Modelo de sociedad de las hormigas como ejemplo para la humanidad

Autor: Salvatore Tarantino

Otros conceptos de economía

29-01-2013

Los formícidos (Formicidae), conocidos comúnmente como hormigas, son una familia de insectos sociales que evolucionaron de antepasados similares a una avispa a mediados del Cretáceo, hace, nada más y nada menos que aproximadamente, entre 110 y 130 millones de años, a diferencia de nosotros los humanos que apenas tenemos aproximadamente 2 millones, lo que significa que deberíamos aprender de ese cúmulo de experiencia, experiencia que le ha permitido adaptarse y sobrellevar cualquier cantidad de obstáculos a lo largo de tantos años.

La profesora Deborah M. Gordon, bióloga de la Universidad Stanford, nos dice que “Las hormigas no son inteligentes, pero las colonias sí lo son”. Ningún ejemplar tiene una visión global del sistema. Ellas no tienen policías, no tienen ingenieros ni arquitectos, no saben de planificación y no tienen un director, no tienen líderes ni jefes que coordinen sus actividades. Su espectacular auto-organización como colonia brota desde el mismo individuo, desde su ADN.

Innumerables han sido los aportes, producto los estudios científicos de estas pequeñas criaturas y entre ellos tenemos lo que hoy conocemos como "Inteligencia de Enjambres" o "Inteligencia Colectiva".

El término Inteligencia de Enjambre fue introducido por Gerardo Beni y Jing Wang en 1989 en un trabajo sobre Sistemas Celulares Robóticos. Los sistemas de Inteligencia de Enjambre están constituidos por agentes simples que interactúan localmente unos con otros y con el ambiente. Siguen reglas simples y sin tener un control centralizado, como resultado de sus interacciones se produce la “emergencia” de una conducta global inteligente.

Raúl Morales en su artículo "Las hormigas tienen un sistema propio para regular el tráfico" nos comenta que en una reciente (2004) investigación europea que publica la revista Nature, “Las hormigas evitan el embotellamiento del tráfico”, Las hormigas utilizan reglas de comportamiento muy simples que les permiten prevenir y limitar los embotellamientos sobre las pistas químicas que les sirven de trayectos.

“Cuando la densidad demográfica excede determinados niveles, el equilibrio de la convivencia puede romperse y desencadenar conflictos entre individuos que son potencialmente capaces de paralizar la actividad de toda una colonia. [...] Cuando una hormiga obrera descubre una fuente de alimento, la marca con una feromona que actúa como pista química para el resto de la colonia una vez que la hormiga pionera regresa al nido y recluta más individuos para proceder al traslado de la comida. [...] Sin embargo, cuando este sendero más concurrido alcanza un nivel de densidad demográfica elevado, el tráfico sufre una reorganización espontánea y profunda: las hormigas se reparten entre los dos senderos posibles, equilibrando la densidad de los dos. [...] Es decir, el aumento de la densidad de individuos en uno de los dos caminos, que dificulta el paso, es el que provoca la reorganización del tráfico y evita en consecuencia los embotellamientos que retrasan la operación de transporte del alimento.”

Por otro lado, Ana Díaz, en su artículo "La vida secreta de las hormigas" en la página web “Nueva Acrópolis” nos relata que "La hormiga es uno de los seres más nobles, más animosos, más caritativos, más abnegados, más altruistas que existen en el mundo; y lo es de manera natural, sin recabar mérito alguno por su proceder. Las hormigas tienen en la entrada del abdomen una bolsa extraordinaria, que podríamos llamar buche social. Es un odre prodigiosamente elástico que ocupa las cuatro quintas partes del abdomen y que puede dilatarse de tal modo que da un tamaño ocho o diez veces mayor que el vientre normal. Dicha bolsa explica toda la psicología, la moral y la mayor parte de las actitudes del insecto. [...] Aquellas hormigas cuya misión exclusiva es ser depósitos alimenticios vivientes de la ciudad permanecen encerradas voluntariamente muchos días sin ver la luz. Se agarran con las patas delanteras, en apretadas filas, del techo del hormiguero, dándole la apariencia de una bodega bien ordenada, adonde se acude a solicitar la regurgitación. La regurgitación es el acto social por excelencia. De él derivan las virtudes, la convivencia y la política del hormiguero. Es un acto de entrega, de ofrecimiento, de dádiva generosa, compensado con un placer inefable por la Naturaleza. La regurgitación debe de ser para la hormiga un acto tan delicioso como puede ser para nosotros el paladear los platos más exquisitos. La hormiga, al regurgitar, según hace notar Augusto Forel, con las antenas echadas hacia atrás, adopta una actitud estática, y experimenta visiblemente más placer que la que se atraca de miel. Parece evidenciarse que la Naturaleza las ha querido recompensar por esta entrega con voluptuosidades análogas a las del amor […] La hormiga da, da sin contar. Nada es suyo, ni aun lo que tiene en su cuerpo. Es la gran austera del reino animal. [...] No es más que un órgano caritativo. Trabajadora tenaz, ascética, no disfruta de mayor satisfacción que la de ofrecer a quien quiera tomarlo el fruto de su trabajo."

