Cuatro errores comunes que cometemos cuando establecemos nuestras metas personales

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Después de haber establecido el “qué” de nuestras metas pasamos entonces a establecer el “cómo”, ambos aspectos son muy importantes para la consecución de las mismas. Cuando estemos en la labor de establecer nuestras metas no sólo podemos evaluar si realmente están siendo parte de nuestras prioridades o piezas más importantes de la etapa en curso, sino podemos hacernos las preguntas como ¿es realmente lo que quiero? ¿son los pasos adecuados? ¿es el tiempo justo? Y quizá aún más importante, ¿concuerda con mis valores y mi sentido de la vida?

En este tenor originalmente se habla de cuatro errores que tenemos marcadamente cuando nos fijamos nuestros objetivos que son:

  1. El que los ponemos muy bajos,
  2. El que los ponemos muy altos,
  3. El que tratamos de alcanzarlos con demasiada rapidez, y le agrego un cuarto que sin duda también suele pasarnos
  4. No los soltamos por lo que fácilmente se convierten en obsesión. Hablemos de cada uno de ellos…

1. El que ponemos las metas muy bajas

Hacemos esto quizá debido a un autoengaño de sabernos capaces de poder alcanzarla, sería como poner una valla a 50 cms., y darnos cuenta de que podemos brincarla y seguir del mismo modo un mes, tres meses, o medio año después a sabiendas que podríamos subir su altura y exigirnos un poco más.  En la Cábala le llaman “adversario” a eso que está frente a nosotros y que tiene la función de curtirnos y hacernos mejores, preguntémonos que hubiera sido de Michael Jordan sino hubiese tenido en frente “rivales” de equipos contrarios, sería simplemente un buen encestador de vecindario. Y más que hablar de rivales, lo que va subrayado es lo que nos curte, lo que podemos trascender y con certeza sabernos mejores.

2. El que ponemos las metas muy altas

Al menos de inicio realmente podría ser un error hacerlo así, recordemos aquel pasaje sabio de Lao Tsé cuando nos dice que “un largo viaje inicia en el primer paso, que un castillo inicia con la colocación de la primera piedra en su cimiento…” Para un principiante puede fácilmente convertirse en ambigüedad, es prácticamente imposible para alguien que nunca ha escalado, dejarlo todo y en el instante irse a escalar el monte Everest, para ello se requiere un periodo de sólida preparación. Es muy sabido que el deportista que en sus primeros días inicia con la enjundia del sobrepeso en el gimnasio muy probablemente más pronto que tarde abandonará su empresa. Dicen en muchas vertientes deportivas en la yoga que para iniciar es muy importante no dar más de lo que podemos dar, pero tampoco dar menos de lo que podemos.

3. El que tratamos de alcanzarlos con demasiada rapidez

Ello ocurre dado que estamos con alta fijación en la meta; recordemos aquella bella anécdota del discípulo que perseguía la iluminación y que le urgía a su maestro le diera respuesta: -maestro, cuanto tiempo llevara iluminarme?, El maestro le responde –considero que te llevará algo así como dos años. –Y si práctico el doble de tiempo? –Mm siendo así te llevará 5 años. Sorprendido el discípulo volvió a cuestionar –y si practico 10 horas diarias. El maestro finalmente respondió –siendo así te llevará 20 años iluminarte”.  Sin duda este aspecto podría ser un indicador de que estamos viviendo ansiedad. Estamos en un lugar y ya queremos estar en el que le sigue. Y no estamos completos ni en uno ni en otro. Existen muchos pasajes sabios en el Taoismo, que hablan que un pájaro no se preocupa por saber si va a volar, o una rosa del jardín no está inquieta por saber si lloverá, o una semilla de durazno por saber lo que brotará de ella…” y la lección es precisamente esa el caminar por la vida más a menudo con saber que lo que será nuestro, así será y nada podrá cambiarlo.

4. El que no los soltamos y fácilmente pueden convertirse en obsesión

La estrategia más eficaz a la hora de hacer nuestras metas y objetivos sería la de forjarlos y posteriormente enviarlos al cielo y seguir viviendo la vida. Entiéndase que enviarlos al cielo no tiene que ver con desprendernos de ellos, sino más bien de la idea que tenemos de ellos. Es muy común que vivíamos por ejemplo una vida llena de deseos de una familia feliz y que estemos en casa junto a los seres queridos, pero pensando en la ilusión de la familia feliz, y soslayando el estar presentes aprovechando el momento. En el mundo de la psicología es muy conocida la imagen del burro que persigue la zanahoria que trae amarrada enfrente y esta imagen define muy bien a este aspecto. Por estar con el enfoque sostenido en el objetivo nos perdemos del camino, y recordemos lo que nos dice el maestro zen Thich Nhat Hanh que nuestro camino tiene corazón. Pero ¿estamos conscientes de ello?

Para ir concluyendo el tema quisiera mencionar el aporte budista del camino del medio, como una extraordinaria plataforma para el momento en que fijamos nuestros objetivos. La hermosa anécdota de aquel músico que topó a Buda cuando desfallecía por todo lo que había dejado de comer acorde a su práctica asceta: “si tensas las cuerdas demasiado se rompen, y si las cuerdas están muy flojas el sonido es muy agudo y no sirve, tienen que estar al punto…”

El camino del medio es tomar lo mejor de cada extremo. Si estamos meditando podemos caer en el sopor por demasiada flacidez, pero también podemos caer en la agitación por presión de la atención sostenida. Podemos sacar del sopor la tranquilidad y de la agitación el estar despiertos y la conformación sería un estado donde hay tranquilidad y claridad al mismo tiempo. En el caso de Buda era la noción de encontrar el punto en la práctica asceta que no fuera tan mortificante, pero sustrayendo lo mejor de la práctica hedonista sin caer en la perdición del placer; su resultado final fue una práctica en la que encontró la purificación de su alma pero en una práctica disfrutable que era digna de ejercerse y vivirse.  Se acercó a la noción de lo que a través de muchas tradiciones y culturas conocemos como el “buen vivir” o el “bien vivir”. Recordemos al establecer nuestros objetivos aquella idea de “disciplina” que es convertirnos  discípulos de nosotros mismos.

Fabián Martínez Hernández

Advanced Master Trainer DHNL y Coach de Vida. Especialista en comunicación humana, liderazgo e inteligencia espiritual. Maestro en Desarrollo Transpersonal y de sobresalientes. http://cemehc.com.mx/wordpress/index.php/cemehc-toluca/

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Martínez Hernández Fabián. (2016, diciembre 19). Cuatro errores comunes que cometemos cuando establecemos nuestras metas personales. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/cuatro-errores-comunes-cometemos-cuando-establecemos-nuestras-metas-personales/
Martínez Hernández, Fabián. "Cuatro errores comunes que cometemos cuando establecemos nuestras metas personales". GestioPolis. 19 diciembre 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/cuatro-errores-comunes-cometemos-cuando-establecemos-nuestras-metas-personales/>.
Martínez Hernández, Fabián. "Cuatro errores comunes que cometemos cuando establecemos nuestras metas personales". GestioPolis. diciembre 19, 2016. Consultado el 24 de Enero de 2017. http://www.gestiopolis.com/cuatro-errores-comunes-cometemos-cuando-establecemos-nuestras-metas-personales/.
Martínez Hernández, Fabián. Cuatro errores comunes que cometemos cuando establecemos nuestras metas personales [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/cuatro-errores-comunes-cometemos-cuando-establecemos-nuestras-metas-personales/> [Citado el 24 de Enero de 2017].
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