaco y los "paisajes asociativos" es decir aquellos que no habiendo sido modificados por el hombre tienen una connotación cultural como los volcanes.

En el presente siglo, la existencia del patrimonio natural tiene algo o mucho de cultural, porque hoy, su conservación o destrucción se debe a una voluntad, a una decisión humana, a un acto cultural. Si el patrimonio trasciende más allá de lo puramente cultural, para transformarse en un potencial recurso económico, no es menos cierto que por esta misma razón debe se celosamente protegido para garantizar su continuidad y sustentabilidad.

Europa le debe al turismo, directa o indirectamente, la salvaguarda de una gran parte de su patrimonio cultural, condenado de otro modo a su completa e irremediable destrucción.

El problema surge cuando esta utilización se hace a costa de la desvalorización, pérdida o deterioro del patrimonio que se "usa" o mejor dicho que se "mal usa". Ya en 1963, en la conferencia de viajes y turismo, no solamente se recomendaba que se diera una alta prioridad a las inversiones en turismo dentro de los planes nacionales, sino que se hacía resaltar que "desde el punto de vista turístico, el patrimonio cultural, histórico y natural de los naciones, constituye un valor sustancialmente importante" y que en consecuencia, .."era urgente la adopción de adecuadas medidas dirigidas, a asegurar la conservación y protección de ese patrimonio ..." (conferencia de viajes .1963).

A su vez la conferencia sobre comercio y desarrollo de las Naciones Unidas de 1964 recomendaba a las agencias y organismos de financiación, tanto gubernamental como privadas"...ofrecer asistencia, en la forma más apropiada, para obras de conservación, restauración y utilización ventajosa de sitios arqueológicos, históricos y de belleza natural “ (Naciones Unidas 1964).

Consecuentemente, las medidas conducentes a su adecuada "utilización" deben estar incluidas y contempladas en los planes de desarrollo, pero éticamente planificadas y coordinadas, conjuntamente, entre las instituciones responsables del turismo y el patrimonio y no como se plantea comúnmente en la actualidad, en donde los objetivos se persiguen de maneras separadas y hasta antagónicas. Algunas instituciones confunden, a veces, que "hacer turismo" es solo cuestión de promoción y no de planificación, en donde la primera de estas es solo una parte y el último paso de una labor más compleja y profunda que hace del recurso un importante atractivo.

Esto significa necesariamente, contemplar y evaluar la capacidad de carga y el umbral de tolerancia que tiene un lugar, sus edificios, y su patrimonio en general y analizar el impacto positivo o negativo que puede significar el turismo. Teniendo en cuenta estos aspectos, habrá que aceptar con responsable resignación que hay casos en que su utilización debe ser controlada y dosificada o simplemente negada.

Por ello, debe contemplarse la problemática de la conservación, teniendo como premisa que si se quiere un turismo permanente y a perpetuidad, debe velarse por una utilización sustentable del patrimonio, esto es, lograr también la tutela y la conservación a perpetuidad. Con esto no solo contribuimos a conservar un recurso importante para el turismo, sino por que además tenemos el deber ético y moral de entregar a las generaciones futuras ese patrimonio que hemos heredado para que lo disfruten de la misma manera que hoy lo hacemos nosotros.

Esta política exige de una cuidadosa planificación, de una mejora en su instrumentación, consciente y responsable, una adaptación para visitas más numerosas pero previendo y cuidando del impacto que puede ocasionar; garantizando su seguridad, integridad y dignidad, es decir que no solo debemos cuidar de su conservación sino también de su correcta puesta en valor, con respecto y profesionalidad. Sin duda la afluencia turística que determina la apropiada revaluación de un monumento asegura la rápida recuperación del capital invertido a esos fines y la actividad turística que se origina como consecuencia de la adecuada presentación de un monumento y que de otra manera determinaría su extinción y conlleva a una profunda transformación económica de la región en la que el mismo se halla ubicado pero, no obstante, no es menos cierto que a veces, al no hacerse uso racional y equilibrado de ellos corre también un serio riesgo de perderse, deteriorarse o desvalorizarse.

Este es el caso por ejemplo de los yacimientos arqueológicos, promocionados al turista sin estar dotados de las condiciones de control y seguridad que significan a corto plazo, su destrucción o degradación total, perdiéndose con ello no solo la posibilidad de su utilización en el futuro, sino también la posibilidad de desarrollar estudios serios y sistemáticos de investigación.

No es exagerado afirmar que en algunos casos, el potencial de riquezas destruidas con irresponsables actos de la mal entendida y peor administrada "explotación turística" excede en mucho a los beneficios que para la economía regional se derivan de las instalaciones y mejoras que pretenden justificarse.

