Debate sobre los biocombustibles y los alimentos

Según la ONG Británica OXFAM, el uso de biocombustibles está acelerando el cambio climático e incrementando el precio de los alimentos. En su informe “Otra verdad incómoda”, es tajante al afirmar que estos combustibles orgánicos no son una alternativa a la crisis de los combustibles fósiles, elevando además las tasas de hambre y pobreza.

El futuro de los motores “flex-fuel”

En 1890 se construyó el primer motor que funcionó con aceite de maní y a partir de ese acontecimiento, se descubrió que es posible producir biocombustibles mediante una variedad infinita de materias agrícolas como ser: árboles de rápido crecimiento, caña de azúcar, maíz, soja, etc, etc. Los brasileños fueron los precursores en la materia a partir de la primera gran crisis petrolera, colocando a sus autos “flex fuel”, que funcionan con etanol -extraído de la caña de azúcar- que puede mezclase a la gasolina.

A medida que sube el precio del petróleo y se profundizan los problemas del medio ambiente, aumentan -a juicio de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) , las posibilidades de sustituir combustibles fósiles por la bioenergía renovable. Alexander Müller, Subdirector General de FAO para el Desarrollo sostenible, en un comunicado ha afirmado que “El abandono paulatino del petróleo ha empezado ya. Durante los próximos 15 a 20 años, veremos como los biocarburantes cubrirán completamente el 25% de las necesidades de energía mundiales”.

La FAO considera que los cultivo para lograr bioenergía podrían tener en las economías rurales, fundamentalmente en los países de bajos ingresos con el objetivo de diversificar sus fuentes de energía. A su vez, FASOI considera que ello significaría un nuevo brote de vida para productos como el azúcar, cuyos precios internacionales, últimamente, han sufrido un descenso considerado.

Eric Holtz-Giménez -Director General de Food First de Estados Unidos- señaló que Europa aspira a que los agrocombustibles satisfagan -en un comienzo- aproximadamente un 6 % de la energía que necesitarán los transportes terrestres en el 2010 y, un 20 % en el 2020. Para alcanzar esas metas, los países europeos deberían comprometer -en conjunto- comprometer el 70 % de su superficie cultivable. Para el caso de Estados Unidos, tal compromiso obligaría a que la totalidad de las cosechas de maíz y soja tendrían que ser utilizadas para la elaboración del biodiésel o etanol, hecho que provocaría una crisis alimentaria de grandes proporciones.

Recientemente trascendieron estudios que confirman que tanto en Estados Unidos como en países europeos, no alcanzan las tierras para cumplir con las metas impuestas -citadas anteriormente- de desarrollo de biocombustibles.

¿Cómo resolverán el desafío? Explotando las “tierras vacías” de Iberoamérica y de hecho -como lo indiqué en artículos anteriores en CRONICAS- ya lo están haciendo con la compra de campos apto para el cultivo, y, como lo denunciar la “Food First Institer for food and Developement Policiy de USA”.

Es por eso que los países de la OCDE miran al hemisferio Sur para cubrir sus necesidades.

En octubre de 1999, la Food First -en ocasión del seminario internacional sobre Agroecología realizado en la ciudad argentina de La Plata- Miguel Altieri , Ing. Agr. Profesor de la University de California- – fundamentó diez razones que a su juicio, explican por qué la biotecnología no garantizará la seguridad alimentaria, ni protegerá el ambiente, ni reducirá la pobreza en el tercer mundo. “Los biocombustibles son una tragedia ecológica y social. Con su producción se creará un problema muy grande de soberanía alimentaria, ya que hay miles de hectáreas de soja, caña de azúcar y palma africana que se van a expandir lo que va a producir una deforestación masiva muy grande”. Esto ya está pasando en Colombia y en el área amazónica en Brasil. “Los problemas de la agrircultura industrial busca potenciase de una forma tremenda”.

Etanol, una nueva geografía mundial

En marzo de 2007, el presidente G.W. Bush visitó Brasil y le propuso al presidente Lula da Silva una “OPEP de los combustibles”, conformando una “alianza estratégica en el rubro , con el propósito de convencer a la sociedad mundial que es posible cambiar los hábitos energéticos”. Entre los que manifestaron su oposición -“en nombre de las masas subalimentadas del sur”- el primero de los líderes políticos que expusieron advertencias de los resultados finales fue Fidel Castro, luego del acuerdo Brasil-Estados Unidos respecto a la producción de etanol.

El documento “Sustainable Energy” -preparado por UN-Energy (un grupo que agrupa a todas las instituciones y programas de Naciones Unidas que se ocupan de la energía) si bien subraya las ventajas de los sistemas bioenergético, advierte: “Los impactos económicos y sociales de la bioenergía deben ser evaluados con cuidado antes de tomar decisiones sobre el desarrollo del sector y sobre la naturaleza de las tecnología, las políticas y las estrategias de inversión que vayan a adoptarse”.

Europa es ya el productor más importante de biodiédel, elaborado con semillas de colza, sojas y girasol, destacándose Alemania, Ucrania. En México y en la India los costosos paquetes tecnológicos de la también denominada “revolución verde”, vienen favoreciendo exclusivamente a una minoría de grandes terratenientes ricos, practicándose una política de concentración de tierras y quedando los pequeños y medianos productores en una situación muy desfavorable.

