La tutela en el derecho de familia. Un análisis doctrinal

Autor: Juan Máximo Pérez Velázquez

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29-03-2011

La Tutela es en el Derecho de Familia, el medio idóneo para proteger aquellas personas, sujetos de derecho, carentes de capacidad jurídicas para obrar. Este trabajo esta dirigido desde una perspectiva Teórico-Legislativa y de Derecho Comparado. Se analiza de forma general como se ordena esta institución en los Códigos Civiles de México, Argentina, España y Hondura, Su comportamiento en el Código de Familia de Cuba. Por ende, en el desarrollo del mismo reflexionamos entre otros tópicos:¿ Que es la Tutela, quiénes están sujetos a la tutela, cuales son los elementos personales de la tutela, cuales son los tipos de tutela, quienes pueden ser tutores, como termina la tutela, etc. Es la razón de considerarlo de interés social desde el punto de vista humano y desde el punto de vista jurídico sirve para armar a los juristas de elementos básicos de dicha institución.

Introducción

La tutela es en el Derecho de Familia, el medio específico de ejecución de la protección de aquellas personas, sujetos de derecho, pero carentes de capacidad jurídica de obrar. El objetivo del presente trabajo es el tratamiento otorgado a esta institución desde una perspectiva teórica-legislativa y de derecho comparado y la vigencia de esta institución en el Derecho de Familia cubano.

Con tal propósito, se ha utilizado, entre otros métodos el lógico-jurídico, y el jurídico comparado, que permitirán exponer el comportamiento y proclividad de la institución de la tutela en diversas codificaciones modernas y en nuestro sistema de derecho.

La necesidad de la tutela se deja comprender, desde luego, si se atiende a que el hombre en sus primeros años de vida u otra causa no provocada por el es débil e inexperto, imposibilitado de defenderse por sí mismo y de dirigir sus acciones; en consecuencia, es muy justo que, a falta del padre o de la madre, se le proporcione los medios de educación, defensa y protección.

Así lo han reconocido todas las naciones del mundo, al asumir como un deber, el regular y organizar la institución de la tutela y, aunque esta se fundamente en objetivos, caracteres y principios universales, se perciben alteraciones en !as diversas regulaciones jurídicas, emitidas en el mundo.

Por lo tanto, en este estudio se analizará de forma general como se ordena esta institución en los Códigos Civiles de México, Argentina , España, y Honduras, así como su comportamiento en el Código de Familia de Cuba, mediante el estudio comparado de cada una de estas legislaciones, con el propósito de conocer y reflexionar sobre el tratamiento normativo que se le da a la tutela, en la actualidad jurídica, en Ios cuerpos legales ya mencionados.

Desarrollo

Teniendo en cuenta que, comparar es establecer la relación entre dos o más cosas, de acuerdo con semejanzas y diferencias, detallare los elementos a considerar en la observación y análisis del tema,

¿Que es la tutela?
¿Quienes están sujetos a tutela?
¿Cuales son los elementos personales de la tutela?
¿Cuales son los tipos de tutela?
¿A que sistema tutelar se acoge la legislación?
¿Quiénes pueden ser tutores?
¿Quiénes pueden excusarse de la tutela
¿Tiene interés el ejercicio de la tutela?
¿Es siempre la tutela un cargo retribuido?
¿Cómo termina la tutela?
¿Existen Registros para la tutela?

Reflexión general del comportamiento de la institución de la tutela en el derecho comparado

En el estudio detallado del proceder de la institución tutelar en las legislaciones modernas de México, Argentina, Honduras y España se puede constatar que ha sido difícil y lleno de escollos para los legisladores, proporcionar una definición de la tutela, no obstante, algunos fueros la describen en forma expresa, ese es el caso del Código de Argentina; los que se limitan a determinar cual es su objeto, como por ejemplo, el de México. Asimismo, ciertas legislaciones no proporcionan ni su definición, ni objeto, modelo de esto es el Código de Familia de Honduras, en el que, al regular el instituto, pueden derivarse los elementos que caracterizan la naturaleza de la institución.