Vale la pena acotar que los potentes equipos de sonido y el calor y la luz arrojada por las lámparas en los espectáculos masivos de luz y sonido que se ofrecen permanentemente, están deteriorando los restos pétreos por vibración, dilatación y foto degradación.

En el museo del Cairo debieron tomarse urgente medidas en las salas donde se exponían 27 momias, debido al cambio de atmósfera producido por una sobrecarga de visitantes (se calcula que la respiración de seis personas durante una hora, elevaban el porcentaje de humedad en cinco puntos).

Las pinturas de la tumba de la reina Nefertari, en Egipto se ven afectadas por la respiración y transpiración de los visitantes, lo que condujo a la proliferación de hongos y bacterias, y a pesar de que fueron recientemente restauradas por la fundación Getty, si se las quiere conservar, deberán permanecer cerrados al público (son dos millones de visitantes por año que acuden a Egipto).

Igual situación se ha experimentado en las grutas prehistóricas de Lascaux las que debieron cerrarse y optar por construir una réplica exacta a unos Kms de los originales para compatibilizar la conservación del patrimonio y el turismo. Situaciones parecidas advierte la UNESCO para Roma, Atenas, Teotihuacan, Cuzco y Macchu Pichu.

En un plano más cercano, el patrimonio afronta también una serie de consecuencias provocadas por la imprudencia de los turistas o los responsables de su instrumentación.
Muchas veces, el poner límites de visitas o restricciones en los horarios de museos o sitios por problemas de conservación, acondicionamiento y limpieza, provocan reacciones negativas y hasta agresivas por parte de algunos grupos que solo les interesa "usar" de ellos, sin conciencia de perdurabilidad con la mezquina visión solo presente.

No es menos sorprendente el artículo en la ordenanza de preservación del casco histórico, que permite a los hoteles, excederse en altura, justificando su interés en el turismo. Resultando la paradoja que estos hoteles destruyen el equilibrio del paisaje urbano que constituía el atractivo turístico por lo que hacía necesario la construcción de hoteles. Que decir del daño que ocasionan las ordenanzas de excepción bajo insostenibles pretextos que aprueban permanentemente en el consejo deliberante para el casco histórico.

No es menor el riesgo que corre el patrimonio intangible, acaso, por su constitución, el más frágil de todos al modificar sus costumbres, hábitos sistema de valores en relación o por influencia del turismo, peor aún, cuando en aras del turismo, se falsifican, desnaturaliza o se sacan de contexto a este patrimonio, o se traspasan las barreras del respeto a la individualidad de las personas, a la intimidad y los derechos fundamentales que tiene todo ser humano en otros casos la puesta en valor y la promoción de ciertos ámbitos o espacios urbanos a traído como consecuencia el desalojo simple y llano de sus dueños naturales porque comenzaron a sentirse extraños en sus propios lugares o tergiversar sus comportamientos humanos para transformarse en meros espectáculos falsos, fríos y sin sentimientos trayendo como consecuencia la vanalización de las costumbres y la pérdida de sus identidades.

Una reflexión más profunda acerca de las culturas ha permitido comprender que no todas se expresaban a través de grandes realizaciones materiales y que gran parte del patrimonio cultural de la humanidad es intangible porque reside en el espíritu mismo de las culturas y su pérdida conlleva a la pérdida de aquellas.

Pero, ¿Quién es el responsable del deterioro del patrimonio cultural? ¿Es lógico culpar al turista? Se puede afirmar que la responsabilidad es de todos, de los turistas, de las autoridades, de los empresarios, de los técnicos y profesionales y la comunidad toda.

Cada uno desde su perspectiva e intereses distintos pero trabajando conjunta y coordinadamente. De nada serviría una tarea de concientización al turista si las instituciones interesadas no realizan un buen trabajo de planificación, inclusive, puede haber un buen trabajo de planificación pero fracasaría si no se ha contemplado el impacto que pueden producir a corto, mediano y largo plazo y analizándolo desde distintos enfoques (económico, social, paisajístico, psicológico y patrimonial). Peor aún, si no se han definido conjuntamente con los técnicos y profesionales los perfiles y objetivos claros para evitar las contradicciones y reducir al mínimo los errores que atentan a la conservación del patrimonio, bienestar y satisfacción de turistas y residentes sin perder la calidad de vida. ¿Qué pasaría con el patrimonio cultural si el empresario, en su afán de lograr mayores ganancias hiciera uso indiscriminado de ellos saturando los umbrales de tolerancia? ¿De qué serviría un buen trabajo de planificación si las autoridades políticas degradan los espacios urbanos y aún los naturales con pegatinas, afiches y pinturas, tirando por tierra cualquier tarea de preservación? Por último, la comunidad será la que no tiene conciencia del valor de su patrimonio y los beneficios que pueden obtenerse desde su aprovechamiento turístico. ¿Sería posible hablar de un uso turístico sustentable? Es fundamental que en primera instancia sea la comunidad quien desarrolle una conciencia y una identidad con el patrimonio.

