Cómo planifican las escuelas que innovan en educación

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Escuelas en innovación el desafío de “hornear el pastel” del cambio

Buscar y seguir buscando estas insatisfacciones con las realizaciones actuales, ese motor de cambio que hace que siempre surja algo nuevo, algo impredecible. Abrirse a la sorpresa, abrir las puertas a lo diferente, lo curioso, lo maravilloso. Para crecer hace falta coraje, desembarazarse de lo viejo, hacer lugar a lo nuevo. Para vivir hace falta sueños y aprendizajes, y esa insatisfacción, esas ansias de cambiar y mantenerse, esa inquietud permanentemente renovada con notas de utopía, por ello, cambiar tiene algo de placer. Cuando se prepara una torta y se utiliza levadura se calcula el tiempo, la temperatura, pero también tenemos la certeza de que siempre existe una cuota de azar, un poco de incertidumbre puede ser o no ser no depende de una formula química.

Ante los nuevos retos que recibe la escuela, y como una formula de compartir el camino, y lo que se quiere ofrecer en este trabajo. Lo escrito en el son solo ideas y sugerencias para transitar por la aventura, y ciertas palabras para que en cada escuela se completen con huellas personales, la recreen y que en cada escuela se cumplan con huellas personales, las recreen y las enriquezcan a fin de que, como en la pastelería, el resultado del cambio pueda llegar a sorprender.

El nuevo contexto origina un replanteo en los fines que la sociedad asigna a la educación. Ante esta coyuntura la educación debe enfrentar entonces el desafío de ofrecer calidad con equidad, que garantice puntos de partida y de llegada a todos los que se insertan en ella y una formación que les permitía incluirse en el sistema productivo y a la vez apuntable las bases del sistema democrático en un marco de libertad.

Los desafíos para el nuevo modelo son el dominio de habilidades para crear y seleccionar información: tener autonomía, capacidad para tomar decisiones, flexibilidad y capacidad para resolver problemas. Pero la sociedad también requiere una educación intercultural, que atienda a la diversidad de conocimientos y de percepciones de los valores, exigiéndole además la focalización en el desarrollo de habilidades comunicativas, para que el sujeto que aprende participe en forma activa, reflexiva y crítica en la sociedad.

La escuela es la institución social, ya que es sin duda, la que menos ha cambiado, las empresas y otros tipos de organizaciones se han adaptado con mayor facilidad a los nuevos contextos, modificando sustancialmente su estructura de organización y sus procesos de gestión. En las escuelas estos aspectos son los que se han mantenido más estables a lo largo de la historia, ya que por lo general, se le considera inmovibles.

Conceptos vertebrales para planificar el cambio educativo:

La organización hace referencia a los aspectos de estructuración de la forma institucional; las relaciones de dependencia mutua entre los diferentes “lugares” de la organización; tiempos espacios y agrupamientos.

La gestión nos remite a los procesos necesarios para alcanzar los objetivos institucionales, tales como la planificación institucional, participación, liderazgo, evaluación institucional, etc. La forma en que se toman las decisiones, la concepción y el manejo de conflictos que prevalece en la escuela, las áreas, la concepción y el manejo de conflictos que prevalece en la escuela.

Debemos entender como docentes que la innovación es la posibilidad de cambiar los ejes fundantes de la escuela, es romper con lo viejo, para buscar un nuevo equilibrio, destinado a alcanzar mayores logros, mayores niveles de calidad. Se trata de un proceso permanente, espiralado, complejo y contradictorio, nunca libre de conflictos. Innovar es así romper con los aspectos estructurales de la escuela, es producir ideas nuevas y recrear las viejas, es un acto de creatividad permanente.

Otro conocido problema es también la enorme sobrecarga de fragmentos, descoordinados y efímeros” en nuestras escuelas. Las escuelas son un sistema integrado y que pensar la innovación implica reparar en las articulaciones necesarias entre las dimensiones de la escuela, sabiendo que un cambio en una de ellas impactara necesariamente en otra.

La planificación en el ámbito de la escuela es un proceso para intervenir y transformar la realidad, no solo para analizarla o diagnosticarla. Es un proceso compartido, colaborativo, que responsabiliza y compromete a toda la institución con su contexto. A la hora de planificar la innovación se deben identificar los problemas institucionales, así como las causas que los originan. Una vez determinadas, se diseñan para cada una de ellas los diferentes cursos de acción destinados a las alternas.

La cultura de la innovación. Los actores institucionales

Las organizaciones no poseen una cultura homogénea. Todas las personas en la organización tienen distintas perspectivas, interés, relaciones y hasta cosmovisiones que hacen compleja la problemática de la innovación.

El análisis de trabajo profesional aislado acarrea no pocas consecuencias. Hargreaves plantea que este modelo potencia lo que él denomina la competencia no conocida y la incompetencia ignorada.

La distinción es valiosa por las implicaciones que tiene para lo que hemos designado la tecnología de gestión de innovación, es decir; para ayudar a discernir cuales son los caminos de cambio en la escuela. Las experiencias de cambio, o experiencias innovadoras, pueden ser llevadas a cabo por docentes (sean de un área, un ciclo, etc.) y ser el germen de una innovación institucional.