A pesar de que hay una tendencia a no plasmar en los Códigos una disquisición de la tutela, de lo regulado en cada cuerpo legal se puede afirmar que la misma se concibe coma la institución que se va a encargar de proteger a las personas que no tengan capacidad jurídica de obrar, ya sea por causa natural o legal; es la autoridad o función que se le otorga a un individuo con capacidad y aptitud para que cuide, tanto de la persona como de los bienes del tutelado.

En cuanto a !os sujetos que abarca la protección, defensa y cuidado que brinda la tutela, la propensión es variable, según la concepción de cada legislación. Por ello, en ciertos países como México y España, se establece la tutela para proteger a la persona y bienes, tanto del menor de edad, como del mayor incapacitado --declarado judicialmente-. Sin embargo, en determinadas naciones como Argentina y Honduras, la tutela se concibe para salvaguardar al menor de edad solamente, quedando el mayor de edad -incapacitado- auxiliado por otra institución, que es la curatela.

Merece destacarse que es común, en !as Legislaciones modernas, encontrar un artículo destinado a refrendar la tutela de aquellas personas que se encuentren en situación de desamparo.

Estos sujetos, que no tienen a nadie que pueda, o quiera cuidarlos, protegerlos y administrar sus bienes, son tratados por la legislación de cada país, estipulando la necesidad de que sean insertados en establecimientos asistenciales, donde los directores de dichos centros serán sus tutores, cuidando y protegiendo la persona de los tutelados, así como sus bienes. Dicho cuidado, engloba tanto a Ios menores de edad, como al mayor de edad incapacitado, a esta tutela algunos juristas han determinado llamarla tutela automática.

En relación con los elementos personales de la tutela, estos se tratan de manera distinta en los Códigos de cada nación; la pieza común y principal en todas las regulaciones tutelares es el tutor, persona encargada de proteger, cuidar, representar a la persona y bienes del pupilo; sus funciones son múltiples y, aunque cada reglamentación le confiere un matíz diverso, el objetivo cardinal del cargo es universal.

Los otros componentes de la tutela resultan diversos: en México son reconocidos el Juez Familiar, los Consejos Locales de Tutela y el Ministerio Público; en Argentina, desempeñan un papel en el ejercicio tutelar, el Juez y el Ministerio de Menores; en Honduras, se le da participación al Juez y al Ministerio Público; mientras que, en España, intervienen el Tribunal y el Ministerio Fiscal.

Vinculado con los elementos personales que intervienen en el ejercicio de la tutela, se encuentra el precisar a que sistema de tutela pertenece cada legislación, teniendo en cuenta que no hay que atender a la calificación exterior de los órganos tutelares, sino al lugar que ocupan en la organización tutelar de la nación.

La tendencia moderna, se orienta a establecer el modelo de autoridad, quedando atrás el de familia, y concediendo cobertura al mixto.

El sistema de autoridad, se manifiesta en países como Argentina, Honduras y España, donde les son conferidas cardinales facultades a órganos del poder público, con posibilidades de una injerencia total en las funciones del tutor. Sin embargo, estas regulaciones reconocen un sistema de autoridad judicial, pues Ios órganos encargados de esas importantes funciones poseen carácter judicial.

En cambio, reconoce México, al igual que otros pueblos, el modelo mixto, ya que les son conferidas atribuciones primordiales, tanto a un órgano judicial como a uno administrativo.

Referente a los tipos de tutela, la proclividad en las compilaciones modernas es reconocer a tres de estas que son clásicas: testamentaria, legítima y dativa.

La tutela testamentaria, es la designada por los padres en testamento, pero todos los fueros no admiten que la tutela sea consecuencia únicamente de la patria potestad, algunos, posibilitan que toda persona que deje herencia o legado al pupilo pueda nombrar tutor, es así como lo conciben los Códigos de México, Honduras y España, siendo Argentina, un pueblo que adopta la tutela testamentaria solo como derecho a nombrar tutor por los padres.