Si no hay una formación, un sentido y un cultivo de pertenencia, difícilmente se podrá contar con ellos. En ese sentido la identidad es una construcción diaria, donde participa la escuela, la familia el contexto, los espejos sociales. El patrimonio tiene que ser reconocido por todos los niveles de la comunidad y sobre todo, valorado, lo cual se logra a través de políticas económicas culturales y ambientales junto con las inversiones específicas en determinadas áreas. Solo después de ello, se podrá estar en condiciones de compartirlo con los turistas en un desarrollo sostenible, teniendo en cuenta que el valor financiero no es necesariamente el más importante, por cuanto también interesa el valor social o representativo de un determinado recurso turístico. Con ello no significa que deba producirse menos o no utilizar el patrimonio como recurso turístico, sino hacerlo en forma diferente, razonable y respetuosa; única posibilidad de sustentabilidad.

Esto se refiere a adoptar mejores prácticas de evaluación y de conservación y hacer inversiones no tradicionales, a investigar constantemente las variables de índole físico natural y cultural dado el cambio que experimentan los patrones de valoración del patrimonio. La divulgación de los logros de las investigaciones, a todo los niveles de la comunidad es significativa para que quienes participen en la gestión del patrimonio puedan llegar a entender que es lo que se pierde en cuanto a la calidad ambiental en virtud de un desarrollo planificado y también a qué desarrollo se estaría renunciando si el ambiente se mantuviera sin modificar.

El desarrollo sostenible se relaciona con términos económicos y técnicos-ecológicos. La perspectiva sociológica actual, incluye además, el componente social, reconociendo el papel determinante que tienen los actores sociales y sus instituciones en muchos proyectos, políticas e inversiones para llevar a cabo el desarrollo que debe ir junto con el concepto de armonía. La sustentabilidad por lo tanto, debe ser "construida socialmente", entre todos, a través de mecanismos sociales y económicos que posibiliten la consulta pública y la participación, pero esa participación debe ser responsable; con objetivos claros y metas precisas. De este modo se tomarán en cuenta los componentes económicos, ecológicos y sociales simultáneamente.

Para lograr estas tareas se conocen y manejan los conceptos de la acción social o participación comunitaria. Resultan importantes por lo tanto las relaciones humanas, las formas de organización, las atribuciones de las instituciones u organismos que representan a la comunidad, las motivaciones y satisfacciones de la población, los valores conductuales entre personas y en la relación con los recursos naturales y culturales y por sobretodo una ética en el accionar. Muchos factores contribuyen a mermar las reservas de los bienes culturales, excesiva exposición a la luz, el polvo, la humedad, los cambios bruscos de temperatura, lluvias, robos, daño intencional, deterioro por sobrecarga de visitas, mal uso, etc.

Es preciso reconocer que parte de la razón fundamental de la pérdida progresiva y a veces acelerada de esta potencial riqueza, radica en la inexistencia de una política oficial coherente, continua, razonable y responsable, capaz de imprimir eficacia práctica a las medidas proteccionistas vigentes y el promover la revaluación del patrimonio cultural en función del interés público y para beneficio económico de la comunidad. Más aún, no existe un órgano legal bien instrumentado que legisle y proteja el patrimonio y su uso racional, compatible con el turismo ya que estamos convencidos que el turismo no es nocivo; lo que perjudica en todo caso es el mal manejo del turismo.