A juicio de Robert Bailey -asesor de políticas en Oxfam- “En la carrera por suministrar biocombustibles a los países industrializados y al resto del mundo, los pobres están siendo aplastados”.

Brasil: etanol, política de Estado

Entre los 120 países con potencial para producir etanol, se destaca Brasil, país con cultura azucarera, grandes extensiones de tierra a cultivar, y últimamente alta tecnología para producir etanol, últimamente aplicada en la industria automotriz y, en menor escala, en la generación de energía conforme al “Programa Proálcool”.

Según estimaciones de la “Compañía Nacional de Abastecimiento” (CONAB) la zafra de caña de azúcar de Brasil en la pasada cosecha 2006/2007, llegó a 471 millones de toneladas, un 9,2 % superior al período anterior. Ello se debió a la expansión de la frontera agrícola: ( en caña de azúcar un 5,5 % y al aumento de la productividad, un 3,5 %), desarrollo que se da en áreas de pastizales degradados en la región Centro-Sur, lejos de la floresta amazónica, con un rinde de siete mil litros de alcohol de caña de azúcar por hectárea.

A partir del 2003, la flota de autos “flex-fuel” (nafta con etanol) alcanzó a casi 2 millones de vehículos a lo que habría que sumar el consumo de carburante en motocicletas ( 3,8 millones) y otros pequeños vehículos. Un informe de Itamaraty indica que la capacidad instalada para la producción de alcohol en Brasil está estimada en 18.000 millones de libros por año . El “Programa de Aceleración del Crecimiento” (PAC) indica una importante proyección al 2011, como resultado del cultivo de 2 millones más de hectáreas. En julio, Brasil aumentó la provisión de energía a la Argentina de los 600 MWh a unos 860 MWh a un costo que promedia entre R$ 200 y R$ 250 e4l MWh.

Biodiversidad en América Latina

En un extenso artículo, la periodista Astrid Barnet (Agencia de Noticias Biodiversidad) , señala que grandes plantaciones de caña de azúcar, palma africana y soja ya están sustituyendo bosques, pastizales y praderas en Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay.

“El cultivo de la soja ha provocado la deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques de Brasil; 14 millones en Argentina y 2 millones en Paraguay. En respuesta a la presión del mercado global, próximamente se espera –solo en Brasil- la deforestación adicional de 60 millones de hectáreas de su territorio. En el caso de Paraguay, una buena parte de su bosque atlántico ha sido deforestado para el cultivo de soja, lo que significa el 29 % de la utilización de las tierras agrícolas del país.

Mientras en Argentina y Brasil los promedios de pérdida de suelo se encuentran entre las 19 y 30 toneladas por hectáreas, en el oeste estadounidense la pérdida de cobertura de suelo promedia las 16 toneladas por hectárea de soja, dependiendo del clima entre otros factores”.

En Argentina, se estima que la producción continuada de soja, ya ha provocado la pérdida cercana al millón de toneladas métricas de nitrógeno y de 227.000 toneladas métricas de fósforo a nivel nacional. En el caso de Bolivia, donde su producción se expande hacia distintas áreas del Este, ya sufre de suelos compactos y degradados. Cien mil hectáreas antiguamente productoras de soja han sido abandonadas para pastoreo, lo que conlleva a una mayor degradación de los mismos.

La opinión de la OCDE

El informe “Biocombustibles: ¿es el remedio peor que la enfermedad? de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ésta pone en duda la rentabilidad y el beneficio medioambiental del uso de combustibles biológicos.

El informe denuncia que la creciente demanda de biocombustibles, tendrá consecuencias económicas a nivel mundial, ante el dilema ¿comida? o ¿combustibles? , ya que puede causar serias consecuencias. OCDE considera que la obsesión por los biocarburantes puede suponer una amenaza para el medio ambiente y la biodiversidad, pues -dice- si se toman en cuenta la acidificación de la tierra, el uso de fertilizantes , la pérdida de biodiversidad y la toxicidad del uso de pesticidas agrícolas durante el proceso de producción de bioetanol o biodiesel, su impacto medioambiental, puede superar fácilmente el de la gasolina o el diesel mineral.

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Quagliotti de Bellis Bernardo. (2008, Octubre 1). Debate sobre los biocombustibles y los alimentos. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/debate-sobre-los-biocombustibles-y-los-alimentos/
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "Debate sobre los biocombustibles y los alimentos". GestioPolis. 1 Octubre 2008. Web. <http://www.gestiopolis.com/debate-sobre-los-biocombustibles-y-los-alimentos/>.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "Debate sobre los biocombustibles y los alimentos". GestioPolis. Octubre 1, 2008. Consultado el 24 de Febrero de 2017. http://www.gestiopolis.com/debate-sobre-los-biocombustibles-y-los-alimentos/.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. Debate sobre los biocombustibles y los alimentos [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/debate-sobre-los-biocombustibles-y-los-alimentos/> [Citado el 24 de Febrero de 2017].
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