En cuanto a los otros tipos de tutela, la legitima, se asume en los supuestos que falte el tutor testamentario; dispone un orden excluyente diferente en cada reglamentación; mientras que la dativa se estipula en aquellos casos en que no haya tutor testamentario, ni legitima, donde el órgano correspondiente a lo refrendado en cada nación, será el encargado de designar tutor.

Todas las regulaciones de la tutela, detallan quienes pueden ser tutores y, por ende, los que serian incapaces para ejercer función tan delicada e importante, tanto para la persona del pupilo, como para la sociedad.

Una larga lista es plasmada en cada código y las diferencias no son abismales, todas se mueven en tomo a que la persona del tutor tiene que tener capacidad tanto natural (edad) , como de poder ejercer derechos y obligaciones (legal), ser ciudadano del correspondiente país, tener solvencia económica, no poseer mala conducta, ni haber cometido algún delito, entre otras.

En correspondencia con las inhabilidades para ser tutor, se encuentran los motivos de excusas de la tutela, a pesar de refrendar Ias legislaciones en sus artículos que la tutela es un cargo del que no se puede renunciar, es permitido, por razones fundadas, rehusarse de desempeñar el ejercicio tutelar.

No varían de legislación a legislación las causas a alegar para no ejercer la tutela, pues todas giran alrededor de la imposibilidad por la edad, enfermedad, ejercer determinados cargos y oficios que imposibiliten desempeñar bien el cargo, tener a cuesta otra tutela, poseer mas de un numero de hijos, etcétera.

La inclinación actual en las regulaciones del ejercicio de la tutela, es enlazar el interés personal con el patrimonial, no desnivelar la balanza en preferencia por ninguno de esas dos tendencias, pues ambas funciones son importantes y el objetivo de la actividad del tutor, es cuidar de la persona y bienes del pupilo, así lo reconocen las legislaciones comparadas anteriormente.

Es lastimoso, que !as legislaciones en sus articulados, le brinden mayor importancia al interés patrimonial, dejando a un lado o en una simple línea o precepto la estipulación en cuanto a la persona del pupilo, de su cuidado, atención y educación.

En dependencia del carácter que se le otorgue al cargo de la tutela, esta será retribuida o no. La corriente en el mundo, es la retribución con cargo a los bienes del pupilo, así lo reconocen los Códigos de México, Honduras y España, pero, ¿en caso que el tutelado no tenga bienes, ni rentas con los que pueda retribuir el cargo del tutor no estaría sujeto a tutela?

Es reconocida, en varias legislaciones, cabe mencionar la Argentina, que el ejercicio de la tutela sea de forma gratuita, considerándola un deber de piedad, en caso de que el pupilo no poseyera ninguna forma para retribuir al tutor.

No es común en la actualidad, pero aún algunos fueros no detallan las razones par las que se termina la diligencia tutelar -por ejemplo el Código de México- debiendo en estos casos inferir, teniendo en cuenta la doctrina y lo que se regula en otras legislaciones respecto a este particular. Otros Códigos son escuetos en su regulación, pero se sabe que la conclusión de la tutela es por razones elementales y visuales, entre estas, la mayoría de edad, la muerte tanto del pupilo como del tutor y al contraer matrimonio el menor, por solo mencionar algunas.

Analizando los Registros de Tutela, se aprecia que este importante órgano se regula en todas las legislaciones, pues el registro es sinónimo de historia, ello significa, historia de las diversas entidades que intervienen en ella.

Es por ello, que no basta que !os Registros de Tutela queden regulados en las leyes, sino que sean utilizados en la práctica.

Abordado de manera general la institución Tutelar en el derecho comparado, veamos entonces como se regula en nuestro derecho positivo.

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Juan Máximo Pérez Velázquez - juanmpvarrobault.edu.cu

Licenciado en Derecho en el año 1979, inscripto en el Registro General de Jurista de Cuba, al número 21861, en la actualidad jubilado. Hoy profesor a tiempo parcial de la Carrera de Derecho, del Centro Universitario Municipal de Jesús Menéndez, Las Tunas.

Coautor: Luis Enrique Torres Aguilar.

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