Técnicamente las hormigas se agrupan en una sola familia, la familia Formicidae. Del nombre laún de hormiga deriva el nombre del ácido fórmico que es producido por algunas de las especies de la familia (hormigas de la subfamilia Formicinae). La familia Formicidae agrupa al menos 8 subfamilias, cerca de 350 géneros y entre 9.000 y 20.000 especies.

Los nidos de muchas especies de hormigas consisten en cámaras y galerías excavadas bajo piedras, troncos o en el suelo; algunas especies construyen sus hormigueros en montículos de tierra y materia vegetal o en troncos de árbol en descomposición. En un hormiguero pueden habitar cientos de miles de hormigas y consiste físicamente en un pasadizo perpendicular, con galerías laterales sin salida, destinadas al almacenaje en sus profundidades, y como cuartos de estar y basurero cerca de la superficie, tiene cierta semejanza a las grandes metrópolis humanas. Son una red de caminos que se cruzan entre sí, formando grandes “autopistas” que van de un lado a otro. Existen numerosas salas dentro de un hormiguero: los almacenes de comida, las salas de regurgitación, los almacenes de germinación de hongos, las salas de incubación e incluso pequeños tubos de escape destinados a ofrecer una ventilación interior.

Conclusión

Las hormigas no conoce el todo, no sabe cómo funciona la colonia, cada una de ellas tienen asignadas ciertas funciones que lleva a cabo en asociación coordinada con otras hormigas, asignación que viene desde el mismo nacimiento, no sabe quién se la asignó, ni se preocupan por ello, solo sabe que debe cumplirla, a ninguna de ellas le preocupa el conjunto, ninguna estableció las reglas y mucho menos, diseñó el sistema.

Desconocen el origen, no saben quiénes las redactaron, pero toda colonia está repleta de normas, pautas, regularidades, y proporciones equilibradas entre distintas actividades, como el mantenimiento, reparación, exploración e incluso movilización en caso de contingencias. Lo sorprendente es que una hormiga no sabe si hay pocas o muchas hormigas dedicadas a la búsqueda de comida o a la reconstrucción después de una tormenta, o a ayudar a traer el cadáver de un escarabajo. Cada hormiga vive en su pequeño mundo, no esperan instrucciones, simplemente ayuda a sus hermanas en su entorno inmediato y responde a señales cuyo origen desconoce.

Realmente sorprendente, sin estructura jerárquica, sin leyes, sin ordenes ni directrices, sin un modelo de gestión, sin un modelo de calidad, desconociendo el sistema como tal, ¿por qué el sistema funciona como lo hace?, ¿cómo logran el justo equilibrio ente la eficacia y la eficiencia (efectividad)?, indiscutiblemente es un claro reflejo de la evolución social que deberíamos estudiar, entender y copiar.

Esto me recuerda la Sociedad Regulada de Gramsci quien parte del echo que, si Estado = sociedad política + sociedad civil, llegará el momento en que el elemento Estado se puede considerar agotado a medida que los dos integrantes de la ecuación maduren su nivel de conciencia y afinen sus interrelaciones, en esta medida, se afirman los elementos cada vez más significativos de la sociedad regulada (Estado ético o sociedad civil en plena conciencia).

En mi opinión personal y sin temor a equivocarme, creo que el ¿por qué las hormigas son como son?, se basa en un hecho simple, la responsabilidad, el respeto, la confianza, la madurez social comunitaria y la conciencia; no me importa el TODO, porque sé muy bien que al cumplir con mis responsabilidades estaré cumpliendo con el TODO; TODOS esperan de mí, así como yo espero de TODOS; solo el TODO me alimenta y me protege; solo el TODO me permitirá sobrevivir.

En definitiva, yo no soy nadie, el TODO es TODO.

Salvatore Tarantino - sig.staran@yahoo.com

28 años en el área de Seguimiento y Control de Gestión (10 años en Ingeniería - 18 en telecomunicaciones). SIG sistema Integrado de Gestión. http://www.sintegradodegestion.com / http://siggestion.blogspot.com.

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