Situación
Imagínese lo que sucedería si enviáramos cartas sin el sobre cerrado. Desde
luego mucha gente podría leerlas. Si a Usted no le interesa que los demás lean
su correspondencia privada, habría de cerrar el sobre con algún método que
permitiera al destinatario garantizar que esa carta no la ha leído nadie por el
camino.
En informática sucede lo mismo con los correos electrónicos. Si no codificamos
un e-mail, por el camino alguien podría leerlo. Es fácil comprenderlo: el e-mail
atraviesa la red de Internet hasta llegar a su destino. En ese recorrido puede
encontrarse con alguien que esté usando un sniffer para curiosear los datos que
atraviesan las líneas a la velocidad de la luz.
Sabemos que la policía usa estos métodos para buscar delincuentes en la red,
pero también lo usan otros individuos con intenciones muy diferentes.
Ante este imponderable surge la necesidad de codificar o encriptar los e-mails
que sean realmente vitales para nuestra privacidad. Para ello hay múltiples
herramientas en la red, pero la más universal es sin duda
PGP.
Con esta herramienta junto a otras como
Steganos, podemos
también encriptar ficheros importantes en nuestro ordenador para restringir su
acceso.
José Camilo Daccach T. contacto arroba deltaasesores.com
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