En ese sentido, en estos críticos momentos de globalización en que los países están comprometidos en el gran empeño progresista que implica la explotación exhaustiva de sus recursos culturales y la transformación progresiva de sus estructuras económicas - sociales, los problemas relacionados con la defensa, conservación y utilización de patrimonio, el medio natural, adquieren excepcional importancia y actualidad, surgiendo como prioridad absoluta la necesidad de conciliar las exigencias del desarrollo turístico con la salvaguarda razonable de patrimonio que se utiliza haciéndose necesario una planificación turística racional y ética, tanto a nivel local como nacional. "Es posible - decía Weiss, presentado a la comisión cultural y científica del Consejo de Europa en 1963 - equipar a un país sin desfigurarlo, de preparar y servir el porvenir sin destruir el pasado...". Acaso, analizando ejemplos ya vividos en otros países, habría que tomar conciencia para que alguna vez no tengamos que repetir parafraseando la reflexión que precedió a la revolución francesa: ¡Turismo, cuantos crímenes se hacen en tu nombre!
La mejor vía para concentrar esfuerzos y contribuir a un desarrollo sostenible de los Destinos Turísticos es abordando políticas, fundamentada en principios éticos y colectivos para el manejo de los recursos naturales e históricos - culturales. A la vez proporcionar a los clientes una referencia para una mejor elección de éste, demostrar que dispone de políticas o programas de calidad y de los servicios ofrecidos, donde los empresarios, asumen una filosofía de gestión que integre el componente económico, la dimensión del desarrollo cultural y social de la comunidad y el medio ambiente, que conforman un sistema de objetivos generales, los cuales se corresponden con una declaración clara y convincente que unifica esfuerzos, además de identificar el grado en que se ha implementado y considerarlo como elementos básicos en la política de desarrollo que tribute al proceso de toma de decisiones gerenciales en un destino turístico.

El mercado turístico necesita los recursos patrimoniales para el desarrollo de nuevos productos. Dichos productos aumentan el valor de la experiencia turística de forma que le interesen a ambos sectores ya que aportan las características histórico-simbólicas que permiten mantener de generación en generación la identidad local. Patrimonio y turismo son altamente compatibles, la interdependencia entre ambas áreas es inevitable.

Los objetivos de la política de desarrollo de un destino definen hacia dónde se dirige la actividad, están referidos a los resultados deseados para personas, grupos u organizaciones. Los objetivos se configuran desde el objetivo global del destino hasta los objetivos por sectores, áreas de actividad de producción o servicio y los específicos de las empresas y otros actores en el territorio. Todos los objetivos están interconectados, por lo que de uno de ellos depende la consecución del resto.

Los principios que sustentan a una política de desarrollo de destinos turísticos con enfoque de sostenibilidad son los siguientes: ecológico, cultural, económico y local. Por tanto, los objetivos definidos para una política de desarrollo de destinos turísticos sostenibles deben ser: sociocultural, economía y turismo, administración e institucional, ambiental, infraestructura y desarrollo tecnológico, los cuales consideran los aspectos siguientes:

• Pueden convertirse en acciones específicas.

• Facilitan una dirección, sirven como guías para establecer objetivos más detallados y concretos en los niveles inferiores. De esta manera todas las instituciones y directivos saben cómo se relacionan sus objetivos con los del nivel superior: gobierno provincial, municipal, MINTUR.

• Establecen prioridades a corto, mediano y largo plazo para el destino turístico.

• Facilitan el control de las instituciones que dirigen, planifican y controlan, organizan la implementación y viabilidad de la política de desarrollo y son propuestos como estándares para el rendimiento global y la competitividad del destino.

Si los objetivos, independientemente de su número, no reciben la atención adecuada por las instituciones correspondientes, la planificación turística no será eficaz, ni eficiente. Se hace necesario establecer un sistema de prioridad para los objetivos a conseguir en los distintos niveles de la política de desarrollo de un destino turístico. El gobierno local y el MINTUR se enfrentan continuamente a objetivos alternativos que pueden ser evaluados y clasificados, por lo que deben establecer prioridades si se quieren distribuir los recursos de manera racional.

Los principios en que se basa una política de desarrollo turística sostenible, abarcan una gama de temáticas y actividades, que trasciende el ámbito jurisdiccional del sector turístico e involucra diversos sectores y ramas en cada nivel espacial. Es imprescindible la presencia de un órgano coordinador para el trabajo multi-institucional que requiere la implementación de dicha política, en el mismo, el MINTUR deberá jugar un papel protagónico por ser el organismo rector de la política turística en el país. En otros países esto es cubierto por las autoridades locales creando juntas o grupos, para lo cual las autoridades locales disponen de suficiente poder de convocatoria y deberán ser objeto de un profundo análisis y decisiones al más alto nivel. En el caso de Cienfuegos aún sin la condición de zona de alta significación turística, se cuenta con dicho órgano.

No es posible alcanzar buenos resultados si previamente no se ha trabajado para alcanzarlos, obliga a establecer objetivos previos, definir el contenido de los posibles objetivos a establecer y la correspondiente propuesta de asuntos claves para la medición de esa política de desarrollo sostenible en destinos turísticos.

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Otmara Ferrer Llovet - jcarpetaarrobajagua.co.cu

Centro Laboral: Delegación Mintur Cienfuegos. Msc. Gestión Turística. Mención Hotelera. Cuba.

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