El crecimiento urbano y sus dificultades

Autor: Gerardo Dante Regalado Regalado

Otros conceptos de economía

11-02-2013

La mayoría de nuestras ciudades latinoamericanas han crecido del centro hacia la periferia, Lima es una de ellas, una gran mancha de aceite que se diluye con dirección hacia los contrafuertes andinos. Como consecuencia de la falta de planificación en todas sus escalas y sectores hemos construido un escenario urbano muy difuso, al cual solo se le ha tratado de orientar a manera de un enorme palimpsesto con medidas de corte populista, incoherentes y con falta de criterios técnicos.

El embalse poblacional acometido sobre Lima entre las décadas del 60´ y 80´, debido a la migración del campo a la ciudad producido entre otras causas, por el centralismo y el fracaso de la reforma agraria fue la oportunidad de oro de los especuladores de terrenos para resolver al “criollaso” la demanda de viviendas, apoyados también por normas reglamentarias para la habilitación de terrenos para fines urbanos.

Efectivamente, el Decreto ley 17716 o Ley de Reforma Agraria, fue el gran espaldarazo a los grandes traficantes y especuladores de tierras para el inicio del crecimiento desbordante y depredador de las tierras agrícolas que circundaban nuestra ciudad capital. Luego solo fue una vorágine consumista de nuestro sistema de soporte para mantener el tipo de de organización urbana imperante. De esta manera se consolido el modelo de “ciudad difusa”.

El modelo de ciudad difusa consume gran cantidad de energía para desenvolver sus funciones urbanas, como la movilidad, la edificación y los servicios. La zonificación se desarrolla a través de grandes manchas o áreas asignando una única función-planificación funcionalista- buscando la “compatibilidad” entre los usos del suelo que se dispersan cada vez más. Por lo tanto la conexión entre estos solo puede realizarse mediante vehículos motorizados a través de una densa y complicada red de vías y carreteras segregadas, de las que se favorece el transporte privado y se excluye en parte al transporte público limitándolo en su cobertura.

El crecimiento urbano se alimenta de la red de movilidad para extenderse casi por doquier, sin respetar áreas agrícolas, ni intersticios urbanos, ni cerros, ni dunas, ni pantanos, todos serán devorados por la urbanización, que a su vez aumentará la presión sobre su sistema de soporte mediante la explotación de sus recursos, como el suelo y el agua, y desarrollará actividades de alto impacto contaminante, como las grandes distancias que recorrerá el transporte urbano informal y formal para dar cobertura a esa gran expansión urbana .

Según el Principio de Margalef, los sistemas más complejos capturan información y energía de los sistemas más simples. Algo similar ocurre en los sistemas urbanos, las áreas con mayor diversidad y heterogeneidad de la ciudad, extrae energía, recursos e información de las áreas más homogéneas y dispersas. No hace mucho tiempo atrás, las grandes áreas periféricas o cinturones de pobreza de Lima, se desplazaban ingentemente de polo a polo, procurando información y fuerza laboral hacia las áreas centrales y consolidadas, haciendo más compleja la organización urbana en el centro y más simple en las periferias.

Las áreas de organización urbana simple y homogénea, por lo general contiene bajas tasas de densidad y en el caso de Lima Metropolitana experimentan un alto grado de insostenibilidad e ineficiencia urbana. El espacio tiende a una especialización funcional (mono funcional) y el contacto, la regulación, el intercambio y la comunicación entre personas, actividades e instituciones diferentes se empobrece en el espacio territorial.

Por el contrario, el modelo de ciudad compacta, consume menos energía, porque las funciones urbanas están más concentradas, presenta áreas multifuncionales, su densidad es mayor y por lo tanto ostenta un nivel mayor de compacidad urbana que la ciudad difusa.

La compacidad expresa la forma de cómo está organizado físicamente el territorio urbano y tiene que ver con esa vieja dicotomía de la forma y la función pero en la escala urbana. El modelo de la ciudad compacta tiene que ver con cuatro elementos vitales que son: la ordenación del territorio, el urbanismo, la movilidad y el espacio público, elementos multiescalares e interrelacionados.

La proximidad de usos y funciones de la ciudad compacta favorece el transporte público, proporcionándole una masa crítica que asegure su rentabilidad, perdurabilidad y que genere una oferta de servicio atractivo, con comodidad y sobre todo constante. El transporte público se puede racionalizar de manera que pueda abarcar una mayor porción de la ciudad, a un coste entrópico menor y por ende generar menos impactos contaminantes. A su vez, la movilidad es menor y nos facilita la oportunidad de escoger una gama más amplia de modos de transporte, como la bicicleta o a pie. Un aumento de la complejidad y diversidad urbana representa mayor proximidad de los usos del suelo, pero también un aumento de la movilidad vertical.

La ciudad compacta revaloriza la naturaleza inherente del espacio público, que es el lugar por excelencia donde ejercemos la ciudadanía. La calle, la plazuela y los equipamientos conforman un sistema integrado e interconectado que nutre y alimentan constantemente la civilidad. La ciudad compacta es más democrática, porque asegura el acceso y disfrute de cualquier ciudadano. Es inclusiva y mejora la cohesión social. Las ciudades compactas dada su complejidad desarrollan una mayor eficiencia urbana y por lo tanto son más competitivas frente a otras áreas urbanas que luchan por los mismos recursos.

Es necesario repensar y reflexionar esta dialéctica entre la ciudad compacta y difusa, pues vemos todos los días crecer desde el subsuelo enormes edificaciones residenciales sobre un mismo y sobreexplotado sistema de soporte, el cual ya sobrepaso, hace bastante tiempo atrás, los umbrales de operación y cobertura y por otro lado, también presenciamos la urbanización acelerada y ansiosa de las periferias norte, sur y este de Lima metropolitana siguiendo la lógica difusa. La renovación urbana de las áreas consolidadas de Lima Metropolitana es un emprendimiento importante, pero sería más provechosa si le imbuimos el ingrediente de la sostenibilidad urbana.

Gerardo Dante Regalado Regalado - capregalado@yahoo.es

Arquitecto con grado de Maestro en Ciencias con mención en Planificación y Gestión Urbana y Regional por la Universidad Nacional de Ingeniería, Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes, Lima Perú.

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