La experiencia de las pasantías de futuros docentes de informática, que de alguna manera resuelve el problema desde afuera, es decir; sin que los profesores de la escuela se hagan cargo, no se expandió a toda la institución sino que se mantuvo en el ámbito de la especialidad humanidades. Las acciones impulsadas por los docentes no incluyen esta modalidad de pasantías, sino que se posan en la reorganización curricular. No cabe duda de que esta experiencia de cambio institucional incide en las bases mismas del modelo escolar. Aunque es claro que la experiencia emprendida no termina con todas las situaciones no deseadas, si implica un paso firme en pos de alcanzar la imagen – objetivo, esa situación ideal que nace del consenso institucional.

Algunos términos de la innovación:

Innovación la ruptura del equilibrio clásico dado por el funcionamiento rutinario de la unidad educativa, en búsqueda de un nuevo equilibrio.

Innovación como categoría social, compromete en un proceso de deliberación social, de concentración y de planificación, dirigido a considerar los contenidos y orientaciones de los proceso educativos en un momento histórico dado a la luz de las coordenadas ideológicas, sociales, económicas y culturales del sistema social.

Para impulsar una innovación es necesario el compromiso de los actores, la existencia de una mesa critica capaz de llevarla adelante y el nacimiento de un proceso paralelo y complementario de investigación con la capacidad de analizar las condiciones de éxito, controlar las variables que se ponen en juego y generar proceso de reflexión y análisis a partir de la propia práctica.

La organización que aprende es aquella que facilita el aprendizaje de todos sus miembros y que continuamente se transforma a si mismo tomando al aprendizaje como base fundamental de la organización.

Una organización que aprende, necesita de procesos de innovación permanentes, innovar requiere preguntarse por que cambiar, para que cambiar, y cómo hacerlo. Necesita procesos de reflexión, análisis e indagación en y sobre la práctica educativa. Una institución en la que los equipos docentes detectan errores al analizar sus prácticas y se plantean colectivamente como solucionarlos, esta desarrollando procesos de formación y el desarrollo profesional.

Cada vez existen más certezas y consensos sobre la incapacidad de respuestas del modelo burocrático a los cambios y desafíos que la sociedad actual plantea a la educación, que, como ya manifestamos, ponen evidentemente en tela de juicio a la escuela como institución social.

La educación requiere entonces una mirada abierta al futuro, una posición proactiva que permita a nuestras instituciones enfrentar las incertidumbres que generan los nuevos tiempos, que evite intencionalmente el letargo mismo de la meta cumplida, que reinvente situaciones y que permanezca atenta a los cambios en el contexto, y ser capaz de transformarlo.

Para conocer las fortalezas y debilidades institucionales comenzar detectando de cuales disponemos y cuales nos faltan puede ser un buen ejercicio de diagnostico. Pero esta afirmación requiere de una necesaria advertencia: trabajar mediante el esquema de fortalezas y debilidades también tiene su limitación. A partir de la certeza de que el cambio puede ser gestionado, y de que para eso se necesitan herramientas adecuadas y fiables, un espacio y un tiempo especifico en la institución, pensamos en la planificación como un proceso estratégico y flexible que es útil no solo para analizarla o para diagnosticarla, sino fundamentalmente para intervenir y transformar la realidad.

La complejidad y la velocidad de los cambios imponen a la escuela trabajar múltiples equipos que rompan la estructura fija de la organización, que permitan elaborar diversas estrategias para atender a diferentes problemas. A fin de impulsar toda innovación resulta necesario conocer la realidad, detectar los problemas, encontrar una brecha para innovar y poner en marcha un proceso colectivo, en el cual el compromiso y el protagonismo deben equilibrarse con la cultura institucional, el perfil de la escuela y la organización existente.

La innovación implica entonces, un trabajo de actuación planificad con tecnologías de gestión especificas, para diseñar, implementar y evaluar acciones y proyectos hasta ahora no contemplados; proyectos y acciones que tengan incidencia real en la escuela, posibilitando benéficos con un cierto grado de durabilidad y consistencia.

En este cambio de cambios se debe distinguir muy precisamente aquellas innovaciones que haya que adaptar, las que haya de desarrollar y las propuestas que de deban rechazar para dejarlas a un costado, orientándonos en el proceso por lo que convenga a cada institución de acuerdo con sus fines.

Al reconocer errores y aprender de ellos la organización que es inteligente también genera la capacidad de transformarse permanentemente. En definitiva, es “es una institución flexible y heterodirida, que no solo se acepta el desafío del entorno sino que es capaz de aprovecharse de el como motor para la transformación institucional”.

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Rodríguez Martínez Oscar. (2014, julio 17). Cómo planifican las escuelas que innovan en educación. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/como-planifican-las-escuelas-que-innovan-en-educacion/
Rodríguez Martínez, Oscar. "Cómo planifican las escuelas que innovan en educación". GestioPolis. 17 julio 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/como-planifican-las-escuelas-que-innovan-en-educacion/>.
Rodríguez Martínez, Oscar. "Cómo planifican las escuelas que innovan en educación". GestioPolis. julio 17, 2014. Consultado el 3 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/como-planifican-las-escuelas-que-innovan-en-educacion/.
Rodríguez Martínez, Oscar. Cómo planifican las escuelas que innovan en educación [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/como-planifican-las-escuelas-que-innovan-en-educacion/> [Citado el 3 de Diciembre de 2016].
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